Pastel de arroz relleno de calabacín y jamón

Te voy a contar una de esas anécdotas que a veces -muy de vez en cuando- ocurren. De hecho, ésta en concreto, nunca me había pasado así que es de comprender que me pillara tan a contra pelo. Resulta que acompañé a la city -Graz- a mi amiga A. que en estos meses anda en el proceso de sacarse el pasaporte austriaco para ella y las niñas. Un folloneo máximo a más no poder con el típico trajín, de ve pa'llá a por un sello, no aquí no es, pero oiga que ya pagué, pos'pena pa'usté, pague de nuevo pero ahora a 20km. a la redonda, el siguiente sello en Viena, el otro en su ciudad y el que está por venir en el quinto infierno a la derecha.

A. tenía que hacer una de esas fatigas -tareas quiero decir- con traducción bajo el brazo como es de ley, en el bonito edificio de pasaportes y otras diplomacias y me apunté a ir de acompañante para hacer el trago más ligero. Con eso de que los terroristas han perdido el buen gusto por los atentados y ahora cualquier canalla se monta en una furgo y te arrolla en nombre de Alá, las medidas de seguridad a los viandantes se han refinado para que todos nos sintamos mucho más seguros. Y aunque se puede seguir estacionando en la puerta del lindo inmueble -previo paso por el parquímetro, claro está- en la puertas de acceso te topas con esas cámaras de vigilancia copycat de las que la NASA manda a Marte. A mí, que me enseñaron educación ciudadana antes de la revolución cibercámara, me suele dar por saludar a la bola espía porque no sé, siempre tiendo a pensar que tal y como nos han enseñado las pelis de  acción, delante de todos esos monitores que te toman de frente, de perfil y hasta de planta alzada, hay sentado un pobre segurata más aburrido que una piedra en una feria. En fin, que el infantilismo lo justifico con eso de darle una nota humana a tanta grabación. 
La realidad es que esas cámaras las ve el mismo vigilante de la entrada que te ve en 3D a la que entras y en 2D a la que haces la tontada de saludar al ojo que todo lo ve. Imagino que el hombre estará hasta los cataplines de bobadas pero cuando quiero reaccionar es tarde. Las tontadas son más rápidas que el razonamiento. Así que ahí estábamos las dos, delante del seguridad entrado en años en espera del retiro y harto de tanta tontera, ante dos cápsulas rotatorias de esas que parece que te van a  hacer la descompresión y el envasado al vacío pero lo cierto es que no tengo ni idea pa'qué están porque nadie te avisa si te miran con rayos x, te escanean cual código de barras o te filman en ropa interior y mandan los vídeos a una web medio porno.

Decía, ahí estábamos nosotras. A ver, bolsos a mí y de una en una. Pase usted -le dice a A.- bolso en orden y todo listo. A ver, ahora la tunante... me dispongo a hacer la descompresión. Quieta parada señora mía -no es traducción textual como ya te imaginarás- A ver que lleva aquí dentro. La cartera. Bien llena. Típico de las señoras, ¿verdad? Voy yo y medio sonrío. Son solo tickets, digo quitando hierro. El hombre que me lo da y yo que se lo quiero devolver para que me lo meta en el bolso que me conozco y luego lo pierdo. No, no, señora, lo tiene que abrir usted. Ahí fui rápida "Ajá, por si es un monedero bomba" y yo se lo abrí y le quise enseñar las fotos de los chicos pero me dijo con impaciencia "ok, está todo bien". Siguiente, esta botellita de agua... y me mira a lo "ainnss que complicado me lo está haciendo"... pues tiene usted que beber. Ahí me descoloca por completo y hago un amago de gesto risueño pensando que me vacila. Es verdad que no caí en el hecho de que los austriacos no saben lo que es vacilar tal y como me recordó Günter más tarde. Pero yo ahí me quedo sin saber que hacer. ¿Sigo la broma? ¿bebo aunque no tengo ganas? y el hombre que me da la botella y con los ojos puntualiza el envase y al mirarme levanta las cejas apremiando a consumar el trago. Mi amiga que me dice "bebe, bebe" y yo le contesto  por lo bajito y en español "creo que me está vacilando" y A. en alemán le dice al Sr. agente de la seguridad interna "oiga ¿puedo beber yo?" Decido beber por lo que pueda pasar y en ese mismo momento que mi garganta se moja de tan sano líquido caigo en la cuenta que lo mismo el argumentario de seguridad piensa que en plena ola de calor, una botella de agüita medio fresca puede ser la excusa perfecta para transportar ácido o gas mostaza diluido en gaseosa.

En fin, que la vergüenza me duró poco porque nos reímos de lo lindo y eso siempre ayuda a relajar los largos silencios padecidos mientras la funcionara pegaba pegatinas y estampaba sellos en los documentos. Y como siempre en estos casos, antes de concluir con un pasen ustedes un buen día, la buena señora hizo la pregunta de rigor: ¿en metálico o con tarjeta?


Ingredientes:
  • 300gr. de arroz redondo (para risotto o arroz con leche)
  • 280ml. de agua (un poco menos del doble)
  • 40gr. de mantequilla
  • 3-4 cdas. colmadas de parmesano
  • 1 huevo
  • calabacín a tu gusto (yo 170gr.)
  • lonchas de jamón york a tu gusto (yo 50gr.)
  • lonchas de queso que funda bien a tu gusto ( yo 50gr.)
  • Queso rallado para gratinar

Preparación:
  1. Pon el agua con sal a hervir, añade el arroz y cuece a fuego lento y tapado hasta que el arroz esté aún algo duro, aún sin estar al dente. 
  2. Mientras pasa las lonchas de calabacín por la sarten con un poco de aceite de oliva y sal.
  3. Trocea el calabacín, el jamón y el queso en lonchas y lo reservas.
  4. Cuando esté el arroz, le añades fuera del fuego, la mantequilla, el queso parmesano y el huevo. Lo ligas bien y pones la mitad del arroz en una fuente de horno.
  5. Rellena a tu gusto y añade la otra mitad del arroz. Espolvorea con queso rallado y gratina hasta que tenga un bonito color dorado. Sirve inmediatamente.

Pastel de moras

cliché
Del fr. cliché.
1. m. clisé (‖ plancha de imprenta).
2. m. Tira de película fotográfica revelada, con imágenes negativas.
3. m. Lugar común, idea o expresión demasiado repetida o formularia.
Estamos ante otra palabrota más de la RAE que urge poner al día y completar en sus definiciones. Se han quedado cortos a rabiar y más teniendo en cuenta que estamos en la era del postureo, del eslogan, del marketing hasta en la sopa para vendernos cuquis contra viento y marea... ésto último ¿es una frase hecha o un cliché? Ya empezamos a liarla parda.

Comencemos: lugar, idea o expresión. Quieto todo el mundo. ¿Y los personajes arquetipos del cine o la literatura, o peor aún, de la vida misma? ¿Dónde están, señores sillas? Todo un abecedario de sillones ilustres y me dejan fuera al héroe de turno caminando tan pancho después de haberse zumbado a una legión de malotes con un único cargador de pistola, con un mondadientes y allí él, inmutable cuando explota lo que sea que siempre explosiona a sus espadas y ni mira a ver qué es tanto escándalo, ni la onda expansiva le descoloca el tupé y ni una mijita de metralla le taladra el culete... o la requete guapa inspectora del FBI que se va con los SWAT  a detener al enemigo público nº1 con unos tacones de aguja de escándalo y la tipa corriendo como si fuera en bambas.

De acuerdo, aquí querido lector, tendrás tentaciones de rebatirme. Son personajes ficticios, mujer, no personas. Venga vale. Más ejemplos. Foro o chat para ligar o hacer amigos que suele ser lo mismo. "Hombre de 40 busca chica de 27" o "soy muy normalito pero mis amigos dicen que soy... (autobombo) ..." "me encantan los atardeceres, leer libros, me gustan los niños y soy leal". Anda que no habremos oído ésto veces ni-ná.  ¿Acaso ponerse pesaroso y tristón en un funeral español no es un cliché? ¿O aquellos marcapaquetes palayeros de los 80 que se paseaban por las playas españolas con su Speedo y el Malboro  en la ingle? 
Seguimos: demasiado repetida o formularia. Esto me confunde. Según se da a entender ¿Esta flamboyante foto de arriba con un pastel de moras recién horneado es un cliché? Bueno, recolecto moras cada año y de cada vez cae un pastel y alguna mermelada. Eso encaja con la idea de la repetición y el formulismo, desde luego. Pero a un pastel de esta guisa ¿quién lo llamaría cliché? Al que levante la mando le dejo sin postre, aviso. Y decir "All you need is love" es un cliché o el título de una de las canciones más famosas y universales que citamos hasta la saciedad para recordar la buena vibra que desata la canción? Bueno, tienes razón. La frase es un cliché, aquí me he columpiado.

Pero no me arrepiento. Este pastel es brutal. Dos trucos. Primero, añadiendo cacao a la masa. En crudo parece que va a salir chocolateada por al hornearla verás qué color tan bonito y aromático. El segundo, hacer una crema con polvos para pudding, zumo de frutas y mermelada de moras. No te digo más. Salvo que tienes dos formas de comerla: templada con el relleno más líquido y la costra crujiente o en frío con la costra más jugosa y la crema más cuajada -te dejo foto de ambos cortes para que chuperretes la pantalla a gusto-. En definitiva, dos experiencias que te van a dejar la locura gustativa disparada. Con cliché o sin él.  


Ingredientes para la masa:
  • 300gr. harina
  • 150gr. de almendra molida
  • 150gr. de azúcar
  • 1 huevo
  • 2-3 cdas. de agua fría
  • ralladura de naranja o de limón
  • 1 cda. de cacao (si puedes puro)

Para el relleno:
  • 1 sobre de pudding o natillas
  • Mermelada de moras (yo usé de moras y frambuesas)
  • 350-400ml de zumo de moras (o cualquier zumo rojo)
  • un tazón de moras (a tu gusto)

  • Una yema de huevo mezclada con 2 cdas. de agua para pincelar y un poco de azúcar para espolvorear.

Preparación:
  1. Mezcla todos los ingredientes para la masa, hasta que tengas una masa homogénea y compata. La mía pesaba 800gr. Haz dos bolas, una de 500gr. y otra de 300gr. Refrigera hasta que esté muy fría.
  2. Haz la crema para rellenar. Calienta el zumo y reserva un poco donde desleír el pudding. Cuando hierva, baja a fuego medio y sin dejar de remover, añade el pudding disuelto en zumo y siqgue batiendo hasta que espese e hierva. Añade la mermelada hasta que veas que está dulce a tu gusto. Añade las moras y deja que temple.
  3. Precalienta el horno a 180ºC.
  4. Enmanteca con mantequilla un molde redondo de unos 26-28cm. Saca la masa del refrigerador. La bola grande la extiendes con el rodillo y forras la base. Después corta tiras largas y vas forrando los laterales. Añade el relleno y extiende la bola pequeña. Corta tiras largar y las vas colocando a modo de rejilla. Siento haber olvidado esta foto en mi paso a paso. Mil perdones. 
  5. Pincela con la yema de huevo mezclada con un poco de agua y espolvoreas un poco de azúcar por encima.Hornea hasta que veas que coge color doradito y aspecto crujiente. Para asegurarte que la masa de abajo queda bien crujiente, baja el horno a 150ºC y dejas que se hornee entre 10 a 15 minutos más. 

Pipirrana con calabacín

Acabo de perder de la forma más tonta -de hecho aún no me lo explico- las fotos que tenía en la memory SD de la cámara. Unas 20 fotos, es decir, dos recetas. Es la primera vez que me pasa, imagino que estaría despistada, no quiero pensar en duendes ni conspiraciones ni otras puñetas. El caso es que he ido a buscar un software de recuperación, google me recomendaba uno en primera línea de fuego, decía que versión trial, me leo lo que hay que hacer, me digo "venga", lo instalo, escaneo, los recupera, los busco y ea! la gracias. Cuando le doy a recuperar archivos me dice que de versión trial nones, que si quiero recuperar los archivos que compre el software. El concepto "versión trial" hace años que pasó a la historia pero es verdad que aún quedamos unos cuantos carcamales de esos que en sus tiempos mozos las versiones triales eras tres meses gratis -luego se quedó en un mes, después en 10 días y ahora veo que en humo- y picamos por pura inercia. La rutina, qué tonta que es.
Qué impertinentes nos hemos vuelto con eso de los avisos de cookies, de la protección de datos, de la madre que nos parió una y mil veces... y lo cierto, es que los engaños siguen siendo los mismos camelos de siempre: descargas gratis que no lo son, recursos freebies que debes pagar una suscripción para bajarlos gratis, películas gratis pero que para verlas "gratis" tienes que dar tu tarjeta de crédito. En fin, que todo sigue igual de asqueante. O más. Ahora las cortinas de publi en el movil, además de ser con sonido lo cual me parece de lo más invasivo, tienes que esperar varios segundos antes de que te salga la X de cerrar. Ya hacen lo mismo que con la publicidad en los vídeos que no te la puedes saltar hasta que al anunciante o al anunciado le salga del higo. Y si activas un bloqueador de publi te abren un mensaje a lo "no seas canalla que de esto vivimos". Pues no sé, si se trata de empatizar a lo mejor deberíamos hacerlo todos, unos tolerando algún que otro espacio de publicidad y otros no abusando de nuestra paciencia o audacia, qué se yo. 

Y sí, lo digo yo que tengo publicidad en el blog, la cual me cuido que no sea molesta ni dé el coñazo de forma insistente cual mosca cojonera. Y es que en marketing y publicidad, lo cortés no debería quitar lo valiente. O por lo menos, así lo fue en mis tiempos... ya hablo como una abuela y no tengo nietos, manda traca.

Sí. Más calabacín ¡qué remedio!


Ingredientes:
  • Tomate (a tu gusto)
  • 1 pimiento
  • 1 trozo de calabacín con cáscara y sin las pepitas del centro
  • 1/2 pepino con cáscara y sin las pepitas del centro
  • aceite de oliva
  • vinagre de jerez
  • sal y algo de comino molido

Preparación:
  1. Corta las verduras en dados pequeños, los aliñas con aceite de oliva y vinagre y rectificas la pipirrana con sal y un poco de comino molido.

Tarta salada mixta con calabacín

Pues ya ves que no dejo los calabacines ni los dejaré aún una buena temporada porque este año la producción es bestial. Tenemos para dar y tomar casi a diario. No te lo pierdas pero ya los regalo hasta por encargo. Para el lunes, cuatro piezas y aún así nos salen hasta por las orejas. Ya van  tres días sin ninguna tormenta y esto nos está dando un respiro pero llevamos un verano de casi tormenta diaria y esa ecuación, calor más sol más aguacero es igual a calabacines al cuadrado y bien gordos casi de un día para otro. Así que para no cansarnos, voy innovando y probando recetas nuevas para que no nos resulte tan cansino. 
Perdona que esta vez no esté parlanchina pero han regresado mis migrañas y he estado con una más larga que un día sin pan. El calor no ayuda ni la obra que tengo frente a casa que me tiene frita. Ríete de las obras del Escorial. Se supone que cuando esté terminado nos va a mejorar mucho la calle y además no había más remedio porque el puente lo tuvieron que apuntalar y se prohibió el paso de camiones, no te digo más. Lo bueno, es que el nuevo lo construyen un poco más alejado pero nos comemos las obras del nuevo y el derrumbe del viejo. Para más guasa, hace dos años ampliaron la canalización de agua y han tenido que rehacerla varios metros más alejada para que acompañe al nuevo puente. En total, obras hasta diciembre maldiciendo a diario al personal, al ayuntamiento, a las grúas y a la santa madre que las parió. Porque una va de piedra porosa cuando los elementos acompañan, para qué mentir. Cuando te toca éste sin parar desde las 7 a.m. y algunas noches en vela, me olvido de las finuras y me cago en todo lo que se mueva. Se que suena mal, pero oye, al fin y al cabo estoy en mi casa y nadie me oye... o sí. 


Ingredientes:
  • 1 placa de masa de hojaldre
  • 1 calabacín rallado o picado
  • jamón y queso a tu gusto
  • 1 huevo
  • 2 cdas. de maicena
  • 1 cdta. de especias tipo texmex
  • queso rallado para gratinar


Preparación:
  1. Calienta el horno a 190ºC.
  2. Haz una masa con el calabacín, el jamón, el queso, el huevo, las especias y la maicena. 
  3. Colocas la masa sobre la placa de hojaldre a la que le habrás doblado los bordes para evitar que se salga el relleno. Hornea hasta que tanto la masa como la superficie hayan cogido color. 
  4. Añade el queso rallado y dejas que se derrita el queso unos 10 minutos. Comer aún caliente.

Albóndigas de pan y calabacín con tomate

Siguiendo al hilo de uno de mis temas más recurrentes del momento -el rollo cósmico y tal- hoy quiero contarte una de fantasmas. Pensarás que voy de pura fantasía pero nada de eso. Stephen Hawking decía que no podía demostrar la existencia de dios pero sí la del universo. Cuanto más sabemos del cosmos y de la física cuántica, cuantos más experimentos y descubrimientos nos muestra la ciencia, más fascinada me quedo tras ese animalario de protones, neutrones, novas, quarks y demás bichejos interestelares. Pues bien, dentro de este bestiario cósmico hay unas particulillas llamadas neutrinos -aunque los descubrió un austriaco el nombre se lo dio un italiano- que son, sin entrar en mucho detalle, fantasmas en toda regla.

Se trata de materia prácticamente sin carga que atraviesan todo a su paso. No quiero emparanollarte, pero que sepas que miles de estos fantasmillas nos atraviesan a diario procedentes del sol, de novas y de otras explosiones nucleares que existen a lo largo y ancho del universo. Viajan en línea recta y no por capricho, pero ya que lo traspasan todo tampoco chocan y por tanto no cambian de camino. 
Saber que hay en el universo materia fantasma que ni vemos ni sentimos pero que sabemos a ciencia cierta que existe, me plantea una perspectiva de vida mucho más abierta y tolerante a lo desconocido. Cuántos hechos inexplicables bañados e interpretados en supercherías  van tomando forma a medida que la ciencia demuestra y da sentido a las fuerzas ocultas que no las dirige ni el diablo, ni el mal, ni el lado oscuro de los Jedis.  Va a resultar que somos parte de todo y que una célula de tu cuerpo funciona igual que una galaxia lejana y que un electrón moribundo de un trocito de piel muerta debajo de tus uñas, desprende micro-super novas que expandirán sus radiaciones de vuelta al espacio, o no, o tal vez colisionen en ti, en mí y hasta en el vecino del cuarto.

Pues bien, acaba de ocurrir algo maravilloso. Hay un observatorio en la Antartida, en la estación Amundsen-Scott, que busca la procedencia de los rayos cósmicos que llegan a nuestro planeta. Esta energía choca y rebota por lo que aunque la divisamos desde hace 100 años nunca hemos sabido de dónde nos llegaba. Pero ahora, gracias a este observatorio y a otras perversidades de nuestros científicos, han podido seguir a los neutrinos que acompañan a los rayos cósmicos y ¡tachán! han encontrado la fuente, nuestra estación energética y se trata de un blazar -nuevo término para nuestro bestiario cósmico- que es una gigantesca galaxia con un agujero negro que debe de ser también la releche y sí, con un chorro de partículas brutal apuntando directamente hacia la Tierra.

Esto, aunque no se entienda bien, es la leche. Es una nueva era para la astrofísica. Son descubrimientos que lo van a cambiar todo y van a añadir a nuestra existencia nuevas perspectivas, teorías, ilusiones y puede que todo lo que se diga a partir de ahora nos acerque más para conocer nuestro papel en el universo. 


Ingredientes:
  • 250-300gr. de calabacín con piel y sin las semillas centrales
  • 200gr. de pan viejo de miga densa y cortado en dados
  • pan rallado (3-4 cdas. o el que te admita)
  • algo de leche (lo que admita el pan, el resto lo escurres)
  • 1 huevo
  • 1 chalota
  • 1 diente de ajo
  • albahaca
  • salsa de tomate
  • queso que funda bien
  • aceite y una nuez de mantequilla
  • sal y pimienta a gusto


Preparación:
  1. En una sartén, dora el calabacín, la chalota y el ajo todo picado. Mientras, remoja el pan el leche.
  2. Le quitas el exceso de leche y trituras todo junto el pan, el huevo, la verdura ya dorada y la albahaca. Salpimienta. Añade pan rallado hasta que veas que la masa está compacta. Deja que repose mínimo una hora para que endurezca la consistencia.
  3. Forma las bolas y en la misma sartén, añade un poco de aceite. Saltea las albóndigas removiendo para que no se agarren al fondo de la sartén. Cuando doren ligeramente, añade la salsa de tomate (que no esté muy espesa, si es necesario la aclaras con un poco de agua) y unos trocitos de queso que pondrás encima de cada pelota). Lo tapas y lo dejas a fuego mínimo unos 10 minutos.Listo para servir.

Focaccine rellena en sartén

Verano con niño en casa. Las notas fueron brillantes así que bien se merece una desaceleración en sus rutinas. Dormir media mañana, vaguear la otra media retozando en el sofá, una vuelta en bici al centro antes de que pegue mucho el calor, una visita a la biblioteca, un helado doble de manzana verde y chocolate intenso -dice que es para inspirarse, porque el choque de sabores hace que la imaginación se dispare. Suena raro pero cuando lo probé pude comprobar el efecto- y finalmente una ronda por el Media Markt cotilleando los juegos para la consola, un bonito broche en el que invertir el dinero recolectado por sus sobresalientes y notables.

Ah, ¿no lo he contado? me extraña, fijo que está perdido por algún post perdido de este blog. Es costumbre que los vecinos y familiares obsequien a los niños con 1 euro por cada sobresaliente -aquí son 1- y 50 cent. por cada notable -son 2-. Incluso en el centro comercial, les regalan 1 euro por cada 1 logrado y en el cine pagan solo lo obtenido en la calificación de matemáticas. Esto significa que se ha juntado con un interesante capital obtenido con el sudor de su frente y nunca mejor dicho. 
Como Lucas es único en el mundo -o casi- me guardó un billitico de 5 euros en mi monedero. Cuando le pregunté me dijo que yo merecía parte de la recompensa por el apoyo ofrecido. No me deja devolvérselo. Es más, al helado -para mí una única bola de coco que con eso tengo para dar y tomar- decía, al helado también me ha invitado. Le produce un placer inmenso permitirse ser generoso sin que sus caudales se resientan considerablemente. 

Como podrás imaginarte, mi orgullo de madre no me cabe en el pecho. Son días de no querer meterme en mucho berenjenal y más teniendo en cuenta que continúa mi operación mermelada. Así que le sorprendí con esta pizza rellena en la sartén -focaccine le llaman- que se hace en un momento y sin necesidad de horno. Como era de esperar, me ha dicho que por él, se la puedo hacer el verano entero :-)


Ingredientes para 2 unidades:

  • 300gr. harina de fuerza
  • 1/2 cdta. de sal
  • 200ml. agua templada
  • levadura panadera (en mi caso 7gr. Debes mirar la indicación en el paquete)
  • relleno: jamón y queso o lo que prefieras
  • algo de aceite de oliva y un poquito de albahaca fresca



Preparación:
  1. Mezcla el harina,la sal y la levadura con el agua hasta que tengas una masa uniforme. Deja que repose 15 minutos.
  2. Divide la masa en 4 bolas iguales. Mójate los dedos en aceite y extiende una de las bolas hasta que tengas una circunferencia de unos 22-24cm (para una sartén de 24-26cm). Rellena a tu gusto y tapa con otra porción de masa que también habrás extendido en una circunferencia del mismo tamaño. 
  3. Puedes freír cada focaccia directamente en la sartén o bajo un papel de hornear como yo lo he hecho. En cualquier caso, engrasa levemente con un poco de aceite de oliva por ambos lados. Dejas que se hagan a fuego medio (mi vitro tiene del 1-9 y lo hice en el 5). Tapé la sartén inicialmente con una tapadera para ayudar a levar la masa concentrando el calor. Una vez que le di la vuelta lo dejé sin tapar para evitar exceso de humedad.

Pastel de merengue y compota de frutas rojas

Cada año por estas mismas fechas, este blog tiene una cita ineludible con las bayas. Este es uno de los privilegios de vivir en guirilandia y pese a sonar a música de violines es una de las etapas más estresantes para ésta paletita ibérica que guisa y cuece en hierbas y especias. La operación recolecta y conserva comienza a macerarse en otoño, cuando se dejan las matas y los arbustos preparados para aguantar el gélido y glaciar invierno. Al mismo tiempo, durante la hibernación, procedemos al almacenaje de todo frasco que pasa por esta casa. Más o menos por febrero, suelo caer en el error de pensar que ya tengo botes para dar y tomar, hecho totalmente falso que quedará al descubierto entre la tercera y cuarta operación mermelada. Y también, sin remedio, me veo obligada a mendigar frascos por la vecindad, casi siempre sin éxito alguno porque aquí los austriaquitos son tan repipis que se deshacen del cristal religiosamente cada pocos días así que por más que suplico "un botecito mi'arma que es pa'dar de comer a los churumbeles" termino con mi gozo en un pozo y las mermeladas sin enfrascar.

Y en contra de mis principios, es posible que para la segunda semana de agosto, tenga que salir a la desesperada a comprar botes y también será a lo misión imposible porque, como ya te he dicho antes, aquí son muy repipis y compran los tarros con tanta antelación que ya no queda ninguno en ningún lado y cuando pregunto de tienda en tienda me miran como si fuera una desestructurada de la enfrascación demostrando no tener piedad ninguna por mis ciruelas que fallecerán irremisiblemente si unos tarros no salen en su defensa. Y cada año juro y perjuro que voy a pedir recibos para reclamar el retorno de los cascos pero lo cierto es que cuando regalo mis mermeladas lo hago tan alegremente que nunca me acuerdo de fruncir el ceño y amenazar con los horrores del infierno. Y de esta guisa es como yo y mi mala cabeza cumplimos escrupulosamente con el drama anual "no sin mi tarro".
El siguiente acto de la operación mermelada, habita en el hecho de que las bayas no esperan y hay que bailar al son de su música. No se trata de decir: "uy, me apetece hacer mermelada, bajo al super y me marco media docena de botecitos". no, no. Hay que esperar a que a ellas les apetezca madurar y para cuando están, ya puedes correr que sino los pájaros se las zampan en un visto y no visto. A esta maniobra, le sumas el factor tiempo que lo suyo por estas fechas es que nos visite tormenta diaria. Así que, vigila, recoge a la carrera sin mojarte mucho y cuando llegas a casa con el botín ya puedes ponerte manos a la obra sin mucha tardanza porque se echan a perder en un abrir y cerrar de ojos. Quiero hacer constar en acta, que a una no siempre le acompaña ni el ánimo ni las ganas ni el tiempo, y que como casi todo en la vida, meterse uno en frega'os sin entusiasmo es como que da fatiga. A veces hay que ponerse en plan multitarea porque se nos junta el hambre con las ganas de comer, bueno, y hasta cosas peores pero esa seguramente, termine siendo otra historia.

Así que nadie será capaz de reprocharme este brutal pastel fruto del puro capricho, que estaba servido en bandeja puesto que hoy llueve y la brisa que entra es tan fresca y suave que no podía -ni quería- dejar pasar la oportunidad de hornear. Aproveché para estrenar la compota que hice ayer, de grosellas negras y frambuesa. La diferencia entre compota y mermelada es que la compota lleva algo menos de azúcar y es una cocción rápida. Se espuma la  fruta (por cada kilo de bayas, 1/2 de azúcar y una cucharadita de gelatina en polvo) unos diez minutos desde que comienza a hervir. Se retira del fuego y se le deja reposar otros diez minutos antes de envasar. Es una compota ideal para repostería porque mantiene las bayas muy bien definidas tanto en textura como en sabor.


Ingredientes:
  • 125gr. mantequilla a temperatura ambiente
  • 120gr. azúcar
  • 3 yemas y 1 huevo entero
  • ralladura de limón
  • 250gr. de harina (o 150gr. harina y 100gr. de maicena)
  • Polvos de hornear
  •  3 claras
  • una pizca de 
  • 120gr. de azúcar glas
  • azucar avainillana o esencia de vainilla
  • 1 cda. de maicena
  • Compota de frutos rojos a tu gusto

Preparación: 
  1. Precalienta el horno a 180ºC.
  2. Haz una crema suave con la mantequilla, la ralladura, el azúcar, las yemas y el huevo. Añade las harinas y el polvo de hornear.
  3. Trasfiere la masa a un molde forrado con papel y hornea unos 30 minutos.
  4. Mientras, mota las claras a punto de nieve y añade el azúcar glas, la vainilla y la maicena. Lo bates con las varillas eléctricas o el procesador varios minutos hasta que veas que está completamente hecho el merengue (una crema muy espesa). 
  5. Cubre el bizcocho con la mitad de la compota y la otra mitad lo ligas con el merengue (muy poco). Cubres el bizcocho y lo vuelves a meter al horno unos 10 minutos y solo con el grill o la parte superior encendida (a la misma temperatura 180ºC y sin despegar el ojo del horno que se quema con facilidad). Dejar enfriar completamente

Polpettone de atún y patata



esperanza
Der. de esperar.
1. f. Estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea.
2. f. Mat. Valor medio de una variable aleatoria o de una distribución de probabilidad.
3. f. Rel. En el cristianismo, virtud teologal por la que se espera que Dios otorgue los bienes que ha prometido.

esperanza de vida
1. f. Tiempo medio de vida de un individuo o de una población biológica determinada.
alimentarse alguien de esperanzas
1. loc. verb. Esperar, con poco fundamento, que se conseguirá lo deseado o pretendido.
dar esperanza, o esperanzas, a alguien
1. locs. verbs. Darle a entender que puede lograr lo que solicita o desea.
qué esperanzas
1. loc. interj. Cuba, Méx. y Ven. U. para indicar la improbabilidad de que se logre o suceda algo.
“Si no fuera por la esperanza, el corazón se rompería.”
Thomas Fuller
“Si pierdes la esperanza, de alguna manera pierdes la vitalidad que sigue moviéndote, pierdes ese valor de ser, esa cualidad que te ayuda a seguir adelante a pesar de todo. Y así hoy todavía tengo un sueño. ”
Martin Luther King Jr.
“Probablemente sea mi trabajo decirte que la vida no es justa, pero creo que ya lo sabes. Así que en su lugar, te diré que la esperanza es preciosa, y tienes razón en no darte por vencido.
”CJ Redwine
Max Aub, hijo de madre judía, se veía como uno de esos pobres desesperados del San Juan, pero no en virtud de su herencia genética; él deseaba que esta obra fuera entendida como el drama de cualquier ser humano expulsado por la razón que fuera de su tierra. Así lo explicó su amigo, el escritor también exiliado en México Díez-Canedo: “Es la tragedia de todos, en que cada cual, sea cual fuere su religión y su raza, puede reconocerse en nuestros días. San Juan es la imagen de nuestro mundo a la deriva, condenado sin apelación y abatido sin esperanza”. Pero esta operación de acogida de un puerto tan paradigmático como el de Valencia, por haber partido de sus aguas tantos exiliados republicanos, se llama así, Esperanza.
Elvira Lindo

Hoy 20 de junio, es el día mundial de las personas refugiadas y desplazadas. 1 de cada 110 personas en el mundo, vive desplazada y más de la mitad son menores de edad.


Ingredientes: (Receta adaptada de ésta otra)

  • 600-700gr. de patatas cocidas
  • 2 latas de atún
  • aceite de oliva si el atún es al natural
  • queso parmesano a tu gusto
  • sal y pimienta
  • zumo de limón a tu gusto
  • aceite de olica
  • una punta de ajo machacado (solo para aromatizar)
  • Perejil, sal y pimienta


Preparación:
  1. Machaca las patatas cocidas y peladas junto el atún y el queso. Salpimienta y añade algo de aceite de oliva (directamente de la conserva o a parte si el atún es al natural). 
  2. Coloca la masa en un molde de plumcake, tapa con film de plástico y deja que repose un par de horas.
  3. Para la salsa, mezcla todos los ingredientes (zumo, aceite, el ajo machacado, sal y pimienta) y bate hasta que espese ligeramente. Deja que repose una 1/2 hora y cuela la salsa para retirar los trocitos de ajo. Sirve con un poquito de salsa por encima y perejil picado. Cada comensal puede ponerse salsa a su gusto.

Tarta de grosella ligera sin harina ni mantequilla

A pesar de lo charlatana que soy, hay experiencias donde las palabras se me quedan dentro. Buenas y malas, porque no es un proceso selectivo, solo que las buenas las guardo como un tesoro cómplice que no deseo compartir con nadie salvo con sus protagonistas, y las malas, en cambio, se me atragantan como con mordaza sin saber racionalizar mis emociones. Esto me pasó cuando vi a Patricia el mes pasado en esas dos semanas que bajé a Las Negras. Todos hemos sufrido por Gabriel y hemos empatizado con el dolor de su madre pero... eso... no sabría expresarlo, imagino que hay sentimientos que no se pueden tragar, que uno siente que no tiene derecho a adueñarse de ellos. 

Quise acercarme con pies de plomo, cuidándome muy mucho de no desbordar emociones y evitando el intrusismo al máximo porque solo delante de ella comprendes que hay dolores que no se pueden ni entender, ni metabolizar. Una persona pierde a seres queridos. A una madre se le arranca el cordón umbilical que une su alma con la de su hijo. Eso es una mutilación, no una pérdida. Y ante ese cuerpecito tan flaquito, esos ojos tan saturados, esa cabeza tan bien amueblada, intentando ordenarse con disciplina y metodología. Y ante eso, me di un autobofetón que resonó hasta en Saturno.
Porque sí. Porque yo sé de amor pero no de dolor. Sí, he tenido perdidas, disgustos, rachas malas, períodos como en el que había llegado a la casa de mamá, completamente agotada emocionalmente por mi propio proceso en casa. Daños colaterales de la vida que se superan con amores, cariños y voluntad. Porque yo disfruto como una enana junto a mi hijo mayor, que a estas alturas de la vida lo hago no solo como hijo sino también como amigo del alma. Qué bien nos lo pasamos junto a las dos C. Qué hermoso y cuántas risas. Y con el pequeñajo, otro con el corazón y la cabeza alicatada hasta el techo que a pesar de haber llegado a esa edad donde en público mejor que entre mamá y yo corra el aire me ha dicho que va a ser siempre como un oso Teddy para mí, que le puedo abrazar siempre que lo desee. De eso sé yo. De amor. De nada más. Así que siento pánico -del vital, a saco- ante esa mutilación tan horrenda que se escapa a mi comprensión porque no hay empatía ni sentimiento que lo iguale.

Y en medio de esto, sentí los efectos de la super nova que dejó Gabriel en el aire. Unas recetas atrás -ya no recuerdo cual- hablé sobre estas explosiones de los átomos muertos de nuestros cuerpos que explosionan como super novas dejando el aire cargado de energía y si esa energía se desprende de un ser especial todo lo que toque, se impregna y esto es lo que a mí se me antoja que es la inmortalidad, esa absorción física de átomo a átomo y cósmica dejando esos campos magnéticos de amor y vida. Eso es lo que yo experimenté. Llego a la parte donde cualquiera que me lea pensará que he perdido la chaveta. Pues sea. Porque yo lo he sentido y lo he presenciado. Toqué el hornillo que nos regaló el equipo A y me dio un latigazo tal que no tuve más remedio que gratinar dos tostas de tomate y queso y zampármelas en el acto. El llaverito con la llave de casa que me dejó A., otro ser no se si luminoso o ilumina'o que lo llena todo por donde está. Y D. y JC. incluso ese viajecito con M. hasta Almería que me supo tan hermoso. Sentí a la brujilla que sigue tan atada a su buganvilla y al algarrobo que me dio un par de capones cuando empecé a limpiar el jardín que estaba asalvaja'o. Intenté dar sentido lógico al pececito de colores que escapó de la pecera y no se supo más. Y los otros peces que mi madre tenía guardados en la casa y que encontré por casualidad. Madre mía, tantos años desde que ella falta y nunca habíamos abierto esa caja para mirar que tenía... 
Y es que, cuando estamos ante lo inexplicable, ante lo que nadie puede entender ni justificar, no nos queda otra que dejarnos llevar por la inercia del amor, por la marea de buena gente. Feliz cumpleaños Gabriel, sigue cuidando de mamá como solo tú sabes hacer.


Ingredientes:
  • 3 claras
  • 50gr. de galletas tipo maría
  • 170gr. de azúcar
  • 50gr. de avellanas molidas
  • 100gr. de almendras molidas
  • algo de vainilla
  • una pizca de polvos de hornear (opcional)

  • 200gr. de mermelada de grosellas 
  • 250gr. de nata para montar (yo uso con 50% menos de grasa)
  • 100gr. de queso mascarpone

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 180ºC.
  2. Monta las claras a punto de nieve.
  3. En un bol, mezcla las galletas molidas (si no tienes procesadora puedes molerlas en un mortero),  el azúcar, las avellanas, las almendras y la vainilla. Añade las claras montadas y haz una masa bien ligada.
  4. Unta el molde de mantequilla si hiciera falta (para esta masa prefiero usar un molde de silicona) extiende la masa y hornea unos 35-40 minutos hasta que esté dorada y cuajada la superficie. Deja que enfríe por completo.
  5. Mientras, monta la nata y mezcla con el mascarpone y algo más de la mitad de la mermelada. Reserva la crema en el frigo. 
  6. Para montar la tarta, extiende el resto de mermelada por encima de la base y cubre con la crema. Adorna y sirve con unas grosellas frescas que le da un toque fresco fantástico. (Me sobró bastante crema que serví en vasitos como una mousse)

Tartar de salmón y aguacate

Entrar en mi facebook significa encontrar dos aluviones de materia; una, comida. Llega a ser asqueroso y vomitivo. Por más que intento definir lo que quiero ver es imposible. Me muestra lo que le da la gana y en estos diez años de red social, me mete a embudo el Sr. Zuckerberg -montaña de azúcar traducido al cervantino- meriendas y merendolas quiera o no quiera. Modificar los hábitos de facebook para adaptarse a mis preferencias es aún hoy, pura ciencia ficción. La segunda, frases. De todo tipo; célebres, bonitas, estúpidas, flojas, llenas de encanto, inspiradoras, vomitivas -sumado a mi empacho imagina el mal cuerpo que se me queda- y hasta bulos claro, todas esas parrochadas atribuidas a famosos de cualquier sector que nunca dijeron para bien o para mal. 

Por otro lado, dejo en evidencia lo evidente que no es ni más ni menos que yo, la que critica, soy habitual de compartir recetas y frases. Si dejo aquí mi párrafo, vas a sacar un falso juicio sobre mi persona porque ya se sabe lo mal visto que está eso de tirar piedras sin estar libre de culpa. Superado este primer impulso, deja que me explique. A mí lo que me da fatiga es el exceso de, ese afán diario y repetitivo de compartir a saco y sin prudencia. Soy la primera que quiero que mi galaxia facebookariana se entere de que tengo nueva receta y por una razón muy sencilla, porque mi blog, que es muy chivato, me dice que tú muy posiblemente venías de darte una vuelta por allí y decidiste pasar a saludarme al ver la foto de este tartar. Así funcionan las cosas y sería vergonzoso por mi parte descalificar al resto del redil por pastar en la misma pradera. No, no es eso.
Me empacha ver demasiado, a todas horas, no solo de mis contactos sino también de fulanos y fulanas que ni conozco porque es curioso que pueda ocultar las publicaciones de mis contactos pero no de desconocidos por el simple hecho de compartir un grupo o que algún intruso maleducado se me cuele en mi cocina porque etiquetó a uno de mis contactos en sus publicaciones. Y también es penoso que periódicamente tenga que perder tanto tiempo en revisar mi configuración para ver si hay manera de cambiar, evitar u ocultar lo que no deseo ver sin tener que ocultarme yo misma. 

Por ejemplo, imagina que te dijeran que para salir a dar un paseo, no puedes pasear por donde te apetezca sino que para hacerlo, hay que ir a la plaza de tu ciudad y darle vueltas a los soportales porque al alcalde se le ha metido entre ceja y ceja que nos quiere ver a todos juntos para ver con quien hablamos o dejamos de hablar. Nos parecería una aberración, un recorte tan brutal de nuestras libertades que se liaría parda en menos de lo que canta el gallo. Pero en cambio, en redes sociales lo permitimos todo. ¿Por qué? ¿Por qué no puedo decidir si quiero ir por un callejón solitario hoy y mañana patearme la calle Mayor? ¿Y por qué cada vez que me quejo siempre sale quien dice, si no te gusta ya sabes, te vas? ¿y por qué?

De las frases ya no digo nada porque se me han calentado los cascos de puro sin querer y aunque no valga de nada quejarse -o protestar que también se me da bien- pues lo dejo dicho a ver si un día de estos a alguien le da por liberar la red de tanto "servicio" talibán que parece que llegaron para salvar al mundo y lo único que han hecho es cortarnos las ciber-alas.



Ingredientes para 2 personas con opción a repetir:
  • 75gr. de salmón ahumado
  • 1 aguacate
  • 1 chalota
  • 2 tomates grandes o el equivalente en pequeños
  • Salsa worcester
  • brotes de eneldo o hinojo fresco y picado (perejil en su defecto)

Para el aliño:
  • Un poco de aceite de oliva, mostaza, jarabe de ágave, sal, pimienta y vinagre de manzana

Preparación:
  1. Corta en fino el salmón, la chalota y los tomates. Marínalo con unas gotas de salsa worcester.
  2. Prepara el aliño poniendo en un bol todos los ingredientes y lo bates hasta que espese ligeramente. Añádelo al tartar.
  3. Corta en fino el aguacate y lo ligas al tartar al tiempo que añades las hierbas frescas. Rectifica de sal y limón a tu gusto si le hiciera falta. Deja reposar una media hora antes de servir para que se asienten los sabores.