Ternera Teriyaki con Brócoli

Ayer ví un reportaje en la tele alemana donde decían que según el informe de la felicidad -como lo oyes, hasta esto se mide- una vez más, son los daneses los que se llevan los laureles. Si bien es cierto que el informe es un poco rarito ya que si tenemos en cuenta que los indicadores del estado feliz son cosas como el sistema político, los recursos, la corrupción y la educación y al leer el top 20 se pueden ver países con dictaduras, o en la lista negra de Naciones Unidas y de organismos pro derechos civiles, pues como que la cosa no termina de cuajar... o cuando menos, uno no puede dejar de piensar que el sentimiento de su población está a años luz de su realidad...

Pero en el caso de Dinamarca, nada más lejos. Ellos están ahí arriba desde hace mucho y es algo que no solo lo saben sino que lo valoran y se lo curran como jabatos. El reportaje germano quiso demostrar -o desmontar- si el informe está en la misma onda que la gente de a pié. ¿Fama de o mentalidad de? Pues agárrate los machos: todo junto y más.
Primer temazo de estos nórdicos. Están convencidos que la felicidad no es solo cosa de uno mismo para consigo. Para ello, el escenario tiene que ser el adecuado y ahí es donde las políticas de bienestar se hacen imprescindibles. No basta con tener riqueza personal ya que el bienestar no funciona sin una sociedad con riqueza. Así que, si le preguntas a un danés, "oye, no te toca la laringe pagar tantos impuestos" te contestará, "pues no, es necesario invertir en el sistema social para cantar el lalalá". Un disgusto menos. El horario laboral por norma, es de 9 a 4 de la tarde. Les queda tiempo para hacer ejercicio, disfrutar de la familia, los amigos y tomar sus pequeñas fruslerías -café y dulces, que consumen más que ninguno de los demás mortales-. Y por eso están más gordos, más insanos? pues tampoco porque hacen más ejercicio que nadie y se alimentan requete bien.

Así que cada día, lo pasan tan relajados como si fuera domingo. El equipo de reportaje se encontró que es muy habitual dejar los cochecitos de bebé en la puerta de panadería o del ultramarinos. Le preguntaron a la mamá si no le daba miedo y a la que dijo "para nada" con una sonrisilla añadió "Hemos vivido en Berlín y ya sabemos que esto en Alemania no se puede". Picados por los acontecimientos, el reportero quiso tentar a los transeúntes. Dejaron en medio de una plaza una cartera forrada de billetes con una pegatina en la cartera que decía "en caso de perdida, por favor llamen al tirirí-tirirá". El 100% de las personas, llamaron al dueño. Cuando preguntaban "oiga, ¿y no le ha tentado tanta pasta?" casi todas las respuestas iban en la misma dirección: "a mí no me hace falta y lo mismo a quién lo perdió sí".
Llegado a este punto del reportaje, nos dijimos: "jodios vikingos, se merecen ser felices por majos". Luego no contentos, acompañaron a una chica en su día a día: a la oficina, al cafetito con pastel con una amiga, a su apartamento... y todo era requete mono y cuidado. Cachis, qué bonito todo, el ambiente, las velitas hasta en la oficina, buena onda en los detallitos. Fueron a una decoradora y preguntaron: "¿pero esto solo pijos, no?" Pues no. En un país con inviernos tan largos y oscuros, el ambiente dentro de las casas y espacios públicos se cuida al detalle. "Si no, ¿Cómo relajarse?" Pues eso digo yo... ¡cómo si no!

Y la guinda, que como te conozco sé que ya te lo habrás preguntado. ¿Todas estas cosas, dan la felicidad? No, son el escenario. La actitud siempre positiva y alegre, abierta al disfrute, esa la pone cada parroquiano. Cuando se juntan un grupo de amigos, apagan los móviles, para no importunarse, se toman unos chupitos, juegan a las cartas o a los dados, se toman unos chocolates y se ríen de lo lindo a lo tonto. Sin grandes pretensiones. No chillan, ni se chinchan abogando al sentido del humor, ni critican al que se fue al Wc a echar una meadilla. Eso, por regla de saber estar así que a los malajes -que haberlos, haylos- para sacarlos de casa se tienen que saber comportar y no tocarle los donuts a nadie. Y eso, por norma.
La historia de hoy clamaba a gritos un pastel pero hay que ser reaccionario. Hay un montón de cosas saladas que se disfrutan tanto y mejor que un dulce. Qué sepáis que la salsa teriyaki se ha convertido en la favorita de Lucas.. sí, Álvaro, y la tuya, lo sé así que le dije a Günter que cuando vengas, esta ternera, cae fijo.


Ingredientes para 4 raciones:

  • 1 cogollo de brócoli
  • 400gr. de ternera
  • 1 ó 2 cebollas pequeñas (yo una pequeña y una chalota)
  • 2 dientes de ajo
  • 1 sobre de pasta de miso
  • salsa teriyaki a gusto
  • aceite (si puede ser de sésamo mejor)
  • semillas de sésamo
  • opcional: algo de salsa de soja
  • arroz blanco para acompañar

Preparación:
  1. Corta la cebolla en rodajas finas, la ternera en tiritas y el brócoli en arbolitos pequeños. 
  2. Sofríe la cebolla y el ajo machacado hasta que dore ligeramente. Añade la carne que habrás marinado unos minutos antes con salsa teriyaji. Añadir la pasta de miso y dorar a fuego fuerte.
  3. Cuando esté dorada la carne, añadir el brócoli y saltear dos o tres minutos. Finalizar añadiendo un poco de salsa teriyaki que le dará color y sabor más intenso y servir espolvoreando semillas de sésamo.

Granola molida de Jamie Oliver

Qué delicioso sería convertir mi vida en una caja de zapatos. Montar un micromundo entre hojas de morera como los gusanos de seda. Zampar, poner huevos y una vez en la vida fabricar un capullo donde aletargar hasta que la mariposa salga al mundo. Volar con despreocupación sin mirar lo que dejé en la caja de zapatos, sin echar en falta ni las hojas frescas, ni mis huevos ni la seda. Sin cargar maletas, ni físicas ni afectivas. Volar y punto.

Ayer, en nuestra charla diaria, le recriminé a Günter que no podía aspirar a vivir como una foca que cada vez que aplaude le dan una sardina. Se le encendieron los ojos y me contestó: "joder sí, quiero ser foca" y es que si lo piensas suena fantástico: saludas con la aleta y te dan un pez. Aplaudes y te dan dos. Haces "ongh-ongh" y te vuelves a ganar otro. Termina la función y te espachurras encima de una roca al sol hasta el siguiente pase donde toque de nuevo aplaudir y comer sardinas. Y si algo tiene claro el personal del zoo, es que la foca sin peces no hace ni el huevo ni tortilla así que nadie se plantea intentar montar el show sin un buen cubo de peces a mano.
El caso es que le dije que se quitara eso de la cabeza, que él no era ni iba a ser nunca una foca, "si eres bueno y se lo pides amablemente a la vida, lo mismo para la próxima te concede el deseo" le dije. Y a la que me protestaba con la boca pequeña me dijo que a él le gustaría vivir el día entero conmigo encima, acompañándole al trabajo, a las terapias, etc. y así, en plan coach irle marcando el eso sí, eso no y eso otro ni en sueños. De nuevo protesté, "pero que dices! déjate de coach y coaching, alma cándida. Tú y yo somos como Don Quijote y Sancho Panza. Tú luchando contra molinos de viento y yo, siempre con mis buenos consejos desoídos, recogiendo tus huesos apaleados después de cada lance. Reímos, qué remedio.

Pero me quedé con la copla, no lo pude evitar. Me repetí la tarde entera, que yo no quiero ser Sancho, que quiero una caja de zapatos y ser gusano, una mascotita para los niños que te liberan cuando echas las alas para volar. Si las cosas siguen así, no dudo en pedírselo a la vida con mucha amabilidad pero la prudencia me dice que mejor no soñar a la ligera no vaya a ser que mis sueños se cumplan y es que a veces, hasta a éstos, los carga el diablo.
Solo sé, que necesito fuerzas. Así que, mientras una parte del mundo nada más que piensa en dietas depurativas, yo me lanzo con rocinante a la superfood. En navidad, todos nos preguntamos que nos apetece de regalo. Mi suegra no suele interesarse por mis deseos, me pregunta si me parece bien que me regale tal o cual cosa. Este año me dijo si me apetecía el libro de recetas navideñas de Oli. Contesté que si no le era molestia, prefería que me lo cambiara por uno de la serie superfood, y me ha tocado el de a diario. Más que un libro de recetas es un alegato a qué y cómo hay que comer diariamente, algo que en principio sabemos pero no practicamos. En  un mundo donde la tendencia es comer cada día como si fuera domingo, me sumo a su causa y he comenzado a introducir cambios en nuestras rutinas.

Una de las novedades a la que me apunto, es a la granola molida. Tiene muchas posibilidades y poco a poco os las iré publicando. De momento, la receta general y un par de propuestas sencillas para el desayuno.


Ingredientes:

  • 500gr. de copos de avena
  • 125gr. de nueces y frutos secos variados
  • 125gr. de frutas secas (vale de todo. Yo usé una mezcla con plátano, coco, cramberries, albaricoques, pasas sultanas y rubias)
  • 50gr. de semillas variadas (vale de todo. Sésamo, lino, pipas, amapola, Chia)
  • 3 cdas. de cacao (2 de Nesquik y una de cacao puro 100%)
  • ralladura de naranja
  • opcional (una cucharadita de café molido)

Preparación:

  1. Tuesta al horno a 180ºC durante unos 15-20 minutos la avena con las nueces y las semillas.
  2. Deja que temple o enfríe y muele la mezcla con el resto de ingredientes (las frutas secas, el cacao y la ralladura). Importante disponer de un molino de moler o un procesador de alimentos.
Bol de desayuno: 
Pon entre 30-50gr. de polvo de granola acompañado de 2 cucharadas generosas de yogur con una pizca (1/4 de cucharadita de café) de azúcar morena con vainilla molida. Haz una ensalada de frutas a tu gusto. Mi sugerencia es que pruebes: mango, manzana, piña natural, mandarina y arándanos aliñados con el zumo de una naranja estrujada.

Pancakes de granola:
Te dejo con el video de la web de Jamie Oliver. Yo te traeré en breve mi propia versión, algo menos sana pero más alegre :-) Pancakes de granola aquí.

Sopa alemana de patata. Kartoffelsuppe

Ya sabes que los últimos meses en casa están siendo duros. Para estas cosas somos como los mosqueteros, todos a una y si uno cae, cae el resto. Justo por eso, se hace necesario que nadie se mire solo su ombligo. Bajo mi punto de vista, el mayor defecto de las personas con depresión diagnosticada -no hablo de procesos depresivos leves- es que tienden a mirarse sólo a sí mismos ignorando el mundo a su alrededor. Es normal, porque los terapeutas así lo recomiendan: "mira por tí, lo que no te guste no lo hagas, no lo mires, sácalo fuera, etc". Además, toca luchar con la impotencia y eso es algo que las personas, por lo general, llevamos mal. Uno se siente frustrado con su mundo, agotado anímicamente, comido por las cosas cotidianas y ve cómo el mundo a su alrededor sigue funcionando como siempre. Esto suele llevarnos al cabreo y los ataques de reproches: "Tú no entiendes, tú no sabes por lo que yo paso, tú no me ayudas, etc."
Pero sí. Si lo sabemos. Normalmente, quien está a tu lado en un proceso depresivo es la gente que más te quiere, que convive a diario contigo y que sufre a tu lado. No todo el mundo sabe mirar -o quiere- el sufrimiento que desencadena. También normal porque duele mucho saber que haces daño y si estás en un proceso en el que has perdido la felicidad, cuando ya no disfrutas de nada y vives encerrado con tus fantasmas, pues ¡qué quieres! normal que no se pueda mirar por el bienestar ajeno teniendo en cuenta que no puedes cargar ni con tu alma. Este gran túnel sin aparente salida, es en el que entra toda la familia detrás de damnificado. La diferencia, es que el protagonista tiene terapeutas y medicinas que le ayudan a recuperar la felicidad. Los acompañantes, nos comemos los mocos y asaltamos la tableta de chocolate a falta de pastillita de la felicidad. ¿Es injusto? No, es lo que es.  Es parte del proceso que todos debemos asumir.

Günter está haciendo bien sus deberes. Si al principio pensaba que estaba así por cosas que le rodeaban, ahora sabe que muchos de sus comportamientos y rutinas son las que le han llevado a este estado. Una vez que se asume, uno empieza a abrir puertas que no sabía ni que estaban. A la que se abre una puerta con éxito, apenas hay tiempo para saborear el triunfo porque una nueva se pone ante ti. Cosas que tu subconsciente había aislado, se presentan como las malas visitas, sin avisar.
Y así se va trabajando, unas veces parece que para arriba y otras para abajo. Pero mientras él avanza y poco a poco se va haciendo de nuevo fuerte, yo retrocedo. Hace poco, en una crisis -mía, no suya- le dije que el miedo irracional me ha comido. Porque si bien en mí vida, ante cada golpetazo ha sido siempre decisión mía decidir cuándo y cómo salir, ésta vez no depende de mí. Yo no tengo cuerpo que aguante vivir en lo oscuro, de forma espontánea mi metabolismo siempre reacciona ante lo negativo y me pongo manos a la obra. Un mecanismo de defensa que le agradezco a la vida de todo corazón porque sé que es un don maravilloso. Pero ahora no depende de mí usarlo. Estoy en sus manos.

Ambos tenemos que aprender a confiar en el otro de forma distinta a como lo hemos venido haciendo hasta ahora. No es un cambio en nuestra relación sino un escenario diferente. Eso de cerrar los ojos y dejarse caer para frenar en los brazos del otro, es una terapia infructuosa. No se cierran los ojos ni nadie debería dejarse caer intencionadamente porque pueden pasar accidentes entre otras cosas. Se camina juntos, ambos con la mirada fija en un mismo horizonte y dando pasos de la mano. Y si uno tropieza, instintivamente, el otro tensará el cuerpo para sostenerte. Igual que cuando los niños aprenden a caminar. Sin más chorradas. 


Ingredientes para 6 personas:

  • 3/4 kilo de patatas
  • 2 ó 3 zanahorias
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 diente de ajo
  • 1 puerro pequeño
  • 1 litro de caldo de verduras
  • 3-4 salchichas
  • unas gotas de aceite
  • concentrado de Maggi
  • perejil y pimienta

Notas:

  • ¿Por qué concentrado de Maggi? porque esta es una sopa alemana, de abuela, y no había sopa que no llevara su ramita de mejorana y de hierba maggi. Mi caldo de verduras ya lleva ambas hierbas así que el sabor predomina pero si quieres darle ese sabor germano tira del concentrado de Maggi de toda la vida.

Preparación:

  1. Corta las patatas y las zanahorias en trozos. El puerro en rodajas finas y la cebolla en fino. En una cacerola pocha un poco la cebolla hasta que transparente sin miedo a que se dore un poco. Añade el ajo machacado y la zanahoria.Rehoga un par de minutos.
  2. Añade las patatas, el caldo y deja que todo cueza a fuego lento 20 minutos. 
  3. Pasa ligeramente la sopa por la minipimer. Muy en grueso que no tiene que quedar suave y ligada. Los trozos que te queden grandes, los machacas tal cual. Es una textura muy rústica de caldo espeso pero no cremoso.
  4. Añade las salchichas cortadas en trozos y deja que repose 5 minutos antes de servir. Las salchichas no deben hervir. Servir con perejil picado por encima. 

Linzeraugen. Mi mejor deseo es para ti

Hemos superado el punto límite del año, ese momento preciso en el que irremediablemente despachamos las buenas y malas vivencias acontecidas. Siempre el que acaba fué malo, regular o pudo ser mejor. Siempre al nuevo le pedimos de todo menos la cuenta, esa que la pague el último. El caso es que por unanimidad, todos comenzamos a modo de eslogan con un feliz año nuevo lleno de las más altas expectativas. Mucho dinero, muchas salud, mucho amor... y de este modo a fecha de hoy, es decir, a día 3 el pobre entrante está más estresa'o que mi horno en tiempo de galletas.
¿Injusticia? Sí, mucha. Porque él hace y deshace conforme a sus designios y calamidades sin dar a vastos en atender tantas peticiones con música de violines y final feliz. Él sobrevive a lo que le acontece como cualquier hijo de vecino que en esta vida  deambule por los caminos lácteos (de la vía láctea y no camino de la granja de mi lechero). Lo que no se nos ocurre a ninguno es desearnos fuerza para amoldarnos a lo que él nos traiga. Con estoicismo cuando haga falta, con cariño y ternura cuando tercie y a lo piedra porosa cuando la cosa pinte fea.

Desengáñate. Él no puede hacer por ti más de lo que tú haces por ti mismo. No pierdas el tiempo en desear al prójimo quimeras y en todo caso, comprométete a hacerle más feliz, a que sepa que estarás cuando tropiece y sobre todo, desea estar juntos en lo bueno y lo malo como los viejos matrimonios. Cambia tu eslogan de año nuevo: No te fallaré aposta, no te ignoraré intencionadamente y si te hago daño en el 2017 dímelo y te pediré perdón. 
Reniega de la eterna lista de iré al gimnasio, me pondré a régimen y me leeré la Espasa Calpe. Reescribe tus deseos y desea amar más y mejor. Desea más empatía mutua, de ida y vuelta. Desea poder hablar de lo que te duele o enfada sin que sea utilizado en tu contra. Desea proteger y ser protegido. Ser valiente y no participar en la conjura de los necios callando y mirando hacia otro lado cuando conspiren mal ajeno. Porque si deseas esto para ti y para los tuyos, casi seguro que serás feliz aunque te toque cargar con tristezas y tragedias. Lo malo por sí mismo, no implica ser infeliz. La desgracia es pasar por lo malo solo o mal acompañado. La desgracia es que la vida te regale cosas bonitas y no tengas a nadie cerca que se alegre por ti.

No, no hay castigos cósmicos. Los malos nunca pagan. Pasarán sus ratos jodidos, sí, pero no responden del mal que hacen. Ese nos lo comemos cada cual así que te deseo que en el 2017, cuando la vida te zurre estés bien acompañado, tengas unos brazos cálidos y amables cerca y puedas llorar a moco tendido sin escuchar mayor reproche que un "calla tont@, no llores que me vas a hacer llorar a mí". 
Los linzeraugen son aquí en Austria la galleta navideña por naturaleza pero yo te prometo que las haré todas las veces que haga falta si con ello puedo acompañar tus momentos flojos. No tengo medio de resolver tus problemas pero este nuevo año que entra, te prometo que pase lo que pase no te abandonaré y estaré siempre de guardia -y en guardia- para echarte un cable. Cuenta conmigo y con mis galletas querid@ mi@.



Ingredientes:
  • 80gr. de azúcar y una pizca de vainilla molida o esencia
  • 100gr. de avellanas y/o almendras molidas (usé ambas)
  • 75gr. de maicena (fécula de maíz)
  • 150gr. de harina repostera
  • una pizca de polvos de hornear
  • 2 yemas
  • 200gr. mantequilla
  • Mermelada para rellenas (de grosellas o de albaricoque)
  • Azúcar glas para espolvorear

Notas
  • Las galletas de Linz obedecen a la regla del 100/200/300 es decir, 100gr de azúcar, 200gr de mantequilla y 300gr de harina. Tradicionalmente, pierden parte de la harina que se reemplaza por avellanas en la versión de los granjeros y por almendra en las conditorias y cafés de alta repostería. A mí me gustan mucho con ese toque rústico de la avellana que es el que yo te recomiendo. Además, probé a añadir maicena y ha sido todo un acierto porque quedan realmente deliciosas con una consistencia que se deshace en la boca. 
  • Yo necesito de unos 150gr. de harina pero es posible que la masa te pida más. Eso lo verás a la hora de trabajarla. Si está pegajosa, no dudes de añadirle más cantidad de harina.

Preparación:

  1. En un bol, mezcla el azúcar, las avellanas y/o almendras, el harina,y la maicena.  Añade la mantequilla un mezcla hasta que tengas unas migas gruesas. Puedes hacer esta operación usando un procesador de alimentos o unas varillas eléctricas.
  2. Pon las migas sobre la encimera, haz un hueco en el centro, añade las yemas de huevo y amasa hasta que tengas una masa lisa y homogénea. La envuelves en film transparente de cocina y dejas que repose unos 20 minutos.
  3. Precalienta el horno a 180º.
  4. Enharina ligeramente la encimera y extiende la masa hasta dejarla de un grosor de 1/2 cm. Yo en lugar de enharina por encima la masa para que no se pegue el rodillo uso una lámina de film transparente. Se extiende muy bien y no se reseca tanto la masa. Cortas las galletas con un cortador redondo. A la mitad de la galletas les haces un agujero en medio sino tienes el cortagalletas con el agujero (o los 3 agujeros) clásicos. Las vas poniendo en la placa y horneas unos 15-20 minutos hasta que empiecen ligeramente a dorarse. Deja que enfríen por completo.
  5. Espolvorea con azúcar glas las galletas con el agujero. A la otra mitad de las galletas, las rellenas con una pequeña cantidad de mermelada. Tradicionalmente, se usa mermelada de grosellas y de albaricoque. La mermelada debe de estar finamente pasada para que los sándwich de galletas queden bien sellados. Antes de guardarlas en una caja adecuada (las metálicas son las mejores) deja que sequen a temperatura ambiente por lo menos un par de horas.

Trufas speculatius con crocante

Nuestro querido gobierno español ha tenido a bien hacer una reforma del código civil donde establece la obligatoriedad a la hora de casarse de un "dictamen médico sobre la aptitud para prestar el consentimiento de aquellos contrayentes que estuvieren afectados por deficiencias mentales, intelectuales o sensoriales". Reforma desagradable donde las haya además de anticonstitucional -y es que me pregunto donde queda eso de que todos somos iguales ante el estado-  y más concretamente si aludimos a la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que establece textualmente que "las personas con discapacidad tienen derecho en todas partes al reconocimiento de su personalidad jurídica y capacidad jurídica en igualdad de condiciones con las demás, en todos los aspectos de la vida".

Así que yo, en mi ignorancia que de letrada no tengo ni un pelo, me pregunto cómo es posible que un gobierno que solo representa a la mitad más uno de los que el día de las elecciones fueron a votar pueda revocar las leyes y derechos fundamentales de todas las personas. ¡Cómo lo llevamos consintiendo tanto tiempo! y saco más punta todavía ¡cómo es posible que con la mitad más uno de los que votan en el congreso se pueda hacer tanto daño a la sociedad entera!
Vivo en un país donde reformar leyes requiere del apoyo de las 3/4 partes del congreso de la nación. O la mayoría  está de acuerdo o a hacer puñetas las estupideces. Como te lo cuento, o se implica a todos los pulpos o se manda el scatergory a hacer puñetas. Y algo precioso, una minoría puede proponer leyes y buscar apoyos para sacarlas adelante. Así por ejemplo, los verdes aquí han conseguido muchas mejoras medioambientales. Es decir, que las minorías también deben representar a la sociedad. Eso de el que pierde que se joda no debería caber en una democracia sólida. Eso suena a república bananera. Todo el mundo tiene derecho a ser representado y participar políticamente. 

Sobra decir que con la que está cayendo, con la de rotos y averías que tiene nuestra querida España, me es indignante que existan imbéciles que se dediquen solo a recortar presupuestos sociales y derechos fundamentales. Que Stalin hiciera esto, ok, al que protestaba lo desterraban a Siberia pero ¡me cachis en todo, españoles! que a estos tontos del haba les estamos consintiendo nosotros. Que nada de indignación ni de impotencia. Que deberíamos pedir a gritos la reforma de la constitución. Esa sí que clama por garantizar los derechos fundamentales de su pueblo y sobre todo, deberíamos quitar poder a los partidos mayoritarios y aquí no hay quién me quite razón si propongo que estos sí que deberían gobernar con certamen médico bajo el brazo. Para casarse, no, pero para gobernar cualquier retrasado vale. Manda pelotas.

Y volviendo a esa ley, mucho ojito. Que no solo deja sin casamiento a los sordos y ciegos, sino que cualquier zote analfabeto se queda sin bodorrio. ¡Acabáramos! al que no saque buenas notas, ¿se le mete en el grupo de discapacitados intelectuales? Oiga señor doctor, que me haga un informe que la niña se me quiere casar pero es que es tonta perdía y la han dicho en el registro que no, que asín de boba como que no me la casan. Y el doctor responde: señá mía, o usted me hace la solicitud con un informe de su propia capacidad intelectual o me niego a reconocerle a la moza. Buenos días.

¿Soy yo o todo esto suena a disparate?
Puestos a disparatar, si yo fuera el de la barba blanca y los renos, repartiría más ho-ho-ho por los despachos oficiales dejando sin dulces y turrón al lumbreras artífice de tanto absurdo. Y desde luego, casaba a todo el que le diere su Santa real gana. Con el Klaus de padrino y todo. Ea, feliz navidad y prospero año nuevo para la gente de bien. Al resto ¡ni una trufa! que se busquen la vida y espabilen.



Ingredientes:
  • 150gr. galletas speculoos o galletas especiadas
  • 75gr. queso mascarpone
  • 50gr. pasta de mazapán o figuritas 
  • 3/4 chupito de licor (baileys, licor de avellanas, etc.)

Para la cobertura:
  • 75gr. chocolate de cobertura 
  • 2 cdas. de nata
  • Crocante de almendra (lo compro listo)


Preparación:
  1. Hacer una masa con todos los ingredientes juntos. Si no tienes procesadora de alimentos con la minipimer queda también bien. Deja reposar la masa un par de horas en el frigorífico.
  2. Derretir el chocolate con la nata al baño maría o en el microondas. Dar formas a las trufas y rebozarlas en la cobertura de chocolate primero y luego en el crocante. Enfriar las trufas en el frigo.

Dip de camembert y jamón

He tardado un poco en volver al ataque pero no ha sido ni por falta de tiempo, ni exceso de lío, ni faenas tortuosas que me hayan dejado fuera de servicio. No. He tardado porque he repetido esta entrada tres veces. Sí señor. Tres tandas de fotos y tres historias. Tres reflexiones en tres estados de ánimo muy distintos. Y es que últimamente me vuelven a pasar cosas raras que como casi siempre me pillan a bocajarro y descolocada. He llegado a la conclusión -o reafirmación- que todo se debe a un conflicto de mentalidad y es que jamás se me ha pasado por la cabeza boicotear a nadie. Es por esto, que nunca pienso -por mucho que apeste una historia- que cuando hay gato encerrado, el minio pueda ser yo. 

Muy poca gente en mi vida me ha entrado mal al primer vistazo pero sí es verdad que con el trato hay personas que se me tuercen. En esos casos, lo mejor es poner el intermitente, pillar el primer desvío y cada mochuelo a su olivo. Otras veces no es tan fácil porque afecta al bien común -cuando hay grupo de por medio- y entonces es necesario hacer de tripas corazón, evitar entrar al capote y pasar desapercibido. Esto es algo que se aprende a lidiar con los años, no hay trucos que valgan, solo mano izquierda.
Otra cosa que he aprendido a teñirme es ese maldito afán de algunas personas por meterme en líos ajenos y encima sin mi permiso. Los que hablan en nombre de terceros que por cierto, nunca están presentes los aludidos. No lo soporto. Aquí paro en seco, reúno a la tropa y a cada cual le pongo firmes. Porque si algo soy, es directa, sin dobleces y no consiento que nadie ponga en mi boca palabras que no he dicho o las que he dicho, me las saquen de su contexto. Algo que resulta muy molesto a los conspiradores y a todos esos que les encanta jugar con la sutilidad, es decir, te hacen un par de feos, hablan mal de ti por la espalda y para cuando el intrigador se cansa -o cuando necesita algo- entonces paz y después gloria. Sé que esta manera de ser mía levanta heridas y enciende susceptibilidades. A veces me siento un poco tocapelotas, para qué mentir. No dudo que mis tácticas tienen muchos rotos que hacen que algunos no se atrevan a arreglar roces conmigo. Lo tengo en cuenta y en esos casos lo dejo correr, que agua de borraja ni hace sopa ni mueve molinos así que nada como esperar que el cabreo se diluya y ea, se echa el asunto al contenedor de basura y nunca más.
boicot
Del ingl. boycott, y este de C. C. Boycott, 1832-1897, administrador irlandés a quien se aplicó el boicoteo en 1880.
1. m. Acción que se dirige contra una persona o entidad para obstaculizar el desarrollo o funcionamiento de una determinada actividad social o comercial.

Esto es lo que dice la RAE y esto es lo que me han hecho la semana pasada. Me han tratado como a este Mister y mi pecado imperdonable es que me ofrecí a ayudar en un evento entre padres. No entro en detalles que no vienen al caso pero los niños se quedaron sin recaudación benéfica. Bonito ejemplo. Se me ignoró durante dos semanas, algo que no me extrañó porque la portavoz de los padres -hubo un tiempo que se llamó amiga-, me tiene un odio poco disimulado. Ella y el otro portavoz, me pusieron a bajar de un burro pero sin mediar palabra conmigo. El resto calló como bellacos y otros, con unas ganas absurdas de ganar protagonismo en la discordia, decidieron tirar a su aire sin cruzar palabra ni informar. Insisto, por lo menos conmigo porque cuando me lo olí -el veneno es lo que tiene que se olfatea rápido- yo, como siempre, disparé a bocajarro: "¿Es que acaso se ha suspendido?" a lo que absolutamente nadie me contestó. Y cuando me presenté en la escuela con mi pastel del brazo, ni un solo padre había acudido con el suyo para la donación y a la tonta del bote, la guiri que de nada se entera, la esperaba la comitiva de los portavoces, supuestamente -imagino- para echarle un rapapolvo.
He estado muy enfadada, sí.  Y muy desilusionada con todo el mundo. Nadie rompe una lanza por nadie, eso está claro y es entonces cuando los mezquinos y malvados se hacen los amos. Mi experiencia, por suerte es absurda e irrelevante pero es en pocas palabras la historia de la humanidad. Carecemos voluntariamente de empatía. Somos cobardes y egoístas y preferimos vivir como los camaleones, mimetizando con el resto del rebaño porque si todos los corderos somos iguales lo mismo así uno se libra del matadero. Da igual si es un tema importante o no. Si algo es sencillo de hacer o es una injusticia fuera de nuestras manos. Socialmente amasamos el desencuentro. Lo importante es que nada ni nadie nos estropee el escenario. 

Yo paso de ellos. Cada vez me siento más sola y aislada en esta ciudad pero me importa un comino. Soy como soy y no me avergüenzo. No busco llamar la atención sino ser yo misma. Y a ser posible, lo más feliz posible. No olvido cual es mi faro ni mi camino. Jamás me sentiré feliz ante la desgracia ajena. Insisto, grande o chica. Cómo encajo la soledad y el vacío es mi tema, está claro, pero a veces pienso que la gente espera a vernos débiles y heridos para hacer leña con nuestros restos. Que les den. No los quiero en mi vida.

NOTA: escribí anoche esta entrada. Dejé pendiente añadir la receta. Me fui directa a la cama sin ver la televisión. Cuando Gü subió yo ya estaba dormida. Me he desvelado a las 3 de la mañana. Sentía una angustia horrible. Pocas veces he sentido esa fatiga emocional tan grande. Esta mañana en la radio escuché en las noticias el atentado de Berlín.



Ingredientes:

  • 1 queso camembert  (unos 150gr a 200gr)
  • 1 tarrina de queso de untar (unos 150gr a 200gr)
  • 75gr. de jamón ahumado o tipo de York
  • pimienta
  • copos de ají molido o gindilla
  • perejil o cebollino fresco picado

Preparación:
  1. Bate los quesos hasta que tengas una pasta homogénea. Pica a groso modo el jamón y lo añades a los quesos junto con la pimienta, el ají y el cebollino.
  2.  

Crema de zanahorias y tomate con leche de coco

Lo normal es celebrar cumpleaños compartiendo la receta del pastel. Yo lo hago con sopa, fetichismo puro, porque en este blog las sopas suelen venir cargadas de afectos. Hoy cumplo 51. No es costumbre mía hacerme eco de las celebraciones pero este cumpleaños es especial. Ellos han hecho que sea flamboyante :-)
"Hoy os voy a contar una historia. Un día como hoy nació, no hace mucho, una guerrera. Una persona admirable, no por sus logros, que han sido infinitos, si no por sus valores y su fortaleza, una persona admirable por lo que ella es en toda su esencia, la persona que mas quiero. Una guerrera que me enseño que siempre que en cualquier batalla, ella siempre iba a estar en la retaguardia para levantarme cuando ya no pueda luchar más. Una mujer que no teme al miedo, se enfrenta a él. Que dan igual los obstáculos que le pongan en el camino, siempre sigue hacia delante. Y el secreto de su fuerza no solo se encuentra en la tenacidad y la valentía de la guerrera, sino en su corazón. Me ha enseñado a amar, a no tener miedo a sentir, a que abrazar y besar es la energía más pura que un guerrero debe tener. Las batallas más duras se ganan con cariño y amor. Y ella me enseñó a fortalecerlo y salvaguardarlo como el mayor de los tesoros.. Madre, Amiga, Compañera de combate... felicidades. TE QUIERO"

Mi hijo mayor
"Feliz cumple guerrera de la vida, hada de los sueños, luchadora , mujer valiente! Deseo que tengas un día hermoso, que tu cumple te llene de energía para no bajar los brazos y seguir llevándote el mundo x delante. Que hoy tengas una recarga de amor tan grande que te llene el alma de certeza para nunca flaquear. No tengo palabras para decirte cuán agradecida estoy de tenerte en mi vida, te quiero muchísimo y te deseo todo lo mejor y mucho más. Que tengas un día maravilloso"

Mi galleta enmatada
"¡Feliz 31 cumpleaños mami, qué los sigas cumpliendo así de bonitos!"

Mi hijo pequeño, que ya ha pillado el drama femenino por cumplir
Son las 11 de la mañana y ya tengo alegrado el día. Desayuné a mesa puesta, con mi desayuno favorito y flores. Lucas y Gü madrugaron y bajaron al super con -4ºC.  Desperté con cariños desde Argentina, camino de la oficina en Madrid, con un coro precioso desde un poco más arriba de mi calle. Oculté mi cumpleaños de Facebook porque uno no sabe quién te felicita con cariño y quién mecánicamente porque fb te dice lo que hay que hacer. Que bonito volver a lo de antes, a los despistes de quien te felicita un mes antes o dos semanas después. De quién se tiene que poner un cordelito en el dedo y sobre todo, de quien me lleva en el corazón.

Quiero seguir cumpliendo. 51 y 31 que no renuncio a nada. Quiero seguir intentando ser mejor persona y más devota con los que quiero. Algunas personas -o situaciones de la vida- me hacen dudar. Días como hoy, siento que estoy en el buen camino.

Gracias y os quiero mucho.


Ingredientes:
  • 1 cda. de aceite de oliva
  • 3-4 chalotas pequeñas
  • 2 dientes de ajo
  • 500gr. de zanahorias
  • 500gr. de tomate triturado
  • 1/4l. de caldo
  • 400ml. de leche de coco
  • un buen chorro de salsa worcestershire
  • Sal pimienta y una rama de perejil fresco
  • Opcional: una cdta. de azúcar para compensar la acidez del tomate

Para los picatostes:
  • pan viejo cortado en trozos pequeños
  • perejil picado
  • un diente de ajo machacado
  • 1 cda. de aceite de oliva

Preparación:
  1. Corta las chalotas y los ajos y los doras en la cazuela con un poco de aceite de oliva. Añade todos los ingredientes y deja que cueza a fuego lento 20-25 min.
  2. Saca la rama de perejil y tritura la crema. Si ves que se queda muy espesa, añade un poco de agua y si ves que te va a quedar líquida (eso me pasó a mí) añade una  ( o media) rebanada de pan de molde a la sopa. Tritura la crema hasta que esté completamente suave la textura.
  3. Para preparar los picatostes, mezcla a los trozos de pan el perejil picado y el ajo machacado junto con el aceite. Hornea a 190ºC removiendo el pan para que tueste igual por todos lados. Yo los hago en mi freidora sin aceite que es muy cómoda para estas cosas. En el horno, el tostón, es tener que estar dándole vueltas. 
Receta inspirada en ésta de aquí

Trufas de Baileys para entender OCEAN

Acabo de leer un reportaje interesantísimo aquí. Está en alemán, no temas si no entiendes ni papa, es lo normal. El caso es que aborda una cuestión que de un tiempo a esta parte me atrae una barbaridad. Es el efecto internet en el estudio del comportamiento social.  Te resumo el tema que sino la liamos parda. Los texts psicológicos de los últimos decenios, se basan en el modelo de los Big five, cinco factores humanos que nos vienen a contar cómo somos cada individuo. Por orden son el factor O (Openness o apertura a nuevas experiencias), factor C (Conscientiousness o responsabilidad), factor E (Extraversion o extroversión), factor A (Agreeableness o amabilidad) y factor N (Neuroticism o inestabilidad emocional). Y este orden tiene truco porque forma el acrónimo mnemotécnico OCEAN. Y aquí nos hemos topado con la mar salada porque parece que con estos five nos pueden calar al dedillo sin apenas margen de error.
Antes que internet fuera un fenómeno de masas, los expertos tenían que ir uno por uno para saber de qué pie se cojeaba y luego a ver quién era el bueno que reunía todos los datos y los compartía con sus colegas internacionales. Ahogada entre las corrientes submarinas estaba la ciencia hasta que llegó internet con el boom de las redes sociales. El filón quedó claro desde el minuto cero. A pescar queridos colegas. Sigamos sus clic y su comportamiento, guardémoslo todo y veamos qué hacer. Y así nació el Big data, un monstruo de información que crece y se transforma a cada segundo. Este megapulpo tiene tentáculos por todas partes. Cada vez que navegas, bajas un archivo, haces un click, vas y vienes por la red, el animalote se queda con la copla, la guarda y la procesa. Ahora ya no solo en la red porque los móviles son como el chip de perseguir coches que veíamos en las películas policiacas de no hace mucho. Ahora eso es historia. Ya no hay que pegar seguidores en el tubo de escape ni microchips en solapas, bolsos y hasta suela de zapatos. Con enchufar el satélite y seguir al fulano en cuestión, la cosa queda hecha sin necesidad de agentes especiales, espías y demás personal del seguimiento.
Y todo esto ¿para qué? Pues no está claro. El rollo de la publicidad lo tenemos mascadísimo, ese no es el tema. La manipulación, también es relativa. Mientras se puedan seguir extendiendo mentiras que nadie desmiente ya nos tienen requete manipulados. Ahora, y aquí es donde hurga el artículillo en germano. ¿Qué pasa si esa información se usa para separar a los indecisos en unas elecciones y analizar los factores OCEAN dominantes? una vez calado al personal, le damos su ración de pescado y así focas y delfines nos montan el espectáculo. Esto explicaría porque las encuestas últimamente fallan y no dan ni una. Es posible que le estemos dando al enemigo demasiada información sobre nuestras defensas y abastos. Es posible que así es como se estén alimentando los populismos - de derechas e izquierdas que de todo hay- porque una mentira, entera o a medias es muy fácil convertirla en verdad pero probar que es mentira se hace tarea imposible.

Una vez más, y ahora definitivamente, es tiempo de compensar nuestros hábitos. Las redes sociales son geniales pero cuidado con lo que nos creemos. Casi todo lo que se difunde es mentira. Hay medios digitales creados únicamente para divulgar bulos y los periodistas profesionales poco pueden hacer. Comprueban la fuente, confirman que es un fake y no se hacen eco del tema. Los zotes, lo interpretan como que la prensa profesional está comprada, que son unos inútiles, etc. Los escépticos, cuando preguntan "pero necesito que demuestres lo que me cuentas" salen con el argumento de la teoría de la conspiración... y poco a poco, todos terminamos siendo víctimas del caos desinformativo. ¿Este es el futuro para nuestros hijos? No, una vez más, enseñemosles a usar internet como un servicio a nuestra disposición que debe usarse (e interpretarse) de forma responsable. Enséñales a no creerse nada que no se pueda demostrar.

Y aquí dejo constancia creíble y demostrable de la sencillez de estás trufas que están para morirse. Yo las he rebozado en fresa molida, algo que no está al alcance de todos (los austriacos la podéis comprar en el Spar por menos de 2€) pero con un baño de chocolate, de azúcar glas o de cacao están insuperables.



Ingredientes para unas 20 trufas:
  • 250gr. de bizcocho de chocolate
  • 1 chupito de Baileys
  • 1 cda. generosa de mermelada de fresa o grosellas
  • 1 cda. de cacao

Para la cobertura:
  • fresas deshidratadas molidas con un poco de azúcar glas
  • cacao en polvo, azúcar glas o coco rallado

Reparación:
  1. Hacer una masa con todos los ingredientes juntos. Si no tienes procesadora de alimentos con la minipimer queda también bien. Deja reposar la masa un par de horas en el frigorífico.
  2. Dar formas a las trufas y rebozarlas en la cobertura que desees. Enfriar las trufas en el frigo.

La niña del Keller y una mousse cremosa de chocolate

¿Es que nunca vas a aprender, Natascha? Decía él.
Estoy en ello, pensaba ella.

Natascha estuvo en ello 3.096 días. Lo estuvo desde aquella horrible y fría mañana camino de la escuela, después de pelear con su madre, algo habitual desde el divorcio de sus padres. Lo estuvo, desde que Wolfgang entró en su vida de aquella manera,  a golpetazos, torturando su alma y su cuerpo sin piedad, sin pena ni remordimiento.

La primera vez que pasó hambre tuvo claro que en ese estado, cuando el cuerpo rabia de dolor y la mente no rige, ganaba él. "Concéntrate, Natascha. Porque si no lo haces, no lo vas a lograr. Deja de llorar y piensa". Y con solo diez añitos, la niña se puso a ello. Él era quien mandaba y se lo hacía notar varias veces al día. En su diario, escrito en papel higiénico, están contabilizados los golpes y castigos. Comprendió a fuerza de batacazos que la bestia no se conformaba con ser el amo. Quería a toda costa que ella aceptara su papel de esclava. Necesitaba sentir esa sumisión en cada gesto y cada mirada. Lo supo ver y se lo dio. A cambio, llegaron con cuentagotas las recompensas. Eventualmente, salía del sótano para cenar y ver la tele a su lado. "¿Has visto, Bibiana? Todos piensan que estás muerta. Que te mató tu padre". Y reía el canalla. Y ella se comía sus lágrimas que no aireaba hasta refugiarse en la soledad del Keller y así, a solas y muy bajito, lloraba y pedía perdón. "Mami, nunca más volveré a ser mala, no volveré a gritar ni a desobedecerte. Te lo prometo Mamá". Y aunque estas lágrimas se desbordaban de puro sin querer, ella contenía el llanto porque "ante todo, Natascha, tienes que pensar".

Y estuvo en ello 3.096 días.

Y demostrando al monstruo que él era el amo, los privilegios aumentaron. Comenzó a salir de casa simulando ser una sobrina y solo para acompañarle en pequeñas compras. "A quien pidas ayuda lo mato y será tu culpa. Luego te mato a ti y después yo. ¿Eso es lo que quieres, verdad? ¡Niña mala!". Y aunque no se atrevió jamás a gritar, se esforzaba en poner la misma expresión que tenía en la foto que habían mostrado mil veces en televisión. "Pon la misma sonrisa, que alguien te reconocerá", se decía, "y le seguirán y podré ir a casa y contarle a todos que papá es inocente".

Y pasaron 3.096 días y jamás nadie identificó a la niña. Austria se olvidó de ella. Nadie volvió a recordar a la nena desaparecida porque todos aceptaron que estaba muerta. Y aún así, siguió en ello. En una ocasión, aprovechando un descuido, escapó por la puerta que daba al jardín. Ya estaba fuera de la casa, cuando sintió pánico de verse sola por primera vez. Un vértigo horrible la cegó. Regresó despavorida al sótano temiendo verse descubierta. Y volvió a llorar. "Dios mío, ¿qué será de mí si él muere, si le pilla un coche o le da un ataque? Oh dios, moriré de hambre en esta horrible casa". Y una vez más se recordó que para vencerle, no tenía que llorar. "Concéntrate, Natascha. Aprende a perder el miedo".

Y cuando por fin lo venció, cuando por fin salió de la casa, cuando por fin pidió ayuda y se presentó en la comisaría, para entonces Natascha Kampusch sabía que él iba a morir. Porque se lo había repetido 3.096. "Por tu culpa, niña mala". Así que cuando supo que se había arrojado al tren,  ¿qué otra cosa pudo hacer sino llorar?. Dijeron que era cosa del síndrome de Estocolmo aunque su llanto carecía de pena. Había estado 3.096 días castigada por mala. Y solo por eso lloró. Por su última maldad. Ni una lágrima más.
10 años han pasado desde que consiguió escapar de Wolfgang Priklopil. En ese sótano entró una niña de 42 kilos y salió una muchachita con el mismo peso, desnutrida y vejada. Destrozada emocionalmente, sí, pero fuerte y valiente, dispuesta a recuperar su vida. Desgraciadamente, había huido de un tormento para caer en otro.  Desde el comienzo, parte de la prensa escribió con letra sucia. Aún hoy se empeñan en ello. Todavía especulan con la existencia de un hijo, con la teoría de la conspiración, si hubo consentimiento en los capítulos morbosos de su encierro. Olvidar a Bibiana requería tiempo y esos charlatanes lo llenaron dejando en el aire tufo a niña mala. Su intención de estudiar, de ayudar a otras mujeres, de llevar una vida normal y plena se han ido descolgando por el camino. Salir de casa se volvió insoportable. Era abordada constantemente por desconocidos que se tomaban la libertad de hurgar en sus heridas. A la que quiso trabajar y  disfrutar de su tiempo como cualquier mujer joven, se encerraba en sí misma a golpe de portazos. Estigmatizada y desanimada se hundió en la absoluta soledad. Sufrió de nuevo el encierro cambiando el horrible Keller en Strasshof por un bonito apartamento en Viena.

Su libro, 10 años de libertad, ha significado su segunda liberación. Crudo y dolorido, en sus páginas cuenta que aún sigue en ello. Cautiva de sus recuerdos, aprende a vivir con ellos. Sentenciada por su estigma, se enfrenta al mundo con coraje. Sus palabras destilan un mensaje claro y sereno: no me hagáis sentir vergüenza por vuestro pudor, yo tengo que concentrarme en alcanzar una vida plena y feliz. Difícil resumir tantos sentimientos pero posiblemente, en la primera página de su libro, esté la respuesta:

Dedicado a todas las mujeres valientes que luchan por su independencia, en la esperanza de vivir libremente y con autodeterminación.


Ingredientes:
  • 400gr. chocolate
  • 500gr. nata
  • 50ml leche

Preparación:
  1. Derrite el chocolate en la leche (en el microondas o al baño maría)
  2. Monta la nata y la ligas con el chocolate. Deja enfriar 2-3 horas