Cookies de avena

marzo 11, 2020
Leo luego existo. O no. A lo mejor leo porque tuve la suerte de vivir en una casa de lectores donde siempre había libros desordenados por la mesa y el sofá. A lo mejor leo porque con doce años tuve una profesora maravillosa que cambió mi vida, porque mientras me enseñó a lidiar con la dislexia me recomendó leer Agatha Christie y hacíamos charlas a cerca de quien podría ser el asesino porque, a pesar de lo que se cuenta, no siempre es el mayordomo. A lo mejor leo porque mis mejores amigas también lo hacían y nos íbamos juntas a comprar libros -ediciones de bolsillo que eran las baratas- y teníamos cuidado de comprar títulos diferentes para poder intercambiarlos. A lo mejor leo porque mi hermano mayor es un depredador de libros, se los zampa en un visto y no visto, y es sin exagerar lo más mínimo, una librería andante. Y él, siempre me supo recomendar muy bien el qué leer, algo que con el paso de los años sigue haciendo y siempre ha dado en el clavo. Mi padre también leía muchísimo. Éramos de los que nos leíamos libros de una sentada con noches en blanco y cuando llegó la época de las emancipaciones eran frecuentes las peleas a cuenta de acusarnos de mangar libros: "ese ejemplar es mío" "no que lo compré yo". Aún hoy, tengo en mi repisa algún libro mangado que guardo como oro en paño. 

Esto viene a cuento de un debate que he escuchado en la radio: ¿Las series, están provocando que la gente deje de leer? Para un lector esta es una cuestión tonta porque cuando se empieza no se deja jamás. Se pasan rachas donde se lee menos, donde caes dormido al segundo párrafo o lamentas terriblemente ya no poder dedicar noches en blanco a la lectura. Pero no se deja jamás. En cambio, gracias a las series, me he leído -y estoy en ello- sagas completas que jamás hubiera imagino que me engancharía a ellas.

No, no es esa la cuestión. Se lee menos porque de lejos viene que no se está fomentando la lectura en nuestros jóvenes. Y estos jóvenes se arrejuntaron y tuvieron hijos que han crecido en casas sin libros por el sofá, sin noches en blanco y sin hacer charlas sobre quien es el asesino. En los colegios, se continúa obligando a leer libros que no tienen el más mínimo interes para un adolescente que además está agobiado por todas las tareas que se le acumulan. Para ellos, un libro ya no es sinónimo de diversión, ensoñación y fantasía. En cambio, una serie, sí lo es. Y deberíamos aprovechar ésto para animarles a leer sus sagas favoritas entre una temporada y la siguiente. Y no debería importarnos que los leyeran en casa o en la escuela porque lo importante es regalarles el gustazo que supone una tarde de lectura.


Ingredientes: (Basada en esta receta)

  • 225gr. de mantequilla blanda
  • 3/4 de taza (cup americana) de azúcar morena
  • 1/2 cup de azúcar normal
  • 1 huevo y una yema de huevo 
  • 1 cdta. de extracto de vanilla
  • Una pizca de sal
  • 2 cups de harina repostera (yo usé espelta)
  • 1 cup de copos de avena
  • 1 cdta. de polvos de hornear
  • 150gr. de trocitos de chocolate a tu gusto

Preparación:
  1. Mezcla todos los ingredientes (menos las pepitas de chocolate) con ayuda de unas varillas eléctricas o en la procesadora de alimentos. Una vez que tengas la masa, mezcla el resto.
  2. Precalienta el horno a 180ºC. Mientras mantén la masa en el frigo.
  3. En una placa de horno y sobre papel de hornear, ve colocando montoncitos de masa con ayuda de una cuchara de postre. Salen 2 bandejas y media de 9 galletas. Hornea unos 10-15 minutos (depende de cada horno)

Buñuelos de patata al estilo turco

marzo 03, 2020
Vivimos en un mundo que por el motivo que sea tiene una necesidad brutal de conceptualizar todo lo que acontece. Imagino que eso nos tranquiliza, hace que todo tenga más sentido, o sea más ético, moral, etc. Pero hasta tal punto somos expertos en estos manejos, que conceptualizamos también en exceso para ocultar vilezas, negligencias y demás desmanes del ser humano. Orwell ya profetizó sobre este particular con su ministerio de la verdad -donde se fabricaban mentiras- o el del amor -donde se torturaba al personal-. Es verdad que en el libro "1984" se manejan estos conceptos muy a las claras y en la realidad todo es mucho más sutil. Las verdades se atan con mentiras y viceversa, de manera que ya no sabemos separar una cosa de la otra. Hasta hace muy poco creíamos que quien controla la información es quien afianza su poder. Ahora el truco del almendruco es jugar con las desinformación para tenernos a todos lelos perdidos sin saber para donde tirar. 
Y aprovechando esta borrachera -o resaca- desinformativa añadimos a nuestros clichés, nuevos vocablos y expresiones que se consolidan con una rapidez pasmosa. La gran mayoría, son palabras inventadas que no aparecen en el diccionario y hacer el ejercicio de intentar entender algunos discursos se hace casi imposible. Pero a donde yo quiero llegar, es al punto en el que estamos en cuanto a la quimera de la conceptualización. Se han puesto de moda los términos fóbicos, mejor dicho; nos estamos volviendo fobicomaníacos utilizando moralinas descafeinadas siempre bajo un lenguaje acusatorio -nunca reflexivo- para marcar a todo aquel que no casa con nuestro armario. Y usamos tonos tan malintencionados, que estamos dejando de entender las fobias como comportamientos irreflexivos e incluso absurdos que nos llevan a temer y a obsesionarnos con ciertas ideas, cosas, seres, etc. Es decir, si tengo pánico a las arañas o a los espacios cerrados o a volar un psiquiatra dirá que tengo una aversión angustiosa e incontrolable por estas situaciones. Eso es fobia, tal cual. Pero nos están vendiendo fobias convertidas en odio: islamofobia, transfobia, surrofobia o feminifobia, que por cierto, ésta última no hay que reinventarla porque ya existe: ginefobia. Y a quienes creen que no hay fobia para aquellos que odian a los hombres, pues ea, androfobia. Y es que si ya tenemos fobias para dar y tomar, ¡para qué nos complicamos la vida tanto!

Y en medio de tanto ladrar -digo, conceptualizar- la moral, la empatía, la caridad, todo lo bueno del alma, se desploma en odios y absurdos. Hoy, dos veces he oído decir "desenchufo por higiene personal" porque entre absurdo e improperio se nos va el sano juicio sin saber cómo el mundo ha llegado a acumular tanta insensatez.


Ingredientes:

  • 750gr. de patata cocida
  • 1 huevo
  • 2cdas. de fécula de patata ( o maicena en su defecto)
  • 1 cebolleta
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 cdta. de cúrcuma 
  • 1/2 cdta. de comino molido
  • Sal
  • Algo de harina para rebozar
  • Aceite para freír

Preparación:
  1. Cuece las patatas en agua con sal. Las pelas y las aplastas como para puré.
  2. Añades la cebolleta picada muy fino, el ajo machacado, las especias, el huevo y la fécula de patata. Mezcla hasta tener una pasta homogénea y que se deje manejar. Si hiciera falta, añade un poco más de fécula.
  3. Calienta abundante aceite en una sartén. Haz bolitas (lo que te quepa en una cuchara), las rebozas en harina y las aplastas un poquito.
  4. Las fríes y listo.  

Crema de alubias y berenjena

febrero 28, 2020
torticero, ra
Del lat. tortus 'torcido, tuerto'.
1. adj. Injusto, o que no se arregla a las leyes o a la razón.
El mundo está tortus. Puede que más que ayer pero menos que mañana. O no, lo mismo es al revés. A saber. En cualquier caso, torticeros tiempos nos tocan vivir sumergidos como estamos en un ambiente de tontuna absoluta y parece que incurable. El dramavirus nos ha encapsulado a todos los habitantes del llamado primer mundo en un estado de absoluta estupidez. El tándem redes-sensacionalismo está más cotizado que nunca y el alarmismo fatalista se ha hecho el amo. No quiero banalizar una  enfermedad que está dejando muertes a su paso pero la desmedida alarma y pánico que ha desatado raya con lo absurdo. Mientras el sarampión deja miles de víctimas en el Congo -lamentablemente la mayoría niños- el terror colectivo alimentado fundamentalmente por los medios de comunicación que a veces aparentan tener una sed de tragedia infinita, como decía, mientras presenciamos como las farmacias se quedan sin mascarillas, dejando a otros enfermos sin ellas olvidando que un enfermo de cáncer en paliativos se juega la vida sin la protección debía... no sé, parece que el pánico mortal es selectivo aparentando mayor urgencia allá donde mayor es la gilipollez.

En la farmacia de mi barrio ha entrado hoy una señora a por mascarillas. Con cara de hartura en grado máximo, la farmacéutica le ha informado que están agotadas y que no habrá hasta dentro de dos semanas. Le ha recordado a la mujer que no hay necesidad de usarlas, que de momento no hay riesgo alguno. Aún así la señora ha insistido en hacer el pedido. Y no puedo dejar de pensar que con todo ese dinero que los europeos estamos malgastando en unas mascarillas que no son capsulas de vacío que nos libran de las enfermedades, bien podríamos haberlo invertido en vacunas y tratamientos para curar el sarampión en El Congo.

Pero torticeros hay para todos los gustos. He leído que un tierraplanista -sin comentarios- se ha matado a bordo de un cohete casero con el que pretendía demostrar la planicie terrestre. También he descubierto que algunos jóvenes muy kukis quieren poner de moda las extensiones de pelo para las fosas nasales... bueno, mira: estos está claro que pasan de mascarillas. A lo mejor no todo está perdido.


Ingredientes:

  • 1 bote de alubias cocidas
  • 1 berenjena asada (al grill o a la plancha)
  • 1 pimiento rojo asado (casero o en conserva)
  • 2 chalotas ( o una cebolla)
  • 2 dientes de ajo
  • 1/2 cdta. de carne de pimiento seco (o seco)
  • 1 taza de salsa de tomate
  • Caldo para cubrir
  • Un poco de aceite de oliva
  • Sal y pimienta

Preparación:
  1. Prepara el sofrito con las chalotas, el ajo hasta que se dore un poquito en aceite de oliva. Añade el pimiento asado, la carne de pimiento, las alubias y la salsa de tomate. Rehoga brevemente, añade el caldo hasta cubrir y deja que cueza unos 5 minutos.
  2. Añade la berenjena troceada, rectifica de sal y pimienta y deja que cueza otros 5 minutos.
  3. Tritura la crema y si es necesario, pásala por el chino en el caso que la trituradora deje trocitos.

Scones ingleses y un cuento chino

febrero 23, 2020
Erase que se era unos scones al estilo britis. Hasta aquí todo muy normalito y cumpliendo a raja tabla con la primera premisa de cualquier cuento que se precie. Y es que, aunque estos bollitos están recién horneados hace apenas un par de horas -ni llega-, son unos scones añejos de hace más de 10 años. Exactamente fueron publicados por primera vez el 17 de octubre del 2009 y los hice para un reto de los muchos que había por entonces. En éste, teníamos que mostrar nuestras despensas y todas, pero absolutamente todas -la mía incluida- apestaban a conservas caseras recién hechas para el reto. No teníamos ningún pudor en falsear nuestras existencias por aquello de aparentar ser más kukis de lo que el decoro recomienda porque no nos hacía falta ningún espejito mágico que nos dijera eso de sois las más guapetonas de la blogosfera. Para nada porque con mirar nuestros blogs se nos hacía el culete pepsicola. Y es que todas estábamos encantadísimas con lo que hacíamos. 

Hicimos muchas amistades, aprendimos a hacer infinidad de cosas riquísimas y estábamos motivadas a tope. Tanto, que nos vinimos todas muy arriba; bueno, unas más que otras -para qué mentir- y empezaron a salir como setas caperucitas por todo el bosque cantando eso de "quiero ser mona, rica y famosa" y aunque algunas lo lograron lo cierto es que empezaron a cocerse más egos que pucheros. Y hasta aquí la música de violines porque ahora tocan los golpes de tambor; y es que poco tiempo después, llegó el lobo feroz y también dijo lo de "quiero ser moni, rico y famoso" y la abuela también, igual que el leñador y había tantos focos en el bosque que ya nadie reparaba en las ricas cestas de galletas, pasteles, sopitas y empanadas... y así es como el cuento empezó a dar una fatiga de la hostia porque había que dorar la píldora a todos los personajes del cuento y nos fuimos convirtiendo un poco en la clá de los que se subían al escenario en busca del aplauso rápido. 

Y así es como nuestro cuento chino se desmontó un poco de aquel primer empuje de querer compartir y disfrutar unos de otros. O no, porque lo cierto es que el espíritu sigue vivo y hay un montonazo de bloggers que siguen estando ahí porque disfrutan con lo que hacen y su instinto de compartir se les escapa del pecho haciendo sombra a los que sacrificaron por el camino ese espíritu para exhibir sus talentos haciendo de sus publicaciones escaparates de feria o algo peor. O no, o vete a tú saber.
Pero, ya me fui por las ramas y no he aportado nada para aclarar la posición de este post. Como te decía, tiene más de 10 años. No quería borrarlo y sí, necesitaba renovarlo porque la receta me encanta y quería que luciera fresca y con olor a recién hecho así que he ideado este plan tan retorcido; mantengo la entrada pero actualizo a fecha actual. Mantengo los comentarios de entonces que sin la entrada original resultarán un poco estrambóticos pero lo cierto es que el contenido de la misma no aportaba ni chicha ni limonada. Por aquel entonces estaba de moda eso de ponerle genjibre o romero o pimienta o balsámico a las mermeladas cosa que ya no hago jamás porque ahora me hago y me deshago en placer cada vez que abro un bote y sale disparado ese sabor tan genial a mis frutas domésticas que son nuestro mayor tesoro. Esta de las fotos, es mermelada de albaricoques de nuestro viejo árbol y arándanos que es una de mis favoritas de todos los tiempos. Sobre lo scones, sigo pensando que esta es la mejor receta de las que he probado. 


Ingredientes:
  • 2 tazas (cup americana) de harina
  • 2 cdas. de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 2 cdtas. de levadura
  • 1 puñadito de cranberries o pasas
  • 2 huevos
  • 120gr. de mantequilla fría
  • 5 cdas. de leche o Buttermilch
  • Nata montada y mermelada para acompañar

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 200 ºC. 
  2. Pon en un bol el harina, la levadura, el azúcar y la mantequilla reblandecida y en trocitos para que puedas mezclar mejor. Mezclas con las manos hasta que la masa adquiera el aspecto de migas de pan. En este punto, añade los huevos y la leche y trabaja el conjunto. No se debe amasar mucho para que no pierda ese look rústico. Añade las pasas o cramberries.
  3. Ya con todos los ingredientes ligados, extiende la masa en la mesa de trabajo enharinada con un grosor de 2 cm. 
  4. Recorta los scones y los vas colocando en la plancha del horno con un papel de hornear. Pincela con un poco de leche y si quieres le pones un poquito de azúcar por encima (muy muy poco). Al horno unos 15 minutos hasta que comienzan a dorarse ligeramente. Enfría antes de servir,

Choco muesli choco cookies

febrero 10, 2020
Resumiendo (já, mal comienzo) y a groso modo me gustaría insistir en las tres finalidades de este blog: la primera, la obvia, la más visible y motor que rueda alrededor de nuestros jugos gástricos: las recetas. Poco puedo añadir salvo disculparme porque es cierto que muchas cosas deliciosas con las que he mimado a mis comensales de pantalla para dentro, se han quedado sin foto y por ende, sin oportunidad de lucir en el blog como se merecen. Cosas del directo porque desde hace muchos años ya no hago sesión de fotos antes de comer dejando a mis chicos salivando y sufriendo como alimañitas hambrientas mientras yo me pongo de los nervios con las prisas y con el come-come del "Ay que se enfría". Con muy buen criterio, opté hace siglos por priorizar a mi pandilla porque al fin y al cabo, la audiencia puede siempre esperar.

La segunda, vino un poco a reglón seguido. Me habían detectado un alien durmiente en mi médula ósea. Hoy ya se sabe mucho de estos estados preactivos pero cuando me tocó estaban en braguitas. No se sabía nada de su evolución salvo que no había nada más que hacer salvo vigilancia. Duro de encajar cuando tienes un bebé de meses y ves que pierdes la salud poco a poco con rotillos que aisladamente no son alarmantes pero que trastocaron mi vida radicalmente. Con el tiempo, he sido consciente de mi suerte ya que aquí sigo, con mis rotos y descosidos pero entera más allá de haber perdido un útero traidor. Pero como decía, al principio la ansiedad me devoraba cada vez que miraba a mi bebote, sin saber que iba a ser de él si yo faltaba o que recuerdos llegaría a tener sobre mí. Dejar muestra de nuestro día a día, de las batallitas del kindergarden, del cole, de todo nuestro mundo filialmaterno. Y de paso, dejarle al mayor mi legado, mucho sobre mis pensamientos y de como entiendo la vida y las terribles cosas que están azotando al mundo. Este blog es un faro que focaliza mi vida y la proyecta lanzando millones de partículas sobre mis pensamientos, dolores, amores y compromisos. Muchas cosas se guardan aquí.
Y la tercera: pues a estas alturas de post, se me ha ido el santo al cielo. Algo sobre los acontecimientos sociales y políticos que también se han ido quedando reflejados a lo largo de los años: cuando juaritos se moría de frío o la gente aquí en Austria salía a socorrer con agua y comida a los refugiados que caminaban por los arcenes de las carreteras, cuando estalló la crisis y... en fin, tantas cosas que ahí quedan, y aunque ya estamos demasiado saturados de desmanes políticos, de comportamientos asociales e inhumanos, de injusticias, digo, aunque ya estamos hasta el gorro hay que seguir mirando al mundo tal y como está, por mucho que duela. Seguiré o volveré a contar sobre lo que le duele al mundo sin olvidarme del humor que también falta nos hace y no todo pueden ser penas.

PD: como ves, yo sigo haciendo autoterapía; mi blog y yo, o sin mi blog no soy nada, o bloguea como puedas... todo vale con tal de superar esas diferencias que han hecho que nos alejáramos el uno de la otra :-)  


Ingredientes:
  • 100gr. de harina
  • 2 cdas. de cacao puro
  • 80gr. de azúcar (mitad blanquilla, mitad morena)
  • 100gr. de mantequilla en pomada
  • 1cda. de sirope de arce
  • vainilla
  • una pizca de sal
  • 1/ cdta. de polvos de hornear
  • 1 huevo semi batido
  • 125gr. de muesli de chocolate
  • 50gr. de trozos de chocolate

Preparación:
  1. Mezcla todos los ingredientes (menos el muesli y las pepitas de chocolate) con ayuda de unas varillas eléctricas o en la procesadora de alimentos. Una vez que tengas la masa, mezcla el resto.
  2. Precalienta el horno a 180ºC. Mientras mantén la masa en el frigo.
  3. En una placa de horno y sobre papel de hornear, ve colocando montoncitos de masa con ayuda de una cuchara de postre. Salen 2 bandejas de 9 galletas. Hornea unos 10-15 minutos (depende de cada horno)

Dinnete, la pizza alemana de patata

enero 28, 2020
Acabo de leer una conversación en Twitter que lanzaba a la grada la siguiente reflexión:  ¿Cuál es la cosa más sobrevalorada del mundo? Me quedé en blanco por unos segundos y no por falta de ideas sino por la osadía de ese "más" que es quien complica la respuesta. Elegir una entre tantas se hace complejo. Eché un ojo a las respuesta por puro desinterés -sí, digo bien- y me encontré con un aluvión de cosas algunas dichas desde lo más sentido, otras con una intencionalidad que se huele a la legua pretendiendo forzadamente ser graciosas, chisposas o ingeniosas y otras tantas, certeras y canallas que me han dejado divagando entre neurona y neurona con un ronroneo extraño, de esos que uno prefiere no tener cuando está de tareas hasta las cejas.

Las palabras sin hechos.
La inmediatez.
Cosas que se sobrevaloran por su escasez.
Decir lo que piensas.

Dejo estas respuestas servidas para mejor ocasión que hoy me hace engorro enredar mi pobre médula en reflexiones que si bien son importantes, ahora mismo se me antojan inoportunas. Ahí quedan para mejor ocasión. Ahora, como te imaginarás, el gato se lo lleva al agua la comida: las torrijas, la paella, las hamburguesas, la pizza, las croquetas (varias veces y eso duele), el roscón de reyes, el shusi, los percebes, el cachopo y hasta el gazpacho... aquí desde luego me sale a flote mi pundonor de guisandera al escuchar tanta infamia. ¡Madre mía! qué panda de paladares desarraigados. A esa deshonra de papilas gustativas que desprecian las torrijas les iba yo a dar rollo kármico y desde luego, por mi parte les deseo una larga vida donde no vuelvan jamás a catar ni una.

En cualquier caso, a los que piensan que la pizza está sobrevalorada -cosa que a groso modo comparto- les invitaba yo de buena gana, a probar un Dinnete o pizza alemana -del sur para más señas- que tiene un sabor realmente especial y contundente. Un Dinette, una pequeña ensalada y estás tirando millas el día entero. 


Para la masa: (salen 4 grandes)
  • 300gr. de harina de espelta 
  • 200gr. de harina de trigo integral
  • 1 sobre de levadura seca panadera
  • 1/2 cdta. de sal
  • 320ml de agua templada

Para cubrir:
  • 1/2 docena de patatas pequeñas (cocidas y peladas)
  • 125ml. de Sauerrahm (sustituir por nata líquida)
  • 1 cebolleta con tallo
  • 150gr. de jamón o bacon ahumando
  • 150gr. de queso de montaña (Bergkäse) o enmental
  • Sal, pimienta y  nuez moscada

Preparación:
  1. Mezcla los ingredientes para la masa, los amasas hasta que estén bien integrados y los pones a levar una hora en un bol cerrado y en un lugar templado (al sol por ejemplo). 
  2. Machaca las patatas y haces una masa mezclando con el Sauerrahm o la nata líquida hasta que veas que tiene una textura como de puré. Sal pimienta y reserva,
  3. Precalienta el horno a 210ºC.
  4. Prepara el resto de ingredientes cortándolos en trocitos menudos.
  5. Pon la masa sobre la mesa enharinada y la repartes en cuatro porciones. Haz una bola con cada una de ellas, y vas extendiéndolas de dos en dos sobre una placa de hornear cubierta con papel. Pones sobre ellas una capa de la masa de patata, luego la cebolleta, el queso y por último el jamón. Hornea hasta que esté la masa doradita.

Rancho canario

enero 23, 2020
Cuando uno se va a la francesa es casi obligado regresar dando explicaciones, así que voy a intentar inventarme una excusa convincente que justifique estos meses de silencio. Descarto la más socorrida: "Uf, nada de tiempo para cocinar, fotografiar y publicar". Se desmonta sola porque desde mi último bizcocho he arreglado fotos de alguna que otra entrada de las primeras, de esas que no había ni por donde cogerlas. Además, no te creas que este rancho está recién sacado de la olla. Estaba el pobre olvidado en mi carpeta de borradores igual que otras tristes entradas que se han quedado atrapadas sin pulsar el botón naranja de "publicar". ¿Por qué? a saber. Cosas que pasan a lo tonto.

Si es cierto, que en invierno publico poco y es consecuencia directa de la falta de luz. Aquí en Austria nos quedamos a oscuras muy pronto así que son varias las veces que una receta se queda sin estampas porque en el último momento, dispuesto todo para enfilar el objetivo, la tarde cayó en un abrir y cerrar de ojos dejando mi cocina a oscuras. Pero de nuevo no es excusa, mi día es igual de largo que el tuyo o el de cualquier hijo de vecino. No es cuestión de horas sino de organizar bien las mismas y eso, cuando me lo propongo, lo consigo sin grandes esfuerzos.

Creo que no engaño si te digo que me alejé del blog por el mismo motivo que lo he hecho en las anteriores ocasiones. Desmotivación pura y dura. Me desinflo y noto que hago platos forzados y escribo forzada y me quedo requeteforzada esperando noticias al otro lado del hilo, deseosa de encontrar calorcito humano, a alguien que se pase y lea mis historietas y ojee mis recetas. Algún parroquiano que diga hola, o mande un beso, o deje un comentario chorra que por muy chorrada que sea son entrañables y cariñosos... todo menos aquellos "que rico me lo llevo" de hace años que me atacaban los nervios a rabiar.

Y es que, una de las consecuencias de arreglar fotos en entradas antiguas, es que las he releído -lo mismo que los comentarios- y de puro sin querer termino melancólica. Antes éramos una comunidad más abierta y participativa. Ahora usamos roles sintéticos en Facebook o Instagram, más efectivos tal vez, en los que hemos perdido el roce y esa frescura de antes. Es un hecho. 

Pero al mismo tiempo, he sido completamente consciente que este blog lleva recogidos más de diez años de mi vida, casi toda la infancia de Lucas, nuestro día a día, mensajes a mis amores, guiños, complicidad. Ahora se que no puedo dejarlo, que tengo que seguir documentando mi vida y dejando recetas a los que vienen por detrás. Éste es al fin y al cabo un legado muy importante de mi vida. Hay que seguir.


Ingredientes:
(Receta de un libro de cocina canaria que me regalo Tesa hace años)
  • 300gr. de garbanzos 
  • Chorizo a tu gusto
  • 1/4 de pollo
  • 200gr. de carne a tu gusto
  • Tocino veteado (yo no le pongo)
  • 1 cebolla pequeña
  • 2 dientes de ajo
  • Un poco de salsa de tomate
  •  700gr. de papas peladas
  • Un par de puñaditos de fideos medianos
  • 1 vasito de vino blanco
  • unas hebras de azafrán
  • 1 cdta. de pimentón
  • unos cominos machacados
  • Sal y un poco de aceite de oliva 

Preparación:
  1. Por un lado, cocemos a fuego lento los garbanzos (puestos en remojo la víspera), la carne, el chorizo y el pollo bien cubierto de agua con sal. Se van sacando las piezas a medida que estén cocidas y tiernas (primero el chorizo, luego el pollo y finalmente la carne y los garbanzos). Troceas las carnes y el chorizo y lo reservas todo mojado en su propio caldo.
  2. Mientras, fríes en otra cazuela la cebolla y el ajo en un poco de aceite de oliva. Añades la salsa de tomate, el pimentón, el azafrán, lo cominos y el vino. en este punto, yo lo paso todo por la trituradora para que quede el caldo limpio. Añade a este sofrito las papas cortadas en trocitos y cúbrelas con caldo de cocer la carne y los garbanzos.
  3. Pasados 15 minutos, añade los fideos y el resto de ingredientes (pollo, carne, chorizo y garbanzos). Deja que cueza unos 10 minutos hasta que las papas cojan el punto. 

Bizcocho bicolor de mascarpone

octubre 01, 2019
If you assume that there is no hope, you guarantee that there will be no hope. If you assume that there is an instinct for freedom, that there are opportunities to change things, then there is a possibility that you can contribute to making a better world.

[Si asumes que no hay esperanza, garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que hay un instinto de libertad, que hay oportunidades para cambiar las cosas, entonces existe la posibilidad de que puedas contribuir a hacer un mundo mejor.]
Always tell the truth. Always take the high road. Live each day like it could be your last. Drink it in. Be adventurous, be bold, but savor it. It goes fast.

[Di siempre la verdad. Haz siempre lo correcto. Vive cada día como si fuera el último. Bébetelo. Se aventurero, se audaz, pero disfrútalo. Va rapido.]
We’re defined by our actions, not our words.

[Nos definen nuestras acciones, no nuestras palabras]
~Extractos del film Captain Fantastic.


Ingredientes:
  • 250gr. de harina repostera
  • 50gr. de fécula de patata ( o de maíz tipo Maicena)
  • polvos de hornear
  • una pizca de sal
  • 160gr. de azúcar
  • 3 huevos
  • 250gr. de mascarpone
  • 100ml. de leche
  • 60ml. de aceite suave
  • 30-40gr. de cacao puro

Preparación:
  1. Pon a calentar el horno a 180ºC.
  2. Pon todos los ingredientes secos (menos el cacao) juntos en un bol y los mezclas. Añade el resto de ingredientes húmedos y lo bates con unas varillas o la batidora hasta que no tenga grumos.
  3. En un molde de rosca engrasado, añades como la mitad de la masa. Añade el cacao a la masa restante y lo bates de nuevo hasta que no tenga grumos. Añade por encima y ahueca un poco la masa con una cuchara para que no se quede toda en la superficie.
  4. Hornea hasta que esté cuajado y ligeramente doradito.

Buchteln, bollitos austriacos

septiembre 14, 2019
venganza
De vengar y -anza.
1. f. Satisfacción que se toma del agravio o daño recibidos.
2. f. desus. Castigo, pena.

Acabo de leer este artículo sobre la venganza. Merece la pena reflexionar sobre lo dicho. Venganza y justicia; qué fino velo separa la una de otra. Qué difícil posicionarse dependiendo del grado de implicación, cercanía o empatía. Injusticia y castigo -acción y reacción- parece que siempre deben ir de la mano aunque con un poquito que hayas vivido, sabrás que abundan injusticias que sin infringir la ley, causan un daño brutal. ¿Legalidad o moralidad; cuándo hay que castigar? Por muy ciego y desdentado que sea un sistema judicial -cualesquiera sin entrar en detalle- siempre será insuficiente, parcial, erróneo o malinterpretado. Ayer mismo, oía a una juez reconocer que no es lo mismo llamar al estrado a una persona de poder frente a un señor de a pié... y menos que un juez llame a otro como si la profesión fuera salvoconducto de lo humano; de lo malo que todos los humanos en mayor o menor medida llevamos dentro.
Cada día en redes, puedo ver como ese sentimiento de injusticia insatisfecha se nutre con eslóganes a lo "haz que ruede, incendiemos las redes" y cuando lees el agravio te sorprende que cosas tan triviales e insignificantes provoquen tantos aspavientos. Y es que cuando nos tocan lo nuestro, la rabia nos pide venganza y si al resto de parroquianos ni les va ni les viene pues ea, voy a enriquecer artificialmente mi desgracia para tocar la fibra sensible del personal, queriendo o sin querer, o vete a saber. Es como la pareja que pelea por la custodia de los hijos, a ella le parece una injusticia y a la que pinta a su ex con rabo y tridente se lo termina creyendo, tanto que pone una denuncia por malos tratos, y luego dos, y finalmente trescientas. Y cuando un juez manda que su ex no pueda acercarse a ella cambia el discurso y comienza a denunciar que abusa de sus hijas. Ni peritos ni las propias hijas la secundan, y aún así continua su letanía de denuncias. Esto le ha pasado al señor que más denuncias acumula por malos tratos en Europa, que por cierto, es un español.  ¿De qué vale tanta sed de venganza o de castigo o lo que sea que se desee en esos casos? Pues de nada, salvo de haber destrozado la vida a su ex y a su familia, de haber contribuido a manchar los testimonios de las verdaderas víctimas porque muchos son aún los animales que se excusan en estas perturbadas para desacreditar y llamar mentirosas a las verdaderas víctimas de malos tratos. Y tanto, que todos sabemos de un partido que se está desviviendo por anular la ley de malos tratos argumentando que lo de las víctimas es puro teatro.

Y es que la venganza jamás cura la pena ni satisface. Es la justicia la que debe resolver aunque no se nos adapte como anillo al dedo; no es un sastre que nos mete sisa o nos pone pinzas a medida. Hay que aceptar y confiar porque es lo mejor que tenemos contra la barbarie.Y quien crea que el castigo mitiga el dolor, se equivoca. Es trabajo personal más allá de las circunstancias. La justicia emocional, es luchar por mantener y nutrirte de lo bueno que la vida te regaló aunque después te lo haya teñido de desgracia.

“Espero que cuando tengas frío o salgas mojado o te marches a dormir, no tengas reparo en pedirle a los ángeles que se nos fueron antes que te hagan un “paquetito” y te abracen como un bebé, como a ti te gustaba. Si lo haces, ya verás cómo me sientes e incluso puedes oler el cariño y la ternura que siempre me has producido. Seguro que sientes como, desde que naciste, no he dejado de enamorarme cada día más de ti y enorgullecerme sorprendida de cómo has ido creciendo. No hay madre en el mundo, “cuchifrito”, que sienta más orgullo que yo de haberte tenido y contribuir a tu grandeza”

#mareadebuenagente


Ingredientes (para 12 bollos):
  • 600gr. de harina
  • 1 sobre de levadura seca (para 1/2 kg. de harina)
  • 100gr. de azúcar
  • algo de sal
  • ralladura de limón
  • 250ml. de leche templada
  • 60gr. de mantequilla
  • 2 huevos
  • algo de mantequilla derretida para pincelar
  • mermelada de albaricoque para rellenar


Preparación:
  1. En un bol, pon todos los ingredientes secos: harina, azúcar levadura, ralladura y sal. En un vaso grande mezcla los líquidos: leche templado, huevos y mantequilla derretida. Mezcla ambos y amasa con ayuda de las varillas eléctricas y deja que la masa leve 2 horas.
  2. Pasa la masa a la encimera y divide en 12 porciones más o menos iguales. En una fuente de horno rectangular untada de mantequilla, vas colocando las bolitas.
  3. Deja que reposen de nuevo 30 minutos. Precalienta el horno a 170-180ºC.
  4. Derrite un poco de mantequilla y pincela los bollitos antes de hornear. Depende de cada horno y de cuanto absorba el calor la fuente, pero necesitarán alrededor de 1/2 hora.
  5. Cuando estén templados, casi fríos, con ayuda de una manga les inyectas la mermelada por abajo. Vuelve a poner en la fuente y espolvorea algo de azúcar glas.

Postre de moras y yogur

septiembre 11, 2019
–Hace millones de años que las flores fabrican espinas. Hace millones de años que los corderos se comen las flores. ¿Y no es serio intentar comprender por qué las flores hacen tanto esfuerzo en fabricar sus espinas si éstas no van a servirles para defenderse? ¿Es que no es importante la guerra entre los corderos y las flores? ¿No es esto mucho más serio y mucho más importante que las sumas de un señor gordo y colorado?... Y… si yo conozco una flor única que sólo existe en mi planeta y sé que un corderito puede destruirla sin ni siquiera darse cuenta ¿es que esto no es importante?

Enrojeció aún más y prosiguió:

–Si alguien ama a una flor de la que sólo existe un ejemplar entre millones y millones de estrellas, es suficiente mirar al cielo para ser feliz pues puede decir satisfecho: "Mi flor está allí, en alguna parte…" ¡Pero si el cordero se la come, será tan doloroso como si de pronto todas las estrellas se apagaran! ¿Y… esto tampoco es importante?

No pudo decir más. Estalló en sollozos.
Porque hay boas que se comen elefantes y parecen sombreros; porque hay asteroides con tres volcanes; porque hay principitos que guardan rosas tras un biombo; y cuando les muerde la serpiente, nos piden que les dejemos marchar, que recordemos su sonrisa cada vez que miremos las estrellas...

#mareadebuenagente


Ingredientes (para 6 vasitos):
  • 300-400gr. de moras
  • entre 4 cdas. a 1/2 vaso de zumo de moras (miras mis notas)
  • 100gr. de azúcar
  • vainilla
  • 3 hojas de gelatina (o el equivalente en polvo)
  • 250ml. de nata montada
  • 150ml. de yogur natural (griego o sauerrham, Schmand...)

Notas:
  1. No es un postre de medidas sino de proporciones dependiendo del gusto. Con más fruta sabor más intenso y fresco y con menos más cremoso tipo mousse.
  2. También tu decides la consistencia. Si disuelves la gelatina en 4 cdas. de zumo la crema es más espesa y con más líquido (no más de medio vaso) más ligera. Yo he usado 400gr. de fruta y medio vaso de zumo ya que en casa les empalagan los postres con mucha nata.

Preparación:
  1. Tritura la fruta con el azúcar y la vainilla.
  2. Disuelve la gelatina en polvo en el zumo (lee las notas). Si son láminas, pon previamente las hojas en remojo con agua fría. Añádelo a la masa de fruta y deja que repose una hora en el frigo.
  3. Mezcla la fruta con la nata montada y el yogur. Ayúdate de unas varillas y lo ligas con movimientos ligeros. Reparte en los vasos (yo usé 6) y deja enfríar de nuevo un par de horas antes de servir.

ME APETECE

 
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