Nougatkipferl para Trompa

diciembre 18, 2022
El adviento este año no puede ser más largo; hoy es el cuarto domingo, el último antes de navidad, y aún así nos queda por delante una semana de celebraciones y preparaciones. Para mí, este año solo se ha traducido en hacer galletas. Ya no sé cuanto he regalado... y lo que me queda. Lo curioso es que no he escuchado ni un villancico. Me di cuenta ayer viendo jugar a los Clippers vs Wizards bajo esa traca de música y show navideño en los tiempos muertos; madre mía, eran mis primeros villancicos y terminé empachada de papás noeles, duendes y otros personajes navideños para mí indescifrables.
En cualquier caso, estas navidades no van a ser especialmente divertidas. Siempre que no viene Álvaro las paso raras. Además, esta semana mi amiga Poté ha perdido a una de sus niñas, a la pequeña Trompa, la Trompi, una de sus galguitos -ahora mismo tenía a cinco- que era todo un amor. Nueve años juntas desde que la rescataron. Mami adoptiva de la Tuerca y matriarca de los demás aunque desde que llegó Nube, el roll de "ven aquí que te mimo" cambió de hocico. Son días tristes para Poté y su panda.
Pero dentro de la adversidad -porque lo que le hacen a estas criaturas no tiene nombre- Trompa tuvo mucha suerte. Fue a dar con la mejor mami-humana que un galgo puede tener. Cómo los quiere, y los cuida, y los atiende a cada uno dependiendo de sus circunstancias: operaciones, visitas al veterinario, cada cual con su propia dieta, y mimos, y atenciones... Ay Trompa, cuanto amor has dejado a tu paso.

Y con estos Kipferln, termino mi adviento. Cuatro cuernitos o medias lunas, como quieras llamarlos, que son los imprescindibles de la navidad austriaca. Y las penas se llevan mejor o bien comiendo sopa o saboreando un dulce. Y estas galletitas de nougat son el mejor homenaje que esta guisandera puede hacer a nuestra querida Trompa. Poté, te las debo.


Ingredientes:
  • 300gr. harina repostera
  • 1/2 cdta. de polvos de hornear
  • Bourbon Vanille (extracto, polvo, etc)
  • 2 cdas. de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 1 huevo
  • 100gr.  de mantequilla blanda
  • 200gr de pasta de nougat o bombones de nouagt o praline (tipo Merci, por ejemplo)
  • Chocolate de cobertura para bañar los cuernitos

Preparación:
  1. Puedes ligar todos los ingredientes en una procesadora, amasadora o con unas varillas eléctricas. Si las haces a mano, haz una montañita con la harina en la encimera, forma un pozo y añade el resto de ingredientes. La masa de nougat o los bombones tienen que estar picados en trocitos muy pequeños. Amasa todo bien hasta que esté bien ligado, lo envuelves en film transparente y dejas que repose en un sitio fresco una media hora para que asiente el sabor y endurezca un poco la masa.
  2. Precalienta el horno a 170ºC (si es de aire a 160ºC).
  3. En la encimera (enharinada si ves que hace falta aunque no creo que será necesario) forma un rollo alargado como de 2cm. de grosor. Corta trocitos como de 1cm. y vuelves a hacer con cada pieza un rollito alargado que doblarás por la mitad para darle la forma de cuernito.
  4. Pones los kipferln sobre una placa de horno con una lámina de papel de hornear y hornea hasta que veas que coge apenas un poco de color (unos 10 min. máx.). Una vez frías, baña la punta de los cuernos en chocolate de cobertura derretido.

Vanillekipferl

diciembre 11, 2022
Ya estamos en el tercer domingo de adviento. Bueno, bueno, que veo que este año es el bueno, que voy a conseguir publicar los 4 domingos -o casi, que el anterior hice un poco de trampa-. El caso es que estoy muy contenta de ver que puedo marcarme retos tontos y cumplirlos, que no todo tienen que ser grandes gestas a la desesperada. La cuestión es que, me he dado cuenta que a estas alturas aún no te contado de donde viene esta cosica de contar los domingos que faltan para navidad, hacerlo encendiendo velas y comiendo galletas. Allá va la historieta del día:

Érase que se era un pastor evangélico llamado Johann Hinrich Wichern que regentaba un hogar infantil en Hamburgo hace la tira de años. Para que te centres, estamos en medio del siglo XIX. Los niños que acogían eran huérfanos o críos con situaciones familiares horrendas. Es de imaginar que estas criaturas tenían pocas cosas en la vida por las que ilusionarse y tal vez, la única fecha digna de encanto era la Navidad, fecha por la que preguntaban sin cesar a medida que se acercaba el frío.

Este pastor tuvo la idea de poner, sobre una rueda de carreta, 23 velas; cuatro grandes blancas que representaban los domingos de adviento y 19 rojas más pequeñas para los días de la semana. La idea entusiasmo a los peques que así podían hacer una cuenta atrás hasta la gran noche, Nochebuena, donde muy posiblemente ese día cenarían alguna sopa especial y puede incluso que hasta algun dulce.
El evento, por supuesto, encantó a los feligreses que vieron, más allá del juego infantil, una simbología algo mística relacionando las candelas con la luz de Jesucristo. La idea fue cuajando por la Alemania protestante manteniendo el encendido de las velas dominicales y se añadió ramitas de abeto que venían a representar la vida, o la esperanza, o la piedad... vete a saber, porque eso vino después y hoy en día hay quien cuenta que cada vela representa algo bueno: la esperanza, el amor, la vida... cosillas así que están muy bien pero suenan un poco a peli de Disney.

El caso es que se hizo muy popular incluso en las iglesias católicas que se unieron al sarao allá por 1925.  Después de la segunda Gran Guerra, se encendían coronas de adviento en toda Austria y Alemania. Con el paso de los años, la gente ha rebuscado mucho en los misticismos religiosos, contando que las velas rojas simbolizan la sangre de cristo derramada en la cruz, que el hecho de ser redonda evoca al círculo sin principio ni fin que simboliza la eternidad que supuestamente se nos entrega a los mortales a través de la resurrección de Jesucristo. En fin, cualquier excusa es buena para hacer campaña y pescar nuevas almas.

Y las galletas, ¿Qué? ¿Cuándo se colaron en el Adviento? Pues parece que hace un montonazo de años pero los Stollen y los Lebkuchen se los zampaban los monjes y demás moradores de los conventos y monasterios. La popularidad entre la gente de a pie, muy posiblemente,  llegó con la ocupación aliada y la influencia de la hora del té de los britis, y gracias a las laicas manos de las Frauen que, todo hay que decirlo, en este tipo de menesteres no tiene competencia, las variedades y especialidades han ido con el paso de los años engordando a las generaciones venideras. 

Por suerte, han tenido a bien formalizar que estos atracones de galletas solo se acusen en adviento. El resto del año ni las prueban y si te da por hornear unas pastitas de té un domingo te levantan la ceja e increpan "¡pero si no es navidad!". Tal cual.  Las Vanillekipferl son las reinas de los domingo de adviento austriacos, No puede faltar en ningún surtido. Supongo que debe de ser pecado.


Ingredientes:
  • 280gr. harina repostera
  • 100gr. almendra pelada y molida
  • 80gr. azúcar
  • 200gr. mantequilla
  • 2 yemas
  • vainilla
  • 1 pizca de sal
  • azúcar glas con azúcar avainillada para espolvorear 


Preparación
  1. Puedes ligar todos los ingredientes en una procesadora, amasadora o con unas varillas eléctricas. Si las haces a mano, haz una montañita con la harina en la encimera, forma un pozo y añade el resto de ingredientes. Amasa todo bien hasta que esté bien ligado, lo envuelves en film transparente y dejas que repose en un sitio fresco una media hora para que asiente el sabor y endurezca un poco la masa.
  2. Calienta el horno a 170ºC (160º si es de aire).
  3. Hay diferentes formas de hacer los cuernecitos. A partir de una bolita de masa, la haces rular y la doblas como un cuerno. Yo suelo hacer medias lunas extendiendo la masa en la encimera y, con ayuda de un cortagalletas redondo o el borde de una copa, voy cortando medias lunas.
  4. Pones las galletas sobre una placa de horno con una lámina de papel de hornear y hornea hasta que veas que coge apenas un poco de color (unos 10 min. máx.). Una vez frías, espolvoreas con azúcar glas.

Galletitas de nuez y merengue o Burgenländer Kipferl

diciembre 04, 2022
Este no era el plan. Mi cabeza tenía otra hoja de ruta pero a lo tonto mis circunstancias se han desviado del objetivo, o no, que lo mismo no es culpa de mis quehaceres sino de mi falta de disciplina doméstica quien me lleva a enredarme en ocho saraos al tiempo y cuando no, me entretengo yo sola retorciendo mis desmanes sin ton ni son, por pura bobería configurando tropelías al tun-tun porque puede que, en el fondo de mi pozo metafísico particular, me aterre reconocer que mi vida es la cosa más sosa que uno pueda echarse al plato. 

Y así, mientras mudo mis simplezas camuflándolas bajo un aire más interesante y menos mundano, el día se me va en un vuelo dejándome en las entrañas esa sensación de aquí hay gato encerrado, clamo al cielo preguntando al supremo "qué has hecho con mis horas del día, canalla" y me prometo a mí misma -eso se me da fenomenal- que mañana haré todas esas cosas que hoy no hice, ni ayer, ni anteayer ni el mes pasado.

Por eso prometo cosas que no suelo cumplir. No por mentirosa, sino por peliculera a la hora de entrar en acción y si tenía pensado hacer esto, termino metiendo mano a lo otro; y si me propuse echarle un ojo a aquello acabo contemplando el más allá en un puro ataque espontáneo de discernimiento cósmico mareando aquello otro que, todo hay que decirlo, estaba tan ricamente en su sitio sin necesidad de hacerle viajar a la Luna pasando por Marte... en definitiva: que me pierdo por marear la perdiz.  
Y en estas estaba cuando he decidido no publicar las galletas que tenía planeadas porque la intención era haberlas publicado ayer -a cuento de ser el 2º domingo de adviento- plan que como cada año, descompongo sin ningún pudor ni remordimiento. El caso es que siempre comienzo muy bien pero oye, que me desinflo por el camino y aún no he conseguido llegar a tiempo a los cuatro domingos. Creía que este año era el bueno... pero esta por ver.

Hala, y así las cosas, he abortado el lanzamiento de las galletas que tenía preparadas. No sé, si lo lío todo un poquito más es como que podré escaparme sin mala conciencia entre tanta bomba de humo. En cualquier caso, la receta frustrada la publiqué en Instagram, ante lo cual, nadie podrá tacharme de egoistilla que no comparte sus recetas. De hecho -y aquí aprovecho para tocar la pandereta- llevo trece años publica que publica sin ánimo ni de lucro ni de fama, solo por la satisfacción de compartir y dejar huella de mi pasión como guisandera y horneadora, sin pedir poco más de un saludo de vez en cuando al personal. No me parece precio alto ¿no crees?

Lo dicho, cambio de planes y publico estas galletas tradicionales austriacas, hechas a la antigua con levadura que están para morirse de un atracón y no arrepentirse luego -no descarto eso de la vida después de estirar la pata- y aunque son de aspecto un tanto desaliñado, las galletitas de Burgenland  están divinas a rabiar.


Ingredientes:
  • 400gr. de harina repostera
  • 30gr. de levadura fresca (o medio paquete de levadura seca)
  • 4-5 cdas. de nata líquida
  • 1 cda. de azúcar
  • 1 piza de sal
  • 3 yemas
  • 200gr. de mantequilla blanda
  • azúcar glas para espolvorear

Para el relleno:
  • 3 claras
  • 250gr. de azúcar glas
  • Más o menos 200gr. de nueces molidas


Preparación:
  1.  Si usas levadura fresca, disuélvela con la nata y mezclar bien con el azúcar hasta que se haya disuelto por completo.
  2. Puedes ligar todos los ingredientes  en una procesadora, amasadora o con unas varillas eléctricas. Si las haces a mano, haz una montañita con la harina en la encimera, forma un pozo y añade la mantequilla en trozos. Agrega las yemas y la mezcla de la levadura ( o la levadura seca). Amasa todo bien hasta que esté bien ligado, lo envuelves en film transparente y deja que repose a temperatura ambiente una media hora.
  3. Para el merengue, monta las claras a punto de nieve añadiendo lentamente el azúcar. Aquí si necesitas varillas eléctricas o un procesador.
  4. Precalienta el horno a 170ºC.
  5. Divide la masa en 6 partes iguales. Espolvorear la encimera con azúcar glas y estira cada parte en un rectángulo de unos 4mm. de espesor.
  6. Extiende una capa no muy gruesa de merengue y espolvorea las nueces molidas por encima. Enrolla con cuidado la masa y ve cortando cada pieza con ayuda de un corta galletas redondo o el borde de una copa.
  7. Coloca cada pieza en la bandeja sobre un papel para hornear y hornea unos 20 min. o hasta que veas que cogen un poquito de color dorado. Deja enfriar antes de espolvorear con azúcar glas.

Schokokipferl, un clásico del adviento austriaco

noviembre 27, 2022
He leído por algún lugar, una fabulilla moderna de esas hecha para hacer pensar. Y vaya si lo he hecho. Te la hago corta: érase una vez un señor mala pieza que acumuló en su haber varias fechorías de las gordas y como era de esperar, fue pillado, llevado ante un juez y sentenciado a mogollón de años de prisión. Esta perita en dulce, tenía esposa y dos criaturas que crecieron con su padre entre rejas. Cuando el susodicho cumplió su condena y volvió al hogar, se encontró con que uno de sus hijos le había salido pieza a su imagen y semejanza y, siguiendo literalmente sus pasos, terminó en la trena. El otro, en cambio, había triunfado en la vida, tenía negocios y estaba forrado, así que cuando les preguntó a cada uno "hijo, cómo has llegado a esto" ambos contestaron lo mismo: " A ver, que esperabas con un padre como tú".

La moraleja, sencilla: todos tenemos libertad de elección y sea cual sea nuestra experiencia en la vida, podemos elegir el mejor o el peor camino. De nosotros depende.
Pero a mí me ha entrado un no se qué de esos que me hace echar espumarajos por la boca y es que, a ver, queridos míos: ¿historieta con lo mucho que un papá ausente, que no se ha criado con ellos y que malamente les ha podido dejar huella, ni buena ni mala -insisto, que el tipo no estaba y cuando estaba, estaba de parranda- marca de por vida a unos hijos criados por una madre, ella sola?  ¿En serio? Venga, hombre. Como siempre nuestro papel en estos cuentos chinos se queda simplificado a la mínima expresión, a la de paridoras y poco más cuando la realidad es que las mamis nos comemos a cucharadas -con ganas o sin ellas- la infancia de nuestros hijos, somos las que les marcamos los límites, les tapamos los rotos y les damos un par de puntadas en los descosidos. Pero claro, donde pinta un padre que no lo emborrone la madre.

Y además, ¿por qué asumimos que el triunfador es el bueno de la historia?. Lo mismo es el capo de su barrio que enredó al hermano para luego dejarlo en la estacada. Todo puede ser. El hecho de  tener éxito no quita que sea ladrón, corrupto o maltratador que todo lo tapa con buenos sobornos y mejores trapos.

Qué no. Qué yo con estos cuentos no me dejo liar. A mí me enredas con otras cosillas como con galletas de adviento, que seremos laicos pero muy golosos y las tradiciones dulces se siguen porque sí, porque a lo bueno no hay que buscarle moraleja.


Ingredientes:

  • 180gr. de harina repostera
  • 30gr. de almendra molida
  • 350gr. de avellanas molidas
  • 50gr. de azúcar
  • 120gr. de mantequilla
  • 1 cda. de cacao puro
  •  vainilla
  • un poco de ralladura de naranja
  • 1 cdta. rasa de polvos de hornear
  • 1 yema de huevo
  • 50gr. de chocolate negro
  • Azúcar glas para espolvorear 

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 180ºC.
  2. Derrite el chocolate.
  3. Pon todos los ingredientes en el procesador (o bate con varillas eléctricas) hasta que tengas unas miga finitas. Pásalo a la encimera y amasa hasta que se forme la masa. Deja que repose en el frigorífico mínimo 20 minutos
  4. Espolvorea de harina la encimera, extiende la masa y corta, con ayuda de un corta-galletas redondo o la boca de un vaso, medias lunas. Te dejo este link con un video para que veas lo fácil que es.
  5. Hornea entre 10-150 minutos (dependiendo del horno) hasta que veas que van cogiendo un poquito de color. Después, aún en caliente, espolvorea con azúcar glas y deja que enfríen completamente. Se conservan bien en caja metálica. 

Cobbler de nectarinas y arándanos

septiembre 16, 2022
Acabo de darme una vuelta por Twitter y me he encontrado -además del féretro de cuerpo presente de la difunta royal- con un tuit de esos que dejan ojiplático hasta al más templa'o,  porque mira que estamos hartos de ver barbaridades, pero oye,  hay locuras y locuras... me explico. Además de esta publicación, he visto otra con la gresca entre Tayikistan y Kirguistán, los saqueos en Tahiti, a una leona abriendo la puerta de un coche en un Safari Park y la historia requete curiosa de la ciudad que Henry Ford construyó en medio de la Amazonía en plan Detroit en la selva, y donde sus habitantes -empleados- debían ser vegetarianos y abstemios, pero que mira tú por donde, acabó destruida en una revuelta de nativos borrachuzos. Hasta aquí, un día de lo más normal en Twitter.

Pero ¿Qué tiene de ojiplático este tuit? ¿Por qué esta noticia pone los pelos como escarpias? Allá voy: en una playa brasileña hay una invasión de cocodrilos tal y como muestra el vídeo de abajo. Los lugareños -y los turistas, supongo- están en pánico. Joderse. Lo que nos faltaba. Además del cambio climático ahora nos llegan las plagas de mini godzillas que ya no solo atacan a los turistas en Florida y Puerto Vallarta sino que la invasión ha llegado a las costas Brasileñas. De ahí a que remonten las corrientes transatlánticas e invadan Benidorm hay un par de telediarios. 

Todos los turistas de este mundo estamos en peligro de extinción por culpa de una crisis económica que mutó en climática y las hordas de animales caníbales  campan ahora a sus anchas. Lo siento pero ésta no la vi venir. Los turistas tenemos los días contados porque entre guerras, pandemias, catástrofes naturales e invasiones lagarto ya no hay crucero que lo resista ni operador turístico que nos proteja. Podemos pasar sin calefacción en invierno, sin filetes en la nevera y sin dinero en la cuenta corriente pero sin turisteo... ah, no, por ahí no pasamos. ¿Qué va a ser de nosotros? ¿Y de Instagram cuando todos tengamos las mismas fotos de gira por Chinchón?
Pues tranquilo querido lector porque leyendo los comentarios de esta tragi-publicación, otros tuiteros mejor informados,  han tenido a bien aclararnos la catástrofe: primero, no son cocodrilos sino caimanes. No sé como afecta este dato en tan dramática circunstancia pero ahí queda. Segundo, el vídeo está recortado de forma que parezca una playa pero no lo es. Es un río que forma parte de unos pantanales tropicales famosos por sus colonias de caimanes yacaré que, cuando Lorenzo atiza, se acercan a las orillas a refrescarse como cualquier hijo de vecino. Llevan allí toda la vida y ojalá que -si les dejamos en paz- sigan vagando por muchos siglos más. De hecho, son humedales protegidos. Y tercero, solo en plan anecdótico, aclarar que estos bichos no se comen entre ellos -normalmente- porque son carnívoros pero no caníbales.

Pero esa no es la intención del Ken R., podría haber borrado el tuit a tiempo pero ¡para qué! Ahí está, miles de retuit, ciento y pico de miles de likes y suma y sigue. La mentira y el sensacionalismo molan más que la decencia.

Este cobbler -sí otro más para la saca- es una obra de caridad para rescatar unas nectarinas y arándanos en peligro de extinción que por algún motivo, no consiguieron calar en nuestros frugales picoteos y me vi en la obligación de tomar medidas drásticas. No era mucha cantidad, así que las medidas van recortadas. si lo haces con más fruta, no dudes en doblar la apuesta.


INGREDIENTES:
  • 4 nectarinas y unos 125gr.
  • de arándanos
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
  • 2 cucharadas de sirope de arce
  • vainilla
  • zumo de medio limón

  • 125g. de harina
  • 60 gr. de mantequilla
  • 1 cucharada de azúcar morena
  • 2 cucharadas de suero de mantequilla (o Yogur natural mezclado con agua)
  • una pizca de sal
  • 1/2 cdta. de polvos de hornear

PREPARACIÓN:
  1. Precalienta el horno a 180ºC (170º si es de aire)
  2. Pela y corta las nectarinas que mezclarás con los arándanos, el azúcar, el sirope, el limón y la vainilla.
  3. Para la masa, mezcla el harina con el azúcar, la sal y los polvos. Añade la mantequilla en trocitos y con las manos haz migas con esta mezcla. Añade el suero de mantequilla y haz una masa homogénea pero algo blanda que suelte pegotes sin dificultad.
  4. Reparte la masa echándola a modo de pegotes por encima y hornea hasta que tenga un bonito color dorado.

Pipirrana de Jaén

septiembre 02, 2022

Queridos padres con hijos preadolescentes,

¿Sois conscientes de la que se os ha caído encima? No lo digo por asustar -o sí- pero es el momento para que os pongáis las pilas y aprendáis a toda leche cómo influyen las redes a la hora de relacionarse vuestros hijos. Si lo ignoráis ¿Cómo los vais a ayudar y cómo esperáis construir su escala de valores?

En mi época -los 80- como las chicas estábamos muy sueltas, es decir, como empezábamos a relacionarnos con la misma libertad que los chicos, muchos padres de amigas optaron por prohibirlas casi todo. La muchas terminaron embarazadas siendo adolescentes o metidas en problemas con drogas. No tuvieron a nadie que las enseñara a abordar los peligros ni los riesgos porque no hay nada más estéril a nivel educacional, que una prohibición.

Nuestros chicos están ahora en esta misma situación. Cambia el contexto pero no el hecho; y es que los padres siempre estamos desfasados y nos cuesta mucho entender las nuevas formas de interactuar con el mundo. Antes veíamos mucha tele; ahora youtube. Antes hablábamos mucho por teléfono; ahora por Discord... en fin, que así son las cosas y como nos son extrañas, les controlamos los tiempos en redes pensando que con esto todo está arreglado. ¿Pero realmente entendemos como les afecta a nivel social?
Todos de adolescentes, hemos buscado la admiración y el éxito entre nuestros amigos y compañeros. Los que se relacionaban mal, les iba mal. Ser popular y aceptado por los demás, es -y ha sido- lo más importante a ciertas edades. Ese círculo de popularidad se centraba, principalmente, entre los compas del insti o de la pandilla y así fue como funcionaron las primeras redes sociales donde el éxito personal se medía por la cantidad de interacciones (admiración) con el entorno cercano dentro de la red: likes, comentarios, seguidores, etc. Dejó de importar la actitud del joven ante su círculo cercano y privado a cambio de exponerse en exceso, falsificando cada vez más su vida, su entorno y sus interactuaciones. Pero claro, si todos conseguían ser populares, qué gracia tenía la cosa.

Así que las redes sociales dieron un paso más, fomentando el yo-me-mí-conmigo. Las fotos de grupo, de familia o de quedadas fueron transformándose en selfies a lo yo-y-mi-mundo con montajes, filtros y demás artimañas de uso extendido. Se crea rápidamente la necesidad de tener que crear "contenidos" para que los seguidores (ya no son amigos) den muchos likes. Comienzan los plagios, las mentiras, amarillismo y traiciones. Ya no basta con tener seguidores sino que los "amigos" deben ser también influencer porque con los mindundis sin seguidores no conviene fraternizar. ¿Cómo un crío puede crecer y madurar pensando que estas formas de vivir, de interactuar, son las idóneas para sobresalir? 

Y claro, siempre han existido los malotes, los que buscan destacar abusando de los demás y las redes sociales son como anillo al dedo para los haters: cyberacoso, cybersexo entre menores, extorsiones, burlas, morbo... mierdas que no se quedan en internet sino que se descargan y se hacen reales en el día a día de muchos críos, que acosados y angustiados por tanta presión deciden tirar por la calle de en medio. Ausentismo escolar, abuso en consumo de sustancias, depresión e incluso suicidio. 

Nuestros chicos nos necesitan más que nunca. No los prejuzgues, deja que te cuenten, no les sueltes rollos a lo "en mis tiempos" porque no son tus tiempos. Son los de ellos y debemos conocer los peligros no para cancelar sus experiencias -que no debemos-, sino para apoyar sus pasos y estar siempre dispuestos a aconsejarles o, en el peor de los casos, para sacarles a tiempo de un problemón. Y como siempre: escucha a tus hijos hasta el final. Nos les cortes a medio contar. Escucha más, mucho más y juzga menos, mucho menos. 


Ingredientes:
  • Tomates
  • Pimiento verde
  • 2-3 huevos (dependiendo de la cantidad que hagas)
  • 1/2-1 diente de ajo
  • sal
  • vinagre de Jerez
  • Aceite de oliva del bueno
  • una lata de atún

Preparación:
  1. Hierve los huevos (10 min. desde el momento que empiece a hervir el agua). Una vez cocidos y enfriados en agua fría, separa las claras de las yemas.
  2. Parte los tomates, las claras del huevo cocido y el pimiento en trozos menudos.
  3. Para el aliño, tritura un poquito del pimiento con las yemas de huevo cocidas y añade el aceite de oliva, vinagre y sal.
  4. Por último, añade el atún por encima.

Gratinado de calabacín y patata

agosto 26, 2022

Voy a contarte una historia increíble que bien podría ser el argumento de una serie de Netflix pero como que no, te aseguro que es verdad, toda la verdad y mientras no se demuestre lo contrario, será nada más que la verdad. Pues eso, agárrame el gazpacho porque aquí hay mucho tomate:

Hace unos años los servicios de inteligencia rusos -los mismos que en las pelis nos los pintan como la crema de la crema y el no-va-más del espionaje- montaban un pasado creíble para uno de sus agentes encubiertos. Necesitaban documentos para una tal María Adela Kuhfeldt Rivera, de madre peruana y nacida en Callao. Solicitan a través de un abogado, un pasaporte para una paisana nacida en Perú pero criada en Rusia y las autoridades dicen que muy bonito todo pero que aporten algún dato que ayude a situar a María Adelita en Callao. Dicho y hecho: una partida de nacimiento y otra de bautismo de la parroquia de Cristo Libertador. Cachis, que contratiempo: la iglesia no existía en ese momento porque se construyó nueve años después. Ups.

Por lo que sea -por pura desidia o para no cabrear al jefe- siguen adelante con la chapucera identidad de María Adela. Crean un pasaporte ruso a su nombre y el operador de turno, posiblemente estresado y/o con el cerebro apagado, emite una serie de pasaportes falsos consecutivos y el de nuestra espía es correlativo al de otros dos piezas que se dedicaron a ir envenenado peña por Europa. The Insider y Bellingcat descubrieron el berenjenal e inmediatamente María Adela se esfuma. Aquí se dan cuenta que aún les queda mucho tomate por pelar y junto con Der Spiegel y La Repubblica, trabajan para destapar a la espía que también surgió del frío:

Una atractiva treintañera viaja por Europa haciendo algún que otro postgrado con una triste vida detrás: papá alemán que desaparece a lo Houdini, mamá peruana soltera que tiene una bebita con la que decide viajar a las olimpiadas de Moscú del 80 como participante. Se hace amiga de un matrimonio que, tras recibir un mensaje urgente por el que debe regresar a Perú, pide que le cuiden a la nena hasta su regreso. No volvió. Viviendo con estos padres adoptivos, recibe malos tratos y abusos sexuales. Huye, se busca la vida y por estas circunstancias tiene claro que nunca volverá a vivir en Rusia. 

Estudia gemología, se va a Paris y en tiempo récord monta su propia marca de joyería. El dinero para llevar la vida que lleva tampoco se sabe de donde sale. Regresa a Italia, conoce a un medio ruso y medio ecuatoriano -vaya, de nuevo el patrón que usan para los infiltrados- viajan a Rusia, regresan, él vuelve solo a Moscú y muere oficialmente de una doble neumonía. Ella regresa a la madre patria al mes de su muerte, ¿a qué? a saber. Lo único claro es que mucho viaje se marca para no querer volver a Rusia... en fin, que regresa a Italia, se establece en Nápoles y abre de nuevo una joyería con sus diseños; o casi, que las joyas que vendía como exclusivas se pueden comprar en una web china al por mayor.

Pero ella a lo suyo y se lo monta a lo grande: hace un montón de vida social, gasta un pastizal en fiestas, conoce a muchísima gente y anda siempre enredada en aventuras amorosas que lamenta ante sus amistades porque no tiene suerte con sus conquistas. Mapa de situación: Nápoles alberga la sede del Mando de la Fuerza Conjunta de la OTAN y de la sexta flota estadounidense. Todo su círculo personal -social y sentimental- se centra en empleados y mandos de la OTAN. El dinero sigue rodando por arte de magia y sus constantes viajes a Rusia no tienen justificación. Llega a decir que va a visitar a su padre... pero perdona ¿no era alemán y está desaparecido?

Aún así, sigue adelante con todo este paripé hasta que The Insider y Bellingcat dejan su tapadera al descubierto. Es llamada para que regrese urgentemente a Moscú y lo hace a la francesa, con su gato y poco más. Nadie sabe nada. Unos meses después, publica en redes una barroca historia contando que desapareció porque tenía cáncer y bla, bla, bla. A esas alturas ya no es creíble, este equipo de investigación ya tenía su falsa identidad desmontada y solo les quedaba demostrar la verdadera identidad de Adela. 

Se llama Olga Kolobova y vive a lo grande en Moscú. No se sabe a ciencia cierta cuánto éxito obtuvo en su misión pero parece que Putin nunca ha tenido a ningún otro espía tan cerca del mando de la OTAN y durante tanto tiempo.

Esta historia no es el resultado de las investigaciones del contraespionaje sino de reporteros de 4 medios que están sacando los colores a todo este mundillo del espionaje chapuzas a domicilio. Ellos son: The Insider, Bellingcat, Der Spiegel y La Repubblica.



Ingredientes:
  • 2-3 patatas
  • 1-2 tomates
  • 150gr. de jamón de york
  • queso tipo mozzarella
  • 2-3 calabacines
  • un chupito de vino blanco
  • 100ml. de nata liquida
  • Sal de especias
  • 2 cdas. de pan rallado
  • un poco de mantequilla

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 200ºC.
  2. Pela las patatas en rodajas y las colocas en la fuente. Haz lo mismo con los tomates.
  3. Pones un poquito de queso por encima y luego el jamón. Terminas cubriendo con las rodajas de calabacín hasta que cubra toda la fuente.
  4. Añade la nata líquida, el vino, salas la superficie y añades el pan rallado por encima. Pon unos pegotitos de mantequilla y hornea.
  5. Cuando el calabacín coja color (unos 45minutos) pon por encima un poco más que queso y deja que se termine de dorar. Listo.

Cowboy cookies

agosto 16, 2022
odio
Del lat. odium.

1. m. Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.

Así sin más: aversión, rechazo y asco hacia algo o alguien. Esto es más viejo que el tebeo,  más que nuestra propia existencia: dios odió a Adán y Eva por comer una manzana y los castigó con saña por ello. Uno de sus hijos mató al otro, por puro odio, da igual como nos lo cuenten. Abraham, el padre de las tres religiones monoteístas, no supo detener la enemistad de su esposa Sarah con Agar, la esclava que parió a Ismael, y cuando nació su hijo Isaac, pidió a su esposo que abandonara a Agar y a su niño en el desierto. Por culpa de esta disputa familiar, judíos, musulmanes y cristianos se tratan a matar. Hace unos días han intentado asesinar a Salman Rushdie por el mismo odio que empujo a Caín, a Sarah y al mismo dios. 

Lo que yo sé, es que la humanidad nació de la ternura de una madre pero se alimentó de inquinas y malquereres que no hemos sabido vencer; la esperanza la abonamos con buenos deseos pero una y otra vez el odio se impone porque unos lo propagan y otros, sumisos como Abraham, lo ejecutan sin rechistar y para tapar las malas conciencias, bañan sus hazañas en victimismo y mientras se rasgan las vestiduras, lamentan con fatalismo la terrible maldición humana: el odio, que tanto mal hace, tanto daño esparce y tanta sangre derrama.

También sé, que todos somos unos hachas identificando el odio en piel ajena pero qué torpeza la nuestra cuando se trata de la propia porque aquí la cosa cambia bastante. En general, se tiende siempre a justificar lo propio y juzgar sin mucha coherencia lo ajeno. ¿Víctimas? nosotros, siempre. ¿Culpables? ellos, claro que sí. Y da igual en que lado del conflicto estemos porque irremediablemente es así. Nos sentimos parte de los buenos -abiertamente o no- y solemos ir por ahí echando tufillo a superioridad moral. De hecho, yo misma, ahora mismo y con estas palabras, aleccionando sobre el bien y el mal, lo estoy haciendo. ¿Moral o moralina? ¿Escondemos odios tras el manto del buenismo? ¿Si me siento víctima, tengo derecho a odiar? ¿la libertad de expresión incluye alimentar el odio? ¿Dónde están los límites? 


Ingredientes:
(taza=a la medida cup americana de los vasos medidores)
  • 200gr. de mantequilla
  • 2 huevos
  • 3/4 de taza de azúcar moreno
  • 1/4 de taza de azúcar normal
  • vainilla y canela
  • polvos de hornear
  • 2 tazas de avena
  • 2 tazas de harina
  • 1 taza de coco rallado
  • 1 taza de nueces pecanas
  • 200gr. de pepitas de chocolate


Preparación:
  1. Mezcla todos los ingredientes (menos las pepitas de chocolate y las nueces) con ayuda de unas varillas eléctricas o en la procesadora de alimentos. Una vez que tengas la masa, mezcla el resto con una espátula
  2. . Precalienta el horno a 180ºC.
  3. Mientras mantén la masa en el frigo. En una placa de horno y sobre papel de hornear, ve colocando montoncitos de masa con ayuda de una cuchara de postre. Salen como dos bandejas y media de nueve galletas por bandeja. Hornea unos 10-15 minutos (depende de cada horno)

Tiramisú de frambuesas y negritos de merengue

julio 27, 2022
atractivo, va
Del lat. tardío attractīvus.

1. adj. Que atrae o tiene fuerza para atraer.
2. adj. Que gana o inclina la voluntad.
3. adj. Dicho de una persona: Que por su físico despierta interés y agrado en las demás.
4. m. Capacidad de atraer. Una ciudad de gran atractivo.
5. m. Gracia en el semblante o en las palabras, acciones o costumbres, que atrae la voluntad.
6. m. Cosa que atrae. El museo se ha convertido en un atractivo turístico.

Descarto las acepciones 4ª y 6ª por falta de irrelevancia. Nos quedamos, si te apetece, con las demás que referencian el encanto personal de cualquier pimpollo que se desenvuelva por estos mundos de dios. Porque, de media, la gente somos de físico discreto, en plan ni fu ni fa, discutible cuando menos e inconcluso casi siempre. Y a ver, que no te descubro nada si te digo que el atractivo está en otros detalles de nuestra persona que nos hacen especiales: desde el olor, la mirada, la voz, cómo decimos las cosas, cómo nos movemos, toda esa física y química que nos hace relucir y nos saca lustre. 

Hay gente atractiva en general -de esa que entiendes que la humanidad caiga rendida a los pies de un sujeto- y luego están los incomprensibles, nutridos de un atractivo insondable en peña que no es bonita ni por dentro ni por fuera pero que seducen al personal de lo lindo. A veces el dinero, el poder, la influencia... es decir, el decorado del personaje es el que supura atractivos por todas sus aristas siendo éste un atractivo de altos vuelos pero que tanto se acerca al Sol que termina muchas veces como Ícaro, quema'o y hasta achicharra'o.

En fin, el atractivo físico, qué grande y qué frágil al mismo tiempo. Y más aún en estos tiempos tormentosos donde la gente tiende a sobreexponer sus encantos en redes, maqueados entre filtros de cara, de ojos, de voz, con ropa que no quitan la etiqueta para devolverla, tirando de frases robadas, estéticas plagiadas y postureo de desgaste. Y lo más triste, es que se lo creen.

La receta: tiramisú con frambuesas pero que bien podían ser fresas, rico por sí mismo pero agraciado con unos negritos de merengue para que sea terriblemente irresistible (1ª acepción de la definición)


Ingredientes:
  • 3 huevos
  • 500gr. mascarpone
  • 5 cucharadas de azúcar
  • vainilla molida
  • 200gr. de frambuesas
  • 4 negritos de merengue (con o sin coco, a tu gusto)
  • Bizcochitos savoiardi 
  • zumo de frutos rojos o leche para mojar los bizcochitos

Preparación:
  1. Separa las claras, las montas a punto de nieve con unas varillas eléctricas y las reservas en la nevera.
  2. También con las varillas, monta la crema con el mascarpone, las yemas, el azúcar y la vainilla. Con una espátula y movimientos suaves, incorpora las claras a punto de nieve.
  3. En una fuente, ve colocando los bizcochitos que irás mojando en leche o en zumo. Pon una capa de crema, luego de frambuesas y de nuevo de bizcochitos. De nuevo crema, los negritos de merengue aplastados y dispersados por toda la fuente y por último una capa de frambuesas. Refrigera por lo menos 2 horas en la nevera.

Polpettone de berenjenas y queso

julio 25, 2022
Tengo muchas recetas pendientes de publicar a falta de verbo. Podrá parecer absurdo a primera vista pero en mi ranking bio-rítmico es un hecho que hace que salten las alertas. Estoy floja, esa es la verdad; físicamente por temas de salud embutidos en este calorazo que no me ayuda en nada y emocionalmente muy alicaída también. Lo cierto es que escribir en las rachas flojas es muy terapéutico, lo mismo que cocinar. Cuando no me apetece nada, ni salir de la cama, me planteo cocinar algo rico, levar una masa u hornear unas galletas y parece que todo fluye de nuevo con facilidad. 

Pero la letra se me atranca. Hay muchas cosas flotando en mi mundo que me tienen un poco colapsada. Y no se trata de que esté depresiva. Son tan solo esos nubarrones que todos llevamos en la mochila, los chubascos en el camino que nos mojan los calcetines y, aunque sabemos que se van a secar o que los podemos cambiar por unos secos, pues en ese ratico nos salen rozaduras.  Y por unas rozaduras nadie se queja, menudo panorama hay ahí fuera; ¡qué va! qué agradecida estoy de estar a salvo y que los míos también lo estén.  
Bueno, supongo que son esas cosas que nos pasan a las señoras a ciertas edades. Mira, es la primera vez que me llamo a mí misma señora en público. En fin, es lo que es. Podré engañarme a mí misma pero el universo me tiene calada y me recuerda de vez en cuando lo importante de este viaje:
  • No cargar con equipaje innecesario.  Es apremiante desalojar de nuestra vida a todos los que no nos quieran como es debido.
  • Sacar lo más bonito que tengas dentro. No pierdas tiempo en flojeras, desplantes y berrinches que se zampan nuestros encantos sin masticarlos siquiera.
  • Elegir con cabeza las batallas a pelear. Ni se puede guerrear con todo, ni se puede ganar siempre así que es fundamental elegir solo las que podemos ganar sin llevarnos a nadie por delante. 
  • Y recordar siempre, que en esta vida nos podrá faltar de todo menos educación y respeto porque son los pilares de las buenas personas.
Hala, había que decirlo y ya está dicho. De regalo este polpettone italiano que es una croqueta de berenjenas gigante que está deliciosa. Por cierto, la receta la encontré aquí.


Ingredientes (para 2 y poder repetir):
  • 2 berenjenas asadas en sartén 
  • 2 rebanadas de pan de molde integral
  • 3 cdas. de parmesano
  • 1 huevo
  • 50-70gr. de queso no muy curado (de Mahón, Scamorza, Gouda...) 
  • Sal, pimienta y albahaca (o sal de especias que es lo que uso)
  • 2-3 cdas. de pan rallado
  • un poco de aceite de oliva

Preparacióm:
  1. Trocea las berenjenas que habrás asado en la sartén con su piel. Trocea también el pan de molde y lo mezclas con el huevo y el parmesano. Salpimienta y añade pan rallado hasta que veas que coge consistencia.
  2. En una hoja de papel de hornear, unta un poquito de aceite de oliva y espolvorea pan rallado. Extiende la masa, rellena con el queso cortado en trocitos y lo enrollas bien con el propio papel (mira la foto de abajo)
  3. Precalienta el horno a 180º y hornea una media hora con el papel para que no se deforme ni se salga el queso. Pasado este tiempo, lo abres y dejas que coja colorcito por encima. Deja que temple unos 5-10 minutos antes de servir.

ME APETECE

 
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