Crema de calabaza y verduras con leche de coco

No quiero ponerme vulgar pero esta entrada va de palabrotas. Yo aviso. Y es que hace un par de años -o algo más- la asociación de psicología estadounidense nos dijo tener pruebas fehacientes de que decir tacos es bueno. Vulgar, sí; ofensivo, también; pero rehabilitador porque parece que -insisto, lo han probado- para ciertas cosillas dar rienda suelta al vocabulario soez ayuda a rebajar la tensión, el estrés o el dolor. 

Si lo piensas bien, es algo que hacemos con frecuencia aunque no nos pongamos académicos con el tema pero quién no ha soltado más de un juramento al pillarse un dedo o machacarse la uña con el martillo en vez de darle al clavo. O un coscorrón, tropiezo o resbalón. A veces cuando nos dan un susto o al intentar montar una estantería de los suecos y las piezas no encajan.
También dicen que mejora el rendimiento físico y por eso muchos deportistas se ponen de vuelta y medida en los encuentros importantes y aunque fuera de la cancha o campo sean todo amor y elegancia, en los momentos tensos sacan a flote al verdulero malencarado que llevan dentro. Y mira tú, estos arrebatos mejoran también las relaciones sociales. 

Me explico: soy muy fan de la NBA -gets los Nuggets- y cada dos por tres los muchachos pierden los papeles y se insultan, zarandean o cosas peores pero luego no se guardan rencor, dicen que son cosas que pasan y pelillos a la mar. Eso sí, los fans se vuelven locos de contento cuando hay gresca, en plan circo romano y contra más jaleito, más eufóricos y encantados. Vaya, que hacen piña entre ellos y cuanto más fanatismo, mejor. 
Le he preguntado a la IA de Google a ver que piensa ella  y me dice que también "puede ser señal de honestidad -¿?- e inteligencia al mostrar un buen vocabulario". En fin, que será muy inteligente y todo eso, pero el argumento es tonto de remate. Esa coletilla del buen vocabulario me hace pensar que lo mismo a las IA's las tenemos que dotar de más sentido común porque el conocimiento sin sensatez es más estéril que una mula o un burreño, es decir, un burdégano... y queden estos vocablos como ejemplos de buen y variado vocabulario que nada tiene que ver con soltar sapos, ranas y culebras por esa boquita que la naturaleza nos ha dado.

También te digo que no he encontrado alusión alguna por parte de la IA a esa retahíla de seudo tacos que se alinean en nuestra boca ante un plato rico y nutritivo. Ésto sí que es para soltar palabrotas pero ya sabes el dicho: oveja que bala, bocado que pierde.

El espíritu de esta sopa, es aprovechar esos restos de verduras que se que van quedando huérfanos en la nevera. La base: calabaza, un poquito de patata y la leche de coco. El resto, tira de verduras perdidas en las profundidades de tu frigorífico.
Ingredientes:

  • 300gr. de calabaza
  • 3 patatas medianas
  • 1 calabacín pequeño
  • 1/2 puerro
  • 1/2 l. de caldo de verduras
  • 1/2 manojo de espinacas
  • Un buen puñado de canónigos
  • 250ml. de leche de coco
  • sazonador de hierbas a tu gusto
  • pimienta
  • limón

Preparación:
  1. Pon a cocer a fuego medio-bajo las hortalizas (puerro incluido) en una cacerola con el caldo. Pasados 10 minutos, añade las verduras (las espinacas y los canónigos). Cuece un par de minutos más.
  2. Tritura la crema añadiendo la leche de coco. Sazona a tu gusto y sirve con unas gotas de limón. Hice un poquito de espuma  con la leche de coco para darle un toque visual a la hora de servir. 

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