Buchteln, bollitos austriacos de abuelas

venganza
De vengar y -anza.
1. f. Satisfacción que se toma del agravio o daño recibidos.
2. f. desus. Castigo, pena.

Acabo de leer este artículo sobre la venganza. Merece la pena reflexionar sobre lo dicho. Venganza y justicia; qué fino velo separa la una de otra. Qué difícil posicionarse dependiendo del grado de implicación, cercanía o empatía. Injusticia y castigo -acción y reacción- parece que siempre deben ir de la mano aunque con un poquito que hayas vivido, sabrás que abundan injusticias que sin infringir la ley, causan un daño brutal. ¿Legalidad o moralidad; cuándo hay que castigar? Por muy ciego y desdentado que sea un sistema judicial -cualesquiera sin entrar en detalle- siempre será insuficiente, parcial, erróneo o malinterpretado. Ayer mismo, oía a una juez reconocer que no es lo mismo llamar al estrado a una persona de poder frente a un señor de a pié... y menos que un juez llame a otro como si la profesión fuera salvoconducto de lo humano; de lo malo que todos los humanos en mayor o menor medida llevamos dentro.
Cada día en redes, puedo ver como ese sentimiento de injusticia insatisfecha se nutre con eslóganes a lo "haz que ruede, incendiemos las redes" y cuando lees el agravio te sorprende que cosas tan triviales e insignificantes provoquen tantos aspavientos. Y es que cuando nos tocan lo nuestro, la rabia nos pide venganza y si al resto de parroquianos ni les va ni les viene pues ea, voy a enriquecer artificialmente mi desgracia para tocar la fibra sensible del personal, queriendo o sin querer, o vete a saber. Es como la pareja que pelea por la custodia de los hijos, a ella le parece una injusticia y a la que pinta a su ex con rabo y tridente se lo termina creyendo, tanto que pone una denuncia por malos tratos, y luego dos, y finalmente trescientas. Y cuando un juez manda que su ex no pueda acercarse a ella cambia el discurso y comienza a denunciar que abusa de sus hijas. Ni peritos ni las propias hijas la secundan, y aún así continua su letanía de denuncias. Esto le ha pasado al señor que más denuncias acumula por malos tratos en Europa, que por cierto, es un español.  ¿De qué vale tanta sed de venganza o de castigo o lo que sea que se desee en esos casos? Pues de nada, salvo de haber destrozado la vida a su ex y a su familia, de haber contribuido a manchar los testimonios de las verdaderas víctimas porque muchos son aún los animales que se excusan en estas perturbadas para desacreditar y llamar mentirosas a las verdaderas víctimas de malos tratos. Y tanto, que todos sabemos de un partido que se está desviviendo por anular la ley de malos tratos argumentando que lo de las víctimas es puro teatro.

Y es que la venganza jamás cura la pena ni satisface. Es la justicia la que debe resolver aunque no se nos adapte como anillo al dedo; no es un sastre que nos mete sisa o nos pone pinzas a medida. Hay que aceptar y confiar porque es lo mejor que tenemos contra la barbarie.Y quien crea que el castigo mitiga el dolor, se equivoca. Es trabajo personal más allá de las circunstancias. La justicia emocional, es luchar por mantener y nutrirte de lo bueno que la vida te regaló aunque después te lo haya teñido de desgracia.

“Espero que cuando tengas frío o salgas mojado o te marches a dormir, no tengas reparo en pedirle a los ángeles que se nos fueron antes que te hagan un “paquetito” y te abracen como un bebé, como a ti te gustaba. Si lo haces, ya verás cómo me sientes e incluso puedes oler el cariño y la ternura que siempre me has producido. Seguro que sientes como, desde que naciste, no he dejado de enamorarme cada día más de ti y enorgullecerme sorprendida de cómo has ido creciendo. No hay madre en el mundo, “cuchifrito”, que sienta más orgullo que yo de haberte tenido y contribuir a tu grandeza”
(Patricia Ramírez)

#mareadebuenagente


Ingredientes (para 12 bollos):

  • 600gr. de harina
  • 1 sobre de levadura seca (para 1/2 kg. de harina)
  • 100gr. de azúcar
  • algo de sal
  • ralladura de limón
  • 250ml. de leche templada
  • 60gr. de mantequilla
  • 2 huevos
  • algo de mantequilla derretida para pincelar
  • mermelada de albaricoque para rellenar


Preparación:

  1. En un bol, pon todos los ingredientes secos: harina, azúcar levadura, ralladura y sal. En un vaso grande mezcla los líquidos: leche templado, huevos y mantequilla derretida. Mezcla ambos y amasa con ayuda de las varillas eléctricas y deja que la masa leve 2 horas.
  2. Pasa la masa a la encimera y divide en 12 porciones más o menos iguales. En una fuente de horno rectangular untada de mantequilla, vas colocando las bolitas.
  3. Deja que reposen de nuevo 30 minutos. Precalienta el horno a 170-180ºC.
  4. Derrite un poco de mantequilla y pincela los bollitos antes de hornear. Depende de cada horno y de cuanto absorba el calor la fuente, pero necesitarán alrededor de 1/2 hora.
  5. Cuando estén templados, casi fríos, con ayuda de una manga les inyectas la mermelada por abajo. Vuelve a poner en la fuente y espolvorea algo de azúcar glas.

Postre de moras y yogur

–Hace millones de años que las flores fabrican espinas. Hace millones de años que los corderos se comen las flores. ¿Y no es serio intentar comprender por qué las flores hacen tanto esfuerzo en fabricar sus espinas si éstas no van a servirles para defenderse? ¿Es que no es importante la guerra entre los corderos y las flores? ¿No es esto mucho más serio y mucho más importante que las sumas de un señor gordo y colorado?... Y… si yo conozco una flor única que sólo existe en mi planeta y sé que un corderito puede destruirla sin ni siquiera darse cuenta ¿es que esto no es importante?

Enrojeció aún más y prosiguió:

–Si alguien ama a una flor de la que sólo existe un ejemplar entre millones y millones de estrellas, es suficiente mirar al cielo para ser feliz pues puede decir satisfecho: "Mi flor está allí, en alguna parte…" ¡Pero si el cordero se la come, será tan doloroso como si de pronto todas las estrellas se apagaran! ¿Y… esto tampoco es importante?

No pudo decir más. Estalló en sollozos.

(Antoine de Saint-Exupéry, El Principito)
Porque hay boas que se comen elefantes y parecen sombreros; porque hay asteroides con tres volcanes; porque hay principitos que guardan rosas tras un biombo; y cuando les muerde la serpiente, nos piden que les dejemos marchar, que recordemos su sonrisa cada vez que miremos las estrellas...

#mareadebuenagente


Ingredientes (para 6 vasitos):

  • 300-400gr. de moras
  • entre 4 cdas. a 1/2 vaso de zumo de moras (miras mis notas)
  • 100gr. de azúcar
  • vainilla
  • 3 hojas de gelatina (o el equivalente en polvo)
  • 250ml. de nata montada
  • 150ml. de yogur natural (griego o sauerrham, Schmand...)


Notas:

  1. No es un postre de medidas sino de proporciones dependiendo del gusto. Con más fruta sabor más intenso y fresco y con menos más cremoso tipo mousse.
  2. También tu decides la consistencia. Si disuelves la gelatina en 4 cdas. de zumo la crema es más espesa y con más líquido (no más de medio vaso) más ligera. Yo he usado 400gr. de fruta y medio vaso de zumo ya que en casa les empalagan los postres con mucha nata.

Preparación:
  1. Tritura la fruta con el azúcar y la vainilla.
  2. Disuelve la gelatina en polvo en el zumo (lee las notas). Si son láminas, pon previamente las hojas en remojo con agua fría. Añádelo a la masa de fruta y deja que repose una hora en el frigo.
  3. Mezcla la fruta con la nata montada y el yogur. Ayúdate de unas varillas y lo ligas con movimientos ligeros. Reparte en los vasos (yo usé 6) y deja enfríar de nuevo un par de horas antes de servir.

Pan naan y el gran carnaval

Hay un peliculón que resultó ser un fracaso de taquilla porque a la gente no le gustó nada de nada en qué lugar dejaba al vecindario y mucho menos a la prensa, que como es lógico, se pasó a Willy Wilder por la picota de puro despecho. Se trata de El gran carnaval, un film basado en un hecho ocurrido en Kentucky, allá por 1925, cuando murió un hombre atrapado en el interior de una cueva. Kirk Douglas es un periodista en horas bajas que de pura casualidad ve un filón en un accidente minero. Un indio está atrapado en el fondo de una mina y el tipo, por despecho, venganza, deseo de la gloria perdida... por lo que sea, monta un circo alrededor de la desgracia de este hombre. De forma deliberada, se confabula con el alcalde y el sheriff de la localidad para ralentizar  el salvamento y así sacar mayor partido y espectacularidad a la tragedia. 

Ésto nos suena, ¿verdad?. Siempre lo hemos llamado prensa sensacionalista o amarilla pero con el auge de los medios de comunicación y su eterna competencia por las audiencias, los espectáculos morbosos y de bajo calado moral hacia las víctimas se han multiplicado por mil. Me he encontrado en twitter un hilo muy interesante de un periodista que es quien me ha traído al recuerdo la película de Willy Wilder (lo pego completo más abajo) y hace una reflexión muy inteligente de lo que estamos viviendo.

La semana que viene, nuestra Pato va a pasar por un nuevo trago, o por el mismo pero rebozado aún más por el dolor que no ha cesado en todo este tiempo sumado al agotamiento físico y mental. Porque se dice que el tiempo lo cura todo. Todo no. Hay heridas que siempre sangran. Y no solo se enfrenta al juicio legal sino también al paralelo que los medios van a montar. Se han estado haciendo llamamientos para que la prensa respete tanto a los padres como a la actuación judicial. Ésta es una lucha que viene de lejos y que siempre se ha perdido. Porque de lo público todos nos creemos en el derecho de opinar o juzgar sin comprender que hay cosas en la vida que las aireó la desgracia, jamás esos padres, amiguitos o familiares. 

Ella va a estar arropada y protegida por el cariño de su círculo. Algo muy necesario pero no suficiente. Porque de la empatía al morbo hay un paso que el público no es consciente ni maneja bien pero que cierta prensa, ya se encargará de echar leña al fuego y explotar el filón. 




Ingredientes:

  • 375gr. de harina
  • 1 sobre de levadura de pan seca
  • 1 cdta. de sal
  • 1 cdta. de azúcar
  • 1/2 vaso  (de los de agua) de yogur
  • 1/2 vaso (de los de agua) de agua templada
  • 1 cda. de aceite
  • mantequilla derretida para pincelar
  • algo de perejil o cilantro picado

Preparación:
  1. Pon los ingredientes secos en un bol los mezclas. Añade los líquidos y haz la masa con ayuda de unas varillas eléctricas. La masa es mejor que quede algo pegajosa. Deja que leve una hora.
  2. Haz pequeñas bolitas del tamaño que desees (piensa que tienen que caber en tu sartén), las extiendes con ayuda del rodillo y las asas a fuego medio. Yo prefiero tapar la satén  para que cojan más calor y se inflen bien. Las asas por ambos lados.
  3. Pincelas con un poco de mantequilla derretida y sirves con un poco de perejil picado por encima.

Zucchini-lemon bread

hipocresía
Del gr. ὑποκρισία hypokrisía.
1. f. Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.

Definición escueta para tan larga y afamada acción, y es que este fingimiento tiene más tentáculos que un pulpo; se esconde en verdades a medias, en moralinas, en el engaño, en la mentira pura y dura. Es el emblema de los cínicos y los arrogantes, la alimentan los soberbios y pretencioso y, como hace el pulpo, tiñe de oscuridad a su paso para que nadie quede limpio y salir así de rositas. Si bien es cierto que se huele a kilómetros de distancia, es casi imposible desenmascararla porque cuando pillas a un hipócrita, salen cientos a su paso y todo se tiñe y se ensucia y se tambalea.   
“En tiempos de hipocresía, cualquier sinceridad parece cinismo.”
(William Somerset Maugham)

“Esta sociedad valora más mi libertad que su hipocresía.”
(La mala educación)

“- Lo más triste de todo es que dentro de 50 años empezarás a pensar por ti mismo, y te darás cuenta de que solo hay dos verdades en la vida: uno, que los pedantes sobran, y dos, que has tirado 100000 pavos en una puta educación que te habría costado un par de dólares por los retrasos en la biblioteca pública.
- Sí, pero yo tendré un título, y tú servirás patatas fritas a mis hijos cuando paremos a comer algo antes de ir a esquiar.
- Es posible, pero yo seré una persona de verdad.”
(El indomable Will Hunting)

Este bizcocho de hoy ¿huele a hipocresía? porque desde luego es la mejor manera que tengo de que Lucas coma calabacín tan ricamente y tal y como dice la RAE, es un bizcocho que finge lo que no es. ¿O es el calabacín el que finge? o ¿soy yo, la mano que enciende el horno? Él, en su inocencia -supongo- me propuso que para su cumple hiciera la tarta con bizcocho de calabacín y así todos sus amigos iban a alucinar de lo rico que resulta el comer calabacín en dulce. 


Ingredientes:

  • 350gr. de harina
  • polvos de hornear
  • 150gr. de azúcar
  • 3 huevos grandes
  • ralladura de 2 limones
  • el zumo de 1 y 1/2 limón
  • vainilla
  • 80ml. de aceite suave
  • un chupito de ron
  • 300gr. de calabacín triturado


Para glasear: 3 cdas. de azúcar glas, zumo de 1/2 limón y 1 cda. de queso crema


Preparación:

  1. Precalienta el horno a 180ºC
  2. En un bol, mezcla los ingredientes secos: harina, los polvos de hornear, azúcar, vainilla y la ralladura. Mezcla bien, añade el resto de los ingredientes y bate todo junto (ayúdate con la batidora eléctrica)
  3. Forra un molde grande de plumcake con papel o engrasa con mantequilla. Vierte la masa y hornea hasta que la superficie tenga un bonito color dorado y veas que en el centro el bizcocho está firme.

Kofta de garbanzo y calabacín con curry

Hay un reto corriendo por internet desde hace algunos meses que consiste en escribir una historia triste en tres palabras. Éstas son algunas de las que leo en twitter:

El cine murió
Amazonas en llamas
Lo recordaba diferente
Solo queda Cruzcampo
No me ama
No dijo adiós
Cerveza sin alcohol
Contigo no, bicho
Te quiero pero...
Permiso para salvar
Persiguiendo mis sueños
Ya le llamaremos
Fin de mes
No quedan croquetas

Así es, no quedan croquetas pero con la masa que me sobró de estas zucchini-garbanzo burger hice unas pelotitas y las cociné con curry y leche de coco pasando por auténticas kofta. Éstas son las recetas que me encantan; de un solo plumazo dos delicias completamente diferentes.


Ingredientes:

  • Resto de masa de las Zucchini-garbanzo burger
  • algo de harina
  • aceite para freir
  • 1-2 chalotas
  • 1 diente de ajo
  • 1 lata de leche de coco
  • 1cda. de pasta de curry
  • curry en polvo
  • 3-4 cdas. de salsa de tomate
  • limón
  • Perejil o cilantro


Preparación:

  1. Haz bolitas con el resto de la masa de calabacín y garbanzo, las rebozas en harina y las fríes con un poco de aceite. Reserva.
  2. En la misma sartén, sofríe las chalotas y el ajo, añade el curry en pasta y en polvo, el tomate y la leche de coco. Deja qu cueza unos minutos.
  3. Tritura la salsa y en la misma sartén mezclas las pelotas con la salsa. Deja que cueza a fuego lento 5 minutos. Termina el plato con unas gotas de limón y un poco de perejil o cilantro. Puedes servir acompañado de arroz.

Bizcocho de nata integral con albaricoques (Marillen-Dinkelkuchen)

Tengo de aquí al fin de semana para descomprimirme de todo lo que le pasa al mundo. Tengo una quemazón brutal y una vez más, siento que debo coger distancia y soltar algo de rienda a todo lo que pasa. Me voy a Italia en unos días y créeme si te digo que tuve un cargo de conciencia brutal cuando reservamos el hotel. Con la que está cayendo en el Mediterráneo y nosotros nos vamos a lucir panza al sol, a untarnos kilos de crema solar y a comer toda la pasta que nuestros intestinos aguanten. Supongo que ésto me convierte en una ridícula burguesa de doble moral que adoctrina el resto del año desde su sofá pero para cuando llegan las deseadas vacaciones, todo ese empeño se disipa como quien abre y cierra un paréntesis, corre un tupido velo o simplemente echa montoncitos de arena sobre aquello moralmente incómodo. Sí. Puede ser, pero no quiero verlo así.
Lejos de justificar mis caprichos o excesos con un "disfruta que te lo mereces" por razones obvias, porque los pobres también merecen, y la gente que no tiene oportunidades también, así como los que deben renunciar por fuerza mayor... decía, lejos de justificarme, sigo sintiendo que no deseo sentirme culpable por lo que tengo. Muy al contrario, soy muy consciente de mis privilegios y mi respeto más básico hacia el ser humano me dice que no pierda el tiempo en angustiarme por lo que tengo sino en seguir pidiendo a la vida que de a los demás tanto como yo poseo. Ni más ni menos porque aunque no calzo una vida de lujos ni me puedo permitir gastar sin haber ahorrado antes quitándomelo de otro lado, dispongo de todos los ingredientes para ser feliz, vivir segura y sobre todo protegida. 

Y ésto es lo que pido a los gobiernos y a las administraciones; que luchen contra la pobreza, contra la desigualdad, que sean estandarte moral sobre derechos humanos y que sepan estar a la altura. Y sobre todo, que algunos gilipuertas no se crean con el derecho moral de hacerme sentir culpable por tomarme unas vacaciones. 


Ingredientes:
  • 4 huevos
  • 140gr. de azúcar
  • 250ml. de nata
  • vainilla
  • ralladura de limón
  • 200gr. de harina integral de espelta
  • 150gr. de harina de espelta
  • polvos de hornear
  • 300-350gr. de albaricoques
  • azúcar glas para espolvorear

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 180ºC.
  2. En un bol mezcla, por un lado, los ingredientes secos: las harinas, el azúcar, los polvos de hornear, la ralladura y la vainilla. Mezcla ligeramente los huevos con la nata y mezclas todos los ingredientes juntos.
  3. Corta y deshuesa los albaricoques. Coloca la masa en un molde o bien engrasado o forrado con papel y dispón de los trozos de fruta por toda la superficie.
  4. Hornea hasta que veas que el centro del bizcocho se sostiene o si pinchas con un palillo que salga limpio de masa sin cuajar. Deja enfría y espolvorea con azúcar glas.

Zucchini-garbanzo burger

eufemismo
Del lat. euphemismus, y este del gr. εὐφημισμός euphēmismós.
1. m. Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante.

Bueno, llegó el momento de afirmar que, eso de "no hay palabras mal dichas sino mal interpretadas", es mentira. O casi. La RAE argumenta algunas definiciones advirtiendo al lector sobre vocablos malsonantes y por muy bien escritas que resulten, es evidente que del mal dicho al mal sonante hay un paso escaso. Tan corto que para, por ejemplo, evitar ciertas palabrotas muy usadas por los parroquianos sin quedar como garrulos potenciales, tenemos una amplia oferta de eufemismos que vienen a decir lo mismo sin pronunciarse a las claras; que te den, a tomar por el pompis, jolines, mecachis, giligaitas... y un innumerable de ingenios lingüísticos creados, adaptados y evolucionados para decir sin todas sus letras improperios, injurias, agravios, desplantes, ofensas o simplemente por hacer la gracia usando el insulto como carta de presentación. Así somos y ya no hay quien nos cambie.
Pero la pedantería también se hace - se hacía- su sitio en estos tinglados. Y es que he leído en este artículo que en algunas ediciones del diccionario académico del siglo XVIII se recomendaba sustituir la conjunción o por u delante de una palabra con d- inicial.  ¿Y por qué? Pues para no malentender al parlante y entender que el aludido estuviera jode que jode con la jodienda. Entiéndase con algún ejemplo: "Hablar, lo que se dice hablar, u de política u de fútbol pero de refinamientos u de amor, ni de Blas" dicho así, sería en fino y en lenguaje camionero la cosa podría sonar: "¿Hablar? pos habla, jodé de política, jodé de fútbol pero de cursiladas y mariconadas ni de coña".

Y con ésto, ¿qué quiero decir? Pues nada. Hablar por hablar pero dejando claro que los eufemismos, después de las palabrotas, son sin lugar a dudas las palabras más usadas por los españoles pese a que más de tres cuartas partes de la población, no tienen ni zorra idea de lo que significa el eufeminismo de los cojones. Con perdón.


Ingredientes:
  • 250gr. de calabacín rallado con piel y sin semillas
  • 300gr. de garbanzos cocidos y triturados
  • 1-2 diente de ajo
  • 1 huevo
  • 2 cdtas. de harina de garbanzo
  • limón y cebollino al gusto
  • especias para pinchos (rojos o morunos. Yo he usado las de Antonio Catalán)
  • pan rallado, el que te admita (4-5 cdas.)
  • Algo de aceite de oliva para freír

Preparación:

  1. Mezcla todos los ingredientes juntos y vas añadiendo tanto pan rallado como necesites hasta que la masa se deje manejar. Deja que repose unos minutos en la nevera antes de formar las hamburguesas.
  2. Pon una sartén a calentar a fuego medio-bajo con un poquito de aceite de oliva. Forma bolas con la masa, las aplastas y las pasas por un poco de pan rallado. Fríe por ambos lados hasta que estén doradas. Servir en pan de hamburguesas acompañadas como más te gusten.

Panzanella o ensalada de tomate y pan

Erase una vez una huerta, ni grande ni chica, ni flamboyante ni esmirriá. De puro normal no merecería ni estas palabras a no ser por el detalle que la susodicha es mía. No todos los años funciona bien. A veces unas cosas tiran y otras no. Otras -las más- el gato del vecino nos descuajaringa el tinglado y este año las víctimas han sido las cebollas que no me preguntes el porqué pero al muy canalla le ha dado por tumbarse al sol encima de las pobres.

Tan así suelen ir las cosas, que este año no tenía ganas de nada. O de casi nada. La primavera llegó tarde y en pleno mes de mayo hubo un par de heladas que dejaron los plantones esqueléticos. Dejé uno de los bancales sin plantar de pura desgana. 
Todo apuntaba que el desastre iba a ser total. Junio llegó lluvioso y nos trajo una colonia de babosas que se zamparon los colirábanos y hasta una mata de pimientos. Los pepinos parecía que no tiraban y salvo las calabazas que se adelantaron una barbaridad, parecía que este año nos iba a tocar comernos los mocos.

Pero llegó el calor y ya no se marchó. La recompensa ha sido una cosecha de tomates maravillosa, de pepinos carnosos a rabiar, de moras, grosellas y albaricoques para dar y tomar. Dicen que a partir del domingo se acabó el verano de los treinta grados, que las cosas volverán a su normalidad y por ende, las noches comenzarán a ser frescas. A mí con que me de tiempo a madurar los tomates y que recojamos las ciruelas antes de irnos de vacaciones, el resto me da un poco igual. Que nos quiten lo baila'o.

Esta ensalada la tenía pendiente de hacer. Günter la vio y se enamoró. Por motivos que aún no alcanzo a saber, estaba dejando pasar la oportunidad que hacerla con las joyas de mi huerta y tuve que vérsela a Macu para desearla a morir. Ya sabes como somos los blogueros; de culo veo, culo quiero. Te dejo enlace a la receta que enamoró al Gü y la de Macu para que veáis que resultona es la tipa.


Ingredientes:

  • Unos tomates para ensalada
  • Unas rebanadas de pan cateo y de la víspera
  • 1 cebolla
  • queso mozzarella
  • 1 diente de ajo
  • Aceite de oliva
  • Vinagre de vino (de Jerez)
  • Albahaca, sal y pimienta
  • Unas aceitunas por encima


Preparación:

  1. Tuesta ligeramente el pan para que le de algo de consistencia pero no en exceso que la gracia está en que el pan chupe el caldito. Córtalo en trocitos.
  2. Trocea el tomate, la cebolla y la mozzarella y lo presentas en la ensaladera junto con el pan y la albahaca picada.
  3. Prepara el aliño con el aceite, vinagre, el ajo machacado, sal y pimienta. Adereza y sirve con unas aceitunas por encima.

Muffins o cake con plátano, avena y nutella. El antídoto contra el fracaso

fracasar
Cf. it. fracassare.
1. intr. Dicho de una pretensión o de un proyecto: frustrarse (‖ malograrse).
2. intr. Dicho de una persona: Tener resultado adverso en un negocio.
3. intr. Dicho especialmente de una embarcación cuando ha tropezado con un escollo: Romperse, hacerse pedazos y desmenuzarse.
4. tr. desus. destrozar (‖ despedazar).

Fracaso. Posiblemente el proceso más oscuro y reprobable del ser humano. Fracasar es no ser nada o algo peor. Es vergonzoso, de flojos, de perdedores, de Don Nadies. Nuestra crianza se cierne con uñas y dientes en apartar nuestros pasos de tan temible circunstancia. Es como esa necesidad brutal de afirmar ante un recién nacido que es listo, precoz y mira como ya lo entiende todo; que qué gordico que está, qué grande, qué hermoso. Como si esa vida no fuera nada sin los abalorios, como si no fuera suficiente milagro que su madre lo alumbrase en buena hora. Ese tufillo que nos acompañará el resto de nuestra vida si no destacamos por encima de los demás, si no superamos la media aunque la definición de "media" nunca quede del todo clara y a veces sientes que es como escalar el Everest y en otras se te antoja como un repecho de tantos que gasta el camino. Y aún así, sin criterios claros en los que medirse uno los humos, se nos tensan las entrañas con tan solo olfatear al susodicho. ¿Es tan terrible, en serio?

Hace unos años, en el Festival de Cine de Slamdance, el cantante Neil Young sostuvo una charla con su amigo Jonathan Demme (el director de El silencio de los corderos y Philadelphia) donde dejó caer un breve pero insuperable discurso sobre el fracaso. Hurgó en la necesidad de afrontar los retos sin miedo, siendo auténticos por encima de todo y capaces de aceptar el fracaso en su forma más amplia y extensa, más allá del arquetipo a modo de castigo por la falta de éxito, entendiendo por tal lo que ya sabemos todos: dinero, poder, popularidad, estatus y poco más. 

Pero Neil Young nunca ha sido una persona normal. Se le condenó al fracaso cuando su discográfica se deshizo de él porque sacrificó su papel de cantante de éxito por el de padre compositor, dedicando al menos un par albums a una especie de música experimental terapéutica escrita para su hijo, que nació con parálisis cerebral. Se ha expresado y ha vivido a su manera, tal y como le pedía el cuerpo y no la fama.  Un hombre dispuesto a darlo todo y como dijo en una entrevista "Es mejor quemarse, que apagarse lentamente".
Aseguráos de darle siempre la bienvenida al fracaso. Decid siempre: Fracaso, encantado de tenerte, ven. Porque así no tendréis ningún temor. Y si no tenéis miedo y creéis en vosotros mismos y os escucháis a vosotros mismos, sois los números uno. Todo lo demás está detrás de vosotros, vuestro nombre está por encima. Es vuestra vida, vuestra película. A la mierda con todo lo demás.
Neil Young.
Tengo un niño de 12 años que no sabe equivocarse, lo que significa que no soporta la idea del fracaso. La consecuencia es que vive constantemente estresado y no saborea los éxitos ya que para él un logro significa "me libré por ésta vez". Intentamos hacerle ver que nadie se libra de los errores, que en sí no significan nada ya que son parte del camino. Que lo importante es afrontarlos y repararlos lo mejor que se pueda. Con honestidad. Su tutora nos dijo que una de las cosas que más valora de nuestro hijo es que no huye de sus responsabilidades, que cuando se presenta con alguna tarea sin hacer no recurre al "es que..." y opta por la dolorosa verdad del adolescente: "se me olvidó, lo siento".
Ilustrar esta definición con una receta no ha sido fácil pero como siempre el destino nos lo pone que ni pintado. Olvidé sacar algunas fotos en el paso a paso, un error que no convierte en fracaso esta delicia de cake o de muffins; o de los dos, porque no hay mejor antídoto contra la adversidad que golosinear en el formato que más te guste puesto que el envase jamás afecta al éxito de la empresa. 


Ingredientes:
(para 6 muffins y un molde de plumcake)

  • 240gr. de harina (usé espelta)
  • 1cdta. (o sobre)  de polvos de hornear
  • 100gr. de azúcar moreno
  • una pizca de sal
  • vainilla
  • 2 plátanos (banana común)
  • 2 huevos
  • 60ml. de aceite suave
  • 125ml de buttermilch (o yogur y agua a partes iguales)
  • 85gr. de avena
  • Nutella al gusto (he usado 4 cdas. colmadas)


Preparación:

  1. Precalienta el horno a 180ºC.
  2. Pon todos los ingredientes (menos la nutella y los copos de avena) en un bol y haces una crema con ayuda de la batidora eléctrica. Añade la avena y bates otro poco dependiendo de cuanto quieras ligar los copos.
  3. Calienta brevemente la nutella para que esté algo más líquida. Añade la mitad a la masa y la mezclas una chispa intentando que quede definida.
  4. Rellena los moldes (de muffin primero y luego del plumcake) a los que antes habrás cubierto con papel de hornear (los muffins con capsulas de papel estándar). Reparte el resto de la nutella poniendo un poquito sobre cada molde y con un palillo largo o pajita, lo revuelves un poco. Lo mismo haces en el molde de plumcake.
  5. Hornea hasta que estén doraditos por encima. Los muffins se hacen antes. Los sacas y dejas unos 10 minutos más el molde de plumcake a 150ºC. Cuando veas que el centro está firme, estará listo. Ante la duda, lo puedes dejar un poco más. A 150º normalmente no hay mucho peligro de que se tueste.

Pastelitos de grosella

Scott Warren ha sido juzgado en Estados Unidos por suministrar agua, comida y ropa en el desierto de Sonora a los migrantes que intentan cruzar la frontera. Se enfrentaba a una condena de hasta 20 años de prisión pero ocho de los miembros del jurado le han considerado inocente frente a los otros cuatro que le hacían culpable. Juicio nulo. Ocho miembros de ese jurado no han visto delito en su conducta. El sentido común y el sentimiento humano nos dice que Scott, al fin y al cabo, ayudaba a salvar vidas.  Mientras se juzgaba el caso Warren,  el periódico mexicano La Jornada publicaba una foto durísma de los cuerpos sin vida de Óscar Alberto Martínez Ramírez y su hija Valeria de apenas dos añitos, ahogados en el Río Grande. El papá, para evitar que la corriente le arrancara de los brazos a la nena, la atrapó dentro de su propia camiseta y así es como encontraron sus cuerpos flotando en una orilla; abrazados y anudados por un t-shirt negro.

Carola Rackete, capitana del Sea-Watch 3, ha sido detenida en Italia por atracar en el puerto de Lampedusa sin autorización con 40 migrantes a bordo rescatados de una muerte segura en el Mediterráneo. Antes presos que cómplices. Éste es el lema que corre como la espuma por nuestras costas. El open Arms, también se ha declarado en rebeldía. De la cárcel se sale, del fondo del mar no; con estas palabras han desafiado al gobierno italiano y se han lanzado al mar en busca de náufragos. 
Desobediencia civil como única manera de salvar vidas. "Somos la resistencia y vamos a resistir como se pueda", dijo Oscar Camps mientras embarcaba en el Open Arms para proteger a su capitán en caso de correr la misma suerte que Carola Rackete y asumir él mismo -como dueño del barco- toda la responsabilidad de lo que saben que inevitablemente va a pasar. De hecho, nada más echarse a la mar, ya informaban a través de twitter del primer rescate. 40 personas que trataban de llegar a las costas italianas. Había varias mujeres, una de ellas embarazada, y al menos cuatro nenes, uno de ellos tan solo un bebé. He oído de otro barco que lleva días pidiendo atracar en cualquier puerto que se lo permita con un centenar de personas abordo. Esto es lo que hay y lo que habrá.

Así que sí, creo en los héroes. Y en los ángeles. Y hasta en los guardianes de la galaxia que a falta de agujeros negros interespaciales, se lanzan al mar a pescar vidas antes que el Mare Nostrum se las trague. Yo poco puedo hacer, de héroe tengo poco, pero sé que no quiero mirar para otro lado. Porque yo tampoco quiero ser cómplice.  Si piensas como yo, te animo a firmar peticiones y llamamientos, a seguir los pasos de estos héroes y a difundir cada vez que nos lo pidan. Porque con poca cosa, podemos ayudarles a cambiar el mundo.
@UNmigration
@openarms_found
@campsoscar
@desalambre
@MSF_Espana
@phumano
@lamarea_com
@Ethic

PD: hoy se decide en Estados Unidos si se va a repetir el juicio contra Warren o si archivan la causa.



Ingredientes:

  • 2 y 1/2 tazas (cup americana) de harina
  • 1 cdta. de  polvos de hornear
  • 2 cdas. de azúcar
  • una pizca de sal
  • 130gr. de mantequilla muy fría
  • 2 huevos medianos
  • 4 cdas. de buttermilch (o 2 de yogur y 2 de agua fría)
  • 150-200gr. de grosellas mezcladas con 2 cdas. de azúcar
  • algo de azúcar y buttermilch para pincelar
  • glaseado: 3 cdas. de azúcar glas disuelta en unas gotas de limón hasta tener una masa semi-espesa.

Preparación:
  1. Pon todos los ingredientes secos en un bol y lígalos haciendo una especie de migas. Añades los huevos y la mezcla de yogur y agua (o buttermilch) y amasas. Deja que repose media hora en el frigo.
  2. Precalienta el horno a 180ºC.
  3. Extiende la masa sobre la encimera en forma rectangular. Coloca la mitad de las grosellas y pliega la masa sobre ellas. Repite la operación. Tendrás un rulo en forma de strudel. Corta las porciones en triángulo y los dispones sobre una placa de horno forrada con papel de hornear.
  4. Pincela cada bollito, espolvorea con algo de azúcar y hornea hasta que tengan un bonito color dorado. Una vez templados, riegas cada porción con un poco de glaseado.

Tarta alemana de albaricoques

Érase una vez el telescopio. Este aparato, diseñado con mucho ojo por Hans Lipperhey, nos abrió el camino hacia las estrellas. Es verdad que había muchas donde mirar y si mi madre hubiera tenido voz entre los astrónomos les hubiera dicho su frase favorita: "tranquilos que hay para todos". Pero a Galileo, David y Johannes Fabricius, Christoph Scheiner y Thomas Harriot les dio por mirar a todos a la misma estrella; ¡O Sole mio! tuyo no, mío, de eso nada que es nuestro... exacto, se lió parda. Todos ellos observaron manchas en el Sol y todos menos Harriot se pelearon a costa de su descubrimiento a lo "yo lo vi primero, no que yo lo escribí antes pero nosotros ya nos lo imaginábamos desde hacía mucho". Como digo, todos menos Harriot que pasó ampliamente de perder el tiempo en disputas y documentó sin decir esta boca es mía. Hoy en día, como está de moda defender pleitos pobres, hay quien lucha porque se le reconozca el descubrimiento pero -dicho sea todo y que nadie me malinterprete- dime tú, qué más da quién lo vio primero si eso no nos saca de pobres a ninguno. Lo importante de la tajada era interpretar lo que esas manchas significaban y cómo nos afectan a los terrícolas. Y en este asuntillo peliagudo, fue Galileo Galilei quien brillo con más fuerza.

Pero ¿Qué son? ni más ni menos que zonas de bajas temperaturas -para lo que es el Sol- y de intensa actividad magnética. Entonces Galileo no sabía muy bien cómo nos afectaban pero tuvo el buen criterio de dejar registro de la actividad de las susodichas. Otros vinieron después que hicieron lo propio y así es como hoy en día podemos demostrar a ciencia cierta y probada, el efecto de las manchas sobre nuestro planeta. En palabras que entendamos tú y yo y sin mucho perifollo, son estas manchas las que alteran nuestra climatología arrojando a nuestra atmósfera olas de frío, inclemencias, lluvias, sequías, tormentas, tornados y demás catástrofes naturales. El frío destruye las cosechas y sin ellas, la gente no come y enferma. Está constatado que, detrás de las hambrunas, desastres naturales y epidemias que nos han venido azotando a lo largo de los siglos, las manchas solares habían hecho acto de presencia. 
¿No te ha pasado que tan pronto lees sobre el calentamiento global y de buenas a primeras nos hablan de cambio climático plagado de catástrofes? ¿Quién nos miente? Todos y ninguno. El problema es que cada cual interpreta lo que quiere y diagnostica a su libre albedrío. Que el planeta se calienta es normal, vamos, lo suyo teniendo en cuenta que estamos saliendo de una glaciación que por cierto aún no ha finalizado. ¿Es malo? pues no, para el planeta es su ciclo normal y para nosotros sería estupendo. Clima estable, vegetación a saco y salvo por la influencia de las manchas no sufriríamos ni sequías ni inundaciones ni gaitas. El paraíso. ¿El calentamiento global por culpa de la degradación y la contaminación tiene el poder de revertir o modificar la glaciación o las manchas solares? pues tampoco. Contaminar los océanos, las ciudades y el aire no afecta al clima sino a nuestro hábitat. Sin él, sin una vida ecológicamente hablando sostenible, vamos a vivir de puta pena, muchos morirán y otros vivirán tan mal que desearán estar muertos. Pero no será el fin de nuestra especie. No hay evolución sin adaptarse a la vida. Ya sabemos que la clave está en consumir menos y solo aquello que seamos capaces de reciclar y reforestar. Tenemos los medios. ¿Y qué hacemos? Nada. Proclamamos el día mundial bajo el lema de "un día sin plástico" y asunto resuelto. Sabemos que las olas de frío vendrán una y otra vez y que si no lo remediamos, miles (millones) de personas seguirán muriendo por falta de auxilio. ¿Y qué hacemos? Nada. Porque el modelo socio-político y económico que tenemos es el enemigo. Es quién nos ha metido en esta espiral de mierda e inmundicia y a la vista está que le importa un comino quienes mueran por el camino.

Falto a la verdad si no añado, como punto y final a este discurso, el segundo factor más importante que nos va a mermar sin remedio: el agua, pero ésta es otra historia. Hoy la receta se la dedicamos al rey sol que tanto nos da y nos quita.
¿Cuál es el costo de las mentiras? No es que las confundiremos con la verdad. El verdadero peligro es que si oímos suficientes mentiras luego no reconoceremos la verdad. ¿Y qué se hace ante eso? Solo nos quedaría abandonar la esperanza de la verdad y conformarnos, en su lugar con historias. En estas historias no importa quiénes son los héroes. Solo queremos saber a quién culpar.
(dicho en la serie Chernobyl)


Ingredientes para la base:
  • 200gr. de harina
  • 120gr. de mantequilla fría
  • 50gr. cacao puro
  • 60gr. azúcar
  • una pizca de sal
  • 1 huevo

Para el relleno:
  • 400gr. de albaricoques
  • 3 huevos medianos
  • 400ml. de sauerrham (o mitad crème fraîche y yogur)
  • 120gr. de azúcar
  • 30gr. de maicena
  • vainilla

Preparación:
  1. Mezcla todos los ingredientes juntos en un bol hasta que tengas una masa lisa y jugosa. Si está algo seca, añade un para de cucharadas de agua fría.
  2. Lava, deshuesa y corta los albaricoques en cuartos.
  3. Con ayuda de la batidora, mezcla el resto de los ingredientes.
  4. Calienta el horno a 180ºC. Forra un molde engrasado en mantequilla con la masa de chocolate. Vierte la crema y coloca los albaricoques sobre la superficie. Hornea hasta que coja color doradito por encima. Una vez frío y antes de servir, espolvorea un poco de azúcar glas por encima.

Tortillas de harina Pan y pupusas

ojalá
Del ár. hisp. law šá lláh 'si Dios quiere'.
1. interj. Denota vivo deseo de que suceda algo.
Palabra preciosa y escueta, que se define con poco pero se expresa a sus anchas, sin limitaciones, ni lógica, ni controversias. Por mi parte, solo imploro a aquellos que la invoquen, para que siempre lo hagan con dignidad y respeto, hacia sí mismos y hacia el prójimo sin fealdad ni mala uva. Que nadie la use la para atraer el mal o la muerte, ni en serio ni en broma. Que, si los dioses quieren y los humanos también, llegue el día en el que la RAE modifique esta definición afinando su sentido: Denota vivo deseo de que suceda algo bueno. En esta esperanza, a mí solo me queda pedir perdón por las veces que la usé en la desesperación, deseando que la tierra me tragara o algo peor. Perdón Ojalá, no te lo merecías.

Querido Stig: Ojalá seamos dignos de tu desesperada esperanza.

Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano.

Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común.

Ojalá podamos merecer que nos llamen locos, como han sido llamadas locas las Madres de Plaza de Mayo, por cometer la locura de negarnos a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.

Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.

Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego.

Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.

(Eduardo Galeano, agradecimiento al recibir el premio Stig Dagerman)
Y creo poder decir sin equivocarme en exceso, que casi todos los ojalás importantes a tener en cuenta son alimentados de cosas sencillas. Es por ésto, que he querido estar a la altura de las circunstancias y me decido por fin a publicar  estas tortillas de harina de maíz precocido que son la base de la alimentación centroamericana y mexicana. Tortillas, gorditas, arepas... crisol cultural y herencia vieja de manos precolombinas que si en algo enturbia su larga historia son esas disputas existentes a cuenta de su origen y derechos de procedencia. Las llames como las llames, más gorditas o más finas, rellenas -llamadas pupusas- o liadas o sin liar, decía, las llames como las llames son alimento de dioses y el sustento del pobre.

NOTA: Las pupusas (la segunda foto de este post) suelen rellenarse de queso o de frijoles y se acompañan de curtido salvadoreño (un macerado de col, zanahoria y cebolla roja aliñado con agua, vinagre, orégano y sal). Yo las he hecho de queso. La elaboración la detallo para las tortillas rellenas porque las sencillas tienen el mismo proceso saltando el paso del rellenado)



Ingredientes:
  • 2 tazas de harina Pan (harina de maíz precocido)
  • 2 y 1/2 tazas de agua templada
  • 1/2 cucharadita de sal
  • queso que funda bien para rellenar (para las pupusas)

Preparación:

  1. Mezcla todos los ingredientes y forma la masa.
  2. Haz bolitas de 100 gr. cada una.
  3. Si las rellenas de queso, mójate las manos y haz un hueco en el centro ahuecando bien la masa. Pon una pequeña porción de queso y cierra formando de nuevo una bola.
  4.  Coloca una bola entre 2 trozos de papel de hornear para evitar que se peguen. Presiona con una sartén o cazo y aplasta la tortilla.
  5. Calienta una sartén a fuego medio-alto y ve cociendo cada torta.