Crema de calabaza y manzana asadas

Bastante lectura ha caído desde la última vez que te conté acerca de lo que andaba leyendo y es que, como parte del proceso desestresante a favor de recuperar el disfrute perdido en que andamos sumidos en casa desde que Gü está de baja, una de las medidas reformistas que me he aplicado a mí misma ha sido la de no arrinconar la lectura solo al cuarto de hora previo de caer en la cama rendida, con el cerebro congestionado por las mucosidades del día y dispuesta a roncar al más puro estilo marmotil sin apenas haber cogido el hilo de por dónde iba.  Ahora religiosamente, como si de ganarme el cielo o merecerme arder en el infierno dependiera, me tomo un rato más o menos largo -una o dos horas, algo que hoy en día es un lujazo- para leer a pierna suelta, con luz del día, a media tarde, llenando mi cabeza de palabras, hechos, vidas y circunstancias nacidas de las mentes retorcidas de las más ilustres plumas de nuestro pasado. Sí, también leo de vez en cuando algún presente continuo aunque últimamente pocos contemporáneos me llaman la atención. Me propuse hacer renacer en mi imaginación a los tres mosqueteros, las obras completas de Jane Austen, Dumas o Conan Doyle. Me puse en la piel de un cosaco gracias a La hija de capitán, rocé la locura con El coronel Chabert y me devoró la pena leyendo a Pardo Bazán...
Ahora estoy enfrascada con la historia de Marguerite -cortesana conocida en París como la dama de las camelias- y el joven Armand. El cine, el teatro y la ópera nos han contado infinidad de veces su maravillosa historia de amor donde sus frases célebres han inundado internet y más de una pared. Pero lo que no sabía hasta que metí el ojo al libro, es la dulzura con la que Dumas introduce la historia, advirtiendo al lector que se trata de una historia verdadera donde cambia nombres y algún detalle para no delatar a sus protagonistas. Como es lógico, no dejé pasar la invitación de curiosear y buscar a la verdadera dama de las camelias y gracias a Mr. Google he sabido que se hizo llamar Marie -aunque su verdadero nombre era Alphonsine- y que efectivamente era una cría bellísima a quien la dura existencia que le tocó en suerte no hizo de ella un ser miserable y despiadado. Muy al contrario, su belleza embelesaba a sus amantes y su corazón los capturaba para siempre, haciendo que los caballeros que la llegaron a poseer, hubieran lamentado tarde o temprano el haberla abandonado.

Y a pesar que Alexandre nos asegura que será fiel a la realidad nos engaña en varias ocasiones. La más notable, al hacernos creer que Marie murió sola y abandonada por todos, embargada su casa y sus bienes mientras ella expiraba el último aliento de vida. No fue así. Su entierro fue muy concurrido y su esposo, un conde ruso que se casó con ella después de ser abandonada por sus amantes -entre ellos, el propio Dumas- no se separó de su lado desde que la enfermedad se agudizó y la mantuvo postrada en cama. Se mantuvo fiel y servicial no a Marie la cortesana, sino a Alphonsine, aquella joven de 24 años que con 13 fue obligada a prostituirse por su propio padre y que llegó a la capital francesa junto a unos gitanos que se la habían comprado al borracho de su padre.  
Ningún hombre de honor reconocería abiertamente que es un canalla y menos en aquella época de pudores sociales donde solo los pobres eran menos respetables que las cortesanas. Alexandre dejó a Marie a través de una bonita y concisa nota aunque detrás de su despecho ocultaba una verdad carente de delicadeza. Su abandono fue producto del miedo a ser contagiado por tuberculosis y para que no se cuchicheara mucho sobre el asunto, puso pies en polvorosa acompañando a su padre -el Alexandre Dumas de Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo- de viaje a España. Ni siquiera estaba en París cuando un amigo le anunció la muerte de Marie. Sufrió al saberlo y su amor -o el recuerdo de su falta del mismo- hizo que una espina se le clavara en el alma, la cual no pudo extraerla hasta que escribió su Dama de las camelias.  
Querida Marie,
No soy lo bastante rico para amarte como quisiera ni lo suficiente pobre para ser amado como quisieras tú. Olvidemos todo entonces, tú un nombre que debe serte casi indiferente, yo una felicidad que se me hace imposible. Es inútil decirte cuánto lo siento porque tú sabes bien cuánto te amo. Entonces, adiós. Tienes demasiado corazón como para no entender el motivo de mi carta y demasiada inteligencia como para no perdonarme.
Mil recuerdos.
30 de agosto, a medianoche.
A.D.
Y así es como entendí esa dulzura moralista que rezuma el comienzo del libro. Sabiendo ahora lo que sabía, he regresado a esas primeras páginas y las he leído, ésta vez, con  la compasión que inspira el detectar el remordiendo de quien no tuvo valor de amar más y mejor. Alexandre ha dejado en sus escritos reconocida memoria de cuán culpable se sintió siempre de sus locuras de juventud. El recuerdo de Marie parece que siempre estuvo a su lado. Lo que nadie sabe ahora, es si las camelias, que nunca han faltado en la lápida de mármol blanco que acompaña a Alphonsine en su viaje eterno, llegaron anónimamente cuando la Dama de las camelias se hizo célebre o si ya antes, algún enamorado penitente, comenzó tan bonita y romántica rutina. Sea como fuere, Marguerite, Marie y Alphonsine son amadas eternamente gracias a un libro.


Ingredientes:
  • Más o menos 800gr. una vez pelada y sin pepitas
  • 2 manzanas
  • 1 litro de caldo (incluso algo más)
  • 1 cebolla
  • 2-3 dientes de ajo
  • Un chorrito de aceite de oliva
  • Sal y pimienta
  • Opcional: un vaso de leche para suavizarla

Preparación:

  1. Precalienta el horno a 200ºC.
  2. Pela y corta los ingredientes (la manzana no es necesario que la peles) y las colocas en una fuente de horno con un chorrito ligero de aceite. Hornea hasta que la calabaza esté blanda.
  3. Pon el caldo con las verduras asadas a calentar. Salpimienta y pasa por la trituradora. Añade la leche si optas por suavizar el sabor. Lista para servir.


Pastel cremoso y ligero de manzana

Simon Sinek es un tipo muy majo que se hizo famoso hace unos años por dar una charla y hablar de su circulo. El circulo dorado. Mira que a lo tonto algunos llegan y besan el santo. El tipo no gasta mucho en rotulador cuando expone su idea: un circulillo pequeño, en el centro con un why, otro más grandote que lo rodea con un how y el requete grande y exterior con un what. Imagino que sus oyentes, en ese momento, se echarían las manos a la cabeza con vaya con este cantamañanas que viene a reinventar la piruleta. Pues sí. Lo hizo. Ha marcado un antes y un después en los conceptos marketinianos del planeta tierra.

Te cuento como funciona el círculo. El exterior, la corteza, es el facilón que todos sabemos hacer. Tenemos un lugar, un puesto, sabemos qué nos venden y qué compramos. Danone yogures, Virgin vida loca y Microsoft tecnología. Esto es el what, el qué de las cosas. Cuando se profundiza la cosa se complica un poco. Cómo (how) hacemos para tener éxito. Esto es algo que nos convierte en especiales, en saber hacer bien las cosas frente a los que no dan pié con bola. A veces por instinto, por formación o porque te lo curras mogollón. Si estás en el sitio adecuado, en el momento adecuado, con los fondos adecuados, con la gente competente y tienes un producto requetecojonudo, ¿significa que el proyecto tendrá éxito? Sabemos que no. ¿Y dónde está la madre del cordero? en el why, eso es. El porqué de las cosas... de niña yo tenía una enciclopedia que se llamaba así pero iba de otra cuerda.
Y es que es el why el meollo de todo, la leche sin manipular y sin viajar en silos. Muy poca gente en el mundo sabe entender el why simplemente porque no es un tema que llegue con manual de uso. Cuando preguntas a un directivo por qué haces esto, casi el 100% contesta para hacer dinero y con un poco de suerte ser no sólo rico sino también famoso. Y todos nos dábamos por contentos con esta respuesta hasta que llegó el Simon con su círculo y con un par de canicas se plantó en el escenario y dijo: Pues no, ese (el éxito) es el resultado. Yo pregunto por el porqué. Y aquí es donde se lió parda. El tipo profundizó en el lado humano del negocio. ¿Quién está triunfando? la gente que conecta con las emociones de las personas, con sus ideales y principios. ¿Apple revolucionó porque Steve Jobs era más majo que Bill Gates? no, de hecho un Macintosh jamás le hizo competencia a un PC. Llegó el Steve y se metió al personal en el bolsillo conectando con la gente que deseaba un mundo mucho más fácil, sencillo y bello. Algo fácil de usar, respirando diseño por todas partes y a vivir la vida que son dos días. Llegó a las emociones, al concepto de calidad de vida de las nuevas generaciones. Lo mismo hizo Richard Branson primero con Virgin Records y ahora con Virgin Galatic o mi paisano aquí en Estiria Dietrich Mateschitz con su Red Bull. Todo ellos han usado y transmitido el verbo sentir en sus mensaje publicitarios. Y por encima del verbo, la clave está en el comportamiento en sí, porque al fin y al cabo es éste último quien toma las decisiones en nuestro cerebro. Un buen slogan hace famosa una marca pero la decisión de comprar, usar o contratar nace de lo que nos hacen sentir. 
Pero el why necesita de algo más. No funciona solo con sentir, con tener alma. Se necesitan personas que lideren. Los líderes tienen el poder, la autoridad. Se les respeta por eso aunque pensemos que son canallas. Pero en cambio, los que lideran nos inspiran. Con su why nos dicen "eh, no tienes que hacerlo si no quieres" pero los seguimos -vaya si lo hacemos- porque lo deseamos, porque nos apetece y ¡qué caramba! porque nos da la gana. Y como suele pasar con todo lo inspirador, hacen que las personas de a pié, los how de este mundo, les de por comenzar a usar el "¿por qué?" y así, inspirándose primero en ellos mismos, hacen lo propio con los que vienen detrás. Es por esto, por lo que en las últimas décadas están pasando tantas cosas. Casi siempre censuramos y criticamos a los what por hacer mal uso o desmedido de las cosas pero la grandeza de todo lo que nos acontece, es que hay un movimiento inspirador que hace que hagamos cosas bonitas.

Mi blog es un ejemplo. Y la importancia de las manzanas en él, es una de las respuestas principales a mi why en la vida:-)

Pero no era esto lo que te quería contar. Ya sabes como me desvío de la ruta. Yo me acordé de este tipo porque hace un par de días ví esta entrevista suya donde analiza de forma brillante la generación Millennials, la que aquí en España se les ha dado en llamar -con tan poco acierto,- la generación ni-ni. Su exposición es precisa y muy bien planteada y sobre todo, no solo culpa de sus errores a los jóvenes que la componen sino que nos pasa por la trituradora a los padres y adultos que los hemos criado así. Muy muy interesante.


Ingredientes: (para 6 raciones)
  • 100gr. de azúcar
  • 50gr. harina (uso de molienda rústica con cáscara y germen original)
  • 2 huevos
  • vainilla a gusto
  • ralladura de naranja o de limón
  • 1/2 cta. de polvos de hornear
  • 50ml. de aceite suave (no oliva ) o mantequilla derretida
  • 100ml. de leche
  • 4 manzanas (400gr. mínimo)

Notas:
  1. Explico la receta de la manera rápida y facilona que es como yo la hago. Es cierto, que con algo más de mimo quedaría más resultona pero lo cierto es que si algo me gusta de ella, es como en un abrir y cerrar de ojos tienes un pastel maravilloso en el horno.
  2. Las cantidades de este pastel no son muy generosas. Para nosotros está fenomenal pero cuando tengo visita aumento las cantidades. Lo que hago es añadir como extra la mitad de las cantidades (50gr. de azúcar, 25gr. de harina, 1 huevo, etc.) 
  3. Nota añadida el 11-02-2017: a mi querida María le ha fallado este pastel. De sabor rico pero textura como de pudin para comer con cuchara. Muy amablemente, me ha hecho fotos de su masa y así hemos visto que el fallo estaba que la manzana se había quedado completamente triturada. Mi consejo es que si tu procesador (creo que era la thermomix) no puede trocear, es mejor hacerlo a mano.  Lo hemos intentado arreglar duplicando la cantidad de harina (ella está usando harina de arroz integral) para conseguir un pudin espeso tipo bizcocho húmedo.

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 180ºC.
  2. Usa un procesador de alimentos si quieres simplificar la preparación. Pon en el procesador todos los ingredientes juntos menos las manzanas que pelaras y quitarás las semillas previamente. Añade las manzanas y tritura apenas 3-5 segundos para que no queden los trozos demasiado pequeños.
  3. Pasa la masa a un molde previamente enmantecado y enharinado para que no se pegue. Hornea hasta que esté bien cuajado (unos 40 minutos)

Brandada de bacalao

Estaba yo dándome una vuelta por mi disco duro cuando me encontré con esta brandada, una de tantas recetas donde sus fotos se quedaron apresadas en mi ordenador. Se me había olvidado que la tenía, igual que una mermelada fantástica, una carne guisada, un pastel de manzanas y varios panes. Pero esto es lo de menos porque lo bueno de un blog es que siempre puedes servir en diferido aunque del plato en cuestión ya no queden ni las migas.

A veces, lo más complicado es descifrar entre mis notas cuales fueron las cantidades que usé  y no se trata de no reconocer mi propia letra algo que sería muy de esperar teniendo en cuenta que las tomo a la carrera, con las manos en la masa  y cámara al cuello. Tal es el cuadro de mí misma, que no suelo molestarme en escribir el ingrediente en cuestión sino que opto por desglosar una serie de gramos o mililitros, o tazas o cucharadas y luego, con paciencia y estrujando mis pobres neuronas, descifro de qué eran esos 50gr o aquellas dos cucharadas.
El truco no es malo siempre que no se te acumulen muchas notas ni pasen muchos meses echando gramillos al sol. De hecho, esta brandada nació y se consumió la primavera pasada. Recuerdo que tras la semana santa, la red se quedó invadida literalmente de bacalao, y eso de las recetas por calendario me produce una fatiga infinita. Y más en la injusticia que se le hace al pobre bacalao porque lo siento mucho pero la comida no es religión y hay que comer equilibradamente según nos dictan los doctores y no los curas. A estas alturas de vida ya deberíamos de haber espabilado pero seguimos suspendiendo muchas veces en sentido común... y ya sé lo que estás pensando, que es tradición. No, no muerdo ese anzuelo. La comida tradicional no obedece al calendario litúrgico sino a la temporada de cada alimento y en el caso del bacalao en salmuera o congelado, la etiqueta de temporada se la pasa por el forro. Es injusto, comer cosas solo una vez al año porque la tradición es así de talibán. Las torrijas, me cachis! qué injusticia más grande! el roscón de reyes, la mona de pascua... y suma y sigue, infinidad de delicias vetadas por la tradición.
Y los blogs, que en lugar de estar para revolucionar el patio estamos más para dar a cada hambriento su mendrugo, pues pasamos por el aro y hacemos campañas de recetas por festividades. Pero tanta ansia nos entra, que he visto roscones de reyes publicados en octubre para que el ego de autor se alimente pensado que fue "el primero" y que el resto de roscones fletados con posterioridad lo fueron con ánimo de copiar el suyo . Y cosas peores que no te voy a contar no vayamos a romper el mito de los bloggers guisanderos que estamos para compartir, inspirar y salvar los jugos gástricos de la humanidad...
Así que no me lo he pensado dos veces y arremeto con mi bacalao fuera de contexto, en el día más duro de la cuesta de enero, receta tardía para celebraciones navideñas, sin sentido en carnaval y con la cuaresma a años luz... decía, que arremeto con esta receta solo con el ánimo de invitar al personal a disfrutar de la vida, que por cierto sin comida rica de poco vale y con comida de escaparate menos todavía. Las cosas buenas de la vida se comparten tête à tête, mandíbula con mandíbula y las tripillas felices y amistosas harán el resto.

Esta brandada vale para un roto y un descosido. Ideal para tapear en casa con amigos, para darle importancia a una cena de picoteo o para nutrir una buena sopa ahora que los fríos arrecian a lo bestia. Aquí llevamos varios días entre -10º y -15º. No digo más. En cuanto a las cantidades, no temas que hayan pasado tantos meses porque tuve a bien, dejarlas escritas y bien monas en la foto de la preparación. ¡Qué ironía! me sentí creativa y le puse el sello de recién blogueado... ¡me parto! guárdame el secreto :-P

En la foto: brandada con sopa de ajo ( ver la receta aquí )


Ingredientes:

  • 300gr. de bacalao (si es seco desalado previamente)
  • 2-4 dientes de ajo sin pelar
  • 100ml. de aceite de oliva de calidad
  • 50ml.  de leche
  • 1 patata cocida

Preparación:
  1. En un cazo, pochamos los ajos brevemente (a fuego lento-medio) . Los reservamos. Hacemos lo mismo con el bacalao (con piel para que suelte la gelatina en el aceite). Le quitamos la piel y lo reservamos.
  2. Trituramos con la minipimer el bacalao, los ajos pelados y la leche. Si el pescado es fresco necesitará un poco de sal. Vamos añadiendo poco a poco el aceite que nos sobró del pochado.
  3. Finalmente, le añadimos la patata cocida bien triturada. Lo ligamos con la ayuda de una espátula y si hiciera falta, con la trituradora. Tiene que quedar una crema espesa y bien ligada.

Apple granola crumble

Afortunadamente, no todo está perdido y en la red existen muchos lugares fantásticos donde detenerse a disfrutar de la lectura. Uno de mis asiduos es éste del que creo que ya he comentado alguna vez sobre ellos en el blog. Pero da igual, el caso es que hoy he leído este post y pese a ser certero en todo lo que expresa -y cómo lo expone- una vez más me he quedado con una sensación rarilla dentro. Y es que creo -y aquí me pongo requete pedante en mi afirmación- que hacemos un refrito brutal con los conceptos felicidad-alegría e infelicidad-tristeza.

Si te paras a pensar, verás que es algo que hacemos todos de forma casi instintiva pero que no deja de ser en parte paradójica porque dicho a la ligera ni son todos los que están ni están todos los que son, refrán que se adapta maravillosamente a nuestro idioma pero que genera más conflicto en las lenguas que no separan el ser del estar. Y con esto, ¡qué quiero decir! que entiendo que un siberiano solitario que se pasa 11 meses de duro invierno vegetando a la deriva sin más compañía que su husky cuando encuentra motivos para echarse unas risas con un paisano esa alegría se le antoje como un momento de felicidad absoluta. Pero en cambio, para el resto de mortales que vivimos en comunidad más o menos poblada -no hace falta que la aldea sea grande- la alegría y la felicidad caminan por separado atendiendo más a las reglas del buen estar, a lo políticamente correcto o simplemente al servicio de la mala chufa, superficialidad y decadencia social revestida de buenas maneras... es decir, al postureo.
felicidad
Del lat. felicĭtas, -ātis.
1. f. Estado de grata satisfacción espiritual y física.
2. f. Persona, situación, objeto o conjunto de ellos que contribuyen a hacer feliz. Mi familia es mi felicidad.
3. f. Ausencia de inconvenientes o tropiezos. Viajar con felicidad.

Y es aquí cuando pongo a la RAE por testigo. De nuevo la definición es escueta -como todo lo que entrama sentimiento, a ésta ya la tengo bien calada- pero a todas luces certera. Nada en sus tres acepciones relaciona la felicidad con la alegría. Es decir, los seres poco o nada sonrientes pueden ser, por definición, más felices que cualquier persona de sonrisa colgate. Y aquí no hay seda dental que se enrolle entre los dientes. Feliz lo que se dice feliz no es más que un estado, aderezado con todo un mundo de cosillas -y personillas- que contribuyen a favor de tu estado y por supuesto, sin zancadillas, sin que ningún pretoriano te corte el camino a la que trotas a tus anchas. Y todo esto se puede hacer sin dar ni una sola muestra de alegría al personal. Porque no es otra cosa que un affair personal entre lo que uno siente y lo que expresa.
Y esto ya es harina de otro costal. Yo por ejemplo, soy risueña de nacimiento y eso genera sentimientos raros en la gente. Unos me tachan de ingenua -"mírala, qué feliz siempre"- otros de bobalicona -otro fenómeno que no entiendo y que por cierto recoge la RAE. El serio es reflexivo e inteligente y el sonriente un zote de cascos ligeros- y algunos directamente me ponen en cuarentena bajo sospecha de "y ésta, de qué se ríe". Otros en cambio, te ven y se ponen como motos -"Ole tu arma, aquí entra la alegría de la huerta"- y otros empatizan y de puro sin querer te devuelven la sonrisa. Otros dan por hecho que debemos de ser conocidos así que soy de esas personas que todo el mundo las saluda por si acaso, por si te conozco y no me acuerdo. Todo esto, al fin y al cabo, son gestos o predisposiciones ante la vida. A mis hijos les he criado entre risas así que son del tipo de la alegría de la huerta. Pero también lloran. Y por eso, ¿son infelices? Pues no, son críos que saben expresar sus sentimientos. Punto y pelota.

No, no, nada fácil el tema. Y menos, cuando nuestra felicidad parece que se la adueña el sistema a través de nuestras alegrías o tristezas. Por ejemplo, algo que no sabía y que me enteré por este artículo, es que existe un día mundial de la felicidad y parece que se hace un ranking de países felices... ah, así es, que buena memoria tienes. De eso ya hablamos aquí. Pero no, en este día, parece que se miden las sonrisas de sus ciudadanos en Instagram. Es decir, que para ser feliz tienes que tener una bocaza brutal donde te quepa una sonrisa inhumana y por supuesto Instagram. Yo, al no ser usuaria de esa red social por parecerme muy cantona, pues me quedo sin felicidad. Mira que a bocona -no confundir con bocazas- creo que destacaría, peeero... 
Y al hilo de las redes sociales -ya puesta no voy a dejar títere con cabeza- existen cientos de campañas de demuestrame lo happy que eres, lo estupuend@ que sales en tus selfies y lo ideal que es tu vida. Personalmente, a mí se me antoja más como postureo online que otra cosa. Es verdad que la alegría, para computarse como felicidad, debe ser compartida pero juro que jamás he entendido que un escaparate tenga nada que ver con el concepto "compartir contigo". Haz la prueba si quieres. Vete a la joyería más próxima, pide hablar con el dueño y dile que comparta contigo los rolex del escaparate... a ver por donde te sale la cosa.

No, centrémonos. Más allá de esas campañas como la que cita el artículo donde estás obligado a demostrar durante 100 días lo happy-guai que eres acumulando happy-points, la felicidad se torna en chapuza cuando solo se escuda en acumular flores, comida, mascotas, bebés y sonrisas. . . sí, me he dado una vuelta por #100HappyDay y eso es todo lo que hay. Decía que más allá, existe un algo más que vamos perdiendo sin remedio por el camino y no es otra cosa que disfrutar de ella con ellos, con esos protas y actores secundarios que aparecen en las fotos y se nombran en las publicaciones de las redes donde por norma se habla de lo mucho que se le quiere a una madre, a un hijo o un amigo pero jamás cara a cara. Con sentimiento, riendo o llorando, abrazando o haciendo cosquillas. Interactuar con los que amas y te aman y hasta con cualquier florero que se cruce por tu camino, por qué no, a las simpatías hay que darles rienda suelta, pero siempre con los sentidos abiertos y honestos para dar el valor justo a cada cosa, a lo que tenemos, sin simular aquello de lo que carecemos y sobre todo, conscientes que no es necesario vivir en disneylandia para ser feliz.  

Porque si algo tiene la felicidad para ser auténtica, es que tiene que desarrollarse a su aire sin que nadie la adoctrine.  
Te dije que te iba a dar ideas de como usar la granola molida más allá de las recetas super sanas de J.O. porque ya lo hemos dicho todo, la felicidad no entiende de clichés.



Ingredientes:
  • 100gr. de granola molida
  • 50gr. de harina (yo uso de molienda natural con su cáscara)
  • 50gr. de azúcar
  • 50ml. de aceite suave (no oliva) o mantequilla
  • un poco de vainilla
  • una yema de huevo
  • uan pizca de polvos de hornear
  • unas 6 manzanas
  • el zumo de un limón
  • canela y nuez moscada recién molida
  • 50gr. de azúcar moreno
  • ralladura de naranja
  • 20gr. de mantequilla
  • 60ml. de zumo de manzana ( o mosto o sidra)
  • 2 cucharadas de harina o de maicena

Preparación:
  1. Mezcla la granola, la harina, el azúcar, aceite, polvos de hornear y vainilla juntos. Añade la yema y amasa brevemente hasta que esté todo bien ligado. Reserva
  2. Pela y corta las manzanas. Mezcla con las especias, el zumo de un limón, el azúcar moreno y la ralladura de naranja. en una sartén con la mantequilla lo salteas todo junto.
  3. Disuelve la maicena en el zumo y lo añades a las manzanas. Lo ligas bien durante un minuto o dos hasta que espese. Si fuera necesario, añade un chorrito más de zumo.
  4. Calienta el horno a 180ºC. Si la sartén la puedes usar en el horno mejor que mejor. Colocas pegotes de la masa de granola por encima a tu gusto. Lo horneas 20 minutos hasta que esté dorado.
  5. Sirve aún tibio con un chorrito de jarabe de arce, miel o salsa de caramelo (discreto) y lo acompañas de crema agria, yogur, nata o helado. 

La ensalada de col de mi vecino

Querido Sr. Presidente,

Creo que a ustedes, en EEUU, se les llama presidentes de por vida y aunque no fuera así, con mucho gusto me declaro en rebeldía y yo personalmente le seguiré llamando mi querido Presidente por los siglos de los siglos. No sé si vendrán otros que le harán sombra. O feo. De momento, me temo que está usted a salvo porque el nuevo a todas luces no pasará a la historia por su porte tolerante, dialogante o capacidad humanitaria. Cuando usted fue elegido noté una corriente eléctrica por el cuerpo similar a la que sentí cuando ví caer el muro de Berlín. Un rayo de buena onda en un mundo tan podrido. Ese sentimiento semejante a la esperanza que nos hace pensar que no está todo perdido. Recuerdo haber sentido miedo por su vida presenciando la indignación de los segregacionistas que rabiaban de oido contra el color de su piel...
A diferencia de otros colegas suyos de profesión, en estos años, más allá de sus políticas y de sus intentos por revolucionar el sistema social estadounidense, he ido acumulando un montón de imágenes sobre el hombre, no el Presidente. Los gestos tiernos con la Primera Dama, las manos entrelazadas y escondidas debajo de un atril mientras Michelle daba un discurso, los gestos cómplices en montacargas, pasillos y hasta en el avión presidencial. Ese desparpajo para con los críos, para remangarse la camisa y sentarse en una mesa a comer pizza con gente de andar por casa... ese perfil suyo tan doméstico, tan cercano pero a la vez con una planta y saber estar en cada momento magnífica.

No, el que entra no hace gala de su valía personal. Acaba de tomar posesión del cargo y ya se está pasando por el forro las leyes estadounidenses que buenas o malas, digo yo  que cuando están ahí, lo están para hacerse cumplir. Un tipo maleducado y mal encarado, de vocabulario vulgar y hasta soez, que ya no podía desear tener más dinero y solo le quedaba dominar el mundo. Suena a Dr. No, verdad?
Se despidió con lágrimas en los ojos. Yo no sé si fueron ciertas o escénicas promovidas por los malos augurios pero a mí su paso por la historia de los EEUU de América no me ha defraudado. Algunos esperaban de usted a un revolucionario, un mesías que acabaría con el racismo y las desigualdades. Con la pena de muerte, las licencias de armas indiscriminadas y la implantación de un sistema social y médico similar al europeo... grandes logros de envergadura titánica que el nuevo ya ha dicho que se pasará por el forro. Yo me quedo con su porte moderado, con su reducción de tropas en Afganistán, con la reducción del paro y de la cuota de personas sin cobertura médica en su país. Solo por esto, bien se merece los privilegios de los que ha disfrutado y disfrutará a partir de ahora. Le deseo una vida en orden, fresca y relajada. Disfrute de sus chicas y viva con la tranquilidad de quien supo estar a la altura. 
Quien tampoco defrauda nunca en el mundo del comestible, es mi vecino y casero, Hubert. Sus barbacoas son famosas en toda la comarca y realiza siempre un despliegue de calidad en vinos, carnes y pescados brutal. En su buffet de ensaladas -que nunca falta- siempre está presente la ensalada de col. A diferencia de la clásica, él la adereza con un toque de ajo y taquitos de jamón ahumado. No te lo pierdas, vivimos adosados casa con casa y llevaba como dos meses detrás de pillarle para que me aclarara el secreto de su ensalada de col. Nos encontramos en el super y en plena caja le hice un tercer grado sobre los pormenores de la susodicha. Sé que suena fatal pero mira, me moría de ganas por hacerla yo misma. Y aquí está.



Ingredientes:

  • 250gr. de col cruda y rallada 
  • 50gr. de jamón ahumado (sin grasa)
  • 1 diente de ajo
  • 1 buen chorro de vinagre de manzana de calidad
  • 1 chorro moderado de aceite de oliva
  • sal, pimienta y unas semillas de alcaravea (comino)

Notas:
  1. Ensalada de pocos ingredientes pero con secreto. Uno, no pasarse con los tacos de jamón ni con el ajo porque sino predominará demasiado su sabor y es solo un toque. Dos, dejar que los sabores se desarrollen antes de rectificar el aliño porque sino luego te llevarás sorpresas.
  2. Lo importantes es que uses un buen vinagre de manzana, de calidad porque es el verdadero protagonista del aliño. Tiene que quedar fuerte de sabor a vinagre sin que quede ácida la ensalada. No dudes en añadir unas gotas de miel a tu vinagre.

Preparación:
  1. Saltea un par de minutos los taquitos de jamón y deja que templen. Mezcla el aliño en una taza junto con el ajo machacado, la sal y las especias. Ten cuidado con el aceite porque puede mojarte en exceso la ensalada. Inicialmente, tiene darte la sensación de que es poco aceite. Cuando repose verás cómo se desarrolla.
  2. Mezclalo todo y deja que repose unos 10-15 minutos. Trascurrido este tiempo, prueba y rectifica el aliño si le hiciera falta. Puedes guardarla en el frigorífico varios días. 

Ternera Teriyaki con Brócoli

Ayer ví un reportaje en la tele alemana donde decían que según el informe de la felicidad -como lo oyes, hasta esto se mide- una vez más, son los daneses los que se llevan los laureles. Si bien es cierto que el informe es un poco rarito ya que si tenemos en cuenta que los indicadores del estado feliz son cosas como el sistema político, los recursos, la corrupción y la educación y al leer el top 20 se pueden ver países con dictaduras, o en la lista negra de Naciones Unidas y de organismos pro derechos civiles, pues como que la cosa no termina de cuajar... o cuando menos, uno no puede dejar de piensar que el sentimiento de su población está a años luz de su realidad...

Pero en el caso de Dinamarca, nada más lejos. Ellos están ahí arriba desde hace mucho y es algo que no solo lo saben sino que lo valoran y se lo curran como jabatos. El reportaje germano quiso demostrar -o desmontar- si el informe está en la misma onda que la gente de a pié. ¿Fama de o mentalidad de? Pues agárrate los machos: todo junto y más.
Primer temazo de estos nórdicos. Están convencidos que la felicidad no es solo cosa de uno mismo para consigo. Para ello, el escenario tiene que ser el adecuado y ahí es donde las políticas de bienestar se hacen imprescindibles. No basta con tener riqueza personal ya que el bienestar no funciona sin una sociedad con riqueza. Así que, si le preguntas a un danés, "oye, no te toca la laringe pagar tantos impuestos" te contestará, "pues no, es necesario invertir en el sistema social para cantar el lalalá". Un disgusto menos. El horario laboral por norma, es de 9 a 4 de la tarde. Les queda tiempo para hacer ejercicio, disfrutar de la familia, los amigos y tomar sus pequeñas fruslerías -café y dulces, que consumen más que ninguno de los demás mortales-. Y por eso están más gordos, más insanos? pues tampoco porque hacen más ejercicio que nadie y se alimentan requete bien.

Así que cada día, lo pasan tan relajados como si fuera domingo. El equipo de reportaje se encontró que es muy habitual dejar los cochecitos de bebé en la puerta de panadería o del ultramarinos. Le preguntaron a la mamá si no le daba miedo y a la que dijo "para nada" con una sonrisilla añadió "Hemos vivido en Berlín y ya sabemos que esto en Alemania no se puede". Picados por los acontecimientos, el reportero quiso tentar a los transeúntes. Dejaron en medio de una plaza una cartera forrada de billetes con una pegatina en la cartera que decía "en caso de perdida, por favor llamen al tirirí-tirirá". El 100% de las personas, llamaron al dueño. Cuando preguntaban "oiga, ¿y no le ha tentado tanta pasta?" casi todas las respuestas iban en la misma dirección: "a mí no me hace falta y lo mismo a quién lo perdió sí".
Llegado a este punto del reportaje, nos dijimos: "jodios vikingos, se merecen ser felices por majos". Luego no contentos, acompañaron a una chica en su día a día: a la oficina, al cafetito con pastel con una amiga, a su apartamento... y todo era requete mono y cuidado. Cachis, qué bonito todo, el ambiente, las velitas hasta en la oficina, buena onda en los detallitos. Fueron a una decoradora y preguntaron: "¿pero esto solo pijos, no?" Pues no. En un país con inviernos tan largos y oscuros, el ambiente dentro de las casas y espacios públicos se cuida al detalle. "Si no, ¿Cómo relajarse?" Pues eso digo yo... ¡cómo si no!

Y la guinda, que como te conozco sé que ya te lo habrás preguntado. ¿Todas estas cosas, dan la felicidad? No, son el escenario. La actitud siempre positiva y alegre, abierta al disfrute, esa la pone cada parroquiano. Cuando se juntan un grupo de amigos, apagan los móviles, para no importunarse, se toman unos chupitos, juegan a las cartas o a los dados, se toman unos chocolates y se ríen de lo lindo a lo tonto. Sin grandes pretensiones. No chillan, ni se chinchan abogando al sentido del humor, ni critican al que se fue al Wc a echar una meadilla. Eso, por regla de saber estar así que a los malajes -que haberlos, haylos- para sacarlos de casa se tienen que saber comportar y no tocarle los donuts a nadie. Y eso, por norma.
La historia de hoy clamaba a gritos un pastel pero hay que ser reaccionario. Hay un montón de cosas saladas que se disfrutan tanto y mejor que un dulce. Qué sepáis que la salsa teriyaki se ha convertido en la favorita de Lucas.. sí, Álvaro, y la tuya, lo sé así que le dije a Günter que cuando vengas, esta ternera, cae fijo.

Ingredientes para 4 raciones:

  • 1 cogollo de brócoli
  • 400gr. de ternera
  • 1 ó 2 cebollas pequeñas (yo una pequeña y una chalota)
  • 2 dientes de ajo
  • 1 sobre de pasta de miso
  • salsa teriyaki a gusto
  • aceite (si puede ser de sésamo mejor)
  • semillas de sésamo
  • opcional: algo de salsa de soja
  • arroz blanco para acompañar

Preparación:
  1. Corta la cebolla en rodajas finas, la ternera en tiritas y el brócoli en arbolitos pequeños. 
  2. Sofríe la cebolla y el ajo machacado hasta que dore ligeramente. Añade la carne que habrás marinado unos minutos antes con salsa teriyaji. Añadir la pasta de miso y dorar a fuego fuerte.
  3. Cuando esté dorada la carne, añadir el brócoli y saltear dos o tres minutos. Finalizar añadiendo un poco de salsa teriyaki que le dará color y sabor más intenso y servir espolvoreando semillas de sésamo.

Granola molida de Jamie Oliver

Qué delicioso sería convertir mi vida en una caja de zapatos. Montar un micromundo entre hojas de morera como los gusanos de seda. Zampar, poner huevos y una vez en la vida fabricar un capullo donde aletargar hasta que la mariposa salga al mundo. Volar con despreocupación sin mirar lo que dejé en la caja de zapatos, sin echar en falta ni las hojas frescas, ni mis huevos ni la seda. Sin cargar maletas, ni físicas ni afectivas. Volar y punto.

Ayer, en nuestra charla diaria, le recriminé a Günter que no podía aspirar a vivir como una foca que cada vez que aplaude le dan una sardina. Se le encendieron los ojos y me contestó: "joder sí, quiero ser foca" y es que si lo piensas suena fantástico: saludas con la aleta y te dan un pez. Aplaudes y te dan dos. Haces "ongh-ongh" y te vuelves a ganar otro. Termina la función y te espachurras encima de una roca al sol hasta el siguiente pase donde toque de nuevo aplaudir y comer sardinas. Y si algo tiene claro el personal del zoo, es que la foca sin peces no hace ni el huevo ni tortilla así que nadie se plantea intentar montar el show sin un buen cubo de peces a mano.
El caso es que le dije que se quitara eso de la cabeza, que él no era ni iba a ser nunca una foca, "si eres bueno y se lo pides amablemente a la vida, lo mismo para la próxima te concede el deseo" le dije. Y a la que me protestaba con la boca pequeña me dijo que a él le gustaría vivir el día entero conmigo encima, acompañándole al trabajo, a las terapias, etc. y así, en plan coach irle marcando el eso sí, eso no y eso otro ni en sueños. De nuevo protesté, "pero que dices! déjate de coach y coaching, alma cándida. Tú y yo somos como Don Quijote y Sancho Panza. Tú luchando contra molinos de viento y yo, siempre con mis buenos consejos desoídos, recogiendo tus huesos apaleados después de cada lance. Reímos, qué remedio.

Pero me quedé con la copla, no lo pude evitar. Me repetí la tarde entera, que yo no quiero ser Sancho, que quiero una caja de zapatos y ser gusano, una mascotita para los niños que te liberan cuando echas las alas para volar. Si las cosas siguen así, no dudo en pedírselo a la vida con mucha amabilidad pero la prudencia me dice que mejor no soñar a la ligera no vaya a ser que mis sueños se cumplan y es que a veces, hasta a éstos, los carga el diablo.
Solo sé, que necesito fuerzas. Así que, mientras una parte del mundo nada más que piensa en dietas depurativas, yo me lanzo con rocinante a la superfood. En navidad, todos nos preguntamos que nos apetece de regalo. Mi suegra no suele interesarse por mis deseos, me pregunta si me parece bien que me regale tal o cual cosa. Este año me dijo si me apetecía el libro de recetas navideñas de Oli. Contesté que si no le era molestia, prefería que me lo cambiara por uno de la serie superfood, y me ha tocado el de a diario. Más que un libro de recetas es un alegato a qué y cómo hay que comer diariamente, algo que en principio sabemos pero no practicamos. En  un mundo donde la tendencia es comer cada día como si fuera domingo, me sumo a su causa y he comenzado a introducir cambios en nuestras rutinas.

Una de las novedades a la que me apunto, es a la granola molida. Tiene muchas posibilidades y poco a poco os las iré publicando. De momento, la receta general y un par de propuestas sencillas para el desayuno.


Ingredientes:

  • 500gr. de copos de avena
  • 125gr. de nueces y frutos secos variados
  • 125gr. de frutas secas (vale de todo. Yo usé una mezcla con plátano, coco, cramberries, albaricoques, pasas sultanas y rubias)
  • 50gr. de semillas variadas (vale de todo. Sésamo, lino, pipas, amapola, Chia)
  • 3 cdas. de cacao (2 de Nesquik y una de cacao puro 100%)
  • ralladura de naranja
  • opcional (una cucharadita de café molido)

Preparación:

  1. Tuesta al horno a 180ºC durante unos 15-20 minutos la avena con las nueces y las semillas.
  2. Deja que temple o enfríe y muele la mezcla con el resto de ingredientes (las frutas secas, el cacao y la ralladura). Importante disponer de un molino de moler o un procesador de alimentos.
Bol de desayuno: 
Pon entre 30-50gr. de polvo de granola acompañado de 2 cucharadas generosas de yogur con una pizca (1/4 de cucharadita de café) de azúcar morena con vainilla molida. Haz una ensalada de frutas a tu gusto. Mi sugerencia es que pruebes: mango, manzana, piña natural, mandarina y arándanos aliñados con el zumo de una naranja estrujada.

Pancakes de granola:
Te dejo con el video de la web de Jamie Oliver. Yo te traeré en breve mi propia versión, algo menos sana pero más alegre :-) Pancakes de granola aquí.

Sopa alemana de patata. Kartoffelsuppe

Ya sabes que los últimos meses en casa están siendo duros. Para estas cosas somos como los mosqueteros, todos a una y si uno cae, cae el resto. Justo por eso, se hace necesario que nadie se mire solo su ombligo. Bajo mi punto de vista, el mayor defecto de las personas con depresión diagnosticada -no hablo de procesos depresivos leves- es que tienden a mirarse sólo a sí mismos ignorando el mundo a su alrededor. Es normal, porque los terapeutas así lo recomiendan: "mira por tí, lo que no te guste no lo hagas, no lo mires, sácalo fuera, etc". Además, toca luchar con la impotencia y eso es algo que las personas, por lo general, llevamos mal. Uno se siente frustrado con su mundo, agotado anímicamente, comido por las cosas cotidianas y ve cómo el mundo a su alrededor sigue funcionando como siempre. Esto suele llevarnos al cabreo y los ataques de reproches: "Tú no entiendes, tú no sabes por lo que yo paso, tú no me ayudas, etc."
Pero sí. Si lo sabemos. Normalmente, quien está a tu lado en un proceso depresivo es la gente que más te quiere, que convive a diario contigo y que sufre a tu lado. No todo el mundo sabe mirar -o quiere- el sufrimiento que desencadena. También normal porque duele mucho saber que haces daño y si estás en un proceso en el que has perdido la felicidad, cuando ya no disfrutas de nada y vives encerrado con tus fantasmas, pues ¡qué quieres! normal que no se pueda mirar por el bienestar ajeno teniendo en cuenta que no puedes cargar ni con tu alma. Este gran túnel sin aparente salida, es en el que entra toda la familia detrás de damnificado. La diferencia, es que el protagonista tiene terapeutas y medicinas que le ayudan a recuperar la felicidad. Los acompañantes, nos comemos los mocos y asaltamos la tableta de chocolate a falta de pastillita de la felicidad. ¿Es injusto? No, es lo que es.  Es parte del proceso que todos debemos asumir.

Günter está haciendo bien sus deberes. Si al principio pensaba que estaba así por cosas que le rodeaban, ahora sabe que muchos de sus comportamientos y rutinas son las que le han llevado a este estado. Una vez que se asume, uno empieza a abrir puertas que no sabía ni que estaban. A la que se abre una puerta con éxito, apenas hay tiempo para saborear el triunfo porque una nueva se pone ante ti. Cosas que tu subconsciente había aislado, se presentan como las malas visitas, sin avisar.
Y así se va trabajando, unas veces parece que para arriba y otras para abajo. Pero mientras él avanza y poco a poco se va haciendo de nuevo fuerte, yo retrocedo. Hace poco, en una crisis -mía, no suya- le dije que el miedo irracional me ha comido. Porque si bien en mí vida, ante cada golpetazo ha sido siempre decisión mía decidir cuándo y cómo salir, ésta vez no depende de mí. Yo no tengo cuerpo que aguante vivir en lo oscuro, de forma espontánea mi metabolismo siempre reacciona ante lo negativo y me pongo manos a la obra. Un mecanismo de defensa que le agradezco a la vida de todo corazón porque sé que es un don maravilloso. Pero ahora no depende de mí usarlo. Estoy en sus manos.

Ambos tenemos que aprender a confiar en el otro de forma distinta a como lo hemos venido haciendo hasta ahora. No es un cambio en nuestra relación sino un escenario diferente. Eso de cerrar los ojos y dejarse caer para frenar en los brazos del otro, es una terapia infructuosa. No se cierran los ojos ni nadie debería dejarse caer intencionadamente porque pueden pasar accidentes entre otras cosas. Se camina juntos, ambos con la mirada fija en un mismo horizonte y dando pasos de la mano. Y si uno tropieza, instintivamente, el otro tensará el cuerpo para sostenerte. Igual que cuando los niños aprenden a caminar. Sin más chorradas. 


Ingredientes para 6 personas:

  • 3/4 kilo de patatas
  • 2 ó 3 zanahorias
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 diente de ajo
  • 1 puerro pequeño
  • 1 litro de caldo de verduras
  • 3-4 salchichas
  • unas gotas de aceite
  • concentrado de Maggi
  • perejil y pimienta

Notas:

  • ¿Por qué concentrado de Maggi? porque esta es una sopa alemana, de abuela, y no había sopa que no llevara su ramita de mejorana y de hierba maggi. Mi caldo de verduras ya lleva ambas hierbas así que el sabor predomina pero si quieres darle ese sabor germano tira del concentrado de Maggi de toda la vida.

Preparación:

  1. Corta las patatas y las zanahorias en trozos. El puerro en rodajas finas y la cebolla en fino. En una cacerola pocha un poco la cebolla hasta que transparente sin miedo a que se dore un poco. Añade el ajo machacado y la zanahoria.Rehoga un par de minutos.
  2. Añade las patatas, el caldo y deja que todo cueza a fuego lento 20 minutos. 
  3. Pasa ligeramente la sopa por la minipimer. Muy en grueso que no tiene que quedar suave y ligada. Los trozos que te queden grandes, los machacas tal cual. Es una textura muy rústica de caldo espeso pero no cremoso.
  4. Añade las salchichas cortadas en trozos y deja que repose 5 minutos antes de servir. Las salchichas no deben hervir. Servir con perejil picado por encima. 

Linzeraugen. Mi mejor deseo es para ti

Hemos superado el punto límite del año, ese momento preciso en el que irremediablemente despachamos las buenas y malas vivencias acontecidas. Siempre el que acaba fué malo, regular o pudo ser mejor. Siempre al nuevo le pedimos de todo menos la cuenta, esa que la pague el último. El caso es que por unanimidad, todos comenzamos a modo de eslogan con un feliz año nuevo lleno de las más altas expectativas. Mucho dinero, muchas salud, mucho amor... y de este modo a fecha de hoy, es decir, a día 3 el pobre entrante está más estresa'o que mi horno en tiempo de galletas.
¿Injusticia? Sí, mucha. Porque él hace y deshace conforme a sus designios y calamidades sin dar a vastos en atender tantas peticiones con música de violines y final feliz. Él sobrevive a lo que le acontece como cualquier hijo de vecino que en esta vida  deambule por los caminos lácteos (de la vía láctea y no camino de la granja de mi lechero). Lo que no se nos ocurre a ninguno es desearnos fuerza para amoldarnos a lo que él nos traiga. Con estoicismo cuando haga falta, con cariño y ternura cuando tercie y a lo piedra porosa cuando la cosa pinte fea.

Desengáñate. Él no puede hacer por ti más de lo que tú haces por ti mismo. No pierdas el tiempo en desear al prójimo quimeras y en todo caso, comprométete a hacerle más feliz, a que sepa que estarás cuando tropiece y sobre todo, desea estar juntos en lo bueno y lo malo como los viejos matrimonios. Cambia tu eslogan de año nuevo: No te fallaré aposta, no te ignoraré intencionadamente y si te hago daño en el 2017 dímelo y te pediré perdón. 
Reniega de la eterna lista de iré al gimnasio, me pondré a régimen y me leeré la Espasa Calpe. Reescribe tus deseos y desea amar más y mejor. Desea más empatía mutua, de ida y vuelta. Desea poder hablar de lo que te duele o enfada sin que sea utilizado en tu contra. Desea proteger y ser protegido. Ser valiente y no participar en la conjura de los necios callando y mirando hacia otro lado cuando conspiren mal ajeno. Porque si deseas esto para ti y para los tuyos, casi seguro que serás feliz aunque te toque cargar con tristezas y tragedias. Lo malo por sí mismo, no implica ser infeliz. La desgracia es pasar por lo malo solo o mal acompañado. La desgracia es que la vida te regale cosas bonitas y no tengas a nadie cerca que se alegre por ti.

No, no hay castigos cósmicos. Los malos nunca pagan. Pasarán sus ratos jodidos, sí, pero no responden del mal que hacen. Ese nos lo comemos cada cual así que te deseo que en el 2017, cuando la vida te zurre estés bien acompañado, tengas unos brazos cálidos y amables cerca y puedas llorar a moco tendido sin escuchar mayor reproche que un "calla tont@, no llores que me vas a hacer llorar a mí". 
Los linzeraugen son aquí en Austria la galleta navideña por naturaleza pero yo te prometo que las haré todas las veces que haga falta si con ello puedo acompañar tus momentos flojos. No tengo medio de resolver tus problemas pero este nuevo año que entra, te prometo que pase lo que pase no te abandonaré y estaré siempre de guardia -y en guardia- para echarte un cable. Cuenta conmigo y con mis galletas querid@ mi@.



Ingredientes:
  • 80gr. de azúcar y una pizca de vainilla molida o esencia
  • 100gr. de avellanas y/o almendras molidas (usé ambas)
  • 75gr. de maicena (fécula de maíz)
  • 150gr. de harina repostera
  • una pizca de polvos de hornear
  • 2 yemas
  • 200gr. mantequilla
  • Mermelada para rellenas (de grosellas o de albaricoque)
  • Azúcar glas para espolvorear

Notas
  • Las galletas de Linz obedecen a la regla del 100/200/300 es decir, 100gr de azúcar, 200gr de mantequilla y 300gr de harina. Tradicionalmente, pierden parte de la harina que se reemplaza por avellanas en la versión de los granjeros y por almendra en las conditorias y cafés de alta repostería. A mí me gustan mucho con ese toque rústico de la avellana que es el que yo te recomiendo. Además, probé a añadir maicena y ha sido todo un acierto porque quedan realmente deliciosas con una consistencia que se deshace en la boca. 
  • Yo necesito de unos 150gr. de harina pero es posible que la masa te pida más. Eso lo verás a la hora de trabajarla. Si está pegajosa, no dudes de añadirle más cantidad de harina.

Preparación:

  1. En un bol, mezcla el azúcar, las avellanas y/o almendras, el harina,y la maicena.  Añade la mantequilla un mezcla hasta que tengas unas migas gruesas. Puedes hacer esta operación usando un procesador de alimentos o unas varillas eléctricas.
  2. Pon las migas sobre la encimera, haz un hueco en el centro, añade las yemas de huevo y amasa hasta que tengas una masa lisa y homogénea. La envuelves en film transparente de cocina y dejas que repose unos 20 minutos.
  3. Precalienta el horno a 180º.
  4. Enharina ligeramente la encimera y extiende la masa hasta dejarla de un grosor de 1/2 cm. Yo en lugar de enharina por encima la masa para que no se pegue el rodillo uso una lámina de film transparente. Se extiende muy bien y no se reseca tanto la masa. Cortas las galletas con un cortador redondo. A la mitad de la galletas les haces un agujero en medio sino tienes el cortagalletas con el agujero (o los 3 agujeros) clásicos. Las vas poniendo en la placa y horneas unos 15-20 minutos hasta que empiecen ligeramente a dorarse. Deja que enfríen por completo.
  5. Espolvorea con azúcar glas las galletas con el agujero. A la otra mitad de las galletas, las rellenas con una pequeña cantidad de mermelada. Tradicionalmente, se usa mermelada de grosellas y de albaricoque. La mermelada debe de estar finamente pasada para que los sándwich de galletas queden bien sellados. Antes de guardarlas en una caja adecuada (las metálicas son las mejores) deja que sequen a temperatura ambiente por lo menos un par de horas.

Trufas speculatius con crocante

Nuestro querido gobierno español ha tenido a bien hacer una reforma del código civil donde establece la obligatoriedad a la hora de casarse de un "dictamen médico sobre la aptitud para prestar el consentimiento de aquellos contrayentes que estuvieren afectados por deficiencias mentales, intelectuales o sensoriales". Reforma desagradable donde las haya además de anticonstitucional -y es que me pregunto donde queda eso de que todos somos iguales ante el estado-  y más concretamente si aludimos a la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que establece textualmente que "las personas con discapacidad tienen derecho en todas partes al reconocimiento de su personalidad jurídica y capacidad jurídica en igualdad de condiciones con las demás, en todos los aspectos de la vida".

Así que yo, en mi ignorancia que de letrada no tengo ni un pelo, me pregunto cómo es posible que un gobierno que solo representa a la mitad más uno de los que el día de las elecciones fueron a votar pueda revocar las leyes y derechos fundamentales de todas las personas. ¡Cómo lo llevamos consintiendo tanto tiempo! y saco más punta todavía ¡cómo es posible que con la mitad más uno de los que votan en el congreso se pueda hacer tanto daño a la sociedad entera!
Vivo en un país donde reformar leyes requiere del apoyo de las 3/4 partes del congreso de la nación. O la mayoría  está de acuerdo o a hacer puñetas las estupideces. Como te lo cuento, o se implica a todos los pulpos o se manda el scatergory a hacer puñetas. Y algo precioso, una minoría puede proponer leyes y buscar apoyos para sacarlas adelante. Así por ejemplo, los verdes aquí han conseguido muchas mejoras medioambientales. Es decir, que las minorías también deben representar a la sociedad. Eso de el que pierde que se joda no debería caber en una democracia sólida. Eso suena a república bananera. Todo el mundo tiene derecho a ser representado y participar políticamente. 

Sobra decir que con la que está cayendo, con la de rotos y averías que tiene nuestra querida España, me es indignante que existan imbéciles que se dediquen solo a recortar presupuestos sociales y derechos fundamentales. Que Stalin hiciera esto, ok, al que protestaba lo desterraban a Siberia pero ¡me cachis en todo, españoles! que a estos tontos del haba les estamos consintiendo nosotros. Que nada de indignación ni de impotencia. Que deberíamos pedir a gritos la reforma de la constitución. Esa sí que clama por garantizar los derechos fundamentales de su pueblo y sobre todo, deberíamos quitar poder a los partidos mayoritarios y aquí no hay quién me quite razón si propongo que estos sí que deberían gobernar con certamen médico bajo el brazo. Para casarse, no, pero para gobernar cualquier retrasado vale. Manda pelotas.

Y volviendo a esa ley, mucho ojito. Que no solo deja sin casamiento a los sordos y ciegos, sino que cualquier zote analfabeto se queda sin bodorrio. ¡Acabáramos! al que no saque buenas notas, ¿se le mete en el grupo de discapacitados intelectuales? Oiga señor doctor, que me haga un informe que la niña se me quiere casar pero es que es tonta perdía y la han dicho en el registro que no, que asín de boba como que no me la casan. Y el doctor responde: señá mía, o usted me hace la solicitud con un informe de su propia capacidad intelectual o me niego a reconocerle a la moza. Buenos días.

¿Soy yo o todo esto suena a disparate?
Puestos a disparatar, si yo fuera el de la barba blanca y los renos, repartiría más ho-ho-ho por los despachos oficiales dejando sin dulces y turrón al lumbreras artífice de tanto absurdo. Y desde luego, casaba a todo el que le diere su Santa real gana. Con el Klaus de padrino y todo. Ea, feliz navidad y prospero año nuevo para la gente de bien. Al resto ¡ni una trufa! que se busquen la vida y espabilen.



Ingredientes:
  • 150gr. galletas speculoos o galletas especiadas
  • 75gr. queso mascarpone
  • 50gr. pasta de mazapán o figuritas 
  • 3/4 chupito de licor (baileys, licor de avellanas, etc.)

Para la cobertura:
  • 75gr. chocolate de cobertura 
  • 2 cdas. de nata
  • Crocante de almendra (lo compro listo)


Preparación:
  1. Hacer una masa con todos los ingredientes juntos. Si no tienes procesadora de alimentos con la minipimer queda también bien. Deja reposar la masa un par de horas en el frigorífico.
  2. Derretir el chocolate con la nata al baño maría o en el microondas. Dar formas a las trufas y rebozarlas en la cobertura de chocolate primero y luego en el crocante. Enfriar las trufas en el frigo.