Scones ingleses y un cuento chino
Erase que se era unos scones al estilo britis. Hasta aquí todo muy normalito y cumpliendo a raja tabla con la primera premisa de cualquier cuento que se precie. Y es que, aunque estos bollitos están recién horneados hace apenas un par de horas -ni llega-, son unos scones añejos de hace más de 10 años. Exactamente fueron publicados por primera vez el 17 de octubre del 2009 y los hice para un reto de los muchos que había por entonces. En éste, teníamos que mostrar nuestras despensas y todas, pero absolutamente todas -la mía incluida- apestaban a conservas caseras recién hechas para el reto. No teníamos ningún pudor en falsear nuestras existencias por aquello de aparentar ser más kukis de lo que el decoro recomienda porque no nos hacía falta ningún espejito mágico que nos dijera eso de sois las más guapetonas de la blogosfera. Para nada porque con mirar nuestros blogs se nos hacía el culete pepsicola. Y es que todas estábamos encantadísimas con lo que hacíamos.
Hicimos muchas amistades, aprendimos a hacer infinidad de cosas riquísimas y estábamos motivadas a tope. Tanto, que nos vinimos todas muy arriba; bueno, unas más que otras -para qué mentir- y empezaron a salir como setas caperucitas por todo el bosque cantando eso de "quiero ser mona, rica y famosa" y aunque algunas lo lograron lo cierto es que empezaron a cocerse más egos que pucheros. Y hasta aquí la música de violines porque ahora tocan los golpes de tambor; y es que poco tiempo después, llegó el lobo feroz y también dijo lo de "quiero ser moni, rico y famoso" y la abuela también, igual que el leñador y había tantos focos en el bosque que ya nadie reparaba en las ricas cestas de galletas, pasteles, sopitas y empanadas... y así es como el cuento empezó a dar una fatiga de la hostia porque había que dorar la píldora a todos los personajes del cuento y nos fuimos convirtiendo un poco en la clá de los que se subían al escenario en busca del aplauso rápido.
Y así es como nuestro cuento chino se desmontó un poco de aquel primer empuje de querer compartir y disfrutar unos de otros. O no, porque lo cierto es que el espíritu sigue vivo y hay un montonazo de bloggers que siguen estando ahí porque disfrutan con lo que hacen y su instinto de compartir se les escapa del pecho haciendo sombra a los que sacrificaron por el camino ese espíritu para exhibir sus talentos haciendo de sus publicaciones escaparates de feria o algo peor. O no, o vete a tú saber.
Pero, ya me fui por las ramas y no he aportado nada para aclarar la posición de este post. Como te decía, tiene más de 10 años. No quería borrarlo y sí, necesitaba renovarlo porque la receta me encanta y quería que luciera fresca y con olor a recién hecho así que he ideado este plan tan retorcido; mantengo la entrada pero actualizo a fecha actual. Mantengo los comentarios de entonces que sin la entrada original resultarán un poco estrambóticos pero lo cierto es que el contenido de la misma no aportaba ni chicha ni limonada. Por aquel entonces estaba de moda eso de ponerle genjibre o romero o pimienta o balsámico a las mermeladas cosa que ya no hago jamás porque ahora me hago y me deshago en placer cada vez que abro un bote y sale disparado ese sabor tan genial a mis frutas domésticas que son nuestro mayor tesoro. Esta de las fotos, es mermelada de albaricoques de nuestro viejo árbol y arándanos que es una de mis favoritas de todos los tiempos. Sobre lo scones, sigo pensando que esta es la mejor receta de las que he probado.
Ingredientes:
Preparación:
- 2 tazas (cup americana) de harina
- 2 cdas. de azúcar
- 1 pizca de sal
- 2 cdtas. de levadura
- 1 puñadito de cranberries o pasas
- 2 huevos
- 120gr. de mantequilla fría
- 5 cdas. de leche o Buttermilch
- Nata montada y mermelada para acompañar
Preparación:
- Precalienta el horno a 200 ºC.
- Pon en un bol el harina, la levadura, el azúcar y la mantequilla reblandecida y en trocitos para que puedas mezclar mejor. Mezclas con las manos hasta que la masa adquiera el aspecto de migas de pan. En este punto, añade los huevos y la leche y trabaja el conjunto. No se debe amasar mucho para que no pierda ese look rústico. Añade las pasas o cramberries.
- Ya con todos los ingredientes ligados, extiende la masa en la mesa de trabajo enharinada con un grosor de 2 cm.
- Recorta los scones y los vas colocando en la plancha del horno con un papel de hornear. Pincela con un poco de leche y si quieres le pones un poquito de azúcar por encima (muy muy poco). Al horno unos 15 minutos hasta que comienzan a dorarse ligeramente. Enfría antes de servir,













