Pollo frito marinado

noviembre 27, 2023
A Frank Sinatra, lo de mujeriego, no le vino con el éxito sino que ya despuntó desde bien jovencito. De hecho, en el 38, fue detenido en New Jersey bajo el cargo de seducción. Tal cual te lo cuento. Eso existía y es que, a priori, se le sorprendió encamado con una joven "desvalida" a la que había llevado al huerto -léase cama de hotel- con supuestas promesas de matrimonio y amor eterno. Se le fichó, pasó una noche en chirona y tuvo que pagar una multa de 1.500$ que para la época era un pastizal. Por lo que sea apechugó hasta que se descubrió que la damisela era mujer casada motivo por el que la seducción dejó de ser delito -¡toma ya!- y se rebajó a un delito de simple adulterio que suponía una multa notablemente inferior -apenas 500$-. Y que luego digan que antes se vivía mejor.

Con la fama llegaron sus muchas indiscreciones con actrices célebres; algunas casadas, otras no,  rolletes de una noche de borrachera, líos intermitentes con otras... mientras, su esposa -muy convencional ella al estilo de Los Soprano- echaba chispas y le ofendía mogollón que los desmanes de su marido se airearan de aquella manera tan humillante. Y de repente, Ava -la Gardner- entra en su vida y Franky se quedó frito por ella. Y marinado, porque ambos eran muy de irse de farra día sí y día también pillándose unos pedales tremebundos que los hacían vivir siempre muy al límite en lo pasional, sexual e imagino que en las resacas que debían ser del ocho. Y así, marinados en licor y pasión, se les empezó a ver siempre juntos y aquí la Nancy se plantó y dijo que o le daba puerta a la Gardner o pedía el divorcio.

Y mientras el divorcio se calentaba, fue a Ava a quién los fans y los medios ponían a bajar de un burro responsabilizándola de romper un matrimonio con tres criaturas de por medio como si la responsabilidad de mantener unida o fragmentada esa familia no fuera cosa de Frank, el cabeza de familia y marido infiel desde el minuto cero en ese matrimonio. Pero así eran las cosas y a veces aún todavía, llega ese tufillo a aceite rancio cuando algún famoso protagoniza un escándalo de faldas. Qué poco me gusta esta expresión.
Y el mismo año que Sinatra se divorció, la pareja contrajo matrimonio. Ella espectacular, en un traje de tarde precioso blanco y malva con un collar de perlas de doble vuelta ceñido al cuello. Tenía 28 años, estaba radiante y enamorada; en sus memorias reconocería que, pese al divorcio posterior, nunca dejó de amarle. En fin, tanta expectación levantó está boda, que con todo el acoso de la prensa ella se olvidó del equipaje y comenzó su luna de miel en Miami con lo puesto, un traje azul.
“Así que dormí con el pijama de Frank, al menos la mitad superior, y al día siguiente caminamos por la playa vacía, yo con la mitad inferior de mi traje de viaje y la chaqueta de Frank. Naturalmente, un fotógrafo estaba al acecho y nos tomó una foto, descalzos y tomados de la mano. Siempre pensé que era una pequeña fotografía triste, un pequeño comentario triste sobre nuestras vidas de entonces. Simplemente éramos dos jóvenes muy enamorados y el mundo no nos dejaba en paz ni un segundo." Ava, Mi historia.
Lamentablemente, ambos eran de mecha corta, saltaban rápido y eran incontenibles. Frank pasó un bache en su carrera y ella le ayudó cuanto pudo. No había rivalidad en ese aspecto. Su punto débil eran los celos, se volvían locos. Y se eran infieles mutuamente, puede que por venganza o porque no lo podían remediar; esos egos tan hinchados y tan necesitados.

Se divorciaron, sí, pero siguieron buscándose siempre. Algunas veces se vieron a escondidas. Frank se volvió a casar dos veces más, pero en cada cumpleaños, Ava recibía un precioso ramo que aún con las flores marchitadas, guardaba hasta la llegada del próximo.

A la muerte de Ava, su hermana encontró una nota firmada por Frank dentro de un libro: "A Lavinia, que es verdaderamente mi amada".


Ingredientes:
  • Buttermilch o yogur en su defecto
  • pimentón
  • orégano
  • especias a tu gusto: Cajun, tex-mex, etc.
  • salsa Worcester
  • 1 ajo machacado o ajo en polvo
  • opcional: 1 huevo
  • opcional: salsa picante
  • 1 pechuga por comensal
  • para rebozar: 2 cdas. de harina de trigo, 1 cda. de harina integral y 1 cda. de harina de maíz
  • Abundante aceite para freír


Preparación:
  1. En un recipiente, mezcla todos los ingredientes del marinado. Corta el pollo en trozos ni grandes ni chicos y lo mezclas con el marinado. Deja que repose mínimo unos 20 minutos.
  2. Reboza el pollo en la mezcla de harinas y fríe a fuego medio-alto hasta que quede bien dorado y crujiente.

Manzana en hojaldre

noviembre 23, 2023
sueño
Del lat. somnus.

1. m. Acto de dormir.

2. m. Gana de dormir. Tengo sueño.

3. m. Acto de representarse en la fantasía de alguien, mientras duerme, sucesos o imágenes.

4. m. Sucesos o imágenes que se representan en la fantasía de alguien mientras duerme.

5. m. Cosa que carece de realidad o fundamento, y, en especial, proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse.

6. m. Cierto baile licencioso del siglo XVIII.

7. m. Bot. Posición que adoptan las hojas, folíolos, pétalos, etc., de una planta, en relación con las alternativas de día y noche, o con luz y calor muy intensos.

En cada niño se debería poner un cartel que dijera: Tratar con cuidado, contiene sueños. Mirko Badiale

Les contamos a nuestros niños fantasías que enturbian sus propios sueños, que no les dejan ver con claridad ni la vida ni el alma; cuentos para no dormir dejando que los monstruos se coman todo a su paso para que el miedo sea en el futuro, el sentimiento más instintivo y perturbador allanando el terreno a los dictadores y canallas porque quien controla los miedos, también tiene el poder de controlar la ira y sembrar el odio. Y en este punto, solo los sueños nos pueden salvar de la devastación. 

Cuando nos roban los sueños, ese día -creo yo- nos volvemos insensibles. Yo personalmente, cuando sueño por ejemplo, con un mundo mejor, me siento avergonzada, ingenua e ilusa. Pero creo que cualquier logro en la vida, grande o chico, pasa por ser sueño antes de nada. Sin magia. Con voluntad.
No es verdad que la gente pare de perseguir sus sueños porque sean mayores, se hacen mayores porque dejan de perseguir sus sueños. Gabriel García Márquez

No sueñes pequeños sueños, porque no tienen el poder de mover el corazón de los hombres. Johann Wolfgang von Goethe

Tienes que tener un sueño para poder levantarte por la mañana. Billy Wilder

La esperanza es un sueño despierto. Aristóteles

Yo tengo el sueño de que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter. ¡Yo tengo un sueño hoy! Martin Luther King, Jr


Sueños de manzana con azúcar y canela abrigados en hojaldre
Ingredientes:
  • 1 lámina de hojaldre
  • 2 manzanas
  • azúcar y canela

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 180ºC.
  2. Corta las manzanas en rodajas, le quitas el corazón y las rebozas en una mezcla de azúcar y canela.
  3. Corta en tiras la lámina de hojaldre y envuelve cada rodaja de manzana. Vuelve a pasarla por el azúcar y canela.
  4. Colocas las rodajas de manzana en una placa de horno con papel de hornear y horneas hasta que esté dorado el hojaldre.


Cuajada de chocolate blanco

noviembre 19, 2023
Que leer es bueno lo sabemos todos, pero ¿hasta dónde? Hay motivos de sobra para creernos algunos de estos argumentos por mero sentido común. Creo que es evidente que la lectura nos ayuda a expresarnos mejor -oral y por escrito- del mismo modo que amplía considerablemente nuestro vocabulario, factores que nos ayudan tremendamente a movernos por la vida. Además, aumenta nuestro conocimiento porque por muy ligero que sea el libro o el artículo en cuestión, siempre hay datos, pistas o circunstancias que nos llevan irremediablemente a buscar más información sobre ello, y eso nos lleva a otra lectura y luego a otra... es un vicio sano, que no nos destruye sino todo lo contrario; nos enriquece intelectualmente, como personas y nos lleva a cuestionar todo tipo de situaciones.

Es evidente que estimula la creatividad y otras muchas habilidades o cuando menos -como me pasó a mí- nos ayuda a superar "baches" o "inconvenientes" en el aprendizaje. Pude superar mi dislexia gracias a la lectura, confiando en las palabras y en mi instinto para interpretarlas porque hasta los trece años yo leía otras cosas, no lo que ponía. Lo de escribir letras y números al revés o la incapacidad de no retener ni dos cifras seguidas era lo de menos. Eso me daba vergüenza, nada más. Pero eso de interpretar a mi bola y por más énfasis que me ponían yo no veía lo que tenía que ver, me producía cierto pánico que aún recuerdo con terror.
Bueno, pues leo ahora cosas en plan científico -dicen que con evidencia- sobre los beneficios de la lectura y en algunos casos soy casi casi escéptica. Sí, este es otro rasgo característico del lector veterano: mente abierta, capacidad de análisis y espíritu crítico. Y es que dicen que leer alarga la vida disminuyendo en un 20% el riesgo de mortalidad. En fin, morirnos, lo que se dice morirnos, lo haremos todos que aquí nadie se va a quedar, así que ese 20% me suena un poco a humo. 

Lo mismo me pasa con eso de que leer 20 minutos al día es tan beneficioso como una clase de yoga... ¡venga! ¿en serio? y ¿eso cómo se mide? y esto me recuerda que tampoco hay que equivocarse: ser lector no nos hace más listos a pesar de que se afirma, cada vez con más insistencia, que aumenta la inteligencia. Uhmmmm, qué sé yo, a lo largo de mi vida he conocido lectores muy pedantes y zotes a rabiar... no sé, pero lo que sí parece cierto es que ejercita la memoria y ayuda en la prevención de las perdidas de memoria a cierta edad e incluso se escuchan cosillas sobre que puede ayudar a prevenir el Alzheimer.

También dicen que mejora la empatía -ains, los pedantes con complejo de enciclopedia a mí como que no me parecen muy empáticos- y hasta, agárrate los machos, que los lectores somos más sexis que los que no lo son. Mira, me parto. El argumento es que rasgos como el humor, la inteligencia y nuestra manera de expresarnos nos hacen más atractivos sexualmente hablando... mira, digo esto y a mí me viene a la cabeza el Marlboro Man que jamás despegó los labios y anda que no nos hizo soñar a media humanidad femenina.

Una vez más, participo en el reto de Homenajeblog y este mes nos ha tocado homenajear a Isa de Cocina con reina.  De nuevo, me hace mucha ilusión porque conozco su blog  muy pero que muy bien :-) Esta malagueña que respira a pasión andaluza, tiene un blog lleno de recetas muy del sur y es una pena porque yo al estar tan al norte, me faltan muchos ingredientes para estar a la altura de sus platos pero aún así hay mucho donde elegir. Yo me he decantado por esta receta tan facilona y sencilla como rica. Se trata de una cuajada de chocolate blanco que  esta de vicio:-) Un placer Isa. 


Ingredientes (para 6-8 vasitos)
  • 1 litro de leche
  • 250gr. de chocolate blanco
  • 2 sobres de cuajada

Notas
  • Ya sabes que yo uso leche cruda que me trae directamente el granjero. No hace falta ni cocerla porque es ordeño esterilizado. Tiene un 11% de grasa ya que no le he retirado la nata. Si usas leche del super, que sea entera y cambia 100ml. de la leche por nata para que quede más cremoso.
  • Isa añade azúcar a la cuajada pero con la cantidad de chocolate que he usado no ha sido necesario añadir extra.

Preparación:
  1. Calienta la leche y el chocolate blanco en un cazo. Reserva un poco de lecha para diluir la cuajada.
  2. Cuando rompa a hervir (no dejes de mover) añade la mezcla con la cuajada. Espera a que rompa a hervir de nuevo. Lo separas del fuego, esperas que baje y de nuevo lo llevas a ebullición. Reparte la cuajada en vasitos y deja que el calor lo pierdan a temperatura ambiente. Cuando ya estén casi fríos, que enfríen en la nevera. Servir muy fríos.
  3. Los he servido con una salsa ligera de frambuesas y moras. En un cazo, las he cocinado unos 3-4 minutos con un chorro de sirope de arce a tu gusto. Deja que enfríe por completo antes de servir.

Garbanzos al curry expres

noviembre 14, 2023
Un día de noviembre igualito a este de hoy pero de 1889 Nellie Bly embarcó en New Jersey en el Augusta Victoria con destino a Londres -vía Southampton, pedantería que añado solo para darle más credibilidad al relato-. Acompañada solo con una bolsa de mano con algo de ropa interior, un neceser, papel y lápiz, un camisón, un blazer, un frasco y una taza, dos gorras, tres velos, unas zapatillas y pañuelos, y así de esa guisa -según se relata por algunos tugurios del internet-, inició su aventura de dar la vuelta al mundo en menos de 80 días emulando el viaje de Phileas Fogg, protagonista de la novela de Julio Verne. De hecho, cuando llegó a Paris, se desvió hasta la localidad donde residía el escritor y se entrevistó con él; éste, escéptico, le dijo que si conseguía dar la vuelta al mundo en 79 días la aplaudiría públicamente. Y vaya si lo logró. El 25 de enero de 1890, 72 días después, con 6 horas y 11 minutos, Nellie Bly regresaba triunfal a Nueva York.

Pero, un momento, ¿Cómo surgió todo esto? ¿Quién era Nellie?

Todo empezó el día en que, tras leer un artículo publicado por el diario Pittsburgh Dispatch, titulado “Para qué sirven las mujeres”, a Nellie se le infló el moño  y bajo el alias “Huérfana solitaria”, se desquitó a gusto escribiendo tal desairada respuesta, tan fuerte y certera, que el editor del periódico quedo tan gratamente impresionado, que le ofreció trabajo en su diario.

Si tenemos en cuenta los antecedentes de la Srta. Bly -que había visto a su madre arruinada y sola tras morir su padre, sacando adelante a sus 10 hijos con mucha valentía y esfuerzo, en una época donde la situación legal y social de las mujeres sin esposos era un verdadero calvario- sumado a su carácter decidido, audaz, cabezota y comprometido, aderezado con ese porte y modales de jovencita aristocrática pero con los pies en la tierra... decía, que no es de extrañar que su trabajo en el Pittsburgh Dispatch se le quedara pequeño.
Ni corta ni perezosa, Elizabeth Pinky Cochran, bajo el seudónimo de Nellie Bly, empezó a trabajar en New York World- el periódico de Mr. Pulitzer- y con 20 años y el mundo por montera comenzó una carrera fulminante; cubrió la guerra en México, se infiltró en una institución femenina de enfermedades mentales donde denunció todo tipo de abusos, vejaciones y abandono. Tanta repercusión tuvieron sus artículos, que las autoridades aprobaron  invertir más en este tipo de instituciones y mejorar las condiciones de sus pacientes. En fin, que se le daba muy pero que muy bien su trabajo.

Después de leer la novela de Julio Verne, fue cuando le propuso a su editor no solo realizar el mismo viaje, sino hacerlo en menos de 80 días. Su editor le vino a decir que buscara un acompañante varón porque ella sola no lo iba a conseguir. Su respuesta, ya puedes imaginarla: vale, ponga usted a su hombre en camino y le aseguro que le ganaré eso sí, trabajando para otro periódico -insisto, no soy de citar fuentes en estos casos. Esta conversación con su jefe es una recreación dramatizada-. 

Y, lo dicho, un 14 de noviembre de 1988 comenzó su aventura y lo hizo con un handicap que añadió mucha emoción a la aventura; Elizabeth Bisland, patrocinada por Cosmopolitan, había salido de Nueva York este mismo día pero viajando en dirección contraria. Su misión, completar la vuelta antes que Bly. Y bueno, para no hacerlo muy largo, tras un viaje con sus contratiempos y sus ratos de suerte, Nellie llegó cinco días antes que su competidora. La crónica del viaje fue publicada en el World, convirtiéndose en una de las mujeres más famosas del momento y diez nuevas ediciones de la novela de Verne tuvieron que reimprimirse en muy poco tiempo. La imagen de Nellie Bly saludando con su gorra en una mano y con su bolsa de viaje en la otra, vestida con una chaqueta de cuello alto y falda en azul envuelta en un abrigo de lana a cuadros, dio la vuelta en todos los diarios del mundo. Y tan icónica se volvió esta imagen suya, que las mujeres imitaron su manera de vestir durante años.

En fin, pocos meses después salió un fulano y le quitó el récord pero el asunto pasó sin pena ni gloria porque la hazaña en sí, no se trató de un viaje a la carrera sino de demostrar al mundo que una mujer podía hacer un montonazo de cosas que no es que fueran cosas de hombres, ¡no! eran cosas que los hombres no dejaban hacer a las mujeres por lo que sea, llámense prejuicios o peras en vinagre. Ella dijo que podía, y pudo.

Estos garbanzos no pretenden batir ningún récord pero si tienes hambre, poco tiempo y pocas ganas de cocinar, te van a encantar. Y a tirar millas.



Ingredientes para 4 raciones:
  • 2 botes de garbanzos cocidos (de 400gr.)
  • 2-3 dientes de ajo machacados
  • 2-3 cebolletas pequeñas con tallo verde
  • 1 bote de salsa de tomate (de 250gr.)
  • 1 cda. de cúrcuma
  • 1 cda. de curry de Madrás
  • 1cda. de mantequilla de cacahuete
  • caldo concentrado de verduras
  • 1 lata de leche de coco (de 400ml.)
  • 1 chorro de limón
  • un puñado de espinacas (usé congeladas)
  • un poquito de aceite de girasol

Nota:
  • ¿Puedo saltarme la mantequilla de cacahuete? No, no lo hagas porque actúa como espesante y es quien le da esa textura tan cremosa y suave. Además, el sabor a cacahuete le va genial al curry y junto con la leche de coco y el limón, es el toque de estos garbanzos.

Preparación:
  1. En una sartén honda con un poquito de aceite, echa los garbanzos semi escurridos, las cebolletas cortadas en rodajas finas y los ajos machacados. Rehoga brevemente.
  2. Añade la cúrcuma, el curry, la mantequilla de cacahuete y la salsa de tomate. Remueve y añade la leche de coco, el limón y el concentrado de caldo. 
  3. Por último, añade las espinacas y espera a que se descongelen por completo. Es un guiso que no le sienta bien las cocciones largas. En 10 minutos lo tienes listo.

Pan de hamburguesas con espelta

noviembre 09, 2023
Un día como hoy de hace mogollón de años -corría el 1282- un hijo ingrato era desheredado por su padre al que decían ser un gran sabio. Sancho, que así se llamaba el ingrato bravucón, era el segundo hijo del rey Alfonso X. El primero, su favorito y heredero, se llamaba Fernando y se llevaban padre e hijo a las mil maravillas. Fue su gran apoyo como rey y en compensación le dejo mucha mano libre para ayudarle a gobernar porque por aquel entonces estaban los musulmanes del sur guerreando día sí y día también. 

Pero para su desgracia, el Infante Fernando de la Cerda -apodado así por un feo, peludo y enorme lunar que tenía en la espalda o en el pecho, nadie se puso de acuerdo en esto- la palmó un poco de la noche a la mañana dejando al rey desolado y un poco perdido. Parecía que quería hacer el pino puente a Sancho porque no se llevaban muy bien. El padre le preparó un matrimonio al que el bravuconazo le contestó que nones y, con un par, por su cuenta se casó con su tía María de Molina y, como era de esperar, se lió parda a más no poder porque el Papa decía que de esa boda ni hablar del peluquín, que era incestuosa, y los del Señorío de Vizcaya andaban muy beligerantes por estar requete ofendidos a costa del frustrado matrimonio con la novia nº1. 

Y así, como quien no quiere la cosa se armó la de Troya pero sin caballo. Los prohombres castellanoleoneses -que andaban enfadados con el décimo porque entre sus muchas reformas, la del fisco les había tocado en los caudales y ellos, que a lo que estaban acostumbrados era a pedir y pedir y volver a pedir, pues imagina la mala chufa que gastaban-,  se aliaron con Sancho y pensaron que ya puestos, para qué esperar, porque más valía pájaro en mano que ciento volando y ya que el Sabio estaba enfermo y quería dejar de herederos a sus nietos por encima de sus propios hijos, pues que mejor cortar por lo sano y levantarse en armas contra el rey padre a favor de coronar al rey hijo.

Alfonso X terminó enfermo y refugiado en Sevilla junto a su hija Berenguela que fue la única de todos sus hijos -y tuvo 11 legítimos y 5 ilegítimos- que permaneció fiel y a su lado... ¿todos? No, porque el Juan de Castilla el de Tarifa era un mal bicho, ambicioso y tóxico como él solo y viendo que su hermano Sancho -el que terminó siendo Sancho IV el Bravo- no atendía a sus exigencias, regresó con el padre, le pidió perdón y hasta la siguiente, porque las estuvo montando pardas toda su existencia haciendo la vida imposible a tres reyes antes de palmarla. Que se lo digan a María de Molina que le sufrió lo suyo.
El caso es que Alfonso X el Sabio no tuvo suerte con sus muchos hijos pero en cambio, la herencia cultural que nos legó fue inmensa: obras científicas, astrológicas, doctrinales y didácticas, legales, musicales y por supuesto, su obra poética que él normalmente escribía en gallego porque decía que era el idioma idóneo para la poesía. Además, afianzó la lengua castellana, con la creación de la escuela de Toledo donde eruditos cristianos, hebreos y musulmanes realizaban todo tipo de traducciones culturales.

Y un mérito suyo, no muy conocido pero tremendamente peculiar con denominación de origen "made in Spain"  es la popularización de la tapa. Se dice -yo ni confirmo ni niego- que dio la orden de que por los mesones de sus reinos,   se sirviera con la bebida una pequeña porción de comida -un poco de queso, choricillo o unas olivas- para que los parroquianos no se pillaran los pedales que se pillaban, montando jarana por las tabernas, ventas y ventorrillos. Cervantes los llamaba llamativos de la sed y Quevedo avisillos, pero no fue hasta el Siglo XX que nos diera por llamarlas tapas.

Si estas hamburguesas, en lugar de hacerlas de 150gr. las haces de 50-60 gr. tienes unas hamburguesitas taperas fantásticas. 
Ingredientes (8 panes grandes de 150gr.):
  • 500 gr. de harina de espelta
  • un sobre de levadura de pan seca
  • 1 cda. de jarabe de malta o cebada malteada (opcional)
  • 1 cda. rasa de miel o 2 de sirope de agave
  • 1 taza (cup americana) de leche templada más 1/4 de taza más o menos de agua templada
  • 1 huevo
  • 1 cdita. de sal
  • 3 cucharadas de aceite suave (yo jamás pongo de oliva)
  • Para pincelar, una mezcla de 1 cucharada de buttermilch o yogur con dos de leche. Duplica la cantidad si es preciso manteniendo esta proporción.

Preparación:
  1. Ingredientes líquidos: diluimos la levadura, la cebada malteada y el sirope de agave con la leche y el agua templada. 
  2. En un bol, ponemos la harina, el huevo y añadimos los líquidos. Batimos con ayuda de unas varillas eléctricas o un procesador de alimentos hasta que la masa esté suave y homogénea. Dejamos que se desarrolle la masa unos 10 minutos.
  3. Añadimos la sal y el aceite, lo integramos bien a la masa y dejamos que repose en un sitio seco y templado unos 90 minutos.
  4. Engrasamos un poquito la encimera y las manos; pasamos la masa y la dividimos en 8 bollitos de 150gr. cada uno. Colocamos cada bolita de masa sobre la fuente del horno con papel de hornear, cubrimos de nuevo y dejamos levar de nuevo 20 minutos.
  5. Precalienta el horno a 180ºC (mi horno necesita 170ºC)
  6. Pincelamos cada bollito con la mezcla de buttermilch ( o yogur) y leche. Repetimos el pincelado para que la capa quede más intensa. Puedes poner unas semillas de sésamo por encima.
  7. Horneamos hasta que los bollitos tienen un bonito color dorado.





Dip a la Valentina con papas al horno

noviembre 05, 2023
Henry David Thoreau fue un hombre bueno. En su lecho de muerte, una pariente le encomendó a ponerse en paz con dios, a lo que respondió: "no sabía que estábamos enfrentados". Bueno, algo parecido, ya sabes que lo mío no es contar al pie de la letra.  En cualquier caso, fue un hombre que vivió su vida siempre consciente de su papel en el universo, en armonía con dios, escéptico de las escrituras y super fan de la naturaleza que le sobrecogió y sedujo la vida entera. 

Buscó siempre vivir cerca de los bosques, lagos y ríos. Vivió un tiempo, en una modesta cabaña sin lujos y sin grandes necesidades, volcado siempre en sus estudios, en escribir y en disfrutar de la naturaleza. Decía que el hombre rico es el que tiene placeres baratos. Decía que la gente solo aprende de lo que ve, por tanto, si deseas que alguien deje de hacer el mal, enséñale el bien con tu ejemplo. 

De toda su obra, puede que su ensayo de mayor transcendencia universal, haya sido Desobediencia civil (1849). La más famosa y también la más incomprendida. Pese a lo que muchos creen, no es un panfleto seudo anarquista, antigobiernista ni antisistema. Opinaba, y no sin falta de razón, que los gobiernos nos sobregobiernan, nos quieren dóciles e ignorantes porque la gente culta y comprometida normalmente les cuestiona, les afea sus corruptelas y se convierten en críticos del poder establecido, pasando a ser sistemáticamente enemigos de la patria, la paz, la buena sociedad, etc. 

Él abogaba por un modelo de gobierno que antepusiera los derechos del hombre por delante de corruptelas. Al fin y al cabo, la obligación a obedecer al estado en casos extremos por muy incomprensibles o indecentes que fueran, terminaban pasando por el aro del "es deseo de dios" como si el divino, el mudo ante las injusticias humanas, se aliara con el poderoso en sus trajines e inmoralidades. En fin, el mundo de hoy no ha cambiado tanto después de todo. 

Thoreau se negó a pagar impuestos, por pingües que fueran, a un gobierno que se resignaba a abolir la esclavitud y a hacerle la guerra a México. Pasó una noche en la cárcel por no pagar un impuesto de nueve chelines que le pareció injusto. Contra su voluntad fue liberado porque una tía (posiblemente la misma que le encomendó hacer las paces con el supremo) pagó la deuda. Y parece que aquí fue donde cuajó y escribió su Ensayo sobre la resistencia al gobierno civil que vino a liarla parda. 

Dicen que su pensamiento y su legado inspiró a Gandhi, a Mandela y a Luther King a favor de la desobediencia civil no violenta, la única revolución que ha echado raíces para lograr un mundo mejor. 
"Es tan difícil verse a uno mismo como mirar para atrás sin volverse."

"El amor no sólo debe ser una llama, sino una luz."

"De qué sirve una casa si no se cuenta con un planeta tolerable donde situarla."

"La bondad es la única inversión que nunca quiebra."

Henry David Thoreau.

Para celebrar el #HotSauceInternationalDay de la mano del reto #Internationalday, me he decidido por este dip de salsa Valentina que nos encanta y lo acompaño de unas papas al horno que están de miedo. La Valentina es una salsa muy popular en México para picotear (para tomar con botanas :-) que además, ya te conté la historia de su nombre en este pollo a la Valentina. Si no conoces las hazañas de Valentina Ramirez, te van a encantar. 
Ingredientes para el dip a la Valentina (cantidades a tu gusto)
  • Mayonesa casera
  • Sauerrham o yogur griego
  • Salsa Valentina
  • 1 chorro de salsa Worcester
  • 1 diente de ajo machacado
  • Unas gotas de miel o sirope de agave
  • Sal y pimienta
  • Opcional: chile rojo molido

Ingredientes para las papas (cantidades a tu gusto)
  • Patatas nuevas con piel
  • Especias a tu gusto (he usado chile rojo, comino e hinojo)
  • Un poquito de aceite de oliva
  • Queso parmesano
  • Sal y pimienta

Preparación dip a la Valentina:
  1. Pon todos los ingredientes en un bol y con ayuda de unas varillas ligas bien la salsa. Prueba y rectifica cada ingrediente a tu gusto: más mayo, más valentina, sal, pimienta...

Preparación de las papas:
  1. Lava y corta las patatas. Pon las especias que más te gusten (hay preparados muy ricos), parmesano a tu gusto, salpimienta y añade un chorrito de aceite de oliva.
  2. Hornea a 180ºC ó 190ºC dependiendo del horno. cuando estén tiernas y doradas estarán listas (unos 20 min.)

Brown butter cake de manzana

noviembre 02, 2023
Será por manzanas. Las tengo para dar y tomar. Este otoño he sido muy buena por lo que me han regalado un montonazo, así que este despliegue manzanero de las últimas semanas tiene su razón de ser más allá de lo mucho que nos gusten en casa o que a esta bloguera de guiso y cucharón, se le haya ido la perola. 

Este de hoy es un pastel que ya publiqué hace siglos -pero siglos- en su versión con ciruelas. Varias cosas tengo que decir de este pastel. Primero, que había olvidado lo mucho que le gustaba a Lucas. Hoy, de nuevo, ha dado buena cuenta de él porque hay gustos que no cambian con el paso del tiempo -al revés-  y yo, en mi papel de mami satisfecha, tengo que decir que me hace mucha ilusión comprobar que aquellos primero años de blog dejaron recetones aunque por cosas de la vida -la tecnología y la experiencia- lucen fotos que a lo mejor desmerecen un poquito pero que esconcen cosas maravillosas. 

Segundo, que los americanos hacen muchos tipos de pasteles con brown butter pero yo creo que toda esa furia vino después de este pastel. En mis primeros años blogueando te juro que no había la bestialidad de versiones de todo que hay hoy y no digo que las recetas de ahora sean menos genuinas, tan solo insinúo que son un poco forzadas a veces y que hay una chispa de afán por rizar el rizo y eso no siempre  termina de funcionar. Y con esto, lo que quiero decir, es que en ocasiones, trae más a cuenta tunear lo que ya sabes que no falla y no meternos en berenjenales de última moda que no aportan nada o casi nada. 
Y tercero, los pasteles con fruta son lo más fantástico que hay porque una misma receta, dependiendo de la fruta, cambia por completo pudiéndose usar una misma preparación en cada estación de año con la estrella frugal del momento y parece que estás inventando la rueda en casa ocasión. Ésta es de esas e igual que esta otra de aquí que con ciruelas o moras o albaricoques parece que estás haciendo un despliegue culinario del ocho pero lo cierto es que son recetas genéricas de las que nunca fallan. Las mejores, vaya.

Por eso, es bueno tener siempre un "fondo de armario" en tu recetario. Esas joyitas que uno acaudala con el paso del tiempo y que no se deben de olvidar por mucho que nos guste la variación y presumir de novedoso. No hay nada más genuino que el mestizaje entre lo de siempre, lo tuyo y lo original. Y tira millas.
Ingredientes (para un molde de 20 a 23cm de diámetro)
  • 115gr. de mantequilla
  • 140gr. de azúcar
  • 2 huevos
  • 130gr. de harina repostera
  • 2-3 manzanas (dependiendo del tamaño)
  • 1 y 1/2 cdas. de azúcar 
  • 1/2 cdta. de canela
  • Una pizca de nuez moscada
  • Un chorro de limón a tu gusto

Preparación:
  1. En un cazo o sartén, pon a calentar la mantequilla a fuego hasta que empiece a coger un color dorado intenso.
  2. A un bol con el azúcar, le añades la mantequilla dorada. Deja que temple un poco antes de añadir los huevos y batir todo con las varillas eléctricas hasta que tengas una crema suave. Añade el harina y vuelve a batir de nuevo.
  3. Precalienta el horno a 170-180ºC dependiendo del horno.
  4. Mientras, pela y corta la fruta, le añades la cucharada y media de azúcar, e zumo de limón, la canela y la nuez moscada. Pasa la fruta a un molde previamente untado en mantequilla y cubre con la masa. Si quieres, puedes añadirle un poco de azúcar por encima aunque yo en la versión de manzanas no lo hago.
  5. Hornea unos 40 minutos más o menos hasta que la capa de arriba esté cuajada y ligeramente dorada.

Bollos de avena con cramberries

octubre 30, 2023

He estado cambiando marcos a algunas viejas fotos y en una de mi madre, en el reverso, hay una dedicatoria preciosa: "A mi nieto Álvaro..." ¡Qué bonitas esas cosas que hacíamos antes!. Esto de regalar y dedicar fotos. Qué bonita tradición que hemos perdido y lo lamento, porque leer esas dedicatorias escondidas detrás de marcos o álbumes antiguos, es como escarbar en nuestro pasado en busca de fósiles que evidencien que nuestros seres más queridos, muchos de ellos ausentes desde hace tanto, nos tenían muy presentes y de algún modo, al leer esas dedicatorias en fotos y libros, nos devuelven a aquellos tiempos donde a veces los afectos se nos pasaban desapercibidos, sin ser demasiado conscientes de su existencia.
Pero cuando el tiempo pasa, y para mantener los cariños frescos, reconforta mucho encontrar estás evidencias a lo "compartí parte de mi vida contigo" y la mente y el corazón regresan al pasado, no como en las películas que todos los recuerdos están bien hilados y cargados de detalles. No, los recuerdos reales están llenos de lagunas que a veces rellenamos con algo de fantasía y otras, los dejamos tal cual, como con tiritas donde lo único preclaro está en un olor, en el roce de unas manos suaves y calentitas o en un abrazo cálido y protector. A veces los besos se pierden en el recuerdo pero no el chasquido que hacía la abuela cada vez que me besaba o las manos ásperas del abuelo que nos apretaban a veces en exceso al cruzar los semáforos. 

Los recuerdos a veces se esconcen en fotos y ahora somos tan tontos que caen en el olvido, en el disco duro de un ordenador o en un muro de Instagram. Pero qué tontos estamos.

Esta receta había caído en el olvido. La subí hace siglos a falta de una historia y me olvidé de ella. Imagino que un recuerdo llama a otro.  Te la dedico a ti, querido lector, por si algún día falto y tú vuelves a pasarte por aquí, que sepas que formas parte de este jaleo.


Ingredientes:
  • 200ml. de agua templada
  • 1 sobre de levadura panadera
  • 100gr. de azúcar moreno
  • 1 huevo L
  • 1/2 cdta. de sal 
  • una pizca de canela
  • 400gr. de harina de fuerza
  • 100gr. de copos de avena
  • un puñado de cramberries a tu gusto
  • Para pincelar: 2 cdas. de mantequilla derretida y 2 cdas. de miel

Preparación:
  1. En un bol, mezcla los ingredientes secos (menos los cranberries). En un vaso o jarrita, diluye la levadura en el agua templada. Añade el huevo, remueve y mézclalo con los ingredientes secos. Amasa con ayuda de unas varillas eléctricas. Deja que repose una hora.
  2. Extiende la masa en la encimera, añade los cranberries (o pasas si lo prefieres), amasa un poquito para ligar bien los cranberries y deja que repose otra hora.
  3. Calienta el horno a 190ºC (180º si es de aire).
  4. Forma 12 bolitas más o menos iguales y las colocas en una fuente o placa de horno engrasada con mantequilla. Pincela la superficie con la mantequilla derretida mezclada con la miel. Deja reposar unos 20 min. antes de hornear. Estarán listos cuando cojan un bonito colore dorado.

 

Barritas de espelta o Dinkelstangen

octubre 26, 2023
Siempre que hay jaleo por el mundo -lo que es el pan nuestro de cada día- intento morderme la lengua -en este caso, los dedos- para no dejarme llevar por mis discursos grandilocuentes pero simplones y afectados sobre las injusticias del mundo. Lo intento pero no lo consigo. Ayer le di la chapa a mi pobre hijo Álvaro y es que estaba atragantada con un nudo bestial a costa de la masacre en Gaza. Ahora te toca a ti, querido lector, y no porque quiera darte la chapa en plan gratuito sino más bien con una intención preclara de reflexionar sobre esta tragedia lejos de las mierdas que nos están contando.

Sobra decir, que éste no es un conflicto geopolítico estándar. Se resume rápido: caída del Imperio Otomano y tras la 1ª Gran Guerra los ingleses se hacen con Palestina que no es país; es eso, un trozo de tierra que han dejado los turcos. Los ingleses empiezan a prometer y a prometer a unos y otros. Después de la 2ª Guerra están hasta el gorro y tienen un montón de judíos supervivientes que no quieren quedárselos en Europa. EEUU dice que nones y como quieren quitarse el protectorado de en medio -porque la cosa estaba calentita y ya no tenían ganas de guerrear- dejan que los principales protas se repartan el botín: se crea el estado de Israel y cinco hienas se lanzan sobre el resto del protectorado: Transjordania, Egipto, Siria, Líbano e Iraq. Y de aquí en adelante son guerras a ver quien es más fuerte y se queda con el trozo de frontera más grande. O sea, Israel.
Y al ganar terreno Israel, se hace sonora la reivindicación del pueblo árabe que lleva viviendo en esas tierras durante siglos: queremos ser un estado independiente y sin judíos. Y la ONU les ignora, hasta el día de hoy. Y se lo merecen, vaya que sí se lo merecen. Se merecen que en algún momento del pasado reciente se hubieran sentando a firmar una paz duradera y con garantías internacionales. Y del mismo modo que se creó el estado de Israel se tenía que haber creado el estado Palestino sin las zarpas de las cinco hienas. Y cada mochuelo a su olivo.

Pero no, porque no es una lucha territorial. Es teológica. Es una guerra santa. Una democracia monstruosa -porque es la fuerte, la que tiene pasta para defender a su gente y matar al enemigo- y una teocracia -que impone su palabra con el látigo- vestida de corderito solo porque es la débil y su capacidad de matar y defenderse es infinitamente menor aunque no te quepa duda que en cada oportunidad que tiene de hacer el mal, lo hace. A estas alturas, nadie quiere la paz porque ¿Hasta dónde llega el derecho a defenderse? ¿Cómo se neutraliza el odio? Amado Nervo dijo "El miedo es más injusto que la ira" y cuando el miedo es por tu propia vida y por la de los tuyos, la ira se torna salvaje y atroz. 

Y como en todos los conflictos, la desinformación y la deshumanización es una de las estrategias más efectivas. Se exhiben los muertos -niños, niños y niños- para criminalizar más si cabe al enemigo pero yo me pregunto de forma machacona ¿por qué no han evacuado a la población como ha hecho Israel? ¿por qué las hienas no abren sus fronteras y ofrecen ayuda humanitaria? ¿por qué ningún actor en esta atrocidad está haciendo algo por la población civil? ¿por qué no vemos ningún casco azul abriendo paso y evacuando civiles? Se puede decir más alto pero no más claro: los civiles no son objetivos. Los civiles no son escudos humanos. A los civiles y en especial a los niños, hay que sacarlos de esta perversidad pero... ¿qué? Es terrible lo que voy a decir pero tiendo a pensar que los niños muertos solo nos importan al resto de democracias que estamos indignadas y de puro sin querer -o no- tomamos partido a favor de la injusticia vitoreando consignas a favor de una de las bestias que azuzan en este conflicto. 

Nos están haciendo el pino-puente. No entres en esto. Malo es el que mata. Esta es una guerra de malo contra malo que manejan el miedo y el odio con maestría y en la que ganará el más fuerte como ha ocurrido siempre. Y todos, bestias, hienas o mirones en este conflicto nos estamos deshumanizando a marchas forzadas. 

Ingredientes para 8 barritas:
  • 450 gr. de harina de espelta (o de trigo pero de fuerza)
  • 50 gr. de fécula de patata (o de maíz como Maicena)
  • 1 sobre de levadura seca de panadero o 30 gr. de levadura fresca
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharada de miel
  • 300 ml. de agua templada
  • Unos 20-30gr. de mantequilla derretida
  • Un poco de leche para pincelar
  • Semillas a tu gusto para cubrir

Preparación:
  1. En un bol, mezcla por un lado los ingredientes secos. La miel y la levadura las mezclas en el agua templada y lo añades al bol. Amasa en un procesador de alimentos o con unas varillas eléctricas. Deja que la masa repose entre 1 y 2 horas.
  2. Una vez leudado, corta la masa en 8 porciones. Amasa con las manos brevemente para desgasificar la masa y haz una bola con cada porción.
  3. Estira cada bolita dándole forma de torta. Pincela con un poco de mantequilla derretida y enrolla la barrita (mira la foto del paso a paso).
  4. Una vez que tengas todas las barritas, pincela con leche la superficie y espolvorea las semillas. Deja reposar unos 20-30 minutos.
  5. Precalienta el horno a 190ºC. Hornea los panecitos usando un papel de hornear para que no se peguen a la placa del horno. En 20-25 minutos estarán listos.

Tarta de manzana asturiana

octubre 22, 2023
Al hilo del anterior pastel de manzana donde Agatha Christie flotaba entre manzana y manzana, me aventuro a contarte el capítulo más sórdido de la vida de la escritora que lo mismo ya sabes pero, en cualquier caso, te lo recuerdo.

Inglaterra, diciembre de 1926. Mi abuelo Saturnino tenía 17 años pero este es un dato completamente irrelevante en esta trama. Lo cuento por aquello de aportar datos que queda muy de periodismo de investigación. Al lío: la Mrs. Christie está la pobre hecha polvo. Hace unos meses que su madre murió dejándola con una depresión de caballo. Su niña apenas consigue atenuar esa pena. Se centra en su vida familiar y en escribir.

Sus muchos fans le alientan a seguir adelante cosa que su marido, el Coronel Christie, parece que no pilla. El hombre anda como ausente. De hecho, está super ausente pero no es hasta aquel verano del 26 cuando le suelta el bombazo:  el tipo, en lugar de cuidar de su mujer en sus horas bajas, se ha enamorado de una chica más joven, Nancy Neele, hasta el punto de querer dejar a su mujer e hija para iniciar una vida con ella. Sin mucha mano izquierda le pide el divorcio.

El otoño ha sido un infierno en casa de los Christie. Archie sigue viviendo, por lo menos de vez en cuando, en la casa familiar que comparten en Berkshire. El ambiente se hace irrespirable. El Coronel, en plan ofendido o puede que solo hastiado de su matrimonio, en una escena de las muchas que se gastan, pilla puerta y se larga a la francesa, excusa perfecta para marcharse de fin de semana con su periquita y unos amigos. Y aquí es cuando a la aún todavía legítima Mrs. se le cruzan los cables. Vaya, que la lía parda.
Puede que por despecho, o por venganza o simplemente porque sentía que no podía más con su cuerpo serrano, decidió tomarse unos días en un balneario de Yorkshire. Dejó tres cartas -a su secretaria, a Archibald y otra a su cuñado- informando de sus planes, fue a la habitación de su hija Rosalind, le da un beso de buenas noches y en un aquí te pillo aquí te mato, coge su Morris Cowley de color gris y sin más se larga.

El coche apareció estrellado en un barranco en Surrey. La policía encuentra una maleta y un permiso de conducir. Caducado (en la escena de un crimen, todos los detalles son importantes). Agatha Christie, la reina del misterio y el crimen de ficción, ha desaparecido.

Scotland Yard se pone manos a la obra. Encuentra al marido traidor con su amante y unos amigos de parranda. La carta que le había dejado Agatha pues como que ya no la tiene. La quemó. Transciende que habían tenido una fuerte pelea. Es más, transciende que tenían mil y una broncas día sí y día también. Eso de que el asesino es el mayordomo como que no les coló a los de Scotland Yard. Se centran en buscar el cuerpo -pensaban- sin vida de la escritora. 1.000 policías y 15.000 fans participaron en la búsqueda. Los días pasan sin rastro alguno y la moral decae. Conan Doyle, que para esto era muy creyente, acude a una medium en busca de alguna pista que poder seguir. Nada.

El misterio era a esas alturas temazo nacional. No hubo periódico que no se hiciera eco de la noticia y unos músicos que trabajaban en el Swan Hydropathic Hotel, informan que una de las huéspedes, llamada Tessa Neele -sí has oído bien, Neele como la periquita de Archie- es igualita a la Sra. Christie. Y bingo. Allá que dan con ella, vivita y coleando pero con una amnesia del ocho. En plan resumido la cosa fue así: llevaba meses deprimida, con insomnio, sin comer apenas, con el corazón hecho trizas y el alma malparada. La bronca le hace tocar fondo. Mientras conduce -¿con algún ataque de ansiedad encima?- pierde el control del coche, se estampa contra un árbol, se golpea la cabeza y no recuerda más.

La prensa, que por aquel entonces también estaba abonada a las historias amarillas, acusó a la escritora de fingir su desaparición para vengarse del marido infiel e intentar que fuera acusado de su asesinato. Lo cierto es que dos médicos diagnosticaron la pérdida de memoria transitoria. No menos cierto es que recibió tratamiento psiquiátrico tras el suceso, que le despejó al Coronel el camino del divorcio y que ella, junto a su pequeña, hizo mutis por el foro refugiándose en las Islas Canarias alejándose todo cuanto pudo de la escandalera.

En sus memorias ella omite este asuntillo. Hay mucho indignado por ello pero mira, por muy famosa que fuera, ella fue dueña de su vida y si no quiso jamás hablar de ésto en público pues se le respeta y punto. A mí, como buena fan, me da igual si fue amnesia o venganza. El Archibald se mereció el susto. Karma por canalla porque no pestañeó cuando la cortejó en Francia durante la 1ª Gran Guerra -él herido y ella enfermera- ni mientras le dedicó con absoluta devoción sus mejores años volcada en cuerpo y alma a él y a Rosalind.

Pero mira, eso que ganó ella. Un par de años después del divorció conoció al arqueólogo Max Mallowan, diez y bastantes años menor que ella y con quien vivió feliz hasta su muerte. Y como decía ella: “Cásate con un arqueólogo porque cuanto más envejezcas, más atractiva te encontrará”.
"los mejores crímenes para mis novelas se me han ocurrido fregando platos. Fregar los platos convierte a cualquiera en un maníaco homicida de categoría"
Doña Agatha

Una vez más, participo en el reto de Homenajeblog y este mes nos ha tocado homenajear a Marga de La cocina de las casinas.  Me hace mucha ilusión porque conozco su blog desde sus inicios, allá por el 12 cuando éramos menos los cocinillas por estos lares y nos era más fácil seguirnos la pista. Luego esto se volvió una locura y se hizo imposible mantener tanta "vida social". Creo que acierto si digo que todos hemos pasado nuestros baches -grandes o chicos- buscando ese equilibrio tan necesario entre nuestra vida real y la del blog.

Y es que lo que hacemos, se lleva mucho de nuestro tiempo por delante y sobra decir, que no nos lucramos de ello; lo hacemos por cariño al fogón y a los nuestros. Porque los que llegaron buscando fama y recompensas se han quedado casi todos por el camino. Los que seguimos al pie del perol lo hacemos por puro cariño. Así que, después de tantos años perdiendo y reencontrando la pista de Marga y su cocina, me hace muy feliz homenajear su buen hacer con esta receta tan asturiana que de algún modo, es también tan austriaca (a su manera) porque la manzana es la prota en este país que es como Asturias pero sin mar.

Ingredientes: (para un molde de 23cm)
  • 50gr. de almendra cruda molida
  • 160gr. de harina común
  • 75gr. de azúcar
  • 150gr. de mantequilla fría
  • una pizca de sal

  • Dulce de manzana (receta aquí)

  • 2-3 manzanas

  • 2cdas. de mermelada de albaricoque
  • 50ml. de agua
  • Opcional: 1 hoja de gelatina (yo no la he usado)

Nota:
  • He usado menos almendras molidas porque no tenía. Lo he compensado poniendo más harina. Si ves que la masa se queda muy dura, añade una cucharada de agua fría y si por el contrario está algo pegajosa, añade más de harina.

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 180ºC.
  2. Para la masa sablé: en un bol, pon la harina, las almendras molidas, el azúcar, una pizca de sal y la mantequilla fría en cubitos. Mezcla brevemente con las manos hasta ligar los ingredientes en una especie de migas. Puedes seguir amasando a mano, pero yo recurro a las varillas eléctricas para ir más rápido. Se amasa hasta que la masa queda suave.
  3. Engrasa el molde con un poco de mantequilla. Forra el molde con 2/3 de la masa.
  4. Cubre con una buena capa de dulce de manzana a tu gusto.
  5. Pela y corta las manzanas (primero en cuartos y luego en láminas). Colócalas sobre la tarta.
  6. Con el resto de la masa, la estiras con el rodillo y cortas tiras que colocaras a modo de rejilla sobre la tarta.
  7. Hornea hasta que empiece a coger color dorado. Si ves que coge demasiado color, baja el horno a 170ºC. Como 10 antes de sacarla del horno, pincela la superficie con la mezcla de mermelada de albaricoques y agua. Si optas por ponerle una capa final con la gelatina, sigue las instrucciones de Marga aquí.

ME APETECE

 
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