Pan turco de semolina

junio 13, 2024
Existe una historieta, la de Judith, que fue eliminada de los textos bíblicos en algún momento de su larga evolución, en donde la biblia ha mutado o silenciado aquellas cosillas que le han sido incómodas. Es importante no olvidar que o bien el libro sagrado de los hijos de Abraham - esos tres hermanos que hoy se llevan literalmente a matar- fue un plagio de las leyendas sumerias o una transformación natural en la cual donde uno decía digo, los otros terminaron poniendo diego. Ésto, por cierto, no es una teoría sino un hecho ya que los sumerios tuvieron a bien dejar las cosas escritas y con buena letra. O jeroglífico. Antes de ellos, no sabemos nada de nada. Es para la historia de la humanidad, el principio de los tiempos documentados. 

Pero como te decía, la historia, leyenda, cuento, novela o folletín de Judith ha trascendido con halo de perturbadora belleza cargada de un dramatismo increíble gracias al arte: Tintoretto, Botticelli y Miguel Angel no se resistieron a la decapitación de Holofernes a manos de esta hermosa mujer que no le tembló el pulso para salvar a su pueblo. 

Pero, como siempre, hay que contar las cosas desde el principio.
Eran los tiempos en los que Nabucodonosor y sus ejércitos se llevaban por delante todo lo que se les ponía en el camino. Bueno, lo de conquistar tierras a cuchillo es y ha sido la afición más practicada por el ser humano. Y así es como el general Holofernes llegó a la ciudad de Betulia. Es de primero de manual del guerreo que para tomar una ciudad hay que acosarla. Se cortaron todas las vías de abastecimiento, se les dejó sin agua y el ejercito solo tenía que esperar a que los de dentro empezaran a morir de hambre, sed y enfermedades. 

Los habitantes de Betulia se encomendaron a dios pero parece que debía de estar ocupado en algún otro menester porque nada más pasó que lo previsto.  Y ante lo inevitable, la ciudad decidió que en no más de cinco días abrirían las puertas y ofrecerían su rendición.

Y aquí es donde nuestra Judith se apretó los machos y les dijo que ella sabía como evitar la caída de la ciudad. Como no se iban a creen ni una de sus palabras, recurrió al populismo: A ver gente, dios no nos ha abandonado; me ha hablado y me guiará en mi misión. Pidió que le dieran 3 días antes de abrir las puertas. Total, nada tenían que perder.

Y nuestra intrépida mujer, hermosa y lista a rabiar, se deshizo de sus ropas de viuda, se vistió con sus mejores galas y con solo una sirvienta, allá que se fue al campamento asirio pidiendo ver a su general. Le comunicó su intención de traicionar a su pueblo y de nuevo argumentó que dios andaba de por medio, que se lo había dicho, que había una forma de entrar en la ciudad sin esperar a que se rindiera, tal y pascual. Pero dios, por algún motivo, puso sus condiciones y esa información le sería desvelada después de rezar al alba y al anochecer durante tres días. 
Holofernes, medio muerto de aburrimiento, se puso como una moto ante la traición de una mujer tan guapa y seductora. Ese aire de medio santurrona y malota le traía loco. Dio orden de que la instalaran cerca de su tienda y dio permiso para que tuviera libertad de ir a rezar donde le apeteciese. Mientras, intentó una y otra vez beneficiársela. A la tercera noche, Judith accedió a yacer con él y en su tienda se presentó con un vino rico rico, y entre carantoña y carantoña, Holofernes  se pilló una castaña monumental.

Y ni corta ni perezosa, Judith tomó la espada del propio general y con un par de tajos le cortó la cabeza. Llamó a su sirvienta, escondieron la testa dentro de una cesta y al alba pusieron pies en polvorosa saliendo como dos reinonas sin que nadie les diera el alto con la guasa de ir a rezar. Horas más tarde, cuando sus soldados encontraron el cuerpo mutilado de su general, no supieron muy bien que hacer y ante la falta de liderazgo se dispersaron al tuntún convirtiéndose en presa fácil para el ejército de Betulia.

Yo no sé tú, pero poca mano divina veo en estos sucesos y creo que lo que más ha seducido a nuestros ilustres artistas ha sido justo eso: la ausencia de fragilidad y divinidad, tan fuertemente marcada por la determinación de una mujer, inteligente y calculadora. Ojito con las mujeres valientes, que no se achantan ante nada y hacen perder la cabeza hasta al más espabilado. 
Ingredientes:
  • 300gr. de semolina
  • 200gr. de harina de fuerza
  • 1 sobre de levadura para pan
  • 330ml. de agua tibia
  • 1 cdta. de sal
  • 1cdta. de miel
  • algo de aceite para mojarte las manos
  • acabado: 1 yema de huevo, algo de yogur, sésamo y za'atar 

Preparación:
  1. En un bol, pon la semolina, el harina, la levadura, la sal, la miel y el agua. Amasa con ayuda de unas varillas eléctricas. Si amasas a mano te recomiendo que amases 5 minutos, deja que la masa descanse otros 5 y vuelve a amasar. Deja que la masa fermente durante dos horas.
  2. divide la masa en 4 partes iguales (o 6 si quieres que sean más pequeñitos), forma una bola con cada porción y deja que descanse unos 15 minutos de nuevo.
  3. Precalienta el horno a 200ºC
  4. Mójate las manos con un poquito de aceite y aplasta cada bola dando forma circular. Déjalas sobre la bandeja del horno, con una lámina de papel encima, y marca los dedos sobre cada torta. A mí me gusta hacerlo al tuntún pero puedes marcarlos como quieras.
  5. En un vasito, mezcla una yema de huevo y un poco de yogur. Pincela cada torta de pan y termina espolvoreando con un poco de sésamo y ajonjolí negro y/o un poquito de za'atar si tienes acceso a esta mezcla de especias tan maravillosa.

Choco pudding tiramisú en vasitos

junio 09, 2024
Hoy, además de las elecciones europeas, en Austria es también el día del padre. Día bonito que hemos pasado en familia pero muy empañado con el come-come de los resultados electorales. Aquí ya se conoce la tendencia del voto y, como ya se vaticinaba, la ultraderecha ganará con soltura. Aquí, por cierto, cuando les dices que los del Partido de la libertad austriaco son los descendientes del nazismo, te dicen que flipas en colores, que aquí no hay nazis. La teoría es un poco infantil pero efectiva: negar la mayor y que salga el sol por Antequera. Si hablas con la gente más joven -la que vota sin pudor alguno a los nacionalismos de corte autoritario- llegan incluso a teorizar con la idea de dictadores buenos; ¿Por qué no? porque si son horrados, gobiernan bien y protegen las instituciones ¿Qué tiene de malo? la gente es inculta y necesita que la guíen ¿Qué puede salir mal? Pues que lean a Lenin y a su dictadura del proletariado para proteger al pueblo de su propia ignorancia, a ver que tal les fue.

Cómo explicar que la libertad, ecuánime y consecuente, se ha construido a lo largo de la historia dejando regueros de sangre, torturas e injusticas. Tanto dolor. Tanto. Que cuando se pierde ya no se puede arreglar. No puedes pillarte la pataleta, salir a manifestarte y confiar que todo, por sí solo, volverá a su cauce democrático solo porque piensas que es injusto. Madre mía, cuantos años de lucha y con qué facilidad se desmorona todo. Es asombroso que en unas Europeas, la mayoría del voto vaya a los partidos que están en contra de la Unión Europea. Es casi de chiste.
La verdad es que algo hemos tenido que hacer fatal para que la gente joven, las generaciones de la esperanza, voten en contra de sus propios intereses. Los déspotas gobiernan para ellos y los suyos a costa de la pobreza y la miseria del pueblo. Esto ha sido siempre así y no hay más. Un centro-derecha democrático debería fomentar el enriquecimiento repartido y solidario, y por supuesto, luchar contra la pobreza. Es terrible ver que las líneas rojas entre unos y otros hoy en día no son visibles.

Estos días hablamos mucho con Lucas de todo lo que está pasando en el mundo. Siempre termina con las mismas coletillas: la peña es idiota. Y siempre le prevengo: mucho cuidado con eso. No juzgues y busca las claves, el contexto de por qué las generaciones supuestamente mejor formadas y con más visión global del mundo, con un acceso casi ilimitado a la información, eligen vivir en plan zombies, como zotes y con el cerebro apagado. Porque cuando estos se peguen el porrazo y abran los ojos, tendrá que haber una minoría dispuesta a limpiar los escombros de la democracia y volver a reconstruirla. Solo nos queda rezar que no nos cueste la vida de nuestros hijos y nietos. Qué el cielo no lo quiera.


Ingredientes para 6 vasitos:
  • 1 sobre de pudding de chocolate instantáneo (con la leche que adjunte las instrucciones)
  • 250gr. de queso mascarpone
  • 100gr. de yogur griego
  • 3-4 cdas. de azúcar (con 3 me valió)
  • vainilla
  • unas pepitas de chocolate a tu gusto
  • algo de café 
  • bizcochos de tipo soletilla o tiramisú
  • cacao en polvo para decorar

Preparación:
  1. Prepara el pudding siguiendo las instrucciones del paquete. Si usas pudding de vainilla, añade y mezcla unos 100gr. de chocolate derretido y deja que enfríe. Reserva.
  2. Mezcla con ayuda de unas varillas, el mascarpone, el yogur, la vainilla y el azúcar. Cuando tengas una crema suave y sin grumos, añade las pepitas de chocolate. Reserva.
  3. Corta los bizcochitos, y rellena la base de cada vaso. Con una cucharita, echa un poquito de café sobre los mismos.
  4. Añade el pudding de chocolate, un poquito más de bicochitos y la crema de mascarpone. Termina adornando cada vaso con un trocito de soletilla y un poco de cacao en polvo.

Dip de queso y nueces

junio 06, 2024
Hace ya un porrón de años, una amiga mía regresó de un corto viaje a Paris -por temas de trabajo- completamente emocionada. Había conocido un tipo del que se había quedado completamente prendada, un tío con bastante mundo encima, muy de viajes galácticos y meditaciones por todo el tercer mundo algo que yo nunca llegué a entender cómo ante la miseria y la pobreza ajena, uno puede venirse tan arriba espiritualmente. Y menos un señor que vive en un ático con vistas a la Eiffel y es ejecutivo en una floreciente agencia de marketing y publicidad. Estarás conmigo, que algo no encajaba.

Pero así fueron los 90, cargaitos de muchos viajes exóticos en plan mochileros pero con una super cámara a cuestas y muchas fotos que había que tragarse sí o sí cada vez que algún amigote regresaba de cualquier sabana o algo peor. 
El caso es que este hombre tan especial, que irradiaba tanta sabiduría bajo un aura de persona iluminada con una pila cósmica requete guay, se pasó gran parte de la noche relatando anécdotas de sus viajes. La que más cautivó a mi amiga, fue cuando visitó, un poco de casualidad, un pequeño cementerio en una minúscula isla griega. De esos cementerios hermosos, con muchas flores y con unas vistas al mar increíbles.   

Se detuvo en una lápida y junto al nombre del difunto, rezaba la siguiente leyenda: vivió ocho años y siete meses. Sintió lástima por el chiquillo. Pero para su sorpresa todas las lápidas aludían vidas cortas. El más longevo, de once años. Parecía un cementerio infantil y se le rompió el corazón ver que en ese pequeño lugar tantos niños y tan pequeños habían muerto.

Vio al guarda y le preguntó. No era un camposanto para infantes. Era una curiosa costumbre de aquel lugar. El hombre le contó: tenemos por costumbre, al cumplir los quince años, regalar una libreta a los jóvenes donde van apuntando  los mejores momentos de sus vidas:  a la izquierda, qué fue lo disfrutado. A la derecha, cuánto tiempo duró. Conocer un amor, tener un hijo, casamientos, viajes... en fin, todo va quedando contabilizado en esta libreta y cuando alguien muere, sumamos el tiempo disfrutado para escribirlo sobre su tumba, porque al fin al cabo, solo los momentos felices son los que de verdad cuentan en la vida.
Qué historia tan bonita, qué cosas tan interesantes le pasaban al gabachito de voz serena y cantarina. Mecachis, hay gente que en unas vacaciones reúnen más vivencias que la mayoría de los mortales en toda su vida. El problema, fue, que un par de años después -o algo más, ya descontrolo- me encontré con este mismo cuento leyendo Historias para pensar de Jorge Bucay. Toma ya. El truco para ser tan encantador y forjado en una y mil aventuras, parece que pasa por tener una buena biblioteca. 

En cualquier caso, ahora con las redes sociales, el nivel por currarse el ligoteo  ha decaído  enormemente. Veo reels y ticktoks con consejos de cómo ligar, en plan "a los chicos nos gusta que nos soplen detrás de las orejas" o "a las chicas nos encanta que los chicos se levanten la camiseta y marquen tabletas"  y me quedo  bocas de oír tanta estupidez de retrasados emocionales que no sabrían como besar por primera vez a su pareja sin retransmitir en directo. Dónde va a parar. Tirar de biblioteca tiene muchísimo más glamour. 
Ingredientes:
(La receta la encontré aquí)
  • 150gr. queso feta (o un queso de oveja fresco)
  • 75gr. de queso de untar
  • 75gr-125gr. de nueces a tu gusto
  • unas hojitas de albahaca fresca
  • aceite de oliva
  • ralladura de limón
  • opcional: un poco de pimienta acitronada para decorar

Preparación:
  1. Pon todos los ingredientes en el vaso de un procesador o trituradora y haz una masa homogénea. Puedes moler primero las nueces para que sea más fácil. Decora con un poco de aceite de oliva y un poco de pimienta (a mí me encanta la pimienta acitronada o Zitronenpfeffer) 

Torticas de queso y espinacas o Quarkkeulchen mit Spinat

mayo 29, 2024
empatía 
A partir del gr. ἐμπάθεια empátheia.

1. f. Sentimiento de identificación con algo o alguien.
2. f. Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos.

Hay empatías y empatías. Según su definición un fan -de lo que sea- se identifica con otro fan, un panadero con otro panadero y un coleccionista de sellos con otro coleccionista. Esto es normal, sin mérito y sin necesidad de desplegar sentimientos excepcionales. Dicho así, tan antiséptico, parece que este tipo de empatía colabora con el rechazo, y por poner un ejemplo, sería el cerrojo que hace que un fan del Madrid no lo pueda ser del Barcelona o un devoto de la tortilla con cebolla haga aspavientos y arcadas ante un fervoroso de los sincebollistas

La otra empatía, la necesaria, la que no es un mero adorno del ser humano necesita de algo más. No basta con oír, requiere de saber escuchar, acto estéril si el alma no se involucra porque cómo sentir el peso de una mochila ajena si el corazón no está en modo on, si está offuscado por temor a sufrir sin necesidad o simplemente se esconde de los sentimientos ajenos por lo que pueda pasar. He conocido a mucha gente en mi vida que se atora cuando el alma recibe demasiada información, siempre y cuando, ésta no sirva a su bienestar. Rodearse de alegría, de fiesta, de gente amable, desprendida; así qué fácil es ser empático, ¿verdad? 
Pero mirar de cara a la necesidad, la pobreza, la violencia, la injusticia o la atrocidad; qué jorobado es. Hay quién no puede, por lo que sea: por egoísmo, incapacidad emocional o simplemente por falta selectiva de información: si no lo veo, no existe; si no lo he vivido, no es real; si no me incumbe, no es mi responsabilidad. Y creo que así es como gente buena, termina mirando para otro lado y emperrándose en negar la mayor para no reconocer que los suyos, su gente, son responsables de atrocidades.

A veces tampoco vemos la diferencia entre compasión  y empatía. Y creo que deberíamos. Porque no es lo mismo. Porque para identificarse con el mal ajeno ya tenemos a la compasión, esa mezcla de pena y ternura más o menos generalizada que no impide que nuestra piedad sea caprichosa y solo se despliegue por simpatía o arrogancia. El señor de barrio bien que al salir de misa, le da dos monedas a un indigente y le reclama "pero no se lo gaste en vino, ¿eh?" ¿Eso es compasión o jactancia? ¿Petulancia? Sea lo que sea, no es empatía, es miseria social, falta de humildad moral y desamparo. 
Puede que sin empatía ninguna buena acción, sentimiento o predisposición valga la pena. No sé, lo estoy soltando sin refinar, sin pensarlo como es debido pero lo mismo sin ella, solo nos movemos por egocentrismo caritativo, solo para alimentar nuestras causas o los gestos que se nos antojan que quedan bonitos de cara a la galería. Puede que sea ella y solo ella quién nos permita identificarnos con aquellos que no nos caen simpáticos, con los que no tenemos nada que ver y estamos a años luz en cuanto a ideas y modos de entender la vida. Puede que sean necios, incultos o maleducados pero aún así, solo ella tendría la llave para desplegar en nosotros, la capacidad de compartir sus sentimientos.

Esta es una receta muy germana, con queso quark (Topfen) que es tan sano y rico. Genial para una cena ligera o un desayuno de domingo. Y muy importante: receta rica en proteínas y en omega3.
Ingredientes:
(La receta la encontré aquí)
  • 250gr. de queso quark 
  • 2 huevos
  • 60gr. de harina de espelta
  • sal de especias y pimienta
  • 50-60gr. de queso gouda rallado
  • 75gr. de espinacas frescas
  •  algo de aceite de oliva para la sartén

Preparación:
  1. En un bol, mezcla el queso quark con los huevos. Añade el harina, sal y pimienta. Por último incorpora el queso rallado y las espinacas.
  2. En una sartén, con un poquito de aceite de oliva, fríe las torticas. Para ello, pon una cucharada de masa en la sartén y la aplastas un poquito. Fríe a fuego medio.

Galletas de avena con zanahoria y nueces

mayo 26, 2024
En Granada, en la mañana de un día como hoy, Mariana de Pineda es conducida a lomos de una mula, a los Campos del Triunfo donde se le dio muerte a garrote vil. Sin haber cumplido aún los veintisiete años, viuda y madre de tres críos de corta edad, fue ejecutada para dar un golpe de castigo a los liberales que se aferraban en no dejar morir a la Pepa, la constitución de Cádiz, esa que Fernando VII prometió abrazar y que cuando regresó a España después de que el pueblo expulsara -sin él- a los franceses, prohibió el muy canalla por sus regios bemoles. 

Doña Mariana casó muy joven con un señor liberal perteneciente a la logia masónica y muy fan del círculo constitucionalista del conde de Teba. Esto no era nada extraordinario en aquellos días ya que la capital granaina se alimentaba de un amplio círculo de nobles anti absolutistas, ilustrados e intelectuales que aspiraban a conseguir restaurar las Cortes de Cádiz y su constitución mascando ideas como la de luchar contra las supercherías religiosas y sociales a favor del conocimiento y la razón. Vaya, a alfabetizar un poco el país que falta le hacía.
Después de tres años de matrimonio y dos criaturas, Doña Mariana queda viuda pero continua frecuentando las amistades de su difunto hasta el punto de verse sacudida por un complot constitucionalista, en el que supuestamente actuó como enlace entre liberales granadinos y exiliados de Gibraltar. Pero no tenían pruebas contra ella, así que, tras ser detenida y sometida a juicio, quedó libre de toda culpa. Aunque no de toda sospecha porque se cuenta que ya nunca le quitaron el ojo de encima.

Pero no se amilanó, en absoluto. Ella siguió a lo suyo. Conoció a un joven abogado del que se enamoró perdidamente y con quien tuvo una hija, sin matrimonio... ¡en aquella época! No digo más. Mujer, constitucionalista, liberal y socialmente liberada. Pues suficiente.  Y para más inri, el comisario del rey enviado para aplastar a los liberales, un tal Ramón Pedrosa, se la juró a Mariana. Se contaba que estaba enamorado de ella y que le mandó a freír churros. Vengarse de ella se convirtió en una obsesión.
A pesar de ser vigilada muy de cerca, Doña Mariana urde un plan para liberar a su primo el comandante Fernández Álvarez de Sotomayor, quien había sido condenado a muerte por participar en la sublevación del general Riego. Se dio cuenta que la seguridad de la cárcel era un pifostio tremendo. Curas y monjes entraban y salían como Pedro por su casa dando extremas unciones a los condenados a muerte que eran muchos, así que se disfrazó de monje y organizó la huida a Gibraltar del comandante. 

Una vez más, no tenían pruebas. Así que el comisario rencoroso y enamorado, tras recibir el chivatazo de que Doña Mariana había encargado bordar una bandera a unas monjitas del Albaicín, hizo que las hermanas llevaran el trapo a medio bordar a casa de la Pineda y así poder inculparla infraganti delito de rebelión contra el orden y el monarca porque la tela inculpatoria contenía  las palabras libertad, fraternidad y ley. Fue juzgada y condenada a muerte. 

Imagino que el comisario esperaba que Doña Mariana se viniera abajo, que lloraría suplicando perdón arrodillada a sus pies pero nones, no doblegó y puesto que en su mano estaba conmutar su pena de muerte, le ofreció que delatara a sus amigos constitucionalistas. Y ella se negó.  Apechugó con su triste y cruento final, digna, con las ligas puestas porque dicen que se negó a que las medias se le cayeran de camino al patíbulo.

Y el pueblo, estalló. Que le den al Borbón y a sus secuaces que se habían atrevido a dar muerte a una joven viuda por mandar bordar libertad, fraternidad y ley. Que les den por canallas porque el pueblo aguanta carros y carretas, pasa hambre y miserias, pero la dignidad, esa, no se toca. 
Granada triste está
Porque Mariana Pineda
A la horca va
Porque Pedrosa y los suyos
Sus verdugos son,
Y esta ha sido su venganza
Porque Mariana de Pineda
su amor no le dio
Ingredientes:
  • 150gr. de harina integral o mitad y mitad
  • 100gr. de avena
  • 1 yema
  • 100gr. de mantequilla
  • 150gr. de azúcar (50gr. de morena, 50gr. de panela, 30gr. de blanquilla, 20gr. de sirope de arce)
  • polvos de hornear (o crémor tártaro)
  • algo de canela
  • 100gr. de nueces picadas
  • 75gr. de cramberries (yo también le he puesto guindas ácidas)
  • 140gr. de zanahoria rallada y/o picada

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 180-190ºC.
  2. En un bol, pon el harina, la avena, los polvos de hornear, el azúcar, la canela, la yema y la mantequilla. Lo mezclas bien.
  3. Añade después las nueces picadas, las frutas secas y la zanahoria previamente rallada. 
  4. Haz bolitas algo más pequeñas el que tamaño de una nuez, y las vas dejando en la bandeja del horno con papel de hornear. Aplástalas y hornea unos 15-20 minutos (dependiendo del horno)

Ensalada de patata y pimiento asado de Forges

mayo 22, 2024
engañifa
1. f. coloq. Engaño artificioso con apariencia de utilidad.

Estas patatas no son lo que yo creía cuando las compré; eran tan bonitas, de piel tan fina y limpia... nada, que me entraron por los ojos y tras comprobar que eran aptas para ensalada -así es, aquí en Austria hay tres categorías: puré, ensalada y acompañamiento- me las empaqueté y pa'casa. Fue cocerlas, empezar a pelarlas y las muy canallas comenzaron a deshacerse en mis manos. Eran de puré, harinosas como las orejas de un molinero e insaciables como una bandada de mosquitos en vacaciones, porque por mucho aliño que eches, las muy rastreras se empeñan en dejar los gaznates secos como pasas.

Pero la engañifa fue a más. Aproveché y asé varios pimientos tipo morrón, casi dos euros pagué por cada individuo y resultó que estaban más sosos que un pan sin sal, una pechuga de pollo de hospital o algo peor. Gracias a dios, el aliño se salvó: aceite de oliva cordobés y vinagre de Jerez porque no todo van a ser desgracias.
Y es que estaba emperrada con esta ensalada desde el momento que se la vi a Carlos Dube que tuvo a bien rescatarla de entre las viejas recetas de su madre y que ella, a su vez, tuvo a mejor tomar nota cuando la escuchó en la radio del gran Forges y  hace de esto más de 40 años. Soy fan del excelentérrimo Forges de toda la vida. Recuerdo a mi padre llorar de risa con sus viñetas y eso que no dejaba puntada sin hilo, con ese humor ácido, agrio y hasta amargo que con tanto talento retrataba a la especie española tan consagrada en cuerpo y alma en jorobar al vecino, siempre con la escopeta cargada para lo ajeno y de piel fina para lo propio.

Y nos pintaba de tal guisa que hasta nos cogíamos cariño a lo "si es que hay que quererlos, coila" y ese hueco se nota porque desde que no está somos más viles e incluso, diría yo, que hasta más imbéciles. Si cabe, claro, porque yo ya no sé y ya no tengo cuerpo para casi nada. Pero para estas ensaladas sí, siempre, que no falten, sin importar si son de filfa o pura engañifa, porque a algo hay que agarrarse y ya que hoy es imposible creer en dios, en la humanidad ni en la ciencia -hace unas cuantas recetas atrás ya te hablé del engañabobos de los "estudios refutados afirman que"- pues decía, que a falta de credo yo me acojo al santo Omega3 al que como un penitente en semana santa, me encomiendo para conseguir ser más feliz o más naif o más nefelibata o cuando menos, aspirar a ser o estar menos chunga.


Ingredientes:
  • 2 patatas medianas por persona
  • 2-3 pimientos rojos a tu gusto
  • 1 cebolleta a tu gusto
  • aceitunas negras
  • aliño: comino, 1 ajo, aceite de oliva, vinagre (mejor de Jerez) y sal

  1. Cuece las patatas en agua con sal. Las pelas, las cortas y dejas que enfríen.
  2. Asa los pimientos al horno (180ºC) con un poco de aceite de oliva. Deja que enfríen y les quitas la piel.
  3. Haz el aliño machacando el ajo y el comino, añadiendo luego el aceite, el vinagre y la sal a tu gusto.
  4. Monta la ensalada con todos los ingredientes y añade el aliño.

Paté de sardinas

mayo 19, 2024
Un día como hoy pero de 1935 fallecía a causa de un accidente el técnico de la RAF Thomas Shaw. Tan solo Winston Churchill y sus parientes más cercanos sabían que el fallecido no se llamaba Shaw sino Lawrence. Thomas Edward Lawrence, conocido por Lawrence de Arabia, murió en medio de una tormenta mientras intentaba esquivar a dos ciclistas con su motocicleta. Completamente hundido, decepcionado y tachado de traidor por la liga de naciones árabes con quien había luchado contra los turcos, Lawrence vivió en el anonimato desempeñando labores menores para el ejercito.

Pero ¿qué pasó? pues lo de siempre. Se enamoró de las tierras de Medio Oriente, de sus gentes, congenió con su causa y se vino arriba; no solo luchó a su lado sino que les prometió cosas que después su gobierno no cumplió. Pero no debería contar esta historia por el final que no queda bonito. Empecemos con un érase que se era como es debido.

Thomas Edward Lawrence era un arqueólogo inglés que quedó prendado por la cultura árabe y mientras excavaba, se interesó por aprender el idioma -cosa bien rara en un inglés- y se convirtió en un gran conocedor no solo de su cultura sino también de la situación histórico-geo-política de la región. Esto hizo que los servicios de inteligencia ingleses le echaran el guante. Con el pretexto de excavar en la península del Sinaí, se le ordenó que hiciera un informe topográfico de la zona con fines militares. ¿Y por qué? porque la región estaba que echaba chispas.
Te lo cuento en plan resumen: El Imperio otomano, aunque estaba en sus últimas, seguía dando mucha tralla y conquistando cada vez más territorio en contra de los intereses del Reino Unido y Francia por un lado, y por por otro traían por la calle de la amargura a las provincias árabes oprimidas por el imperio. Vaya, que los otomanos no tenían muchos amigos por la zona. Así las cosas, los británicos idearon un plan para atraer a los nacionalistas árabes ayudándoles a levantarse contra el turco. En fin, el plan de siempre, meto cizaña, que se peguen y luego me como el pastel.

Y así es como los ingleses aprovecharon el conocimiento y carisma de Lawrence que realmente amaba el mundo árabe al que consideraba -y con razón- heredero legítimo de los pueblos de la región que les fueron arrebatados por los otomanos. Tierras oprimidas y castigadas que soñaban con la autodeterminación unidos bajo un gran Estado árabe que ofreciera estabilidad a sus gentes.

Y así, tras ganarse su confianza, en 1915 logró que los líderes nacionalistas confiaran en los británicos y firmaron el protocolo de Damasco, donde la Gran Bretaña reconocía la independencia árabe a través de un solo Estado árabe,  se comprometía en la mutua defensa en la zona y muy importante, que se anularan los privilegios extranjeros, porque los árabes estaban hasta el moño de los señoritingos imperialistas vinieran de donde viniera. A cambio de esta quimera, los británicos poseería un dominio preferente en temas económicos. Ya sabes, todo por la pela.
Y mientras nuestro hombre luchaba en la rebelión árabe durante la Primera Guerra mundial,  logrando la caída del imperio e influyendo notablemente en el periodo posterior de pacificación, la Gran Bretaña hacía de las suyas:  en marzo de 1915 y en secreto,  negoció con Francia y Rusia el reparto del malogrado Imperio otomano. Casualidades de la vida, el zar se fue al garete y los revolucionarios rusos hicieron público el acuerdo del despiece. A los líderes de la revolución árabe se les tachó de traidores y colaboracionistas con los cristianos, en plan enemigos del Islam dejando cogido con pinzas el sueño de una gran Nación árabe.

Pero la puntilla, la gran traición británica, llegó tras la Declaración de Balfour, en noviembre de 1917,  donde se le prometió a los sionistas un hogar judío en Palestina. ¿Os imagináis el dolor tan tremendo que sentiría si hoy levantara la cabeza y viera el genocidio palestino? 

Y hoy es domingo de reto, de Homenajeblog donde cada mes nos colamos en cocinas ajenas y homenajeamos al anfitrión cocinado alguna de sus recetas. Este mes el turno es para Hirma del blog Sopa y pilla un blog que apenas conocía pero que tiene un montón de recetas estupendas y donde he encontrado este maravilloso paté de sardinas porque como dice el dicho, sin sardina la foca no baila, así que para estar activo y con la pila bien cargada, hay que poner una sardina en nuestro día a día. Y otra receta más, cargadita de omega3, como tiene que ser. ¡Muchas gracias, Hirma!


Ingredientes:
  • 1 lata de sardinas en aceite de oliva sin piel
  • 100gr. de queso crema (he usado 75gr. queso crema y 75gr. de labne)
  • medio limón
  • 1 cebolleta pequeña
  • perejil o cebollino fresco a tu gusto
  • pimienta

Preparación:
  1. Pon todos los ingredientes juntos -las sardinas escurridas- y tritúralos. A la hora de servir, pon unas gotas del aceite de las sardinas por encima.

Ensalada de judías verdes, atún y más

mayo 12, 2024
Querido lector, no sé si vienes de leer todo el culebrón o si has caído directamente en esta ensalada y de ser así, debo advertirte que llevó unas cuentas recetas poniendo orden en mi vida. Empecé a darle vueltas con esta tarta de pan y queso, lo expuse con este dip de berenjenas y garbanzos y me lancé con ésta y ésta y ésta otra. Cinco recetas después, me siento mejor. Estoy comiendo omega 3 a toneladas, he puesto en marcha la huerta, cosa que este año no me apetecía, estoy durmiendo menos -en plan persona adulta- y estoy hablando más de mis cosas sin que me aplaste la pereza y los "paraqués".

Siento que voy bien pero me queda aún mucha madeja enredada. Sigo sin controlar los nervios, en mis trece por levantar la voz por cualquier cosa. Me enciendo con mis discursos hable de lo que hable y claro las pulsaciones nunca me bajan de 100. Literal. El otro día quejándome del tráfico me puse a 136 pulsaciones, a lo tonto. Estoy además un poco bastante intolerable; si pido una cosa no me apetece tener que "venderla" y corto el hilo sin marear la perdiz. No le tengo paciencia a los dimes y diretes domésticos ni a los escaqueos a la hora de recoger la cocina ni a las flojeras que se manifiestan cada vez que hay que recoger el fregaplatos. 
Creo que he levantado murallas chinas en esos lugares donde antes había líneas rojas que de tanto pisarlas ya no se distinguían. Si no voy a tener paz por lo menos quiero silencio a mi alrededor. Si antes era mujer de tonterías las justas ahora me he convertido en una bruja que no pasa ni una. Ayer o anteayer, no sé, me eché a llorar cuando le dije a mi hijo pequeño "Yo no era así; tú no te acuerdas pero yo era una persona feliz y dulce". Y lo era. Porque lo era ¿no?

Me he perdido por el camino. Ya no confío en casi nadie pero me tengo que reconciliar con el mundo porque no quiero vivir con ningún rencor. Antes se me daba bien medio aceptar las cosas que no podía cambiar pero ahora me hierve la sangre y me están saliendo más "no me da la gana" de los que jamás en mis muchos cincuenta y tantos años había soltado. 

Yo no quiero ser así, ni siquiera quiero ser como la de antes, quiero ser mejor. Si he de vivir con mis dolores y mis rotos, con el culo cada día más flácido y los kilos de sobra más resilientes, si el espejo ya no me devuelve esa carita mona de niña simpática que creía que sería mía para siempre... y si y si y si,  y si he de vivir así, quiero ser mejor. Porque así, no. No quiero que la vida se me haga larga, ni vivir con la coletilla de "a ver si me muero ya de una vez" que tanto escuché a mi madre cada vez que algo se le hacía grande... no, me horroriza porque sé el daño que le hago a mis hijos y esa culpa no se supera.
Así que, ¿dónde me quede? Iba por el post-depresión de Gü. A él le vino muy bien. Creo que esa depresión le salvó la vida porque iba en una dirección equivocada. Le cambió la vida a mejor. Pero yo me quedé seca, muy cansada emocionalmente y como te decía antes, con las líneas rojas muy desfiguradas. Se volvió muy dependiente y posesivo, muy acostumbrado a que fuera su sombra, muy caprichoso con los temas del comer, exigente en muchas cosas que no debería serlo y dejé de pelear casi todo porque no deseaba vivir de batalla en batalla. Era agotador y no quería convertirme, mira tú por donde, en lo que me convertido ahora.

Necesitaba recompensas, treguas, reconocimiento, admiración, cariño... y no lo he tenido a pesar de haberlo reclamado hasta el aburrimiento. ¿O no? Ya no sé, igual que no sé de cuantas formas se lo he pedido durante estos años: con mano izquierda, con el corazón en la mano, con el alma rota, con rencor, con dolor y hasta con despecho. Ya no me acuerdo ni del orden ni del concierto. Y vivir así agota, y mucho, y te deja sin ganas, primero de salir de casa y luego de la cama. Y un buen día el caos se quedó dentro y no tengo ni idea de como lidiarlo. 

Ingredientes:
  • 500gr. judías verdes
  • 100ml. de caldo de verduras 
  • 1-2 patatas cocidas
  • 1 pimiento tipo morrón asado
  • tomate a tu gusto
  • 1 lata de atún a tu gusto
  • 1 chalota o cebolleta
  • aceitunas negras

Vinagreta:
  • aceite de oliva
  • vinagre de vino
  • 1/2 tomate
  • un poco de pimiento crudo
  • un poco de cebolleta o chalota
  • 1 ajo (crudo o asado con el pimiento)
  • sal y pimienta

Preparación:
  1. En una sartén, saltea las judías verdes con un poco de aceite de oliva. Añade un poquito de caldo de verduras (menos de medio vaso) y deja que consuma a fuego medio. Cuida que mantengan el dente y no se cuezan demasiado. Deja que enfríen.
  2. En una ensaladera, pon las judías verdes, la patata cocida en trocitos, el pimiento asado, el tomate y la chalota cortado todo en trocitos. Añade el atún y las aceitunas a tu gusto.
  3. Haz la vinagreta en una trituradora o en la minipimer. Rectifica de sal y pimienta y añádelo a la ensalada.

Ensalada mediterránea de garbanzos y pimiento asado

mayo 06, 2024
culpa 
Del lat. culpa.

1. f. Imputación a alguien de una determinada acción como consecuencia de su conducta. Tú tienes la culpa de lo sucedido.

2. f. Hecho de ser causante de algo. La cosecha se arruinó por culpa de la lluvia.

3. f. Der. Omisión de la diligencia exigible a alguien, que implica que el hecho injusto o dañoso resultante motive su responsabilidad civil o penal.

4. f. Psicol. Acción u omisión que provoca un sentimiento de responsabilidad por un daño causado.

¿Por dónde iba? En la sopa caprichosa lo dejé todo un poco difuso. Me vendo a mí misma la moto de lo importante que es sacarlo todo para así ordenar mi caos pero lo cierto es que estoy dando un rodeo del ocho al asunto. Terminé la entrada anterior dando dos motivos por los que no quiero hacer terapia aunque lo cierto es que hay un tercero: y ese es Gü porque con él empezó todo.

Me sabe mal culparle porque al fin y al cabo es lo que hizo conmigo durante mucho tiempo. Antes de llegar los ataques de pánico, él sentía que todo lo que le pasaba era por mi causa; que su vida era una renuncia continua, que tenía que hacerse cargo de todo, que si yo estaba enferma, que si el niño, que si mi hijo mayor, que si su madre, que si el trabajo... en fin, una retahíla tras otra de ques que nos tenía cada día más en las antípodas.  De hecho, al poco de estar de baja y regresando de ver al psiquiatra, me dijo que le había avisado " Sr. Nobis, hágase a la idea de que tendrá que hacer cambios en su vida" y me dijo: "Así que ya sabes, hazte a la idea". Le contesté que eso no iba conmigo, que los cambios eran su tarea y no la mía. Claro que me afectaba, todo lo que estaba pasando me maltrataba el alma y lo más complicado de gestionar era la impotencia, el no poder cambiar las cosas porque no era mi batalla. Yo era su acompañante en esa locura pero no la causa porque lo que no supo ver es que él no era víctima mía sino de sí mismo.
Pero esa culpa ya la tenía yo tatuada aunque sin saberlo, como esa flor de lis que se marcaba en las malas mujeres. Estuvo dos años y medio en casa, haciendo mil terapias, teniéndome de perrito faldero, enfermera, confesora y hasta de thermomix, sin preguntarse en ningún momento por el desgaste que eso conlleva. Es cierto que no podía, su área de confort era sofá, ordenador y tablet. Ahí se refugiaba de sus fantasmas y de hecho, tantos años después sigue haciendo lo mismo. 

Recuerdo que un día llegó de terapia diciendo que había perdido la felicidad, que tenía que encontrarla y eso era difícil en sus circunstancias. Y ahí me tocó el moño. Le dije que la felicidad estaba donde había estado siempre: al otro lado del sofá, con mi hijo pequeño enroscado en mis brazos que como cada tarde después de cenar y antes de ir a la cama, teníamos un ataque de besos (küsselnattack), un masaje pizzero (pizzamassage), otro meteorológico con lluvia, calor o fuertes vientos sobre su espalda que nos hacía partirnos de risa.
Y así es como la culpa se volvió invisible e indolora porque pude cargar con su caos siendo a todos los efectos la única responsable. Soy mujer de carácter, de esas que dicen que tonterías las justas, de las que nunca borran la sonrisa y se emperran en ser felices a diario. Si lograba que el día empezara y terminara entre sonrisas, malo, porque era insensible.  Si terminábamos entre lágrimas, también malo, porque mi hijo pequeño sufría mucho, porque mi frase de "por favor, déjalo" la acuñó también y porque siempre me sentí responsable por no detener a tiempo las ondas expansivas que tanto daño y agotamiento dejaban a su paso. 

Tantos años después, no he logrado superar ese cansancio emocional que ha ido creciendo atrapada en una ciudad que nada me aportó en los malos tiempos, con mis soledades al alza año tras año, una vida sin recompensas por pequeñas que sean: un regalo sin venir a cuento, una invitación a cenar o una cerveza un sábado a la noche... salir a cenar ¿para qué? si tú cocinas más rico. ¿Una cerveza en el centro? ¡qué pereza!. ¿Un regalín de vez en cuando? el último fue el día de los enamorados que vino con tres (sí, tres) bomboncitos y me dijo "por no venir con las manos vacías". Por mí, se tomó la molestia de entrar en la bombonería pero no fui razón suficiente para pagar por una caja. Me sentí culpable por las ganas que tuve de tirar los bombones por la ventana. Y me sentí culpable por no haberlo hecho.

Ingredientes:
  • 150gr. de garbanzos por comensal
  • 1-2 pimientos rojos asados (a tu gusto)
  • 1 tomate
  • unos tomates secos a tu gusto
  • queso de oveja blando o tipo feta
  • aceitunas a tu gusto
  • aliño: hojas de albahaca fresca, pimentón, sal, pimienta, aceite de oliva y vinagre de vino

Preparación:
  1. En una ensaladera, pon los garbanzos junto con el resto de ingredientes menos el queso en las cantidades que más te gusten.
  2. Tritura el aliño hasta que las hojas de albahaca estén bien finas. Mézclalo con los ingredientes de la ensalada.
  3. Termina poniendo trocitos de queso por encima.

ME APETECE

 
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