Tarta salada mixta con calabacín

Pues ya ves que no dejo los calabacines ni los dejaré aún una buena temporada porque este año la producción es bestial. Tenemos para dar y tomar casi a diario. No te lo pierdas pero ya los regalo hasta por encargo. Para el lunes, cuatro piezas y aún así nos salen hasta por las orejas. Ya van  tres días sin ninguna tormenta y esto nos está dando un respiro pero llevamos un verano de casi tormenta diaria y esa ecuación, calor más sol más aguacero es igual a calabacines al cuadrado y bien gordos casi de un día para otro. Así que para no cansarnos, voy innovando y probando recetas nuevas para que no nos resulte tan cansino. 
Perdona que esta vez no esté parlanchina pero han regresado mis migrañas y he estado con una más larga que un día sin pan. El calor no ayuda ni la obra que tengo frente a casa que me tiene frita. Ríete de las obras del Escorial. Se supone que cuando esté terminado nos va a mejorar mucho la calle y además no había más remedio porque el puente lo tuvieron que apuntalar y se prohibió el paso de camiones, no te digo más. Lo bueno, es que el nuevo lo construyen un poco más alejado pero nos comemos las obras del nuevo y el derrumbe del viejo. Para más guasa, hace dos años ampliaron la canalización de agua y han tenido que rehacerla varios metros más alejada para que acompañe al nuevo puente. En total, obras hasta diciembre maldiciendo a diario al personal, al ayuntamiento, a las grúas y a la santa madre que las parió. Porque una va de piedra porosa cuando los elementos acompañan, para qué mentir. Cuando te toca éste sin parar desde las 7 a.m. y algunas noches en vela, me olvido de las finuras y me cago en todo lo que se mueva. Se que suena mal, pero oye, al fin y al cabo estoy en mi casa y nadie me oye... o sí. 


Ingredientes:
  • 1 placa de masa de hojaldre
  • 1 calabacín rallado o picado
  • jamón y queso a tu gusto
  • 1 huevo
  • 2 cdas. de maicena
  • 1 cdta. de especias tipo texmex
  • queso rallado para gratinar


Preparación:
  1. Calienta el horno a 190ºC.
  2. Haz una masa con el calabacín, el jamón, el queso, el huevo, las especias y la maicena. 
  3. Colocas la masa sobre la placa de hojaldre a la que le habrás doblado los bordes para evitar que se salga el relleno. Hornea hasta que tanto la masa como la superficie hayan cogido color. 
  4. Añade el queso rallado y dejas que se derrita el queso unos 10 minutos. Comer aún caliente.

Albóndigas de pan y calabacín con tomate

Siguiendo al hilo de uno de mis temas más recurrentes del momento -el rollo cósmico y tal- hoy quiero contarte una de fantasmas. Pensarás que voy de pura fantasía pero nada de eso. Stephen Hawking decía que no podía demostrar la existencia de dios pero sí la del universo. Cuanto más sabemos del cosmos y de la física cuántica, cuantos más experimentos y descubrimientos nos muestra la ciencia, más fascinada me quedo tras ese animalario de protones, neutrones, novas, quarks y demás bichejos interestelares. Pues bien, dentro de este bestiario cósmico hay unas particulillas llamadas neutrinos -aunque los descubrió un austriaco el nombre se lo dio un italiano- que son, sin entrar en mucho detalle, fantasmas en toda regla.

Se trata de materia prácticamente sin carga que atraviesan todo a su paso. No quiero emparanollarte, pero que sepas que miles de estos fantasmillas nos atraviesan a diario procedentes del sol, de novas y de otras explosiones nucleares que existen a lo largo y ancho del universo. Viajan en línea recta y no por capricho, pero ya que lo traspasan todo tampoco chocan y por tanto no cambian de camino. 
Saber que hay en el universo materia fantasma que ni vemos ni sentimos pero que sabemos a ciencia cierta que existe, me plantea una perspectiva de vida mucho más abierta y tolerante a lo desconocido. Cuántos hechos inexplicables bañados e interpretados en supercherías  van tomando forma a medida que la ciencia demuestra y da sentido a las fuerzas ocultas que no las dirige ni el diablo, ni el mal, ni el lado oscuro de los Jedis.  Va a resultar que somos parte de todo y que una célula de tu cuerpo funciona igual que una galaxia lejana y que un electrón moribundo de un trocito de piel muerta debajo de tus uñas, desprende micro-super novas que expandirán sus radiaciones de vuelta al espacio, o no, o tal vez colisionen en ti, en mí y hasta en el vecino del cuarto.

Pues bien, acaba de ocurrir algo maravilloso. Hay un observatorio en la Antartida, en la estación Amundsen-Scott, que busca la procedencia de los rayos cósmicos que llegan a nuestro planeta. Esta energía choca y rebota por lo que aunque la divisamos desde hace 100 años nunca hemos sabido de dónde nos llegaba. Pero ahora, gracias a este observatorio y a otras perversidades de nuestros científicos, han podido seguir a los neutrinos que acompañan a los rayos cósmicos y ¡tachán! han encontrado la fuente, nuestra estación energética y se trata de un blazar -nuevo término para nuestro bestiario cósmico- que es una gigantesca galaxia con un agujero negro que debe de ser también la releche y sí, con un chorro de partículas brutal apuntando directamente hacia la Tierra.

Esto, aunque no se entienda bien, es la leche. Es una nueva era para la astrofísica. Son descubrimientos que lo van a cambiar todo y van a añadir a nuestra existencia nuevas perspectivas, teorías, ilusiones y puede que todo lo que se diga a partir de ahora nos acerque más para conocer nuestro papel en el universo. 


Ingredientes:
  • 250-300gr. de calabacín con piel y sin las semillas centrales
  • 200gr. de pan viejo de miga densa y cortado en dados
  • pan rallado (3-4 cdas. o el que te admita)
  • algo de leche (lo que admita el pan, el resto lo escurres)
  • 1 huevo
  • 1 chalota
  • 1 diente de ajo
  • albahaca
  • salsa de tomate
  • queso que funda bien
  • aceite y una nuez de mantequilla
  • sal y pimienta a gusto


Preparación:
  1. En una sartén, dora el calabacín, la chalota y el ajo todo picado. Mientras, remoja el pan el leche.
  2. Le quitas el exceso de leche y trituras todo junto el pan, el huevo, la verdura ya dorada y la albahaca. Salpimienta. Añade pan rallado hasta que veas que la masa está compacta. Deja que repose mínimo una hora para que endurezca la consistencia.
  3. Forma las bolas y en la misma sartén, añade un poco de aceite. Saltea las albóndigas removiendo para que no se agarren al fondo de la sartén. Cuando doren ligeramente, añade la salsa de tomate (que no esté muy espesa, si es necesario la aclaras con un poco de agua) y unos trocitos de queso que pondrás encima de cada pelota). Lo tapas y lo dejas a fuego mínimo unos 10 minutos.Listo para servir.

Focaccine rellena en sartén

Verano con niño en casa. Las notas fueron brillantes así que bien se merece una desaceleración en sus rutinas. Dormir media mañana, vaguear la otra media retozando en el sofá, una vuelta en bici al centro antes de que pegue mucho el calor, una visita a la biblioteca, un helado doble de manzana verde y chocolate intenso -dice que es para inspirarse, porque el choque de sabores hace que la imaginación se dispare. Suena raro pero cuando lo probé pude comprobar el efecto- y finalmente una ronda por el Media Markt cotilleando los juegos para la consola, un bonito broche en el que invertir el dinero recolectado por sus sobresalientes y notables.

Ah, ¿no lo he contado? me extraña, fijo que está perdido por algún post perdido de este blog. Es costumbre que los vecinos y familiares obsequien a los niños con 1 euro por cada sobresaliente -aquí son 1- y 50 cent. por cada notable -son 2-. Incluso en el centro comercial, les regalan 1 euro por cada 1 logrado y en el cine pagan solo lo obtenido en la calificación de matemáticas. Esto significa que se ha juntado con un interesante capital obtenido con el sudor de su frente y nunca mejor dicho. 
Como Lucas es único en el mundo -o casi- me guardó un billitico de 5 euros en mi monedero. Cuando le pregunté me dijo que yo merecía parte de la recompensa por el apoyo ofrecido. No me deja devolvérselo. Es más, al helado -para mí una única bola de coco que con eso tengo para dar y tomar- decía, al helado también me ha invitado. Le produce un placer inmenso permitirse ser generoso sin que sus caudales se resientan considerablemente. 

Como podrás imaginarte, mi orgullo de madre no me cabe en el pecho. Son días de no querer meterme en mucho berenjenal y más teniendo en cuenta que continúa mi operación mermelada. Así que le sorprendí con esta pizza rellena en la sartén -focaccine le llaman- que se hace en un momento y sin necesidad de horno. Como era de esperar, me ha dicho que por él, se la puedo hacer el verano entero :-)


Ingredientes para 2 unidades:

  • 300gr. harina de fuerza
  • 1/2 cdta. de sal
  • 200ml. agua templada
  • levadura panadera (en mi caso 7gr. Debes mirar la indicación en el paquete)
  • relleno: jamón y queso o lo que prefieras
  • algo de aceite de oliva y un poquito de albahaca fresca



Preparación:
  1. Mezcla el harina,la sal y la levadura con el agua hasta que tengas una masa uniforme. Deja que repose 15 minutos.
  2. Divide la masa en 4 bolas iguales. Mójate los dedos en aceite y extiende una de las bolas hasta que tengas una circunferencia de unos 22-24cm (para una sartén de 24-26cm). Rellena a tu gusto y tapa con otra porción de masa que también habrás extendido en una circunferencia del mismo tamaño. 
  3. Puedes freír cada focaccia directamente en la sartén o bajo un papel de hornear como yo lo he hecho. En cualquier caso, engrasa levemente con un poco de aceite de oliva por ambos lados. Dejas que se hagan a fuego medio (mi vitro tiene del 1-9 y lo hice en el 5). Tapé la sartén inicialmente con una tapadera para ayudar a levar la masa concentrando el calor. Una vez que le di la vuelta lo dejé sin tapar para evitar exceso de humedad.

Pastel de merengue y compota de frutas rojas

Cada año por estas mismas fechas, este blog tiene una cita ineludible con las bayas. Este es uno de los privilegios de vivir en guirilandia y pese a sonar a música de violines es una de las etapas más estresantes para ésta paletita ibérica que guisa y cuece en hierbas y especias. La operación recolecta y conserva comienza a macerarse en otoño, cuando se dejan las matas y los arbustos preparados para aguantar el gélido y glaciar invierno. Al mismo tiempo, durante la hibernación, procedemos al almacenaje de todo frasco que pasa por esta casa. Más o menos por febrero, suelo caer en el error de pensar que ya tengo botes para dar y tomar, hecho totalmente falso que quedará al descubierto entre la tercera y cuarta operación mermelada. Y también, sin remedio, me veo obligada a mendigar frascos por la vecindad, casi siempre sin éxito alguno porque aquí los austriaquitos son tan repipis que se deshacen del cristal religiosamente cada pocos días así que por más que suplico "un botecito mi'arma que es pa'dar de comer a los churumbeles" termino con mi gozo en un pozo y las mermeladas sin enfrascar.

Y en contra de mis principios, es posible que para la segunda semana de agosto, tenga que salir a la desesperada a comprar botes y también será a lo misión imposible porque, como ya te he dicho antes, aquí son muy repipis y compran los tarros con tanta antelación que ya no queda ninguno en ningún lado y cuando pregunto de tienda en tienda me miran como si fuera una desestructurada de la enfrascación demostrando no tener piedad ninguna por mis ciruelas que fallecerán irremisiblemente si unos tarros no salen en su defensa. Y cada año juro y perjuro que voy a pedir recibos para reclamar el retorno de los cascos pero lo cierto es que cuando regalo mis mermeladas lo hago tan alegremente que nunca me acuerdo de fruncir el ceño y amenazar con los horrores del infierno. Y de esta guisa es como yo y mi mala cabeza cumplimos escrupulosamente con el drama anual "no sin mi tarro".
El siguiente acto de la operación mermelada, habita en el hecho de que las bayas no esperan y hay que bailar al son de su música. No se trata de decir: "uy, me apetece hacer mermelada, bajo al super y me marco media docena de botecitos". no, no. Hay que esperar a que a ellas les apetezca madurar y para cuando están, ya puedes correr que sino los pájaros se las zampan en un visto y no visto. A esta maniobra, le sumas el factor tiempo que lo suyo por estas fechas es que nos visite tormenta diaria. Así que, vigila, recoge a la carrera sin mojarte mucho y cuando llegas a casa con el botín ya puedes ponerte manos a la obra sin mucha tardanza porque se echan a perder en un abrir y cerrar de ojos. Quiero hacer constar en acta, que a una no siempre le acompaña ni el ánimo ni las ganas ni el tiempo, y que como casi todo en la vida, meterse uno en frega'os sin entusiasmo es como que da fatiga. A veces hay que ponerse en plan multitarea porque se nos junta el hambre con las ganas de comer, bueno, y hasta cosas peores pero esa seguramente, termine siendo otra historia.

Así que nadie será capaz de reprocharme este brutal pastel fruto del puro capricho, que estaba servido en bandeja puesto que hoy llueve y la brisa que entra es tan fresca y suave que no podía -ni quería- dejar pasar la oportunidad de hornear. Aproveché para estrenar la compota que hice ayer, de grosellas negras y frambuesa. La diferencia entre compota y mermelada es que la compota lleva algo menos de azúcar y es una cocción rápida. Se espuma la  fruta (por cada kilo de bayas, 1/2 de azúcar y una cucharadita de gelatina en polvo) unos diez minutos desde que comienza a hervir. Se retira del fuego y se le deja reposar otros diez minutos antes de envasar. Es una compota ideal para repostería porque mantiene las bayas muy bien definidas tanto en textura como en sabor.


Ingredientes:
  • 125gr. mantequilla a temperatura ambiente
  • 120gr. azúcar
  • 3 yemas y 1 huevo entero
  • ralladura de limón
  • 250gr. de harina (o 150gr. harina y 100gr. de maicena)
  • Polvos de hornear
  •  3 claras
  • una pizca de 
  • 120gr. de azúcar glas
  • azucar avainillana o esencia de vainilla
  • 1 cda. de maicena
  • Compota de frutos rojos a tu gusto

Preparación: 
  1. Precalienta el horno a 180ºC.
  2. Haz una crema suave con la mantequilla, la ralladura, el azúcar, las yemas y el huevo. Añade las harinas y el polvo de hornear.
  3. Trasfiere la masa a un molde forrado con papel y hornea unos 30 minutos.
  4. Mientras, mota las claras a punto de nieve y añade el azúcar glas, la vainilla y la maicena. Lo bates con las varillas eléctricas o el procesador varios minutos hasta que veas que está completamente hecho el merengue (una crema muy espesa). 
  5. Cubre el bizcocho con la mitad de la compota y la otra mitad lo ligas con el merengue (muy poco). Cubres el bizcocho y lo vuelves a meter al horno unos 10 minutos y solo con el grill o la parte superior encendida (a la misma temperatura 180ºC y sin despegar el ojo del horno que se quema con facilidad). Dejar enfriar completamente

Polpettone de atún y patata



esperanza
Der. de esperar.
1. f. Estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea.
2. f. Mat. Valor medio de una variable aleatoria o de una distribución de probabilidad.
3. f. Rel. En el cristianismo, virtud teologal por la que se espera que Dios otorgue los bienes que ha prometido.

esperanza de vida
1. f. Tiempo medio de vida de un individuo o de una población biológica determinada.
alimentarse alguien de esperanzas
1. loc. verb. Esperar, con poco fundamento, que se conseguirá lo deseado o pretendido.
dar esperanza, o esperanzas, a alguien
1. locs. verbs. Darle a entender que puede lograr lo que solicita o desea.
qué esperanzas
1. loc. interj. Cuba, Méx. y Ven. U. para indicar la improbabilidad de que se logre o suceda algo.
“Si no fuera por la esperanza, el corazón se rompería.”
Thomas Fuller
“Si pierdes la esperanza, de alguna manera pierdes la vitalidad que sigue moviéndote, pierdes ese valor de ser, esa cualidad que te ayuda a seguir adelante a pesar de todo. Y así hoy todavía tengo un sueño. ”
Martin Luther King Jr.
“Probablemente sea mi trabajo decirte que la vida no es justa, pero creo que ya lo sabes. Así que en su lugar, te diré que la esperanza es preciosa, y tienes razón en no darte por vencido.
”CJ Redwine
Max Aub, hijo de madre judía, se veía como uno de esos pobres desesperados del San Juan, pero no en virtud de su herencia genética; él deseaba que esta obra fuera entendida como el drama de cualquier ser humano expulsado por la razón que fuera de su tierra. Así lo explicó su amigo, el escritor también exiliado en México Díez-Canedo: “Es la tragedia de todos, en que cada cual, sea cual fuere su religión y su raza, puede reconocerse en nuestros días. San Juan es la imagen de nuestro mundo a la deriva, condenado sin apelación y abatido sin esperanza”. Pero esta operación de acogida de un puerto tan paradigmático como el de Valencia, por haber partido de sus aguas tantos exiliados republicanos, se llama así, Esperanza.
Elvira Lindo

Hoy 20 de junio, es el día mundial de las personas refugiadas y desplazadas. 1 de cada 110 personas en el mundo, vive desplazada y más de la mitad son menores de edad.


Ingredientes: (Receta adaptada de ésta otra)

  • 600-700gr. de patatas cocidas
  • 2 latas de atún
  • aceite de oliva si el atún es al natural
  • queso parmesano a tu gusto
  • sal y pimienta
  • zumo de limón a tu gusto
  • aceite de olica
  • una punta de ajo machacado (solo para aromatizar)
  • Perejil, sal y pimienta


Preparación:
  1. Machaca las patatas cocidas y peladas junto el atún y el queso. Salpimienta y añade algo de aceite de oliva (directamente de la conserva o a parte si el atún es al natural). 
  2. Coloca la masa en un molde de plumcake, tapa con film de plástico y deja que repose un par de horas.
  3. Para la salsa, mezcla todos los ingredientes (zumo, aceite, el ajo machacado, sal y pimienta) y bate hasta que espese ligeramente. Deja que repose una 1/2 hora y cuela la salsa para retirar los trocitos de ajo. Sirve con un poquito de salsa por encima y perejil picado. Cada comensal puede ponerse salsa a su gusto.

Tarta de grosella ligera sin harina ni mantequilla

A pesar de lo charlatana que soy, hay experiencias donde las palabras se me quedan dentro. Buenas y malas, porque no es un proceso selectivo, solo que las buenas las guardo como un tesoro cómplice que no deseo compartir con nadie salvo con sus protagonistas, y las malas, en cambio, se me atragantan como con mordaza sin saber racionalizar mis emociones. Esto me pasó cuando vi a Patricia el mes pasado en esas dos semanas que bajé a Las Negras. Todos hemos sufrido por Gabriel y hemos empatizado con el dolor de su madre pero... eso... no sabría expresarlo, imagino que hay sentimientos que no se pueden tragar, que uno siente que no tiene derecho a adueñarse de ellos. 

Quise acercarme con pies de plomo, cuidándome muy mucho de no desbordar emociones y evitando el intrusismo al máximo porque solo delante de ella comprendes que hay dolores que no se pueden ni entender, ni metabolizar. Una persona pierde a seres queridos. A una madre se le arranca el cordón umbilical que une su alma con la de su hijo. Eso es una mutilación, no una pérdida. Y ante ese cuerpecito tan flaquito, esos ojos tan saturados, esa cabeza tan bien amueblada, intentando ordenarse con disciplina y metodología. Y ante eso, me di un autobofetón que resonó hasta en Saturno.
Porque sí. Porque yo sé de amor pero no de dolor. Sí, he tenido perdidas, disgustos, rachas malas, períodos como en el que había llegado a la casa de mamá, completamente agotada emocionalmente por mi propio proceso en casa. Daños colaterales de la vida que se superan con amores, cariños y voluntad. Porque yo disfruto como una enana junto a mi hijo mayor, que a estas alturas de la vida lo hago no solo como hijo sino también como amigo del alma. Qué bien nos lo pasamos junto a las dos C. Qué hermoso y cuántas risas. Y con el pequeñajo, otro con el corazón y la cabeza alicatada hasta el techo que a pesar de haber llegado a esa edad donde en público mejor que entre mamá y yo corra el aire me ha dicho que va a ser siempre como un oso Teddy para mí, que le puedo abrazar siempre que lo desee. De eso sé yo. De amor. De nada más. Así que siento pánico -del vital, a saco- ante esa mutilación tan horrenda que se escapa a mi comprensión porque no hay empatía ni sentimiento que lo iguale.

Y en medio de esto, sentí los efectos de la super nova que dejó Gabriel en el aire. Unas recetas atrás -ya no recuerdo cual- hablé sobre estas explosiones de los átomos muertos de nuestros cuerpos que explosionan como super novas dejando el aire cargado de energía y si esa energía se desprende de un ser especial todo lo que toque, se impregna y esto es lo que a mí se me antoja que es la inmortalidad, esa absorción física de átomo a átomo y cósmica dejando esos campos magnéticos de amor y vida. Eso es lo que yo experimenté. Llego a la parte donde cualquiera que me lea pensará que he perdido la chaveta. Pues sea. Porque yo lo he sentido y lo he presenciado. Toqué el hornillo que nos regaló el equipo A y me dio un latigazo tal que no tuve más remedio que gratinar dos tostas de tomate y queso y zampármelas en el acto. El llaverito con la llave de casa que me dejó A., otro ser no se si luminoso o ilumina'o que lo llena todo por donde está. Y D. y JC. incluso ese viajecito con M. hasta Almería que me supo tan hermoso. Sentí a la brujilla que sigue tan atada a su buganvilla y al algarrobo que me dio un par de capones cuando empecé a limpiar el jardín que estaba asalvaja'o. Intenté dar sentido lógico al pececito de colores que escapó de la pecera y no se supo más. Y los otros peces que mi madre tenía guardados en la casa y que encontré por casualidad. Madre mía, tantos años desde que ella falta y nunca habíamos abierto esa caja para mirar que tenía... 
Y es que, cuando estamos ante lo inexplicable, ante lo que nadie puede entender ni justificar, no nos queda otra que dejarnos llevar por la inercia del amor, por la marea de buena gente. Feliz cumpleaños Gabriel, sigue cuidando de mamá como solo tú sabes hacer.


Ingredientes:
  • 3 claras
  • 50gr. de galletas tipo maría
  • 170gr. de azúcar
  • 50gr. de avellanas molidas
  • 100gr. de almendras molidas
  • algo de vainilla
  • una pizca de polvos de hornear (opcional)

  • 200gr. de mermelada de grosellas 
  • 250gr. de nata para montar (yo uso con 50% menos de grasa)
  • 100gr. de queso mascarpone

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 180ºC.
  2. Monta las claras a punto de nieve.
  3. En un bol, mezcla las galletas molidas (si no tienes procesadora puedes molerlas en un mortero),  el azúcar, las avellanas, las almendras y la vainilla. Añade las claras montadas y haz una masa bien ligada.
  4. Unta el molde de mantequilla si hiciera falta (para esta masa prefiero usar un molde de silicona) extiende la masa y hornea unos 35-40 minutos hasta que esté dorada y cuajada la superficie. Deja que enfríe por completo.
  5. Mientras, monta la nata y mezcla con el mascarpone y algo más de la mitad de la mermelada. Reserva la crema en el frigo. 
  6. Para montar la tarta, extiende el resto de mermelada por encima de la base y cubre con la crema. Adorna y sirve con unas grosellas frescas que le da un toque fresco fantástico. (Me sobró bastante crema que serví en vasitos como una mousse)

Tartar de salmón y aguacate

Entrar en mi facebook significa encontrar dos aluviones de materia; una, comida. Llega a ser asqueroso y vomitivo. Por más que intento definir lo que quiero ver es imposible. Me muestra lo que le da la gana y en estos diez años de red social, me mete a embudo el Sr. Zuckerberg -montaña de azúcar traducido al cervantino- meriendas y merendolas quiera o no quiera. Modificar los hábitos de facebook para adaptarse a mis preferencias es aún hoy, pura ciencia ficción. La segunda, frases. De todo tipo; célebres, bonitas, estúpidas, flojas, llenas de encanto, inspiradoras, vomitivas -sumado a mi empacho imagina el mal cuerpo que se me queda- y hasta bulos claro, todas esas parrochadas atribuidas a famosos de cualquier sector que nunca dijeron para bien o para mal. 

Por otro lado, dejo en evidencia lo evidente que no es ni más ni menos que yo, la que critica, soy habitual de compartir recetas y frases. Si dejo aquí mi párrafo, vas a sacar un falso juicio sobre mi persona porque ya se sabe lo mal visto que está eso de tirar piedras sin estar libre de culpa. Superado este primer impulso, deja que me explique. A mí lo que me da fatiga es el exceso de, ese afán diario y repetitivo de compartir a saco y sin prudencia. Soy la primera que quiero que mi galaxia facebookariana se entere de que tengo nueva receta y por una razón muy sencilla, porque mi blog, que es muy chivato, me dice que tú muy posiblemente venías de darte una vuelta por allí y decidiste pasar a saludarme al ver la foto de este tartar. Así funcionan las cosas y sería vergonzoso por mi parte descalificar al resto del redil por pastar en la misma pradera. No, no es eso.
Me empacha ver demasiado, a todas horas, no solo de mis contactos sino también de fulanos y fulanas que ni conozco porque es curioso que pueda ocultar las publicaciones de mis contactos pero no de desconocidos por el simple hecho de compartir un grupo o que algún intruso maleducado se me cuele en mi cocina porque etiquetó a uno de mis contactos en sus publicaciones. Y también es penoso que periódicamente tenga que perder tanto tiempo en revisar mi configuración para ver si hay manera de cambiar, evitar u ocultar lo que no deseo ver sin tener que ocultarme yo misma. 

Por ejemplo, imagina que te dijeran que para salir a dar un paseo, no puedes pasear por donde te apetezca sino que para hacerlo, hay que ir a la plaza de tu ciudad y darle vueltas a los soportales porque al alcalde se le ha metido entre ceja y ceja que nos quiere ver a todos juntos para ver con quien hablamos o dejamos de hablar. Nos parecería una aberración, un recorte tan brutal de nuestras libertades que se liaría parda en menos de lo que canta el gallo. Pero en cambio, en redes sociales lo permitimos todo. ¿Por qué? ¿Por qué no puedo decidir si quiero ir por un callejón solitario hoy y mañana patearme la calle Mayor? ¿Y por qué cada vez que me quejo siempre sale quien dice, si no te gusta ya sabes, te vas? ¿y por qué?

De las frases ya no digo nada porque se me han calentado los cascos de puro sin querer y aunque no valga de nada quejarse -o protestar que también se me da bien- pues lo dejo dicho a ver si un día de estos a alguien le da por liberar la red de tanto "servicio" talibán que parece que llegaron para salvar al mundo y lo único que han hecho es cortarnos las ciber-alas.



Ingredientes para 2 personas con opción a repetir:
  • 75gr. de salmón ahumado
  • 1 aguacate
  • 1 chalota
  • 2 tomates grandes o el equivalente en pequeños
  • Salsa worcester
  • brotes de eneldo o hinojo fresco y picado (perejil en su defecto)

Para el aliño:
  • Un poco de aceite de oliva, mostaza, jarabe de ágave, sal, pimienta y vinagre de manzana

Preparación:
  1. Corta en fino el salmón, la chalota y los tomates. Marínalo con unas gotas de salsa worcester.
  2. Prepara el aliño poniendo en un bol todos los ingredientes y lo bates hasta que espese ligeramente. Añádelo al tartar.
  3. Corta en fino el aguacate y lo ligas al tartar al tiempo que añades las hierbas frescas. Rectifica de sal y limón a tu gusto si le hiciera falta. Deja reposar una media hora antes de servir para que se asienten los sabores.

Banana bread de chocolate


expresar
De expreso 'claro'.

1. tr. Manifestar con palabras, miradas o gestos lo que se quiere dar a entender.
2. tr. Dicho de un artista: Manifestar con viveza y exactitud los afectos propios del caso.
3. prnl. Darse a entender por medio de la palabra. Antonio se expresa bien.
Ernesto Sabato, en su libro La Resistencia, dice que el hombre se expresa para llegar a los demás, para salir del cautiverio de su soledad. Qué cierto ¿verdad? pero éste es un verbo de doble cara porque dependiendo de cómo lo uses puedes terminar más solo que la una por bocazas. Y es que, si bien darnos a entender es una necesidad primaria y fundamental, es de recibo entender que dependiendo de cómo lo hagamos nos las pueden dar con queso, con dos tazas de arroz, o en plan aquí solo hay lentejas. Porque expresarse a las claras puede ser requete inconveniente. Hasta peligroso y no dramatizo el tema.

Fiódor Dostoyevski, en su Crimen y Castigo intentaba quitarle hierro con una pregunta aparentemente inocente y no exenta de cierto fatalismo emocional; ¿Qué importan las palabras si expresan nuestro pensamiento? Dicho así, es verdad, qué importan pero me viene a la mente los bigotes del Sr. Stalin y ¡me cachis! vaya que sí que importaba, que se cepilló a media estepa y a la otra la mandó a Siberia. Porque opiniones hay  muchas pero el peligro está en quién las expresa, cuándo, cómo y por qué.
Y es que no es nada fácil. Hay tantas cosas que expresar... sentimientos, ideas, reflexiones, conceptos. ¿Hay palabras para tantas almas expresivas? Saramago también picoteó esta cuestión cuando en El hombre duplicado decía que hubo un tiempo en que las palabras eran tan pocas que ni siquiera las teníamos para expresar algo tan simple como esta boca es mía, o esa boca es tuya y mucho menos para preguntar por qué tenemos las bocas juntas. Así que una persona de verborrea simple o limitada puede verse en un aprieto importante. O no. Porque si la palabra falta, siempre podremos acudir a los lápices de colores o a un violín o a cualquier modo de expresión artística. Aquí la cosa ya no es tan categórica porque se suele interpretar lo que un artista expresa y si el autor estiró la pata hace tiempo, pues mejor que mejor, siempre podrá llegar cualquier crítico de pacotilla e interpretar lo que Da Vinci expresaba o dejaba de expresar.

Podría dejarme llevar y darte la lata con la expresión en cualquiera de sus derivaciones pero me acojo a las palabras de Balsac: a veces hablamos mucho y decimos poco. Para expresar más, conviene pensar más. Y punto y pelota. No, mejor todavía: punto y pastel... y que el bikini se manifieste como le salga del forro.


Ingredientes:
  • 2 plátanos maduros
  • 2 huevos
  • 100ml. de yogur
  • 60ml. de aceite suave
  • 180gr. de azúcar morena
  • 45gr. de cacao puro en polvo
  • vainilla
  • 250gr. de harina repostera
  • polvos de hornear tipo royal
  • 150gr. de pepitas de chocolate y/o trocitos de chocolate con leche


Preparación:

  1. Precalienta el horno a 180ºC.
  2. Tritura hasta tener una crema suave, los plátanos, el yogur, el aceite y los huevos. A esta crema, le añades el resto de ingredientes menos los trocitos de chocolate (es decir, harina, azúcar, polvos de hornear, la vainilla y el cacao.
  3. Forra un molde alargado con papel de hornear mojado para que se ciña bien. Echa la masa y pon los trozos de chocolate por encima. Hornea hasta que esté bien cuajado el bizcocho. 

Pastel de atún y cangrejo

leer
Del lat. legĕre.

1. tr. Pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados.
2. tr. Comprender el sentido de cualquier tipo de representación gráfica. Leer la hora, una partitura, un plano.
3. tr. Entender o interpretar un texto de determinado modo.
4. tr. En las oposiciones y otros ejercicios literarios, decir en público el discurso llamado lección.
5. tr. Descubrir por indicios los sentimientos o pensamientos de alguien, o algo oculto que ha hecho o le ha sucedido. Puede leerse la tristeza en su rostro. Me has leído el pensamiento. Leo en tus ojos que mientes.
6. tr. Adivinar algo oculto mediante prácticas esotéricas. Leer el futuro en las cartas, en las líneas de la mano, en una bola de cristal.
7. tr. Descifrar un código de signos supersticiosos para adivinar algo oculto. Leer las líneas de la mano, las cartas, el tarot.
8. tr. p. us. Dicho de un profesor: Enseñar o explicar a sus oyentes alguna materia sobre un texto.

"El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta ‘el modo imperativo’. Yo siempre les aconsejé a mis estudiantes que si un libro los aburre lo dejen; que no lo lean porque es famoso, que no lean un libro porque es moderno, que no lean un libro porque es antiguo. La lectura debe ser una de las formas de la felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz."
Jorge Luis Borges

“En Egipto se llamaban las bibliotecas el tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás”.
Jackes Benigne Bossuet

 “En algún lugar de un libro, hay una frase esperándonos para darle sentido a la existencia”.
Cervantes

“El autor sólo escribe la mitad de un libro. De la otra mitad debe ocuparse el lector”.
J. Conrad


Ingredientes para 6 raciones:

  • 200gr. de atún (natural o en aceite)
  • 1/2 cebolla roja muy picada
  • 3 huevos duros
  • Pan de sandwich
  • 2 cdas. de creme fraiche
  • 4 cdas. de mayonesa casera
  • algo más de mezcla de de creme fraiche y mayonesa para cubrir (cantidad a tu gusto)
  • 150gr. de palitos de cangrejo
  • 1/2 pepino
  • lechuga, hierbas frescas, pepinillos o aceitunas (a tu gusto)
  • algo de pimienta

Preparación:
  1. En un bol mezcla el pan de sandwich sin corteza y cortado en daditos, el atún, la cebolla, los huevos duros picados, dos cdas. de creme fraiche y 4 de mayonesa. Añade algo de pimienta. Lo ligas bien.
  2. Forra un molde con plástico de cocina y rellena con la mezcla de pan y atún. Extiende una capa fina a tu gusto con más mayonesa y creme fraiche bien mezclada. Si hiciera falta, puedes añadirle sal y unas gotas de limón. Deja que repose como una hora hasta que coja cuerpo.
  3. Corta el resto de ingredientes que vayas a echar por encima. Desmolda, pon el pastel en un plato y quita el plástico con cuidado. DEcora primero con un borde lechuga, en el centro pon trozos de pepino, cubre con los trocitos de cangrejo y termina con pepinillos o aceitunas y las hierbas frescas cortadas muy finas (yo usé eneldo, cebollino y perejil).

Porra antequerana con raf de Almería

No todos los alimentos tienen la misma historia. Y lo tomates mucho menos. Yo del tomatillo a nivel mundial no te hablaré que para eso ya tienes Wikipedia y no es cuestión de andar haciendo refritos. Estas joyas de hoy son de Almería. No unas monerías cualquiera por muy raf que sean. Estos tomaticos han viajado lo suyo... sí, lo sé, siempre digo que hay que consumir local y que cuanto menos viaje la comida mejor. Pero hay viajes y viajes. Y ésta es la aventura de estas preciosidades...

Érase una vez Almería, provincia hermosa y simpática que tuvo a bien perfilar una Sierra de Gata maravillosa, con playas y pueblicos de ensueño, amables y relaja'os, pa'disfrutá del mar, del viento y hasta de las chumberas. De entre todos ellos, hay uno que hoy anda roto por un mal trago de la vida que consintió que una mala bestia se llevara la vida de un ser muy especial, un angelico como se dice en el pueblo. Con quien hables te dice "después de lo el angelico... o desde lo del angelico...o antes de lo del angelico". Y es que Las Negras esta de duelo permanente, pero a su manera -de aquella manera como diría mi madre-  porque el aire se respira hermoso, con mucho amor concentrado en su brisa y un cariño indestructible que hace que el dolor aún tan fresco se enjuague en caricias, sonrisas y afectos. Hay que estar allí para entenderlo, supongo.
Entrar en la casa después de tanto tiempo, después de lo del angelico, con las huellas del Equipo-A aún en los muebles, de sopetón a ese volcán de emociones y de amor, sí, amor sin dobleces, sin anestesia, duro y vital, hermoso y desgarrado... la casa de mi madre es hoy más que nunca un búnker donde encontrar refugio de los bombardeos y miserias de la vida. Llegué desorientada por todo pero sin derecho a drama. Me encarcelé en el jardín asalvajado y lo he estado limpiando y organizando durante mis dos semanas en la casa. 

Tenía muchos planes de ver, visitar e invitar pero me dejé llevar sin forzar y como un faro vital guiando a los barcos en la tempestad, llegaron a mí abrazos, besos y la mejor de las compañías. Y digo compañía, porque ese fin de semana fuimos como la de Frodo, todos a una contra el malvado ojo de Mordor. Descubrimos a un Aragorn en Rodalquilar, elfos en Nijar y una fortaleza en venta en una playa desierta, la misma que aún mantiene medio en pié las exiguas ruinas del Cortijo de la Unión... pero ésta es otra historia.

El caso es que el tiempo se esfumó en un visto y no visto, y yo sin ver a Lolibel. Quedamos que bajaría temprano antes de coger el avión. Así fue, y desayunamos churros, y visitamos el mercado y la tienda de su cuñado que es un tesoro que debería ser declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Más cosas que no os cuento y luego al aeropuerto, con una bolsa de tomaticos raf regalo de Lola y que yo no estaba muy segura que me los dejaran pasar en el control de pasaportes así, a lo Paco Martínez Soria. El caso es que dejamos la maleta facturada y nos fuimos al Herminia a tomar tapicas de pescaito, aguja que va, pedrogallo que viene, una de pulpo, yo sardinas que me pierden, pues venga esa mojama... y todo ésto en tiempo récord pero con una pachorra digna de unos almerienses de pura cepa que saben lo que se hacen. A la que volvíamos al aeropuerto y viendo que faltan 10 minutos para el cierre de puertas, me entró un poco de angustia -para qué mentir-, así lo dejo caer pero Lola que sabe lo que se hace me dijo "y aún te sobrarán cinco". Y así fue. Y a la que me presento a la guardia civil con mi bolsa de tomates y les digo "Mi amiga que me los ha regala'o me ha dicho que me los puedo llevar a Viena.." Y ea, pa'dentro con la bolsa de tomates haciendo trasbordo de avión y todo. ¡Y mira si mereció la pena!


Ingredientes para 2 personas con opción a repetir:

  • 700gr. tomates raf
  • 100gr. de pan viejo
  • 1 diente de ajo
  • medio o un 1 pimiento verde a tu gusto (pero no te pases)
  • aceite de oliva
  • vinagre de vino
  • sal
  • Para acompañar: huevo duro, atún, jamón serrano y trocitos de pimiento

Preparación:
  1. En un bol, pon el pan de la víspera en remojo con un poco de pan. 
  2. Si fuera un tomate más basto, te diría que pelaras los tomates (los escaldas en agua caliente y un par de minutos después en agua fría y se dejan pelar fenomenal). Al ser de clase raf, con esa piel tan fina, los puedes trocear tal cual y los añades al bol con la miga de pan. Haz lo mismo con el resto de ingredientes( pimiento, ajo, aceite, sal y vinagre. 
  3. Lo trituras hasta que esté una crema suave y lista. Puedes refrescarlo en la nevera si lo deseas. A la hora de servir, deja que los comensales se sirvan a su gusto los acompañantes.