Sándwich pringado en parmesano relleno de cheddar y jalapeños
Estamos todos tontos, hasta aquí no descubro nada pero tan tan tontos que no tenemos remedio y es porque no queremos. Así de fácil. La tontería no sé si será innata pero lo que sí -y rotundamente sí- es que nos regalan doble razón desde que nacemos y si se agota, pues hala, más, que por falta de tontería no quede, venga, sin miserias.
Y es que por muy listillos que seamos tenemos de serie una incapacidad brutal para pensar y actuar con racionalidad de forma espontanea e incluso, reflexionando a lo bestia, es muy habitual no ser capaz de llegar a ninguna conclusión sensata. Por tanto, es sencillo deducir por qué somos tan fáciles de captar por relatos simplones ya construidos -con el fin de manipularnos casi siempre de mala manera- y aunque suelen forjarse completamente ajenos a la realidad, como que en nuestra cabeza suenan fenomenal.
Esto, como ya habrás supuesto, lo ha estudiado largo y tendido la psicología. Recientemente, un docto-profesor llamado Keith Stanovich acreditado por no sé cual universidad, se inventó el término disracionalidad para explicar en plan ligerito el asunto. Lo compara con la dislexia -presente- y con la incapacidad que algunas -muchas- personas tenemos de, no solo confundir letras y números sino que tenemos una capacidad casi sobrenatural para leer lo que no está escrito y hacer cálculos no erróneos sino inventados porque en nuestra cabeza tienen sentido; todo el sentido del mundo mundial.
Y justo aquí reside el problema: no somos conscientes de estar interpretando un texto en plan mundo alternativo sino que somos víctimas de ciertos sesgos cognitivos -queda bonito, ¿verdad?- y puede que entre ellos exista un abuso de confianza porque cómo no vas a creer a tus propios ojos o a tu raciocinio.
Ejemplo, y creo que ya lo he contado antes: me catearon un examen de filosofía que bordé y rebordé sobre Aristóteles y aunque me habían subrayado en rojo todas las veces que lo nombré yo ni verlo, así te lo digo, y toda indignada me presenté a reclamar el suspenso porque en mis cuatro folios yo solo había contado la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Salvo que ni una sola vez escribí Aristóteles sino Aristóles. Y no lo vi hasta que fue demasiado tarde así que me tragué sin patatas el suspenso y de postre me comí mi orgullo sin edulcorantes.
Pues así funciona el binomio inteligencia y racionalidad. Actuamos casi todos en plan disléxico y no somos conscientes porque no hay quien subraye los Aristóles que vamos sembrando en nuestras ideologías o creencias o formas de reaccionar ante lo que pasa alrededor y actuamos como lo que somos: gente racional e inteligente que tiene su culturilla a cuestas pero con unos rotos en los dativos y acusativos emocionales que ni siquiera sabemos que tenemos.
Madre mía, cómo me enrollo y te prometo que yo venía a compartir contigo algo que ahora no sé si se nos va a hacer demasiado largo: venga ¿te atreves?
Allá voy: seguro que estos días estás hasta el gorro de oír hablar de los therians, una moda donde la gente dice que se identifica con animales y hacen cosas de animalitos. Esto es algo que las redes han dimensionado y donde todo quisqui está dando bombo y platillo a esta estupidez y claro, incentivando a que cualquier alma en pena con ganas de que le hagan caso se ponga una carreta y una cola y salga de paseo a cuatro patas.
No es consecuencia de la educación que reciben nuestros jóvenes, ni de que si los padres, o la falta de trabajo o el no tener acceso a una vivienda. Es pura idiotez consecuencia de haber convertido nuestras vidas en contenidos de redes sociales donde todos sabemos que hay que publicar cosas rápido porque sino el logaritmo te entierra en la miseria de no captar más likes. Así que hacemos leña donde no hubo árbol. Con un par.
Y en este dialogar de besugos participan medios, sociólogos, políticos, pensadores, influencers y hasta la madre que los parió. Todo es un número circense en busca de notoriedad personal a costa de reinventarse. Nos vendemos muy barato, solo necesitamos un poquito de narcisismo y poco más. ¿Falta de inteligencia? ¿de racionalidad? bueno, el narcisismo es el mejor disruptor emocional. Nada que hacer.
Ingredientes para 4 sándwiches:- Jalapeños escabechados a tu gusto
- pimiento verde (versión picosa jalapeños frescos)
- 50-75gr. de queso cheddar a tu gusto
- 1 cdta. de mostaza
- 1 cda. de mayo casera
- 100gr. de queso de untar
- 75gr. de yogur griego
- un poquito de ajo en polvo
- pan de sándwich
- parmesano rallado
- un poquito de mantequilla para untar el pan
Preparación:
- Tritura todos los ingredientes del relleno juntos.
- Corta lonchas un poquito más anchas de lo normal y rellena.
- Unta un poco de mantequilla en cada cara del sándwich. Pon queso parmesano en una de las caras y la vas tostando en una sartén a fuego medio. Mientras, pon el parmesano rallado en la cara de arriba. Dale la vuelta y tuesta ambos lados.













