Schokokipferl, un clásico del adviento austriaco

noviembre 27, 2022
He leído por algún lugar, una fabulilla moderna de esas hecha para hacer pensar. Y vaya si lo he hecho. Te la hago corta: érase una vez un señor mala pieza que acumuló en su haber varias fechorías de las gordas y como era de esperar, fue pillado, llevado ante un juez y sentenciado a mogollón de años de prisión. Esta perita en dulce, tenía esposa y dos criaturas que crecieron con su padre entre rejas. Cuando el susodicho cumplió su condena y volvió al hogar, se encontró con que uno de sus hijos le había salido pieza a su imagen y semejanza y, siguiendo literalmente sus pasos, terminó en la trena. El otro, en cambio, había triunfado en la vida, tenía negocios y estaba forrado, así que cuando les preguntó a cada uno "hijo, cómo has llegado a esto" ambos contestaron lo mismo: " A ver, que esperabas con un padre como tú".

La moraleja, sencilla: todos tenemos libertad de elección y sea cual sea nuestra experiencia en la vida, podemos elegir el mejor o el peor camino. De nosotros depende.
Pero a mí me ha entrado un no se qué de esos que me hace echar espumarajos por la boca y es que, a ver, queridos míos: ¿historieta con lo mucho que un papá ausente, que no se ha criado con ellos y que malamente les ha podido dejar huella, ni buena ni mala -insisto, que el tipo no estaba y cuando estaba, estaba de parranda- marca de por vida a unos hijos criados por una madre, ella sola?  ¿En serio? Venga, hombre. Como siempre nuestro papel en estos cuentos chinos se queda simplificado a la mínima expresión, a la de paridoras y poco más cuando la realidad es que las mamis nos comemos a cucharadas -con ganas o sin ellas- la infancia de nuestros hijos, somos las que les marcamos los límites, les tapamos los rotos y les damos un par de puntadas en los descosidos. Pero claro, donde pinta un padre que no lo emborrone la madre.

Y además, ¿por qué asumimos que el triunfador es el bueno de la historia?. Lo mismo es el capo de su barrio que enredó al hermano para luego dejarlo en la estacada. Todo puede ser. El hecho de  tener éxito no quita que sea ladrón, corrupto o maltratador que todo lo tapa con buenos sobornos y mejores trapos.

Qué no. Qué yo con estos cuentos no me dejo liar. A mí me enredas con otras cosillas como con galletas de adviento, que seremos laicos pero muy golosos y las tradiciones dulces se siguen porque sí, porque a lo bueno no hay que buscarle moraleja.


Ingredientes:

  • 180gr. de harina repostera
  • 30gr. de almendra molida
  • 350gr. de avellanas molidas
  • 50gr. de azúcar
  • 120gr. de mantequilla
  • 1 cda. de cacao puro
  •  vainilla
  • un poco de ralladura de naranja
  • 1 cdta. rasa de polvos de hornear
  • 1 yema de huevo
  • 50gr. de chocolate negro
  • Azúcar glas para espolvorear 

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 180ºC.
  2. Derrite el chocolate.
  3. Pon todos los ingredientes en el procesador (o bate con varillas eléctricas) hasta que tengas unas miga finitas. Pásalo a la encimera y amasa hasta que se forme la masa. Deja que repose en el frigorífico mínimo 20 minutos
  4. Espolvorea de harina la encimera, extiende la masa y corta, con ayuda de un corta-galletas redondo o la boca de un vaso, medias lunas. Te dejo este link con un video para que veas lo fácil que es.
  5. Hornea entre 10-150 minutos (dependiendo del horno) hasta que veas que van cogiendo un poquito de color. Después, aún en caliente, espolvorea con azúcar glas y deja que enfríen completamente. Se conservan bien en caja metálica. 

Cobbler de nectarinas y arándanos

septiembre 16, 2022
Acabo de darme una vuelta por Twitter y me he encontrado -además del féretro de cuerpo presente de la difunta royal- con un tuit de esos que dejan ojiplático hasta al más templa'o,  porque mira que estamos hartos de ver barbaridades, pero oye,  hay locuras y locuras... me explico. Además de esta publicación, he visto otra con la gresca entre Tayikistan y Kirguistán, los saqueos en Tahiti, a una leona abriendo la puerta de un coche en un Safari Park y la historia requete curiosa de la ciudad que Henry Ford construyó en medio de la Amazonía en plan Detroit en la selva, y donde sus habitantes -empleados- debían ser vegetarianos y abstemios, pero que mira tú por donde, acabó destruida en una revuelta de nativos borrachuzos. Hasta aquí, un día de lo más normal en Twitter.

Pero ¿Qué tiene de ojiplático este tuit? ¿Por qué esta noticia pone los pelos como escarpias? Allá voy: en una playa brasileña hay una invasión de cocodrilos tal y como muestra el vídeo de abajo. Los lugareños -y los turistas, supongo- están en pánico. Joderse. Lo que nos faltaba. Además del cambio climático ahora nos llegan las plagas de mini godzillas que ya no solo atacan a los turistas en Florida y Puerto Vallarta sino que la invasión ha llegado a las costas Brasileñas. De ahí a que remonten las corrientes transatlánticas e invadan Benidorm hay un par de telediarios. 

Todos los turistas de este mundo estamos en peligro de extinción por culpa de una crisis económica que mutó en climática y las hordas de animales caníbales  campan ahora a sus anchas. Lo siento pero ésta no la vi venir. Los turistas tenemos los días contados porque entre guerras, pandemias, catástrofes naturales e invasiones lagarto ya no hay crucero que lo resista ni operador turístico que nos proteja. Podemos pasar sin calefacción en invierno, sin filetes en la nevera y sin dinero en la cuenta corriente pero sin turisteo... ah, no, por ahí no pasamos. ¿Qué va a ser de nosotros? ¿Y de Instagram cuando todos tengamos las mismas fotos de gira por Chinchón?
Pues tranquilo querido lector porque leyendo los comentarios de esta tragi-publicación, otros tuiteros mejor informados,  han tenido a bien aclararnos la catástrofe: primero, no son cocodrilos sino caimanes. No sé como afecta este dato en tan dramática circunstancia pero ahí queda. Segundo, el vídeo está recortado de forma que parezca una playa pero no lo es. Es un río que forma parte de unos pantanales tropicales famosos por sus colonias de caimanes yacaré que, cuando Lorenzo atiza, se acercan a las orillas a refrescarse como cualquier hijo de vecino. Llevan allí toda la vida y ojalá que -si les dejamos en paz- sigan vagando por muchos siglos más. De hecho, son humedales protegidos. Y tercero, solo en plan anecdótico, aclarar que estos bichos no se comen entre ellos -normalmente- porque son carnívoros pero no caníbales.

Pero esa no es la intención del Ken R., podría haber borrado el tuit a tiempo pero ¡para qué! Ahí está, miles de retuit, ciento y pico de miles de likes y suma y sigue. La mentira y el sensacionalismo molan más que la decencia.

Este cobbler -sí otro más para la saca- es una obra de caridad para rescatar unas nectarinas y arándanos en peligro de extinción que por algún motivo, no consiguieron calar en nuestros frugales picoteos y me vi en la obligación de tomar medidas drásticas. No era mucha cantidad, así que las medidas van recortadas. si lo haces con más fruta, no dudes en doblar la apuesta.


INGREDIENTES:
  • 4 nectarinas y unos 125gr.
  • de arándanos
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
  • 2 cucharadas de sirope de arce
  • vainilla
  • zumo de medio limón

  • 125g. de harina
  • 60 gr. de mantequilla
  • 1 cucharada de azúcar morena
  • 2 cucharadas de suero de mantequilla (o Yogur natural mezclado con agua)
  • una pizca de sal
  • 1/2 cdta. de polvos de hornear

PREPARACIÓN:
  1. Precalienta el horno a 180ºC (170º si es de aire)
  2. Pela y corta las nectarinas que mezclarás con los arándanos, el azúcar, el sirope, el limón y la vainilla.
  3. Para la masa, mezcla el harina con el azúcar, la sal y los polvos. Añade la mantequilla en trocitos y con las manos haz migas con esta mezcla. Añade el suero de mantequilla y haz una masa homogénea pero algo blanda que suelte pegotes sin dificultad.
  4. Reparte la masa echándola a modo de pegotes por encima y hornea hasta que tenga un bonito color dorado.

Pipirrana de Jaén

septiembre 02, 2022

Queridos padres con hijos preadolescentes,

¿Sois conscientes de la que se os ha caído encima? No lo digo por asustar -o sí- pero es el momento para que os pongáis las pilas y aprendáis a toda leche cómo influyen las redes a la hora de relacionarse vuestros hijos. Si lo ignoráis ¿Cómo los vais a ayudar y cómo esperáis construir su escala de valores?

En mi época -los 80- como las chicas estábamos muy sueltas, es decir, como empezábamos a relacionarnos con la misma libertad que los chicos, muchos padres de amigas optaron por prohibirlas casi todo. La muchas terminaron embarazadas siendo adolescentes o metidas en problemas con drogas. No tuvieron a nadie que las enseñara a abordar los peligros ni los riesgos porque no hay nada más estéril a nivel educacional, que una prohibición.

Nuestros chicos están ahora en esta misma situación. Cambia el contexto pero no el hecho; y es que los padres siempre estamos desfasados y nos cuesta mucho entender las nuevas formas de interactuar con el mundo. Antes veíamos mucha tele; ahora youtube. Antes hablábamos mucho por teléfono; ahora por Discord... en fin, que así son las cosas y como nos son extrañas, les controlamos los tiempos en redes pensando que con esto todo está arreglado. ¿Pero realmente entendemos como les afecta a nivel social?
Todos de adolescentes, hemos buscado la admiración y el éxito entre nuestros amigos y compañeros. Los que se relacionaban mal, les iba mal. Ser popular y aceptado por los demás, es -y ha sido- lo más importante a ciertas edades. Ese círculo de popularidad se centraba, principalmente, entre los compas del insti o de la pandilla y así fue como funcionaron las primeras redes sociales donde el éxito personal se medía por la cantidad de interacciones (admiración) con el entorno cercano dentro de la red: likes, comentarios, seguidores, etc. Dejó de importar la actitud del joven ante su círculo cercano y privado a cambio de exponerse en exceso, falsificando cada vez más su vida, su entorno y sus interactuaciones. Pero claro, si todos conseguían ser populares, qué gracia tenía la cosa.

Así que las redes sociales dieron un paso más, fomentando el yo-me-mí-conmigo. Las fotos de grupo, de familia o de quedadas fueron transformándose en selfies a lo yo-y-mi-mundo con montajes, filtros y demás artimañas de uso extendido. Se crea rápidamente la necesidad de tener que crear "contenidos" para que los seguidores (ya no son amigos) den muchos likes. Comienzan los plagios, las mentiras, amarillismo y traiciones. Ya no basta con tener seguidores sino que los "amigos" deben ser también influencer porque con los mindundis sin seguidores no conviene fraternizar. ¿Cómo un crío puede crecer y madurar pensando que estas formas de vivir, de interactuar, son las idóneas para sobresalir? 

Y claro, siempre han existido los malotes, los que buscan destacar abusando de los demás y las redes sociales son como anillo al dedo para los haters: cyberacoso, cybersexo entre menores, extorsiones, burlas, morbo... mierdas que no se quedan en internet sino que se descargan y se hacen reales en el día a día de muchos críos, que acosados y angustiados por tanta presión deciden tirar por la calle de en medio. Ausentismo escolar, abuso en consumo de sustancias, depresión e incluso suicidio. 

Nuestros chicos nos necesitan más que nunca. No los prejuzgues, deja que te cuenten, no les sueltes rollos a lo "en mis tiempos" porque no son tus tiempos. Son los de ellos y debemos conocer los peligros no para cancelar sus experiencias -que no debemos-, sino para apoyar sus pasos y estar siempre dispuestos a aconsejarles o, en el peor de los casos, para sacarles a tiempo de un problemón. Y como siempre: escucha a tus hijos hasta el final. Nos les cortes a medio contar. Escucha más, mucho más y juzga menos, mucho menos. 


Ingredientes:
  • Tomates
  • Pimiento verde
  • 2-3 huevos (dependiendo de la cantidad que hagas)
  • 1/2-1 diente de ajo
  • sal
  • vinagre de Jerez
  • Aceite de oliva del bueno
  • una lata de atún

Preparación:
  1. Hierve los huevos (10 min. desde el momento que empiece a hervir el agua). Una vez cocidos y enfriados en agua fría, separa las claras de las yemas.
  2. Parte los tomates, las claras del huevo cocido y el pimiento en trozos menudos.
  3. Para el aliño, tritura un poquito del pimiento con las yemas de huevo cocidas y añade el aceite de oliva, vinagre y sal.
  4. Por último, añade el atún por encima.

Gratinado de calabacín y patata

agosto 26, 2022

Voy a contarte una historia increíble que bien podría ser el argumento de una serie de Netflix pero como que no, te aseguro que es verdad, toda la verdad y mientras no se demuestre lo contrario, será nada más que la verdad. Pues eso, agárrame el gazpacho porque aquí hay mucho tomate:

Hace unos años los servicios de inteligencia rusos -los mismos que en las pelis nos los pintan como la crema de la crema y el no-va-más del espionaje- montaban un pasado creíble para uno de sus agentes encubiertos. Necesitaban documentos para una tal María Adela Kuhfeldt Rivera, de madre peruana y nacida en Callao. Solicitan a través de un abogado, un pasaporte para una paisana nacida en Perú pero criada en Rusia y las autoridades dicen que muy bonito todo pero que aporten algún dato que ayude a situar a María Adelita en Callao. Dicho y hecho: una partida de nacimiento y otra de bautismo de la parroquia de Cristo Libertador. Cachis, que contratiempo: la iglesia no existía en ese momento porque se construyó nueve años después. Ups.

Por lo que sea -por pura desidia o para no cabrear al jefe- siguen adelante con la chapucera identidad de María Adela. Crean un pasaporte ruso a su nombre y el operador de turno, posiblemente estresado y/o con el cerebro apagado, emite una serie de pasaportes falsos consecutivos y el de nuestra espía es correlativo al de otros dos piezas que se dedicaron a ir envenenado peña por Europa. The Insider y Bellingcat descubrieron el berenjenal e inmediatamente María Adela se esfuma. Aquí se dan cuenta que aún les queda mucho tomate por pelar y junto con Der Spiegel y La Repubblica, trabajan para destapar a la espía que también surgió del frío:

Una atractiva treintañera viaja por Europa haciendo algún que otro postgrado con una triste vida detrás: papá alemán que desaparece a lo Houdini, mamá peruana soltera que tiene una bebita con la que decide viajar a las olimpiadas de Moscú del 80 como participante. Se hace amiga de un matrimonio que, tras recibir un mensaje urgente por el que debe regresar a Perú, pide que le cuiden a la nena hasta su regreso. No volvió. Viviendo con estos padres adoptivos, recibe malos tratos y abusos sexuales. Huye, se busca la vida y por estas circunstancias tiene claro que nunca volverá a vivir en Rusia. 

Estudia gemología, se va a Paris y en tiempo récord monta su propia marca de joyería. El dinero para llevar la vida que lleva tampoco se sabe de donde sale. Regresa a Italia, conoce a un medio ruso y medio ecuatoriano -vaya, de nuevo el patrón que usan para los infiltrados- viajan a Rusia, regresan, él vuelve solo a Moscú y muere oficialmente de una doble neumonía. Ella regresa a la madre patria al mes de su muerte, ¿a qué? a saber. Lo único claro es que mucho viaje se marca para no querer volver a Rusia... en fin, que regresa a Italia, se establece en Nápoles y abre de nuevo una joyería con sus diseños; o casi, que las joyas que vendía como exclusivas se pueden comprar en una web china al por mayor.

Pero ella a lo suyo y se lo monta a lo grande: hace un montón de vida social, gasta un pastizal en fiestas, conoce a muchísima gente y anda siempre enredada en aventuras amorosas que lamenta ante sus amistades porque no tiene suerte con sus conquistas. Mapa de situación: Nápoles alberga la sede del Mando de la Fuerza Conjunta de la OTAN y de la sexta flota estadounidense. Todo su círculo personal -social y sentimental- se centra en empleados y mandos de la OTAN. El dinero sigue rodando por arte de magia y sus constantes viajes a Rusia no tienen justificación. Llega a decir que va a visitar a su padre... pero perdona ¿no era alemán y está desaparecido?

Aún así, sigue adelante con todo este paripé hasta que The Insider y Bellingcat dejan su tapadera al descubierto. Es llamada para que regrese urgentemente a Moscú y lo hace a la francesa, con su gato y poco más. Nadie sabe nada. Unos meses después, publica en redes una barroca historia contando que desapareció porque tenía cáncer y bla, bla, bla. A esas alturas ya no es creíble, este equipo de investigación ya tenía su falsa identidad desmontada y solo les quedaba demostrar la verdadera identidad de Adela. 

Se llama Olga Kolobova y vive a lo grande en Moscú. No se sabe a ciencia cierta cuánto éxito obtuvo en su misión pero parece que Putin nunca ha tenido a ningún otro espía tan cerca del mando de la OTAN y durante tanto tiempo.

Esta historia no es el resultado de las investigaciones del contraespionaje sino de reporteros de 4 medios que están sacando los colores a todo este mundillo del espionaje chapuzas a domicilio. Ellos son: The Insider, Bellingcat, Der Spiegel y La Repubblica.



Ingredientes:
  • 2-3 patatas
  • 1-2 tomates
  • 150gr. de jamón de york
  • queso tipo mozzarella
  • 2-3 calabacines
  • un chupito de vino blanco
  • 100ml. de nata liquida
  • Sal de especias
  • 2 cdas. de pan rallado
  • un poco de mantequilla

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 200ºC.
  2. Pela las patatas en rodajas y las colocas en la fuente. Haz lo mismo con los tomates.
  3. Pones un poquito de queso por encima y luego el jamón. Terminas cubriendo con las rodajas de calabacín hasta que cubra toda la fuente.
  4. Añade la nata líquida, el vino, salas la superficie y añades el pan rallado por encima. Pon unos pegotitos de mantequilla y hornea.
  5. Cuando el calabacín coja color (unos 45minutos) pon por encima un poco más que queso y deja que se termine de dorar. Listo.

Cowboy cookies

agosto 16, 2022
odio
Del lat. odium.

1. m. Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.

Así sin más: aversión, rechazo y asco hacia algo o alguien. Esto es más viejo que el tebeo,  más que nuestra propia existencia: dios odió a Adán y Eva por comer una manzana y los castigó con saña por ello. Uno de sus hijos mató al otro, por puro odio, da igual como nos lo cuenten. Abraham, el padre de las tres religiones monoteístas, no supo detener la enemistad de su esposa Sarah con Agar, la esclava que parió a Ismael, y cuando nació su hijo Isaac, pidió a su esposo que abandonara a Agar y a su niño en el desierto. Por culpa de esta disputa familiar, judíos, musulmanes y cristianos se tratan a matar. Hace unos días han intentado asesinar a Salman Rushdie por el mismo odio que empujo a Caín, a Sarah y al mismo dios. 

Lo que yo sé, es que la humanidad nació de la ternura de una madre pero se alimentó de inquinas y malquereres que no hemos sabido vencer; la esperanza la abonamos con buenos deseos pero una y otra vez el odio se impone porque unos lo propagan y otros, sumisos como Abraham, lo ejecutan sin rechistar y para tapar las malas conciencias, bañan sus hazañas en victimismo y mientras se rasgan las vestiduras, lamentan con fatalismo la terrible maldición humana: el odio, que tanto mal hace, tanto daño esparce y tanta sangre derrama.

También sé, que todos somos unos hachas identificando el odio en piel ajena pero qué torpeza la nuestra cuando se trata de la propia porque aquí la cosa cambia bastante. En general, se tiende siempre a justificar lo propio y juzgar sin mucha coherencia lo ajeno. ¿Víctimas? nosotros, siempre. ¿Culpables? ellos, claro que sí. Y da igual en que lado del conflicto estemos porque irremediablemente es así. Nos sentimos parte de los buenos -abiertamente o no- y solemos ir por ahí echando tufillo a superioridad moral. De hecho, yo misma, ahora mismo y con estas palabras, aleccionando sobre el bien y el mal, lo estoy haciendo. ¿Moral o moralina? ¿Escondemos odios tras el manto del buenismo? ¿Si me siento víctima, tengo derecho a odiar? ¿la libertad de expresión incluye alimentar el odio? ¿Dónde están los límites? 


Ingredientes:
(taza=a la medida cup americana de los vasos medidores)
  • 200gr. de mantequilla
  • 2 huevos
  • 3/4 de taza de azúcar moreno
  • 1/4 de taza de azúcar normal
  • vainilla y canela
  • polvos de hornear
  • 2 tazas de avena
  • 2 tazas de harina
  • 1 taza de coco rallado
  • 1 taza de nueces pecanas
  • 200gr. de pepitas de chocolate


Preparación:
  1. Mezcla todos los ingredientes (menos las pepitas de chocolate y las nueces) con ayuda de unas varillas eléctricas o en la procesadora de alimentos. Una vez que tengas la masa, mezcla el resto con una espátula
  2. . Precalienta el horno a 180ºC.
  3. Mientras mantén la masa en el frigo. En una placa de horno y sobre papel de hornear, ve colocando montoncitos de masa con ayuda de una cuchara de postre. Salen como dos bandejas y media de nueve galletas por bandeja. Hornea unos 10-15 minutos (depende de cada horno)

Tiramisú de frambuesas y negritos de merengue

julio 27, 2022
atractivo, va
Del lat. tardío attractīvus.

1. adj. Que atrae o tiene fuerza para atraer.
2. adj. Que gana o inclina la voluntad.
3. adj. Dicho de una persona: Que por su físico despierta interés y agrado en las demás.
4. m. Capacidad de atraer. Una ciudad de gran atractivo.
5. m. Gracia en el semblante o en las palabras, acciones o costumbres, que atrae la voluntad.
6. m. Cosa que atrae. El museo se ha convertido en un atractivo turístico.

Descarto las acepciones 4ª y 6ª por falta de irrelevancia. Nos quedamos, si te apetece, con las demás que referencian el encanto personal de cualquier pimpollo que se desenvuelva por estos mundos de dios. Porque, de media, la gente somos de físico discreto, en plan ni fu ni fa, discutible cuando menos e inconcluso casi siempre. Y a ver, que no te descubro nada si te digo que el atractivo está en otros detalles de nuestra persona que nos hacen especiales: desde el olor, la mirada, la voz, cómo decimos las cosas, cómo nos movemos, toda esa física y química que nos hace relucir y nos saca lustre. 

Hay gente atractiva en general -de esa que entiendes que la humanidad caiga rendida a los pies de un sujeto- y luego están los incomprensibles, nutridos de un atractivo insondable en peña que no es bonita ni por dentro ni por fuera pero que seducen al personal de lo lindo. A veces el dinero, el poder, la influencia... es decir, el decorado del personaje es el que supura atractivos por todas sus aristas siendo éste un atractivo de altos vuelos pero que tanto se acerca al Sol que termina muchas veces como Ícaro, quema'o y hasta achicharra'o.

En fin, el atractivo físico, qué grande y qué frágil al mismo tiempo. Y más aún en estos tiempos tormentosos donde la gente tiende a sobreexponer sus encantos en redes, maqueados entre filtros de cara, de ojos, de voz, con ropa que no quitan la etiqueta para devolverla, tirando de frases robadas, estéticas plagiadas y postureo de desgaste. Y lo más triste, es que se lo creen.

La receta: tiramisú con frambuesas pero que bien podían ser fresas, rico por sí mismo pero agraciado con unos negritos de merengue para que sea terriblemente irresistible (1ª acepción de la definición)


Ingredientes:
  • 3 huevos
  • 500gr. mascarpone
  • 5 cucharadas de azúcar
  • vainilla molida
  • 200gr. de frambuesas
  • 4 negritos de merengue (con o sin coco, a tu gusto)
  • Bizcochitos savoiardi 
  • zumo de frutos rojos o leche para mojar los bizcochitos

Preparación:
  1. Separa las claras, las montas a punto de nieve con unas varillas eléctricas y las reservas en la nevera.
  2. También con las varillas, monta la crema con el mascarpone, las yemas, el azúcar y la vainilla. Con una espátula y movimientos suaves, incorpora las claras a punto de nieve.
  3. En una fuente, ve colocando los bizcochitos que irás mojando en leche o en zumo. Pon una capa de crema, luego de frambuesas y de nuevo de bizcochitos. De nuevo crema, los negritos de merengue aplastados y dispersados por toda la fuente y por último una capa de frambuesas. Refrigera por lo menos 2 horas en la nevera.

Polpettone de berenjenas y queso

julio 25, 2022
Tengo muchas recetas pendientes de publicar a falta de verbo. Podrá parecer absurdo a primera vista pero en mi ranking bio-rítmico es un hecho que hace que salten las alertas. Estoy floja, esa es la verdad; físicamente por temas de salud embutidos en este calorazo que no me ayuda en nada y emocionalmente muy alicaída también. Lo cierto es que escribir en las rachas flojas es muy terapéutico, lo mismo que cocinar. Cuando no me apetece nada, ni salir de la cama, me planteo cocinar algo rico, levar una masa u hornear unas galletas y parece que todo fluye de nuevo con facilidad. 

Pero la letra se me atranca. Hay muchas cosas flotando en mi mundo que me tienen un poco colapsada. Y no se trata de que esté depresiva. Son tan solo esos nubarrones que todos llevamos en la mochila, los chubascos en el camino que nos mojan los calcetines y, aunque sabemos que se van a secar o que los podemos cambiar por unos secos, pues en ese ratico nos salen rozaduras.  Y por unas rozaduras nadie se queja, menudo panorama hay ahí fuera; ¡qué va! qué agradecida estoy de estar a salvo y que los míos también lo estén.  
Bueno, supongo que son esas cosas que nos pasan a las señoras a ciertas edades. Mira, es la primera vez que me llamo a mí misma señora en público. En fin, es lo que es. Podré engañarme a mí misma pero el universo me tiene calada y me recuerda de vez en cuando lo importante de este viaje:
  • No cargar con equipaje innecesario.  Es apremiante desalojar de nuestra vida a todos los que no nos quieran como es debido.
  • Sacar lo más bonito que tengas dentro. No pierdas tiempo en flojeras, desplantes y berrinches que se zampan nuestros encantos sin masticarlos siquiera.
  • Elegir con cabeza las batallas a pelear. Ni se puede guerrear con todo, ni se puede ganar siempre así que es fundamental elegir solo las que podemos ganar sin llevarnos a nadie por delante. 
  • Y recordar siempre, que en esta vida nos podrá faltar de todo menos educación y respeto porque son los pilares de las buenas personas.
Hala, había que decirlo y ya está dicho. De regalo este polpettone italiano que es una croqueta de berenjenas gigante que está deliciosa. Por cierto, la receta la encontré aquí.


Ingredientes (para 2 y poder repetir):
  • 2 berenjenas asadas en sartén 
  • 2 rebanadas de pan de molde integral
  • 3 cdas. de parmesano
  • 1 huevo
  • 50-70gr. de queso no muy curado (de Mahón, Scamorza, Gouda...) 
  • Sal, pimienta y albahaca (o sal de especias que es lo que uso)
  • 2-3 cdas. de pan rallado
  • un poco de aceite de oliva

Preparacióm:
  1. Trocea las berenjenas que habrás asado en la sartén con su piel. Trocea también el pan de molde y lo mezclas con el huevo y el parmesano. Salpimienta y añade pan rallado hasta que veas que coge consistencia.
  2. En una hoja de papel de hornear, unta un poquito de aceite de oliva y espolvorea pan rallado. Extiende la masa, rellena con el queso cortado en trocitos y lo enrollas bien con el propio papel (mira la foto de abajo)
  3. Precalienta el horno a 180º y hornea una media hora con el papel para que no se deforme ni se salga el queso. Pasado este tiempo, lo abres y dejas que coja colorcito por encima. Deja que temple unos 5-10 minutos antes de servir.

Corona de calabacín con queso fresco

julio 20, 2022
A pesar del calor, aunque no tan terrible como en España, y arriesgando la tecla ante la posibilidad de no poder publicar debido a los cortes de red que estamos padeciendo, aquí me tienes con esta corona de calabacín del huerto para desafiar contra viento y marea (viento el del ventilador, otro no podrá ser) el dicho ese de "no comerse ni una rosca" y así demostrar sin ton ni son, que en mis veranos austriacos no han faltado jamás mis cosechas de calabacines. Habrán sido más prolijas o más míseras según la meteorología pero haber, han habido siempre varios ejemplares por semana. Este año he plantado redondos que me crecen por la noche poniéndose gordotes como calabazas y los amarillos que tanto me gustan pero que no están cómodos con tanto calor y crecen con mucha discreción y poco tamaño. Pero así son las cosas siempre, lo que le gusta a unas variedades, disgusta a otras.

Pero hoy no quiero llevarte al huerto, para eso siempre hay tiempo. Hoy te quiero hablar del Sol y de sus movidas que no son pocas. No te acordarás pero hace un tiempo ya te hablé de las dichosas manchas solares  y de sus consecuencias en nuestro planeta. Pues bien, eso no es todo amiguitos. El show no ha hecho más que empezar; Hace unos días una meteoróloga espacial (no es guasa) anunció que una intensa tormenta solar se dirigía directamente hacia la Tierra. Se lio parda. Estas tormentas producen lo que se llama llamaradas solares que son las que nos pueden llegar (si tu mente aventurera se está imaginando un lanzallamas camino de nuestra atmosfera, olvídate que no va así). Son rayos solares que el planeta como es muy listuco sabe anular sin que nos afecte pero sí que impactan en los satélites que pueden verse afectados a ratos. Nada grave pero ya sabes la piel tan sensible que tienen las redes sociales.
El caso es que me he visto en la imperiosa actividad de saber más sobre este acaloramiento espacial. Me he ido a la Spaceweatherlive.com a mirar la actividad solar no fuera a ser que nos fuéramos a quedar brochetas de un momento a otro pero la verdad es que como no tengo ni idea todos esos datos y alertas, se me ha quedado la neurona helada de pura ignorancia. ¿O no? una alerta amarilla llama mi atención: Se detectó un agujero coronal de hemisferio sur orientada hacia la tierra en la posición miércoles, 20 julio 2022. Esta sí que no me la esperaba. ¡Un agujero coronal! sin calabacines pero agujero corona... ¡aha! Bueno, he tenido que ir a la info de la página para averiguar que carajo es eso: Los agujeros coronales son la fuente de corrientes de viento solar rápidas que a veces tienen el potencial de producir tormentas geomagnéticas de menores a moderadas.

Y ¿esto es grave? No tengo ni la menor idea porque la Dr. Tamitha Skov, la de Twitter, solo habla de tormentas solares y no ha hecho ni un solo warning a favor de los agujeros coronales que a mí mira que me parecen como más sugerentes. No se, suenan un poco a Star Trek y a coronas de calabacín con queso fresco. 



Receta original, aquí
Ingredientes:
  • Calabacín con cáscara y sin pepitas (una vez cortado, 450gr.)
  • 1 diente de ajo
  • algo de aceite para saltear el calabacín
  • 130gr. de harina
  • 2 cdas. de parmesano rallado
  • 1/2 cdita.  de polvos de hornear
  • 3 huevos XL
  • 140gr. queso tipo Philadelphia
  • 50ml. de leche
  • 25ml. de aceite de oliva
  • sal y pimienta


Preparación:
  1. Saltea en un poco de aceite de oliva con un diente de ajo, el calabacín cortado en trocitos muy menudos. Salpimienta, retira el ajo y reserva.
  2. Calienta el horno a 180ºC (170º si es de aire).
  3. En un bol, mezcla el resto de ingredientes: harina, parmesano, polvos de hornear, huevos, leche, queso de untar y el aceite de oliva. Cuando la masa esté sin grumos, añade el calabacín y lo vuelcas sobre un molde de corona.
  4. Hornea hasta que esté cuajado y tenga un bonito color dorado. Puedes comer templado o frío.

Banana bread de coco con choco

julio 11, 2022
Esta es la historia de un Instagram, en concreto el de una chiquilla que abrió una cuenta donde compartir fotos de ella y de su hija Vika quien nació cuando tenía 17 años: fotos entrañables sin demasiadas pretensiones posteadas sin texto, tan solo perturbados de vez en cuando por algún emoticono. En un momento dado, esa rutina se vio interrumpida con la aparición de Galip, un multimillonario turco residente en Batumi, una ciudad costera georgiana que limita con Turquía. Se enamoraron y se casaron rápido. El lujo entra en la vida de Kristina, deja Rusia, se muda a Georgia y, tal y como cuenta ella misma, le preguntó a Vika "¿Te gustaría vivir en el extranjero?" pues dicho y hecho, porque desde entonces todo fueron fiestas infantiles, parques de atracciones y baños entre delfines.

No mucho después, Kristina hace público que ha encargado cuatro bebés a través de vientres de alquiler. Crea un blog donde contar su experiencia con la subrogada, empieza a tener un montón de seguidores y se viene arriba; cuenta que tiene unos cuantos más en camino y a modo de slogan, en su blog se lee que su deseo y el de su marido, es no parar hasta tener 105 hijos.
En un año 20 bebés encargados por subrogada. En Georgia, si puedes pagarlo y mientras los papás sean heteros, puedes encargar todos los hijos que quieras. Y mientras estos bebitos iban llegando, Kristina se convierte en una super influencer icono de lujo, maternidad y experta en subrogada. Cuenta sus experiencias, se hace con un equipo que le ayuda con las publicaciones, y entran los sponsors. Comparte con su audiencia desde lo duro que es el tratamiento de hormonación para producir óvulos, hasta post reflexionando sobre el porqué de llevar a los niños (en concreto habla de Vika) al colegio si total, reciben sobre información de cosas que no necesitan porque, según ella, lo único que hay que saber en esta vida son idiomas para poder defender tus decisiones y estudiar solo lleva a peleas en casa restando tiempo de felicidad a toda la familia.

Lo de los 20 bebés llega a la prensa, The Sun le hace una entrevista y su hazaña se hace viral. Muchas críticas que la ofenden pero los seguidores aumentan y ella tan contenta. Eso sí, más discreta con los planes de encargo y nadie sabe cuantos nenes más vienen de camino.

Hace un par de semanas, con 21 bebés más Vika, Kristina y Galip vuelven a ser noticia. Resulta que las entrevistas que concedieron llamaron la atención de las autoridades georgianas que decidieron, por lo que sea, que no todo era trigo limpio en el multimillonario. Puede que el hecho de ser un prófugo en Turquía, donde escapó en 2018 cuando fue condenado a cadena perpetua por encargar la muerte de una persona, ayudara en estas pesquisas que han terminado con su detección por falsificación de documentos y blanqueo de capitales. Ahora, con su marido detenido, Kristina, entre postear fiestas de cumpleaños y test de juguetes, clama por que se haga justicia con su marido que es una víctima del sistema.

Con 22 hijos, 24 años, a saber cuantos críos por encargo de camino y perdida sin saber que hacer sin su marido, Kristina sigue viviendo como si nada pasase, como si mañana o pasado Galip vaya a ser puesto en libertad y acabe la pesadilla. Pero ¿Qué va a ser de esos niños cuando los desahucien del hotel de lujo donde viven, cuando no pueda pagar a su equipo de expertos ni a las 16 niñeras, ni...?


Ingredientes:
  • 150gr. de harina repostera
  • 50gr. de coco rallado
  • 50gr. de fécula de patata (maicena en su defecto)
  • 1 cdta. de polvos de hornear
  • 125gr. de azúcar
  • una pizca de sal
  • 1 banana grande
  • 2 huevos
  • 20-40ml. de aceite suave (dependiendo de si la leche de coco es light o no)
  • 1/2 cdta. de vainilla
  • ralladura de naranja (optativo)
  • 1 lata de leche de coco  (unos 300ml.)
  • 125gr. de trocitos de chocolate

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 180º (170º si es de aire)
  2. Mezcla en un bol con ayuda de la batidora o las varillas, la banana, los huevos, el azúcar, una pizca de sal, el caite, la vainilla y la leche de coco.  Añade después los ingredientes secos: el harina, el coco, la fécula y los polvos de hornear.
  3. Añade los trozos de chocolate, pasa la masa al molde y termina con un puñadito de choco por encima. hornea hasta que veas que está la superficie dorada y la miga firme (usa el truco del palillo si dudas)

Muffins de pan integral y manzana

junio 29, 2022
Ya tengo mis añitos encima, para qué ocultarlo, y si te digo qué bollitos eran los que estaban de moda y matábamos por llevar alguno en la cartera camino al cole, podrás imaginarte cual es mi quinta. Por aquel entonces moríamos por los Bony, Tigretón, Pantera Rosa,  los Tunos, Tronkitos o Bucaneros aunque nuestras madres se emperraban en empaquetarnos con bocadillos de chorizo o de mortadela. Era fácil distinguir a los hijos únicos porque llevaban sándwiches de pan Bimbo rellenos de jamón de york. En mi casa esas finuras entraron mucho más tarde pero no había traumas por ello ya que las familias numerosas estábamos de moda y en todas las casas se cocían las mismas habas.

También he sido de meriendas de fin de semana con pan y trozaco de chocolate que hincábamos en la miga sin muchos miramientos. Los Bimbollos rellenos de Nocilla llegaron después y el Bollicao a mí me pilló ya muy crecida. Recuerdo que los primeros en venderse de dos en dos fueron los Tunos y los Bucaneros. Luego la publicidad de "¡Anda, los donuts! ¡Anda, la cartera!" dio paso a la de "mejor de dos en dos" y desde entonces ya todos vienen en multipaquetes que uno se zampa de una atracada para mayor desgracia de nuestro hígado y arterias (y evito hablar de lorzas a propósito).

La cosa es que veo a muchos nostálgicos por las redes suspirar por estas dulzuras y de forma insistente decir eso "ya no saben igual que antes". A ver, teniendo en cuenta que hasta los años 90 no había control en las mierdas que se echaban a los productos procesados -ni nunca se ha sabido concretamente- lo cierto es que las fórmulas magistrales tuvieron que cambiarse y reinventar los potenciadores de sabor, los edulcorantes, grasas, etc. Normal que no volvieran a saber igual y menos con la demanda cada vez superior de dulces y tentempiés bajos en calorías, en grasas, con más fruta, más vitaminas, más calcio... en fin, que te voy a descubrir a estas alturas. 

Y en todo este peregrinar y a medida que nos hacían envoltorios más aclarativos a cerca del contenido nutricional, la industria ha ido recurriendo a ingredientes de más que dudosa reputación que nos los han blanqueado con grandes campañas de márquetin. Por ejemplo, procesados con grasas trans e hidrogenadas que "contienen" aceite de oliva y/o oligoelementos. Y tan felices, oiga, pese a que la relación entre hidrogenados y el cáncer de mama es un hecho y los oligoelementos, en exceso, pueden destrozarnos el hígado.  O el blanqueado de harinas con dióxido de titanio en panes, repostería y productos dietéticos en general, para que estén suaves y esponjosos a costa de envenenar nuestro ADN con lo que eso conlleva para nuestra salud y la de nuestros descendientes.

Lo mismo con los productos "bajos en azúcar" o "sin azúcar añadido" que si bien logran cumplir con la premisa de bajar las calorías, van a saturan nuestro hígado con jarabes derivados de la fructosa que además funcionan como la ingesta de alcohol: se metabolizan en azúcares y éstos en grasas. Así que no olvides que esas calorías de menos, al final van a quedarse pegadas en nuestros michelines y si me apuras, con una intolerancia a la fructosa que nos va a hacer el día a día de lo más desagradable. 

Al grano. ¿Qué tenemos que hacer? Comer más casero, más hecho en casa y usar ingredientes de calidad. Si quieres mitad de calorías, come media ración. Si no quieres engordar, muévete más y si quieres que las cosas sepan igual que cuando eras pequeño, reduce la cantidad de azúcar y edulcorantes porque la industria, en esta carrera por multiprocesar la comida, nos ha acostumbrado a sabores muy dulces y potentes que ocultan la porquería de ingredientes que usan y esa perdida de paladar, es lo que nos hace pensar que la comida de hoy, no sabe. Y sí que sabe. A gloria, como siempre.




Ingredientes (basada en una receta de @kptncookapp)

  • 200gr. de pan de molde integral
  • 2 huevos
  • 25gr. de panela o azúcar morena
  • 180ml. de leche 
  • Un poco de vainilla
  • 10gr. de mantequilla
  • 2 manzanas
  • zumo de 1/2 limón
  • 50ml. de jarabe de arce
  • 1 cdta. rasa de canela
  • 1 pizca de nuez moscada
  • 1 cdta. de maicena
  • 100gr. chocolate blanco
  • 200gr. queso crema
  • vainilla
  • 30gr. de nueces pecanas
  • Un poco de chocolate para adornar

Preparación:
  1. Mezcla los huevos, la leche, la panela, un poco de vainilla y la mantequilla derretida. Este licuado se lo añades al pan de molde que habrás cortado en trocitos menudos. Deja que repose.
  2. En un cazo, pon las manzanas cortadas en trocitos (peladas o sin pelar como más te guste) junto con el sirope, las especias y el zumo de limón. Deja que ablanden ligeramente las manzanas.  Finalmente, añade la cucharadita de maicena disuelta en un poco de agua y remueve hasta formar un relleno cremoso. Deja que repose.
  3. Precalienta el horno a 180º.
  4. En unos moldes de muffins, rellena primero con la masa de pan. Si son de silicona, tal cual; si no, deberás engrasarlos un poco. A mí me han salido 9 muffins.
  5. Con una cuchara, haz un hueco en cada muffins y rellénalo con las manzanas. Finalmente, cubre a tu gusto con nueces pecanas troceadas y hornea unos 20 minutos.
  6. Mientras, hacemos la cobertura derritiendo el chocolate blanco y una vez tibio pero aún cremoso, lo mezclas con el queso crema y la vainilla. Remueves bien con unas varillas y lo dejas reposar en la nevera. Te recomiendo que añadas la crema poco antes de consumir para que no se seque y quede más jugosa.
  7. Decora con unos trocitos nueces y de chocolate (o pepitas). 

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