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Paté de champiñones al Oporto

enero 26, 2026
Hoy hace 100 años que un señor escocés llamado John Logie Baird retransmitió las primeras imágenes en movimiento a través de las ondas a una frecuencia de 14 imágenes por segundo. Lo llamó televisión. Un año después, consiguió realizar una transmisión de TV a una distancia de 705 km por una línea telefónica y en 1929, la BBC comenzará a emitir públicamente en horario nocturno. Y tan ricamente hasta hoy.

Anda que no ha llovido desde entonces. Hemos visto al hombre pisar la luna, al Arguiñano cocinar rico-rico y al Paco Umbral levantar el dedo en una tertulia y decir aquello de yo he venido a hablar de mi libro. Yo que tengo unos años, he visto publicitar donuts bajo el eslogan de "nutritivo", disfrutar de la chispa de la vida y elegir comprar Colón no sin antes "busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo".
En España, la primera retransmisión se hizo desde Madrid en 1956 y tan solo llegó a los apenas 600 televisores que había en la ciudad pero la locura de la tele se contagió rápidamente y el sueño de cualquier español era el de tener uno de esos aparatos en el salón con la flamenca o la muñeca vestida de legionaria encima del artefacto. Creo que puedo afirmar que los españoles fuimos los primeros osados en engalanar a la tele con puntillas y ganchillos como quien viste a una virgen en una romería. Y es que la cosa no era para menos. La tele nos abrió al mundo, o lo vimos, o creíamos que lo veíamos con series como Bonanza, los Tele Rodríguez o las historias para no dormir de Chicho. 
Cuando era pequeña, nos decían que nos íbamos a quedar tontos de ver tanta tele, que ese aparato rompería muchas familias porque en la hora de la cena ya nadie gesticulaba la boca salvo para zampar mientras se veía el telediario. Decían que era la caja boba, que nos creíamos todo lo que se decía y que no íbamos a saber diferenciar fantasía de realidad con tanto chisme.

Bueno, sea como fuere, la tele lo ha sido casi todo en muchos hogares. Era el primer aparato que se encendía al entrar y el último al salir. Aún conozco a alguien que cuando sale de casa la deja encendida: "para burlar a los ladrones" dicen. Sea lo que sea, ahí está. Se quedó en la familia y aún sigue dando guerra. Ha podido con la radio, los cines y el teatro. Parecía que los móviles se la iban a comer pero oye, ni hablar del peluquín; ahí sigue la tía dando guerra.
Ingredientes:

  • 1 cebolla
  • 1 puñado de almendras o nueces
  • 2 dientes de ajo
  • 350-400gr. de champiñones
  • salsa Worcester
  • sal
  • pimienta
  • hierbas provenzales (o las que más te gusten)
  • 1 vasito (de los de vino) de Oporto
  • 30gr. de mantequilla (no margarinas)

Preparación:
  1. En una sartén a fuego medio, dora la cebolla en un poquito de mantequilla. Cuando empiece a pochar, añade las almendras y el ajo. Baja un poquito el fuego y deja que termine de pochar. Reserva.
  2. En la misma sartén y con otro poquito de mantequilla, dora los champiñones a fuego fuerte para que sellen y no se deshidraten. Añade la salsa Worcester, la sal, la pimienta y las hierbas sin dejar de remover. Por último, añade el vino y deja que reduzca casi por completo a fuego vivo.
  3. Tritura. Pasa el paté a un recipiente y pon un poquito de la mantequilla que te haya sobrado por encima. Termina con un poquito más de hierbas por encima y deja que enfríe por completo en el frigorífico antes de consumir.

Salsa BBQ a la tejana

noviembre 26, 2025
 
Son tiempos raros raros raros. Mucho raros y como dijo Rajoy - a saber por qué me acuerdo ahora de él- "It´s very difficult todo esto". Parece que un 20% de los jóvenes españoles piensan que vivir en una dictadura no estaría mal. Flipo. Será que yo me acuerdo de aquellos años, de la pobreza extrema que te encontrabas con tan solo salir de cualquier ciudad, del subdesarrollo agrícola, pueblos sin escuelas, ni médicos ni nada de nada. Familias y familias sirviendo a los ricos en plan los Santos inocentes de Delibes. 

Mi madre cuando se casó tuvo que dejar de trabajar porque no se permitían mujeres casadas en los grandes almacenes donde trabajaba. Ya mayor de edad, cuando quise ir al gine para tomar la antibaby, me dijeron que sin mi madre no me daban cita. Y mil joyitas más que no voy a contar para no hacerlo largo. Pero hay jóvenes que se sienten a gusto con todo ésto. Toma ya.

Son tiempos tan raros, que mientras se investiga a un presidente de comunidad autónoma sobre su negligencia ante una Dana que ha dejado 231 víctimas mortales, se aprieta las tuercas a la periodista con la que estaba, hurgando en su vida privada, a cuenta de una hora que no puede explicar y que todos nos imaginamos el porqué pero aún así, le aprietan bien los tornillos como si no tuviese derecho a su intimidad desviándose por completo la atención del verdadero culpable de la tragedia.
Tiempos raros cuando se condena a un fiscal sin pruebas probatorias, se acosan a periodistas en un juicio por hacer bien su trabajo para lograr que quede como víctima la pareja de otra presidenta de comunidad autónoma que está probado que se enriqueció fraudulentamente desde que se hizo noviete de la susodicha. 

También es raro raro, que para ir contra un presidente de una nación -o tres que la acusación ya colea desde hace tiempo- se acuse a su esposa de trans y que se tengan que aportar pruebas de su feminidad biológica como ha hecho el gobierno francés. 

Pero a ver, cosas raras han pasado siempre como cuando un terremoto hizo que el río Mississippi cambiará de dirección o que los meses que empiezan en lunes siempre tienen un viernes 13.

Por lo tanto, que yo en plena nevada austriaca publique una salsa barbacoa tejana no debería ser objeto de rareza y aunque todo tiene su explicación no me parece importante darla y puestos a ofrecer alguna explicación sería más interesante entender porqué el Atlántico es más salado que el Pacífico o porqué la Torre Eiffel aumenta de tamaño en verano.

Y ¿Qué se puede hacer con esta salsa tan rica? Próximamente en tu pantalla.
Ingredientes:

  • 350-400gr. de salsa de tomate
  • 50ml. de vinagre de manzana
  • 2 cdas. de salsa Worcester
  • 2 cdas. de melaza, miel o jarabe de azúcar de coco
  • 2 cdas. de chili molido
  • 1 cda. de mostaza estilo americana
  • 1-2 cdas. de salsa picante
  • 1 cdta. de pimentón
  • 1 cdta. de ajo en polvo
  • 1 cdta. de cebolla en polvo
  • pimienta blanca

Preparación:
  1. Pon todos los ingredientes en un cazo y deja que cueza a fuego medio-bajo unos 15 minutos.

Pesto de capuchinas

septiembre 04, 2025
¿Hola? ¿Queda alguien ahí que me lea? Lo dudo, la verdad. Pero me da un poco igual, a mí me gusta dejar escrito lo que me ronda. A veces son historietas inventadas fruto de la necesidad que los lectores habituales solemos afinar porque las letras no se disuelven en el cerebro una vez leídas. Qué va, se quedan trasteando hasta que las liberas, bien con verborrea o con la tecla. O con ambas. 

Este blog recoge mi vida desde el 2.009, la infancia de mi hijo pequeño y mis pericias en la vida. Las recetas fueron, primero la excusa de ser este lugar y luego el regalo que acompaña a cada palique. Hace no mucho, al releer recetas antiguas, comprendí que había perdido gran parte de mi alegría. Desde entonces me esfuerzo en volver a ser más yo. Me gusta.

Otra razón más, es que llevo comentando cosas de la vida, algunas feas de mirar de frente, y tomo conciencia de que mucho de lo que pasa hoy ya se veía venir. No ha sido de la noche a la mañana. Se venía cuajando y no hemos sabido parar  despropósitos a tiempo entre otras cosas porque somos especialistas en mirar para otro lado.  Pero hoy no me voy a ir por esos derroteros.  
Hoy no. Hoy he vuelto a abandonar otra red social. Puse en Bluesky algo de esperanza, un comenzar de cero en una red con la experiencia encima de Facebook y Twitter. Pero ná. Todo igual. Ese patrón no nos lo quitamos. A la peña no le interesa el contenido sino liderar a la masa, a la cla. Y yo por ese aro no paso. 

Hace unos días, Bob Pop, plateaba su dilema de si dejar sus RRSS. No dudé en opinar que para nada, que son necesarios personajes públicos como él, los necesitamos para mantener la esperanza, para fantasear con que el cambio a un mundo mejor -por fin- pueda producirse o en el caso de irse todo a la mierda, puedan quedar voces que nos representen.

Pero me hizo pensar. ¿Y tú, Maite? ¿Qué haces aquí? y comprendí que nada. Que mi contenido no interesaba o no lo suficiente para dar por lo menos un mísero like, algo que me hiciera creer que el curro de subir un post, dejar el paso a paso, los ingredientes y link al blog merece la pena. Pero somos así, nos encanta dar likes a los que tienen muchos seguidores posiblemente con la esperanza de llamar su atención y antes muertos que dárselo a un don nadie sin muchos números en su perfil.

Y he decidido que ese modus operandi no me representa. No quiero perder tiempo con esas cacas. Me quedo en Instagram, con pocos seguidores y pocos likes porque no necesito más. Lazos y afectos me unen a cada interacción de ida y vuelta que me aportan y me refuerzan. Y no necesito más. Porque la fama en redes no da la felicidad, solo alimenta egos que ya están borrachos de sobreestima. Y conmigo, que no cuenten.
Hoy receta con flores y hojas de capuchinas o taco de reina, espuela de galán, flor de la sangre, llagas de Cristo, marañuela, mastuerzo de Indias o pelón. cuantos nombres para esta planta tan especial. Preciosa en el huerto o jardín, comestible y con propiedades casi mágicas: sirve para tratar infecciones respiratorias, renales y cutáneas, fortalece el pelo, el sistema inmune y es desintoxicante. Aquí en Austria gusta mucho y con este pesto me he enganchado a echarlo al aliño de las ensaladas, a las rebanadas de pan y a los guisos, porque con una cucharada de este elixir las salsas cogen un sabor fantásticos. 
Ingredientes:
  • 3 cdas. de piñones con anacardos, almendras, nueces...
  • 1-2 diente de ajo 
  • 120ml. de aceite de oliva virgen
  • 60gr. de queso parmesano
  • 40-50gr. de hojas y flores de capuchinas
  • vinagre de vino
  • sal

Notas:
  • Puede hacerse en la licuadora o con un procesador de alimentos. Si no tienes. prueba con la batidora eléctrica. Lo mismo no queda tan picadito pero igual de bueno.

Preparación:
  1. Tritura los frutos secos con el ajo, el aceite de oliva y el parmesano. 
  2. Añade las hojas y flores de capuchina y el vinagre. Tritura hasta que esté todo bien ligado. Rectifica de sal.

Dip de berenjena y yogur con garbanzos

mayo 25, 2025
En estos tiempos, donde la IAs se cuelan en nuestras vidas sin haberlo pedido, atontando nuestra capacidad creativa, intelectual y emocional, me ha surgido una duda existencial -o casi- sobre la responsabilidad que tienen estos algoritmos cuando los usamos. Me explico con un ejemplo: imagina que soy super famosa y que tiro de ChatGPT para hacer mis artículos. Le doy unos parámetros a seguir y me escribe cosas requete ingeniosas que entusiasman al público. Una editorial me propone reunirlas y publicarlas en un libro que mira por donde arrasa en ventas. Me hago, además de más famosa, rica. Al tiempo, el mismo proceso es ejecutado por otro ser rico y famoso que también barre en ventas con otra editorial. 

Y bingo, la IA ha hecho trampas -sin querer- porque ha seguido patrones similares y ha caído en la duplicidad de textos, lo que traducido cuando hay negocio y fama de por medio, habemus plagio. ¿Quién puede reclamar la autoría de esos escritos?  ¿Quién se responsabiliza del descalabro? ¿Quién paga?

Y aquí, el sentido común nos dice: a ver, alma cándida, tú eres responsable de lo que firmas porque tu obligación es saber lo que haces. Pero ¿Cómo podemos saber lo que ChatGPT tiene en sus bases de datos y cómo procesa la información? Ya hay quien avisa: las IAs nos van a atontar a límites insospechados porque se van a zampar sin masticar los procesos creativos, la maduración de ideas y nuestra capacidad de pensar. Así que cada vez, vamos tener menos control sobre nuestros pensamientos críticos e intelectuales. 
Y como resultado, ya se acude a estos engendros a preguntarles la conveniencia o no de una posible pareja (¿Este tipo es compatible conmigo? ¿Nos irá bien?) dejando los sentimientos adormecidos y estériles. ¿Y si no te va bien? ¿Y si te pierdes al amor de tu vida o te divorcias sin haber intentado salvar tu relación o te apartas de amigos y parientes porque un logaritmo dice que son tóxicos para ti? ¿No es así como funcionan las sectas? ¿En qué lugar quedará nuestra responsabilidad afectiva?

Y mira, me he ido a Google y le he preguntado por la responsabilidad afectiva y, sin pedirlo, me advierte que su IA piensa que: "La responsabilidad afectiva, en pocas palabras, implica tomar conciencia de cómo nuestras acciones y palabras afectan a los demás y ser conscientes de nuestras propias emociones. Es la capacidad de entender el impacto emocional de nuestras interacciones y actuar de forma respetuosa, consciente y responsable con nuestras relaciones. "
¿Pero qué lío es éste? Si dejamos que una inteligencia artificial decida por nosotros, se me escapa por completo el concepto de entender los impactos emocionales porque la reflexión y la empatía se desmoronan si no hacemos uso de ellas. Así que, me temo, nuestro futuro intelectual y emocional está en peligro amenazando con mermar nuestros dos grandes tesoros como seres humanos: nuestra inteligencia racional por un lado y la emocional por otro, los pilares de nuestras almas y las únicas herramientas hábiles para gestionar nuestras relaciones con el mundo, la toma de decisiones y las libertades fundamentales como individuos. 

Pero no perdamos la esperanza. Hay que seguir confiando y creyendo que el Omega3 es la gasolina que mueve nuestro cuerpo de una forma sana y equilibrada... hasta que una IA nos diga que produce cáncer o algo peor. Quita, quita, sigamos con lo nuestros y esta combinación de berenjena, nueces y garbanzos ya la usé en este otro dip más al uso. No le preguntes a ChatGPT y hazme caso en esto: ambos dips están deliciosos y son requete sanotes. 
Ingredientes:

  • 1 berenjena
  • 1 yogur natural
  • 1 diente de ajo
  • 1 cda. de mayonesa
  • ½ cdta. de tahina
  • un puñado de nueces
  • 1 taza de garbanzos cocidos
  • ½ cdta. de pimentón
  • ½ cdta. de ajo en polvo
  • ½ cdta. de za'atar
  • aceite de oliva
  • sal

Preparación:
  1. Corta la berenjena en cubitos (le quité un poco de piel, muy poca) y los salteas en una sartén con un poco de aceite de oliva hasta que se marque el color. Sala y reserva.
  2. En la misma sartén, y con un poco de aceite de oliva, saltea los garbanzos. sala y añade las especias y el ajo en polvo. Reserva
  3. En un bol, mezcla el yogur, la mayo, el ajo machacado y la tahina. Sala y mezcla hasta que tengas una salsa homogénea.
  4. Mezcla la berenjena y las nueces picadas con la salsa de yogur y cubre con los garbanzos.


Mayo chipotle y otros fuegos

abril 14, 2025
Por circunstancias ajenas a este blog, ha querido el destino que haya estado viajando y trajinando de aquí para allá manteniéndome fura de casa un mes largo. Mi primera fuga, me permitió disfrutar de tres días y sus dos noches en la capital de Estiria, Graz. No es que vivamos lejos, de hecho estamos a 40 minutos en coche pero Günter tenía un curso para sacarse la certificación en manejo de sustancias tóxicas y me apunté a su plan con el firme propósito de no hacer nada de provecho. O casi.

No es que mi chico maneje ántrax ni nada parecido pero hay cositas muy raras moviéndose por su laboratorio que pueden montar una movida del ocho cuando menos te lo esperas. Porque, como dijo un eminente físico -el responsable de que nuestros bizcochos se quemen o se queden crudos- como decía, Anders Celsius afirmaba que no hay sustancias tóxicas sino dosis tóxicas y aunque pueda parecer lo mismo no lo es. 

Por ejemplo, el agua. Mira si es sana y necesaria para vivir y sin beber nos quedamos tiesos en poco tiempo. Pero, si bebiéramos siete litros del tirón nos quedaríamos muñecos sin remedio por algo que tiene que ver con la sal que debemos ingerir para no cascarla. 
El encargado de impartir el curso fue un jefe de bomberos retirado, un tipo muy peculiar que dejó a su paso un montón de anécdotas muy curiosas. Un ejemplo: los bomberos en el S.XIX te dejaban crecer grandes bigotes para así protegerse en la medida de lo posible de los gases tóxicos que causaban más muertes que el fuego. No fue hasta la Primera Gran Guerra que se usaron las mascarillas antigases que vinieron a cambiarlo todo. 

Antiguamente los incendios eran el pan nuestro de cada día. La reina Maria Theresia de Austria, en uno de sus viajes a Países Bajos presenció uno terrible que se comió más de la mitad de la ciudad. Edificios con gente afinada que se quedaban bloqueados sin poder huir porque las escaleras de los rellanos eran de madera y por tanto, lo primero que ardía. Según volvió a su Imperio, mandó que los edificios contaran con escaleras de piedra y prohibió la construcción de nuevos edificios con escaleras de madera.

En fin, que se las tenían que ingeniar. El río Mura (El Mür), que si bien atraviesa la ciudad de Graz no lo hace por el centro, quedaba un poco desangelado de cara al fuego así que se construyeron estrechos callejones que subían desde el río hasta lo más alto de la ciudad para facilitar las cadenas humanas que se formaban pasándose cubos de agua desde el río. Me faltó tiempo para salir y buscarlos. Dejo fe de ello.
Y aunque la escapada dio para más, dejo de contar batallitas incendiarias para dar paso a esta mayonesa que a su manera, también presume de fuegos pero sin bomberos ni desgracias. 

Con esta receta pongo fin de momento, a las recetas de picoteo, ya que los últimos análisis me han salido de pena y debo priorizar la salud. Hasta que no tenga un diagnostico firme no te cuento más pero de momento adiós a las cosas ricas que nos hacen felices pero de saludables, poco. 
Ingredientes:
  • 4 cdas de mayonesa
  • 1 cda. de Sauerrham o yogur griego
  • ajo en polvo
  • unas gotas de salsa Worcestershire
  • jugo de medio limón
  • 1-2 chiles chipotles (según lo quieras de picante)

Preparación:
  1. Tritura los chiles o bien los machacas en un mortero o incluso prueba con el machacador de ajos. 
  2. Pones todos los ingredientes juntos y los bates con cuidado con unas varillas. No uses eléctricas para evitar que se corte la mayonesa y pierda la salsa su consistencia.



Camembert al horno con melocotón y tomates

septiembre 25, 2024
Dicen que ya casi no leemos pero ¡venga! seamos sinceros, con la de tonterías que se escriben, no parece que tengamos muchos alicientes para interesarnos por la prensa escrita. Un buen libro es otra cosa. Porque, en serio, es tremendo la de trolas que nos meten con embudo y ya de las manipulaciones ni hablamos. Madre mía cuantas barrabasadas se escriben a diario. 

A ver, yo ya no leo casi prensa escrita porque son muy pocos los medios que me dejan leer sin pagar. Cosa por la que no estoy por la labor. Pagas a uno y es como suscribirte a una secta porque ciertos medios solo blanquean a los suyos y hacen periodismo de investigación contra los "otros". Así que no voy a pagar para coger informaciones con pinzas. Ni loca.
Mira, sigo unas cuentas que revientan el clickbait -los links cebo que mienten más que cuentan- y es alucinante el morro que le echan. Todo un articulazo de seis párrafos para no contar nada de lo que prometían. O cuantos artículos hay por la red donde profesionales del ramo, es decir, periodismo con su título en la pared del salón de los papis, se explayan contando bobadas a partir de tuit o un tiktok... qué sí, que yo también lo hago pero cachis, yo no soy periodista ni me pagan por mi verborrea.

Y hablando de artículines simplones a partir de un tiktok: No pongo el link porque paso de promocionar a lo tonto, pero acabo de leer uno que habla sobre "la Gen Z no tiene problemas para comprar en Amazon, pero en una carnicería sí". Te pongo en contexto:  una tiktoker maña de 24 años que se dedica a grabar todo lo que hace al día menos -gracias a dios- cuando va al baño a desalojar, fue a una carnicería en un mercado y casi le da algo de la vergüenza. Parece que sus seguidores se sintieron super identificados y se pusieron a compartir momentos de requete bochorno en la pescadería o la charcutería o en el ultramarinos.
La tiktoker en cuestión, que tiene más de 20.000 mil reproducciones por semejante absurdez,  titulaba el vídeo con un "Mi mayor miedo como semiadulta: no saber comprar en una carnicería" ha logrado que un redactor le dedique un artículo de ocho párrafos escandalizando por los miedos de los G-Zetas.

A ver, de entrada no he podido evitar rememorar aquellos tiempo cuando yo andaba por el mundo tiernecilla y la de veces que mi madre me regañó porque me habían cobrado mal, el jamón york estaba reseco o los filetes mal cortados. Y por aquello de la vergüenza, yo prefería la bronca materna antes de quedar en evidencia en público. La falta de experiencia es lo que tiene. Hasta ahí el "drama" es comprensible.

Pero en lo que nadie ha recaído y menos este redactor afincado en Babia, es que esta muchacha se define como "medioadulta" con 24 añazos. No-me-jorobes. Y todos tan contentos. Pero ¡qué nos pasa! qué es una mujer hecha y derecha ¡no me fastidies! qué eso de medioadulto no-existe. Repito: no-existe. Qué no es una adolescente. Qué no. Y por ahí no paso. Que los padres les traten como a criaturas eso es cosa de cada casa pero la sociedad bajo ningún concepto debería infantilizar a toda una generación de jóvenes con la que está cayendo. A ver, qué el mundo se va a la mierda. Por favor, que alguien les ate a un sillón delante de un telediario que estos medioadultos votan. ¡Y a saber a quién!


Ingredientes:

  • 1 queso camembert
  • Un puñado de piñones
  • 1-2 melocotones maduros (yo me he quedado corta)
  • 1 dta. de miel 
  • Un puñado de tomates cherry
  • hierbas: orégano, tomillo fresco y cebollino fresco
  • pimienta
  • crema de balsámico
  • aceite de oliva

Preparación:
  1. En una fuente de horno, hornea el queso unos 10 minutos a 180ºC.
  2. Mientras, en una sartén, saltea brevemente los piñones con unas gotas de aceite de oliva. Reserva.
  3. En la misma sartén, carameliza el melocotón pelado y cortado en menudo con una cdta. de miel. Reserva.
  4. Saca el queso, y le das un corte en cruz en la corteza que levantarás con cuidado de no quemarte. Coloca el melocotón caramelizado, la mitad de los piñones y un poco de orégano. Vuelve a meterlo al horno unos 15 minutos hasta que veas que coge colorcito.
  5. Cuando lo saques del horno, añade por encima los tomates cherry partidos en cuatro mitades, el resto de piñones, las hierbas frescas, un poco de pimienta y un chorro de crema de balsámico y de aceite de oliva.


Dip de queso y nueces

junio 06, 2024
Hace ya un porrón de años, una amiga mía regresó de un corto viaje a Paris -por temas de trabajo- completamente emocionada. Había conocido un tipo del que se había quedado completamente prendada, un tío con bastante mundo encima, muy de viajes galácticos y meditaciones por todo el tercer mundo algo que yo nunca llegué a entender cómo ante la miseria y la pobreza ajena, uno puede venirse tan arriba espiritualmente. Y menos un señor que vive en un ático con vistas a la Eiffel y es ejecutivo en una floreciente agencia de marketing y publicidad. Estarás conmigo, que algo no encajaba.

Pero así fueron los 90, cargaitos de muchos viajes exóticos en plan mochileros pero con una super cámara a cuestas y muchas fotos que había que tragarse sí o sí cada vez que algún amigote regresaba de cualquier sabana o algo peor. 
El caso es que este hombre tan especial, que irradiaba tanta sabiduría bajo un aura de persona iluminada con una pila cósmica requete guay, se pasó gran parte de la noche relatando anécdotas de sus viajes. La que más cautivó a mi amiga, fue cuando visitó, un poco de casualidad, un pequeño cementerio en una minúscula isla griega. De esos cementerios hermosos, con muchas flores y con unas vistas al mar increíbles.   

Se detuvo en una lápida y junto al nombre del difunto, rezaba la siguiente leyenda: vivió ocho años y siete meses. Sintió lástima por el chiquillo. Pero para su sorpresa todas las lápidas aludían vidas cortas. El más longevo, de once años. Parecía un cementerio infantil y se le rompió el corazón ver que en ese pequeño lugar tantos niños y tan pequeños habían muerto.

Vio al guarda y le preguntó. No era un camposanto para infantes. Era una curiosa costumbre de aquel lugar. El hombre le contó: tenemos por costumbre, al cumplir los quince años, regalar una libreta a los jóvenes donde van apuntando  los mejores momentos de sus vidas:  a la izquierda, qué fue lo disfrutado. A la derecha, cuánto tiempo duró. Conocer un amor, tener un hijo, casamientos, viajes... en fin, todo va quedando contabilizado en esta libreta y cuando alguien muere, sumamos el tiempo disfrutado para escribirlo sobre su tumba, porque al fin al cabo, solo los momentos felices son los que de verdad cuentan en la vida.
Qué historia tan bonita, qué cosas tan interesantes le pasaban al gabachito de voz serena y cantarina. Mecachis, hay gente que en unas vacaciones reúnen más vivencias que la mayoría de los mortales en toda su vida. El problema, fue, que un par de años después -o algo más, ya descontrolo- me encontré con este mismo cuento leyendo Historias para pensar de Jorge Bucay. Toma ya. El truco para ser tan encantador y forjado en una y mil aventuras, parece que pasa por tener una buena biblioteca. 

En cualquier caso, ahora con las redes sociales, el nivel por currarse el ligoteo  ha decaído  enormemente. Veo reels y ticktoks con consejos de cómo ligar, en plan "a los chicos nos gusta que nos soplen detrás de las orejas" o "a las chicas nos encanta que los chicos se levanten la camiseta y marquen tabletas"  y me quedo  bocas de oír tanta estupidez de retrasados emocionales que no sabrían como besar por primera vez a su pareja sin retransmitir en directo. Dónde va a parar. Tirar de biblioteca tiene muchísimo más glamour. 


Ingredientes:
(La receta la encontré aquí)
  • 150gr. queso feta (o un queso de oveja fresco)
  • 75gr. de queso de untar
  • 75gr-125gr. de nueces a tu gusto
  • unas hojitas de albahaca fresca
  • aceite de oliva
  • ralladura de limón
  • opcional: un poco de pimienta acitronada para decorar

Preparación:
  1. Pon todos los ingredientes en el vaso de un procesador o trituradora y haz una masa homogénea. Puedes moler primero las nueces para que sea más fácil. Decora con un poco de aceite de oliva y un poco de pimienta (a mí me encanta la pimienta acitronada o Zitronenpfeffer) 

Paté de sardinas

mayo 19, 2024
Un día como hoy pero de 1935 fallecía a causa de un accidente el técnico de la RAF Thomas Shaw. Tan solo Winston Churchill y sus parientes más cercanos sabían que el fallecido no se llamaba Shaw sino Lawrence. Thomas Edward Lawrence, conocido por Lawrence de Arabia, murió en medio de una tormenta mientras intentaba esquivar a dos ciclistas con su motocicleta. Completamente hundido, decepcionado y tachado de traidor por la liga de naciones árabes con quien había luchado contra los turcos, Lawrence vivió en el anonimato desempeñando labores menores para el ejercito.

Pero ¿qué pasó? pues lo de siempre. Se enamoró de las tierras de Medio Oriente, de sus gentes, congenió con su causa y se vino arriba; no solo luchó a su lado sino que les prometió cosas que después su gobierno no cumplió. Pero no debería contar esta historia por el final que no queda bonito. Empecemos con un érase que se era como es debido.

Thomas Edward Lawrence era un arqueólogo inglés que quedó prendado por la cultura árabe y mientras excavaba, se interesó por aprender el idioma -cosa bien rara en un inglés- y se convirtió en un gran conocedor no solo de su cultura sino también de la situación histórico-geo-política de la región. Esto hizo que los servicios de inteligencia ingleses le echaran el guante. Con el pretexto de excavar en la península del Sinaí, se le ordenó que hiciera un informe topográfico de la zona con fines militares. ¿Y por qué? porque la región estaba que echaba chispas.
Te lo cuento en plan resumen: El Imperio otomano, aunque estaba en sus últimas, seguía dando mucha tralla y conquistando cada vez más territorio en contra de los intereses del Reino Unido y Francia por un lado, y por por otro traían por la calle de la amargura a las provincias árabes oprimidas por el imperio. Vaya, que los otomanos no tenían muchos amigos por la zona. Así las cosas, los británicos idearon un plan para atraer a los nacionalistas árabes ayudándoles a levantarse contra el turco. En fin, el plan de siempre, meto cizaña, que se peguen y luego me como el pastel.

Y así es como los ingleses aprovecharon el conocimiento y carisma de Lawrence que realmente amaba el mundo árabe al que consideraba -y con razón- heredero legítimo de los pueblos de la región que les fueron arrebatados por los otomanos. Tierras oprimidas y castigadas que soñaban con la autodeterminación unidos bajo un gran Estado árabe que ofreciera estabilidad a sus gentes.

Y así, tras ganarse su confianza, en 1915 logró que los líderes nacionalistas confiaran en los británicos y firmaron el protocolo de Damasco, donde la Gran Bretaña reconocía la independencia árabe a través de un solo Estado árabe,  se comprometía en la mutua defensa en la zona y muy importante, que se anularan los privilegios extranjeros, porque los árabes estaban hasta el moño de los señoritingos imperialistas vinieran de donde viniera. A cambio de esta quimera, los británicos poseería un dominio preferente en temas económicos. Ya sabes, todo por la pela.
Y mientras nuestro hombre luchaba en la rebelión árabe durante la Primera Guerra mundial,  logrando la caída del imperio e influyendo notablemente en el periodo posterior de pacificación, la Gran Bretaña hacía de las suyas:  en marzo de 1915 y en secreto,  negoció con Francia y Rusia el reparto del malogrado Imperio otomano. Casualidades de la vida, el zar se fue al garete y los revolucionarios rusos hicieron público el acuerdo del despiece. A los líderes de la revolución árabe se les tachó de traidores y colaboracionistas con los cristianos, en plan enemigos del Islam dejando cogido con pinzas el sueño de una gran Nación árabe.

Pero la puntilla, la gran traición británica, llegó tras la Declaración de Balfour, en noviembre de 1917,  donde se le prometió a los sionistas un hogar judío en Palestina. ¿Os imagináis el dolor tan tremendo que sentiría si hoy levantara la cabeza y viera el genocidio palestino? 

Y hoy es domingo de reto, de Homenajeblog donde cada mes nos colamos en cocinas ajenas y homenajeamos al anfitrión cocinado alguna de sus recetas. Este mes el turno es para Hirma del blog Sopa y pilla un blog que apenas conocía pero que tiene un montón de recetas estupendas y donde he encontrado este maravilloso paté de sardinas porque como dice el dicho, sin sardina la foca no baila, así que para estar activo y con la pila bien cargada, hay que poner una sardina en nuestro día a día. Y otra receta más, cargadita de omega3, como tiene que ser. ¡Muchas gracias, Hirma!


Ingredientes:
  • 1 lata de sardinas en aceite de oliva sin piel
  • 100gr. de queso crema (he usado 75gr. queso crema y 75gr. de labne)
  • medio limón
  • 1 cebolleta pequeña
  • perejil o cebollino fresco a tu gusto
  • pimienta

Preparación:
  1. Pon todos los ingredientes juntos -las sardinas escurridas- y tritúralos. A la hora de servir, pon unas gotas del aceite de las sardinas por encima.

Dip turco de berenjena, garbanzos y nueces

abril 22, 2024

Al hilo de la entrada anterior, te voy a hablar del cortisol, una hormona conocida como la del estrés.  Cuando estamos en modo ansiedad, angustia, agobio... en fin, con todas esas puñetas sin importar si son emociones reales o fakes porque el cuerpo no sabe diferenciarlas, empieza a volverse muy loco con tantos sobreestímulos, ruido y tensiones. Si no somos capaces de bajar este tren de vida tan chungo,  generamos más  cortisol de la cuenta. Mientras está en sus niveles normales, nos ayuda con tareas como el sueño, la concentración y la memoria, la glucosa, la metabolización de cosas como las proteínas, carbohidratos y grasas, la presión arterial y se encarga de darnos chutes de energía para afrontar situaciones de desasosiego y estrés.

Pero eso es cuando funciona bien. Cuando se descontrola puede ser el causante de nuestra hipertensión, dolores musculares, problemas cardiacos, insomnio, aumento de peso, mareos, cansancio, perdida de memoria... incluso puede ser el acelerante en un proceso depresivo que unido a este cuadro de síntomas pues no deja el alma hecha jirones. 
Como ya sabes, el estómago es nuestro segundo cerebro y por lo que sea -parece que hay evidencia científica- el cortisol y nuestra flora intestinal tienen una relación muy tóxica cuando uno de los dos anda con malas compañías. Si no comes bien, puedes subir los niveles de cortisol y si éste está alto, la flora intestinal se desmorona, volviéndose ineficaz en su función inmunológica dejando nuestro cuerpo muy vulnerable a la hora de coger infecciones, desarrollar intolerancias alimentarias o cuando menos, nos infla como a globos, irrita el colón, reflujos, acidez... una porquería de vida.

Y el cortisol cuando está alto, pues la toma con nuestra microbiota -la flora intestinal dicho en fino- y se enzarzan los dos en un círculo vicioso donde el cuerpo es el que sale mal parado. La alimentación es fundamental, eso ya lo sabemos. Hay muchas cosas que se pueden hacer para auto ayudarnos pero si estás que no puedes ni con tu alma, puede suponer un estrés añadido cumplir con toda la lista de deberes.
Ya sabes que no soy profesional de estas cosas. Comparto lo que sé, lo que me afecta por si puede servir de ayuda. Compartiendo experiencias es como la humanidad ha salido adelante siempre. Pero no quiero ponerlo todo de golpe, si te parece vamos dosificando porque, de verdad, cuando el psicólogo te suelta la retahíla de "Noes, sies y deberes" el ánimo se nos va al traste, así que despacito, como dice mi hermano Luisfer, en plan caracol con la casita a cuestas para encerrarte cuando el mundo atosigue.

Venga, manos a la obra: un par de noes para empezar (siempre tiene que haberlos). Tabaco y cafeína. Hay que reducirlos. Realmente, hay que echarlos fuera. Si te vale de consuelo, se puede. Llevo 20 años sin cigarrillos y he eliminado la cafeína casi al 100%. Bueno, una coca-cola en años bisiestos y poco más. Descafeinados e infusiones de Rooibos que son buenas para el hígado, el corazón y mano de santo para la jaquecas (y no es una medicina, no la puedes tomar cuando te duele; es su consumo regular quien las reduce).

¡Y la panacea! porque la hay, la madre de todas las ciencias: el Omega3. Este es el diccionario de la salud. Hay que darle sin piedad a las verduras, las semillas, las nueces y frutos secos, legumbres, carnes, lácteos e integrales. Dicho así suena a rollo de siempre pero la salud mental pasa por comer requete bien y por supuesto, sabroso y gratificante... de momento, te dejo con este dip que es una bomba de Omega3 y poco a poco iremos hablando de más cosillas. Para la próxima.


Ingredientes:
  • 2 berenjenas
  • 1 cebolla
  • 1-2 tomates dependiendo del tamaño
  • 1/2 cabeza de ajos
  • 1 taza de té de garbanzos
  • 1 taza de té de nueces
  • aceite de oliva, sal y una pizca de comino
  • opcional: un poquito de pimentón por encima (se me olvidó)

Preparación:
  1. Asa las verduras en el horno a 170ºC. cuando enfríen, lo pelas todo.
  2. En una trituradora, pon las verduras, los garbanzos, las nueces, la sal y la pizca de comino y tritura hasta que tengas una pasta uniforme.
  3. Sirve con un chorrito de aceite de oliva y un poquito de pimentón.

Dip de queso labne y zanahorias aliñadas

abril 07, 2024
No recuerdo en que película -en una antigua puede que en blanco y negro- salían con recurrencia, escritores de novela negra y guionistas que se juntaban en los juzgados para seguir casos reales y así buscar inspiración para sus "crímenes". Aunque ni soy guionista ni escritora que se precie pero sí una gran comprometida con las historietas de este blog, y puesto que estoy de capa caída en cuanto a ideas -el mundo está terrible y quiero salir un poco de tanto horror- he acudido en busca de inspiración a la sección cultural del The Guardian. Ya estaba allí por otra noticia que no tenía chicha para relatarse cuando me he dicho "dale a ver que sale".

En fin, cultural, dicen. ¡Pa' lo que hemos quedado querido lector! y entre tanto esperpento me encuentro con un artículo sobre el "santuario" de Harry Style -un cantante/actor famoso que no tengo ni idea de lo que canta- y, cito textualmente "Elvis Presley tenía Graceland. Dolly Parton tiene Dollywood. Harry Styles tiene un viaducto ferroviario en las marismas de la zona rural de Cheshire." Y aquí casi me caigo de culete encima de mis sartenes. Pero ¿qué? ¿en serio? Pues va a ser que sí.
Resulta que el muchacho procede de Holmes Chapel, un pequeño lugar de la Inglaterra profunda que no ha dudado en explotar, perdón, explorar el lado turístico a costa de su vecino más insigne. Por algún motivo que se me escapa, han conseguido que trascienda a nivel mundial que el primer beso del Harry se lo dio debajo del puente y ahora cientos de fans del mundo entero peregrinan al muro del viaducto a dejar su nombre y de paso hacer un par de ticktoks.

Cuentan que la excursión no es tan facilona como parece ya que la campiña inglesa no es tan dócil como parece. Hay que enfrentarse a vacas hiperactivas que tienden a perseguir a los turistas, los lodazales son traicioneros y lo más importante, hay que cruzar una carretera y teniendo en cuenta que los harries -así llaman a los fans- no tienen muy claro por que lado les vienen los coches, la peregrinación puede resultar altamente peligrosa. Para ello, venden unos mapas por 5 libras con caminos "seguros" y si te tiras el pisto, por 20 te hacen una visita guiada que incluye visita a la panadería donde de muchachín, Harry trabaja limpiando mostradores, suelos y bandejas de dulces.

También están lanzando llamamientos en los medios para buscar colaboradores audaces que no se amilanen ante los peligros del mundo rural y quieran ayudar en las tareas de atender a los fans. Eso sí, insisten que a ser posible, sea algún joven con algún familiar cerca porque en el pueblo no tienen donde alojarlos.
Y yo, que como te he dicho no tengo ni idea de lo que canta este chico -más allá de Luis Fercán estoy perdida-, lo único que sé es que recientemente protagonizó "No Te Preocupes Cariño" dirigida por Olivia Wilde con quien tenía un lío en esos momentos, junto con Florence Pugh, Chris Pine y Gemma Chan. La Florence, que terminó hasta el moño, se negó a promocionar la película del show que tenían montado el Harry y el Chris que se llevaban a matar, la falta de profesionalidad de la Wilde que hacia novillos en el rodaje cada vez que le salía del capote y para sellar tan bonito elenco, la única vez que se les pudo fotografiar a todos juntos -En Cannes ya sentados en sus butacas justo antes de la proyección- el Harry escupió en el asiento del Pine mientras que la Olivia dibujaba una medio sonrisilla a lo "Uy, qué cosas".

Pues sí, qué cosas. Y esta que traigo hoy es pura locura, levanta pasiones y afilia fanáticos al primer bocado pero afortunadamente, no necesita de mapas a 5 libras ni guías turísticos. Está tan rica, que se tarda más en contar la receta que en zampártelo.


Ingredientes:
  • zanahorias (más o menos 300-400gr.)
  • un puñado de avellanas
  • Queso labne (500gr. de yogur escurrido unas 4-5 horas)
  • alguna hierba fresca picadita (perejil, cebollino, albahaca...)

Aliño:
  • 2 tomates secos
  • 1 tomate 
  • un poco de pimiento rojo
  • aceite de oliva
  • vinagre balsámico
  • sal  algo de pimienta

Nota:
  • Para preparar el queso labne: unas 4-5 horas antes, pon a escurrir el yogur haciendo un hatillo con un trapo fino de cocina o una gasa. 
  • Puedes colgarlo o ponerlo sobre un un colador. El plan es que pierda el suero. 
  • Cuando esté escurrido, le pones un poquito de sal y listo. Si quieres más información, lo publiqué aquí.

Preparación:
  1. Pela y corta las zanahorias y las salteas con un poquito de aceite de oliva. Sala un poquito. Tapa y deja que ablanden a fuego medio-alto para que se marquen y cojan color. Reserva.
  2. En la misma sartén, tuesta las avellanas a fuego medio. Pícalas y reserva.
  3. Con ayuda de una trituradora (o la minipimer de toda la vida) haz el aliño triturando todos los ingredientes. Reserva.
  4. En un plato, pon una buena capa del queso labne. Puedes ponerle encima alguna hierba fresca a tu gusto. Pon encima la mitad de las avellanas, las zanahorias y de nuevo el resto de avellanas. Termina colocando el aliño por encima (puede que sobre aliño, ponlo con mesura).
 
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