Pudin de pan y choco con naranja y vainilla

Mi gato no tiene nuestra conciencia ni capacidad de comerse el coco ante temas existenciales. Bien por él. Va a lo suyo, pide cuando quiere algo desde mimos, salir al jardín o golosinear. El resto del tiempo duerme. No creo que tenga conciencia ni conocimiento de la muerte así que ese temor a él ni le va ni le viene aunque su instinto, le advierte de peligros -reales o no- y hace que tenga reacciones de miedica consumado solo porque sopla fuerte el viento o un extraño entra en casa.

Es un instinto de supervivencia que todos los seres vivos compartimos pero claro, contra más listos somos, más nos enredamos en los miedos a morir. O a vivir, porque ya estamos tan chalados que uno ya no sabe.

Arthur Conan Doyle se obsesionó con el espiritismo cuando perdió a su hijo en la primera gran guerra y dedicó el resto de su vida a este movimiento donde según él, podía darle sentido a la vida y a la muerte, ese tándem siempre unido por lazos invisibles aunque, como decía Antonio Machado, son incompatibles porque cuando uno hace acto de presencia, el otro se va. Nunca coinciden. 
Hay a quien hablar de ella, le da mal fario, mala vibra pero, como dijo Mario Benedetti después de todo, la muerte es solo un síntoma de que hubo vida y visto así, no debería ser un trance tan temible. Puede que nuestro miedo sea al dolor que la precede, a las ausencias, los duelos y todos los traumas que nos acompañan al perder a los más queridos porque al fin y al cabo, la muerte es una vida vivida, tal cual decía J.L. Borges. 

Mira que Stephen Hawking estaba el pobre mal parado y aún así decía no tener miedo a la muerte, aunque tampoco tenía prisa por morir porque según él, había muchas cosas que quería hacer primero. Y es que, por nuestro bien, hay que quitarse de encima toda esa caspa marchita y tenebrosa que nos han inculcado; romper tabús y ceremoniales de luto retorcido porque hay cosas que, por lo menos a mí,  me fastidian tremendamente y es ver a esa gente que cuida con mucha pompa la tumba de un familiar pero que cuando vivía, estaba siempre solito y falto de atención. 

Ay no. Piensa que verbalizar las cosas siempre es de ayuda y seguir conviviendo con estos miedos y desdichas nos vuelven a todos un poquito - o mucho- más amargados de lo aconsejado. La vida hay que vivirla con plenitud y sin miedo a palmarla porque hagas lo que hagas pasará lo que tenga que pasar y mira: que nos quieten lo bailao. 

Y a propó como dicen los germanos: Después de rendir cuentas al Arte de amargarse la vida, he comenzado Las intermitencias de la muerte de Saramago y ya me agobia un poquito la idea de llegar a esa edad que lo suyo es quedarse muñeco en una siesta o lo que sea, y de buenas a primeras como que no, como que de repente "Al día siguiente, nadie murió". 

Y tan ricamente todo porque había que decirlo y lo he dicho. Ah, y porque este pudin de pan y chocolate está mortal. 
Con esta receta, participio en el reto de Tus recetas porque ya sabéis que a las blogueras nos gusta mucho juguetear y es una forma de mantenernos en contacto y activas haciendo lo que más nos gusta: comer y bloguear. Este mes, el ingrediente a usar es la esencia de vainilla. Yo he usado del tipo bourbon que me encanta. Aunque la vainilla es originaria de México, se considera que la que se produce en la isla Reunión (antes llamada Bourbon) es la mejor. Imagino que es cosa de gustos pero en Europa es la de más calidad a precio asequible que se puede comprar. Espero que te guste este pudin de pan que a nosotros nos ha chiflado. Aquí te dejo enlace con las recetas de mis compis.
Ingredientes:
  • 350gr. de pan viejo, panecillos de leche o brioche
  • 750ml. leche
  • 250ml. nata
  • 150ml. de zumo de naranja
  • ralladura de naranja
  • 4 huevos
  • 3 cdas. de cacao puro
  • esencia de bourbon vainilla
  • 70gr. de eritritol 
  • 50gr. de sirope de arce
  • 100gr. de chocolate al 70% en trocitos
  • opcional: unos trocitos extra de choco y de naranja para cubrir
  • Para la salsa: 
    100gr. de chocolate al 70%
    150ml. de agua hirviendo
    esencia de bourbon vainilla
    opcional: se puede añadir un poquito de nata y de sirope de arce si lo deseas suavizar
Notas:
  • Dependiendo del tipo de pan que uses, va a pesar de forma diferente y eso hará también que los líquidos absorban distinto. Intenta ser flexible pero no temas que quede muy líquido porque va a cuajar. Reacciona si lo ves muy seco, eso no lo queremos.

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 160ºC.
  2. Bate junto los líquidos, los huevos, los azúcares, la vainilla, la ralladura y el cacao y añádelo a los trocitos de pan.
  3. Añade los trocitos de chocolate, remueve bien y lo repartes en los recipientes que desees usar. Pon por encima trocitos de choco y de naranja y hornea hasta que veas que están cuajados pero tiernos (el tiempo dependerá de los recipientes).
  4. Prepara la salsa, derrite el chocolate en el agua hirviendo. Si queda espeso, añade algo más de agua hirviendo. Si lo deseas suavizar, añade algo de nata y sirope de arce a tu gusto.
  5. Deja que templen y añade la salsa por encima a gusto de cada comensal. Puedes servirlo templado o frío.

 
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