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Crema Naranja al coco y jengibre con lentejas beluga

marzo 27, 2026
Crema Naranja al coco y jengibre con lentejas beluga
azabache
Del ár. hisp. azzabáǧ, este del ár. clás. sabaǧ, y este del pelvi šabag.
m. Variedad de lignito, dura, compacta, de color negro y susceptible de pulimento, que se emplea como adorno en collares, pendientes, etc., y para hacer esculturas.
m. Pájaro de unos ocho centímetros de largo, con el lomo de color ceniciento oscuro, el vientre blanco y la cabeza y las alas negras.
m. pl. Conjunto de dijes de azabache.
adj. Dicho de un color: Negro intenso y brillante semejante al del azabache. U. t. c. s. m.
adj. De color azabache.
Palabra bonita a rabiar que se me antoja como la mejor compañera de viaje para esta crema naranja salpicada de lentejas azabache con ese negro intenso, brillante y profundo tan característico de las beluga. ¿No es un contraste hermoso? además, ahora que hablamos de viajes y viajeros,  es una piedra semipreciosa -o así la llaman como si su belleza estuviera marcada por su valor de mercado- que para muchos peregrinos del Camino de Santiago ha sido símbolo de protección usándola  a modo de talismán en el deseo -o esperanza- de no sufrir tropiezos ni desdichas en su viaje de regreso a casa.

Pero nosotros aún no regresamos a "casa". Tenemos más camino por delante. ¿Recuerdas que con esta otra crema te advertí que íbamos a estar viajando por la historia? Pues seguimos nuestro personal peregrinaje que iniciamos en Bombay, para luego viajar a Inglaterra y de nuevo regresar a Bombay con el Mulligatawny de Rukhmabai.

Nuestro nuevo compañero de viaje se llamaba Salomón, un hermoso elefante asiático que regalaron a un rey portugués hace ya unos cuantos siglos y que tras años languideciendo en la corte, olvidado por todos menos por su cuidador, tuvo que emprender el camino a Viena, su nuevo hogar porque aprovechando que se casaba su primo, el archiduque Maximiliano de Austria, el monarca se lo regaló de buena gana ya que se contaba que se le iban los demonios a su majestad cada vez que le contaban cuánto costaba alimentar al animal.

Así que Salomón, acompañado siempre por Subhro -su cornaca hindú y única familia que el elefante había conocido- emprendieron la marcha al noreste en dirección a los Alpes, esos gigantes que se interponían en su camino a Viena,  gesta que ya en su tiempo culminó Aníbal con sus 37 elefantes africanos cruzando los Alpes camino de Roma y se cuenta que al igual que Salomón, consiguieron cruzar los Alpes con dignidad y fortaleza, la cual se vio mermada posteriormente por culpa del frío y de las enfermedades.
Crema Naranja al coco y jengibre con lentejas beluga
Pero sigamos acompañando a Salomón y a Subhro en esta odisea que Saramago relata, como siempre, con maestría evidenciando con sus serenas e inocentes palabras, el despotismo de los poderosos, caprichosos siempre y crueles por ende en su afán de ignorar o explotar a sus súbditos sin desplegar ni una pizca de compasión. 

¿Os imagináis lo que costaba alimentar a Salomón durante el viaje? En cada aldea y pueblo donde se detenían, sus habitantes ya exhaustos de por sí, debían desprenderse de sus provisiones para alimentar al paquidermo en su travesía. En Padua, por ejemplo, el clero pensó que la fiera atraería a muchos fieles así que obligaron a Subhro, el pobre cuidador que nada entendía de esta gente tan veleidosa, a que forzara al gigante a arrodillarse en la Basílica de San Antonio. 

Mientras los curiosos veían a una bestia exótica doblegándose ante dios, solo el cuidador sabía que ese gesto obedecía al cansancio y el hambre del animal, que no dudó en hacer lo que se pedía por un bocado. Y es que así es como siempre los poderosos se salen con la suya: ignorando al necesitado, al desarraigado y al humilde para reafirmar su poder y su autoridad.

Pobre Salomón y pobre Subhro. En Viena le cambiaron el nombre a Solimán, por aquello de estar siempre el Turco acechando y el pobre animal, terminó muriendo de lo mismo que los de Aníbal, de frío y enfermedades contraídas durante el viaje. 

Y sin nadie a quien cuidar, el cornaca cayó en el olvido. Durante un tiempo permaneció en la corte pasando desapercibido para todos hasta que un día el Emperador, o alguien a su servicio, lo despachó regalándole una mula y unas monedas. Nadie sabe qué fue de él. Imagino que quedó atrapado entre dos mundos; entre el desarraigo de sus raíces que quedaban ya tan lejanas y olvidadas; y entre el otro desarraigo, el de quien nunca encajó ni decidió por sí mismo estar donde estaba algo que solo su compañero sabía compensarle haciéndole la vida más digna. Más hermosa. Así que solo y sin rumbo, se le perdió la pista. 

Y así nos lo contó Saramago, entre las dulzuras y los aromas de una bonita historia de amistad entre un elefante y un cornaca, con esa serenidad y ternura de quien ya sabe que se apaga. 

Lo cierto es que sus letras susurran injusticias, las mismas de siempre que avanzan en espiral a lo largo de los siglos; porque a veces la única manera de decir las cosas sin que la gente se cierre en banda es envolverlas en una historia hermosa, en una receta, en la definición de una palabra preciosa como azabache. 

Y pensar en ellos, en sus protagonistas, también es una forma de resistir contra la injusticia, las muertes y las miserias a las que los poderosos una y otra vez nos condenan por puro despotismo. Hace siglos, ayer, hoy. Y dentro de una hora.

Cuatro mujeres y un elefante

Bombay  ·  Lisboa — Viena  ·  Cartagena  ·  Viena  ·  México  ·  India

Crema Naranja al coco y jengibre con lentejas beluga
Aún no puedes saber cómo pero esta historia nos va a llevar a otra, a la de una mujer poderosa y regia que permaneció siempre fiel a su destino y que éste, que a cruel no hay quien le gane, la ha ninguneado reduciendo su existencia a la nada. Ya sabes cómo va: mujeres que solo nos han contado que nacieron, se casaron y tuvieron hijos pero nadie quiso valorar ni sus logros ni sus sacrificios. Como tantas, qué rabia.

Ahora sí: con esta receta, participo en el reto de Tus recetas porque ya sabéis que a las blogueras nos gusta mucho juguetear y es una forma de mantenernos en contacto y activas haciendo lo que más nos gusta: comer y bloguear. Este mes, teníamos dos ingredientes a elegir: jengibre en polvo y boniato asado. En esta receta, si bien es cierto que el boniato que he usado no es asado, la he adaptado al jengibre en polvo aunque siempre podrás hacerla con el fresco. Aquí te dejo enlace con las recetas de mis compis.
Crema Naranja al coco y jengibre con lentejas beluga
Ingredientes:
  • 100gr. de lentejas beluga cocidas en caldo de verduras, 1 cebolla, 1 diente de ajo y laurel
  • 1 diente de ajo
  • 1 puerro mediano
  • 1/2 cebolla
  • 2-3 zanahorias
  • 200-250gr. de calabaza
  • 200-250gr. de boniato
  • 1 cdta. de comino
  • 1 cdta. de jengibre molido (o fresco rallado)
  • 2 cdas. de concentrado de tomate (o el doble de salsa de tomate)
  • 2 cdas. de mantequilla de cacahuete
  • extracto de caldo de verduras
  • 300ml. de agua
  • 300ml. de leche de coco
  • Para servir: un aliño de aceite de sésamo con zumo y algo de ralladura de lima.

Preparación:
  1. Cuece las lentejas unos 15 minutos y deja que reposen otros 10.Cuélalas y reserva.
  2. Trocea las verduras y en una cazuela con un poco de mantequilla, saltea brevemente.
  3. Incorpora las especias, el concentrado de tomate, la mantequilla de cacahuete y el concentrado de caldo. Agrega agua hasta que cubra.
  4. Después de 15 minutos, añade la leche de coco, rectifica de sal si hiciera falta y deja que repose otros 5 minutos antes de triturar con la batidora eléctrica o la licuadora.
  5. Prepara el aliño a tu gusto con más o menos lima. Puedes servir en vasos poniendo una capa de lentejas en la base, añadiendo la crema y decorando con un poco de leche de coco batida y un chorrito del aliño por encima.

Pudding de limón gratinado

febrero 04, 2026
El amor es para el niño como el sol para las flores; no le basta pan: necesita caricias para ser bueno y ser fuerte.
Cuando la culpa es de todos, la culpa no es de nadie.
Abrid escuelas y se cerraran cárceles.
El amor vive más de lo que da que de lo que recibe.
Estas joyitas son palabras de Concepción Arenal, una mujerona de las grandes de España que, aunque eran tiempos donde las mujeres contaban muy poquito -y no transcendían nada-, nos dejó los cimientos del ¿feminismo? No sé, llamarlo así es bastante fantasioso porque ella fue de las pioneras -vendrían muchas detrás- que dedicó su vida a concienciar a toda la sociedad, liderada por varones de mentes estrechas, de la importancia de educar a la mujer en todos los ámbitos sociales como única manera de conseguir una sociedad prospera, moderna y competitiva. 

No entraba en ninguna mentalidad hacer una sociedad igualitaria, apenas se arañaba la necesidad de limar desigualdades y sobre todo, incentivar la educación social e intelectual de los más desfavorecidos y claro, la mujer, fuera del estrato social que fuera, siempre sería la más ninguneada.
Fue la primera Doña en colarse en una universidad, vestida de hombre porque no había otro modo; y aunque su osadía fue descubierta, se le permitió cursar Derecho en la Universidad Central de Madrid. Se casó con un hombre que creía en ella y fue su apoyo incondicional. Trabajó para mejorar la vida de las reclusas, reformando el concepto de caridad en nuestro país que tenía mucha caspa beatificadora parida como puro postureo social.

Es posible que su labor no brillara en exceso en una sociedad tan retrógrada y clasista pero sus ensayos y manuales han transcendido a lo largo de los años siendo históricamente nuestro referente más grande: La mujer del porvenir, El derecho de gentes, El visitador del pobre, La  mujer de su casa... te dejo link por si tienes interés en sus obras.
Doña Concepción nación un 31 de enero y murió un 4 de febrero tal como el de hoy pero de 1893, en Vigo. En su tierra.
La figura de Concepción Arenal ha quedado unida inseparablemente a la sensibilidad humanitaria que focalizó en los desheredados, obreros, presos y mujeres;  a la inteligencia;  y a un profundo sentido del deber.
Biblioteca Nacional de España
Ingredientes:
  • 3 huevo
  • 1cdta. de cremor tártaro
  • 70gr. de azúcar de abedul o eritritol
  • ralladura de limón
  • zumo de 3 limones
  • 500ml. de leche
  • 40gr. de mantequilla derretida
  • 30gr. de harina de coco (o maicena)
  • vainilla

Preparación:
  1. Monta las claras con el cremor tártaro y reserva.
  2. Precalienta el horno a 190-200ºC (dependiendo del horno).
  3. Bate las yemas con el azúcar y la ralladura hasta que queden muy cremosas. añade el resto de los ingredientes hasta que tengas una crema suave y sin grumos.
  4. Añade las claras y mezcla sin llegar a batir, removiendo suavemente hasta que estén completamente integradas. Pasa la crema a un recipiente engrasado.
  5. Hornea hasta que la superficie está dorada pero el centro del recipientes esté liquido aún. Servir templado o frío como más te guste.



Mousse de pistacho con chocolate

enero 30, 2026
Somos capaces de mandar sondas a Júpiter pero no tenemos ni pajolera idea de porqué nos sonrojamos. Y la cosa es curiosa porque somos el único animal en este planeta que tiramos del rubor de puro sin querer. No lo podemos hacer a conciencia, de hecho es completamente involuntario y nos pasa cuando metemos la pata en público, o cuando algo nos da vergüenza o cuando nos cruzamos con el ser humano que nos hace requetechispas en el estómago. 

Si te pillan diciendo una mentira, si haces el ridículo en medio de un sitio público, si se te pilla la falta en la medias cuando sales del baño en una disco - Ains sí, cosas que pasan- pues por lo que sea -la adrenalina está de por medio- los vasos sanguíneos de la cara se dilatan y nos ponemos como tomates. Es lo que hay. 
Lo curioso es que Darwin decía que todas las especies han evolucionado a partir de un antepasado común -lo de la selección natural- así que el sentido común nos dice que habría por algún sitio primates que también se pondrían como fresones al ser pillados con el dedo en la nariz o en sitios más intempestivos. Pero parece que no. Así que, o empezamos a asumir que el Sr. Darwin no lo sabía todo  o  vamos a tener que rebanarnos los sesos para justificar nuestras emociones más allá de la ciencia.

De hecho, se dice que las personas que se ruborizan con facilidad son personas más confiables que las que no se ponen rojas ni con colorete. Si encima eres mujer, pues se considera requete mono porque nos hace más virtuosas a ojos de ciertos varones. Me cuesta creer que un rubor sea producto de la honestidad o la generosidad o la inocencia. Yo con estas cosas siempre pienso que hay gato encerrado. Pero contra más mayor me hago menos ingenua soy y lo mismo me paso de la raya.

Puede que como dijo Mark Twain, somos el único aminal que necesita ruborizarse. Eso me lo creo, puede que hayamos desarrollado este poder por lo que sea, y seguro que son motivos varios, pero vaya, en un mundo que alberga a seres maravillosos, solidarios y amables junto con gentuza y basura humana como ese Greg Bovino, comandante en jefe de la patrulla fronteriza, líder en redadas migratorias -los malditos ICE- y máximo responsable de las muertes de Renee Nicole Good y Alex Pretti a sangre fría, este animal, me dicen que se ruboriza y no me lo creo.  Me niego. Lo mismo que su jefe, el patético señor naranja que está echando abajo la Casa Blanca para hacer un salón de baile tipo Versalles cuando su gente, la que prometió proteger, pierde sus granjas, sus casas y sus pensiones. Y encima se creé en sus delirios que es el salvador del mundo. Manda huevos.

Pues nada. Yo, sin ningún rubor, dedico esta deliciosa mousse a toda la gente maja del mundo; se sonroje o no, qué más da. Lo importante es que las buenas personas resistan en tiempos tan turbios.
Con esta receta, participio en el reto de Tus recetas porque ya sabéis que a las blogueras nos gusta mucho juguetear y es una forma de mantenernos en contacto y activas haciendo lo que más nos gusta: comer y bloguear. Este mes, el ingrediente a usar es la crema de pistacho. Aquí te dejo enlace con las recetas de mis compis. Espero que te gusten.
Ingredientes:

  • 3 hojas de gelatina mojadas en agua
  • 3-4 cdas. de leche caliente para disolver la gelatina
  • 4 huevos
  • 75gr-100gr. de azúcar o eritritol (depende de los golosos)
  • 100gr. de crema de pistacho
  • 200-250ml. de nata  (ver notas)
  • 150gr. de chocolate al 70%
  • 150gr. de leche de coco

Notas:
  • La cantidad de azúcar va a variar por dos razones: primero porque hay cremas de pistacho más dulces que otras y porque no es lo mismo el uso de eritritol (que endulza menos) que el de azúcar común. También, como indico arriba, depende de los golosos de la casa. A mi con 75gr. de eritritol, me ha bastado.
  • Usa menos nata (200ml.) si quieres que la mousse quede más cuajada e intensa de sabor o 250ml. (mi caso) si buscas una consistencia más cremosa y ligera. 
  • Se me iba la luz para las fotos así que la consistencia que ves es de 2 horas de frigorífico. Una vez reposada la mousse el doble de tiempo, estaba más cuajadita. En ambos caso, me gustó mucho.

Preparación:
  1. Remoja las hojas de gelatina en agua y una vez reblandecidas, las disuelves en la leche caliente.
  2. Monta las claras a punto de nieve y reserva.
  3. Bate el azúcar y las yemas al baño maría hasta que tengas una crema ligera (unos 3-4 min.).  Retira del fuego y sin dejar enfriar, añade la crema de pistachos y sigue batiendo. Verás que espesa la crema.
  4. Monta la lata y añade la gelatina disuelta y la crema de pistachos. Bate hasta que la crema esté suave. Añade las claras y bate con suavidad hasta que la crema esté lisa. Reserva.
  5. Derrite el chocolate y lo bates con la leche de coco. Añade un poco, a ojo, de la crema de pistacho (como un 10% de la mousse) al ganache para que quede más cremoso y no se quede muy duro al enfriarse.
  6. Monta los vasos primero con el ganache de chocolate y después con la mousse. Decora a tu gusto con cacao en polvo, pistachos molidos, nata o espuma de leche de coco.

Mousse de naranja

enero 20, 2026
Hace no mucho Juan Roig, el dueño de Mercadona dijo que el en el futuro no vamos a cocinar, que en los supermercados prácticamente se venderán productos listos para consumir. Es decir, comida procesada. A mí que no me vengan con estas  flautas a estas alturas de vida. En los 90 también se decía que la comida de abuelas estaba desapareciendo, que a medida que nuestras yayas fallecían nos íbamos quedando sin las recetas tradicionales de toda la vida. Y mira, para nada. Todo lo contrario. Las redes están llenas de recetas y cada una de ellas al estilo de cada casa; incluso hay quien explota sin tapujos esos eslóganes en plan "la auténtica receta de mi abuela" para conseguir más like sin despeinarse.

No. Yo no me lo creo aunque sí tengo claro que ya han comenzado a querer convencernos de ello porque lo único cierto es que esta gente está invirtiendo millonadas en comida procesada, curiosamente cuando las instituciones empiezan a retirar los multi-procesados en entornos donde comen los más vulnerables: colegios, guarderías, hospitales. Por algo será.
Pero la industria, que tiene un peso brutal, ya ha decidido que eso es lo que quiere para nuestros hijos y nietos así que ya podemos ponernos las pilas, sacar las espumaderas y sartenes y reivindicar lo nuestro. Porque mucho me temo que la estrategia va a ser encarecer los productos frescos y naturales mientras abaratan la comida basura así que, si les dejamos, solo los ricos van a tener el privilegio de degustar comida fresca y sana pero al resto nos tocará sufrir las consecuencias del consumo continuado de procesados, algo que a día de hoy aún se desconocen muchos de los efectos a largo plazo. A corto plazo, ya sabemos mucho y nada bueno, por cierto.
Es verdad que luchar contra la industria es un poco como lo de David y Goliat pero no debemos de perder el foco. Cuidar nuestra salud de verdad y no dejándonos envenenar a través de la publicidad que cuanto más presume de algo, más carece de ello. Nuestro mayor arma, algo que aún no nos entra en la cabeza, es dejar de consumir. Lo hacemos compulsivamente y sin pensar. Y eso tiene que cambiar. Si algo esta caro, no lo compres. No se trata de si lo puedes pagar. No lo compres y ayuda al que no puede. Si algo no es saludable, tampoco lo compres. Hazlo tú que tampoco es para tanto. 

Esta mousse es una delicia y no hay nada industrial que se le parezca. La delicadeza y la sutilidad de sabores de lo casero no es comparable con los postres industriales. Si queremos cuidarnos, todo pasa por comer más casero y menos guarrerías del super. Besos.
Ingredientes:
  • 3 huevos
  • 100gr. de azúcar o eritritol
  • zumo de 2 naranjas
  • 60gr. de mermelada de naranja
  • 3 hojas de gelatina y agua para remojar
  • vainilla
  • 200ml. de nata para montar
  • Para decorar un poco de salsa de naranja (zumo 1/2 naranja, 2 cdas. de sirope de arce, 1 cda. de nata líquida)

Preparación:
  1. Monta las claras de huevo y las reservas.
  2. Bate con unas varillas las yemas con el azúcar al baño maría.
  3. Mientras, calienta el zumo e incorpora la mermelada. Retira del fuego, añade la gelatina remojada en agua (unos 10min.) y bate bien para que no queden grumos. Añade la crema de las yemas y deja que temple.
  4. Monta la nata con la vainilla y añade la crema de naranja. Incorpora las claras y mezcla con suavidad hasta que queden grumos. Pásalo a los recipientes y deja que cuaje en la nevera entre 4 a 6 horas.
  5. Para servir, puedes hace un poco de salsa de naranja: calienta el zumo, el sirope y la nata hasta que reduzca más o menos 2/3 partes. Deja que temple antes de servir.

Crema de champiñones con espuma de parmesano

enero 18, 2026
Pero un día, entre las gentes del lugar corrió la voz de que en los últimos tiempos alguien habitaba en las ruinas. Decían que era una personilla de poca edad, presumiblemente una niña. De todas maneras, no se podía afirmar a ciencia cierta, ya que iba vestida de un modo un poco estrafalario. Al parecer se llamaba Momo, o algo por el estilo.
 Y después vinieron los niños y los mayores y trajeron toda la comida sobrante que pudieron reunir; uno un trozo de queso, otro un pequeño bollo, el tercero algo de fruta y así sucesivamente. Y como había muchos niños, se congregó en el anfiteatro una multitud tal que todos juntos pudieron celebrar una verdadera fiestecita en honor del nuevo hogar de Momo. Fue una fiesta tan divertida como solo la gente pobre sabe celebrar.
 Muy pocas personas saben escuchar de verdad. Y la manera en que sabía escuchar Momo era única. Momo sabía escuchar de tal manera que a la gente tonta se le ocurrían, de repente, ideas muy inteligentes.
Existe una cosa muy misteriosa, pero muy cotidiana. Todo el mundo participa de ella, todo el mundo la conoce, pero muy pocos se paran a pensar en ella. Casi todos se limitan a tomarla como viene, sin hacer preguntas. Esta cosa es el tiempo.
Pero el tiempo es vida, y la vida reside en el corazón.
¿No podrías organizarlo de tal manera -preguntó Momo-, que los ladrones de tiempo no pudieran robar más a los hombres?
-No, eso no puedo hacerlo -contestó el maestro Hora-, porque lo que los hombres hacen con su tiempo, tienen que decidirlo ellos mismos. También son ellos quienes han de defenderlo. Yo sólo puedo adjudicárselo.
Todo el tiempo que no se percibe con el corazón está tan perdido como los colores del arco iris para un ciego o el canto de un pájaro para un sordo. Pero, por desgracia, hay corazones ciegos y sordos que no perciben nada, a pesar de latir.
En la oscuridad brilla tu luz,
desde dónde, no lo sé.
¡Brilla tan cerca y sin embargo tan lejos!
No conozco tu nombre,
mas seas lo que seas:
¡reluce, reluce, pequeña estrella!
(Según una antigua canción infantil irlandesa).
Extractos del libro Momo de Michael Ende.
Y un mes más, es domingo de reto con Elvira y Estela de Homenajeblog. Ya lo sabrás pero esto va de entrar en cocinas ajenas y versionar alguna receta del homenajeado del mes. Hoy publicamos todas las compis recetas de Hirma  del blog Sopaypilla. Busqué entre las muchas crema ricas que tiene Hirma y me decidí por esta crema de champiñones con espuma de queso. Ha sido todo un acierto porque está fantástica y servida así en vasitos como si fuera un capuccino queda super original. Muchas gracias Hirma.
Ingredientes:
  • una nuez de mantequilla
  • una cebolla mediana
  • un puerro mediano
  • 400-500gr. de champiñones
  • un diente de ajo (usé ajo en polvo)
  • un vasito de vino blanco
  • 2 vasos de caldo (usé agua, caldo de verduras en polvo y sazonador de hierbas)
  • 175gr. queso crema
  • 75gr. parmesano rallado o en trozos pequeños
  • 75ml. de leche
  • sal y pimienta blanca
  • alguna escama de parmesano para decorar

Notas:
  • Para saltear los vegetales en lugar de aceite uso mantequilla porque los marca mejor y aporta un matiz muy especial.
  • La receta original no lleva vino blanco pero me encanta en las cremas de hongos.
  • He aumentado un poco las proporciones de la espuma porque usé 500gr. de champiñones.
  • Hacer la espuma sin usar el sifón es casi imposible. Te quedará una crema espumosa muy delicada y sabrosa.

Preparación:
  1. En una cazuela o sartén honda, marca la cebolla, el puerro y los champiñones con una nuez de mantequilla.
  2. Añade el vino, el caldo y/o sazonador y deja que cueza a fuego medio-bajo unos 5 minutos. Pásalo por la batidora y reserva.
  3. Al tiempo, mezcla la leche, el parmesano y el queso crema en la batidora hasta que esté lisa la mezcla, salpimienta, y sin dejar de batir con unas varillas la calientas en un cazo hasta que espume la crema. Deja que temple un poquito para que coja cuerpo.
  4. Monta la crema en un vaso y termina cubriendo con la crema de parmesano

Crema de calabaza y verduras con leche de coco

enero 12, 2026
No quiero ponerme vulgar pero esta entrada va de palabrotas. Yo aviso. Y es que hace un par de años -o algo más- la asociación de psicología estadounidense nos dijo tener pruebas fehacientes de que decir tacos es bueno. Vulgar, sí; ofensivo, también; pero rehabilitador porque parece que -insisto, lo han probado- para ciertas cosillas dar rienda suelta al vocabulario soez ayuda a rebajar la tensión, el estrés o el dolor. 

Si lo piensas bien, es algo que hacemos con frecuencia aunque no nos pongamos académicos con el tema pero quién no ha soltado más de un juramento al pillarse un dedo o machacarse la uña con el martillo en vez de darle al clavo. O un coscorrón, tropiezo o resbalón. A veces cuando nos dan un susto o al intentar montar una estantería de los suecos y las piezas no encajan.
También dicen que mejora el rendimiento físico y por eso muchos deportistas se ponen de vuelta y medida en los encuentros importantes y aunque fuera de la cancha o campo sean todo amor y elegancia, en los momentos tensos sacan a flote al verdulero malencarado que llevan dentro. Y mira tú, estos arrebatos mejoran también las relaciones sociales. 

Me explico: soy muy fan de la NBA -gets los Nuggets- y cada dos por tres los muchachos pierden los papeles y se insultan, zarandean o cosas peores pero luego no se guardan rencor, dicen que son cosas que pasan y pelillos a la mar. Eso sí, los fans se vuelven locos de contento cuando hay gresca, en plan circo romano y contra más jaleito, más eufóricos y encantados. Vaya, que hacen piña entre ellos y cuanto más fanatismo, mejor. 
Le he preguntado a la IA de Google a ver que piensa ella  y me dice que también "puede ser señal de honestidad -¿?- e inteligencia al mostrar un buen vocabulario". En fin, que será muy inteligente y todo eso, pero el argumento es tonto de remate. Esa coletilla del buen vocabulario me hace pensar que lo mismo a las IA's las tenemos que dotar de más sentido común porque el conocimiento sin sensatez es más estéril que una mula o un burreño, es decir, un burdégano... y queden estos vocablos como ejemplos de buen y variado vocabulario que nada tiene que ver con soltar sapos, ranas y culebras por esa boquita que la naturaleza nos ha dado.

También te digo que no he encontrado alusión alguna por parte de la IA a esa retahíla de seudo tacos que se alinean en nuestra boca ante un plato rico y nutritivo. Ésto sí que es para soltar palabrotas pero ya sabes el dicho: oveja que bala, bocado que pierde.

El espíritu de esta sopa, es aprovechar esos restos de verduras que se que van quedando huérfanos en la nevera. La base: calabaza, un poquito de patata y la leche de coco. El resto, tira de verduras perdidas en las profundidades de tu frigorífico.
Ingredientes:

  • 300gr. de calabaza
  • 3 patatas medianas
  • 1 calabacín pequeño
  • 1/2 puerro
  • 1/2 l. de caldo de verduras
  • 1/2 manojo de espinacas
  • Un buen puñado de canónigos
  • 250ml. de leche de coco
  • sazonador de hierbas a tu gusto
  • pimienta
  • limón

Preparación:
  1. Pon a cocer a fuego medio-bajo las hortalizas (puerro incluido) en una cacerola con el caldo. Pasados 10 minutos, añade las verduras (las espinacas y los canónigos). Cuece un par de minutos más.
  2. Tritura la crema añadiendo la leche de coco. Sazona a tu gusto y sirve con unas gotas de limón. Hice un poquito de espuma  con la leche de coco para darle un toque visual a la hora de servir. 

Crema de hinojo, manzana y nueces con cúrcuma

septiembre 30, 2025
Querido mundo, confieso que tengo una adicción no deseada que está perjudicando gravemente mi salud mental: la sobreinformación. Es brutal el bombardeo diario que recibo con todo tipo de alarmas y "cosas que no sabías" o "cosas que nadie te cuenta". Sobre la salud, la alimentación, el ejercicio, bienestar, etc. Recibo verdaderos pelotazos y doy por hecho que no es porque yo sea una inútil cyber social si no que esta super exposición la sufrimos todos.

Y me refiero solo a la sobreinformación no incluyo la infoxicación, melón que habría que analizarlo en solitario para no generar una bola de esas que no hay quien se la trague. En cualquier caso, los expertos dicen que tenemos que ser más selectivos, elegir bien los contenidos, controlar los tiempos y realizar detox digitales. También insisten en que tenemos que evitar contenidos sensacionalistas y alarmistas. En fin, leo todo lo que debo hacer para no sufrir fatiga informativa y me da un estrés del ocho.
A ver, he abandonado varias redes sociales y la consecuencia es que claro, he perdido contacto con gente y me quedo fuera de los saraos. Normal, no se puede tener todo. Cada vez que entro a Pinterest a hacer una búsqueda me paso la mitad del tiempo dándole a "ver menos como esto" porque antes podía ocultar pines pero ahora no. Lentejas, eso es lo que es y por supuesto, mucha, pero mucha publicidad. Si entro a ver un video corto de Youtube -no tengo paciencia para los largos- me tengo que tragar un minuto de publicidad por bemoles, y a veces el video que deseo ver es más corto que la publicidad... me quemo, termino de los nervios.

Con el feed de noticias de mi móvil, más de lo mismo. Me paso el día marcando los temas que no me interesan y clicando en ver menos de lo que sea, porque se ponen como muy intensos, tanto, que hasta me dan noticias de tauromaquia... ¿En serio? ¿Cómo es posible que los anuncios publicitarios sepan que tengo una talla grande de sujetador y estos feed no den ni una?.

En Instagram, la única red social como tal que aún mantengo, me bombardea con los contenidos que ellos quieren que me trague pasando muchas veces de la gente a la que sigo. Me vuelven loca con sus ¿Sabes por qué no debes hacer esto? ¿Sabes por qué sí? Si hiciera caso a todos sus consejos de salud, cosa que me importa una barbaridad, pues estaría todo el día y parte de la noche haciendo y deshaciendo porque donde un experto afirma "esto" llega otro y dice lo contrario. A veces es el médico quién me dice "toma este medicamento" y como por casualidad veo que Instagram se llena de profesionales diciendo que no, que nos están sobre medicando a los pacientes. ¿Estoy paranoica?.

Así que terminamos -yo por lo menos- haciendo lo que nos da la gana con la conciencia clara de saber que estamos metiendo la pata en algo o en todo, porque después de todo, hagamos lo que hagamos siempre llegaran expertos a decirte lo mal que lo haces y que si pagas sus módicas sesiones, nos van a arreglar hasta las cañerías de casa. 
Y de la publicidad ya ni hablo. Es indignante la falta de control y la desfachatez que reina por la red. En serio, basta ya de responsabilizarnos de todo cuando lo que habría que hacer es controlar más y mejor todo el mundo online porque es una herramienta muy valiosa que tenemos para estar informados y comunicados con los demás. Lo jodido, es que nunca tenemos control, no podemos elegir aunque nos hacen creer que sí, y mientras nos bombardean con lo que quieren. Solo hay que ver quiénes están detrás de estas plataformas y logaritmos: millonarios. Siempre los mismos. 

En fin, que mucha hartura es lo que tengo, la verdad. Yo te dejo esta crema super sanota sin recurrir a un video breve que comience con un ¿Sabías que...? Te la dejo escrita con buena letra y con su paso a paso para que veas que fácil es. Solo tiene cosas buenas que ayudan a la digestión, a desinflarnos y con cúrcuma, una super especia que solo desprende bondades. Hay que cuidarse.
Ingredientes:
  • 1 par de bulbos de hinojo
  • 1 puerro mediano
  • 1/2 cebolla
  • 1 tomate
  • opcional: un poquito de guindilla roja
  • Entre 1/2 - 3/4 l. de caldo de verduras
  • 1 manzana
  • 1 puñado de nueces
  • 1 cda. de cúrcuma
  • Sal y pimienta molida
  • Unas gotas de aceite de oliva


Preparación:
  1. En una cacerola con un poquito de aceite de oliva, marca brevemente las verduras y añade caldo hasta apenas cubrir. Cuece a fuego medio-bajo unos 10 minutos.
  2. Añade las nueces, la manzana y la cúrcuma. Deja que cueza 5 minutos más  antes de triturar. Sala de hacerle falta y adereza con algo de pimienta a tu gusto.

Puré de alubias y champis

septiembre 13, 2025
Vivimos en un tiempo privilegiado para el conocimiento y el saber. De hecho, todos llevamos encima teléfonos móviles que a tan solo un click, tenemos acceso a la enciclopedia más grande de la historia, así, en un instante, en cualquier momento y lugar; una biblioteca políglota, en cualquier idioma, que  puedes traducir lo que sea , acceder inmediatamente y de forma gratuita. Sin esfuerzo. ¿Te imaginas la cara de los eruditos de la mítica Biblioteca de Alejandría si fuera posible viajar en el tiempo y enseñarles Google? 

Nunca antes se había investigado tanto ni descubierto tanto. Tantos y tantos avances que se han acelerado gracias al acceso rápido del conocimiento. Tanta cosa buena a nuestro alcance pero la ignorancia, paradójicamente en aquellos que más cerca tienen la educación y el conocimiento, aumenta cada día más y más... tierraplanistas, creacionistas afirmando que Adán y Eva se criaron entre dinosaurios, los que niegan el Holocausto o el cambio climático o...

O lo que sea, porque parece que todo vale. ¿Y cómo hemos llegado a ésto? Yo no lo sé pero se está hablando mucho de la industria de la ignorancia, algo que puede parecer absurdo pero que de hecho es una actividad muy lucrativa. Solo hay que ver la marabunta de influencers  que no sabemos de dónde han salido ni cuales son sus méritos pero cada vez que abren la boca, no se habla de otra cosa y no solo por los mentideros sino también en medios de comunicación supuestamente serios y con criterio.
Y es que, el mismo fenómeno que nos ha acercado el conocimiento y la ciencia, es el que ha permitido deformar la información de tal manera y con tanta eficacia que las generaciones que vienen, ya criadas prácticamente al 100% con medios online, no saben discernir lo que es cierto y lo que no. Tal es el embrollo, que ahora hasta se discuten cosas que dábamos por asentadas como eso de que "hay muchas realidades, tantas como personas" algo absurdo porque la realidad solo se fundamenta en hechos, que por supuesto deben -o deberían- ser verificados siempre pero que no están abiertos a interpretación ni sesgo ni salidas de contexto. 

Si la noticia es que en un accidente han muerto diez personas no puedes decir que han muerto en parte diez personas porque o han fallecido o no. Tal vez nos gustaría pensar que no han muerto, incluso alguien de mucha fe puede estar convencido que van a volver a la vida o por interés, alguien afirma que son cinco... pero la realidad, pese a las mentiras y demás pamplinas es como es.

Otra cosa son las opiniones, las diferentes verdades ahora sí que sí, que pueden ser tantas como individuos hay en el mundo porque cada uno tenemos unos conocimientos y experiencias distintas, y también es diferente nuestra manera de razonar o contextualizar los hechos. Pero son puntos de vista, jamás realidades. Si bien en filosofía se abraza el concepto de que si juntamos todas las visiones individuales del planeta, podríamos obtener la verdad absoluta, el concepto hace aguas porque es muy fácil de manipular promoviendo mentiras -o negando verdades- viciando o corrompiendo los hechos. 
Tengo una sensación constante de que todo se manipula y se saca sin pudor de contexto, en discursos cortos -lo que dura un video de tiktok- para que sean fáciles de aprender y de repetir. Y como ya está en internet, se considera información fiable y lo peor de todo: información verificada y demostrable sin importar la burrada que abandere. Esto ha pasado con el rollo antivacunas, y solo hay que ver cuantísimas vidas se salvaron el siglo pasado gracias a los programas de vacunación y ahora, los más privilegiados, por aquello de querer sobresalir del resto de mortales, se han montado sus cuatro necedades que a sus ojos, les hace ser más listos que los demás. 

Pero como te decía, la industria de la ignorancia cada día extiende más sus tentáculos y ya son miles las fábricas de ignorancia que se extienden por toda la red y que gracias a los logaritmos, por lo que sea, obtienen muchísima presencia y persistencia porque ya lo dijo Joseph Goebbels, el jefe de propaganda nazi: repite mil veces una mentira que se convertirá en verdad. Y si la mentira se convierte en el monopolio de la información, nos quedamos sin salida. Y para que seamos más dóciles, se nos anestesia el pasado, la historia, para que olvidemos quiénes somos y de dónde venimos; y así, desnudos de conocimiento y sin armas para protegerlo, volveremos a la Edad Media, a la esclavitud social, a un mundo de necios arrogantes y miserables ignorantes que para sobrevivir tendrán que despojarse de su dignidad. 
Ingredientes:
  • 1 cebolla
  • 1/2 puerro
  • 2 dientes de ajo
  • 400-500gr. de champiñones
  • 1 bote de alubias cocidas
  • hierbas aromáticas a tu gusto (yo puse tomillo, romero y salvia)
  • caldo de verduras para cubrir el guiso
  • queso a tu gusto (manchego, parmesano o uno de la tierra)
  • sal y pimienta
  • aceite de oliva virgen

Preparación:
  1. En una cacerola con un poquito de aceite de oliva, pocha la cebolla, el ajo y el puerro portado sin mucho remilgo. Añade los champiñones cortados en cuatro, las alubias directamente del tarro, las hierbas y un poco de caldo de verduras hasta que cubra ligeramente.
  2. Cuece 10 minutos a fuego lento. Retira las ramitas de las hierbas. 
  3. Tritúralo con la trituradora eléctrica o en batidora. Añade antes el queso a tu gusto. Rectifica de sal y pimienta. Puedes servirlo con un chorrito de aceite de oliva virgen y unos champiñones laminados a la plancha.


Gazpacho de pepino y manzana

julio 29, 2025
sabor
Del lat. sapor, -ōris.
m. Sensación que ciertos cuerpos producen en el órgano del gusto.
m. Impresión que algo produce en el ánimo.
m. Propiedad que tienen algunas cosas de parecerse a otras con que se las compara. Un poema de sabor clásico.
m. Cada una de las cuentas redondas y prolongadas que se ponen en el freno, junto al bocado, para refrescar la boca del caballo. U. m. en pl.
m. desus. Deseo o voluntad de algo.
Olivia y Jaime empezaron a quedar casi a diario. Él no era muy dado a construir castillos en el aire pero esta vez su imaginación volaba alrededor de esta mujer medio marciana preocupada hasta el infinito porque bebiera al menos un par de eisrooibos con flor de Jamaica al día. Tan atontado estaba enredado en el ámbar de sus ojos que no se había percatado de las cavilaciones de ella, quien se empleaba en cuerpo y alma en la búsqueda del elixir definitivo que eliminara por completo el mal sabor que le producían los hombres en general y Jaime en particular, porque a pesar de no resultarle tan amargo y agriado como los demás -gracias al rooibos y a la flor de Jamaica- el regustillo que sentía en su paladar después de cada beso, seguía sin desprender las dulces sensaciones que ella tanto ansiaba.

Su cocina se había convertido en un laboratorio de sabores en busca del umami, rotundo e irrevocable, ese que debía neutralizar el desagradable regustillo que su misteriosa androfobia atacaba a su paladar cada vez que besaba a un varón. Tuvo que conocer a Jaime para alimentar no solo la ilusión de construir un amor inmenso a su alrededor sino además, para sentir una esperanza infinita -al fin- de saber que con un poco de dedicación y esfuerzo lograría carbonizar definitivamente esa androfobia para la que no existía cura.
Y es que había algo definitivo en Jaime, algo que le hacía completamente especial porque, como las fobias no son en absoluto sencillas de abordar, ese mismo sabor que ella sentía al besar, lo sentían los caballeros al probar sus ricos platos que eran puro deleite para las señoras. Menos para Jaime, que le sabían a gloria. Disfrutaba a rabiar de los platos de Olivia con tanto embeleso que ella se derretía de puro gusto. 

No había más remedio que seguir experimentando con más viandas: sopas, pucheros, guisos, arroces, flanes, bizcochos... probó y probó y Jaime saboreó y saboreó pero el chasquido de los besos seguían sin saber a lo que tenían que saber hasta que llegó el día que la huerta empezó a dar sus frutos.

Ese año todo había llegado retrasado. Había llovido mucho inesperadamente y eso hizo que los tomates se retrasaran, las cebollas se hincharan y los pepinos maduraron pequeños y rechonchos hinchados de agua y semillas. Aun así, no se amilanó. Preparó un fresquito y delicioso gazpacho de pepino y manzana y, aunque dudó al hacerlo, se decantó por no ponerle ajo por aquello de no perder el aliento. El bueno. 

No se sabe si fueron los pepinos despepitados, o el yogur griego o la manzana. O todo junto. Pero a Jaime el gazpacho le supo a gloria y a ella, él. Se lo comió a besos y ya no hubo más amargores ni indigestiones ni reflujos ni vómitos. Nunca supo si el sortilegio se había producido solo en Jaime o también se extendió al resto de los hombres porque ella no sintió jamás ganas de besar a ningún otro Jaime, Manuel o Fernando. 

Fin. (No hay gazpacho de pepino sin final feliz)
Ingredientes:
  • Un par de pepinos pelados de calibre estándar
  • 1 manzana a tu gusto
  • Un trocito de cebolla dulce para ensaladas
  • Una tacita de yogur griego
  • unas hojas de menta o hierbabuena
  • sal y pimienta
  • vinagre de vino (del bueno)
  • aceite de oliva (de bueno)

Preparación:
  1. Pon todos los ingredientes en la batidora y bate y bate hasta que quede el gazpacho fino y cremoso. Rectifica de sal y vinagre a tu gusto.
  2. Deja que enfríe antes de servir.

Panna cotta de coco y yogur con salsa de naranja

junio 16, 2025
En 1.997 Alana creó una página web donde empezó a compartir sus pensamientos como "alma solitaria" con problemas para socializar emocionalmente y contaba abiertamente su incapacidad a la hora de encontrar pareja pese a ser algo que deseaba con toda su alma. Le fastidiaba enormemente los chistes crueles que se hacían sobre las "vírgenes solitarias" cuando una chica llegaba a una edad donde ya era raro que no hubiera salido con nadie. Cada vez más gente acudía a su web; al principio chicas como ella pero poco a poco, los varones se sumaron abiertamente compartiendo experiencias, soledades y consejos. 

Este proyecto, pretendía dar esperanza a aquellas personas que les costaba establecer relaciones amorosas porque, bajo su propia experiencia y reflexiones, Alana  sabía que su incapacidad no era tal, sino más bien un retraso en el proceso. Era consciente que las personas como ella, con muchas inseguridades personales y cierto grado de inmadurez emocional, les lleva más tiempo salir con gente y tener relaciones románticas y sexuales. Su web se llamaba Alana’s Involuntary Celibacy Proyect y comenzó a usar el término incel (in-voluntary cel-ibacy) para referirse a esta comunidad de almas desamparadas.
Ella encontró pareja y se alejó del proyecto dejándolo en manos de administradores que moderaban el foro. Otros espacios parecidos surgieron y poco a poco el proyecto de Alana fue dando un giro tremendo masculinizando el espacio e impregnándolo todo con sentimientos de odio y en vez de ser un movimiento de autosuperación personal y consuelo, estos grupos proyectaban toda la responsabilidad hacia las mujeres, sintiéndose víctimas de una sociedad opresora hacia los varones que les niega en mayor o menor medida el "acceso" al sexo débil.

La verdad, para mí hay una diferencia tremenda de lo que fue el movimiento a lo que es ahora. Estos tipos, que por cierto, encajan a la perfección con subculturas de corte machista e ideologías autoritarias, no solo han echado a las féminas del proyecto de Alana sino que toda su frustración la arrojan contra ellas convirtiendo las inseguridades personales en autocompasión -ya que lo asocian a su propio victimismo- y la fragilidad emocional en autodesprecio y rencor porque asumen -y adoctrinan- con argumentarios que les eximen de ninguna responsabilidad. El viejo cuento de pensar que si eres víctima no tienes porqué asumir responsabilidades sociales ni emocionales.

Imagina un muchacho con las fragilidades de Alana, perdido en su adolescencia pero deseando amar y ser amado; imagina que a este chico le llueven un montón de argumentos que explican que las chicas le ignoran porque buscan siempre parejas de mayor estatus social, económico y atractivo físico; imagina que  el mensaje que le llega es de "si no eres alfa, mala suerte, no tienes lugar y eso es inalterable"; imagina que le convencen -se autoconvence- de que la naturaleza femenina es así y no cambia puesto que es un principio biológico insalvable.
Chicos que si hubieran tenido espacios como el proyecto de Alana, habrían comprendido que no es una cuestión de sexos sino de desarrollo personal. Que la madurez emocional tarda en llegar, y que la única esperanza es seguir trabajando la autoconfianza y la empatía. Que en la adolescencia todos somos muy zotes y hacemos y decimos tonterías pero que el buen juicio se va abriendo paso con los años y que el mundo está lleno de personas únicas que son maravillosas; que unas nos gustarán en plan romántico y otras no. Pero que esto es parte de la vida.

Lástima, porque en vez de esto se les está alimentando el odio, los comportamientos antisociales, la depresión, pensamientos suicidas, acoso, señalamientos... y en medio de todo, comunidades toxicas en redes que claman como si fueran héroes, a los autores de atentados violentos contra escuelas e institutos. Chicos que llegan a convencerse que la única manera de salir de su ostracismo en con un arma en la mano y a tiros contra inocentes.

Esto es lo que ha pasado en Austria. No estamos haciendo caso de las señales y 10 críos y un profesor han muerto porque un chico decidió cruzar la raya. 
Ingredientes:
  • 400ml. leche de coco
  • 70-100gr. de azúcar (para mí con 70gr. perfecto)
  • vainilla
  • 6 hojas de gelatina
  • 400ml. de yogur griego

Para la salsa de naranja:
  • zumo de dos naranjas grandes
  • ralladura de naranja
  • 50gr. de azúcar de coco o panela
  • 150ml. de nata líquida

Preparación:
  1. Pon en remojo las láminas gelatina en agua fría, mínimo 10 minutos.
  2. Pon en un cazo los ingredientes para la salsa (el zumo, la ralladura y el azúcar). A fuego fuerte, espera que rompa a hervir y deja que reduzca un poco. Añade la nata y deja también que reduzca unos 4-5min. removiendo regularmente. Reserva y deja que enfríe.
  3. Mientras, pon en un cazo la leche de coco, con el azúcar y la vainilla. Espera que rompa a hervir y lo separas del fuego. Le añades la gelatina escurriendo el agua con la mano y remueve hasta que quede completamente diluida. Yo lo  hago con la batidora eléctrica. Añade el yogur y sigue batiendo hasta que esté completamente sin grumos.
  4. Rellena los moldes (6 moldes) y deja que enfríen en la nevera. Los pequeños en 3-4 horas están listo. En un molde grande, necesitará más tiempo.
  5. Sirve con unas migas de galletas y con un buen chorro de salsa de naranja por encima.
 
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