Crema de champiñones con espuma de parmesano
Pero un día, entre las gentes del lugar corrió la voz de que en los últimos tiempos alguien habitaba en las ruinas. Decían que era una personilla de poca edad, presumiblemente una niña. De todas maneras, no se podía afirmar a ciencia cierta, ya que iba vestida de un modo un poco estrafalario. Al parecer se llamaba Momo, o algo por el estilo.
Y después vinieron los niños y los mayores y trajeron toda la comida sobrante que pudieron reunir; uno un trozo de queso, otro un pequeño bollo, el tercero algo de fruta y así sucesivamente. Y como había muchos niños, se congregó en el anfiteatro una multitud tal que todos juntos pudieron celebrar una verdadera fiestecita en honor del nuevo hogar de Momo. Fue una fiesta tan divertida como solo la gente pobre sabe celebrar.
Muy pocas personas saben escuchar de verdad. Y la manera en que sabía escuchar Momo era única. Momo sabía escuchar de tal manera que a la gente tonta se le ocurrían, de repente, ideas muy inteligentes.
Existe una cosa muy misteriosa, pero muy cotidiana. Todo el mundo participa de ella, todo el mundo la conoce, pero muy pocos se paran a pensar en ella. Casi todos se limitan a tomarla como viene, sin hacer preguntas. Esta cosa es el tiempo.
Pero el tiempo es vida, y la vida reside en el corazón.
¿No podrías organizarlo de tal manera -preguntó Momo-, que los ladrones de tiempo no pudieran robar más a los hombres?
-No, eso no puedo hacerlo -contestó el maestro Hora-, porque lo que los hombres hacen con su tiempo, tienen que decidirlo ellos mismos. También son ellos quienes han de defenderlo. Yo sólo puedo adjudicárselo.
Todo el tiempo que no se percibe con el corazón está tan perdido como los colores del arco iris para un ciego o el canto de un pájaro para un sordo. Pero, por desgracia, hay corazones ciegos y sordos que no perciben nada, a pesar de latir.
En la oscuridad brilla tu luz,
desde dónde, no lo sé.
¡Brilla tan cerca y sin embargo tan lejos!
No conozco tu nombre,
mas seas lo que seas:
¡reluce, reluce, pequeña estrella!
(Según una antigua canción infantil irlandesa).
Extractos del libro Momo de Michael Ende.
Y un mes más, es domingo de reto con Elvira y Estela de Homenajeblog. Ya lo sabrás pero esto va de entrar en cocinas ajenas y versionar alguna receta del homenajeado del mes. Hoy publicamos todas las compis recetas de Hirma del blog Sopaypilla. Busqué entre las muchas crema ricas que tiene Hirma y me decidí por esta crema de champiñones con espuma de queso. Ha sido todo un acierto porque está fantástica y servida así en vasitos como si fuera un capuccino queda super original. Muchas gracias Hirma.

- una nuez de mantequilla
- una cebolla mediana
- un puerro mediano
- 400-500gr. de champiñones
- un diente de ajo (usé ajo en polvo)
- un vasito de vino blanco
- 2 vasos de caldo (usé agua, caldo de verduras en polvo y sazonador de hierbas)
- 175gr. queso crema
- 75gr. parmesano rallado o en trozos pequeños
- 75ml. de leche
- sal y pimienta blanca
- alguna escama de parmesano para decorar
Notas:
- Para saltear los vegetales en lugar de aceite uso mantequilla porque los marca mejor y aporta un matiz muy especial.
- La receta original no lleva vino blanco pero me encanta en las cremas de hongos.
- He aumentado un poco las proporciones de la espuma porque usé 500gr. de champiñones.
- Hacer la espuma sin usar el sifón es casi imposible. Te quedará una crema espumosa muy delicada y sabrosa.
Preparación:
- En una cazuela o sartén honda, marca la cebolla, el puerro y los champiñones con una nuez de mantequilla.
- Añade el vino, el caldo y/o sazonador y deja que cueza a fuego medio-bajo unos 5 minutos. Pásalo por la batidora y reserva.
- Al tiempo, mezcla la leche, el parmesano y el queso crema en la batidora hasta que esté lisa la mezcla, salpimienta, y sin dejar de batir con unas varillas la calientas en un cazo hasta que espume la crema. Deja que temple un poquito para que coja cuerpo.
- Monta la crema en un vaso y termina cubriendo con la crema de parmesano







Una crema estupenda con ese toque de la espuma de parmesano
ResponderEliminarUn gran libro el de Momo y una grandísima receta, me encanta el contraste con esa espuma de parmesano, tiene que estar delicioso.
ResponderEliminarFelicidades por la receta.
Besos.