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Crema Naranja al coco y jengibre con lentejas beluga

marzo 27, 2026
Crema Naranja al coco y jengibre con lentejas beluga
azabache
Del ár. hisp. azzabáǧ, este del ár. clás. sabaǧ, y este del pelvi šabag.
m. Variedad de lignito, dura, compacta, de color negro y susceptible de pulimento, que se emplea como adorno en collares, pendientes, etc., y para hacer esculturas.
m. Pájaro de unos ocho centímetros de largo, con el lomo de color ceniciento oscuro, el vientre blanco y la cabeza y las alas negras.
m. pl. Conjunto de dijes de azabache.
adj. Dicho de un color: Negro intenso y brillante semejante al del azabache. U. t. c. s. m.
adj. De color azabache.
Palabra bonita a rabiar que se me antoja como la mejor compañera de viaje para esta crema naranja salpicada de lentejas azabache con ese negro intenso, brillante y profundo tan característico de las beluga. ¿No es un contraste hermoso? además, ahora que hablamos de viajes y viajeros,  es una piedra semipreciosa -o así la llaman como si su belleza estuviera marcada por su valor de mercado- que para muchos peregrinos del Camino de Santiago ha sido símbolo de protección usándola  a modo de talismán en el deseo -o esperanza- de no sufrir tropiezos ni desdichas en su viaje de regreso a casa.

Pero nosotros aún no regresamos a "casa". Tenemos más camino por delante. ¿Recuerdas que con esta otra crema te advertí que íbamos a estar viajando por la historia? Pues seguimos nuestro personal peregrinaje que iniciamos en Bombay, para luego viajar a Inglaterra y de nuevo regresar a Bombay con el Mulligatawny de Rukhmabai.

Nuestro nuevo compañero de viaje se llamaba Salomón, un hermoso elefante asiático que regalaron a un rey portugués hace ya unos cuantos siglos y que tras años languideciendo en la corte, olvidado por todos menos por su cuidador, tuvo que emprender el camino a Viena, su nuevo hogar porque aprovechando que se casaba su primo, el archiduque Maximiliano de Austria, el monarca se lo regaló de buena gana ya que se contaba que se le iban los demonios a su majestad cada vez que le contaban cuánto costaba alimentar al animal.

Así que Salomón, acompañado siempre por Subhro -su cornaca hindú y única familia que el elefante había conocido- emprendieron la marcha al noreste en dirección a los Alpes, esos gigantes que se interponían en su camino a Viena,  gesta que ya en su tiempo culminó Aníbal con sus 37 elefantes africanos cruzando los Alpes camino de Roma y se cuenta que al igual que Salomón, consiguieron cruzar los Alpes con dignidad y fortaleza, la cual se vio mermada posteriormente por culpa del frío y de las enfermedades.
Crema Naranja al coco y jengibre con lentejas beluga
Pero sigamos acompañando a Salomón y a Subhro en esta odisea que Saramago relata, como siempre, con maestría evidenciando con sus serenas e inocentes palabras, el despotismo de los poderosos, caprichosos siempre y crueles por ende en su afán de ignorar o explotar a sus súbditos sin desplegar ni una pizca de compasión. 

¿Os imagináis lo que costaba alimentar a Salomón durante el viaje? En cada aldea y pueblo donde se detenían, sus habitantes ya exhaustos de por sí, debían desprenderse de sus provisiones para alimentar al paquidermo en su travesía. En Padua, por ejemplo, el clero pensó que la fiera atraería a muchos fieles así que obligaron a Subhro, el pobre cuidador que nada entendía de esta gente tan veleidosa, a que forzara al gigante a arrodillarse en la Basílica de San Antonio. 

Mientras los curiosos veían a una bestia exótica doblegándose ante dios, solo el cuidador sabía que ese gesto obedecía al cansancio y el hambre del animal, que no dudó en hacer lo que se pedía por un bocado. Y es que así es como siempre los poderosos se salen con la suya: ignorando al necesitado, al desarraigado y al humilde para reafirmar su poder y su autoridad.

Pobre Salomón y pobre Subhro. En Viena le cambiaron el nombre a Solimán, por aquello de estar siempre el Turco acechando y el pobre animal, terminó muriendo de lo mismo que los de Aníbal, de frío y enfermedades contraídas durante el viaje. 

Y sin nadie a quien cuidar, el cornaca cayó en el olvido. Durante un tiempo permaneció en la corte pasando desapercibido para todos hasta que un día el Emperador, o alguien a su servicio, lo despachó regalándole una mula y unas monedas. Nadie sabe qué fue de él. Imagino que quedó atrapado entre dos mundos; entre el desarraigo de sus raíces que quedaban ya tan lejanas y olvidadas; y entre el otro desarraigo, el de quien nunca encajó ni decidió por sí mismo estar donde estaba algo que solo su compañero sabía compensarle haciéndole la vida más digna. Más hermosa. Así que solo y sin rumbo, se le perdió la pista. 

Y así nos lo contó Saramago, entre las dulzuras y los aromas de una bonita historia de amistad entre un elefante y un cornaca, con esa serenidad y ternura de quien ya sabe que se apaga. 

Lo cierto es que sus letras susurran injusticias, las mismas de siempre que avanzan en espiral a lo largo de los siglos; porque a veces la única manera de decir las cosas sin que la gente se cierre en banda es envolverlas en una historia hermosa, en una receta, en la definición de una palabra preciosa como azabache. 

Y pensar en ellos, en sus protagonistas, también es una forma de resistir contra la injusticia, las muertes y las miserias a las que los poderosos una y otra vez nos condenan por puro despotismo. Hace siglos, ayer, hoy. Y dentro de una hora.

Cuatro mujeres y un elefante

Bombay  ·  Lisboa — Viena  ·  Cartagena  ·  Viena  ·  México  ·  India

Crema Naranja al coco y jengibre con lentejas beluga
Aún no puedes saber cómo pero esta historia nos va a llevar a otra, a la de una mujer poderosa y regia que permaneció siempre fiel a su destino y que éste, que a cruel no hay quien le gane, la ha ninguneado reduciendo su existencia a la nada. Ya sabes cómo va: mujeres que solo nos han contado que nacieron, se casaron y tuvieron hijos pero nadie quiso valorar ni sus logros ni sus sacrificios. Como tantas, qué rabia.

Ahora sí: con esta receta, participo en el reto de Tus recetas porque ya sabéis que a las blogueras nos gusta mucho juguetear y es una forma de mantenernos en contacto y activas haciendo lo que más nos gusta: comer y bloguear. Este mes, teníamos dos ingredientes a elegir: jengibre en polvo y boniato asado. En esta receta, si bien es cierto que el boniato que he usado no es asado, la he adaptado al jengibre en polvo aunque siempre podrás hacerla con el fresco. Aquí te dejo enlace con las recetas de mis compis.
Crema Naranja al coco y jengibre con lentejas beluga
Ingredientes:
  • 100gr. de lentejas beluga cocidas en caldo de verduras, 1 cebolla, 1 diente de ajo y laurel
  • 1 diente de ajo
  • 1 puerro mediano
  • 1/2 cebolla
  • 2-3 zanahorias
  • 200-250gr. de calabaza
  • 200-250gr. de boniato
  • 1 cdta. de comino
  • 1 cdta. de jengibre molido (o fresco rallado)
  • 2 cdas. de concentrado de tomate (o el doble de salsa de tomate)
  • 2 cdas. de mantequilla de cacahuete
  • extracto de caldo de verduras
  • 300ml. de agua
  • 300ml. de leche de coco
  • Para servir: un aliño de aceite de sésamo con zumo y algo de ralladura de lima.

Preparación:
  1. Cuece las lentejas unos 15 minutos y deja que reposen otros 10.Cuélalas y reserva.
  2. Trocea las verduras y en una cazuela con un poco de mantequilla, saltea brevemente.
  3. Incorpora las especias, el concentrado de tomate, la mantequilla de cacahuete y el concentrado de caldo. Agrega agua hasta que cubra.
  4. Después de 15 minutos, añade la leche de coco, rectifica de sal si hiciera falta y deja que repose otros 5 minutos antes de triturar con la batidora eléctrica o la licuadora.
  5. Prepara el aliño a tu gusto con más o menos lima. Puedes servir en vasos poniendo una capa de lentejas en la base, añadiendo la crema y decorando con un poco de leche de coco batida y un chorrito del aliño por encima.

Sopa mexicana de pollo

marzo 10, 2026
manipular
Del b. lat. manipulare.
tr. Operar con las manos o con cualquier instrumento.
tr. Trabajar demasiado algo, sobarlo, manosearlo.
tr. Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares.
tr. coloq. Manejar alguien los negocios a su modo, o mezclarse en los ajenos.
Esta es una palabreja que todos absolutamente todos conocemos de maravilla. De hecho, es lo primero que hacemos al nacer. No vemos ni un pijo pero nuestro instinto nos lleva a mirar a nuestra madre con ojos de animalito de peluche y todas las mamis sin excepción caemos -y con mucho gusto- en la trampa y no podemos evitar sentir es vínculo tan especial al pensar "mira que bien sabe quién soy". Lo hacemos para que no nos abandonen y nos termine comiendo un león. Así de fácil.

Y a la que crecemos, no dejamos de ir fortaleciendo ese vínculo amoroso con nuestros progenitores por razones obvias: los necesitamos para sobrevivir y si hay que manipular, pues se manipula y punto. Es un rollo darwiniano, no es mala chufa. Luego nos hacemos adultos, nos sentimos requete fuertotes e invencibles -o no- y nos olvidamos por completo de todo lo que tuvimos que hacer para lograr que nuestros padres nos quisieran a rabiar. 

O tampoco porque hay padres ausentes, despegados, dictatoriales... cosas que siempre se han visto como normales y nunca nos hemos parado a pensar que esas cosas pasan factura. 

Y sí, pasan factura y hasta embargos. Hay dos perfiles de "pareja" tóxica a mi modo de ver. No a nivel psicópata sino a nivel gente corriente. Una es la pareja castigadora con complejo de superioridad moral: te castigan por cualquier pleito hasta que te hacen sentir culpable, sentimiento que el cableado del recuerdo te conecta con esas veces que los papás se enfadaban contigo porque habías hecho algo malo y de puro sin querer, vas a terminar pidiendo perdón por algo que no sabes que has hecho. 
Y como no sabes que es, tampoco detectas lo que tienes que corregir y si intentas dialogar te van a llover puñales hasta de perfil. Si por el contrario, optas por callar y esperar a que pase el chaparrón te van a llover de nuevo los puñales hasta de perfil. E imagina la que te va a caer como vayas de frente.

¿Y por qué? Porque el superior moral cree que sus valores, creencias y éticas varias son forzosamente mejores que los de los demás; porque aprendió con castigos severos, con poco cariño o malos tratos, siente que ha pagado un precio muy grande por ser como es: fuerte, seguro de sí mismo e implacable y si eso le valió a él, lo que tú tienes que hacer es espabilar y seguir su ejemplo. Y si para ayudarte hay que "ponerte las pilas" pues sea. 

Lo que no ve el manipulador superior, es que cualquiera que no piense ni sienta como él, lo considera automáticamente un ser inferior; necesita validación constante, admiración sin fisuras pero ay amigo, él es  incapaz de aprobar los sentimientos ajenos. Hace aguas por el tema empático. Ah, y claro, la culpa nunca es suya. 

Luego está el perfil del victimista crónico. Por los mismos motivos que el superior moral, cree que no tiene control sobre su vida, porque también pasaban cosas en su infancia que le hicieron sentirse en peligro pero que muy posiblemente, por lo que sea, descubrió que para recibir atención -o sobreprotección- la cosa fluye mejor cuando uno sufre o enferma. 

Con el tiempo, aprende a manejar al entorno y cae en la cuenta de lo fácil que es echar balones fuera y culpabilizar de todo a los demás. Y así, pasito a pasito, va construyendo su torre de cristal donde no hay responsabilidad emocional hacia lo ajeno y el concepto empatía solo funciona en modo "mío" porque por más que intente explicarte como se siente tú jamás lo vas a poder entender; y por muchas soluciones que aportes, ninguna vale por lo mismo, porque tú no lo entiendes. 

Y de nuevo el cableado infantil se conecta y sientes que vuelven esos sentimientos donde te la cargabas y no sabías el porqué. Y de nuevo, penitencia emocional ya que estás haciendo sufrir a la persona que más te quiere. Hay que ser canalla. 

Y lo que ambos perfiles tienen en común es la capacidad de manipular a diestro y siniestro afectivamente; el manejo impecable de su superioridad ética y por supuesto, son magos a la hora de bloquear cualquier atisbo de crítica que con un control magistral en cualquier conflicto, saben proyectar en ti o tu falta de sensibilidad o tu inmadurez dependiendo si tu pareja es castigadora o victimista. El caso es que siempre, siempre, te la vas a cargar. 

A menudo me pregunto que clase de pareja soy yo. Y creo que tengo trazas de ambos perfiles. Ay mija, soy de lo peor.
Ingredientes:
  • 2 pechugas de pollo (cocidas con un poco de zanahoria, calabacín y puerro con sazonador Goya o caldo de verduras)
  • unas gotas de aceite de oliva
  • 1 cebolla 
  • 2-3 tomates 
  • 1 jalapeño (versión no picante: pimiento tipo italiano)
  • 2 dientes de ajo
  • 2-3 chiles secos tipo guajillo
  • 1 cdta. de comino en polvo
  • 1 cdta. de orégano
  • 1 cdta de chile en polvo
  •  1 cdta de pimentón (no ahumado)
  • sazonador para sopa (tipo Goya)
  • 1l. aproximadamente del caldo de cocer el pollo
  • laurel
  • 1 lata pequeña de maíz a tu gusto
  • 1 lata de unos 400gr. de fríjoles negros
  • 6-8 tortillas de maíz para hacer totopos
  • abundante aceite para freír las tortillas
  • aguacate, queso fresco y crema agría
  • Cilantro si no te sabe a jabón


Preparación:
  1. Cuece el pollo, desmenúzalo, cuela el caldo y reserva.
  2. En una cacerola, con un poquito de aceite de oliva, marca a groso modo la cebolla, los tomates, el chili o pimiento y los ajos. Añade las especias, rehoga brevemente y cubre con la mitad del caldo de pollo. Tritura con la batidora eléctrica o en la licuadora.
  3. Añade el resto del caldo, el pollo, el laurel, el maíz y los frijoles. Deja que la sopa cueza a fuego medio-bajo unos 10 minutos. Sazona si hiciera falta.
  4. Mientras corta las tortillas en tiras y las fríes en abundante aceite. Deja que absorban el exceso de aceite en papel absorbente de cocina.
  5. Sirve la sopa cubriendo con un puñado de los totopos, aguacate troceado, queso fresco y un poco de crema agría. Si no tienes problemas con el cilantro, sirve con unas hojitas por encima.

Muffins de zanahoria y naranja sin harina ni grasa

marzo 07, 2026
verbalizar. De verbal e -izar.
tr. Expresar una idea o un sentimiento por medio de palabras.
tr. Gram. Convertir en verbo una palabra o un grupo de palabras.

Querido lector del presente y del futuro -al del pasado le dejo fuera para cuando me anime a hacer una huija- hay un consejo universal que es la madre de todas las ciencias, el sistema decimal de nuestras emociones, la piedra roseta del entendimiento; es el consejazo que con mucho gusto voy a compartir contigo porque tú te lo vales más que un champú de L'Oréal.

No importa cual es tu circunstancia presente y pasada, no importa tu estatus, nivel de estudios o experiencias vividas; da igual, siempre pero siempre y digo siempre -o casi siempre- hay que verbalizar, verbalizar y verbalizar. Y no te embales alma cándida, que como comprenderás no se trata de verborrea irreflexiva, autolabia abusiva que suele dejar al oyente en un estado de agotamiento crónico e irreversible... no, no. No es ésto.

A los que les cuesta chaspar, tendrán que hacer un esfuerzo para lanzarse y los que estamos abonados a la charlatanería  tendremos que focalizar nuestro relato y hablar con el cúter en la lengua para cortar a tiempo esas historietas que se mezclan unas con otras y que suelen concluir en guisos de poca sustancia... y porque nos cortan el gas, que sino seguiríamos chaspa que chaspa.

No. Quédate con el concepto y los contextos ya los dejamos para más adelante. Verbalizar quita hierro a los problemas; espanta fantasmas; reduce la congestión emocional y aligera la carga evitando caer en ansiedades y demás dramas vitales que nos pueden destrozar la vida o cuando menos, amargarnos innecesariamente. 

Verbalizar no solo ayuda a nuestra salud mental, sino que también mejora nuestras relaciones, aplaca malos modos en los conflictos y fortalece los vínculos con la gente que nos importa. Pero claro, no nos han enseñado a hacerlo y eso supone, por un lado, dejar a las claras nuestra incapacidad de instruir en tan sana costumbre a nuestros pequeñajos; y por otro, pues pasa que cuando un marcianito de a pie se lanza a contar sus cositas, el supuesto oyente en lugar de hacer lo que le corresponde, salta con saña y cierta inquina como si tuviera que defenderse o hacer de menos las cosillas de los demás.

Porque claro, verbalizar no sirve sin un oyente experto en ponerse en zapatos ajenos; tampoco aporta mucho si quien verbaliza nunca ha ejercitado el necesario arte de compartir silencios, dejar hueco al de al lado para reiniciar el espíritu porque hay voces interiores que tienen que asimilar sus movidas.

Pero a ver ¿Qué te creías, que eso de verbalizar es coser y cantar? Ni modo. Hay gente que habla de más y con mala chufa, consciente o inconsciente, porque la mala chufa no atiende a razones. Algunos ejemplos:

  • Era solo una broma, no tienes sentido del humor.
  • Es broma, que piel más fina, ¿no?
  • No es para tanto con la de gente que...
  • Te soy muy sincera así que...
  • No es culpa mía que...
  • No esperes que cambie.
  • No me extraña que nadie te aguante.
  • A ver, a mí que me cuentas.
  • No, si yo solo...
  • Todos piensan como yo menos tú.
Bueno, hay muchas más frases tóxicas que nos impiden verbalizar en armonía y estos es algo que todos sin excepción deberíamos cuidar más porque con eso de que las palabras se las lleva el viento, ya se sabe. Y no, para nada. Las palabras del derecho o del revés pueden machacarnos o salvarnos el alma.
Ingredientes para 18-20 muffins:
  • 250gr. de zanahorias
  • 1 naranja bio
  • 3 huevos
  • 150ml. de yogur griego
  • 250gr. de almendras molidas (ó 200gr. almendras y 50gr. nueces molidas)
  • 1 sobre de polvos de hornear (yo uso cremor tártaro)
  • 60gr. de jarabe de arce
  • 60gr. de azúcar de coco o panela
  • un poco de allspice o pimienta de Jamaica
  • un poco de canela
  • vainilla
  • cobertura: mezcla a partes iguales de crema de coco y yogur griego

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 170ºC.
  2. Tritura la zanahoria y media naranja con su cáscara y la otra mitad solo el zumo. Luego añade el resto de ingredientes. Pásalo a moldes de silicona así no tendrás que engrasarlos.
  3. Hornea hasta que estén doraditos y firmes. Deja enfriar antes de desmoldar. Cubre con la cobertura que más te guste. Yo he hecho una de crema de coco y yogur que le ha dado un toque fantástico.

Frikadelle o filete ruso alemán

enero 15, 2026
percepción
Del lat. perceptio, -ōnis.
f. Acción y efecto de percibir.
f. Sensación interior que resulta de una impresión material producida en los sentidos corporales.
f. Conocimiento, idea.
Tal y como percibimos las cosas no implica para nada, que esa impresión sea autentica del todo; es decir, que no es ni la verdad ni la realidad en sí mismas y aunque parezca un juego de palabras simplón, la realidad solo la percibimos. Quizás por eso, hay tantas verdades como personas porque la representamos conforme a nuestras ideas, la sentimos de piel para adentro y solo a partir de lo que nos rodea en corto. Por eso, qué a lo tonto es creer a esas personas que se autoproclaman sinceras y que presumen de decir siempre la verdad.

Fíjate si la verdad que percibimos es requete relativa que existe un estudio -o encuesta más bien- llamado "Las percepciones no son la realidad: cosas en las que el mundo se equivoca" (Perceptions Are Not Reality: Things the World Gets Wrong) donde se ha entrevistado a gente de 40 países sobre temas de actualidad y los resultados han dejado al descubierto la ignorancia o la poca veracidad que percibimos sobre asuntos como la inmigración, la riqueza, el aborto, la vivienda, la salud... vaya, que no hemos dado ni una y los españoles estamos ahí ahí, un poco a por uvas.
Creemos que tenemos más inmigración de la que realmente hay. Y más musulmanes y que se gasta en exceso en salud pública y que el servicio es lamentable; percibimos que muy poca gente tiene acceso a una vivienda cuando las cifras dicen lo contrario; o que hay más paro, más pobreza, etc. Y la cosa tiene su base, no es ignorancia imaginativa sino el resultado del bombardeo mediático sobre estos temas. 

Es más, en Europa tenemos una percepción muy pesimista de lo miserable e intolerante que es nuestra sociedad. Puede que sea por esos discursos de buenismo tan comunes donde los oradores de turno alzan sus dedos índices para decirnos hasta el aburrimiento lo indeseables y egoístas que somos con todo lo que pasa dentro y fuera de nuestras fronteras.  Y los que señalan, así se sienten superiores y dueños de discursos moralistas que no les pertenecen. Puede que yo haga también lo mismo con estas charlas que te meto entre receta y receta.
Puede que sí, no digo que no; pero a mí, mi percepción me dice que aunque no es oro todo lo que reluce, muchos de nosotros estamos tan bien. Sin tener de todo, ni grandes riquezas, ni la salud de hierro... pero estamos en un país democrático, con sus cosas -repito, no digo que no- pero a salvo y en paz, con dificultades para llegar a fin de mes pero llegar, llegamos; tenemos nuestras cosas y problemillas y hasta problemones pero tendemos a subestimar lo que tenemos. 

Intenta hacer una lista de deseos cumplidos y deseos por cumplir y lo mismo te llevas una sorpresa y caes en la cuenta que la vida no te está tratando tan mal. Y con que tengas esa percepción de tu vida, eso basta. Y a ser feliz que esto son dos telediarios, no lo olvides, que aquí no se va a quedar nadie. Disfruta querid@.

Y yo antes de venir a vivir por estas tierras creía que esto eran filetes rusos pero antes de llegar a Rusia, ya se conocían en Alemania y etimológicamente habían tomado su nombre del francés así que lo mismo sería más adecuado llamarlo filete francés; o no porque en la zona de los Balcanes, en Turquía y hasta en Sudáfrica también se degustan. 
Ingredientes: (Para 8 piezas)

  • 500gr. de carne picada
  • 2 rebanadas de pan de sándwich  mojadas en leche
  • 1 huevo
  • 1/2  cebolla mediana
  • 1/2 cdta. de pimentón dulce
  • 1 pizca de pimentón picante
  • 1 pizca de ajo en polvo
  • 1cdta. de mostaza
  • sal y pimienta
  • algo de perejil fresco y mejorana
  • algo de aceite

Preparación:
  1. Con ayuda de la batidora o un procesador haz una pasta con el huevo, el pan, la cebolla, los pimentones, el ajo, la mostaza y la sal y pimienta.
  2. Mezcla esta masa con la carne picada y las hierbas. Haz ocho bolas y las aplastas ligeramente.
  3. En una sartén mojada con aceite, cocina los Frikadelle primero a fuego fuerte para marcarlos y que no se deshidraten y luego a fuego algo más suave.
  4. Puedes servir con una menestra de verduras (yo la hice con patatas, zanahorias, calabacín y judías verdes sazonadas con sal de hierbas)

Tiramisú de calabaza y choco blanco

diciembre 26, 2025
Empatía, simpatía y compasión. ¿Es lo mismo? ¿sabemos diferenciar una cosa de la otra? Buuuueno, en mi opinión creo que solemos hacer un batiburrillo de todo y en dosis variables, como cuando tenemos restos en la nevera y hacemos un plato de aprovechamiento. Unas veces queda mejor y otras peor pero nunca sale dos veces igual. Pues lo mismo.

Sobre la empatía ya te hablé aquí. Reflexioné sobre el hecho de que hay empatías y empatías, porque aunque parezcan lo mismo, en el fondo no lo son. Los matices, ya sabes. Y es evidente que la fuerza de un ser empático está en su capacidad de sentir además otras cosillas: compasión para que esa "capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos" pueda conectar con aquel que se siente dentro de un agujero negro desorientado, sin mecanismos de defensa ni herramientas para salir de él. Sin juzgar si es legitimo o no esa oscuridad, dejando que tu sensibilidad simplemente conecte. 

Hay seres que a pesar de desplegar sentimientos de identificación por los demás, los rehúyen de forma instintiva cuando dicen cosas como "uf, yo si escucho esas cosas me deprimo" "Ains, si es que no puedo ver esas cosas porque me superan", etc. etc. Sí, son empáticos pero su instinto por mimar en exceso su ombligocentrismo vital les lleva a cultivar poco la compasión así que como empatizo con tu pena, con tu agujero negro, con tu sentimiento de no hay salida casi que me alejo porque no me hace bien. Es decir, no conecto porque mi sensibilidad me lo impide.
simpatía
Del lat. sympathīa, y este del gr. συμπάθεια sympátheia 'comunidad de sentimientos'.
f. Inclinación afectiva entre personas, generalmente espontánea y mutua.
f. Inclinación afectiva hacia animales o cosas, y la que se supone en algunos animales.
f. Modo de ser y carácter de una persona que la hacen atractiva o agradable a las demás.
Pero el hecho de ser amable, encantador, cordial; el hecho de ser cariñoso y capaz de encontrar apegos o afinidad con los demás, no conlleva por ello ni la compasión ni la empatía. De hecho, hay gente muy simpática que son maestros de la manipulación y expertos en sembrar el mal si eso les puede conceder algo de ventaja en la vida. 

Incluso, aún teniendo muy buenas intenciones, puedes -podemos- soltar burradas a costa de esa simpatía descontrolada que no viene a ayudar en absoluto a la persona fuera de servicio por agotamiento vital. Cosas como "bueno, podría ser peor" "lo que necesitas es salir y divertirte" "no olvides que hay gente que está peor que tú"... esto lo hacemos constantemente y si bien esa actitud positiva viene bien cuando se han recobrado fuerzas y se está en vías de salir del bache, cuando estás en el agujero es como echar más mimi al asunto. Porque, como decía mi padre, el camino del infierno está lleno de buenas intenciones. 

A veces compartir un silencio, un apretón de manos, un pequeño gesto, aporta más que cualquier discurso grandilocuente. Simplificar un problema grave no alivia pero dejar que te los cuenten poniendo solo orejas, eso es fantástico. Y por favor, seamos agradecidos y tengamos en cuenta que las cosas que pesan en el alma cuesta mucho verbalizarlas así que no olvides que quién te lo cuenta, está haciendo un gran esfuerzo. No lo desmerezcas. Ea, esto son solo mis opiniones que por supuesto, no tienen nada de manual de libro. Vivir y compartir, eso siempre cuenta.

Con esta receta, participio en el reto de Tus recetas porque ya sabéis que a las blogueras nos gusta mucho juguetear y es una forma de mantenernos en contacto y activas haciendo lo que más nos gusta: comer y bloguear. Este mes, podíamos elegir hacer una receta con chocolate blanco y como tenía pendiente de hacer este tiramisú pues me ha venido genial. Espero que te guste.
Ingredientes:
  • 200gr. de chocolate blanco
  • 100gr. de leche
  • 100gr. de mascarpone
  • 300gr. de puré de calabaza (cocida o asada)
  • 50gr. de panela
  • 2 cdas. de sirope de arce
  • 200gr. de mascarpone
  • algo de canela, vainilla y allspice
  • unos bizcochos de soletilla
  • cacao puro en polvo

Preparación:
  1. Derrite el chocolate con la leche. Remueve hasta que este cremoso y sin grumos y deja que temple antes de añadirle el mascarpone, removiendo con unas varillas hasta que esté la crema lisa. Deja que enfrié por completo.
  2. Mezcla el puré de calabaza con el mascarpone, el jarabe de arce, la panela y las especias hasta que tengas una crema lisa y suave.
  3. En un molde, extiende la crema de chocolate blanco, luego una capa de bizcochos de soletilla y por último la crema de calabaza. deja que repose mínimo dos horas en la nevera. Antes de servir, espolvorea con cacao en polvo.

Salteado de garbanzos con champis y salchicha

noviembre 15, 2025
carisma
Del lat. tardío charisma, y este del gr. χάρισμα chárisma, der. de χαρίζεσθαι charízesthai 'agradar', 'hacer favores'.
1. m. Especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar.
2. m. Rel. Don gratuito que Dios concede a algunas personas en beneficio de la comunidad.
Pues ahora los científicos dicen que el carisma se puede medir y se puede aprender. Sinceramente, creo que se han venido un poco arriba con esto. Con la acepción religiosa desde luego que sí porque lo que Dios otorga no lo descuartiza la ciencia y no lo digo por el pleito eterno entre las escrituras y la empírica del investigador. No, qué va, lo digo porque la ciencia no puede entrometerse en los dogmas de fe porque cada uno se tiene que ocupar de sus asuntos para que el mundo gire sin marearse.

Para entender ésto, primero hay que saber qué es el carisma. ¿Encanto, simpatía, personalidad, duende, don de gentes? ¿En qué se basa la ciencia para estudiar esta jaula de grillos?

He buscado por aquí y por allá, y me he encontrado con un experimento de una universidad canadiense que ha llegado a la conclusión que un parroquiano de a pie no tiene ni pajolera idea de cómo detectar a un personaje con carisma (y digo de a pie que no sea psicólogo, filósofo o licenciado en alguna ciencia parecida). A ver, me ha sonado de lo más arrogante pero claro, si partimos que para un estudioso no es cosa divina sino aprendida pues relacionarlo con el conocimiento para las ratucas de laboratorio tiene todo el sentido del mundo.

Y claro, parece ser que se basan en 6 premisas a la hora de detectar carismáticos:
  • Tienes que tener presencia.
  • Tienes que ser capaz de influenciar a otros.
  • Tienes que saber liderar grupos.
  • Tienes que hacer que los demás se sientan a gusto.
  • Tienes que ser sonriente y empático.
  • Tienes que ser capaz de llevarte bien con cualquiera. 
Como ves, se han definido valores de liderazgo, buena presencia e influencia y hala, a tirar millas. Mecachis. Así nos va. Así estamos donde estamos, tan carentes de intelectuales con magnetismo moral y ético, con cultura y capacidad divulgadora más allá de personajes con muchos seguidores, arreglillos estéticos y un social media manager en la mesilla de noche. 

Así que ya sabes; esa chispa, ese duende dicen ahora que no es innato, que es postureo. Toma ya. Te puedes apuntar a un curso online impartido por cualquier zoquete con proteínas en polvo hasta las orejas que despacha sermones adoctrinando al personal contra perdedores mileuristas y supuestamente, imparte las claves del éxito y la escalada económica y social. Por cien eurillos de nada puedes ser alguien en la vida.
Qué quieres, me hago mayor y cada vez soy menos dócil para enredarme en semejantes chorradas. Si tener carisma fuera tan fácil, el mundo estaría tan trillado que ya no sería una cualidad creíble puesto que cualquier cantamañanas nos pondría la cabeza como un bombo con sus estupideces. 

El verdadero carisma es tan escaso que por eso le damos tanto valor. Y menos mal, porque el mundo ha parido a personajes tremendamente crueles que levantando a las masas, han hecho un daño terrible a la humanidad y puesta la ciencia a hacer estudios y experimentos deberían dirigir su mirada en esa dirección: cómo detectar a tiempo a los monstruos carismáticos antes de que hagan daño. 

Hoy garbanzos, ejemplo de ingrediente carismático y bondadoso donde los haya. Algo ruidoso, no digo que no, pero nada que no se arregle masticando mejor y en el peor de los casos, abriendo las ventanas. 

Ingredientes:
  • 2 zanahorias grandes
  • 300-350gr. de champiñones
  • Salchicha a tu gusto
  • 2 dientes de ajo
  • 2 tomates
  • 7 especias árabes (Pimienta de Jamaica, nuez moscada, pimienta, cardamomo, jengibre, clavo y canela)
  • Perejil, sal y unas gotas de aceite de oliva

Preparación:
  1. En una sartén con unas gotas de aceite de oliva, saltea los champiñones y la zanahoria cortada en trocitos pequeños.
  2. Añade la salchicha en trocitos y el ajo machacado. Rehoga un poco hasta que se empiece a marcar.
  3. Añade los tomates rallados o picados muy finos y las especias. Rehoga a fuego medio alto hasta que se termine marcar el salteado. Añade sal y un poco de perejil muy picado.

Maghmour, guiso libanés

octubre 05, 2025
genocidio
Del gr. γένος génos 'estirpe' y -cidio.
m. Exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad. U. t. en sent. fig.
Según la IA de Google, la palabra se la inventó un jurista polaco superviviente del Holocausto y poco después -en 1948-, Naciones Unidas la acuñó cuando aprobó la creación de un organismo llamado "Prevención y Sanción del Delito de Genocidio". 

En un artículo de El País, he leído que en la administración Clinton, cuando el genocidio en Ruanda, si bien en privado usaban esa terminología, en público se cuidaron mucho de llamarlo por su nombre ni de reconocer la magnitud de los crímenes porque sentían que, de hacerlo, tendrían que intervenir y entonces se usaría como excusa para solicitar la intervención de EEUU en muchos conflictos y tragedias internacionales en las que no estaban por la labor de intervenir.

Ésto pasa ahora. Países que se niegan a aceptarlo porque entonces deberían hacer algo y resulta más cómodo jugar al aquí no pasa nada. Existen ahora mismo -o eso se estima- ocho genocidios flagrantes: Nagorno Karabaj, Sudán, Etiopía, RD del Congo, Nigeria, Afganistán,  China y Gaza. 

La diferencia entre estas ocho atrocidades está en que en occidente tenemos los ojos puestos en Gaza porque nos es más cercano, disponemos de mucha más información del conflicto y nuestra clase política se decanta por unos o por otros como si fuera una liga de futbol. El gobierno israelí, Hamas y Hezbolá son el cáncer que está devorando a la población de Gaza y no es opinión, es un hecho. Así concluye un informe independiente de Naciones Unidades que concluye que cuatro de los cinco actos genocidas definidos por el derecho internacional se han llevado a cabo desde el inicio de la guerra contra Hamás en 2023.
En Reino Unido, si te manifiestas contra el genocidio en Gaza, serás arrestado por terrorista. En Madrid, la Presidenta Ayuso, suelta por su boca frivolidades y chascarrillos contra los activistas mostrando cero compasión por el sufrimiento humano sea cual sea el contexto socio-político-religioso-económico que lo haya generado. Entiendo hasta cierto punto los motivos de los que callan para no estar en la tesitura de tener que tomar partido pero la burla continuada que despliega esta mujer es de ser mala persona.

Los procesos de odio me ponen los pelos de punta. Hay que poner límites a la deshumanización. No deberíamos permitir a ningún político o figura pública hacer estas demostraciones tan faltas de ética, moralidad y compasión. Porque cuando estos personajes campan a sus anchas, mucha gente piensa que todo vale y se sienten validados para racionalizar sus bilis y sus malas vísceras. Libertad de pensamiento y de expresión, claro. Pero hay que redefinir las líneas rojas del respeto al prójimo. Líneas que nunca se deberían haber traspasado. Piensa en ello; esta gente no solo te tiene que representar políticamente. También moralmente. 

El guiso de hoy, son unos garbanzos al estilo libanés con berenjena que saben a gloria y ojalá los críos en Gaza puedan volver a comer en condiciones sin hambrunas orquestadas por la maldad de esta guerra inmisericorde.
Ingredientes:
  • 1 cebolla
  • 1-2 berenjenas
  • 1 bote de garbanzos
  • 1 bote de tomate triturado
  • 1 cdita. de azúcar
  • 1 cdita. de baharat (o comino)
  • ajo en polvo
  • sal y pimienta
  • limón
  • perejil 

Nota:
  • El baharat es una mezcla de especias árabes que normalmente contiene pimienta negra, coriandro, nuez moscada, pimentón, comino, canela, cardamomo y clavos. Aquí es fácil encontrarla en cualquier tienda turca y usada con moderación da un toque arabesco fantástico.

Preparación:
  1. En una cacerola, rehoga la cebolla cortada en finito. Añade la berenjena cortada en daditos y deja que se cocine 3-4 minutos.
  2. Añade los garbanzos, el tomate, el azúcar, la sal y las especias. Tapa y cocina a fuego lento unos 10 minutos. Termina con un chorro de limón y perejil.

Muffins de choco y arándanos sin harina y menos grasa

septiembre 07, 2025
sinceridad
Del lat. sincerĭtas, -ātis, der. de sincērus 'intacto, puro', 'sincero'.
f. Sencillez, veracidad, modo de expresarse o de comportarse libre de fingimiento.
Hoy traigo un mensaje para aquellas personas que se tienen por gente sincera, directa y sin dobleces que para demostrarlo sueltan cualquier abrupto, opinión o crítica no solicitada. Se abanderan bajo el estandarte de la sinceridad y sueltan cualquier burrada sin medir las consecuencias; porque sí, queridos, éstas cosas tienen repercusión en los demás y por eso es necesario aprender a hablar con filtros porque aunque os cueste entenderlo, los filtros no son mentiras. Es importante ser cauto con los sentimientos, ideas o coyunturas ajenas porque ir por el mundo fastidiando a cualquier hijo de vecino con tu aura de sinceridad es una completa mimi que creo poder desmontar en un par de párrafos. 
La franqueza y la espontaneidad no implican decir cualquier cosa que te venga a la cabeza sin pensar en las consecuencias. Tomarte un ratico de reflexión y cautela no implica mentir. La mayoría de las veces que pecamos de burro-sinceros, lo hacemos en conversaciones donde no se nos pide opinión, muy al contrario, la soltamos sin más creyendo que la confianza que los demás ponen en nosotros a la hora de contarnos sus cosillas nos autoriza a meternos en sus asuntos como si fuéramos los dueños de la "verdad", como si en el universo solo existieran nuestros pensamientos, frustraciones y creencias. Y ante esa falta de mano izquierda, es habitual terminar con coletillas a lo "es que si no lo digo reviento", "es que ya estoy harto de oír...", "es que yo no sé mentir". No queridos, eso son excusas porque algo dentro os está avisando que sois muy mendrugos.

A menudo esa sinceridad se cuelga la capa de brutalidad, soltando a bocajarro juicios de valor poco sólidos muchas veces, pero que dejan desolado a tu contrincante. Y lo mismo ese contrincante no es alguien random sino alguien a quien le importas y tus salidas de tono le dejan herido y con la moral comida o la autoestima desparramada por el suelo. Y ¿por qué? puede que el asunto fuera una frivolidad sin importancia y así, a lo tonto, has fastidiado de lo lindo a alguien que no se lo merece. 

Y si se habla de política, vacunas, cambio climático, con o sin cebollistas o de futbol, mecachis, ahí la brutalidad y la crudeza puede tomar tintes siniestros porque la empatía, si ya flaqueaba, se esfuma por completo y la crueldad puede ser insoportable.. y ¿para qué? ¿De qué te sirvió? para quedarte cada día más solo. Vaya plan.
Bueno, yo me voy a arriesgar y te voy a pedir opinión de estos muffins. Yo, sinceramente, te puedo decir que son unos muffins super jugosos, ligeros y bajos en carbohidratos. A nosotros nos han chiflado y cada día estoy más convencida que se puede disfrutar de golosear de forma algo más saludable y con menos calorías. Pero oye, que es mi opinión. Si los haces y con sinceridad, te parecen un engrudo incomestible, pues nada, haz gala de tu franqueza y cuéntamelo.

Ingredientes:
  • 3 huevos
  • 100gr. de azúcar de coco o panela
  • 100ml. de nata líquida
  • 100ml. de Buttermilch o yogur
  • vainilla
  • 2 cdas. de cacao 100% puro sin azúcar
  • 100gr. de almendra o molida
  • 100gr. de coco rallado
  • 50gr. de harina de plátano o Maicena o un plátano
  • 1 sobre de polvos de hornear
  • 125 gr. de chocolate al 70%
  • arándanos a tu gusto
  • un chorrito de sirope de arce o de agave o miel sobre cada muffin

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 180ºC (160º si es de aire)
  2. Bate los huevos y el azúcar (o panela) con ayuda de unas varillas eléctricas hasta que la mezcla esté espumosa. Añade la nata y el suero de mantequilla (o yogur) junto a la vainilla y bate hasta integrarlo.
  3. Añade el cacao, la almendra, el coco, los polvos de hornear y la harina de plátano. Puedes sustituirla por Maicena o por un plátano machacado. Bate las tener una masa homogénea.
  4. Corta el chocolate en trocitos y lo integras a la masa junto con un puñado de arándanos. Rellena con la masa los moldes de muffins forrados con capsulas de papel. Antes de meterlos al horno, pon sobre cada uno unos arándanos y un chorrito de sirope de arce o de agave o miel.

Pinchitos de pavo y calabacín

agosto 21, 2025
discernir
Del lat. discernĕre.
Conjug. modelo.
tr. Distinguir algo de otra cosa, señalando la diferencia que hay entre ellas. Comúnmente se refiere a operaciones del ánimo.
tr. Conceder u otorgar un cargo, distinción u honor.

El derecho a discernir en términos jurídicos, no expresa un derecho como tal sino todo lo contrario, puesto que se refiere a la obligación de distinguir entre lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, a ser responsable a la hora de tomar decisiones y en caso contrario, un juzgado te puede deshabilitar y entender que no estás con plenas facultades declarándote incapacitado legal para realizar ciertos actos jurídicos sin que un representante decida por ti.

Esto le pasó a Britney Spears por ejemplo, lo mismo que a otras celebridades de Hollywood con mucha pasta donde por miedo a que se fulminaran el patrimonio en banalidades, sus progenitores airearon sus trapos sucios públicamente para hacer que un juez les hiciera responsables a ellos de los cuartos y las mansiones. Estos son casos a gran escala pero con pleitos de andar por casa, los juzgados están llenos de hijos que no quieren que sus padres les deshereden o tan solo que gasten su patrimonio con nuevos amores, amigos o caprichos y piden fervientemente que incapaciten a sus papis del alma para que no gasten ni un euro más del necesario.

¿En serio que la cosa va de distinguir entre lo bueno y lo malo? ¿lo justo y lo injusto? de ser así, ni Trump ni Putin tendrían acceso al famoso botón rojo de las armas nucleares, ni Netanyahu estaría cometiendo la masacre en Gaza, ni tantos millonarios descerebrados estarían repartiéndose el mundo a sus anchas; y no para comérselo, sino para dejarlo pudrir. Ascazo, oiga.
En cambio, sí soy muy fan del derecho a discernir en la vida cotidiana como un rayito de esperanza que nos ayude a evaluar las distintas opciones que tenemos a mano y elegir la mejor alternativa, de forma responsable y por su puesto teniendo en cuenta siempre las posibles consecuencias de nuestras decisiones. Bah, lo escribo y me da la risa. Suena tan ñoño.

Pero entre medias del discernimiento ñoño y el legal, está el democrático, el derecho -ahora sí que sí- de tener la libertad de expresar desacuerdo con opiniones o decisiones ajenas, siempre y cuando estos juicios de valor se hagan dentro del respeto al próximo algo que parece que no tenemos nada, pero nada claro. 

Primero por una cuestión práctica algo desdibujada: no sabemos distinguir entre hechos y opiniones. Esto nos genera un estrés intelectual del copón. Cada vez es más común ver gente influyente y de poder colándonos hechos a la imagen y semejanza de sus doctrinas haciendo que cualquier debate sea infructuoso y desalentador. Qué pereza. Y es que cualquier hecho, si lo sacas de su contexto, lo puedes adaptar a tu relato por muy poco ético que sea. Lo vemos a diario con políticos y periodistas que nos manipulan hasta el aburrimiento con estas tácticas. 
Y luego di algo. Expresa tu opinión y te van a devorar unos y otros a las primeras de cambio. Hoy eres facha o comunista -o las dos cosas- a nada que se te tuerza el renglón y el manual de frases y adjetivos faltones está en apogeo promovido, claro, por los propios políticos desde sus púlpitos, porque saben que cuanto más estrafalaria y feroz es la faltada, más eco y repercusión tienen.

Y si los que deberían dar ejemplo, los que moralmente tendrían que estar capacitados para debatir en términos más respetuosos, alentando a los suyos, por supuesto, pero sin faltar a los que no piensan igual, demostrando que el derecho a la libertad de pensamiento y la pluralidad de una sociedad sana es su pilar fundamental, si esto no cala en los líderes, que podemos esperar de sus seguidores que por lo que sea les encanta servir al de arriba y en cuanto se les azuza, hacen linchadas y escraches con una furia salvaje más propia de bestias rabiosas que de seres racionales. 

En fin, que conste que no busco pinchar en absoluto. Yo lo que pretendo es que pruebes estos pinchitos de carne de pavo con calabacín que han gustado mucho en casa y que vuelve a ser una receta con la que mantener contento al anti calabacín de la casa, que cada día está más dispuesto a reconocer públicamente que el calabacín, bien cocinado, está de vicio.
Ingredientes:
  • 500gr. de pavo molido
  • 150gr. de calabacín
  • 80gr. de pan rallado (o pan duro)
  • 50gr. de queso parmesano
  • 1 huevo
  • sal y pimienta
  • opcional: cebolla y/o ajo en polvo

Preparación:
  1. Pon todos los ingredientes en el procesador de cocina y haces una masa con ellos. Coge porciones de la masa, le das forma alargada y lo ensartas en un palillo de pinchitos.
  2. En una sartén o parrilla, haz los pinchitos con un poquito de aceite de oliva. Sírvelos con la guarnición que más te guste.

Gazpacho de pepino y manzana

julio 29, 2025
sabor
Del lat. sapor, -ōris.
m. Sensación que ciertos cuerpos producen en el órgano del gusto.
m. Impresión que algo produce en el ánimo.
m. Propiedad que tienen algunas cosas de parecerse a otras con que se las compara. Un poema de sabor clásico.
m. Cada una de las cuentas redondas y prolongadas que se ponen en el freno, junto al bocado, para refrescar la boca del caballo. U. m. en pl.
m. desus. Deseo o voluntad de algo.
Olivia y Jaime empezaron a quedar casi a diario. Él no era muy dado a construir castillos en el aire pero esta vez su imaginación volaba alrededor de esta mujer medio marciana preocupada hasta el infinito porque bebiera al menos un par de eisrooibos con flor de Jamaica al día. Tan atontado estaba enredado en el ámbar de sus ojos que no se había percatado de las cavilaciones de ella, quien se empleaba en cuerpo y alma en la búsqueda del elixir definitivo que eliminara por completo el mal sabor que le producían los hombres en general y Jaime en particular, porque a pesar de no resultarle tan amargo y agriado como los demás -gracias al rooibos y a la flor de Jamaica- el regustillo que sentía en su paladar después de cada beso, seguía sin desprender las dulces sensaciones que ella tanto ansiaba.

Su cocina se había convertido en un laboratorio de sabores en busca del umami, rotundo e irrevocable, ese que debía neutralizar el desagradable regustillo que su misteriosa androfobia atacaba a su paladar cada vez que besaba a un varón. Tuvo que conocer a Jaime para alimentar no solo la ilusión de construir un amor inmenso a su alrededor sino además, para sentir una esperanza infinita -al fin- de saber que con un poco de dedicación y esfuerzo lograría carbonizar definitivamente esa androfobia para la que no existía cura.
Y es que había algo definitivo en Jaime, algo que le hacía completamente especial porque, como las fobias no son en absoluto sencillas de abordar, ese mismo sabor que ella sentía al besar, lo sentían los caballeros al probar sus ricos platos que eran puro deleite para las señoras. Menos para Jaime, que le sabían a gloria. Disfrutaba a rabiar de los platos de Olivia con tanto embeleso que ella se derretía de puro gusto. 

No había más remedio que seguir experimentando con más viandas: sopas, pucheros, guisos, arroces, flanes, bizcochos... probó y probó y Jaime saboreó y saboreó pero el chasquido de los besos seguían sin saber a lo que tenían que saber hasta que llegó el día que la huerta empezó a dar sus frutos.

Ese año todo había llegado retrasado. Había llovido mucho inesperadamente y eso hizo que los tomates se retrasaran, las cebollas se hincharan y los pepinos maduraron pequeños y rechonchos hinchados de agua y semillas. Aun así, no se amilanó. Preparó un fresquito y delicioso gazpacho de pepino y manzana y, aunque dudó al hacerlo, se decantó por no ponerle ajo por aquello de no perder el aliento. El bueno. 

No se sabe si fueron los pepinos despepitados, o el yogur griego o la manzana. O todo junto. Pero a Jaime el gazpacho le supo a gloria y a ella, él. Se lo comió a besos y ya no hubo más amargores ni indigestiones ni reflujos ni vómitos. Nunca supo si el sortilegio se había producido solo en Jaime o también se extendió al resto de los hombres porque ella no sintió jamás ganas de besar a ningún otro Jaime, Manuel o Fernando. 

Fin. (No hay gazpacho de pepino sin final feliz)
Ingredientes:
  • Un par de pepinos pelados de calibre estándar
  • 1 manzana a tu gusto
  • Un trocito de cebolla dulce para ensaladas
  • Una tacita de yogur griego
  • unas hojas de menta o hierbabuena
  • sal y pimienta
  • vinagre de vino (del bueno)
  • aceite de oliva (de bueno)

Preparación:
  1. Pon todos los ingredientes en la batidora y bate y bate hasta que quede el gazpacho fino y cremoso. Rectifica de sal y vinagre a tu gusto.
  2. Deja que enfríe antes de servir.

Scones integrales con queso y tomate

julio 23, 2025
trauma
Del gr. τραῦμα traûma 'herida'.
m. Choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente.
m. Med. Lesión duradera producida por un agente mecánico, generalmente externo.
Todos tenemos traumas, nadie se libra. Es verdad que hay gente que se los inventa o los absorbe de los demás... en esto no entro que es territorio psiquiatra. Traumas a ciertas comidas, animales, cosas, miedos que parece que nunca se superan por mucho que el raciocinio los quiera liberar. 

Son hechos y experiencias que nuestra mente no puede afrontar así que los empaqueta y los trata de esconder pero los muy canallas son recurrentes, bien en sueños, escondidos en recuerdos y cosas así. 
A veces son nítidos y preclaros, los sabemos situar en el tiempo y en lugares concretos. Otras veces no. Están ahí y no sabemos si son nuestros o solo hemos sido espectadores involuntarios de sucesos externos. Y ¿por qué tenemos tantos?

Desconozco la respuesta y aunque no tengo datos al respecto creo que no hay hijo de vecino que se libre de estos visitantes. Pero los traumas no son infalibles ni nos pican a todos por igual. Un grupo de personas es sometida a una movida requete chunga y por lo que sea, unos se quedan traumados y otros siguen con su vida tan panchos. Han experienciado lo mismo pero cada cerebrito lo rumia a su manera resultando que algunas almas entran en bucle con su drama emocional y otras en cambio, optan por pasar página y seguir con lo suyo.

Y es que, la raza humana ha sobrevivido entre otras cosas por su adaptación a lo adverso y los que están estudia'os en estos temas hablan del fenómenos cerebral del "lucha, escape o bloqueo". Además, para que el culebrón sea aún más interesante, nuestro cerebro, que dispone de un sistema de castigos y recompensas un poco retorcido, ante el recuerdo de un trauma hace que algunos lo gestionemos con gratificaciones y otros con escarmientos.
En fin, que cada uno somos de nuestra madre y de nuestro padre. Reaccionamos de manera diferente y afrontamos también muy distinto. Los especialistas recomiendan que hablemos de nuestros marrones con familiares y amigos, gente vitamina a ser posible porque si te desahogas con un Don angustias no creo que eso haga bien. Recomiendan hacer meditación, actividades sanas y creativas, ponernos pequeñas metas y saborear los logros, etc. etc. Y solo cuando el mal nos come, acudir a un especialista que nos ayude a metabolizarlo, destruirlo o cuando menos, aprender a vivir con él sin que nos devore.

Pero esta última medida es solo para gente con pudientes, porque al psicólogo hay que pagarlo cada cual de su bolsillo y por lo que sea, luego cuesta mucho soltarlo y vivir sin él, así que o dispones de ahorrillos o el roto económico puede ser de trauma. 
Ingredientes:
  • 150gr. de harina integral 
  • 75gr. de almendra molida
  • 75gr. de semillas variadas
  • 40gr. de queso parmesano rallado
  • 2 cdtas. de polvos de hornear
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 70gr. de mantequilla fría
  • 100ml. de suero de mantequilla o yogur
  • ajo y cebolla en polvo
  • un poco de albahaca o perejil picado (fresco)
  • 2-3 tomates secos muy picados

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 220ºC.
  2. En un bol, pon el harina, la almendra, las semillas, el queso, los polvos de hornear, la sal, la mantequilla y el suero y lo mezclas con las manos hasta ligarlo en una masa rústica (no tiene que quedar lisa).
  3. Añade el ajo, la cebolla, el perejil y los tomates muy picados y lo ligas a la masa. Si se pega a la encimara, añade harina por encima hasta que formes un circulo de unos 2-3 cm. de grosor. Córtalo en 12 triángulos.
  4. Pon las piezas en una fuente de horno con papel y pincela la superficie con un poco de yogur diluido en agua y decora con un poquito de semillas. Hornea hasta que tengan un bonito color dorado.
 
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