Tiramisú de frambuesas y negritos de merengue

julio 27, 2022
atractivo, va
Del lat. tardío attractīvus.

1. adj. Que atrae o tiene fuerza para atraer.
2. adj. Que gana o inclina la voluntad.
3. adj. Dicho de una persona: Que por su físico despierta interés y agrado en las demás.
4. m. Capacidad de atraer. Una ciudad de gran atractivo.
5. m. Gracia en el semblante o en las palabras, acciones o costumbres, que atrae la voluntad.
6. m. Cosa que atrae. El museo se ha convertido en un atractivo turístico.

Descarto las acepciones 4ª y 6ª por falta de irrelevancia. Nos quedamos, si te apetece, con las demás que referencian el encanto personal de cualquier pimpollo que se desenvuelva por estos mundos de dios. Porque, de media, la gente somos de físico discreto, en plan ni fu ni fa, discutible cuando menos e inconcluso casi siempre. Y a ver, que no te descubro nada si te digo que el atractivo está en otros detalles de nuestra persona que nos hacen especiales: desde el olor, la mirada, la voz, cómo decimos las cosas, cómo nos movemos, toda esa física y química que nos hace relucir y nos saca lustre. 

Hay gente atractiva en general -de esa que entiendes que la humanidad caiga rendida a los pies de un sujeto- y luego están los incomprensibles, nutridos de un atractivo insondable en peña que no es bonita ni por dentro ni por fuera pero que seducen al personal de lo lindo. A veces el dinero, el poder, la influencia... es decir, el decorado del personaje es el que supura atractivos por todas sus aristas siendo éste un atractivo de altos vuelos pero que tanto se acerca al Sol que termina muchas veces como Ícaro, quema'o y hasta achicharra'o.

En fin, el atractivo físico, qué grande y qué frágil al mismo tiempo. Y más aún en estos tiempos tormentosos donde la gente tiende a sobreexponer sus encantos en redes, maqueados entre filtros de cara, de ojos, de voz, con ropa que no quitan la etiqueta para devolverla, tirando de frases robadas, estéticas plagiadas y postureo de desgaste. Y lo más triste, es que se lo creen.

La receta: tiramisú con frambuesas pero que bien podían ser fresas, rico por sí mismo pero agraciado con unos negritos de merengue para que sea terriblemente irresistible (1ª acepción de la definición)


Ingredientes:
  • 3 huevos
  • 500gr. mascarpone
  • 5 cucharadas de azúcar
  • vainilla molida
  • 200gr. de frambuesas
  • 4 negritos de merengue (con o sin coco, a tu gusto)
  • Bizcochitos savoiardi 
  • zumo de frutos rojos o leche para mojar los bizcochitos

Preparación:
  1. Separa las claras, las montas a punto de nieve con unas varillas eléctricas y las reservas en la nevera.
  2. También con las varillas, monta la crema con el mascarpone, las yemas, el azúcar y la vainilla. Con una espátula y movimientos suaves, incorpora las claras a punto de nieve.
  3. En una fuente, ve colocando los bizcochitos que irás mojando en leche o en zumo. Pon una capa de crema, luego de frambuesas y de nuevo de bizcochitos. De nuevo crema, los negritos de merengue aplastados y dispersados por toda la fuente y por último una capa de frambuesas. Refrigera por lo menos 2 horas en la nevera.

Polpettone de berenjenas y queso

julio 25, 2022
Tengo muchas recetas pendientes de publicar a falta de verbo. Podrá parecer absurdo a primera vista pero en mi ranking bio-rítmico es un hecho que hace que salten las alertas. Estoy floja, esa es la verdad; físicamente por temas de salud embutidos en este calorazo que no me ayuda en nada y emocionalmente muy alicaída también. Lo cierto es que escribir en las rachas flojas es muy terapéutico, lo mismo que cocinar. Cuando no me apetece nada, ni salir de la cama, me planteo cocinar algo rico, levar una masa u hornear unas galletas y parece que todo fluye de nuevo con facilidad. 

Pero la letra se me atranca. Hay muchas cosas flotando en mi mundo que me tienen un poco colapsada. Y no se trata de que esté depresiva. Son tan solo esos nubarrones que todos llevamos en la mochila, los chubascos en el camino que nos mojan los calcetines y, aunque sabemos que se van a secar o que los podemos cambiar por unos secos, pues en ese ratico nos salen rozaduras.  Y por unas rozaduras nadie se queja, menudo panorama hay ahí fuera; ¡qué va! qué agradecida estoy de estar a salvo y que los míos también lo estén.  
Bueno, supongo que son esas cosas que nos pasan a las señoras a ciertas edades. Mira, es la primera vez que me llamo a mí misma señora en público. En fin, es lo que es. Podré engañarme a mí misma pero el universo me tiene calada y me recuerda de vez en cuando lo importante de este viaje:
  • No cargar con equipaje innecesario.  Es apremiante desalojar de nuestra vida a todos los que no nos quieran como es debido.
  • Sacar lo más bonito que tengas dentro. No pierdas tiempo en flojeras, desplantes y berrinches que se zampan nuestros encantos sin masticarlos siquiera.
  • Elegir con cabeza las batallas a pelear. Ni se puede guerrear con todo, ni se puede ganar siempre así que es fundamental elegir solo las que podemos ganar sin llevarnos a nadie por delante. 
  • Y recordar siempre, que en esta vida nos podrá faltar de todo menos educación y respeto porque son los pilares de las buenas personas.
Hala, había que decirlo y ya está dicho. De regalo este polpettone italiano que es una croqueta de berenjenas gigante que está deliciosa. Por cierto, la receta la encontré aquí.


Ingredientes (para 2 y poder repetir):
  • 2 berenjenas asadas en sartén 
  • 2 rebanadas de pan de molde integral
  • 3 cdas. de parmesano
  • 1 huevo
  • 50-70gr. de queso no muy curado (de Mahón, Scamorza, Gouda...) 
  • Sal, pimienta y albahaca (o sal de especias que es lo que uso)
  • 2-3 cdas. de pan rallado
  • un poco de aceite de oliva

Preparacióm:
  1. Trocea las berenjenas que habrás asado en la sartén con su piel. Trocea también el pan de molde y lo mezclas con el huevo y el parmesano. Salpimienta y añade pan rallado hasta que veas que coge consistencia.
  2. En una hoja de papel de hornear, unta un poquito de aceite de oliva y espolvorea pan rallado. Extiende la masa, rellena con el queso cortado en trocitos y lo enrollas bien con el propio papel (mira la foto de abajo)
  3. Precalienta el horno a 180º y hornea una media hora con el papel para que no se deforme ni se salga el queso. Pasado este tiempo, lo abres y dejas que coja colorcito por encima. Deja que temple unos 5-10 minutos antes de servir.

Corona de calabacín con queso fresco

julio 20, 2022
A pesar del calor, aunque no tan terrible como en España, y arriesgando la tecla ante la posibilidad de no poder publicar debido a los cortes de red que estamos padeciendo, aquí me tienes con esta corona de calabacín del huerto para desafiar contra viento y marea (viento el del ventilador, otro no podrá ser) el dicho ese de "no comerse ni una rosca" y así demostrar sin ton ni son, que en mis veranos austriacos no han faltado jamás mis cosechas de calabacines. Habrán sido más prolijas o más míseras según la meteorología pero haber, han habido siempre varios ejemplares por semana. Este año he plantado redondos que me crecen por la noche poniéndose gordotes como calabazas y los amarillos que tanto me gustan pero que no están cómodos con tanto calor y crecen con mucha discreción y poco tamaño. Pero así son las cosas siempre, lo que le gusta a unas variedades, disgusta a otras.

Pero hoy no quiero llevarte al huerto, para eso siempre hay tiempo. Hoy te quiero hablar del Sol y de sus movidas que no son pocas. No te acordarás pero hace un tiempo ya te hablé de las dichosas manchas solares  y de sus consecuencias en nuestro planeta. Pues bien, eso no es todo amiguitos. El show no ha hecho más que empezar; Hace unos días una meteoróloga espacial (no es guasa) anunció que una intensa tormenta solar se dirigía directamente hacia la Tierra. Se lio parda. Estas tormentas producen lo que se llama llamaradas solares que son las que nos pueden llegar (si tu mente aventurera se está imaginando un lanzallamas camino de nuestra atmosfera, olvídate que no va así). Son rayos solares que el planeta como es muy listuco sabe anular sin que nos afecte pero sí que impactan en los satélites que pueden verse afectados a ratos. Nada grave pero ya sabes la piel tan sensible que tienen las redes sociales.
El caso es que me he visto en la imperiosa actividad de saber más sobre este acaloramiento espacial. Me he ido a la Spaceweatherlive.com a mirar la actividad solar no fuera a ser que nos fuéramos a quedar brochetas de un momento a otro pero la verdad es que como no tengo ni idea todos esos datos y alertas, se me ha quedado la neurona helada de pura ignorancia. ¿O no? una alerta amarilla llama mi atención: Se detectó un agujero coronal de hemisferio sur orientada hacia la tierra en la posición miércoles, 20 julio 2022. Esta sí que no me la esperaba. ¡Un agujero coronal! sin calabacines pero agujero corona... ¡aha! Bueno, he tenido que ir a la info de la página para averiguar que carajo es eso: Los agujeros coronales son la fuente de corrientes de viento solar rápidas que a veces tienen el potencial de producir tormentas geomagnéticas de menores a moderadas.

Y ¿esto es grave? No tengo ni la menor idea porque la Dr. Tamitha Skov, la de Twitter, solo habla de tormentas solares y no ha hecho ni un solo warning a favor de los agujeros coronales que a mí mira que me parecen como más sugerentes. No se, suenan un poco a Star Trek y a coronas de calabacín con queso fresco. 



Receta original, aquí
Ingredientes:
  • Calabacín con cáscara y sin pepitas (una vez cortado, 450gr.)
  • 1 diente de ajo
  • algo de aceite para saltear el calabacín
  • 130gr. de harina
  • 2 cdas. de parmesano rallado
  • 1/2 cdita.  de polvos de hornear
  • 3 huevos XL
  • 140gr. queso tipo Philadelphia
  • 50ml. de leche
  • 25ml. de aceite de oliva
  • sal y pimienta


Preparación:
  1. Saltea en un poco de aceite de oliva con un diente de ajo, el calabacín cortado en trocitos muy menudos. Salpimienta, retira el ajo y reserva.
  2. Calienta el horno a 180ºC (170º si es de aire).
  3. En un bol, mezcla el resto de ingredientes: harina, parmesano, polvos de hornear, huevos, leche, queso de untar y el aceite de oliva. Cuando la masa esté sin grumos, añade el calabacín y lo vuelcas sobre un molde de corona.
  4. Hornea hasta que esté cuajado y tenga un bonito color dorado. Puedes comer templado o frío.

Banana bread de coco con choco

julio 11, 2022
Esta es la historia de un Instagram, en concreto el de una chiquilla que abrió una cuenta donde compartir fotos de ella y de su hija Vika quien nació cuando tenía 17 años: fotos entrañables sin demasiadas pretensiones posteadas sin texto, tan solo perturbados de vez en cuando por algún emoticono. En un momento dado, esa rutina se vio interrumpida con la aparición de Galip, un multimillonario turco residente en Batumi, una ciudad costera georgiana que limita con Turquía. Se enamoraron y se casaron rápido. El lujo entra en la vida de Kristina, deja Rusia, se muda a Georgia y, tal y como cuenta ella misma, le preguntó a Vika "¿Te gustaría vivir en el extranjero?" pues dicho y hecho, porque desde entonces todo fueron fiestas infantiles, parques de atracciones y baños entre delfines.

No mucho después, Kristina hace público que ha encargado cuatro bebés a través de vientres de alquiler. Crea un blog donde contar su experiencia con la subrogada, empieza a tener un montón de seguidores y se viene arriba; cuenta que tiene unos cuantos más en camino y a modo de slogan, en su blog se lee que su deseo y el de su marido, es no parar hasta tener 105 hijos.
En un año 20 bebés encargados por subrogada. En Georgia, si puedes pagarlo y mientras los papás sean heteros, puedes encargar todos los hijos que quieras. Y mientras estos bebitos iban llegando, Kristina se convierte en una super influencer icono de lujo, maternidad y experta en subrogada. Cuenta sus experiencias, se hace con un equipo que le ayuda con las publicaciones, y entran los sponsors. Comparte con su audiencia desde lo duro que es el tratamiento de hormonación para producir óvulos, hasta post reflexionando sobre el porqué de llevar a los niños (en concreto habla de Vika) al colegio si total, reciben sobre información de cosas que no necesitan porque, según ella, lo único que hay que saber en esta vida son idiomas para poder defender tus decisiones y estudiar solo lleva a peleas en casa restando tiempo de felicidad a toda la familia.

Lo de los 20 bebés llega a la prensa, The Sun le hace una entrevista y su hazaña se hace viral. Muchas críticas que la ofenden pero los seguidores aumentan y ella tan contenta. Eso sí, más discreta con los planes de encargo y nadie sabe cuantos nenes más vienen de camino.

Hace un par de semanas, con 21 bebés más Vika, Kristina y Galip vuelven a ser noticia. Resulta que las entrevistas que concedieron llamaron la atención de las autoridades georgianas que decidieron, por lo que sea, que no todo era trigo limpio en el multimillonario. Puede que el hecho de ser un prófugo en Turquía, donde escapó en 2018 cuando fue condenado a cadena perpetua por encargar la muerte de una persona, ayudara en estas pesquisas que han terminado con su detección por falsificación de documentos y blanqueo de capitales. Ahora, con su marido detenido, Kristina, entre postear fiestas de cumpleaños y test de juguetes, clama por que se haga justicia con su marido que es una víctima del sistema.

Con 22 hijos, 24 años, a saber cuantos críos por encargo de camino y perdida sin saber que hacer sin su marido, Kristina sigue viviendo como si nada pasase, como si mañana o pasado Galip vaya a ser puesto en libertad y acabe la pesadilla. Pero ¿Qué va a ser de esos niños cuando los desahucien del hotel de lujo donde viven, cuando no pueda pagar a su equipo de expertos ni a las 16 niñeras, ni...?


Ingredientes:
  • 150gr. de harina repostera
  • 50gr. de coco rallado
  • 50gr. de fécula de patata (maicena en su defecto)
  • 1 cdta. de polvos de hornear
  • 125gr. de azúcar
  • una pizca de sal
  • 1 banana grande
  • 2 huevos
  • 20-40ml. de aceite suave (dependiendo de si la leche de coco es light o no)
  • 1/2 cdta. de vainilla
  • ralladura de naranja (optativo)
  • 1 lata de leche de coco  (unos 300ml.)
  • 125gr. de trocitos de chocolate

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 180º (170º si es de aire)
  2. Mezcla en un bol con ayuda de la batidora o las varillas, la banana, los huevos, el azúcar, una pizca de sal, el caite, la vainilla y la leche de coco.  Añade después los ingredientes secos: el harina, el coco, la fécula y los polvos de hornear.
  3. Añade los trozos de chocolate, pasa la masa al molde y termina con un puñadito de choco por encima. hornea hasta que veas que está la superficie dorada y la miga firme (usa el truco del palillo si dudas)

Muffins de pan integral y manzana

junio 29, 2022
Ya tengo mis añitos encima, para qué ocultarlo, y si te digo qué bollitos eran los que estaban de moda y matábamos por llevar alguno en la cartera camino al cole, podrás imaginarte cual es mi quinta. Por aquel entonces moríamos por los Bony, Tigretón, Pantera Rosa,  los Tunos, Tronkitos o Bucaneros aunque nuestras madres se emperraban en empaquetarnos con bocadillos de chorizo o de mortadela. Era fácil distinguir a los hijos únicos porque llevaban sándwiches de pan Bimbo rellenos de jamón de york. En mi casa esas finuras entraron mucho más tarde pero no había traumas por ello ya que las familias numerosas estábamos de moda y en todas las casas se cocían las mismas habas.

También he sido de meriendas de fin de semana con pan y trozaco de chocolate que hincábamos en la miga sin muchos miramientos. Los Bimbollos rellenos de Nocilla llegaron después y el Bollicao a mí me pilló ya muy crecida. Recuerdo que los primeros en venderse de dos en dos fueron los Tunos y los Bucaneros. Luego la publicidad de "¡Anda, los donuts! ¡Anda, la cartera!" dio paso a la de "mejor de dos en dos" y desde entonces ya todos vienen en multipaquetes que uno se zampa de una atracada para mayor desgracia de nuestro hígado y arterias (y evito hablar de lorzas a propósito).

La cosa es que veo a muchos nostálgicos por las redes suspirar por estas dulzuras y de forma insistente decir eso "ya no saben igual que antes". A ver, teniendo en cuenta que hasta los años 90 no había control en las mierdas que se echaban a los productos procesados -ni nunca se ha sabido concretamente- lo cierto es que las fórmulas magistrales tuvieron que cambiarse y reinventar los potenciadores de sabor, los edulcorantes, grasas, etc. Normal que no volvieran a saber igual y menos con la demanda cada vez superior de dulces y tentempiés bajos en calorías, en grasas, con más fruta, más vitaminas, más calcio... en fin, que te voy a descubrir a estas alturas. 

Y en todo este peregrinar y a medida que nos hacían envoltorios más aclarativos a cerca del contenido nutricional, la industria ha ido recurriendo a ingredientes de más que dudosa reputación que nos los han blanqueado con grandes campañas de márquetin. Por ejemplo, procesados con grasas trans e hidrogenadas que "contienen" aceite de oliva y/o oligoelementos. Y tan felices, oiga, pese a que la relación entre hidrogenados y el cáncer de mama es un hecho y los oligoelementos, en exceso, pueden destrozarnos el hígado.  O el blanqueado de harinas con dióxido de titanio en panes, repostería y productos dietéticos en general, para que estén suaves y esponjosos a costa de envenenar nuestro ADN con lo que eso conlleva para nuestra salud y la de nuestros descendientes.

Lo mismo con los productos "bajos en azúcar" o "sin azúcar añadido" que si bien logran cumplir con la premisa de bajar las calorías, van a saturan nuestro hígado con jarabes derivados de la fructosa que además funcionan como la ingesta de alcohol: se metabolizan en azúcares y éstos en grasas. Así que no olvides que esas calorías de menos, al final van a quedarse pegadas en nuestros michelines y si me apuras, con una intolerancia a la fructosa que nos va a hacer el día a día de lo más desagradable. 

Al grano. ¿Qué tenemos que hacer? Comer más casero, más hecho en casa y usar ingredientes de calidad. Si quieres mitad de calorías, come media ración. Si no quieres engordar, muévete más y si quieres que las cosas sepan igual que cuando eras pequeño, reduce la cantidad de azúcar y edulcorantes porque la industria, en esta carrera por multiprocesar la comida, nos ha acostumbrado a sabores muy dulces y potentes que ocultan la porquería de ingredientes que usan y esa perdida de paladar, es lo que nos hace pensar que la comida de hoy, no sabe. Y sí que sabe. A gloria, como siempre.




Ingredientes (basada en una receta de @kptncookapp)

  • 200gr. de pan de molde integral
  • 2 huevos
  • 25gr. de panela o azúcar morena
  • 180ml. de leche 
  • Un poco de vainilla
  • 10gr. de mantequilla
  • 2 manzanas
  • zumo de 1/2 limón
  • 50ml. de jarabe de arce
  • 1 cdta. rasa de canela
  • 1 pizca de nuez moscada
  • 1 cdta. de maicena
  • 100gr. chocolate blanco
  • 200gr. queso crema
  • vainilla
  • 30gr. de nueces pecanas
  • Un poco de chocolate para adornar

Preparación:
  1. Mezcla los huevos, la leche, la panela, un poco de vainilla y la mantequilla derretida. Este licuado se lo añades al pan de molde que habrás cortado en trocitos menudos. Deja que repose.
  2. En un cazo, pon las manzanas cortadas en trocitos (peladas o sin pelar como más te guste) junto con el sirope, las especias y el zumo de limón. Deja que ablanden ligeramente las manzanas.  Finalmente, añade la cucharadita de maicena disuelta en un poco de agua y remueve hasta formar un relleno cremoso. Deja que repose.
  3. Precalienta el horno a 180º.
  4. En unos moldes de muffins, rellena primero con la masa de pan. Si son de silicona, tal cual; si no, deberás engrasarlos un poco. A mí me han salido 9 muffins.
  5. Con una cuchara, haz un hueco en cada muffins y rellénalo con las manzanas. Finalmente, cubre a tu gusto con nueces pecanas troceadas y hornea unos 20 minutos.
  6. Mientras, hacemos la cobertura derritiendo el chocolate blanco y una vez tibio pero aún cremoso, lo mezclas con el queso crema y la vainilla. Remueves bien con unas varillas y lo dejas reposar en la nevera. Te recomiendo que añadas la crema poco antes de consumir para que no se seque y quede más jugosa.
  7. Decora con unos trocitos nueces y de chocolate (o pepitas). 

Pudin de pan de canela

abril 05, 2022
En este mes de silencio, además de pasar el corona, me descuerno intentando saber o, cuando menos, entender que es lo que nos lleva a perder tanto los papeles como humanos pensantes que somos. La guerra es más vieja que el mundo, me dirás. Cierto, pero jamás hemos tenido tantos argumentos para defender la paz, por lo menos en Europa y el norte de América, donde hemos conseguido establecer democracias más o menos solidas, con sus rotos y descosidos, pero bien plantadas y alimentadas de bienestar social, económico y pluralidad tanto en credos como en ideas. Formamos parte de ese mundo privilegiado donde no hay que ser rico para recibir una educación digna, un título universitario o asistencia médica de primera fila. 

Y es que, más allá de nuestros dogmas e ideales, no consigo entender estas olas constantes de negacionismos variados que tanto daño están haciendo en el bien común. Claro que se puede tener opinión propia; de hecho, se debe y es fundamental mantener una línea crítica ante todo lo que nos cuentan; pero de ahí a la negación sistemática del dolor, horror y destrucción va un trecho largo y peligroso. Esto lo han hecho antes el 100% de los dictadores y genocidas del planeta. Para los nazis, los campos de exterminio eran campos de trabajo para que los judíos devolvieran trabajando, todo lo que le habían robado al pueblo alemán. Todas las atrocidades, todas, se construyen a partir de media verdades o medio hechos plausibles que una vez cimentados con toneladas de medio mentiras y datos fuera de contexto son imposibles de detener.

¿Y por qué la gente lista y formada cae en estas trampas? ¿Un zote, se hace o se nace?
Sin meterme mucho en la jungla de la psicología -campo del que soy una mera espectadora sin conocimientos sólidos- y resumiendo una barbaridad el concepto, dicen los expertos que nuestra mente opera con dos grandes bloques de pensamientos (insisto, generalizando una barbaridad). De manera innata, las personas tiramos de pensamientos automáticos, que son esos juicios rápidos con los que dialogamos con nosotros mismos casi de puro sin querer, esas imágenes o recuerdos de lo aprendido que nos hacen creer que tenemos un sexto sentido para detectar situaciones antes de que se produzcan y tendemos a dar por acertados nuestros prejuicios por muy irracionales que sean. Y lo peor, son incontrolables, aparecen cuando les viene en gana y suelen llegar sentando cátedra. Para contrarestar estos pensamientos automáticos y negativos, nuestra mente tiene sus propios mecanismos de defensa. Tenemos pensamientos alternativos, más sosegados y que se encargan de gestionar lo que nos pasa: pensamientos, problemas,  circunstancias, emociones... es decir, son pensamientos que nos ayudan a lidiar con el día a día de forma más positiva y racional. Bueno, por lo menos de forma más eficaz.

Vale, pues imagina la bola tan tremenda que tenemos de información y desinformación toda junta que nos aturulla de tal modo que nuestros pensamientos automáticos -con buen criterio- nos advierten: "no te lo creas". A ver, desde chicos nos han dicho que no confiemos en nadie, que confiar hace daño, que todo el mundo nos quiere tomar el pelo, engañar, manipular; pero la necesidad de conocimiento, para lidiar con el miedo fundamentalmente, nos puede así que buscamos "fuentes fiables". Pero ¿dónde? pues lo más facilón es acudir y secundar las opiniones de tus círculos cercanos, gente afín a tu modo de vida, a tu credo y a tus ideas.

Y esto, los manipuladores mediáticos, lo saben. Y además pueden manejarte e infiltrarse en tus contactos fiables. Tienen medios y técnicas (como el Big five, esos cinco factores humanos que psicológicamente nos definen como personas) para calarnos y manejarnos a su antojo. Es tal el batiburrillo de noticias que nos llegan que ya no se diferencia por si misma la fuente de la información: reporteros, analistas, tertulianos, publicistas y hasta showman varios. Es tan tremendo el ruido que a duras penas podemos razonar sobre lo que pasa a nuestro alrededor.

Y en medio de tanto alboroto, nuestro pensamiento alternativo lo lleva crudo. No son pensamientos espontáneos así que debemos construirlos nosotros mismos. Para ello, hace falta dedicación y tiempo para manejar información suficiente para saber eliminar el ruido. Nadie sabe de todo. Nadie. Y hay mucho engreído con mucho poder de influencia. Las redes buscan likes y visibilidad a toda costa, no buen saber. Buscar referentes validos y creíbles,  estudiar los conflictos desde su origen, contrastar noticias... es un esfuerzo muy grande que casi nadie hace, ya bien por falta de tiempo o de conocimientos. Y además, si piensas por ti mismo, los tuyos, los que necesitas porque te aportan confianza, te van a comer vivo. No sabes cómo, pero te han acorralado en el clásico "o conmigo o contra mí". Y te conviertes en un avestruz como dice Ramón Lobo y comienzas negando las vacunas y terminas diciendo que la masacre de Bucha es un montaje. Que la guerra de Putin es un fake orquestado por la OTAN. Que las muertes y el dolor de la guerra es puro teatro.


Ingredientes:
  • de 350-400gr. de pan de leche o pan brioche
  • 4 huevos grandes
  • 500ml. de leche entera
  • 2 cdas. de azúcar moreno
  • 2 cdas. de azúcar blanca
  • vainilla
  • canela
  • de 80-100gr. de mantequilla blanda
  • cobertura: azúcar glas y queso crema a partes iguales con un poco de vainilla

Preparación:
  1. Mezcla la mantequilla, el azúcar, la vainilla y un poco de canela (dependiendo de lo intensa que sea de media a 1 cucharadita) hasta que tengas una crema y reserva.
  2. Calienta el horno a 170ºC.
  3. Trocea el pan (de leche o brioche) y lo colocas en una fuente de horno engrasada con mantequilla. añade pegotes de la mezcla de mantequilla y cuida que queden bien repartidos.
  4. Bate los huevos en la leche con un poco de vainilla y se lo añades a la fuente con el pan.
  5. Hornea hasta que veas que está cuajado y tiene un bonito color dorado.
  6. Aún tibio, le añades la cobertura por encima.

Scones de chocolate

marzo 02, 2022
coraje
Del fr. ant. corages.
1. m. Impetuosa decisión y esfuerzo del ánimo, valor.
2. m. Irritación, ira.

Un blog que no sabe compartir historias sin recetas ni al revés -que insulsas resultarían sin su punto de humanidad, familiaridad y crítica ligera de estar por casa que tanto gasto- no puede callar en un momento tan trágico y determinante como el que estamos viviendo. Si bien es cierto que no se habla con la boca llena, no quiero dejar pasar tan graves momentos sin constatar mi sentir personal, o de algunos, o de otros, que durante los últimos días se están haciendo sonar como comparsas a los ecos de las explosiones en Ucrania. 

Dejo los detalles generales a los expertos, que para eso están. Nosotros, los simples mortales, nos debatimos en cuestiones morales y conflictos de credo o qué se yo, porque es muy difícil afrontar situaciones tan trágicas y con consecuencias que, por primera vez, nos tocan muy de cerca a sabiendas que habiéndonos librado de dos guerras mundiales estamos a un paso de vernos inmersos en un escenario bélico europeo sin precedentes.  

Lo cierto es, que aún estamos en estado de shock y nos debatimos a lo largo de una línea imaginaria entre, la esperanza amasada durante años de un mundo ideal, utópico y sin guerras que solo nos lo hemos creído los países que vivimos a salvo donde nuestro mayor problema es la hipoteca y el recibo de la luz, y la realidad de una invasión cruenta a un país soberano donde, paradójicamente parece que la única forma de recobrar la paz es aplastando al invasor que, como tantos antes que él, en su locura y despiadada grandilocuencia, parece dispuesto a llevarse a todo el que se cruce en su camino.
Y la gente, como siempre, en medio del drama porque son en realidad la única baza que nos importa y por eso se les mata, para que todos sepamos lo que ocurre cuando se reta a la tiranía, sinónimo de terrorismo de estado en su máxima potencia. Y la respuesta al miedo, a la muerte, suele ser el coraje. Valor para salvar a los tuyos y, para que las calles no huelan a la sangre de tus hijos, te cuelgas un kalashnikov y que dios reparta suerte. Y así, aún en estado de shock, emocionalmente bloqueado y con la adrenalina desatada, te olvidas de la hipoteca de esa casa que ahora es escombro y humo, de las facturas que ya no podrás pagar porque lo que apremia es conservar la vida, conseguir refugio y comida. Poco más. 

He estado mirando la cámara en abierto que tiene tve en la frontera de Ucrania con Polonia y el trasiego de mujeres y niños es constante. En serio, se le cae a uno el alma a los pies. Y estas imágenes, que aún me retruenan en el pecho, contrastan con las opiniones que estoy leyendo de gente que critica la decisión en la EU de abrir un pasillo seguro para acoger a estas familias o a la decisión de P. Sánchez de legalizar a todos los ucranianos que viven en España. Me retruena también -o me asquea, no sabría decirlo- los naifs que se están agrupando por las redes para "traer niños ucranianos" de acogida. ¿Y sus madres, sus abuelas, sus tías, primas, qué, las dejamos en campos de refugiados en las fronteras? 

¿Qué nos pasa? Sinceramente, creo que es hora de irnos preparando para la crisis económica y humanitaria que se nos hecha encima, y hay que hacerlo con coraje, sin egoísmo y con tranquilidad. Si queremos paz, esta vez no basta con escribirlo en una pancarta. Ahora toca ayudarnos unos a otros, bajar el listón y dar gracias a la vida por lo que tenemos. Porque conservarlo no depende de nosotros por mucho que critiquemos. Y fundamental, no dejar que los necios nos calienten los cascos porque la desinformación está ya a la orden del día. 
Permanecer en silencio es como un cáncer de crecimiento lento para el alma y un rasgo de un verdadero cobarde. No hay nada inteligente en no estar de pie por ti mismo. No puedes ganar todas las batallas. Sin embargo, todos sabrán lo que defendías.
Shannon L. Alder


Ingredientes:
(Receta encontrada aquí)
  • 250gr. de harina
  • 2cdtas. de polvos de hornear
  • 2 cdas. de azúcar
  • un poco de vainilla
  • una pizca de sal
  • 85gr. de mantequilla
  • 150ml. de leche
  • 100gr. de pepitas de chocolate


Preparación:
  1. Precalienta el horno a 200 ºC. 
  2. Pon en un bol el harina, la levadura, el azúcar y la mantequilla reblandecida y en trocitos para que puedas trabajarla mejor. Mezclas con las manos hasta que la harina haga como migas. Añade la leche y amasa aunque no mucho para que no pierda ese look rústico. Añade el chocolate.
  3. Extiende la masa en la mesa de trabajo enharinada con un grosor de 2-3 cm en forma de rectángulo. Recorta los scones en 9 piezas. Pincela con un poco de yema de huevo diluida en un poco de agua. Hornea unos 15 minutos hasta que comienzan a dorarse ligeramente. Enfría antes de servir,

Panecitos de espinacas rellenos de queso y tomate

febrero 23, 2022
Cuantas cosas pasan los 23 de febrero. En España, hace ya años, tuvimos un intento de golpe de estado, y si no fuera por la trascendencia de aquel ataque a la libertad y soberanía como nación, la toma del congreso fue un poco a lo Berlanga, con el tricornio, ese bigote pegando tiros al techo y gritando "que se sienten coño". Hoy, ahora mismísimo, el espectáculo es la versión pepera de La guerra de los Rose, sin Michael Douglas ni Kathleen Turner pero con Casado y la Ayuso que también tienen sus tablas en eso de la interpretación. De esta guerra, lo que más me está alucinando es el público en general y esa costumbre tan nuestra de perdonar con tanta facilidad la corrupción, el robo del dinero público, pero con que saña castigamos la traición. Y ahí queda la ganadora del pleito, una Ayuso con trazas a lo Robin Hood de los bosques aunque ella roba para los suyos y no para los pobres. Que nadie se traiga a engaños.

También un 23 como el de hoy pero de 1940, la Disney estrenó Pinocho, uno de sus grande éxitos que nos lo han metido con calzador a todos los niños desde entonces, dejando a su paso generaciones enteras traumadas por lo siniestro de su trama y sus detalles, como esos relojes de cuco y su simbología, mostrando la cara más fea de la sociedad: sus vicios (el borrachín),  el maltrato (infantil y animal)... en fin, que yo la recuerdo de pesadilla. Qué angustia pasé, qué miedo a ser mala, a que me dejaran de querer, al abandono... y mira, lo de menos eran las orejas de burro y la nariz grandota, con eso hubiera podido vivir requete feliz pero hay que ser retorcido para aleccionar a los más peques con eso de "como seas malo, te vas a enterar tú de lo que vale un peine". O algo peor.
Y digo bien: peor. Porque el cuento original, que se fue publicando por capítulos en un periódico italiano -Il Giornale dei Bambini- por el periodista Carlo Collodi, donde el tierno e ingenuo Pinocho es una pieza de mucho cuidado que miente, roba, incluso mata -sí, sí, como lo oyes. Al grillo lo mata de un martillazo- pero que al mismo tiempo, es un crío que sufre toda clase de calamidades, las mismas a las que en aquella época, muchos huérfanos sufrían a diario. Después de todo, Collodi nos mostró a través de este cuento, lo más inmoral y canallesco de una sociedad insensible ante las penurias de miles de niños de la época.

Pero, ¿y Walt Disney? ¡qué mente más retorcida la suya!  si decidió hacer un film ligerito para niños ¡cómo se le ocurrió camuflar tanta perversidad entre musiquita de violines y flautas!  pero ¡pero! cuantas generaciones traumadas y ea, ahí lo tienes, que gracias a él el cuentito de Pinocho es uno de los más editados en el mundo. Sí sí, juventud, divino tesoro... !de milagro! porque quien sobrevivió a Pinocho sin terminar siendo carne de psicoanálisis, tuvo también que enfrentarse a Bambi y a Dumbo. ¡Qué quieres! bastante bien hemos salido.

Y solo una mente que sobrevivió a Pinocho pero tuvo que salir del cine con Bambi y con Dumbo a moco tendido, puede maquinar semejante amasadero: pan verde. Y ni te imaginas el éxito que ha tenido en casa y entre mis vecinos. Esto desde luego es más entrañable que ver como enjaulan a los niñitos burro para trabajar como esclavos en minas de sal... ¿o de oro? ni me acuerdo, gracias a dios.


Ingredientes:
  • 100gr. de espinacas frescas
  • 450ml. de agua templada
  • 1 y 1/2 cdta. de sal
  • 1 cda. de miel
  • 1 sobre de levadura seca para pan
  • 700gr. de harina para pizza
  • un chorrito de aceite de oliva
  • Salsa de tomate y queso mozzarella para rellenar

Preparación:
  1. Licua las espinacas con el agua templada, la cda. de miel y la sal. Amasa este licuado con la harina y la levadura. Deja reposar la masa un par de horas en un bol o recipiente engrasado con aceite de oliva.
  2. Una vez que la masa a levado, la pasas a la encimera (tus manos engrasadas en aceite de oliva)  y la estiras en forma de rectángulo. Extiendes el tomate y espolvoreas queso rallado. 
  3. Enrolla la masa, la cortas en caracolas del grosor que desees (yo las hice gorditas, de 2 dedos de grosor) y las vas colocando en una fuente engrasada. Termina colocando trocitos de mozzarella por encima y deje que leve de nuevo entre 20-30 minutos más.
  4. Calienta el horno a 200ºC.
  5. Hornea hasta que cojan un color dorado. Puedes comerlos templados o fríos.

Garbanzos salteados con verduras

febrero 20, 2022
Solo quienes tenemos gato sabemos cuantísimo se les puede querer. He oído decir, que tienen gato las personas que no pueden tener perro y creo que esto solo lo puede afirmar alguien que nunca ha tenido uno. Al fin y al cabo, los mininos son los únicos animales de compañía que no domesticó el hombre. Ellos solos tomaron la decisión de quedarse a nuestra vera porque a ver, somos un chollo. Donde vive el hombre hay basura y desperdicios, por lo tanto, también roedores así que la comida viene sola a casa. Encima les premiamos por ello, es como con las focas, que aplaudimos cada vez que se comen una sardina pero más guay porque encima les dejamos dormir en nuestra cama, les ponemos un arenero para no tener que complicarse con el mundo escatológico y los mimos están garantizados siempre que el peludo quiere, porque cuando toca que no, nadie hace la culebra con más elegancia en el mundo animal.

También he oído decir que los perros tienen dueños y los gatos tienen sirvientes. Pues va a ser que tampoco. A un perro hay que sacarlo varias veces al día, hay que hacerle caso constante porque sino les come la pena pero un gato hace literalmente lo que le da la gana. Ese es el punto que hay que tener claro con ellos: no hay quienes les manden, no pretendas que te dé la patita ni te haga el pino-puente. Son libres y sí, se creen superiores a nosotros.
El nuestro no comprende como, después de tanto tiempo y esfuerzos para dejarnos clarisísimo que no le gusta la comida seca, seguimos poniéndole ración y medida de las bolas asquerosas y le racionamos el ragú de atún que es lo que le pone. O jamón york, o pollo... y aún así, pese a nuestra estupidez, nos quiere. Con Lucas se pelea por los juguetes; le manga piezas de lego o le muerde los cables. Con Günter, juegos en el sofá y conmigo, con su mami los mimos, los arrullos, las ganas de comer, de salir... si tiene hambre, si quiere que le vacíe el arenero... pues lo mismo que hacen el resto de mis hijos. que la cosa no viene a cambiar tanto.
Es un alfa de gran calibre, territorial y bravucón con los gatos vecinos. Le encanta escaparse al tejado donde es feliz pero nos llaman la atención los vecinos. Tampoco entiende porque no le dejamos zanganear por las alturas ni salir sin correa. Como hacerle entender que vivimos en la sociedad de la cancelación donde todo aquello que no cubre un seguro se convierte automáticamente en ilegal. Cómo hacerle entender que por encima de su derecho a corretear por jardín ajeno, está la libertad de ser atropellado por cualquier coche o envenenado por cualquier desalmado. 

Pero su paciencia es infinita. Cada día, me explica y me cuenta -a su manera- que quiere salir por la ventana de la buhardilla o que le abra la puerta y le deje salir a sus anchas sin tener que escaparse cada vez que alguien entra en casa o no tener que bufarme cada vez que decido que el paseo ha terminado y es hora de volver a casa. Nos lo perdona todo, esa es la verdad. 


Ingredientes:
  • 1 lata de garbanzos
  • 1 calabacín y 1 berenjena pequeños
  • 1 diente de ajo
  • especias para chorizo (sino tex-mex o de pinchos rojos)
  • 1/2 vaso de caldo
  • Un poco de queso fresco de cabra a tu gusto
  • Un poquito de aceite de oliva

Preparación:
  1. Saltea las verduras cortadas en trocitos en una sartén con un poco de aceite de oliva. Sala y reserva.
  2. En la misma sartén, saltea los garbanzos con el ajo machacado, un poco de aceite de oliva y añade las especias. Cubre con un poco de caldo y deja que reduzca por completo.
  3. Añade las verduras a los garbanzos, y sirve con un poco de queso fresco por encima

Muffins de avena y queso quark o haferflocken quark muffins

febrero 11, 2022
1.796, Edward Jenner demostró que la propia viruela podía proteger contra la viruela. Su primera vacuna era de viruela de vaca algo que a los obispos ingleses les pareció una aberración; ¿contaminar las almas de dios con podredumbre de una bestia? No le quemaron porque lo de las hogueras ya no se llevaba y porque la vacuna empezó a salvar muchísimas vidas, críos sobre todo, y a medida que avanzaba el siglo, el estado después de ofrecer vacunas gratis sin mucho éxito en el ámbito rural, proclama la obligatoriedad de vacunar a los niños menores de 14 años. Y se lió parda: las pequeñas ligas antivacunas del país se unieron en la Liga de Leicester quienes introdujeron un nuevo escenario en las protestas: la libertad, y sobra decir que eran tiempos de revolución social y proletaria donde librarse del yugo de las clases altas les estaba costando a la gente mucho pero que mucho sudor y lágrimas. Así que basándose en los valores éticos de John Stuart Mill que estaba muy de moda, hicieron bandera con el concepto de la libertad social por encima de la tiranía de la mayoría. Textualmente "Sobre sí mismo, sobre su cuerpo y su espíritu. el individuo es soberano". Todo tiene su trampa, claro, porque este señor también decía que "la única razón legítima para usar de la fuerza contra una persona es la impedirle que perjudique a otras". 

En cualquier caso, las protestas se basaban en objeciones políticas, religiosas y, por supuesto, científicas. No olvidemos que fuera de las ciudades, no había muchos médicos y la gente corriente no podía pagarlos, así que se tiraba mucho de curanderos que estaban siempre a la gresca con los avances científicos. Y este enfrentamiento entre ciencia y pseudociencia se convirtió en conflicto abierto y descarnado, donde se manejaban las muertes y los fracasos científicos para desacreditarse mutuamente. Y en medio, la gente, muy confundida sin saber que hacer para mantener a sus hijos con vida y a salvo de la enfermedad.
El tiempo puso las cosas en su sitio. Las vacunas se fueron mejorando y cada vez tenían más éxito, los anti consiguieron que se aprobara la objeción de conciencia y a medida que se vacunaba a la población, las epidemias fueron cesando. En 1.959 se puso en marcha el programa mundial de erradicación de la viruela que culminó 17 años después en Somalia, donde se registró el último caso de viruela en el mundo.

Las protestas continuaron sobre todo tras la 2ª Gran Guerra. Escándalos como el Experimento Tuskegee donde el departamento de salud estadounidense utilizó de conejillos de indias a aparceros afroamericanos para ver hasta donde llegaba la sífilis, o la exposición a radiación nuclear, o áreas de población rociadas con virus de la tos ferina, etc. etc. etc. En definitiva; tantas han sido las aberraciones hechas por las autoridades que la credibilidad en el el concepto "gobierno" está desde entonces en entre dicho, lo que ha disparado sin remedio la cultura de la conspiranoia y encima, los escándalos de las farmacéuticas no son más que leña a este horno.

Y así dio comienzo este siglo, marcado por esa creencia desde cierta parte aburguesada y snob de la sociedad, que ha defendido que las vacunas eran innecesarias en un momento donde en Europa casi todos los niños estaban vacunados y por tanto, la posibilidad de contraer enfermedades con riesgo de muerte ha sido muy pequeño y más teniendo en cuenta que en cualquier momento que un crío entra en estado crítico dispone de hospitales y los mejores recursos. El ambiente general, por tanto, era de bajo riesgo. Hasta esta pandemia.
Y se nos ha escapado el asunto de las manos. Como ya pasó, se ha politizado y radicalizado de tal manera el concepto vacuna sin distinciones ni contextos, que no hemos sabido gestionar la que se avecinaba. Ahora, en Viena -por poner un ejemplo- las protestas de familias acomodadas, progres y naturistas que estaban en contra de máscaras y vacunas, han dado pie a que dichas manifestaciones las lidere la ultraderecha, con esas pancartas y eslóganes de corte social-nacionalista, reclamando libertad, que ponen los pelos de punta.  Y una vez más, tal y como ya pasó con la viruela, parece que el tiempo y las cifras dan la razón a la ciencia. 

Si bien es cierto que en nombre de la ciencia se han cometido demasiados crímenes, no lo es menos que los muchos médicos y científicos que nos tratan a diario buscan soluciones y curas sin descanso. Se están dejando la vida en ello y eso, para una sociedad culta y humanizada, debería valer mucho.

Nota (a 21 de febrero): acabo de leer este hilo en Twitter. Lo dejo por alusiones. Muy interesante así que no te lo pierdas.



Ingredientes:
  • 250gr. de queso quark (Topfen)
  • 100gr. de copos de avena
  • 70gr. de harina repostera
  • 100gr. de azúcar
  • 3 huevos
  • 3 cdas. de aceite suave
  • ralladura de limón
  • 1 cdta. de polvos de hornear
  • 1 taza de arándanos, frambuesas o banana

Nota antes de empezar:
  • Son unos muffins altos en proteína y bajos en carbohidratos pero no he renunciado al sabor porque sino en casa no los comen. En cualquier caso, si los quieres más rebajados aún, reemplaza la mitad de azúcar por una banana.
  • Hice una glasa de queso y limón para quien los quisiera más sabrosos. Tuvo éxito. Usé: 3 cdas. de azúcar glass, 3 cdas. de queso fresco de untar, unas gotas de limón concentrado y ralladura de limón muy muy picada.

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 180ºC.
  2. Mezcla en un bol todos los ingredientes, menos la fruta, con ayuda de una batidora eléctrica. Añade la fruta (usé arándanos) y remueves con una cuchara.
  3. Llena los moldes y hornea hasta que tengan color dorado y al presionar un poquito por encima veas que están consistentes. Deja que enfríen por completo.

ME APETECE

 
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