Zucchini-lemon bread

hipocresía
Del gr. ὑποκρισία hypokrisía.
1. f. Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.

Definición escueta para tan larga y afamada acción, y es que este fingimiento tiene más tentáculos que un pulpo; se esconde en verdades a medias, en moralinas, en el engaño, en la mentira pura y dura. Es el emblema de los cínicos y los arrogantes, la alimentan los soberbios y pretencioso y, como hace el pulpo, tiñe de oscuridad a su paso para que nadie quede limpio y salir así de rositas. Si bien es cierto que se huele a kilómetros de distancia, es casi imposible desenmascararla porque cuando pillas a un hipócrita, salen cientos a su paso y todo se tiñe y se ensucia y se tambalea.   
“En tiempos de hipocresía, cualquier sinceridad parece cinismo.”
(William Somerset Maugham)

“Esta sociedad valora más mi libertad que su hipocresía.”
(La mala educación)

“- Lo más triste de todo es que dentro de 50 años empezarás a pensar por ti mismo, y te darás cuenta de que solo hay dos verdades en la vida: uno, que los pedantes sobran, y dos, que has tirado 100000 pavos en una puta educación que te habría costado un par de dólares por los retrasos en la biblioteca pública.
- Sí, pero yo tendré un título, y tú servirás patatas fritas a mis hijos cuando paremos a comer algo antes de ir a esquiar.
- Es posible, pero yo seré una persona de verdad.”
(El indomable Will Hunting)

Este bizcocho de hoy ¿huele a hipocresía? porque desde luego es la mejor manera que tengo de que Lucas coma calabacín tan ricamente y tal y como dice la RAE, es un bizcocho que finge lo que no es. ¿O es el calabacín el que finge? o ¿soy yo, la mano que enciende el horno? Él, en su inocencia -supongo- me propuso que para su cumple hiciera la tarta con bizcocho de calabacín y así todos sus amigos iban a alucinar de lo rico que resulta el comer calabacín en dulce. 


Ingredientes:

  • 350gr. de harina
  • polvos de hornear
  • 150gr. de azúcar
  • 3 huevos grandes
  • ralladura de 2 limones
  • el zumo de 1 y 1/2 limón
  • vainilla
  • 80ml. de aceite suave
  • un chupito de ron
  • 300gr. de calabacín triturado


Para glasear: 3 cdas. de azúcar glas, zumo de 1/2 limón y 1 cda. de queso crema


Preparación:

  1. Precalienta el horno a 180ºC
  2. En un bol, mezcla los ingredientes secos: harina, los polvos de hornear, azúcar, vainilla y la ralladura. Mezcla bien, añade el resto de los ingredientes y bate todo junto (ayúdate con la batidora eléctrica)
  3. Forra un molde grande de plumcake con papel o engrasa con mantequilla. Vierte la masa y hornea hasta que la superficie tenga un bonito color dorado y veas que en el centro el bizcocho está firme.

4 comentarios. ¿te animas?:

  1. A mi me huele a vainilla, ralladura de limón, aroma delicioso de bizcocho recién hecho, a ternura y a sabor del bueno. Para nada a hipocresía.
    Un beso.

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  2. Maite espero, de que esteis toda la familia bien, te veo poco por Facebook, o no coincido cuando publicas, yo con mas años, pero desde que me operaron de cadera bastante bien, besos

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  3. Jajaja no creo que haya hipocresía por acá. Más bien un engaño consciente,en donde el engañado es participe de su propio engaño!y Lucas con su propuesta, es lo más!
    Jamás se me hubiera ocurrido mezclar zapallitos en un budín con azúcar y demás. Pero me encantaría probarlo, me da mucha intriga.
    Me quedé pensando en la frase de Hunting. Y hablando de estudios hoy hablaba con Astrid por el tema de la cantidad de horas que estudian los chicos. Se pasan el día entero estudiando, con miles de actividades. Para qué!! Porqué no nlos dejan ser libres un rato largo. Sin hacer nada estipulado. Solo ser. Me parece terrible. Y somos culpables de que ello suceda. En fin, pasaba a dejarte un besote!!! Y otro a Luki!!

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