Pudin de pan de canela

abril 05, 2022
En este mes de silencio, además de pasar el corona, me descuerno intentando saber o, cuando menos, entender que es lo que nos lleva a perder tanto los papeles como humanos pensantes que somos. La guerra es más vieja que el mundo, me dirás. Cierto, pero jamás hemos tenido tantos argumentos para defender la paz, por lo menos en Europa y el norte de América, donde hemos conseguido establecer democracias más o menos solidas, con sus rotos y descosidos, pero bien plantadas y alimentadas de bienestar social, económico y pluralidad tanto en credos como en ideas. Formamos parte de ese mundo privilegiado donde no hay que ser rico para recibir una educación digna, un título universitario o asistencia médica de primera fila. 

Y es que, más allá de nuestros dogmas e ideales, no consigo entender estas olas constantes de negacionismos variados que tanto daño están haciendo en el bien común. Claro que se puede tener opinión propia; de hecho, se debe y es fundamental mantener una línea crítica ante todo lo que nos cuentan; pero de ahí a la negación sistemática del dolor, horror y destrucción va un trecho largo y peligroso. Esto lo han hecho antes el 100% de los dictadores y genocidas del planeta. Para los nazis, los campos de exterminio eran campos de trabajo para que los judíos devolvieran trabajando, todo lo que le habían robado al pueblo alemán. Todas las atrocidades, todas, se construyen a partir de media verdades o medio hechos plausibles que una vez cimentados con toneladas de medio mentiras y datos fuera de contexto son imposibles de detener.

¿Y por qué la gente lista y formada cae en estas trampas? ¿Un zote, se hace o se nace?
Sin meterme mucho en la jungla de la psicología -campo del que soy una mera espectadora sin conocimientos sólidos- y resumiendo una barbaridad el concepto, dicen los expertos que nuestra mente opera con dos grandes bloques de pensamientos (insisto, generalizando una barbaridad). De manera innata, las personas tiramos de pensamientos automáticos, que son esos juicios rápidos con los que dialogamos con nosotros mismos casi de puro sin querer, esas imágenes o recuerdos de lo aprendido que nos hacen creer que tenemos un sexto sentido para detectar situaciones antes de que se produzcan y tendemos a dar por acertados nuestros prejuicios por muy irracionales que sean. Y lo peor, son incontrolables, aparecen cuando les viene en gana y suelen llegar sentando cátedra. Para contrarestar estos pensamientos automáticos y negativos, nuestra mente tiene sus propios mecanismos de defensa. Tenemos pensamientos alternativos, más sosegados y que se encargan de gestionar lo que nos pasa: pensamientos, problemas,  circunstancias, emociones... es decir, son pensamientos que nos ayudan a lidiar con el día a día de forma más positiva y racional. Bueno, por lo menos de forma más eficaz.

Vale, pues imagina la bola tan tremenda que tenemos de información y desinformación toda junta que nos aturulla de tal modo que nuestros pensamientos automáticos -con buen criterio- nos advierten: "no te lo creas". A ver, desde chicos nos han dicho que no confiemos en nadie, que confiar hace daño, que todo el mundo nos quiere tomar el pelo, engañar, manipular; pero la necesidad de conocimiento, para lidiar con el miedo fundamentalmente, nos puede así que buscamos "fuentes fiables". Pero ¿dónde? pues lo más facilón es acudir y secundar las opiniones de tus círculos cercanos, gente afín a tu modo de vida, a tu credo y a tus ideas.

Y esto, los manipuladores mediáticos, lo saben. Y además pueden manejarte e infiltrarse en tus contactos fiables. Tienen medios y técnicas (como el Big five, esos cinco factores humanos que psicológicamente nos definen como personas) para calarnos y manejarnos a su antojo. Es tal el batiburrillo de noticias que nos llegan que ya no se diferencia por si misma la fuente de la información: reporteros, analistas, tertulianos, publicistas y hasta showman varios. Es tan tremendo el ruido que a duras penas podemos razonar sobre lo que pasa a nuestro alrededor.

Y en medio de tanto alboroto, nuestro pensamiento alternativo lo lleva crudo. No son pensamientos espontáneos así que debemos construirlos nosotros mismos. Para ello, hace falta dedicación y tiempo para manejar información suficiente para saber eliminar el ruido. Nadie sabe de todo. Nadie. Y hay mucho engreído con mucho poder de influencia. Las redes buscan likes y visibilidad a toda costa, no buen saber. Buscar referentes validos y creíbles,  estudiar los conflictos desde su origen, contrastar noticias... es un esfuerzo muy grande que casi nadie hace, ya bien por falta de tiempo o de conocimientos. Y además, si piensas por ti mismo, los tuyos, los que necesitas porque te aportan confianza, te van a comer vivo. No sabes cómo, pero te han acorralado en el clásico "o conmigo o contra mí". Y te conviertes en un avestruz como dice Ramón Lobo y comienzas negando las vacunas y terminas diciendo que la masacre de Bucha es un montaje. Que la guerra de Putin es un fake orquestado por la OTAN. Que las muertes y el dolor de la guerra es puro teatro.


Ingredientes:
  • de 350-400gr. de pan de leche o pan brioche
  • 4 huevos grandes
  • 500ml. de leche entera
  • 2 cdas. de azúcar moreno
  • 2 cdas. de azúcar blanca
  • vainilla
  • canela
  • de 80-100gr. de mantequilla blanda
  • cobertura: azúcar glas y queso crema a partes iguales con un poco de vainilla

Preparación:
  1. Mezcla la mantequilla, el azúcar, la vainilla y un poco de canela (dependiendo de lo intensa que sea de media a 1 cucharadita) hasta que tengas una crema y reserva.
  2. Calienta el horno a 170ºC.
  3. Trocea el pan (de leche o brioche) y lo colocas en una fuente de horno engrasada con mantequilla. añade pegotes de la mezcla de mantequilla y cuida que queden bien repartidos.
  4. Bate los huevos en la leche con un poco de vainilla y se lo añades a la fuente con el pan.
  5. Hornea hasta que veas que está cuajado y tiene un bonito color dorado.
  6. Aún tibio, le añades la cobertura por encima.

Scones de chocolate

marzo 02, 2022
coraje
Del fr. ant. corages.
1. m. Impetuosa decisión y esfuerzo del ánimo, valor.
2. m. Irritación, ira.

Un blog que no sabe compartir historias sin recetas ni al revés -que insulsas resultarían sin su punto de humanidad, familiaridad y crítica ligera de estar por casa que tanto gasto- no puede callar en un momento tan trágico y determinante como el que estamos viviendo. Si bien es cierto que no se habla con la boca llena, no quiero dejar pasar tan graves momentos sin constatar mi sentir personal, o de algunos, o de otros, que durante los últimos días se están haciendo sonar como comparsas a los ecos de las explosiones en Ucrania. 

Dejo los detalles generales a los expertos, que para eso están. Nosotros, los simples mortales, nos debatimos en cuestiones morales y conflictos de credo o qué se yo, porque es muy difícil afrontar situaciones tan trágicas y con consecuencias que, por primera vez, nos tocan muy de cerca a sabiendas que habiéndonos librado de dos guerras mundiales estamos a un paso de vernos inmersos en un escenario bélico europeo sin precedentes.  

Lo cierto es, que aún estamos en estado de shock y nos debatimos a lo largo de una línea imaginaria entre, la esperanza amasada durante años de un mundo ideal, utópico y sin guerras que solo nos lo hemos creído los países que vivimos a salvo donde nuestro mayor problema es la hipoteca y el recibo de la luz, y la realidad de una invasión cruenta a un país soberano donde, paradójicamente parece que la única forma de recobrar la paz es aplastando al invasor que, como tantos antes que él, en su locura y despiadada grandilocuencia, parece dispuesto a llevarse a todo el que se cruce en su camino.
Y la gente, como siempre, en medio del drama porque son en realidad la única baza que nos importa y por eso se les mata, para que todos sepamos lo que ocurre cuando se reta a la tiranía, sinónimo de terrorismo de estado en su máxima potencia. Y la respuesta al miedo, a la muerte, suele ser el coraje. Valor para salvar a los tuyos y, para que las calles no huelan a la sangre de tus hijos, te cuelgas un kalashnikov y que dios reparta suerte. Y así, aún en estado de shock, emocionalmente bloqueado y con la adrenalina desatada, te olvidas de la hipoteca de esa casa que ahora es escombro y humo, de las facturas que ya no podrás pagar porque lo que apremia es conservar la vida, conseguir refugio y comida. Poco más. 

He estado mirando la cámara en abierto que tiene tve en la frontera de Ucrania con Polonia y el trasiego de mujeres y niños es constante. En serio, se le cae a uno el alma a los pies. Y estas imágenes, que aún me retruenan en el pecho, contrastan con las opiniones que estoy leyendo de gente que critica la decisión en la EU de abrir un pasillo seguro para acoger a estas familias o a la decisión de P. Sánchez de legalizar a todos los ucranianos que viven en España. Me retruena también -o me asquea, no sabría decirlo- los naifs que se están agrupando por las redes para "traer niños ucranianos" de acogida. ¿Y sus madres, sus abuelas, sus tías, primas, qué, las dejamos en campos de refugiados en las fronteras? 

¿Qué nos pasa? Sinceramente, creo que es hora de irnos preparando para la crisis económica y humanitaria que se nos hecha encima, y hay que hacerlo con coraje, sin egoísmo y con tranquilidad. Si queremos paz, esta vez no basta con escribirlo en una pancarta. Ahora toca ayudarnos unos a otros, bajar el listón y dar gracias a la vida por lo que tenemos. Porque conservarlo no depende de nosotros por mucho que critiquemos. Y fundamental, no dejar que los necios nos calienten los cascos porque la desinformación está ya a la orden del día. 
Permanecer en silencio es como un cáncer de crecimiento lento para el alma y un rasgo de un verdadero cobarde. No hay nada inteligente en no estar de pie por ti mismo. No puedes ganar todas las batallas. Sin embargo, todos sabrán lo que defendías.
Shannon L. Alder


Ingredientes:
(Receta encontrada aquí)
  • 250gr. de harina
  • 2cdtas. de polvos de hornear
  • 2 cdas. de azúcar
  • un poco de vainilla
  • una pizca de sal
  • 85gr. de mantequilla
  • 150ml. de leche
  • 100gr. de pepitas de chocolate


Preparación:
  1. Precalienta el horno a 200 ºC. 
  2. Pon en un bol el harina, la levadura, el azúcar y la mantequilla reblandecida y en trocitos para que puedas trabajarla mejor. Mezclas con las manos hasta que la harina haga como migas. Añade la leche y amasa aunque no mucho para que no pierda ese look rústico. Añade el chocolate.
  3. Extiende la masa en la mesa de trabajo enharinada con un grosor de 2-3 cm en forma de rectángulo. Recorta los scones en 9 piezas. Pincela con un poco de yema de huevo diluida en un poco de agua. Hornea unos 15 minutos hasta que comienzan a dorarse ligeramente. Enfría antes de servir,

Panecitos de espinacas rellenos de queso y tomate

febrero 23, 2022
Cuantas cosas pasan los 23 de febrero. En España, hace ya años, tuvimos un intento de golpe de estado, y si no fuera por la trascendencia de aquel ataque a la libertad y soberanía como nación, la toma del congreso fue un poco a lo Berlanga, con el tricornio, ese bigote pegando tiros al techo y gritando "que se sienten coño". Hoy, ahora mismísimo, el espectáculo es la versión pepera de La guerra de los Rose, sin Michael Douglas ni Kathleen Turner pero con Casado y la Ayuso que también tienen sus tablas en eso de la interpretación. De esta guerra, lo que más me está alucinando es el público en general y esa costumbre tan nuestra de perdonar con tanta facilidad la corrupción, el robo del dinero público, pero con que saña castigamos la traición. Y ahí queda la ganadora del pleito, una Ayuso con trazas a lo Robin Hood de los bosques aunque ella roba para los suyos y no para los pobres. Que nadie se traiga a engaños.

También un 23 como el de hoy pero de 1940, la Disney estrenó Pinocho, uno de sus grande éxitos que nos lo han metido con calzador a todos los niños desde entonces, dejando a su paso generaciones enteras traumadas por lo siniestro de su trama y sus detalles, como esos relojes de cuco y su simbología, mostrando la cara más fea de la sociedad: sus vicios (el borrachín),  el maltrato (infantil y animal)... en fin, que yo la recuerdo de pesadilla. Qué angustia pasé, qué miedo a ser mala, a que me dejaran de querer, al abandono... y mira, lo de menos eran las orejas de burro y la nariz grandota, con eso hubiera podido vivir requete feliz pero hay que ser retorcido para aleccionar a los más peques con eso de "como seas malo, te vas a enterar tú de lo que vale un peine". O algo peor.
Y digo bien: peor. Porque el cuento original, que se fue publicando por capítulos en un periódico italiano -Il Giornale dei Bambini- por el periodista Carlo Collodi, donde el tierno e ingenuo Pinocho es una pieza de mucho cuidado que miente, roba, incluso mata -sí, sí, como lo oyes. Al grillo lo mata de un martillazo- pero que al mismo tiempo, es un crío que sufre toda clase de calamidades, las mismas a las que en aquella época, muchos huérfanos sufrían a diario. Después de todo, Collodi nos mostró a través de este cuento, lo más inmoral y canallesco de una sociedad insensible ante las penurias de miles de niños de la época.

Pero, ¿y Walt Disney? ¡qué mente más retorcida la suya!  si decidió hacer un film ligerito para niños ¡cómo se le ocurrió camuflar tanta perversidad entre musiquita de violines y flautas!  pero ¡pero! cuantas generaciones traumadas y ea, ahí lo tienes, que gracias a él el cuentito de Pinocho es uno de los más editados en el mundo. Sí sí, juventud, divino tesoro... !de milagro! porque quien sobrevivió a Pinocho sin terminar siendo carne de psicoanálisis, tuvo también que enfrentarse a Bambi y a Dumbo. ¡Qué quieres! bastante bien hemos salido.

Y solo una mente que sobrevivió a Pinocho pero tuvo que salir del cine con Bambi y con Dumbo a moco tendido, puede maquinar semejante amasadero: pan verde. Y ni te imaginas el éxito que ha tenido en casa y entre mis vecinos. Esto desde luego es más entrañable que ver como enjaulan a los niñitos burro para trabajar como esclavos en minas de sal... ¿o de oro? ni me acuerdo, gracias a dios.


Ingredientes:
  • 100gr. de espinacas frescas
  • 450ml. de agua templada
  • 1 y 1/2 cdta. de sal
  • 1 cda. de miel
  • 1 sobre de levadura seca para pan
  • 700gr. de harina para pizza
  • un chorrito de aceite de oliva
  • Salsa de tomate y queso mozzarella para rellenar

Preparación:
  1. Licua las espinacas con el agua templada, la cda. de miel y la sal. Amasa este licuado con la harina y la levadura. Deja reposar la masa un par de horas en un bol o recipiente engrasado con aceite de oliva.
  2. Una vez que la masa a levado, la pasas a la encimera (tus manos engrasadas en aceite de oliva)  y la estiras en forma de rectángulo. Extiendes el tomate y espolvoreas queso rallado. 
  3. Enrolla la masa, la cortas en caracolas del grosor que desees (yo las hice gorditas, de 2 dedos de grosor) y las vas colocando en una fuente engrasada. Termina colocando trocitos de mozzarella por encima y deje que leve de nuevo entre 20-30 minutos más.
  4. Calienta el horno a 200ºC.
  5. Hornea hasta que cojan un color dorado. Puedes comerlos templados o fríos.

Garbanzos salteados con verduras

febrero 20, 2022
Solo quienes tenemos gato sabemos cuantísimo se les puede querer. He oído decir, que tienen gato las personas que no pueden tener perro y creo que esto solo lo puede afirmar alguien que nunca ha tenido uno. Al fin y al cabo, los mininos son los únicos animales de compañía que no domesticó el hombre. Ellos solos tomaron la decisión de quedarse a nuestra vera porque a ver, somos un chollo. Donde vive el hombre hay basura y desperdicios, por lo tanto, también roedores así que la comida viene sola a casa. Encima les premiamos por ello, es como con las focas, que aplaudimos cada vez que se comen una sardina pero más guay porque encima les dejamos dormir en nuestra cama, les ponemos un arenero para no tener que complicarse con el mundo escatológico y los mimos están garantizados siempre que el peludo quiere, porque cuando toca que no, nadie hace la culebra con más elegancia en el mundo animal.

También he oído decir que los perros tienen dueños y los gatos tienen sirvientes. Pues va a ser que tampoco. A un perro hay que sacarlo varias veces al día, hay que hacerle caso constante porque sino les come la pena pero un gato hace literalmente lo que le da la gana. Ese es el punto que hay que tener claro con ellos: no hay quienes les manden, no pretendas que te dé la patita ni te haga el pino-puente. Son libres y sí, se creen superiores a nosotros.
El nuestro no comprende como, después de tanto tiempo y esfuerzos para dejarnos clarisísimo que no le gusta la comida seca, seguimos poniéndole ración y medida de las bolas asquerosas y le racionamos el ragú de atún que es lo que le pone. O jamón york, o pollo... y aún así, pese a nuestra estupidez, nos quiere. Con Lucas se pelea por los juguetes; le manga piezas de lego o le muerde los cables. Con Günter, juegos en el sofá y conmigo, con su mami los mimos, los arrullos, las ganas de comer, de salir... si tiene hambre, si quiere que le vacíe el arenero... pues lo mismo que hacen el resto de mis hijos. que la cosa no viene a cambiar tanto.
Es un alfa de gran calibre, territorial y bravucón con los gatos vecinos. Le encanta escaparse al tejado donde es feliz pero nos llaman la atención los vecinos. Tampoco entiende porque no le dejamos zanganear por las alturas ni salir sin correa. Como hacerle entender que vivimos en la sociedad de la cancelación donde todo aquello que no cubre un seguro se convierte automáticamente en ilegal. Cómo hacerle entender que por encima de su derecho a corretear por jardín ajeno, está la libertad de ser atropellado por cualquier coche o envenenado por cualquier desalmado. 

Pero su paciencia es infinita. Cada día, me explica y me cuenta -a su manera- que quiere salir por la ventana de la buhardilla o que le abra la puerta y le deje salir a sus anchas sin tener que escaparse cada vez que alguien entra en casa o no tener que bufarme cada vez que decido que el paseo ha terminado y es hora de volver a casa. Nos lo perdona todo, esa es la verdad. 


Ingredientes:
  • 1 lata de garbanzos
  • 1 calabacín y 1 berenjena pequeños
  • 1 diente de ajo
  • especias para chorizo (sino tex-mex o de pinchos rojos)
  • 1/2 vaso de caldo
  • Un poco de queso fresco de cabra a tu gusto
  • Un poquito de aceite de oliva

Preparación:
  1. Saltea las verduras cortadas en trocitos en una sartén con un poco de aceite de oliva. Sala y reserva.
  2. En la misma sartén, saltea los garbanzos con el ajo machacado, un poco de aceite de oliva y añade las especias. Cubre con un poco de caldo y deja que reduzca por completo.
  3. Añade las verduras a los garbanzos, y sirve con un poco de queso fresco por encima

Muffins de avena y queso quark o haferflocken quark muffins

febrero 11, 2022
1.796, Edward Jenner demostró que la propia viruela podía proteger contra la viruela. Su primera vacuna era de viruela de vaca algo que a los obispos ingleses les pareció una aberración; ¿contaminar las almas de dios con podredumbre de una bestia? No le quemaron porque lo de las hogueras ya no se llevaba y porque la vacuna empezó a salvar muchísimas vidas, críos sobre todo, y a medida que avanzaba el siglo, el estado después de ofrecer vacunas gratis sin mucho éxito en el ámbito rural, proclama la obligatoriedad de vacunar a los niños menores de 14 años. Y se lió parda: las pequeñas ligas antivacunas del país se unieron en la Liga de Leicester quienes introdujeron un nuevo escenario en las protestas: la libertad, y sobra decir que eran tiempos de revolución social y proletaria donde librarse del yugo de las clases altas les estaba costando a la gente mucho pero que mucho sudor y lágrimas. Así que basándose en los valores éticos de John Stuart Mill que estaba muy de moda, hicieron bandera con el concepto de la libertad social por encima de la tiranía de la mayoría. Textualmente "Sobre sí mismo, sobre su cuerpo y su espíritu. el individuo es soberano". Todo tiene su trampa, claro, porque este señor también decía que "la única razón legítima para usar de la fuerza contra una persona es la impedirle que perjudique a otras". 

En cualquier caso, las protestas se basaban en objeciones políticas, religiosas y, por supuesto, científicas. No olvidemos que fuera de las ciudades, no había muchos médicos y la gente corriente no podía pagarlos, así que se tiraba mucho de curanderos que estaban siempre a la gresca con los avances científicos. Y este enfrentamiento entre ciencia y pseudociencia se convirtió en conflicto abierto y descarnado, donde se manejaban las muertes y los fracasos científicos para desacreditarse mutuamente. Y en medio, la gente, muy confundida sin saber que hacer para mantener a sus hijos con vida y a salvo de la enfermedad.
El tiempo puso las cosas en su sitio. Las vacunas se fueron mejorando y cada vez tenían más éxito, los anti consiguieron que se aprobara la objeción de conciencia y a medida que se vacunaba a la población, las epidemias fueron cesando. En 1.959 se puso en marcha el programa mundial de erradicación de la viruela que culminó 17 años después en Somalia, donde se registró el último caso de viruela en el mundo.

Las protestas continuaron sobre todo tras la 2ª Gran Guerra. Escándalos como el Experimento Tuskegee donde el departamento de salud estadounidense utilizó de conejillos de indias a aparceros afroamericanos para ver hasta donde llegaba la sífilis, o la exposición a radiación nuclear, o áreas de población rociadas con virus de la tos ferina, etc. etc. etc. En definitiva; tantas han sido las aberraciones hechas por las autoridades que la credibilidad en el el concepto "gobierno" está desde entonces en entre dicho, lo que ha disparado sin remedio la cultura de la conspiranoia y encima, los escándalos de las farmacéuticas no son más que leña a este horno.

Y así dio comienzo este siglo, marcado por esa creencia desde cierta parte aburguesada y snob de la sociedad, que ha defendido que las vacunas eran innecesarias en un momento donde en Europa casi todos los niños estaban vacunados y por tanto, la posibilidad de contraer enfermedades con riesgo de muerte ha sido muy pequeño y más teniendo en cuenta que en cualquier momento que un crío entra en estado crítico dispone de hospitales y los mejores recursos. El ambiente general, por tanto, era de bajo riesgo. Hasta esta pandemia.
Y se nos ha escapado el asunto de las manos. Como ya pasó, se ha politizado y radicalizado de tal manera el concepto vacuna sin distinciones ni contextos, que no hemos sabido gestionar la que se avecinaba. Ahora, en Viena -por poner un ejemplo- las protestas de familias acomodadas, progres y naturistas que estaban en contra de máscaras y vacunas, han dado pie a que dichas manifestaciones las lidere la ultraderecha, con esas pancartas y eslóganes de corte social-nacionalista, reclamando libertad, que ponen los pelos de punta.  Y una vez más, tal y como ya pasó con la viruela, parece que el tiempo y las cifras dan la razón a la ciencia. 

Si bien es cierto que en nombre de la ciencia se han cometido demasiados crímenes, no lo es menos que los muchos médicos y científicos que nos tratan a diario buscan soluciones y curas sin descanso. Se están dejando la vida en ello y eso, para una sociedad culta y humanizada, debería valer mucho.

Nota (a 21 de febrero): acabo de leer este hilo en Twitter. Lo dejo por alusiones. Muy interesante así que no te lo pierdas.



Ingredientes:
  • 250gr. de queso quark (Topfen)
  • 100gr. de copos de avena
  • 70gr. de harina repostera
  • 100gr. de azúcar
  • 3 huevos
  • 3 cdas. de aceite suave
  • ralladura de limón
  • 1 cdta. de polvos de hornear
  • 1 taza de arándanos, frambuesas o banana

Nota antes de empezar:
  • Son unos muffins altos en proteína y bajos en carbohidratos pero no he renunciado al sabor porque sino en casa no los comen. En cualquier caso, si los quieres más rebajados aún, reemplaza la mitad de azúcar por una banana.
  • Hice una glasa de queso y limón para quien los quisiera más sabrosos. Tuvo éxito. Usé: 3 cdas. de azúcar glass, 3 cdas. de queso fresco de untar, unas gotas de limón concentrado y ralladura de limón muy muy picada.

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 180ºC.
  2. Mezcla en un bol todos los ingredientes, menos la fruta, con ayuda de una batidora eléctrica. Añade la fruta (usé arándanos) y remueves con una cuchara.
  3. Llena los moldes y hornea hasta que tengan color dorado y al presionar un poquito por encima veas que están consistentes. Deja que enfríen por completo.

Ensalada de cous-cous con verduras

febrero 08, 2022
Querida amiga, ¿Cuántas veces te han tachado de histérica? Sí, verdad, tela marinera. Nos lo han llamado toda la vida, y aunque la RAE desde hace muy poquito eliminó el componente femenino a su definición, no por eso desaparece el follón que nos han montado a lo largo de la humanidad a costa de la misma. Los griegos -por algún lado hay que empezar- decían que era una enfermedad provocada por nuestro útero que, según decían, no paraba quieto y en su lento pasear por nuestras entrañas, cuando llegaba al pecho la montaba parda y se volvía enfermedad provocando en las mujeres exaltaciones de todo tipo, desde palpitaciones, desmayos, respiración entrecortada, irritabilidad, insomnio... en fin, locura. Porque todo aquello que se sale del patrón de buena chica que calla, escucha y sonríe se convierte en molestia enfermiza. 

Pero llegó Galeno y cortó por lo sano. A ver señores: el útero no se mueve, por lo tanto la histeria por esos fueros, como que no. En cambio -algo así dijo aunque no literal- la histeria existir, existe pero se debe al furor uterino y no a su movimiento. Casen a las solteras, den más actividad a las casadas y al resto pues que las comadronas practiquen masajes vaginales y aquí paz y después gloria. 

Las cosas se quedaron más o menos así hasta el SXIX que, para entender la epidemia de histeria femenina que el siglo sufrió, es necesario meter al susodicho en su contexto; la nobleza iba para abajo, la burguesía para arriba, la modernidad estaba desatada y profesionales como abogados, médicos y banqueros proliferaban como setas. Éstos, que también gustaban de vivir por todo lo alto, se esforzaban de lo lindo en sacar los cuartos a los bien acomodados que no tenían reparo para gastar en bienestar. Así que los doctores empezaron a practicar ellos mismos la terapia masturbadora... perdón, no, no, nada de sexo que eso era ciencia por el bien de la locura femenina... decía, quitaron de la ecuación a las comadronas y ellos mismos impartían las terapias sanadoras. El negocio, por lo que sea, iba viento en popa y los profesionales del ramo tuvieron a bien ampliar la sintomatología histérica hasta el punto que, cualquier amago de rebeldía o mala chufa, era tildada de sobre excitación femenina y hala, al doctor a masajear nuestros bajos hasta el orgasmo.

Con lo que no contaban estos doctos del histerismo, es que masajear hasta el orgasmo no es coser y cantar, que la cosa cansa, así que empezaron a idear artilugios más o menos mecánicos que hieran el mismo trabajo sin dejarse los dedos en la terapia. Y de aquí al satisfacer, pues ya te lo puedes imaginar. En cualquier caso, la comunidad médica allá por los años 50 del siglo pasado, algo turbada por la vergüenza, dejaron zanjado el tema asegurando que la histeria nada tiene que ver con la falta de sexo y que "eso" es un "mito"... sí sí, mito, mucho mito, pero la tocada en la carrocería ahí queda. Que prueben a tocar las pelotas a un varón cuando está de malas pulgas y eso de "mecha corta" se quedaría corto. 

¡Qué no! que lo nuestro por activa o pasiva ha sido siempre un mal vivir. Y ya está bien, ahora ya nos toca. Ah no, no, ninguno de ustedes si no les importa. Ya es hora que nos toquemos nosotras a nuestro aire y déjense de histerismos, que ya estamos servidas.


Ingredientes para el cous-cous:
  • 1 vaso (de 250ml.) de cous-cous
  • 1cdta. de especias amarillas para pinchos
  • agua hirviendo para mojar el cous-cous
  • 1-2 tomates troceados (cantidad a tu gusto)
  • 1/2 cebolla pequeña 
  • sal, aceite y vinagre de vino

Resto de ingredientes:
  • 1 berenjena pequeña
  • 1-2 calabacines pequeños
  • zanahorias (usé un resto de estas de aquí)
  • champiñones (con un chorrito de salsa worcester)
  • aceite de oliva, sal y limón
  • para terminar: un poco de queso fresco, granada, nueces y algo de verde
  • para acompañar: salsa de sésamo (2cdas. de mayo, 2 cdas. de yogur, 1/2 cdta. de tahina y limón)

Preparación:
  1. Pon en un bol el cous-cous con las especias. Añade agua hirviendo para mojarlo sin que se encharque. Lo tapas y deja que repose 5 minutos. 
  2. Con un tenedor, remueve bien el cous-cous hasta que se suelte el grano y se temple. Añade el tomate rallado, la cebolla muy picada y el aliño. Reserva.
  3. Corta en rodajas las verduras y las vas haciendo en la plancha con un poquito de aceite de oliva. A los champiñones los marcas con un chorrito de salsa worcester. Sala las verduras ya echas y le añades unas gotas de limón.
  4. Monta la ensalada a tu gusto.

Mini strudeln en vasos con salsa de vainilla

enero 30, 2022
Hoy es un domingo nada usual. A pesar de tener la misma montaña de plancha esperándome como siempre, hoy la red habla de tetas y no se por qué. Algo con el festival de Benidorm que no sabía que aún existía y esas tetas son como una consigna femenina porque a muchas mujeres les ha dado por fotografiarse en sujetador. Además, hace unos minutos, acaba de ganar Nadal la final en Australia. Aquí todos sacamos pecho como tiene que ser sin importar si debajo llevamos sujetador o no. Qué orgullo tan grande oír a Boris Becker decir cosas tan bonitas de él. 

Pero mi mayor orgullo de hoy, es otro. El rollo teta se me hace chico comparado con el momento masturbación de Petra Martínez en el discurso de ayer en la Gala de los Premios Ferroz. No me quiero adelantar del todo, porque antes quiero ponerte en contexto. Voy allá: 

Si la película La vida era eso, no la hubiera escrito y dirigido mi hermano, me apasionaría igualmente. Pero el destino ha querido que yo sea la hermana de las torrijas de este film. Y es que las torrijas nos dio para largo y de hecho, en la receta de este blog, el primer comentario que tuve en esa entrada fue la de David interesándose por las opciones de chocolate que teníamos. Si quieres saber cual ganó, conmigo no cuentes, tienes que ver la peli, no hay otra. 

La película tardó en llegar a los cines. La pandemia y el aluvión de peliculones que se presentaron en el 2021, retrasaron su estreno aunque mientras tanto se fue paseando por todo el mundo de festival en festival con muchísimo éxito.  El prestreno llegó al fin un 9 de diciembre, día de mi cumpleaños. Me hizo muchísima ilusión y el regalazo, además de poder verla rodeada de familia y amigos, fue conocer personalmente a Petra que es un amor de persona. Ya me hubiera encantado conocer también a Anna Castillo pero no pudo ser, estaba en el prestreno de Barcelona, aunque en cualquier caso fue una noche de muchas emociones. 

Ayer vimos la gala de los Feroz desde casa porque Anna y Petra estaban nominadas. Petra se llevó el premio a la mejor actriz en un evento donde El buen patrón y Maixabel se repartieron casi todos los premios. Cuánta emoción y qué rato más grandioso nos dejó Petra. Lucas lloraba de la risa. ¡Otra noche más con agujetas emocionales! 


Te dejo el video porque lo de las tetas -o lo de Benidorm- parece que ha eclipsado estos premios y de verdad,  el discursazo de Petra es para enmarcarlo. Mucho presumimos las feministas de luchar por nuestros derechos pero queda aún un enorme boquete en nuestra mentalidad cuando se trata de la masturbación femenina. Y encima de una señora ¡mayor! escandalazo para algunos pero a decir verdad, es un homenaje a nuestro placer más intimo al cual tenemos derecho como cualquier hijo de vecino. El placer es de todos y nosotras no estamos aquí de consuela maridos y paridoras. Muchas mujeres han vivido así durante siglos, sin derecho a disfrutar del sexo porque sí, solo porque me apetece y punto. Impensable para muchos, sucio y obsceno para otros pero lo cierto es que ya va siendo hora que rompamos lanzas a favor de las más mayores porque la vida es aquí y ahora y no entiende de edades. Son las mentalidades las que nos encierran o ensucian, no nuestra sexualidad.


Ingredientes:

(Salen 7-8 piezas)
  • 4 manzanas
  • 3cdas. de azúcar moreno o panela
  • unas gotas de limón concentrado
  • una pizca de canela y nuez moscada
  • un puñadito de nueces o almendras
  • masa philo
  • 40gr. de mantequilla

Para la salsa de vainilla:
  • 2 huevos XL
  • 500ml. de leche entera
  • 3cdas. de azúcar blanco
  • vainilla a tu guto


Preparación:
  1. Pela las manzanas, las cortas en trocitos y en un cazo, las cocinas a fuego medio alto junto con el azúcar, el limón y las especias. Cuando ya no tenga jugos, añade las nueces troceadas y reserva.
  2. Precalienta el horno a 180ºC. Extiende la masa philo en capa doble o tripe a tu gusto, y corta en cuadrados. Pincela un poco con mantequilla derretida entre las capas.
  3. Vas poniendo el relleno en una capa fina en uno de los bordes y enrollas guardando los bordes para que no se salga el relleno. Ojo con ponerle mucho porque se pueden rompen en el horno.
  4. Antes de meterlos al horno, pincelas con mantequilla cada strudel.

Para la salsa de vainilla:
  1. Calienta la mitad de la leche con la vainilla y el azúcar. En la otra mitad bate los huevos y al hervir la leche lo incorporas sin dejar de remover hasta que vuelva a hervir.
  2. Deja enfriar por completo antes de servir

Crema de garbanzos y puerro

enero 24, 2022
Nilanjana Roy es una escritora y periodista que hace unos años publicó un artículo en la prensa neoyorquina donde reflexionaba sobre la locura tramposa y retorcida en la que las personas laboralmente activas estamos enredados. Hemos crecido en una sociedad que profesionalmente nos ha quitado más de lo que nos ha aportado. A muchos a penas para pagar facturas. Muchas horas, más allá del horario laboral establecido y ninguna de esas se pagan, se acuerda que ya te las cogerás para compensar y la realidad es que las necesidades impiden que te puedas juntar días para unas vacaciones extras. No, no, cógete algunas mañanas, me decían a mí; el día entero no que no hay quien se encargue de lo tuyo. Y he vivido, como tantos, dejándome la vida en un trabajo mal pagado, dando mucho y con una categoría laboral en mi contrato inferior a mis funciones; y ojo, contenta porque una mujer con cargas familiares nunca lo ha tenido fácil.

En cualquier caso, la premisa, la meta, siempre ha sido la de triunfar; pelear por un puestazo, una super casa, un par de super coches, super de todo y quien no lo logra es un perdedor, un flojo. Porque desde chiquitos nos repitieron que podíamos llegar a ser y conseguir aquello que nos propusiéramos. Y ha resultado que no, que nos han mentido en todo. Lo único que hemos conseguido es vivir por encima de nuestras posibilidades, endeudados hasta las orejas e hipotecando nuestro tiempo, nuestros mejores años en producir para que los hombres grises -esos de los que habla Michael Ende en Momo- se hayan forrado a nuestra costa sin devolvernos nada a cambio. Restructuraciones, perdidas de empleo, reducciones salariales... hemos ido menguando en muchos casos, o en todos, porque el precio de aspirar a un buen empleo ha hecho que le dedicáramos poco tiempo a nuestros hijos, a nuestros mayores, a nosotros mismos.

Nilanjana Roy acuñó el termino de los millonarios de tiempo, tipos y tipas que van por la vida sin ambición para unos, unos getas para otros, vagos o perdedores o pirados; pero es gente que ha salido del sistema gris de producir a destajo. Trabajan lo justo para poder vivir y viven para disfrutar de lo realmente importante, del mundo de cada uno. Ahora, desde el primer encierro Covid, parece que mucha más gente se ha sumado a esta filosofía. Gente que en la cuarentena se ha dado cuenta que después de todo, no necesitamos tanto para ser felices, que tal vez, ya lo tenemos todo menos tiempo para los nuestros, para nosotros mismos. Somos más conscientes de nuestra suerte y por fin miramos a los que no son tan afortunados con cierta empatía, con más comprensión. Y lo más importante; sabemos valorar el esfuerzo tan grande que hay que hacer para salir de los baches, de los despidos, de las facturas impagadas. Quizás sabemos ahora, que entre todos, debemos bajar el listón para que nadie se deje la vida en infra-trabajos, dando siempre lo mejor para hacer unos méritos que nadie reconoce y que ya habrá alguien por encima de ti que se los adueñará sin pestañear.  No merece la pena sacrificar tanto por presumir de coche de alta gama. Y oye, después de todo, a nadie nos va a enterrar con la plata del salón en el hoyo. 


Ingredientes para 4 raciones:
  • 1 bote de garbanzos cocidos
  • 1 puerro
  • 1 diente de ajo
  • Un poco de aceite de oliva
  • 1 litro de caldo de pollo
  • un trocito de pan viejo
  • romero fresco y unos picatostes a la hora de servir

Preparación:
  1. En una cacerola, rehoga brevemente el puerro y el diente de ajo con un poquito de aceite de oliva. Añade los garbanzos, el caldo y un poquito de pan viejo (servirá para darle consistencia a la crema).
  2. Pasados 20 minutos, tritura la crema hasta que tenga una consistencia suave y cremosa.
  3. Sirve con un poquito de romero fresco y unos picatostes (les puse un poco de pimentón después de freírlos)

Ensalada de zanahoria y nueces de Brasil con más cosas

enero 18, 2022
"Lo peor de la peste no es que mata los cuerpos, sino que desnuda las almas y ese espectáculo suele ser horroroso"
(Albert Camus)

Hoy una conocida periodista española ha preguntado en Twitter qué es lo que la pandemia nos ha enseñado. No he podido resistirme a las contestaciones aunque mi mente, que suele ser más rápida que mi curiosidad ya me había advertido de ante mano y efectivamente, ninguna sorpresa en las respuestas.

Porque todos tenemos un sentir muy similar si miramos hacia dentro, sentimos que esta pandemia nos ha dado un tirón de orejas, nos ha ayudado a recordar lo importante que es la familia, los amigos, los empleos, tener una casa cómoda donde poder estar confinados en buenas condiciones, acceso a los alimentos, a la sanidad pública... todos esos aplausos a las 8 que ahora parecen de otro mundo, de otra galaxia. Porque en el fondo de nuestra alma, en aquel momento, todos queríamos creer que esta tragedia nos iba a hacer más humanos, caritativos y sensibles, que íbamos a conseguir una versión mejorada de nosotros mismos, individualmente y como sociedad.

Pero al mismo tiempo, si miramos de piel para fuera, nos encontramos con los mismos pesares. Las mismas desilusiones. Alguien citó a Albert Camus, esas almas desnudas que muestran lo peor de cada casa y con sorpresa, muchos hemos descubierto que tenemos gente cerca extremadamente egoísta, necia e insolidaria. Se ha reafirmado que ante la adversidad, la sociedad opta por la manipulación y el miedo. Hay gente que se ha manifestado más por defender su "libertad" y su "derecho" a hacer lo que le sale del forro que protestar en contra de los despidos de personal sanitario. Parte de nuestra sociedad ha olvidado, que cuando una democracia hierve pidiendo libertad y privilegios ante la obligatoriedad de posicionar el bien común por encima del particular, su discurso se transforma en un ejercicio de libertinaje puro y duro. 

Somos frágiles. Como sociedad y como individuos. Si no vivimos en un cuento de hadas, todo nos parece ruin y miserable. Y aunque estamos pasado una pandemia mundial, con 3/4 partes del mundo sin asistencia sanitaria, sin acceso a vacunas, a una vivienda digna, sin derecho al teletrabajo porque aunque no nos entre en la cabeza, más de la mitad de la humanidad no come sino sale a ganarse el sustento viviendo al día -pan hoy y mañana veremos-, sin importar en absoluto que esta gente viva de forma crónica enferma, desnutrida y asolada. Y mientras, nosotros, auguramos el fin de la especie porque se nos agotó el papel higiénico. Desde luego los occidentales nos lo tenemos que hacer mirar.

Al plato. Ensalada de zanahorias cocidas al dente salteadas con nueces de Brasil que puedes aderezarla como quieras y hacerla acompañar por lo que más te guste. No hay reglas ni imposiciones. Desenfreno o minimalismo en el plato, allá cada cual. Yo he optado por lo que tenía en la nevera: un resto de brie, de bresaola y una capita de verde que nunca sobra. Y a disfrutar.


Ingredientes:
  • Zanahorias a tu gusto
  • Un chorrito de aceite de oliva
  • Un puñado de nueces de Brasil
  • Aliño a tu gusto: yo he usado un vinagre rosso, aceite de oliva, sal de hierbas y pimienta recién molida
  • Acompañantes: queso, jamón, tomate, rúcula, canónigos...

Preparación:
  1. Pelas las zanahorias y enteras, las cueces 10 minutos en agua hirviendo con sal.  Escurres las zanahorias y las cortas en rodajas.
  2. En la sartén, pon un poco de aceite de oliva y tuesta ligeramente las nueces ya troceadas. Las retiras y salteas también un poco las zanahorias.
  3. Aliña a tu gusto y sirve en frío o templado.

Ensalada de pasta y atún con pesto

diciembre 04, 2021
Acabo de descubrir el ecosex, no te lo pierdas. A ver, no es que acabe de tener un tórrido fregoteo con mi rosal -dios me libre- sino que acabo de ver un video donde una panda de pira'os explican los beneficios de folletear con las plantas, los árboles y demás víctimas naturales. Créeme si te digo que me ha faltado tiempo para buscar unos cuantos artículos y leérmelos directamente en vena para no quedarme colgada en la parra con esta locura. 

Te cuento; parece que el concepto consiste en dejar de tratar a la naturaleza como a una madre -que todo lo aguanta, que se deja maltratar y exprimir a conciencia sin que te importe un comino porque ella jamás se defenderá- para convertirla en amante -y hasta en conyugue- ya que a una pareja como no la tengas contenta ni la trates en régimen de igualdad, se te va a subir a la chepa sin miramientos y al segundo toque te pone de patitas en la calle y ¡Hala, con tu madre! Y llegados a este punto ya tengo ganas de empezar a criticar pero me voy a morder la lengua. 

Todo este circo, se lo inventaron Beth Stephens y Annie Sprinkle -estadounidenses que todo hay que decirlo- en un intento de ir un poquito más allá de las tendencias sexuales actuales, pongo como ejemplo la gente que no quiere tener relaciones con gente que coma carne y otras fobias de origen orgánico que parece que se extienden por estos caminos de dios. La ecosexología habla de "cosas" que define como acuófilos, terrófilos, pirófilos y aerófilos, que no se lo que son pero me lo imagino, y para resumir lo que pretenden es que nos sintamos parte literal de la naturaleza y gocemos de ella. Insisto: li-te-ral. 
Lo que se me escapa una vez más, es la arrogancia naif de quien no tiene otra cosa que hacer nada más que pelar la pava sin encender el cerebro dos minutos y comprender que la naturaleza no es nuestra. No nos pertenece. Es más; no le importamos ni un pimiento. Cuando quiera, nos barre sin pestañear. Ella se adapta a nuestra degradación y miserias, deja que se extingan especies unas detrás de otras y le importa un bledo si vamos de acuófilos, terrófilos, pirófilos o aerófilos. Ningún ser humano tiene derecho a coger, usar o follarse lo que no es suyo. Autofóllense con un brick de zumo bio cuanto quieran pero a la madre naturaleza casi que me la dejen tranquila que ya bastante tiene. 

Y los humanos, con eco o sin él, a ver si aprendemos que la naturaleza no se muere, que lo que estamos matando es nuestra hábitat, que es el que necesitamos para vivir. Por cierto, ahora que hablo de hábitat, ya he visto la película Finch y me ha encantado.

Esta ensalada de hoy es para enamorarse pero por favor, sin perder el norte, que lo de la Beth y la Annie no hay aliño que lo aderece. El de hoy, por cierto, viene con pesto. 


Ingredientes  para 4 personas:
  • 250gr. de espirales
  • un buen puñado de tomatitos a tu gusto
  • 1 lata de atún (ó 2 de las pequeñas)
  • queso parmesano en escamas
  • un poco de rúcola o mezcla de hojas para ensalada

Aliño:
  • aceite de oliva virgen de calidad
  • vinagre balsámico de calidad
  • unos cuantos tomatitos
  • 1 cda. rasa de pesto roso
  • sal y pimienta


Preparación:
  1. Cuece la pasta en agua con sal y cuando esté al dente la cuelas y la enfrías con agua fría el grifo para que no pierda el dente. La pones en un bol.
  2. Añade la lata de atún, los tomatillos cortados en cuartos y el queso parmesano.
  3. en el vaso de la minipimer, pones el puñado de tomatitos, sal, pimienta, el balsámico y el aceite. Lo adaptas a tu gusto y lo mezclas con la pasta.
  4. Las hojas de ensalada las añades al emplatar para que no se mojen y se pongan mustias.

ME APETECE

 
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