Patatas a la Catina

Patatas a la Catina con crema de puerros
La primera vez que visité Cartagena yo era jovencísima y los recuerdos como que se nublan pero recuerdo por supuesto al submarino de Isaac Peral que me resultó más pequeño de lo que yo me esperaba y también que hicimos cola en una pastelería para comprar pastel de cierva y cuernos de merengue. En un momento dado -no recuerdo el orden exacto de los acontecimientos- entramos a tomar una tapilla en un bar. Recuerdo ese fresquito al entrar y el olor a marisco mezclado con caña de barril. Las servilletas -muchas- en el suelo y mi coca-cola acompañada de una marinera con extra de anchoa porque ya no recuerdo a quien no le gustaban.

El caso es que ahí estaba yo tan feliz cuando noto que alguien, desde la barra me salpica agua. Miro con ojos de pocos amigos y veo a todo el personal a lo suyo, refrescando el gaznate o masticando a placer. De pronto, el camarero me mira; yo le miro. No pasa nada y sigue a lo suyo. Segundos después, me vuelven a mojar y ahora sí que sí miro directamente al camarero el cual me miró de nuevo. Mi actitud no era amable, supongo que fruncí el ceño y arrugué el morro porque se dio cuenta de que yo no estaba de buenas chispas.

Cambio de postura y me acerco más a la barra. Y ahí es cuando un escupitajo enorme de agua se estampa en toda mi cara. No te lo pierdas: el guasón no era el camarero sino unas almejas que estaban las pobres en remojo en espera de ser despachadas en cualquier momento. 

Hoy siento angustia por aquellas pobres que fijo que no duraron ni un telediario pero en aquel momento el ataque de risa mezclado de una vergüenza infernal se apoderó de mí. Claro, el camarero que en ese momento le cuadró todo empieza a descorcharse y yo ya no sabía ni dónde meterme. Yo tenía 14 ó 15, son edades donde aún no hemos superado el pavo y el mal rato que pasé aún lo recuerdo. 
Patatas a la Catina con crema de puerros
Años después, vi de nuevo al submarino en la Expo de Sevilla y otros tantos después regresé en más de una ocasión porque mi novio de entonces tenía una casita en San Pedro del Pinatar y nos chiflaba ir a Cartagena a pasar la tarde. 

Y ésta ha sido toda mi conexión cartagenera hasta que conocí a Catina. Nos empezamos a codear hace varios años cuando le hice el blog y desde entonces la amistad ha estado ahí flotando por la blogosfera hasta que estas navidades, por fin, nos hemos conocido. Qué bonito y qué bien lo pasamos. Corto, muy corto pero cuando vuelva si tengo oportunidad me voy a verla a Cartagena para hacer eso que tanto me gustaba, echar la tarde por sus calles y encima en tan buena compañía; qué lujazo es ser tu amiga, querida.
Patatas a la Catina con crema de puerros
Y un mes más, es domingo de reto con Elvira y Estela de Homenajeblog y como ya te habrás imaginado este mes homenajeamos La cocina de Catina; cómo no iba a aprovechar este homenaje para contar este día tan bonito y feliz que pasamos ambas familias juntas. Día fresco y lluvioso pero cálido y alegre. Un gustazo.

Y de entre las muchísimas recetas tan estupendas que tiene en su blog, me decidí por estas patatas con crema de puerros y queso fresco que yo he rebautizado como las patatas a la Catina y que están riquísimas. Ella hace el relleno más cremoso que yo porque en casa nos gustan las texturas y me he tomado la libertad de añadir un poco de vinillo. Así que aquí te dejo mi versión a la Catina sin olvidar que la original la tienes en su cocina.

Prometo que para disfrutar de estas patatas no hace falta que ninguna almeja os escupa a la cara, basta con tener ganas de un bocado reconfortante y lleno de sabor. Gracias, Catina, por inspirarme y por ser esa amiga que la blogosfera me regaló.
Patatas a la Catina con crema de puerros
Ingredientes para 4 ó 5:
  • 6-8 patatas dependiendo del tamaño
  • 2 puerros
  • 1 cebolla pequeña
  • un poquito de aceite de oliva
  • 30gr. de mantequilla
  • 1 vasito de vino
  • 150gr. de queso para untar
  • 200ml. de nata líquida
  • 2 huevos
  • Queso rallado tipo mozzarella, manchego, gouda o cheddar a tu gusto
  • Nuez moscada
  • Sal y pimienta

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 180-200ºC (depende del horno) y asa las patatas lavadas. Puedes taparlas con un poquito de papel de aluminio para que no pierdan humedad. 
  2. Mientras, corta la cebolla y el puerro en trocitos muy menudos y los salteas a fuego medio con un poquito de aceite y mantequilla. Le añades el vino y deja que poche a fuego lento. Añade el queso crema, salpimienta ligeramente y reserva.
  3. Cuando estén tiernas las patatas, pártelas por la mitad y, con una cucharita, ve vaciándolas. Machaca con un tenedor la patata y mézclala con la nata líquida. Si ves que te queda muy seco el puré (depende del tipo de patata) no dudes en añadir un poco más de nata. Reserva.
  4. Monta las claras a punto de nieve y las añades a la mezcla de puerros así como las yemas, el puré de patata y un puñadito de queso rallado. Salpimienta a gusto y añade nuez moscada. Con esta masa rellena las patatas y terminas con un poco de queso por encima.
  5. Vuelve a meter las patatas al horno y deja que gratinen hasta que cojan un bonito color.

 
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