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Huevos tontos con atún

marzo 19, 2026
Al igual que Alice Ball, Mayte Toral nació con la química en las venas. También de cría tuvo la suerte de trastear entre placas de metal, vapores de yodo y mercurio ya que, en la casa de vacaciones que la familia tenía en El Escorial, disponían de un laboratorio fotográfico donde descubrió la fina frontera existente entre el arte y los ácidos de revelado.

Era evidente que ella quería estudiar química pero su padre estaba emperrado en que estudiara farmacia, algo más acorde a una mujer y que a la larga le iba a proporcionar más salidas. Así que, para no decepcionar a su padre sin renunciar a sus sueños, se sacó ambas carreras con excelentes calificaciones. Ya había dejado claro que no era una estudiante del montón.

Ejerció con éxito como profesora del prestigioso Instituto Escuela de Madrid y, al poco de inaugurarse el Instituto Rockefeller (Instituto Nacional de Física y Química), Mayte ingresó como investigadora. Allí trabajó junto a Enrique Moles, respetado catedrático y jefe de química del Instituto Nacional de Física y Química. Él fue su mentor y los trabajos que realizaron juntos fueron excelentes, con gran repercusión internacional.

El superpoder de Mayte, además de calcular los pesos atómicos con una precisión que hoy en día sigue asombrando a sus colegas, fue su talento para construir ella misma sus propios aparatos de vidrio; hacía magia con el soplete gracias a una destreza manual única. Terminó siendo una investigadora requeteprolífica publicando vastamente en los medios científicos de mayor impacto internacional. Mayte se había hecho hueco entre los grandes por méritos propios.

Y hasta aquí todo había sido coser y cantar. Pero llegó la maldita guerra civil que tanto daño nos hizo a todos los españoles y los trabajos del instituto se colapsaron. Ella sufrió un terrible percance: quiso aportar sus conocimientos a la causa antifascista enseñando a los milicianos a hacer bombas en el convento de las Salesas Reales, que se había reconvertido en fábrica bélica. Y la cosa no salió bien: un artefacto le reventó dañándole gran parte del rostro. Aun así, siguió con su tesis y logró doctorarse en el 37.

Este asunto le pasó factura al finalizar la guerra. Con la llegada de Franco al poder, estaba claro que iba a ser represaliada pero desgraciadamente, le fue imposible escapar al exilio como otros colegas del Instituto: a Mayte le atropelló un coche y quedó gravemente impedida, algo que no le preocupó en absoluto al nuevo régimen. Fue detenida igualmente y directa desde el hospital, ingresó en prisión, en la terrible cárcel de mujeres de Ventas. La condena fue de doce años y tuvo que pasar algún tiempo en la enfermería de la prisión; enfermería por llamarla algo.
La cárcel, diseñada originalmente por Victoria Kent para albergar a unas 600 mujeres en condiciones dignas, llegó a hacinar a 5.000 reclusas durante la posguerra. Las mujeres dormían en el suelo de los pasillos y las escaleras, pegadas unas a otras como sardinas en lata. Muchas mujeres quedaban en cinta en las cárceles y sus bebés eran robados para tapar las barbaridades que allí se acometían. Además de los robos tras dar a luz, las muertes por tifus y desnutrición eran el día a día en el penal. Desde la enfermería se escuchaban las ráfagas de los fusilamientos en las tapias de la Almudena. De madrugada, las presas podían contar uno a uno los tiros de gracia.

Pero no quiso -o no pudo- quedarse quieta. Gracias a su formación farmacéutica, aportó todo cuanto estuvo en su mano para mejorar las condiciones sanitarias de aquel inmundo presidio. Hizo cuanto pudo para evitar epidemias y cuidar de los críos que morían diariamente a decenas por falta de higiene y alimentación.

El rancho consistía casi siempre, en un agua sucia con alguna patata y cuando tocaba lentejas con bichos se ponían tan contentas. Daba clases de inglés a otras reclusas para mantener las mentes ocupadas porque una de las cosas más duras que sufrían todas ellas, era la continua zozobra de los interrogatorios, porque cuando regresaban -que no era siempre- lo hacían torturadas. Se permitió hacer algunas ilustraciones que adornaban pequeños y clandestinos libritos que circulaban entre las celdas. Todo era poco para compensar la falta intencionada de visitas, cartas o de paquetes de comida.

Esta labor le permitió no abandonarse a la desesperanza ni dejarse llevar por la locura. ¿Qué se siente cuando descubres que la paz no existe, que el odio a una madre lo paga con la vida el hijo? ¿Qué se siente cuando tu vida vale exactamente lo que cuesta un tiro de gracia? Supongo que ahí, justo ahí, es donde el ser humano toca fondo y, o te dejas llevar por la enajenación o recalibras tu alma y te centras en ayudar como buenamente puedes a los demás.

No me cuesta en absoluto creer que la amistad con Matilde Landa fue para Mayte el timón que la ayudó a no naufragar, a permanecer inquebrantable ante tanta desolación. La vida de Matilde, como ya te habrás imaginado, llegará al blog muy pronto porque es increíble a más no poder. Madre mía lo que somos capaces de sacar cuando la vida nos pone a prueba.

Y las condiciones de hacinamiento en Ventas se hicieron tan insostenibles que parte de las presas fueron reubicadas en otras cárceles. Mayte terminó en Ávila y aquí se despidió de Matilde para siempre. A pesar de las reubicaciones, mantener las cárceles se le hacía muy costoso al régimen quién terminó proclamando poco después una amnistía de la que Mayte salió beneficiada.

Se le concedió la libertad condicional en 1941, y el siguiente golpetazo fue ver como su familia, afín a Franco, la rechazó de pleno. Es la familia de Matilde quien la acoge en su propia casa. Pero las madres son las madres y la de Mayte se negó a abandonarla a su suerte. Le puso una farmacia para que pudiera vivir sin estrecheces. Solo le pidió una cosa: no volver a meterse en política.

Y ¿qué es lo primero que hizo? Exacto. Convirtió la rebotica en un núcleo clandestino de la resistencia antifranquista en Madrid, dicen que falsificando documentos, guardando propaganda y puede que hasta escondiendo a perseguidos cuando era necesario. Y pasó lo que estaba claro que iba a pasar: alguien contó algo en la jefatura de la Puerta del Sol -imagino que se lo sacaron a golpes- y la actividad de la farmacia quedó al descubierto.
Tuvo tiempo de ser alertada y supongo que su grupo de colaboración improvisó la huida deprisa y corriendo pero no valió de nada. Fueron deteniendo a todos los asiduos a la rebotica y a base de golpes -qué raro- alguien cantó como en un aria de Puccini. Así que a los de la Dirección General de Seguridad les faltó tiempo para detenerla y volver, una vez más, a los interrogatorios y torturas. Y de nuevo a Ventas, esta vez maltrecha por las palizas. Y de nuevo a juicio. Y esta vez se pidió la pena de muerte.

Pero toda una red de apoyos titánicos se cosió internacionalmente para conseguir revocar la pena capital: Irène Joliot Curie -Premio Nobel de Química e hija de Marie Curie- viajó a Madrid y se plantó en la vista oral del juicio. Esa imagen internacional de una Premio Nobel sentada en el tribunal militar franquista apoyando a su colega, avergonzó profundamente a la dictadura; desde el Comité Internacional de Mujeres Antifascistas se orquestó una campaña de denuncia en prensa sobre el caso de "la Lise Meitner española" que la dictadura quería asesinar, consiguiendo que Mayte abriera portadas en Europa.

Y se sumaron científicos, intelectuales, parlamentarios y delegaciones de todo el mundo que inundaron los despachos del gobierno con miles de telegramas exigiendo clemencia. Varios diputados británicos e investigadores viajaron a España como observadores internacionales.

La presión hizo efecto y la pena de muerte fue conmutada por dos años de prisión, que cumplió íntegramente. Acosada por las autoridades y rechazada por su entorno familiar, pocas expectativas tenía en Madrid. Pero su antiguo mentor, Enrique Moles, intercedió por ella y le consiguió un empleo en Aranjuez en la fábrica de penicilina. Fue jefa de producción de productos farmacéuticos hasta que en 1956 consigue exiliarse en México gracias a José Giral, el presidente de la República en el exilio y a Jaime Torres embajador de México en París.

Mayte salió de España despojada de todo, cierto, pero llegó a México con su dignidad intacta. No la habían apagado. No lo consiguieron. De la mano de otros científicos exiliados volvió a lo suyo, a la química que tanto amaba. Y regresando un poco al origen, a aquel laboratorio fotográfico de El Escorial donde fue tan feliz, se matriculó en Bellas Artes y se dedicó con mucho éxito a los grabados en metal.

Su arte fue una evolución natural y una forma de expresar lo que las palabras ya no podían. Su serie de grabados más famosa es la llamada El Dictador Franco en los Infiernos, en memoria de sus amigas Matilde Landa y Matilde Rebaque, las trece menores y las 637 mujeres torturadas y fusiladas en las cárceles franquistas.
-Entonces, ¿el sufrimiento qué fue para ti?
-En realidad fue la obligación de ser un testigo; testigo que a veces no significa pedir piedad para la gente que sufre, sino simplemente un testimonio para que la humanidad se dé cuenta de que esas cosas no deben pasar.

Entrevista de la periodista Elena Poniatowska a Mayte Toral en 1972
Y conoció al compositor musical Lan Adomián. Y se enamoró. Y se casaron. Y sanaron juntos lo que les quedara por curar.

Los ácidos que antes usaba en el laboratorio para descubrir los secretos de la materia, hoy los uso sobre el metal para liberar los secretos del alma. Al final, la ciencia y el arte buscan lo mismo: la verdad.

La receta de hoy es la evolución de los famosos huevos tontos, un apaño nacido en los años de necesidad, donde había que agrandar los huevos con el fin que llegaran para todos. Y ahora, desde la abundancia y el bienestar, es sencillísimo añadirles toques personales e ingredientes de importancia. Estos huevos tontos son el triunfo de la resiliencia en un plato reconfortante.
Ingredientes:
  • 3 huevos
  • 100ml. de leche
  • sal y pimienta
  • 6 rebanadas de pan de molde integral
  • 1 lata de atún (unos 100gr.)
  • 3cdas. de pesto rosso (o 4cdas. de salsa de tomate y un par de ajos)
  • Abundante aceite para freír

Preparación:
  1. Bate los huevos en un bol, les añades la leche y salpimientas un poquito.
  2. Corta las rebanadas de pan en trocitos y lo integras al bol junto con el atún y el pesto. Deja que repose un poco antes de formar las albondiguillas.
  3. Fríe en abundante aceite a fuego medio alto. Ponlas encima de papel absorbente de cocina para quitarles el exceso de aceite.

Barritas energéticas

noviembre 23, 2025
La organización Greenpeace en Austria quiso investigar qué pasaba con la ropa que depositamos en los contenedores de reciclaje. Para ello, colocó rastreadores GPS en 20 prendas y las donó a diferentes empresas de recogida de ropa. Pues ya puedes imaginarte, ¿no? Casi todas -o gran parte- terminaron, después de recorrer varios continentes, incineradas o enterradas en países pobres que compran todo tipo de basura a Occidente. China, por ejemplo, tiene ciudades basura y no es una metáfora es literal.

Esto se hace, primero, porque queda bonito. Nos ponen un montón de puntos de recogida de ropa, creemos que llegará a necesitados la que esté en mejores condiciones y las prendas que no, damos por hecho que serán recicladas. Y todos tan contentos porque así nos pesa menos comprar ropa que viaja, primero en una dirección desde los países más pobres con mano de obra esclava, que compramos porque es barata pero que después de una temporada, hace el viaje de vuelta para ser incinerada. 

Pero como reciclamos y usamos muchos hashtag de contaminación cero, huella de carbono y demás pepinos en vinagre, pues nos quedamos tan contentos y relajados. Eso nos da licencia -y me incluyo- a defender causas medioambientales o éticas sin que nos tiemble la voz.

Pero es mentira. Todo es mentira. Aparte de las emisiones directas e indirectas que se producen con tantas toneladas de ropa vieja viajando y gestionándose por medio mundo, este sistema esconde un hecho de lo más asqueroso: eso es, el dinero, que ya estaba tardando en salir a flote. Porque si estas prendas salen del país bajo la premisa de "residuo" las empresas involucradas tienen que pagar un pastizal pero si salen como "reutilizables" pues la cosa cambia por completo porque reciben todo tipo de ayudas. 
El informe denunciaba a empresas como Mango y H&M que hacen uso de promesas engañosas de reciclaje para publicitar su imagen de empresas eco responsables, esos conceptos verdes que están tan de moda en marketing pero no es que engañen, es que estafan sin que se les caigan los anillos.

Las personas de a pie tampoco hemos salido de rositas. Se señala el gran problema de la moda rápida (fast fashion) y la sobreproducción de ropa que no necesitamos porque se estima que más de la mitad de la ropa que tenemos en casa no la usamos. Repito, no la usamos o se estropea al primer lavado o se deteriora rápido... en fin, qué te voy a contar que tú no sepas.

Aquí te dejo la conclusión del informe, por aquello de poner foco en las cosas que podemos solucionar:
  • Prohibir por ley la destrucción de ropa nueva que no ha sido vendida.
  • Fomentar la reparación y la reutilización de prendas. 
  • Implementar un sistema de economía circular real y eficiente que garantice la reutilización y se aprovechen sus beneficios. 
  • Concienciar que menos es más; reducir el consumo de moda rápida y dar una segunda vida a la ropa mediante la reutilización o la donación a organizaciones transparentes que garanticen un tratamiento adecuado o simplemente, regala tú mismo ropa en buen estado a vecinos, conocidos, etc. 
Venga, manos a la obra.  

Estamos en domingo de reto con Elvira y Estela de Homenajeblog. Ya lo sabrás pero esto va de entrar en cocinas ajenas y versionar alguna receta del homenajeado del mes. Hoy publicamos todas las compis recetas de María Antonia del blog las Recetas de María Antonia. Estoy muy enganchada a la granola y el muesli casero así que en cuanto vi esta receta de barritas energéticas no busqué más. María Antonia las hace sin horno, directamente en el congelador pero el otoño austriaco no acompaña bien con el consumo de cosas heladas y además no podría usarlas para llevar en los almuerzos así que las he horneado en plan clásico pero para ello he tenido que hacer algún ajuste para garantizar que compactara bien la granola. Espero que te gusten. A nosotros nos han chiflado. Gracias María Antonia.
Ingredientes:
  • 2 cups de muesli o cereales a tu gusto
  • 1/4 cup de semillas (sésamo, lino, chía...)
  • 1/2 cup de frutas secas (cramberries, arándanos...)
  • 1/2 cup de nueces variadas (nuez, almendra, anacardos, avellanas...)
  • 1 manzana
  • 2 cdas. de miel
  • opcional: un par de cdas. de coco rallado
  • Nota: la medida es de cup americana

Preparación:
  1. Precalentamos el horno a 180ºC .
  2. Ponemos en una bolsa, los cereales, las semillas, los frutos y secos y las nueces y con un martillo lo picamos un poco.
  3. En un bol, mezclamos éstos con la manzana rallada, la miel y el coco rallado y lo colocamos sobre la bandeja del horno. Usé el borde un molde rectangular desamoldadle para darle forma.
  4. Horneamos hasta que veas que coge color doradito. Lo sacas y lo cortas en barritas del tamaño que mejor te encaje. Deja que enfríen por completo antes de guardar. Yo las guardé en un tarro de cristal.

Granola de calabaza y chocolate

octubre 30, 2025
El libro para leer no es el que piensa por ti, sino el que te hace pensar
Si ocultas tu ignorancia, nadie te golpeará y nunca aprenderás
La mayoría de nosotros no podemos andar corriendo por ahí, hablando con todo el mundo, ni conocer todas las ciudades del mundo, pues carecemos de tiempo, de dinero o de amigos. Lo que usted anda buscando, Montag, está en el mundo, pero el único medio para que una persona corriente vea el noventa y nueve por ciento de ello está en un libro
No quería saber cómo se hacía algo, sino por qué
Vive como si fueras a caer muerto en diez segundos. Ve el mundo. Es más fantástico que cualquier sueño
Quizá los libros nos saquen un poco de esta oscuridad. Quizá eviten que cometamos los mismos condenados errores
No importa lo que hagas en tanto que cambies algo respecto a como era antes de tocarlo, convirtiéndolo en algo que sea como tú después de que separes de ellos tus manos
Fahrenheit 451: la temperatura a la que el papel se enciende y arde
Ray Bradbury ya vislumbró muchas de las cosas que nos iban a pasar y las plasmó en Fahrenheit 451. La sociedad dejó de interesarse por los libros y los bomberos, que ya no tenían fuegos que apagar, eran los encargados de quemar los libros así que a escondidas, había sabios que memorizaban libros o fragmentos que transmitían de viva voz. Eran proscritos porque el pensamiento no se puede quemar.

Ingredientes:

  • 3-4 cdas. de calabaza al vapor y triturada con su piel
  • 50ml. de mantequilla derretida (yo usé aceite de semillas de lino)
  • 60ml. de jarabe de arce
  • all spices a tu gusto (o pimienta de jamaica)
  • vainilla
  • una pizca de sal
  • 100gr. de nueces variadas (yo usé almendras, pecanas y anacardos)
  • 150gr. de copos de avena
  • 125gr. de copos integrales, de maíz o de arroz
  • 125gr. de trocitos o pepitas de chocolate

Preparación:
  1. Calienta el horno a 190ºC.
  2. En un bol, mezcla la calabaza, el aceite o mantequilla, el jarabe de arce, las especias, la vainilla y una pizca de sal.
  3. Añade las nueces, la avena, los copos integrales y la mitad de las pepitas de chocolate. Mézclalo bien y extiéndelo sobre la bandeja del horno. 
  4. Hornea hasta que esté dorada la granola. Deja que temple y desmiga con los dedos para que se formen pegotes. Añade el resto de las pepitas de chocolate y listo.

Frixuelos de maíz rellenos

octubre 19, 2025
En la catedral de San Patricio de Dublín, hay un epitafio en latín que dice "Aquí se halla el cuerpo de Jonathan Swift, doctor en teología y deán de esta catedral, donde la indignación feroz ya no puede lacerar el corazón. Sigue tu camino, viajero, e imita, si puedes, a este vigoroso campeón de la libertad." Evidentemente, un epitafio de tal guisa solo puede atribuirse a la osadía del propio muerto quien dejó instrucciones claras para cuando le llegara la hora.

El nombre de Jonathan Swift puede que no te suene de nada pero su libro "Los viajes de Gulliver" seguro que sí. Es muy curioso que todos asociemos el libro a la literatura infantil cuando lo cierto es que sus páginas están cargadas de sarcasmo, críticas y comentarios satíricos siendo, en sí mismo, una oda contra la corrupción política, los muchos vicios sociales de la aristocracia y las mil y una taras del ser humano. 

Los liliputienses; malvados, zotes y despiadados con un rey y una corte de petulantes ineptos y ociosos que de forma rutinaria se despachan entre guerra y guerra. Los gigantes de Brobdingnag; majetes y bonachones pero de nula inteligencia. Los filósofos de Laputa; muy listos pero enredados en tonterías donde la sabiduría no es capaz de despegarse de la arrogancia y la banalidad. Y más y más viajes. Nos saca punta con habilidad y desparpajo aunque también deja rendijas a la esperanza. Todavía quedan algunos seres buenos, parece decir.

Y parece que por temor a que alguien conocido se diera por aludido con alguno de sus personajes, Swift firmó las primeras ediciones con un seudónimo y su editor le censuró partes del libro porque pensaba que se estaba pasando ocho pueblos. Pero fue un éxito rotundo y efectivamente, casi toda la aristocracia estaba que echaba chispas. 
Se doctoró en teología y cuando todo apuntaba a que le iban a dar una vicaría en Dublín pues cuentan que lo mismo fue la propia reina Ana quien dijo que nones porque la tenía muy frita con sus artículos y ensayos. 

Porque todo lo que tenía de inteligente y mordaz, también lo tenía de pluma rápida y se enfrentaba día sí y día también con todo cristo. Así que le dieron una vicaría que contaba tan solo con 15 almas, cosa que terminó revirtiendo a su favor porque le proporcionaba tiempo suficiente para escribir y seguir afilando lápices contra la estupidez humana. 

Por cosas de la vida, nuestro vicario se enamoró de una muchacha sobrina de su protector sir William Temple, un diplomático bien relacionado y acaudalado pariente lejano de su madre. El caso es que él se coló perdidamente pero se desconoce lo que ella -o su tío- pensaban del asunto. Solo ha trascendido que fueron amigos hasta la muerte de ella y unas cartas que póstumamente fueron publicadas donde Swift se abre en canal con tanta franqueza y cariño que se ha especulado con la posibilidad de que se hubieran casado en secreto. 

Na. No encaja. Se hubiera sabido tarde o temprano y además, su amistad se habría roto cuando Swift vivió con Esther Vanhomrigh a quien le escribió un poema precioso con el sobre nombre de Vanessa y mira, el mote cuajó tanto que solo hay que ver la de vanesas que hay por el mundo. 

Pero Vanessa murió joven y cinco años después lo hizo Stella. Él ya sufría de algún tipo de enfermedad neurológica que tras esta perdida, le sumió en el principio del fin muriendo un 19 de octubre de hace 279 años, sumido en frecuentes episodios de locura que se mezclaban con breves momentos de lucidez siendo completamente consciente de su deterioro. Pero su ingenio y pericia con la pluma ya son eternas. Lo mismo que Gulliver.
Y de nuevo, domingo de reto con Elvira y Estela de Homenajeblog. Ya lo sabrás pero esto va de entrar en cocinas ajenas y versionar alguna receta del homenajeado del mes. Hoy publicamos todas las compis recetas de Encarnita de El paraíso de los golosos. Me decidí rápido por estos frixuelos  tan de la tierra y a la vez tan universales, porque podrías recorrer el mundo y te los encontrarías por doquier, en cada sitio con su aquel y con su propio nombre. Estos frixuelos son de harina de maíz, herencia y legado de los indianos asturianos. ¡Gracias encarnita! Están brutales. 


Ingredientes:

  • 1 huevo
  • 500ml. de leche 
  • 125ml. de agua
  • 70gr. de harina de trigo (mejor sin refinar)
  • 130-150gr. de harina amarilla de maíz
  • opcional: 1/2 cdta. de polvos de hornear
  • Sal
  • Algo de aceite de oliva para mojar la sartén

Para el relleno:
  • 200gr. de espinacas frescas
  • Cebolla en polvo o 1/2 cebolla
  • 50gr. de pastrami o beicon
  • Queso en lonchas que funda bien

Notas:
  • Yo necesité 150gr. de harina de maíz porque me quedó demasiado líquida la masa pero la receta original describe 130gr. 
  • Recomiendo no usar en la medida de lo posible harinas refinadas de trigo. Yo uso una rústica con su cáscara y su propio germen.
  • Le he puesto un poquito de polvos de hornear al igual que hago con los crepes para que queden más jugosos.
  • En el relleno usé cebolla en polvo para darle algo de sabor pero que no destacara y en lugar de baicon he usado pastrami.

Preparación:
  1. Preparamos la masa de los frixuelos: en el vaso de la licuadora -o de la batidora eléctrica- ponemos todos los ingredientes juntos y batimos hasta que esté la masa bien ligada y espumosa.
  2. Calentamos una sartén antiadherente no muy grande mojada en unas gotas de aceite de oliva. Hacemos los frixuelos a fuego medio alto. Reservamos.
  3. En otra sartén, ponemos las espinacas a fuego medio bajo y las tapamos unos 2-3 minutos. Soltará su propio vapor y se pocharan. Así no pierde propiedades. Añade un poco de cebolla en polvo y reserva. 
  4. Calienta el horno a 170ºC.
  5. Troceamos el pastrami y vamos  rellenado los frixuelos con espinacas, pastrami y queso. Puedes enrollarlos, doblarlos por la mitad o en 4 como he hecho yo. 
  6. Ponlos unos pocos minutos al horno, lo justo para que el quedo coja textura fundida. Sirve rápido para que no se enfríen.

Muffins de anacardos y avena rellenos de compota manzana

octubre 07, 2025
¿Tenemos las mujeres un cerebro multitarea de serie o nos lo curramos a lo largo de la vida? y los hombres: ¿Tienen un cerebro incapacitante para ello o simplemente no se complican la vida? Existen estudios que dicen que sí y otros lo niegan. Hay que recordar que hay papers de poca monta donde es complicadillo darles mucho crédito. 

Por ejemplo,  han realizado investigaciones en una conocida universidad entre medio centenar de mujeres y otro tanto de hombres, todos ellos universitarios de 21 años. Claro, dicen que no hay diferencia y no me extraña porque el mundo elegido es demasiado pequeño y homogéneo. Y el estudio parece apuntar que de antemano ya buscaban romper este mito porque a ver, las féminas estamos hasta el papo de que se nos pongan listones tan altos a costa de clichés en plan "podéis con todo, tenéis un don natural".

Y no, va a ser que no.  Con don o sin él, también queremos disfrutar de tiempo libre y no agotarnos diariamente metidas en mil y una movidas domésticas, profesionales, maternales, etc. etc. Porque claro, tenemos un don especial para cocinar, para limpiar, para la crianza, para el cuidado de nuestros mayores, para ir al mercado, para ir de compras, para, para y para... que no, que ya está bien de vendernos esa moto, que por cierto está más quemada que la de un hippie. 
A ver, no nos queramos mentir. Nuestros cerebros no son iguales. A finales del sXIX se determinó que al ser los cerebros femeninos más pequeños -casi 200gr. de diferencia- pues por lógica misógina las mujeres éramos más tontonas. Hoy ya sabemos que el tamaño no importa además de tener claro que la inteligencia depende de otros valores. 

He leído otro estudio, éste con un grupo de 949 personas entre nueve y 22 años de ambos sexos que determina que los cerebros entre mujeres y varones no son iguales. Hay diferencia en cómo están conectados ambos hemisferios y eso nos hace tener a priori distintos talentos: el cerebro de los hombres es más apto para aprender rápido y ejecutar una sola tarea mientras que las mujeres tenemos mejor memoria e inteligencia social, y esto puede que nos predisponga a la multitarea. 
Pero oye, que me resisto a aceptarlo. Sigo pensando que más allá de la predisposición están las experiencias vividas y estás están rígidamente ligadas a nuestros usos y costumbres, y no podemos olvidar que la evolución social es lenta, no hay más remedio que tener paciencia y apretar un poquito las tuercas a los chicos que aún siguen muy relajados en eso de compartir tareas en casa -aunque sea de una en una que no vamos a reprocharles nada, caramba-.

También es bueno resaltar eso de que tenemos mejor memoria, es decir, que si nos acordamos de todo no es por rencor sino por tener buen coco. Y buena memoria, no significa que siempre tengamos que saber donde cada habitante de nuestro hogar deja las cosas, desde lo más simplón a lo más requete importante.  Y claro, tanta fatiga mental cansa y da mucho sueño así que sí, necesitamos dormir más porque si no, no llegamos ni al telediario, así de claro.

Estos muffins son la prueba de que mi multitarea es obra de la experiencia. Acabábamos de comer, recogí la cocina antes de que a ellos les diera tiempo a levantarse de la mesa, fotografié el paso a paso, los metí en el horno, bajé a pasear al gato, los fotografié, limpié de nuevo la cocina y para la hora del café todo recogido y los muffins tiernos y perfectos. ¿Y todo esto por mis conexiones cerebrales? Ni de coña. Ahí hay más.

PD: Gracias Karina por las manzanas. Madre mía qué ricas están. Tienes los mejores manzanos de la ciudad.
Ingredientes:
  • 2 huevos grandes
  • 60gr. de azúcar morena o azúcar de coco
  • vainilla
  • 1 cdta. de de pimienta de Jamaica o all spice
  • 50ml. de aceite suave
  • 100gr. de anacardos molidos
  • 100gr. de avena molida (o en copos)
  • 50gr. de harina integral
  • 1 sobre de polvos de hornear
  • unos 200gr. de compota de manzana


Notas:
  • Sobre la compota de manzana: puedes usar dulce de manzana o si quieres la versión ligera, que es lo que he hecho, cuece 1 k. de manzanas cortadas en trocitos con 50gr. de azúcar moreno o azúcar de coco, un chorro de limón y canela a tu gusto. En el momento que rompa a cocer, cocina la compota no más de 5 minutos. Trituras y puedes guardar en la nevera durante días.
  • Los anacardos los puedes moler con un robot de cocina (licuadora o Thermomix) con un molino de cereales o incluso en un molinillo de café que tengas por casa. Si no puedes molerlos, usa almendras que puedes comprar ya molidas.
  • Hace 13 años, publiqué una versión muy parecida pero ésta está mucho más adaptada a los tiempo modernos. 


Preparación:
  1. Precalienta el horno a 170-18ºC (dependiendo del horno).
  2. En un bol, bate los huevos y el azúcar hasta que queden bien espumosos. Agrega el resto de ingredientes menos la compota y mezcla hasta que no queden grumos.
  3. Rellena los moldes con capsulas de papel y pon una cucharada colmada de masa dentro. Pon encima una cucharadita colmada de compota de manzana y termina cubriendo con la masa de los muffins. Adorna con unos copos de avena.
  4. Hornea hasta que veas que están firmes y cuajados. Yo necesité 25 minutos.

Plumcake salado con espinacas, queso y más

septiembre 10, 2025
El psicólogo social Philip Zimbardo, allá por 1969, hizo un experimento en la ciudad de Nueva York. Abandonó dos coche iguales en dos barrios distintos; uno en el Bronx, un barrio pobre, marginal y conflictivo, y el otro en Palo Alto, una zona adinerada y tranquila de la ciudad. A las pocas horas el coche abandonado en el Bronx fue vandalizado y el de Palo Alto no. Hasta aquí podría parecer que la pobreza genera violencia y destrucción pero el experimento fue a más: rompió una ventana del coche de Palo Alto y a los pocos días el coche sufrió el mismo vandalaje que el abandonado en el Bronx.

Esta teoría se llamó la de los cristales rotos donde el abandono y la dejadez, el desorden en general, envía a la gente un mensaje de todo vale, no importa romper lo que ya está roto, olvidado o desastroso... es como la marca que antecede al caos.

En una casa, pasa igual: todo está revuelto y los habitantes dejan de limpiar, de ordenar, de colocar las cosas en su sitio; hoy se rompe una lamparita y se va posponiendo el reponerla; luego es un espejo, o la pata de una silla... y todo se va acumulando de forma que el descontrol es tan grande, que ya no hay quien lo maneje. Llegan las broncas, el malestar, las desavenencias y todos quieren huir de semejante pocilga.
El caso es que unos años más tarde, J. Wilson y G. Kelling -más psicólogos- hicieron popular esta teoría también en Nueva York- cuando la aplicaron a la criminología. Sostenían que los delitos pequeños legitimaban a los más grandes y el alcalde de entonces, se vino arriba y decidió aplicar mano dura para controlar la violencia que imperaba en la ciudad. Comenzó por el metro, limpiando grafitis y deteniendo grafiteros, saneando y arreglando las instalaciones y deteniendo a los vándalos, a los que se colaban y desalojó a los muchísimos borrachos y drogadictos que se paseaban por las estaciones como Pedro por su casa. Y lo consiguió. El metro resultó ser un medio de transporte seguro y aunque su política de "tolerancia cero" fue muy criticada por sus métodos, lo cierto es que logró reducir la delincuencia drásticamente.

Esta teoría de los cristales rotos, es aplicable a cualquier situación. Un día dejas de pintarte, luego descuidas tu vestuario, tu aseo personal y terminas con tu autoestima por los suelos y con una apatía emocional brutal. Pasa en las empresas tóxicas, cuando se consiente hablar mal de un empleado y luego terminan todos haciéndole bullying excluyéndole del grupi que va a tomar café y casi siempre, destrozando su reputación.

En fin, pasa en muchos ámbitos porque si dejamos que se rompan los valores sociales, la buena educación y las conductas sanas, si dejamos que se pisotee el honor de las personas, su dignidad nos vamos a encontrar con lo que ya estamos viendo en USA con las políticas de Trump, el cristal roto americano, que no solo expulsa a todos los inmigrantes honrados que viven en su país, sino que sus esbirros, expulsan a los padres y dejan a los hijos solos en el país. Y por más que estos padres están pidiendo "devuélvannos a nuestros hijos" el muy malnacido está haciendo oídos sordos. Y ojo que vienen otros como él detrás rompiendo cristales.
Ingredientes: (inspirada en está de aquí)
  • 1 paquete de espinacas baby (+- 125gr.)
  • 300gr, de harina sin refinar (con su cáscara y germen)
  • 1 sobre de polvos de hornear
  • 2-3 huevos (dependiendo del tamaño)
  • 1 cdta. rasa de sal
  • 100ml. de leche
  • 100ml. de aceite de oliva
  • queso scamorza (o manchego) a tu gusto
  • queso parmesano a tu gusto
  • 3 tomates secos en aceite (escurridos)
  • opcional: unas semillas para decorar

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 180ºC (160-170ºC si de aire)
  2. Pon en una sartén a fuego lento las espinacas (tapadas) y deja que suden un par de minutos. Puedes hacerlo también en el microondas (30seg. o 1 minuto). Reserva
  3. En un bol, pon la harina, los polvos, los huevos, la sal, la leche y el aceite, y forma una mas homogénea. Liga a esta masa el queso rallado o picado, el tomate en trocitos y las espinacas. 
  4. Pasa la masa a un molde de plumcake previamente engrasado. Puedes guardar un poquito de las espinacas para poner por encima y que quede más bonito. Esparce unas semillas a tu gusto por encima y hornea hasta que veas que tiene un color dorado y veas que la superficie está dura y cuajada. Puedes comerlo templado o frío.

Pastel integral requete jugoso de grosellas

julio 26, 2025
Acabo de enterarme que hay unas cositas llamadas baños de bosques o terapia forestal que consiste en pasar tiempo en un bosque o entorno natural, lejos del mundanal ruido con el fin de dejarte llevar por actividades sensoriales donde un guía especializado hará que conectes con la madre natura y así obtener beneficios para tu salud como  bajar el estrés,  mejorar el ánimo, tu capacidad de concentración y creatividad, en fin, todo cosas buenas bajo un módico pago a tu guía de unos 30€ por persona y un par de horas de paseo por el campo.

Yo, qué quieres si soy de otra generación -no soy Baby Boomer por los pelos- y en mi rígida mentalidad de clase media española mi contacto con la naturaleza consiste en hacer excursiones que incluyen caminata y merienda, algunas veces con suerte, incluían también baño en un río o embalse en aquellos viejunos años donde uno podía bañarse y comer sandía con júbilo y alegría. A la vuelta de la excursión -española o austriaca que para esto no hay nacionalidad- siempre se llega al hogar hambriento por lo que se vuelve primordial dejar un dulce listo para ser despachado sin remilgos.
A mí hay modernidades que se me escapan y no por falta de mentalidad abierta sino por decencia social. Me explico: todas estas terapias del bienestar están diseñadas para hurgar en la brecha social que como siempre ha sido, se construye a partir de lo económico. Ya Manolito gafotas, en sus tiempos, se sentía afortunado de ser del barrio de Carabanchel porque a él las collejas de su madre no le hacían efecto pero había oído hablar, que en los barrios finos de Madrid, por mucho menos los niños tenían que ir al psicólogo. Pues eso.

Es esa cultura del supuesto bienestar basado en la capacidad de gastar cuanto más mejor en pseudoterapias para mejorar la salud mental, convertirnos en seres de luz y poner distancia a la mediocridad ambiental de quien llega a duras penas a fin de mes en medio de ese discurso tan macabramente extendido en redes que afirma que quien no triunfa es por débil y cobarde.
Tan absurdo se está volviendo todo, que la gente se broncea el ano, toma baños en cámaras de nitrógeno líquido, se biodecodifica familiarmente para curarse enfermedades o se inyecta plasma de jovenzuelos para retrasar el envejecimiento. Y nada de esto es barato. y a saber cuantas barbaridades más están haciendo a golpe de talón que desconocemos.

En fin, que conmigo no cuenten porque yo no voy a pagar por ninguna de estas tontadas y si eso me ancla en ser una modesta y poco glamurosa señora de provincias pues que así sea. Que no me voy a despeinar, así te lo digo. Que yo no pago por descubrir esos senderos certificados que supuestamente esconcen la panacea del bienestar. Yo me conformo con seguir los senderos oficiales que el estado tiene a bien señalizarlos para evitar perdernos. Me conformo con un día de excursión en familia, de ejercicio sanote y reponer las calorías perdidas con un buen trozo de pastel.
Ingredientes:

  • 100gr. harina integral (he usado espelta)
  • 50gr. de harina de almendra (o molida)
  • 1 cdta. de polvos de hornear
  • 40gr. de azúcar de abedul (xilit)
  • 35gr. de azúcar de coco o panela
  • vainilla
  • 65gr. de mantequilla fría
  • 350-400gr. de grosellas
  • 200gr. de creme fraiche
  • 4 huevos
  • 100gr. de azúcar
  • vainilla
  • ralladura de limón

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 180ºC.
  2. En un bol, mezcla con las manos las harinas, los polvos, los azúcares, la vainilla y la mantequilla.
  3. En un molde previamente engrasado, recúbrelo con esta masa. Reserva.
  4. En otro bol, mezcla con ayuda de unas varillas, la creme fraiche, los huevos, el azúcar, la vainilla y la ralladura de limón. Añade este líquido sobre el molde. Termina añadiendo las grosellas.
  5. Hornea hasta que veas que el pastel está dorado y bien cuajado. Si lo ves necesario, baja la temperatura a 160ºC y cubre con papel de aluminio. Enfría y espolvorea con azúcar glas.

Scones integrales con queso y tomate

julio 23, 2025
trauma
Del gr. τραῦμα traûma 'herida'.
m. Choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente.
m. Med. Lesión duradera producida por un agente mecánico, generalmente externo.
Todos tenemos traumas, nadie se libra. Es verdad que hay gente que se los inventa o los absorbe de los demás... en esto no entro que es territorio psiquiatra. Traumas a ciertas comidas, animales, cosas, miedos que parece que nunca se superan por mucho que el raciocinio los quiera liberar. 

Son hechos y experiencias que nuestra mente no puede afrontar así que los empaqueta y los trata de esconder pero los muy canallas son recurrentes, bien en sueños, escondidos en recuerdos y cosas así. 
A veces son nítidos y preclaros, los sabemos situar en el tiempo y en lugares concretos. Otras veces no. Están ahí y no sabemos si son nuestros o solo hemos sido espectadores involuntarios de sucesos externos. Y ¿por qué tenemos tantos?

Desconozco la respuesta y aunque no tengo datos al respecto creo que no hay hijo de vecino que se libre de estos visitantes. Pero los traumas no son infalibles ni nos pican a todos por igual. Un grupo de personas es sometida a una movida requete chunga y por lo que sea, unos se quedan traumados y otros siguen con su vida tan panchos. Han experienciado lo mismo pero cada cerebrito lo rumia a su manera resultando que algunas almas entran en bucle con su drama emocional y otras en cambio, optan por pasar página y seguir con lo suyo.

Y es que, la raza humana ha sobrevivido entre otras cosas por su adaptación a lo adverso y los que están estudia'os en estos temas hablan del fenómenos cerebral del "lucha, escape o bloqueo". Además, para que el culebrón sea aún más interesante, nuestro cerebro, que dispone de un sistema de castigos y recompensas un poco retorcido, ante el recuerdo de un trauma hace que algunos lo gestionemos con gratificaciones y otros con escarmientos.
En fin, que cada uno somos de nuestra madre y de nuestro padre. Reaccionamos de manera diferente y afrontamos también muy distinto. Los especialistas recomiendan que hablemos de nuestros marrones con familiares y amigos, gente vitamina a ser posible porque si te desahogas con un Don angustias no creo que eso haga bien. Recomiendan hacer meditación, actividades sanas y creativas, ponernos pequeñas metas y saborear los logros, etc. etc. Y solo cuando el mal nos come, acudir a un especialista que nos ayude a metabolizarlo, destruirlo o cuando menos, aprender a vivir con él sin que nos devore.

Pero esta última medida es solo para gente con pudientes, porque al psicólogo hay que pagarlo cada cual de su bolsillo y por lo que sea, luego cuesta mucho soltarlo y vivir sin él, así que o dispones de ahorrillos o el roto económico puede ser de trauma. 
Ingredientes:
  • 150gr. de harina integral 
  • 75gr. de almendra molida
  • 75gr. de semillas variadas
  • 40gr. de queso parmesano rallado
  • 2 cdtas. de polvos de hornear
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 70gr. de mantequilla fría
  • 100ml. de suero de mantequilla o yogur
  • ajo y cebolla en polvo
  • un poco de albahaca o perejil picado (fresco)
  • 2-3 tomates secos muy picados

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 220ºC.
  2. En un bol, pon el harina, la almendra, las semillas, el queso, los polvos de hornear, la sal, la mantequilla y el suero y lo mezclas con las manos hasta ligarlo en una masa rústica (no tiene que quedar lisa).
  3. Añade el ajo, la cebolla, el perejil y los tomates muy picados y lo ligas a la masa. Si se pega a la encimara, añade harina por encima hasta que formes un circulo de unos 2-3 cm. de grosor. Córtalo en 12 triángulos.
  4. Pon las piezas en una fuente de horno con papel y pincela la superficie con un poco de yogur diluido en agua y decora con un poquito de semillas. Hornea hasta que tengan un bonito color dorado.

knäckebrot

junio 05, 2025
pejiguero, ra
La forma f., del lat. mod. persicaria 'duraznillo', por alus. a su sabor picante, y este der. del lat. persĭcus 'albérchigo'.

adj. coloq. Fastidioso, latoso o excesivamente exigente.
f. coloq. Cosa que, sin aportar gran provecho, acarrea problemas y dificultades.
He oído por ahí que la empatía es como la inteligencia: al que le falta no se entera. Qué cierto. Pero para ser justos, hay que reconocer que no nos enteramos de la misa ni la media porque tiene tela lo cuadriculados que somos para nuestras cosas. Nos sobrevaloramos casi siempre y somos super pejigueros con lo ajeno.

Venga, vamos a darle una vuelta: la empatía es el meollo de la inteligencia emocional que a diferencia de la racional, implica casi por obligación ser consecuente, no; mejor dicho, ser responsable de cuidar las  emociones no solo propias sino también las ajenas. En teoría. Si quieres ser buena gente, claro. El cobarde-egoísta hace que no se entera y tira del "Ah, yo qué sabía". Y el hipócrita, tira de los hilos de la razón -su razón- para mantenerse en escena con cara de no haber roto un plato. 

Porque esto de la empatía tiene una visión muy retorcida y voy a ver si me explico: imagina una persona más o menos inteligente racionalmente y con un sentido empático extraordinario capaz de que le vibre el radar al menor signo de sensibilidad ajena. Pero le pinchas y no sangra. Y esta habilidad la usa para manipular a los demás en su propio favor ya sea para vender enciclopedias que no puedes pagar o para intoxicar su entorno con patrones de conducta agresivo pasivos o algo peor.
Y es que la gente empática puede ser muy pero que muy chunga y ser inteligente -racional o emocional- no implica bondad, altruismo o compasión. Ojito con los lobos vestidos de seres empáticos y de luz. Suelen esconder egos más grandes que su mejor perol.

Pero luego ahí tienes al pejiguero común -el hispánico es un ejemplar único- que tiende de puro sin querer a la flojera quisquillosa, que no se calla ni debajo del agua pero que por muy latoso que sea, cuando tiene que ser generoso y empático es el primero en demostrar que ahí están su bemoles para quien los necesite. Sin notables habilidades sociales muchas veces, al pejiguero a antipático social no hay quien le gane pero ahí está; desprendido y desapegado de lo propio, adaptándose a situaciones difíciles y ayudando al compadre con lo que haga falta y más. Y en cuanto alguien le da cuartelillo, zás, vuelve a ser el pejiguero de siempre. Sin remedio.

Y este pan plano puede parecer pejiguero ante una chisporroteante y esponjosa baguete pero nada más lejos: crujiente, cargaito de cosas buenas para el cuerpo y fibra para parar un tren. Lo he hecho de espelta pero tradicionalmente se hace de centeno aunque lo importante es que no sacrifiques hacerlo con harina integral. Y si te animas a preparar este Knäckebrot, te reto a ver si consigues que llegue al desayuno. Si lo logras, dime tu secreto porque yo no he sido capaz.
Ingredientes:

  • 60gr. de copos de avena
  • 100gr. de semillas variadas a tu gusto
  • 80-100gr. de harina integral (espelta o centeno)
  • 150ml. de agua
  • 1 cda. de aceite de oliva
  • 1 cdta. rasa de sal
  • 1 pizca de polvos de hornear

Nota sobre la cantidad de harina:
  • Ni las semillas, la avena ni la harina absorben por igual así que es posible que si usas 80gr. de harina, la masa te vaya a pedir algo más. Lo importante es respetar el descanso de unos 15 minutos para dar tiempo a que se asiente la consistencia que aunque tiene que quedar muy hidratada y maleable, no debe tener aspecto "encharcado".

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 200ºC.
  2. En un bol, mezcla todos los ingredientes. Deja que repose 15 minutos. Rectificar de harina si hiciera falta.
  3. En la placa de horno y sobre una lámina de papel de hornear, extiende la masa dejando que quede lo más finito posible, Te puedes ayudar de una cuchara o espátula.
  4. Hornea unos 10 minutos. Sacas la placa y con cuidado de no quemarte, corta la masa en cuadraditos del tamaño que más te apetezca (yo lo dividí en 12 piezas). Vuelves a meterlo al horno hasta que veas que coge un color dorado. 

Sándwiches de huevo y pepinillos

mayo 18, 2025
Voy a abrir un melón de los que duele. O escuece. Y digo más; de los que entran ganas de asesinar con alevosía, felonía y delación al amigo, compañero, pariente, hijo, marido o padre... da igual, el instinto asesino se despierta cuando quedas con alguien y esperas y esperas y esperas y parece que nunca llega. 

Gente que por costumbre siempre acude tardíamente a un cita, que llega tarde porque sale tarde y así las cuentas nunca salen; gente que se disculpa con cualquier chorrada y no supura ni una mijita de apuro; gente por cierto, que si tú, en ese estado de "me tienes hasta el papo" demuestras el más mínimo síntoma de calentura, mohín o berrinche te la lía parda porque eres "insufrible". 

!Ahí va! Gente tardona, demorosa, retrasona crónica que te dice "ya estoy llegando" cuando aún no ha salido, que te toma por el pito del sereno, se come tu tiempo como si ellos fueran los amos de tu vida; gente que se posterga aún sabiendo que ahí vas a estar tú como un reloj, comiéndote las muelas mientras ves pasar los minutos... decía, gente de mal quedar: vosotros sí que sois insufribles.
Siempre he querido saber que clase de cable tiene esta parte de la humanidad desenchufado. Porque son corrientes, con sus más y sus menos como cualquier parroquiano pero que llegados al punto de citar, quedar o formalizar un acto en común que requiere de sincronizarnos en el tiempo, ¡zas! te marcan con moratorias que te zampas sin patatas fritas. 

Antiguamente, antes del mundo móvil, eran personas que por arte de magia siempre se les retrasaba el reloj. Como lo oyes: te querían convencer que se les paraba ante una quedada. O que eran aspiradoras de atascos. O imanes de metros con retraso... cualquier absurdo. Con la llegada del móvil, necesitaron cambiar sus argumentos y ante un "¿por dónde vas?" siempre contestan con ese "estoy llegando" eterno, donde al llegar, te contarán lo mal que está el tráfico, que se equivocaron de calle o que "no te vas a creer lo que me ha pasado". Efectivamente, no me lo creo.

Yo tenía una amiga que su táctica al llegar hora y media tarde, como era lo normal,  me llamaba diciéndome "¿Dónde estás que no te veo?" y con eso intentaba montar cortinas de humo y jugar al despiste. De cada vez. Te juro que el instinto asesino me mortificaba. A lo bestia. A lo super bestia.
¿Qué ocurre? Por qué gente empática y generosa se vuelve asocial y egoísta, demostrando hacer gala de una falta de respeto a veces a niveles estratosféricos. Llegan tarde cuando los invitas a comer, a las reuniones, al trabajo y aunque son personas con principios sólidos e inteligentes en lo emocional, se autoconvencen de que tienen un mal hábito, una mala costumbre sin importancia,  sin escarbar en su lado crítico y reconocer que pecan de falta de voluntad, capacidad organizativa y cierto autocontrol. O algo peor: es como decir que su tiempo es más importante que el tiempo del que espera. Y eso es inaceptable.

Si eres una persona impuntual crónica, tienes que hacer algo por ti y por los que te rodean. En serio, las buenas costumbre sí. Las malas, no. Nunca. 

Y puntualmente aquí estamos, un nuevo domingo del reto Homenajeblog donde como siempre buscamos el encuentro y la amistad cocinando cosas ricas. Cada mes nos colamos en cocinas ajenas y homenajeamos al anfitrión cocinado alguna de sus recetas. El turno esta vez es de nuestra querida Marga de La cocina de las casinas. Me he decidido por estos sándwiches facilones y rápidos geniales para apañar una cena así de bien o para llevar encima cuando quedas con un impuntual. El hambre nos pone de mal humor y eso no ayuda.

 ¡Muchas gracias Marga por la receta!
Ingredientes:
  • 4 huevos L duros 
  • pepinillos a tu gusto
  • 6-8 rebanadas de pan de molde integral
  • 1 cda. de queso crema
  • Mostaza a tu gusto
  • 1 cda. de yogur griego
  • un poquito del agua de los pepinillos
  • 1/2 cda. de sirope de agave
  • sal de hierbas y pimienta

Preparación:
  1. Quita el borde a las rebanadas de pan de molde y reserva. Corta pepinillos y reserva. 
  2. Una vez cocidos huevos (cuando rompan a hervir, los cueces entre 8-10 dependiendo del tamaño) los pelas y los machacas en fino. Salpimienta ligeramente si lo deseas. Reserva.
  3. En un pequeño bol, mezcla el queso crema, la mostaza, el yogur, el sipore y el agua de los pepinillos. Mezcla hasta que lo tengas bien liga. Prueba y salpimienta si hiciera falta.
  4. Unta cada rebana de pan con la salsa, pon los pepinillos a tu gusto, una capa de huevo y tapa el sándwich con otra rebanada untada en salsa.

Pastel de manzana sin harina con avena y almendra

abril 30, 2025
Hay una serie en Netflix que he visto no hace mucho que me gustó mucho. Bueno, la palabra "gustó" no encaja del todo pero es complicado definirla. A nivel técnico es de una calidad indiscutible. Desde el minuto uno, el espectador es parte de la trama gracias a las secuencias grabadas en un mismo plano donde en todo momento acompaña a los actores siendo parte casi activa del argumento. Escenas largas que se toman su tiempo para que podamos percibir hasta el más mínimo detalle de lo que ocurre, sin prisas, dejando al espectador la responsabilidad de interpretar lo que allí ocurre.

Un adolescente es arrestado por la muerte de una compañera de clase. No hay dudas de la autoría. Está grabado por una cámara de seguridad. La familia, incluso el propio chico, no logran asumir lo que está ocurriendo. Se niegan a procesarlo con esa ingenua esperanza de esperar que todo sea un sueño, no, una pesadilla y que al despertar todo volverá a ser como antes.
En Adolescence, acompañamos a este chico desde su detención, a su familia mientras forma parte del proceso sin poder - o querer- entender lo que está ocurriendo. Los compañeros de clase, los profesores, el sistema judicial que se despliega en torno al crío... y de fondo la víctima, quien ya no está presente, sumiendo a su entorno en el duelo desde la más estricta intimidad. Sin morbo y sin histrionismos. Una víctima inocente que también arrastra su propio contexto: esta cría hacia bullying a su asesino y lo hacía porque podía hacerlo, sin más saña y sin nada siniestro detrás.

A nivel emocional, lo que colapsa al espectador, es la fragilidad de esa línea que hace que cosas que pasan a nuestro alrededor, que son sabidas y lamentablemente aceptadas por todos (padres, docentes y adolescentes) pueda romperse sin previo aviso y con consecuencias tan devastadoras. Nos alerta sin necesidad de recurrir a clichés que el mundo de buenos y malos no es tan claro como queremos pensar. 

Adolescence  es una bofetada que nos presenta a una juventud escasa de valores, acostumbrada a salirse con la suya, incapaz de relacionarse sin móviles y redes sociales de por medio donde infringir daño ajeno es fácil e indoloro, con acceso al mundo sexual y su difusión sin estar educados en el respeto más elemental. Nos enfrenta a una sociedad que opta por mirar hacia otro lado respecto a determinadas situaciones para no tener que replantearse ciertas medidas de actuación. O represión. O reeducación. O algo.
Y esta serie por lo menos ha conseguido llamar la atención del gobierno británico quien ha informado que permitirá proyectar la serie en los institutos del país, y así concienciar en la medida de lo posible contra los discursos radicales que pueden influir en los adolescentes de hoy en día. Netflix ha hecho pública su intención de difundirla gratuitamente en estos colegios. 

Y es que algo hay que hacer. Todos necesitamos herramientas para lidiar con el acoso, la violencia y el abuso sexual. Saber y concienciar no es suficiente. Los padres estamos muy concienciados respecto a qué hacer si acosan a nuestro hijo pero no hemos trabajado ni nos han proporcionado herramientas para detectar y detener a un hijo acosador. Y cuando un chiquillo no sabe lidiar con su caos y cruza la raya, ya no hay tiempo para rectificar. No es como cuando se les rompe el iPhone, que se les compra otro y listo. La vida funciona de otra manera.
Ingredientes
  • 3 huevos
  • 40-50gr. de azúcar de abedul
  • 50gr. de azúcar de coco
  • vainilla
  • ralladura de limón
  • 30ml. de aceite suave
  • 100gr. de copos de avena
  • 100gr. de almendras molidas
  • polvos de hornear
  • 150ml. de Skyr natural (o yogur)
  • 3 manzanas

Preparación:
  1. Pon a calentar el horno a 170ºC.
  2. En un bol, bate los huevos con el azúcar, la ralladura y a vainilla. Añade después, el aceite, la avena, la almendra, los polvos de hornear y el Skyr.
  3. Pela y corta las manzanas en láminas. En un molde engrasado, añade primero la masa y luego dispón las manzanas encima. Puedes poner un poco del azúcar de coco por encima.
  4. Hornea hasta que veas que el centro del pastel está consistente (yo le pongo un dedo encima y calibro a ojo de buen cubero)
 
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