Buchteln, bollitos austriacos

venganza
De vengar y -anza.
1. f. Satisfacción que se toma del agravio o daño recibidos.
2. f. desus. Castigo, pena.

Acabo de leer este artículo sobre la venganza. Merece la pena reflexionar sobre lo dicho. Venganza y justicia; qué fino velo separa la una de otra. Qué difícil posicionarse dependiendo del grado de implicación, cercanía o empatía. Injusticia y castigo -acción y reacción- parece que siempre deben ir de la mano aunque con un poquito que hayas vivido, sabrás que abundan injusticias que sin infringir la ley, causan un daño brutal. ¿Legalidad o moralidad; cuándo hay que castigar? Por muy ciego y desdentado que sea un sistema judicial -cualesquiera sin entrar en detalle- siempre será insuficiente, parcial, erróneo o malinterpretado. Ayer mismo, oía a una juez reconocer que no es lo mismo llamar al estrado a una persona de poder frente a un señor de a pié... y menos que un juez llame a otro como si la profesión fuera salvoconducto de lo humano; de lo malo que todos los humanos en mayor o menor medida llevamos dentro.
Cada día en redes, puedo ver como ese sentimiento de injusticia insatisfecha se nutre con eslóganes a lo "haz que ruede, incendiemos las redes" y cuando lees el agravio te sorprende que cosas tan triviales e insignificantes provoquen tantos aspavientos. Y es que cuando nos tocan lo nuestro, la rabia nos pide venganza y si al resto de parroquianos ni les va ni les viene pues ea, voy a enriquecer artificialmente mi desgracia para tocar la fibra sensible del personal, queriendo o sin querer, o vete a saber. Es como la pareja que pelea por la custodia de los hijos, a ella le parece una injusticia y a la que pinta a su ex con rabo y tridente se lo termina creyendo, tanto que pone una denuncia por malos tratos, y luego dos, y finalmente trescientas. Y cuando un juez manda que su ex no pueda acercarse a ella cambia el discurso y comienza a denunciar que abusa de sus hijas. Ni peritos ni las propias hijas la secundan, y aún así continua su letanía de denuncias. Esto le ha pasado al señor que más denuncias acumula por malos tratos en Europa, que por cierto, es un español.  ¿De qué vale tanta sed de venganza o de castigo o lo que sea que se desee en esos casos? Pues de nada, salvo de haber destrozado la vida a su ex y a su familia, de haber contribuido a manchar los testimonios de las verdaderas víctimas porque muchos son aún los animales que se excusan en estas perturbadas para desacreditar y llamar mentirosas a las verdaderas víctimas de malos tratos. Y tanto, que todos sabemos de un partido que se está desviviendo por anular la ley de malos tratos argumentando que lo de las víctimas es puro teatro.

Y es que la venganza jamás cura la pena ni satisface. Es la justicia la que debe resolver aunque no se nos adapte como anillo al dedo; no es un sastre que nos mete sisa o nos pone pinzas a medida. Hay que aceptar y confiar porque es lo mejor que tenemos contra la barbarie.Y quien crea que el castigo mitiga el dolor, se equivoca. Es trabajo personal más allá de las circunstancias. La justicia emocional, es luchar por mantener y nutrirte de lo bueno que la vida te regaló aunque después te lo haya teñido de desgracia.

“Espero que cuando tengas frío o salgas mojado o te marches a dormir, no tengas reparo en pedirle a los ángeles que se nos fueron antes que te hagan un “paquetito” y te abracen como un bebé, como a ti te gustaba. Si lo haces, ya verás cómo me sientes e incluso puedes oler el cariño y la ternura que siempre me has producido. Seguro que sientes como, desde que naciste, no he dejado de enamorarme cada día más de ti y enorgullecerme sorprendida de cómo has ido creciendo. No hay madre en el mundo, “cuchifrito”, que sienta más orgullo que yo de haberte tenido y contribuir a tu grandeza”

#mareadebuenagente


Ingredientes (para 12 bollos):
  • 600gr. de harina
  • 1 sobre de levadura seca (para 1/2 kg. de harina)
  • 100gr. de azúcar
  • algo de sal
  • ralladura de limón
  • 250ml. de leche templada
  • 60gr. de mantequilla
  • 2 huevos
  • algo de mantequilla derretida para pincelar
  • mermelada de albaricoque para rellenar


Preparación:
  1. En un bol, pon todos los ingredientes secos: harina, azúcar levadura, ralladura y sal. En un vaso grande mezcla los líquidos: leche templado, huevos y mantequilla derretida. Mezcla ambos y amasa con ayuda de las varillas eléctricas y deja que la masa leve 2 horas.
  2. Pasa la masa a la encimera y divide en 12 porciones más o menos iguales. En una fuente de horno rectangular untada de mantequilla, vas colocando las bolitas.
  3. Deja que reposen de nuevo 30 minutos. Precalienta el horno a 170-180ºC.
  4. Derrite un poco de mantequilla y pincela los bollitos antes de hornear. Depende de cada horno y de cuanto absorba el calor la fuente, pero necesitarán alrededor de 1/2 hora.
  5. Cuando estén templados, casi fríos, con ayuda de una manga les inyectas la mermelada por abajo. Vuelve a poner en la fuente y espolvorea algo de azúcar glas.

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2 comentarios

  1. Quizás no debería escribir este comentario ahora, después de leer las palabras de Patricia no he podido dejar de llorar, ¿cómo una mujer tan pequeñita puede expresar un sentimiento tan grande y no morir en el intento? Y tener la capacidad de seguir sonriendo. No me imagino mayor dolor, ni mayor arrojo. Siempre ha pedido justicia, nunca venganza, ambos lo han hecho. Mi cariño y solidaridad para ellos.
    Y a ti lo que te pediría es un par de esos bollitos tan ricos, se me van los ojos.
    Bss

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  2. No tengo palabras, Maite. Solo te mando un abrazo enorme. M

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