Zumo de ruibarbo y limón

clasismo
1. m. Actitud o tendencia de quien defiende las diferencias de clase y la discriminación por ese motivo.

Este es uno de los "ismos" que más repelús me da; por lo que conlleva implícito y por el inmenso daño que hace a la sociedad. Estamos ante el sinónimo absoluto de lo asocial en el más amplio sentido y por supuesto, en todos sus contextos.

La discriminación de clase nos acompaña desde que el mundo es mundo porque los mamíferos que nos movemos en manada hemos menospreciado al débil por puro instinto de supervivencia y por aquello de afianzar la evolución como especie. Hasta aquí, genial. Pero mira tú, que una vez evolucionados y consolidados como dominantes, hemos seguido dando vueltas de tuerca al concepto por los siglos de los siglos. Y aquí estamos, haciendo récord de colectivos que por activa y por pasiva no buscan más que destacar a costa del vecino, ya sea por aires de grandeza, de costumbres, ingresos, raza o religión. O todo junto.

Tendemos a creer erróneamente que el clasismo es elitismo puro y duro pulido por los poderosos para enriquecerse a costa del pobre. La cosa es más perversa; hay clasistas que no tienen ni un céntimo pero que se enrocan entre los suyos para conseguir favores y abrirse camino beneficiándose de mala manera. Esta es la consigna por la cual las aristocracias cayeron ellas solitas asfixiadas en su propia caspa frente a una burguesía más o menos trabajadora que se abrió paso por sus propios medios. Si María Antonieta y los suyos hubieran ayudado al pueblo hambriento en vez de mandarlos a comer brioche, tal vez otro gallo hubiera cantando. Pero los privilegios son ciegos, zotes y gazmoños. Son ambiciosos pero sin despeinarse, que se deslome la masa que para eso está, para hacer bulto. Y para que la empatía no les traicione con sentimentalismos, los clasistas son especialistas en discriminar, algo que a muchos se les escapa de las manos, convirtiendo recelos y desprecios en auténticas doctrinas de odio.
¿Sabías que el primer legado escrito sobre la lucha de clases nos lo dejó Maquiavelo? Ah, sí, pero no te adelanto nada porque Don Nicolás merece un post propio. Sí, también con ruibarbo. Lo prometo. La cuestión, es que por mucho que luchemos por nivelar las clases sociales parece una batalla perdida y a la realidad me remito. ¡Observa el mundo! está desquiciado. El clasismo -mira si es necio- se ampara en privilegios que solo quiere para los suyos. Y no caigas en la trapa de pensar que esto es cosa de gente de derechas. Para nada, y ten claro que el buenismo -como buen "ismo"- es clasismo de pura raza a expensas de la cuerda con la que se columpie.

Las democracias dicen "todos los ciudadanos tenemos derecho a la igualdad sea cual sea nuestra naturaleza". Error. Deberían cambiar ese derecho por un "tenemos la obligación" de ser iguales y así, deslegitimizando los privilegios de los poderosos, suprimiendo sus ventajas socio-político-económicas, nos iba a ir a todos mucho mejor.

Pero ni de coña. ¿Has oído hablar del efecto Dunning-Kruger, eso de que cuanto menos sabemos más listos nos creemos? Pues ahí tienen respuesta casi todos los "ismos" sociales. Incluido el de moda, el negacionismo Covid promovido por el movimiento antivacunas que se ampara en razones que la evidencia científica desmonta sin apuros pero que da igual, porque para qué creer en la ciencia habiendo videos en Tic Toc donde nos muestran como se pegan las cucharas al cuerpo de las personas vacunadas. Yo ya tengo la primera dosis y a mí lo único que se me pegan son las sábanas cada mañana. Pero como dijo Groucho ¿A quién vas a creer, a mí o a tus propios ojos?

Pero lo más terrible de este grupo es que nos atribuyen a los oficialistas -como nos llaman- el pecado del miedo. Más de una década llevo escuchando lo de "vacunas a tus hijos porque vives con miedo" afirmación curiosa cuando nunca me han preguntado a mí el porqué lo hago. Aún así, les contesto: porque mi hijo pequeño es más resistente que el tuyo y cuando, por ejemplo, hay epidemia de meningitis no tengo nada que temer. Me vacuno contra la Covid para estar tranquila yo y con este acto, colaborar con toda la sociedad a parar tanta muerte y enfermedad. Llevo mi máscara y respeto la distancia social, para ayudar a no extender un virus que ha colapsado los hospitales y ha llevado a la muerte a mucho personal médico que no merecía morir. Porque estoy segura que algo se podría haber evitado si no os creyerais invencibles, por encima de los demás, porque sois seres tan super desarrollados emocionalmente, que con una dieta alcalina y meditación en plan biodescodificación os pensáis que no vais a enfermar. Mira, no seré yo quién lo niegue: puede que tú no mueras pero lo que si estoy segura es que con esa actitud tú y tu negacionismo habéis condenado a mucha gente a morir. Y eso es imperdonable.
Ingredientes (para 1/2 litro de zumo concentrado)
  • 600gr. de ruibarbo
  • 2 limones grandes
  • 400gr. de azúcar morena
  • 300ml. de agua aproximadamente

Preparación:
  1. Pon en una cacerola todos los ingredientes menos el agua (el ruibarbo en trozos y el limón en rodajas con piel) y deja que cueca unos 10 minutos. Agrega el agua, retira del fuego y deja que enfríe.
  2. Retira las rodajas de limón, tritura el ruibarbo y pásalo por un colador.
  3. El zumo que obtienes, es un poco espeso aún. Ahora debes colarlo a través de un paño limpio de lino o algodón.
  4. Sírvelo a una proporción de 1 parte de zumo por 3 agua (o soda o gaseosa)

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