Pan naan y el gran carnaval

Hay un peliculón que resultó ser un fracaso de taquilla porque a la gente no le gustó nada de nada en qué lugar dejaba al vecindario y mucho menos a la prensa, que como es lógico, se pasó a Willy Wilder por la picota de puro despecho. Se trata de El gran carnaval, un film basado en un hecho ocurrido en Kentucky, allá por 1925, cuando murió un hombre atrapado en el interior de una cueva. Kirk Douglas es un periodista en horas bajas que de pura casualidad ve un filón en un accidente minero. Un indio está atrapado en el fondo de una mina y el tipo, por despecho, venganza, deseo de la gloria perdida... por lo que sea, monta un circo alrededor de la desgracia de este hombre. De forma deliberada, se confabula con el alcalde y el sheriff de la localidad para ralentizar  el salvamento y así sacar mayor partido y espectacularidad a la tragedia. 

Ésto nos suena, ¿verdad?. Siempre lo hemos llamado prensa sensacionalista o amarilla pero con el auge de los medios de comunicación y su eterna competencia por las audiencias, los espectáculos morbosos y de bajo calado moral hacia las víctimas se han multiplicado por mil. Me he encontrado en twitter un hilo muy interesante de un periodista que es quien me ha traído al recuerdo la película de Willy Wilder (lo pego completo más abajo) y hace una reflexión muy inteligente de lo que estamos viviendo.

La semana que viene, nuestra Pato va a pasar por un nuevo trago, o por el mismo pero rebozado aún más por el dolor que no ha cesado en todo este tiempo sumado al agotamiento físico y mental. Porque se dice que el tiempo lo cura todo. Todo no. Hay heridas que siempre sangran. Y no solo se enfrenta al juicio legal sino también al paralelo que los medios van a montar. Se han estado haciendo llamamientos para que la prensa respete tanto a los padres como a la actuación judicial. Ésta es una lucha que viene de lejos y que siempre se ha perdido. Porque de lo público todos nos creemos en el derecho de opinar o juzgar sin comprender que hay cosas en la vida que las aireó la desgracia, jamás esos padres, amiguitos o familiares. 

Ella va a estar arropada y protegida por el cariño de su círculo. Algo muy necesario pero no suficiente. Porque de la empatía al morbo hay un paso que el público no es consciente ni maneja bien pero que cierta prensa, ya se encargará de echar leña al fuego y explotar el filón. 




Ingredientes:

  • 375gr. de harina
  • 1 sobre de levadura de pan seca
  • 1 cdta. de sal
  • 1 cdta. de azúcar
  • 1/2 vaso  (de los de agua) de yogur
  • 1/2 vaso (de los de agua) de agua templada
  • 1 cda. de aceite
  • mantequilla derretida para pincelar
  • algo de perejil o cilantro picado

Preparación:
  1. Pon los ingredientes secos en un bol los mezclas. Añade los líquidos y haz la masa con ayuda de unas varillas eléctricas. La masa es mejor que quede algo pegajosa. Deja que leve una hora.
  2. Haz pequeñas bolitas del tamaño que desees (piensa que tienen que caber en tu sartén), las extiendes con ayuda del rodillo y las asas a fuego medio. Yo prefiero tapar la satén  para que cojan más calor y se inflen bien. Las asas por ambos lados.
  3. Pincelas con un poco de mantequilla derretida y sirves con un poco de perejil picado por encima.

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1 comentario

  1. Espero que la razón y la sensibilidad de las personas esté por encima del sensacionalismo de la noticia trágica. Y lo espero por el bien de todos.
    Con ese pan no me funcionaría la razón, me comería más cantidad de la cuenta, eso seguro.
    Un beso.

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