Sopa de puerros y garbanzos versión 2.0
Hace más de quince años publiqué esta misma sopa. En aquella ocasión hablé de arrecifes de sirenas, de las que hay en el Cabo que tan atonta'os nos tiene a los cabogateros. Es una sopa estupenda que ya se ha quedado en casa y llevaba tiempo detrás de hacerle fotos nuevas porque me daba la sensación que las que hice entonces, desmerecían un poco esta sopa tan estupenda.
Pues ea, me pongo a ello y aprovecho para hacer el paso a paso. Como tantas otras veces, mientras los chicos ponen la mesa, yo le doy a las fotos. Ha hecho día de mucho sol así que no podía hacerlas en los quicios de las ventanas que es lo que suelo hacer. Necesito un lugar con luz pero sin sol y suelo tirar de una mesita requete vieja que tengo, de esas que por aquel entonces los suecos las vendían por 10 € y que creo que no hay casa que se precie que no haya tenido una de esas... pues eso, que tiro de la mesa que ya he repintado un par de veces.
Nada nuevo. Pero esta vez a la que tiro las fotos, de acá, de allá, al derecho, al revés, pues como que noto algo raro; pero mira que yo sigo a lo mío que sino se me enfría la sopa. Y al terminar, veo que el tío, una vez más como en las últimas semanas, le ha dado por volver a encender la linterna porque sí, sin pedir permiso y yo, con cara de tonta peleando con el aparato sin saber por qué lo hace; el petardo de plantar la huella -otra que le da por no funcionar cuando le apetece-; aburrida de pegar el pulgar en el screen, paso al plan b y escribo el pin; el siguiente paso es cerrar todas esas app que también se abren cuando les sale del higo; y por fin, por fin, atino a apagar a la susodicha.
Y sobra decir que mientras todo esto me pille con las gafas puestas, pues bien va la cosa porque la alternativa es añadir a la cara de atontá, la de cegata afanada en ajustar los ojos a esa masa informe de cosas que no atino a vislumbrar. Y mis hijos, pues claro, disfrutando a tope del espectáculo partiéndose de risa recordándome que por muy yeyé que me crea, no dejo de ser una madre desactualizada en ciertos menesteres.
¿Solo yo soy así de torpe? ¿los teléfonos son rencorosos? lo mismo lo hace para vengarse de mí porque le tengo el día entero y parte de la noche, al pobre perdido en las profundidades de un bolso, en un armario de la cocina entre harinas o en la repisa del baño. En cualquier sitio menos conmigo porque por lo que sea a mi se me despega de puro sin querer.
Es posible que exista una segunda alternativa a mi relato. Puede que en el fondo mi handy no es que sea rencoroso, puede que solo esté despista'o el pobre; puede que después de tres u ocho horas dentro de un oscuro bolso, al rescatarle y devolverle a la vida, pues quien sabe si estos aparatos también entran en shock post-trauma porque no creo que sea prudente descartar que exista el síndrome del "bolso con agujero negro" y mientras los astrólogos buscan señales de su existencia en el espacio interestelar, lo mismo encontrarían todo lo que hay que saber sobre ellos en cualquier bolso femenino.
Digo, lo mismo me equivoco pero cocinar con el móvil en la mano mientras hacemos y deshacemos en la cocina, fotografiando de cualquier manera cada paso, digo, lo mismo eso es juntar papeletas para dar con la receta perfecta del desastre. No se debe desechar la posibilidad que el móvil termine dentro del guiso o con botones obstruidos por miel o masa o vete tú a saber; realmente, muy posiblemente, el movilear y cocinar sean incompatibles pero aquí nos tienes a los blogueros que luchamos incansablemente contra viento y marea. Y cosas peores. Pero esta es otra historia.
Pues lo dicho, que sin querer hoy he experimentado con una nueva forma de hacer fotos y seguro que si lo intento a propósito no me sale bien. Tiene un poco efecto de caja de luz con sombras y destellos naturales, con las que siempre tengo que brear pero se me hace un poco raro.
Bueno, es lo que hay. Decirte de esta sopa un par -o tres- de truquillos:
- Si en la primera versión no le añadí la mantequilla, en esta sí porque evitas esas burbujitas de aceite flotando en el caldo y el sabor mejora.
- Yo no tiro las cortezas del queso parmesano. Las guardo y aprovecho para dar sabor a caldos o guisos. Para esta sopa es perfecto.
- Y bueno, esto no es un truco es más un consejo. Si lo acompañas de unas rebanadas de pan, con un poco de mantequilla y tostadas con queso parmesano por encima, verás lo mucho que gana el plato.
- 2-4 patatas según tamaño y gustos
- 3 puerros medianos
- 1 unas gotas de aceite de oliva
- 1cda. de mantequilla
- 2 dientes de ajo
- 400-500gr. de garbanzos cocidos
- sal y pimienta negra recién molida
- 850ml. de caldo de pollo o de verduras
- queso parmesano rallado
- unas rebanadas de pan tostado pringado en parmesano
Preparación:
- Parte el puerro en rodajitas finas y las patatas en trocitos menudos. En una sartén honda o en una cazuela, lo sofríes ligeramente con unas gotas de aceite y una cucharadita de mantequilla.
- Añade los garbanzos, el ajo machacado. Si tienes una corteza de queso parmesano, puedes echarla también.
- Incorpora el caldo y deja que cueza unos 15 minutos. Termina con un poco de queso parmesano a gusto de cada comensal.














