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Barritas energéticas

noviembre 23, 2025
La organización Greenpeace en Austria quiso investigar qué pasaba con la ropa que depositamos en los contenedores de reciclaje. Para ello, colocó rastreadores GPS en 20 prendas y las donó a diferentes empresas de recogida de ropa. Pues ya puedes imaginarte, ¿no? Casi todas -o gran parte- terminaron, después de recorrer varios continentes, incineradas o enterradas en países pobres que compran todo tipo de basura a Occidente. China, por ejemplo, tiene ciudades basura y no es una metáfora es literal.

Esto se hace, primero, porque queda bonito. Nos ponen un montón de puntos de recogida de ropa, creemos que llegará a necesitados la que esté en mejores condiciones y las prendas que no, damos por hecho que serán recicladas. Y todos tan contentos porque así nos pesa menos comprar ropa que viaja, primero en una dirección desde los países más pobres con mano de obra esclava, que compramos porque es barata pero que después de una temporada, hace el viaje de vuelta para ser incinerada. 

Pero como reciclamos y usamos muchos hashtag de contaminación cero, huella de carbono y demás pepinos en vinagre, pues nos quedamos tan contentos y relajados. Eso nos da licencia -y me incluyo- a defender causas medioambientales o éticas sin que nos tiemble la voz.

Pero es mentira. Todo es mentira. Aparte de las emisiones directas e indirectas que se producen con tantas toneladas de ropa vieja viajando y gestionándose por medio mundo, este sistema esconde un hecho de lo más asqueroso: eso es, el dinero, que ya estaba tardando en salir a flote. Porque si estas prendas salen del país bajo la premisa de "residuo" las empresas involucradas tienen que pagar un pastizal pero si salen como "reutilizables" pues la cosa cambia por completo porque reciben todo tipo de ayudas. 
El informe denunciaba a empresas como Mango y H&M que hacen uso de promesas engañosas de reciclaje para publicitar su imagen de empresas eco responsables, esos conceptos verdes que están tan de moda en marketing pero no es que engañen, es que estafan sin que se les caigan los anillos.

Las personas de a pie tampoco hemos salido de rositas. Se señala el gran problema de la moda rápida (fast fashion) y la sobreproducción de ropa que no necesitamos porque se estima que más de la mitad de la ropa que tenemos en casa no la usamos. Repito, no la usamos o se estropea al primer lavado o se deteriora rápido... en fin, qué te voy a contar que tú no sepas.

Aquí te dejo la conclusión del informe, por aquello de poner foco en las cosas que podemos solucionar:
  • Prohibir por ley la destrucción de ropa nueva que no ha sido vendida.
  • Fomentar la reparación y la reutilización de prendas. 
  • Implementar un sistema de economía circular real y eficiente que garantice la reutilización y se aprovechen sus beneficios. 
  • Concienciar que menos es más; reducir el consumo de moda rápida y dar una segunda vida a la ropa mediante la reutilización o la donación a organizaciones transparentes que garanticen un tratamiento adecuado o simplemente, regala tú mismo ropa en buen estado a vecinos, conocidos, etc. 
Venga, manos a la obra.  

Estamos en domingo de reto con Elvira y Estela de Homenajeblog. Ya lo sabrás pero esto va de entrar en cocinas ajenas y versionar alguna receta del homenajeado del mes. Hoy publicamos todas las compis recetas de María Antonia del blog las Recetas de María Antonia. Estoy muy enganchada a la granola y el muesli casero así que en cuanto vi esta receta de barritas energéticas no busqué más. María Antonia las hace sin horno, directamente en el congelador pero el otoño austriaco no acompaña bien con el consumo de cosas heladas y además no podría usarlas para llevar en los almuerzos así que las he horneado en plan clásico pero para ello he tenido que hacer algún ajuste para garantizar que compactara bien la granola. Espero que te gusten. A nosotros nos han chiflado. Gracias María Antonia.
Ingredientes:
  • 2 cups de muesli o cereales a tu gusto
  • 1/4 cup de semillas (sésamo, lino, chía...)
  • 1/2 cup de frutas secas (cramberries, arándanos...)
  • 1/2 cup de nueces variadas (nuez, almendra, anacardos, avellanas...)
  • 1 manzana
  • 2 cdas. de miel
  • opcional: un par de cdas. de coco rallado
  • Nota: la medida es de cup americana

Preparación:
  1. Precalentamos el horno a 180ºC .
  2. Ponemos en una bolsa, los cereales, las semillas, los frutos y secos y las nueces y con un martillo lo picamos un poco.
  3. En un bol, mezclamos éstos con la manzana rallada, la miel y el coco rallado y lo colocamos sobre la bandeja del horno. Usé el borde un molde rectangular desamoldadle para darle forma.
  4. Horneamos hasta que veas que coge color doradito. Lo sacas y lo cortas en barritas del tamaño que mejor te encaje. Deja que enfríen por completo antes de guardar. Yo las guardé en un tarro de cristal.

Granola de calabaza y chocolate

octubre 30, 2025
El libro para leer no es el que piensa por ti, sino el que te hace pensar
Si ocultas tu ignorancia, nadie te golpeará y nunca aprenderás
La mayoría de nosotros no podemos andar corriendo por ahí, hablando con todo el mundo, ni conocer todas las ciudades del mundo, pues carecemos de tiempo, de dinero o de amigos. Lo que usted anda buscando, Montag, está en el mundo, pero el único medio para que una persona corriente vea el noventa y nueve por ciento de ello está en un libro
No quería saber cómo se hacía algo, sino por qué
Vive como si fueras a caer muerto en diez segundos. Ve el mundo. Es más fantástico que cualquier sueño
Quizá los libros nos saquen un poco de esta oscuridad. Quizá eviten que cometamos los mismos condenados errores
No importa lo que hagas en tanto que cambies algo respecto a como era antes de tocarlo, convirtiéndolo en algo que sea como tú después de que separes de ellos tus manos
Fahrenheit 451: la temperatura a la que el papel se enciende y arde
Ray Bradbury ya vislumbró muchas de las cosas que nos iban a pasar y las plasmó en Fahrenheit 451. La sociedad dejó de interesarse por los libros y los bomberos, que ya no tenían fuegos que apagar, eran los encargados de quemar los libros así que a escondidas, había sabios que memorizaban libros o fragmentos que transmitían de viva voz. Eran proscritos porque el pensamiento no se puede quemar.

Ingredientes:

  • 3-4 cdas. de calabaza al vapor y triturada con su piel
  • 50ml. de mantequilla derretida (yo usé aceite de semillas de lino)
  • 60ml. de jarabe de arce
  • all spices a tu gusto (o pimienta de jamaica)
  • vainilla
  • una pizca de sal
  • 100gr. de nueces variadas (yo usé almendras, pecanas y anacardos)
  • 150gr. de copos de avena
  • 125gr. de copos integrales, de maíz o de arroz
  • 125gr. de trocitos o pepitas de chocolate

Preparación:
  1. Calienta el horno a 190ºC.
  2. En un bol, mezcla la calabaza, el aceite o mantequilla, el jarabe de arce, las especias, la vainilla y una pizca de sal.
  3. Añade las nueces, la avena, los copos integrales y la mitad de las pepitas de chocolate. Mézclalo bien y extiéndelo sobre la bandeja del horno. 
  4. Hornea hasta que esté dorada la granola. Deja que temple y desmiga con los dedos para que se formen pegotes. Añade el resto de las pepitas de chocolate y listo.

Tortitas de calabaza y avena

octubre 10, 2025
Dicen que la curiosidad mató al gato aunque más que un aforismo, parece una amenaza en toda regla porque si te pasas de curioso, de preguntón o de "listillo" te la puedes cargar. Prueba a hacerlo: ve a tu reunión de vecinos, a una junta de padres, concentración, mitin, congreso o incluso a una misa de domingo, y empieza a lanzar "porqués" a diestro y siniestro a ver que pasa. Ya no entro en la calidad o relevancia de las preguntas porque tu curiosidad, si le das rienda suelta, se va a interpretar en el mejor de los casos como "el plomazo de turno" aunque me temo que serás tachado con más facilidad de irreverente, irrespetuoso, blasfemo, agitador, ácrata o antisistema. O terrorista, que todo puede ser.

Y luego que si hemos perdido la curiosidad, dicen los psicólogos. Ya me contarás que vamos a hacer si calladitos estamos más guapos, mejor que mejor si damos perfil bajo y virgencita que me quede como estoy. Ya me contarás que vamos a hacer si la cultura del porqué nunca ha cuajado en la humanidad, algo que muy poquitos han podido ejercer de forma abierta sin terminar encarcelados, quemados por la inquisición o en instituciones psiquiátricas. 

Eso de ser curiosos solo se lo permitimos a los nenes, que nos parecen tan tiernos e ingenuos pero esa displicencia solo dura hasta que empiezan el cole y sus porqués más vitales de repente son faltas de respeto, retos a la autoridad, desobediencia o indisciplina. 
Así que mejor callar porque por todos es sabido que en boca cerrada no entran moscas. Y al perder incentivos pues la vamos arrinconado, que no perdiendo. Nos conformamos con lo "suficientemente bueno" o "lo menos malo" nos evadimos con simplezas y mira, a mí que me registren que yo solo quiero que me dejen en paz. Y el precio a grandes rasgos es que leemos menos, escuchamos menos y reflexionamos menos. 

Ahora les ha dado por alertarnos que una vida sin curiosidad y sin incentivos intelectuales parece que nos acorta la vida, nos predispone a padecer Alzheimer o cuando menos a tener una vejez de asco. Porque la curiosidad activa positivamente nuestro cerebro y cada vez que una curiosidad cualquiera se ve satisfecha, nuestro cerebro despliega la misma química que cuando comemos un trozo de chocolate. Así es, somos más felices. 
Por tanto, verás por ahí rondando artículos sobre qué hacer para recuperar la curiosidad con consejos facilones en plan " entra en la cultura del porqué" "pierde el miedo al error" "rechaza la angustia por el no saber" "aprende a aburrirte"... cosillas en esta onda que hacen que por un momento te replantees tu esquema de cosas en la cabeza. Pero cuidado, recuerda al gato. No vayas por ahí pregonando en plan curioso con cualquiera. Rodéate de personas que sepan cosas interesante y aprovecha pero no vayas de curioso indiscriminado que la broma te puede salir cara. Vamos, digo yo, que lo mismo me equivoco.

A mí la curiosidad me llevó a estas tortitas de avena a las que le he añadido calabaza y especias. Y tan bien, que me han encantado. Para hacerlas más importantes, caramelicé las nueces, que desde hace meses no hay día que no me zampe unas cuantas, con un poquito de sirope de arce y no te imaginas lo grandiosas que están. Para darle un toque fresco al asunto, pues un puñado de arándanos que nunca fallan. Y a disfrutar que son dos días.

Ingredientes:
  • 150gr. de calabaza asada o cocida
  • 100gr. de avena (mejor molida)
  • 2 huevos
  • 100ml. de leche
  • 1/2 cdta. de polvos de hornear
  • canela, vainilla y allspice a tu gusto
  • 1 cucharada de sirope de arce
  • mantequilla para mojar la sartén
  • a la hora de servir: nueces caramelizadas con un chorrito de sirope de arce y arándanos

Preparación:
  1. Mezcla todos los ingredientes en la licuadora o con la batidora.
  2. Pon a calentar una sartén antiadherente a fuego medio, pon un poquito de mantequilla y sirve como un cazo de masa. Cuida que no sean muy grandes para que puedes voltearlas sin romperlas (la masa es algo más sensible que la masa clásica). Haz tantas tortitas como desees.
  3. En la misma sartén, pon un poquito de mantequilla, añade las nueces y el chorrito de sirope. Carameliza unos segundos y sirve sobre las tortitas. Acompaña con unos arándanos o cualquier otra fruta que te apetezca.

Muffins de anacardos y avena rellenos de compota manzana

octubre 07, 2025
¿Tenemos las mujeres un cerebro multitarea de serie o nos lo curramos a lo largo de la vida? y los hombres: ¿Tienen un cerebro incapacitante para ello o simplemente no se complican la vida? Existen estudios que dicen que sí y otros lo niegan. Hay que recordar que hay papers de poca monta donde es complicadillo darles mucho crédito. 

Por ejemplo,  han realizado investigaciones en una conocida universidad entre medio centenar de mujeres y otro tanto de hombres, todos ellos universitarios de 21 años. Claro, dicen que no hay diferencia y no me extraña porque el mundo elegido es demasiado pequeño y homogéneo. Y el estudio parece apuntar que de antemano ya buscaban romper este mito porque a ver, las féminas estamos hasta el papo de que se nos pongan listones tan altos a costa de clichés en plan "podéis con todo, tenéis un don natural".

Y no, va a ser que no.  Con don o sin él, también queremos disfrutar de tiempo libre y no agotarnos diariamente metidas en mil y una movidas domésticas, profesionales, maternales, etc. etc. Porque claro, tenemos un don especial para cocinar, para limpiar, para la crianza, para el cuidado de nuestros mayores, para ir al mercado, para ir de compras, para, para y para... que no, que ya está bien de vendernos esa moto, que por cierto está más quemada que la de un hippie. 
A ver, no nos queramos mentir. Nuestros cerebros no son iguales. A finales del sXIX se determinó que al ser los cerebros femeninos más pequeños -casi 200gr. de diferencia- pues por lógica misógina las mujeres éramos más tontonas. Hoy ya sabemos que el tamaño no importa además de tener claro que la inteligencia depende de otros valores. 

He leído otro estudio, éste con un grupo de 949 personas entre nueve y 22 años de ambos sexos que determina que los cerebros entre mujeres y varones no son iguales. Hay diferencia en cómo están conectados ambos hemisferios y eso nos hace tener a priori distintos talentos: el cerebro de los hombres es más apto para aprender rápido y ejecutar una sola tarea mientras que las mujeres tenemos mejor memoria e inteligencia social, y esto puede que nos predisponga a la multitarea. 
Pero oye, que me resisto a aceptarlo. Sigo pensando que más allá de la predisposición están las experiencias vividas y estás están rígidamente ligadas a nuestros usos y costumbres, y no podemos olvidar que la evolución social es lenta, no hay más remedio que tener paciencia y apretar un poquito las tuercas a los chicos que aún siguen muy relajados en eso de compartir tareas en casa -aunque sea de una en una que no vamos a reprocharles nada, caramba-.

También es bueno resaltar eso de que tenemos mejor memoria, es decir, que si nos acordamos de todo no es por rencor sino por tener buen coco. Y buena memoria, no significa que siempre tengamos que saber donde cada habitante de nuestro hogar deja las cosas, desde lo más simplón a lo más requete importante.  Y claro, tanta fatiga mental cansa y da mucho sueño así que sí, necesitamos dormir más porque si no, no llegamos ni al telediario, así de claro.

Estos muffins son la prueba de que mi multitarea es obra de la experiencia. Acabábamos de comer, recogí la cocina antes de que a ellos les diera tiempo a levantarse de la mesa, fotografié el paso a paso, los metí en el horno, bajé a pasear al gato, los fotografié, limpié de nuevo la cocina y para la hora del café todo recogido y los muffins tiernos y perfectos. ¿Y todo esto por mis conexiones cerebrales? Ni de coña. Ahí hay más.

PD: Gracias Karina por las manzanas. Madre mía qué ricas están. Tienes los mejores manzanos de la ciudad.
Ingredientes:
  • 2 huevos grandes
  • 60gr. de azúcar morena o azúcar de coco
  • vainilla
  • 1 cdta. de de pimienta de Jamaica o all spice
  • 50ml. de aceite suave
  • 100gr. de anacardos molidos
  • 100gr. de avena molida (o en copos)
  • 50gr. de harina integral
  • 1 sobre de polvos de hornear
  • unos 200gr. de compota de manzana


Notas:
  • Sobre la compota de manzana: puedes usar dulce de manzana o si quieres la versión ligera, que es lo que he hecho, cuece 1 k. de manzanas cortadas en trocitos con 50gr. de azúcar moreno o azúcar de coco, un chorro de limón y canela a tu gusto. En el momento que rompa a cocer, cocina la compota no más de 5 minutos. Trituras y puedes guardar en la nevera durante días.
  • Los anacardos los puedes moler con un robot de cocina (licuadora o Thermomix) con un molino de cereales o incluso en un molinillo de café que tengas por casa. Si no puedes molerlos, usa almendras que puedes comprar ya molidas.
  • Hace 13 años, publiqué una versión muy parecida pero ésta está mucho más adaptada a los tiempo modernos. 


Preparación:
  1. Precalienta el horno a 170-18ºC (dependiendo del horno).
  2. En un bol, bate los huevos y el azúcar hasta que queden bien espumosos. Agrega el resto de ingredientes menos la compota y mezcla hasta que no queden grumos.
  3. Rellena los moldes con capsulas de papel y pon una cucharada colmada de masa dentro. Pon encima una cucharadita colmada de compota de manzana y termina cubriendo con la masa de los muffins. Adorna con unos copos de avena.
  4. Hornea hasta que veas que están firmes y cuajados. Yo necesité 25 minutos.

knäckebrot

junio 05, 2025
pejiguero, ra
La forma f., del lat. mod. persicaria 'duraznillo', por alus. a su sabor picante, y este der. del lat. persĭcus 'albérchigo'.

adj. coloq. Fastidioso, latoso o excesivamente exigente.
f. coloq. Cosa que, sin aportar gran provecho, acarrea problemas y dificultades.
He oído por ahí que la empatía es como la inteligencia: al que le falta no se entera. Qué cierto. Pero para ser justos, hay que reconocer que no nos enteramos de la misa ni la media porque tiene tela lo cuadriculados que somos para nuestras cosas. Nos sobrevaloramos casi siempre y somos super pejigueros con lo ajeno.

Venga, vamos a darle una vuelta: la empatía es el meollo de la inteligencia emocional que a diferencia de la racional, implica casi por obligación ser consecuente, no; mejor dicho, ser responsable de cuidar las  emociones no solo propias sino también las ajenas. En teoría. Si quieres ser buena gente, claro. El cobarde-egoísta hace que no se entera y tira del "Ah, yo qué sabía". Y el hipócrita, tira de los hilos de la razón -su razón- para mantenerse en escena con cara de no haber roto un plato. 

Porque esto de la empatía tiene una visión muy retorcida y voy a ver si me explico: imagina una persona más o menos inteligente racionalmente y con un sentido empático extraordinario capaz de que le vibre el radar al menor signo de sensibilidad ajena. Pero le pinchas y no sangra. Y esta habilidad la usa para manipular a los demás en su propio favor ya sea para vender enciclopedias que no puedes pagar o para intoxicar su entorno con patrones de conducta agresivo pasivos o algo peor.
Y es que la gente empática puede ser muy pero que muy chunga y ser inteligente -racional o emocional- no implica bondad, altruismo o compasión. Ojito con los lobos vestidos de seres empáticos y de luz. Suelen esconder egos más grandes que su mejor perol.

Pero luego ahí tienes al pejiguero común -el hispánico es un ejemplar único- que tiende de puro sin querer a la flojera quisquillosa, que no se calla ni debajo del agua pero que por muy latoso que sea, cuando tiene que ser generoso y empático es el primero en demostrar que ahí están su bemoles para quien los necesite. Sin notables habilidades sociales muchas veces, al pejiguero a antipático social no hay quien le gane pero ahí está; desprendido y desapegado de lo propio, adaptándose a situaciones difíciles y ayudando al compadre con lo que haga falta y más. Y en cuanto alguien le da cuartelillo, zás, vuelve a ser el pejiguero de siempre. Sin remedio.

Y este pan plano puede parecer pejiguero ante una chisporroteante y esponjosa baguete pero nada más lejos: crujiente, cargaito de cosas buenas para el cuerpo y fibra para parar un tren. Lo he hecho de espelta pero tradicionalmente se hace de centeno aunque lo importante es que no sacrifiques hacerlo con harina integral. Y si te animas a preparar este Knäckebrot, te reto a ver si consigues que llegue al desayuno. Si lo logras, dime tu secreto porque yo no he sido capaz.
Ingredientes:

  • 60gr. de copos de avena
  • 100gr. de semillas variadas a tu gusto
  • 80-100gr. de harina integral (espelta o centeno)
  • 150ml. de agua
  • 1 cda. de aceite de oliva
  • 1 cdta. rasa de sal
  • 1 pizca de polvos de hornear

Nota sobre la cantidad de harina:
  • Ni las semillas, la avena ni la harina absorben por igual así que es posible que si usas 80gr. de harina, la masa te vaya a pedir algo más. Lo importante es respetar el descanso de unos 15 minutos para dar tiempo a que se asiente la consistencia que aunque tiene que quedar muy hidratada y maleable, no debe tener aspecto "encharcado".

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 200ºC.
  2. En un bol, mezcla todos los ingredientes. Deja que repose 15 minutos. Rectificar de harina si hiciera falta.
  3. En la placa de horno y sobre una lámina de papel de hornear, extiende la masa dejando que quede lo más finito posible, Te puedes ayudar de una cuchara o espátula.
  4. Hornea unos 10 minutos. Sacas la placa y con cuidado de no quemarte, corta la masa en cuadraditos del tamaño que más te apetezca (yo lo dividí en 12 piezas). Vuelves a meterlo al horno hasta que veas que coge un color dorado. 

Falsas galletas pero sin harina ni grasa

mayo 28, 2025
utopía
Del lat. mod. Utopia, isla imaginaria con un sistema político, social y legal perfecto, descrita por Tomás Moro en 1516, y este del gr. οὐ ou 'no', τόπος tópos 'lugar' y el lat. -ia '-ia'.
f. Plan, proyecto, doctrina o sistema ideales que parecen de muy difícil realización.
f. Representación imaginativa de una sociedad futura de características favorecedoras del bien humano.
Sobre utopías sabemos todos, esto es indiscutible pero lo mismo no todos conocemos -de hecho yo me he enterado hoy y llevo leyendo sobre este tipo todo el día- que fue Thomas More quien acuñó la palabreja. Habló de ella en un libro -que ya me he hecho con él y espero impaciente comenzar su lectura- donde describe un mundo perdido, una isla en realidad, perfecta en todos los sentidos, con ciudades y gentes que destacan por su conciencia social. 

No aspiran a la propiedad privada, los bienes son compartidos, todos trabajan -sin excepciones- y las jornadas son de seis horas para que puedan disfrutar de sus cosas. Su príncipe se reúne periódicamente con sus consejeros y para las cosas importantes se consulta a la población... y esto, lo escribió en el siglo SXVI, con Eduardo cortacabezas haciendo de las suyas. Chapó.

Por cierto, a Thomas More por algún retorcido motivo, en España le conocemos como Tomás Moro. Vaya tela. No digoná. El caso es que el Sr. More dejó sembrada para siempre la semilla del mito social donde el conjunto de una sociedad trabaja para erradicar la pobreza y lo hace sabiendo que el que posee, no quiere compartir. No se trata de miseria para todos; no se trata de matar a sociedades enteras para quedarte con lo que tienen. Se trata del bienestar compartido sin ser más de unos que de otros, sin privilegios ni castas, sin poder quitarle nada a nadie porque la riqueza no tiene dueño.
Y así, exentos del estrés que conlleva la avaricia y la envidia, viven inmersos en una fe sin dogmas ni reglas, donde solo se cultiva el bien desde la honestidad personal, algo que los mayores enseñan con amor a los jóvenes.  En definitiva, una sociedad más humanista y humanizada, donde las libertades individuales y las obligaciones sociales viven en equilibrio sin listillos, parásitos ni egoístas. 
"Nada se puede dar a un hombre si no es quitándoselo a otro."
Thomas More
Pues lo dicho: utopía. Y aunque la definición dice que es algo muy difícil de realizar, lo cierto es que con el paso de los siglos hemos asumido que es inalcanzable, imposible. Irrealizable a todas luces. Y como nuestro optimismo no tiene fin -no sé si por suerte o por desgracia- nos hemos inventado otra palabreja para fantasear con un final feliz a nuestras aspiraciones. 

La eutopía -aún inexistente en la RAE- es una visión más pragmática pero claro, menos exigente, donde se busca la felicidad y la tranquilidad como meta para alcanzar la sociedad perfecta. Un poco a lo "ande yo caliente" y aunque acepta que no existe la sociedad de More. basta con estar bien y sentirnos seguros mientras no nos falte de nada y ea, a tirar millas sin mirar atrás.
Y si bien es cierto que al hacer unas galletas sin harina y sin grasa es completamente utópico pretender que sean crujientes y crocantes, te aseguro que estas falsas galletas -debería llamarlas eutópicas- están muy ricas y cumplen perfectamente su función. Blanditas y jugosas, que necesitan de más horno de lo normal y que solo hay que tener una cosilla presente: intentar que no se queden secas o correosas. Y eso lo he logrado usando la mitad de azúcar de coco que es más jugosa. Yo uso azúcares de baja absorción pero puedes reemplazarlo por azúcar moreno o panela molida.

En España no suelo ver queso quark. Veo invenciones tipo quark pero nada tienen que ver con el original así que en su versión eutópica puedes usar un queso de untar tipo Philadelphia. 
Ingredientes:
  • 1 huevo
  • 250ml. de queso quark al 20% (queso tipo Philadelphia también valdría)
  • 50gr. de azúcar de abedul
  • 40gr. de azúcar de coco
  • una pizca de canela
  • 100gr. copos de avena
  • 1 cdta. de polvos de hornear
  • 1 manzana
  • un poco de almendra molida

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 170-180ºC.
  2. En un bol, bate el huevo, el azúcar, la canela y el queso quark. 
  3. Añade la avena, los polvos y la manzana (pelada y rallada o picada en un procesador)
  4. Coloca sobre la bandeja de hornear, pegotes de masa del tamaño de una cuchara rasa.
  5. Hornea hasta que estén bien doradas.

Pastel de manzana sin harina con avena y almendra

abril 30, 2025
Hay una serie en Netflix que he visto no hace mucho que me gustó mucho. Bueno, la palabra "gustó" no encaja del todo pero es complicado definirla. A nivel técnico es de una calidad indiscutible. Desde el minuto uno, el espectador es parte de la trama gracias a las secuencias grabadas en un mismo plano donde en todo momento acompaña a los actores siendo parte casi activa del argumento. Escenas largas que se toman su tiempo para que podamos percibir hasta el más mínimo detalle de lo que ocurre, sin prisas, dejando al espectador la responsabilidad de interpretar lo que allí ocurre.

Un adolescente es arrestado por la muerte de una compañera de clase. No hay dudas de la autoría. Está grabado por una cámara de seguridad. La familia, incluso el propio chico, no logran asumir lo que está ocurriendo. Se niegan a procesarlo con esa ingenua esperanza de esperar que todo sea un sueño, no, una pesadilla y que al despertar todo volverá a ser como antes.
En Adolescence, acompañamos a este chico desde su detención, a su familia mientras forma parte del proceso sin poder - o querer- entender lo que está ocurriendo. Los compañeros de clase, los profesores, el sistema judicial que se despliega en torno al crío... y de fondo la víctima, quien ya no está presente, sumiendo a su entorno en el duelo desde la más estricta intimidad. Sin morbo y sin histrionismos. Una víctima inocente que también arrastra su propio contexto: esta cría hacia bullying a su asesino y lo hacía porque podía hacerlo, sin más saña y sin nada siniestro detrás.

A nivel emocional, lo que colapsa al espectador, es la fragilidad de esa línea que hace que cosas que pasan a nuestro alrededor, que son sabidas y lamentablemente aceptadas por todos (padres, docentes y adolescentes) pueda romperse sin previo aviso y con consecuencias tan devastadoras. Nos alerta sin necesidad de recurrir a clichés que el mundo de buenos y malos no es tan claro como queremos pensar. 

Adolescence  es una bofetada que nos presenta a una juventud escasa de valores, acostumbrada a salirse con la suya, incapaz de relacionarse sin móviles y redes sociales de por medio donde infringir daño ajeno es fácil e indoloro, con acceso al mundo sexual y su difusión sin estar educados en el respeto más elemental. Nos enfrenta a una sociedad que opta por mirar hacia otro lado respecto a determinadas situaciones para no tener que replantearse ciertas medidas de actuación. O represión. O reeducación. O algo.
Y esta serie por lo menos ha conseguido llamar la atención del gobierno británico quien ha informado que permitirá proyectar la serie en los institutos del país, y así concienciar en la medida de lo posible contra los discursos radicales que pueden influir en los adolescentes de hoy en día. Netflix ha hecho pública su intención de difundirla gratuitamente en estos colegios. 

Y es que algo hay que hacer. Todos necesitamos herramientas para lidiar con el acoso, la violencia y el abuso sexual. Saber y concienciar no es suficiente. Los padres estamos muy concienciados respecto a qué hacer si acosan a nuestro hijo pero no hemos trabajado ni nos han proporcionado herramientas para detectar y detener a un hijo acosador. Y cuando un chiquillo no sabe lidiar con su caos y cruza la raya, ya no hay tiempo para rectificar. No es como cuando se les rompe el iPhone, que se les compra otro y listo. La vida funciona de otra manera.
Ingredientes
  • 3 huevos
  • 40-50gr. de azúcar de abedul
  • 50gr. de azúcar de coco
  • vainilla
  • ralladura de limón
  • 30ml. de aceite suave
  • 100gr. de copos de avena
  • 100gr. de almendras molidas
  • polvos de hornear
  • 150ml. de Skyr natural (o yogur)
  • 3 manzanas

Preparación:
  1. Pon a calentar el horno a 170ºC.
  2. En un bol, bate los huevos con el azúcar, la ralladura y a vainilla. Añade después, el aceite, la avena, la almendra, los polvos de hornear y el Skyr.
  3. Pela y corta las manzanas en láminas. En un molde engrasado, añade primero la masa y luego dispón las manzanas encima. Puedes poner un poco del azúcar de coco por encima.
  4. Hornea hasta que veas que el centro del pastel está consistente (yo le pongo un dedo encima y calibro a ojo de buen cubero)

Galletas de avena con zanahoria y nueces

mayo 26, 2024
En Granada, en la mañana de un día como hoy, Mariana de Pineda es conducida a lomos de una mula, a los Campos del Triunfo donde se le dio muerte a garrote vil. Sin haber cumplido aún los veintisiete años, viuda y madre de tres críos de corta edad, fue ejecutada para dar un golpe de castigo a los liberales que se aferraban en no dejar morir a la Pepa, la constitución de Cádiz, esa que Fernando VII prometió abrazar y que cuando regresó a España después de que el pueblo expulsara -sin él- a los franceses, prohibió el muy canalla por sus regios bemoles. 

Doña Mariana casó muy joven con un señor liberal perteneciente a la logia masónica y muy fan del círculo constitucionalista del conde de Teba. Esto no era nada extraordinario en aquellos días ya que la capital granaina se alimentaba de un amplio círculo de nobles anti absolutistas, ilustrados e intelectuales que aspiraban a conseguir restaurar las Cortes de Cádiz y su constitución mascando ideas como la de luchar contra las supercherías religiosas y sociales a favor del conocimiento y la razón. Vaya, a alfabetizar un poco el país que falta le hacía.
Después de tres años de matrimonio y dos criaturas, Doña Mariana queda viuda pero continua frecuentando las amistades de su difunto hasta el punto de verse sacudida por un complot constitucionalista, en el que supuestamente actuó como enlace entre liberales granadinos y exiliados de Gibraltar. Pero no tenían pruebas contra ella, así que, tras ser detenida y sometida a juicio, quedó libre de toda culpa. Aunque no de toda sospecha porque se cuenta que ya nunca le quitaron el ojo de encima.

Pero no se amilanó, en absoluto. Ella siguió a lo suyo. Conoció a un joven abogado del que se enamoró perdidamente y con quien tuvo una hija, sin matrimonio... ¡en aquella época! No digo más. Mujer, constitucionalista, liberal y socialmente liberada. Pues suficiente.  Y para más inri, el comisario del rey enviado para aplastar a los liberales, un tal Ramón Pedrosa, se la juró a Mariana. Se contaba que estaba enamorado de ella y que le mandó a freír churros. Vengarse de ella se convirtió en una obsesión.
A pesar de ser vigilada muy de cerca, Doña Mariana urde un plan para liberar a su primo el comandante Fernández Álvarez de Sotomayor, quien había sido condenado a muerte por participar en la sublevación del general Riego. Se dio cuenta que la seguridad de la cárcel era un pifostio tremendo. Curas y monjes entraban y salían como Pedro por su casa dando extremas unciones a los condenados a muerte que eran muchos, así que se disfrazó de monje y organizó la huida a Gibraltar del comandante. 

Una vez más, no tenían pruebas. Así que el comisario rencoroso y enamorado, tras recibir el chivatazo de que Doña Mariana había encargado bordar una bandera a unas monjitas del Albaicín, hizo que las hermanas llevaran el trapo a medio bordar a casa de la Pineda y así poder inculparla infraganti delito de rebelión contra el orden y el monarca porque la tela inculpatoria contenía  las palabras libertad, fraternidad y ley. Fue juzgada y condenada a muerte. 

Imagino que el comisario esperaba que Doña Mariana se viniera abajo, que lloraría suplicando perdón arrodillada a sus pies pero nones, no doblegó y puesto que en su mano estaba conmutar su pena de muerte, le ofreció que delatara a sus amigos constitucionalistas. Y ella se negó.  Apechugó con su triste y cruento final, digna, con las ligas puestas porque dicen que se negó a que las medias se le cayeran de camino al patíbulo.

Y el pueblo, estalló. Que le den al Borbón y a sus secuaces que se habían atrevido a dar muerte a una joven viuda por mandar bordar libertad, fraternidad y ley. Que les den por canallas porque el pueblo aguanta carros y carretas, pasa hambre y miserias, pero la dignidad, esa, no se toca. 
Granada triste está
Porque Mariana Pineda
A la horca va
Porque Pedrosa y los suyos
Sus verdugos son,
Y esta ha sido su venganza
Porque Mariana de Pineda
su amor no le dio


Ingredientes:
  • 150gr. de harina integral o mitad y mitad
  • 100gr. de avena
  • 1 yema
  • 100gr. de mantequilla
  • 150gr. de azúcar (50gr. de morena, 50gr. de panela, 30gr. de blanquilla, 20gr. de sirope de arce)
  • polvos de hornear (o crémor tártaro)
  • algo de canela
  • 100gr. de nueces picadas
  • 75gr. de cramberries (yo también le he puesto guindas ácidas)
  • 140gr. de zanahoria rallada y/o picada

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 180-190ºC.
  2. En un bol, pon el harina, la avena, los polvos de hornear, el azúcar, la canela, la yema y la mantequilla. Lo mezclas bien.
  3. Añade después las nueces picadas, las frutas secas y la zanahoria previamente rallada. 
  4. Haz bolitas algo más pequeñas el que tamaño de una nuez, y las vas dejando en la bandeja del horno con papel de hornear. Aplástalas y hornea unos 15-20 minutos (dependiendo del horno)

Cestas de muesli con mascarpone y frutas

enero 25, 2024
Un niño de 9 años, en un pueblecito francés de las afueras de Angulema, ha estado viviendo solito después de que su madre se mudara a vivir con su novio a otro pueblo a cinco kilómetros de distancia. Durante dos años, el crío se fue apañando como buenamente pudo hasta que los vecinos, por fin, decidieron dar parte a las autoridades.

Parece que, al principio, la madre desaparecía durante días pero iba dejando al niño medio atendido en lo referente a comida o pagar facturas de luz, calefacción, etc. Después, se fue despreocupando cada vez más y no se sabe con certeza cuanto tiempo ha pasado el niño sin calefacción, agua caliente o sin luz en la casa.
La criatura se iba apañando como podía; al cole acudía limpio, hacía sus deberes y sacaba buenas notas así que nadie evaluó el peligro. Dos años, que se dice pronto. Llegó un momento que tuvo que empezar a robar principalmente para comer y ahí es donde algún vecino decidió denunciar y la policía se encontró con el drama.

A la madre le han sentenciado a 6 meses de prisión. Poco me parece. Al padre ni eso, absuelto porque vivía en otra ciudad. Lamentable que este asunto legalmente se siga tratando como que los hijos son responsabilidad solo de las madres. 
¿Quién puede compensar a este crío de esos años de abandono absoluto por parte de su familia, porque imagino que además de padre y madre también tendrá abuelos, tíos, primos... no sé. La alcaldesa de la ciudad dice que nada en la conducta del niño daba a entender que algo fuera mal en casa. ¿En serio?  La soledad de un niño, ¿no se ve? que no llevara su almuerzo, que no vieran que pasaba hambre y frío... ¿Qué nos está pasando como sociedad, como comunidad? qué ciegos estamos ante lo humano, lo frágil. Un niño que vive sin ternura no es que se vea, ¡se huele, por dios! 

Estas cestitas se las dedico a esta criatura, a este adulto forzado y envuelto en cuerpecito infantil que el desapego de todos los adultos de su vida, le han llevado a vivir en la soledad y tristeza más absoluta. Karma, ojalá existas. 


Ingredientes para las cestas de muesli (salen 6):
  • 20gr. de mantequilla
  • 90gr. de avena
  • 30gr. de nueces a tu gusto (yo he usado nueces del paraíso, pecanas y almendras)
  • 70gr. de panela
  • 20gr. de miel o jarabe de arce
  • una pizca de sal
  • 1/2 cdta. de canela
  • 30gr. de fruta seca (yo he usado cramberries y cerezas ácidas)
  • 20gr. de coco rallado
  • 40gr. de harina integral
  • puede que necesites un poco de leche

Ingredientes para la crema:
  • 50gr. de nata para montar
  • 120gr. de mascarpone
  • ralladura de naranja y el jugo de media naranja
  • vainilla
  • 30-50gr. de azúcar (a tu gusto)
  • 75gr. de Saurrham o yogur griego
  • Frutas a tu gusto

Preparación:
  1. Pica primero las nueces y si hace falta, también las frutas secas.
  2. En una sartén a fuego medio, derrite la mantequilla. añade la avena y las nueces. Salteas hasta que coja un poquito de color, lo retiras del fuego y le añades el resto de ingredientes. Yo necesité añadir 3 cucharas de leche para poder ligar bien la masa. Si ves que no coge consistencia, usa también una poquita.
  3. Precalienta el horno a 160ºC.
  4. Rellena un molde de 6 de muffins o magdalenas. El mío es de silicona y no necesita mantequilla pero si no, deberás untarlo con un poco de mantequilla extra. Hornea unos 20-25 minutos hasta que veas que ha dorado un poquito. Deja enfriar por completo.
  5. Para la crema, monta primero la nata. Añade la ralladura, el jugo, la vainilla y el mascarpone. Bate hasta que no tengas grumos. Añade por último el yogur y bátelo lo justo porque si no se hará muy líquido. 
  6. Monta las cestas: rellena con la crema y coloca las frutas a tu gusto. DEja que repose en la nevera unos 10 minutos antes de servir.

Bollos de avena con cramberries

octubre 30, 2023

He estado cambiando marcos a algunas viejas fotos y en una de mi madre, en el reverso, hay una dedicatoria preciosa: "A mi nieto Álvaro..." ¡Qué bonitas esas cosas que hacíamos antes!. Esto de regalar y dedicar fotos. Qué bonita tradición que hemos perdido y lo lamento, porque leer esas dedicatorias escondidas detrás de marcos o álbumes antiguos, es como escarbar en nuestro pasado en busca de fósiles que evidencien que nuestros seres más queridos, muchos de ellos ausentes desde hace tanto, nos tenían muy presentes y de algún modo, al leer esas dedicatorias en fotos y libros, nos devuelven a aquellos tiempos donde a veces los afectos se nos pasaban desapercibidos, sin ser demasiado conscientes de su existencia.
Pero cuando el tiempo pasa, y para mantener los cariños frescos, reconforta mucho encontrar estás evidencias a lo "compartí parte de mi vida contigo" y la mente y el corazón regresan al pasado, no como en las películas que todos los recuerdos están bien hilados y cargados de detalles. No, los recuerdos reales están llenos de lagunas que a veces rellenamos con algo de fantasía y otras, los dejamos tal cual, como con tiritas donde lo único preclaro está en un olor, en el roce de unas manos suaves y calentitas o en un abrazo cálido y protector. A veces los besos se pierden en el recuerdo pero no el chasquido que hacía la abuela cada vez que me besaba o las manos ásperas del abuelo que nos apretaban a veces en exceso al cruzar los semáforos. 

Los recuerdos a veces se esconcen en fotos y ahora somos tan tontos que caen en el olvido, en el disco duro de un ordenador o en un muro de Instagram. Pero qué tontos estamos.

Esta receta había caído en el olvido. La subí hace siglos a falta de una historia y me olvidé de ella. Imagino que un recuerdo llama a otro.  Te la dedico a ti, querido lector, por si algún día falto y tú vuelves a pasarte por aquí, que sepas que formas parte de este jaleo.


Ingredientes:
  • 200ml. de agua templada
  • 1 sobre de levadura panadera
  • 100gr. de azúcar moreno
  • 1 huevo L
  • 1/2 cdta. de sal 
  • una pizca de canela
  • 400gr. de harina de fuerza
  • 100gr. de copos de avena
  • un puñado de cramberries a tu gusto
  • Para pincelar: 2 cdas. de mantequilla derretida y 2 cdas. de miel

Preparación:
  1. En un bol, mezcla los ingredientes secos (menos los cranberries). En un vaso o jarrita, diluye la levadura en el agua templada. Añade el huevo, remueve y mézclalo con los ingredientes secos. Amasa con ayuda de unas varillas eléctricas. Deja que repose una hora.
  2. Extiende la masa en la encimera, añade los cranberries (o pasas si lo prefieres), amasa un poquito para ligar bien los cranberries y deja que repose otra hora.
  3. Calienta el horno a 190ºC (180º si es de aire).
  4. Forma 12 bolitas más o menos iguales y las colocas en una fuente o placa de horno engrasada con mantequilla. Pincela la superficie con la mantequilla derretida mezclada con la miel. Deja reposar unos 20 min. antes de hornear. Estarán listos cuando cojan un bonito colore dorado.

 

Cowboy cookies

agosto 16, 2022
odio
Del lat. odium.

1. m. Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.

Así sin más: aversión, rechazo y asco hacia algo o alguien. Esto es más viejo que el tebeo,  más que nuestra propia existencia: dios odió a Adán y Eva por comer una manzana y los castigó con saña por ello. Uno de sus hijos mató al otro, por puro odio, da igual como nos lo cuenten. Abraham, el padre de las tres religiones monoteístas, no supo detener la enemistad de su esposa Sarah con Agar, la esclava que parió a Ismael, y cuando nació su hijo Isaac, pidió a su esposo que abandonara a Agar y a su niño en el desierto. Por culpa de esta disputa familiar, judíos, musulmanes y cristianos se tratan a matar. Hace unos días han intentado asesinar a Salman Rushdie por el mismo odio que empujo a Caín, a Sarah y al mismo dios. 

Lo que yo sé, es que la humanidad nació de la ternura de una madre pero se alimentó de inquinas y malquereres que no hemos sabido vencer; la esperanza la abonamos con buenos deseos pero una y otra vez el odio se impone porque unos lo propagan y otros, sumisos como Abraham, lo ejecutan sin rechistar y para tapar las malas conciencias, bañan sus hazañas en victimismo y mientras se rasgan las vestiduras, lamentan con fatalismo la terrible maldición humana: el odio, que tanto mal hace, tanto daño esparce y tanta sangre derrama.

También sé, que todos somos unos hachas identificando el odio en piel ajena pero qué torpeza la nuestra cuando se trata de la propia porque aquí la cosa cambia bastante. En general, se tiende siempre a justificar lo propio y juzgar sin mucha coherencia lo ajeno. ¿Víctimas? nosotros, siempre. ¿Culpables? ellos, claro que sí. Y da igual en que lado del conflicto estemos porque irremediablemente es así. Nos sentimos parte de los buenos -abiertamente o no- y solemos ir por ahí echando tufillo a superioridad moral. De hecho, yo misma, ahora mismo y con estas palabras, aleccionando sobre el bien y el mal, lo estoy haciendo. ¿Moral o moralina? ¿Escondemos odios tras el manto del buenismo? ¿Si me siento víctima, tengo derecho a odiar? ¿la libertad de expresión incluye alimentar el odio? ¿Dónde están los límites? 


Ingredientes:
(taza=a la medida cup americana de los vasos medidores)
  • 200gr. de mantequilla
  • 2 huevos
  • 3/4 de taza de azúcar moreno
  • 1/4 de taza de azúcar normal
  • vainilla y canela
  • polvos de hornear
  • 2 tazas de avena
  • 2 tazas de harina
  • 1 taza de coco rallado
  • 1 taza de nueces pecanas
  • 200gr. de pepitas de chocolate


Preparación:
  1. Mezcla todos los ingredientes (menos las pepitas de chocolate y las nueces) con ayuda de unas varillas eléctricas o en la procesadora de alimentos. Una vez que tengas la masa, mezcla el resto con una espátula
  2. . Precalienta el horno a 180ºC.
  3. Mientras mantén la masa en el frigo. En una placa de horno y sobre papel de hornear, ve colocando montoncitos de masa con ayuda de una cuchara de postre. Salen como dos bandejas y media de nueve galletas por bandeja. Hornea unos 10-15 minutos (depende de cada horno)
 
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